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El acusado
Olga Plumas
  • Cine Alemán Siglo XXI
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    La gran estafa americana, de David O. Russell

    Un 'Dream Team' sin remanente de genialidad

    crítica de La gran estafa americana | American Hustle, de David O. Russell, 2013

    ¿Quién mató a Sam 'Ace' Rothstein? Más importante aún: ¿cuándo se produjo realmente? ¿Al principio o al final? ¿En el minuto dos o en el ciento sesenta y..., tras años de fiebre pituitaria y extorsiones y vidas ahogadas en el Mojave? ¿O quizá simultáneamente, futuro regurgitado que atenta contra las expectativas del boquiabierto público? ¿Era la bomba lapa una ruptura del andamiaje narrativo? Pues, sí y no. Scorsese no pretendía eyectar su universo, ni sus rasgos formales; buscaba, en cambio, (re)instaurar el milimétrico sentir audiovisual que ya —tarde, muy tarde— en 2006 le granjearía el Óscar a mejor director. ¿Cómo saldar, pues, la deuda contraída también por David O. Russell con el maestro de Queens? Baste un suspiro y una media sonrisa para describir las sensaciones que provoca La gran estafa americana, que, no me disparen todavía, algo de pufo/tufo académico tiene/despide. Un fraude (como idea temática, se entiende) inelegante, que cubre el oropel con pintauñas irresistiblemente suizo, mezcla de codicia y sueños truncados. Superficialidad desde una superficie angosta, donde Christian Saben aquel que diu Bale, Amy Adams, Bradley Roller Cooper, Jennifer Lawrence y Jeremy Renner lo dan todo y por el camino encumbran a su director, quien se empacha de una época setentera con un filón tanto en la vertiente musical como en la textil. Que avanza sin artificio pero sin pausa, midiendo las intenciones y el background de su discurso: he aquí una fastuosa pieza de museo que promete calcificarse sin alterar el imaginario de sus hoy adeptos, ya sean críticos o cinéfilos con hechuras o humildes consumidores de golosinas varias. Nadie sufre, y tampoco a nadie le importará que sus magníficos actores ganen algún premio. Su contribución trasciende, desde cualquier ángulo, su propio caché actoral. Transmiten la psicología y a ratos proyectan una atmósfera —inquietudes sin pulir, celos que erosionan hasta romper el tejido—, e incluso una postura colectiva que más allá de transformarse en evidente rivalidad, casa a la perfección con el Todo.

    por Juan José Ontiveros
    enero 30, 2014

    Crítica | La gran estafa americana

    por Juan José Ontiveros | enero 30, 2014
    The Rice Bomber, de Cho Li

    Basado en una historia real, The Rice Bomber (Bai Mi Zha Dan Ke) trata de convencer a la gente de que defienda lo que es suyo, su casa, su tierra y su gente. Cada vez que nos crucemos con alguna injusticia, no esperar a que otros lo solucionen por nosotros; no debemos ignorarlo o rendirnos cuando el gobierno no se ofrezca a ayudarnos en nuestra causa. Debemos vivir con dignidad, ser fuertes e independientes. Si todo el mundo sacase fuerza y se enfrentara a la corrupta sociedad, sería el comienzo de un mejor mundo en el que confiar. El director Cho Li (Zoom Hunting), presenta en la sección Panorama de Berlín, esta cinta que comienza con la explosión de una bomba. Una bomba que no hiere a nadie, pero que deja en evidencia la indiferencia del gobierno de Taiwán ante cualquier tipo de atentado contra la clase media baja, y que no ha hecho sino ir a peor desde que el gobierno facilitó las regulaciones de importación de los productos agrícolas en los años 80. Ru tratará, con la ayuda de personas que se encuentra en su camino dispuestos a secundar su defensa del pueblo, de recordar al gobierno sus obligaciones. Ru se convertirá en el justiciero conocido como, el bombardero de arroz. Con Jian-wei Huang (protagonista en la antes mencionada Zoom Hunting) y Nikki Hsin-Ying Hsieh (One Day) a la cabeza, estamos ansiosos por descubrir qué se dice de ella en La Berlinale

    Texto| Alberto Sáez

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráilers | The Rice Bomber, de Cho Li

    por Redacción EAM | enero 30, 2014
    La Venus de las pieles, de Roman Polanski

    Psicoanálisis vocacional

    crítica de La Venus de las pieles | La vénus a la fourrure, de Roman Polanski, 2013

    La cámara atraviesa un gris bulevar escoltado por dos filas de árboles. Llueve en París, y el frío se filtra a la ropa interior. La nube es una cabellera entrecana cuyos mechones oxigenan la superficie. Un paso, dos pasos, tres pasos. ¿Claqueteo de tacones sobre la piedra centenaria? Después, como quien gira el cuello para examinar un escaparate en la acera de enfrente, el plano —una secuencia sin cortes, que no plano secuencia— gira hacia la derecha sin alterar la trazada rectilínea que, poco a poco, se escora más y más, desprendiéndose del suelo y cruzando la solitaria carretera que conduce a la entrada de un teatro. Te dejas ir: no tienes más remedio. Quieres conocer la fábula. Eres parte de la retorcida ensoñación que ha compuesto Roman Polanski, quien le ha pillado el punto a las tablas en cine y encadena ya dos adaptaciones seguidas, tras Un dios salvaje. Has penetrado en su mundo; que no lo es porque se trata de una historia cuyo germen primero se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, cuando el austríaco Leopold von Sacher-Masoch acuñó o inspiró la enésima parafilia hecha literatura. Esto es, el maso(ch)quismo. Ahí es nada. Te dejas llevar y lo que pase entre bambalinas, quedará entre todos los espectadores. Aquí, meros voyeurs a través de la mirada del gran mirón y autor de obras maestras como La semilla del diablo y Chinatown.

    Te sumerges, no sin cierta intriga, en la plasmación cinematográfica de la obra teatral Venus in Fur, de David Ives. Ya en el patio de butacas, te das la vuelta y ves a la mujer que bien podría haber abierto ese mismo portón que acabas de cruzar: el juego es tan sutil y tan sencillo y tan endiabladamente desconcertante, que te es imposible discernir entre lo objetivo y lo subjetivo. ¿Acaso no era la mirada de la mujer la misma que cruzaba el bulevar, y la que se elevaba cual fantasma justo antes de adentrarse suavemente en la obra que iba a protagonizar ella? La "víctima" habla por teléfono, escupe su desagrado y asegura que las candidatas no tienen nivel, y que una de ellas llevaba incluso ortodoncia —¡adónde vamos a ir a parar!—. Un desastre. Un desastre. Reúne los bártulos mientras se niega a concederle una prueba a la recién llegada. No, no; repito: no. Otro día. Y si... No. Y si... N-n-n-no. Y si... Quizá con... Esto... Hmmm, tampoco. Me voy. (...) Si hasta he traído un vestido de época. Necesito el trabajo, estoy empapada, he recorrido media ciudad y... De verdad que... Si pudiera... (...) En fin... Si insistes. Qué remedio. Plasta, la tía. Leamos el libreto. Yo, adaptador, te daré la réplica. Sí, sí, empieza. Página tres. Y es entonces cuando se desata el Apocalipsis de la no-pulsión, del ritual inconcluso, del erotismo, de la contrarréplica embutida en cuero y con botas altas de chúpame la punta de dominatrix sin labrador al que someter. ¿Ves esto? Se mira pero no se toca. La ficción es mórbida, más (ir)real que nunca: se confunden las palabras del libreto (dentro del libreto) teatral con las del guión cinematográfico, y los personajes son líquido goteando a través de la pantalla.

    por Juan José Ontiveros
    enero 30, 2014

    Crítica | La Venus de las pieles

    por Juan José Ontiveros | enero 30, 2014

    Durante la noche del 24 a 25 agosto, 1944, el futuro de Paris está en manos del general von Choltitz, el gobernador de París que se está preparando por órdenes de Hitler para volar la capital. Este es el punto de partida de Diplomatie. El director Volker Schlöndorff (El tambor de hojalata) examina, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, la mediación de Choltitz con el cónsul sueco Raoul Nordling, quien intentó por todos los medios persuadir al alemán para que no llevara a cabo la disparatada orden que se le había dado. André Dussollier (Impardonnables) y Niels Arestrup (Un profeta) se verán las caras protagonizando esta tensa adaptación de la obra de teatro homónima de Cyril Gely, quien ayuda a Schlöndorff a adaptar el guion. Ambos actores son también los actores principales en el drama teatral que se ha llevado a la gran pantalla para su estreno en el Festival de Berlín, en el que también podemos encontrar a Robert Stadlober (Tormenta de verano) y Paula Beer (Los diarios de Poll).

    Texto| Alberto Sáez
    Fuente| Gaumont

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráilers | Diplomatie, de Volker Schlöndorff

    por Redacción EAM | enero 30, 2014

    La psicosis, obsesiones que nos persiguen y nos impiden actuar racionalmente. El miedo en las grandes ciudades, donde cada vez hay menos sitio para cualquier tipo de emoción, se podría considerar como un sentimiento incontrolable. Amor, tristeza, soledad, impotencia. En las grandes urbes del siglo XXI no hay sitio para la ausencia de control. La oscuridad es algo que siempre ha despertado esa falta de control, la limitación de los movimientos, el desarrollo forzado y temporal del oído y el tacto, y la constante inseguridad que proviene de la desconfianza de nosotros mismos. La cinta de Benjamin Naishtat explora, no las consecuencias de ese miedo, sino el comportamiento en sí. Para ello nos traslada a los suburbios de Buenos Aires, un lugar apartado y solitario en el que convive una comunidad de vecinos. Un día, uno de los miembros de la urbanización, Christian, se da cuenta de que cada vez hay más gente vagando al otro lado de las vallas que los separan. Con el tiempo, los vecinos empiezan a dejar de prestarles atención a esas, en apariencia, inofensivas figuras. Con motivo de la noche de fin de año se prepara una gran fiesta a la que todos acuden. En un momento de la noche, se produce un apagón y todo queda en tinieblas. Entonces, la gente empieza a recordar a esos extraños y la situación se vuelve cada vez más tensa. Drama psicológico coral protagonizado por Jonathan Da Rosa, Tatiana Jiménez, Mirella Pascual (Por un tiempo) y Claudia Cantero entre otros que promete ser una de las sorpresas del Festival de cine de Berlín.

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráilers | Historia del miedo, de Benjamín Naishtat

    por Redacción EAM | enero 30, 2014
    Americana 2014

    Como ya os comentábamos hace unos días, el festival de cine indie Americana se ha convertido en la gran apuesta cultural en Barcelona de este mes de febrero. Una ocasión única para ver en pantalla grande los títulos más interesantes de la cosecha de autor estadounidense del pasado año. Una versión coqueta y acogedora de Sundance y el SXSW en las calles barcelonesas donde fluirán historias cercanas y conmovedoras. Del 13 al 16 de febrero pasarán por los Cinemes Girona diez propuestas imprescindibles:

    Short Term 12 (Destin Cretton) | Crítica Entrevista a Daniel Cretton
    In a World… (Lake Bell) | Crítica
    Ain’t Them Bodies Saints (David Lowery) | Crítica
    The Motel Life (Alan y Gabe Polsky)
    American Promise (Joe Brewster y Michele Stephenson)
    Drinking Buddies (Joe Swanberg) | Crítica
    The Kings of Summer (Jordan Vogts-Roberts) | Crítica
    Upstream Color (Shane Carruth) | Crítica
    The Retrieval (Chris Eska)
    Audrey the Trainweck (Frank V. Ross)

    Nuestras apuestas, Short Term 12 y Ain’t them Bodies Saints. En la primera, con ecos del cine de Ryan Fleck (Half Nelson), nos trasladamos a un centro de menores donde un grupo de jóvenes asistentes ofrecen una mano que redirija el camino de unos niños a los que el mundo les ha dado la espalda. Una descomunal Brie Larson encabeza este maravilloso cuento que triunfó en el SXSW y se convirtió en una de las sensaciones anónimas del 2013. La segunda, es un drama preciosista influenciado por Terrence Malick que nos emplaza a una historia de vínculos y pasiones imposibles. Rooney Mara y Casey Affleck son dos amantes separados por la distancia y el crimen. Del resto de la programación, atención a los trabajos del nuevo icono indie Joe Swanberg, el debut de la guapa Lake Bell, la divertidísima comedia teen de Jordan Vogt-Roberts y la críptica muestra de género de Shane Carruth. EAM se lo contará desde el 13 de febrero. Nuestra enviada especial Ginebra Bricollé nos informará de todo lo que acontezca en el Cinemes Girona. No se lo pierdan.

    por Emilio Luna
    enero 30, 2014

    Americana 2014 | Selección Oficial

    por Emilio Luna | enero 30, 2014
    Xi You (Journey to the West), de Tsai Ming-liang

    En el pasado festival de Venecia, el taiwanés Tsai Ming-liang anunció su retirada del mundo del cine, mientras presentaba su drama Stray Dogs. Puede que su anuncio influyera en las buenas críticas y premios que el realizador cosechó con su planteamiento de la moderna ciudad de Taipei, por parte de un jurado que suele premiar (a modo de recompensa de despedida) a aquellos cineastas que se jubilan. Por otro lado, es posible que Ming-liang simplemente haya cambiado de idea y no pueda despedirse sin antes mostrar al mundo su adaptación de la clásica novela china Viaje al Oeste. En ésta se contaban las aventuras de un inmortal de una fuerza extraordinaria, conocido como el rey mono, que peregrinó, junto a un monje budista, en busca de unos textos sagrados. El mono en cuestión era un magnífico luchador y tenía la capacidad de cambiar de forma. Puede que la historia les vaya sonando de algo, si les decimos que el nombre de dicho individuo era Sun Wukong, ya habrán deducido que estamos hablando del personaje que inspiró el celebérrimo manga de Akira Toriyama (Dragon Ball). Sin muchos más datos revelados por el momento, estaremos pendientes de esta extravagante explosión de efectos especiales, en su estreno en el festival de Berlín (Panorama Special).

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráilers | Xi You (Journey to the West), de Tsai Ming-liang

    por Redacción EAM | enero 30, 2014
    Que ta joie demeure, de Denis Côte

    Regresa el canadiense Denis Côté, y lo hace con un documental que, a primera vista, deja muy buenas sensaciones. Hablamos del aspecto visual, una serie de primeros y medios planos de obreros en sus lugares de trabajo, que poco nos desvela en cuanto a la trama se refiere, pero tras el video promocional de Que ta joie demeure podemos intuir e interpretar un sinfín de mensajes ocultos en estos primeros 95 segundos de duración. El director, que ya se ganó un nombre en el mundo documental con Bestiaire, y que el año pasado sorprendiera en Sitges con su filme Vic + Flo Saw a Bear, pretende afrontar, entender y, en última instancia, dar a conocer las diferentes fases que se llevan a cabo en la cotidianeidad laboral de diferentes grupos sociales. Exploración de la relación existente entre el trabajador con sus propios movimientos, con otros compañeros, con el entorno físico y con los instrumentos de trabajo. Singular concepto que seguro dará que hablar cuando sea presentado el 7 de febrero en el festival de Berlín (Fórum).

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráilers [Berlinale 2014] | Que ta joie demeure, de Denis Côte

    por Redacción EAM | enero 30, 2014
    Mil maneras de morder el polvo, de Seth Macfarlane

    Muchas caras conocidas en el nuevo trabajo de Seth MacFarlane. El creador de la genial Padre de familia, parece haberle cogido el gusto a rodar con personas reales, como ya dejara claro en su anterior película Ted. En esta ocasión él mismo se incluye en el reparto de este cómico western en el papel de un granjero que ha sido humillado por unos bandoleros y abandonado por su novia que no soportó su cobardía. Desde ese penoso suceso, el atormentado personaje se unirá a la esposa de un peligroso forajido que se prestará a enseñarle a disparar y así poder recuperar su honor. Regresan las palabrotas, la violencia gratuita y el humor sarcástico que hizo tan famoso a Peter Griffin, esperemos que en esta ocasión los chistes se parezcan más a aquellas hilarantes bromas ofensivas que eructaba el protagonista de la serie de animación de MacFarlane, y no a los poco afortunados comentarios que salieron de la boca de Mark Wahlberg y su degenerado oso de peluche. Acompañando al director encontramos a, la siempre atractiva, Charlize Theron (La carretera), Liam Neeson (Venganza), Amanda Seyfried (Lovelace), Sarah Silverman (Take This Waltz) y Neil Patrick Harris (Cómo conocí a vuestra madre). El estreno de Mil maneras de morder el polvo (A Million Ways to Die in the West) está programada para el 29 de mayo.

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráilers | Mil maneras de morder el polvo, de Seth MacFarlane

    por Redacción EAM | enero 30, 2014

    Luis Miñarro, creador de la productora Eddie Saeta, que nos trajo la interesante película tailandesa Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas, y director de documentales como Blow Horn o FamilyStrip, se estrena en el largometraje de ficción con este drama histórico sobre el breve reinado de Amadeo I “El Rey Caballero”, casado con María Victoria de España. Un luchador que terminó desesperado ante sus fallidos esfuerzos de modernizar un país políticamente caótico, mientras su séquito se entregaba al hedonismo. Retrato poético y metafórico de uno de los episodios más olvidados de la historia de nuestro país. El propio director también escribe el guion, en colaboración con el dramaturgo Sergi Belbel, que nos sitúa en la Madrid de 1871. Entre el elenco encontramos a grandes nombres como el de Lola Dueñas (Los amantes pasajeros), Bárbara Lennie (La piel que habito), Àlex Brendemühl (El médico alemán) y Gonzalo Cunill (La carta esférica). Sin todavía fecha prevista de estreno, ya se ha confirmado que el filme participará en el próximo festival de cine de Róterdam.

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráilers | Estrella fugaz, de Luis Miñarro

    por Redacción EAM | enero 30, 2014

    Pascal Chaumeil (Los seductores) adapta la novela En picado del británico Nick Hornby. En ella se cuenta la historia de cuatro suicidas; cuatro individuos desconocidos que deciden suicidarse de la misma forma (saltando de una azotea) y el mismo día (la noche de fin de año). Detrás de cada uno de estos aspirantes a difuntos se esconde una historia dramática que los ha llevado a tan desesperada situación, y que unirá en una insólita amistad a este cuarteto “de viento” improvisado. Planteamiento en clave de humor de un drama tan serio como el suicidio y que contará con uno de los mejores reclamos de taquilla que podemos encontrar en el cine actual: Aaron Paul, así es, Jesse Pinkman, al que no paran de lloverle ofertas desde que terminara Breaking Bad, interpretará a un joven que ha perdido todo lo que más le importaba: Su novia y sus colegas. Junto a él encontramos al veterano Pierce Brosnan (Amor es todo lo que necesitas), la expresiva Imogen Poots (Filth) y Toni Collette (Sobran las palabras). La cinta pasará por el festival de Berlín, y será estrenada e Irlanda y Reino Unido el próximo 21 de marzo, mientras que a España nos llegará, por medio de A Contracorriente Films, aunque se desconoce la fecha con exactitud.


    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráilers | A Long Way Down, de Pascal Chaumeil

    por Redacción EAM | enero 30, 2014
    Intelligence

    Sawyer no es el mismo con un chip neuronal

    crítica de Pilot (1x01) | primer episodio de la serie Intelligence

    CBS / EEUU, 2014, Director: David Semel, Guion: Michael Seitzman, Creador: Michael Seitzman, Reparto: Josh Holloway, Marg Helgenberger, Meghan Ory, John Billingsley, PJ Byrne, Zuleikha Robinson, Will Yun Lee, Fotografía: Sidney Sidell, Música: Clinton Shorter.

    El agente Gabriel Vaugh trabaja para la Unidad Cibernética de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU. Un microchip insertado en su cerebro le permite introducirse automáticamente a cualquier sistema informático. Junto a su nueva compañera, deberá liberar al científico que le implantó el chip secuestrado por grupo enemigo.


    Anunciado su estreno desde el pasado año, finalmente llega Intelligence una de las series más esperadas de CBS. Las altas expectativas no sólo se explican por tratarse de un producto de uno de los canales con mayores audiencia, sino también por representar el retorno de Josh Holloway, el Sawyer de Perdidos (Lost, 2004-2010) la exitosa serie de ABC. Holloway está de vuelta con la intensión de demostrar que es posible el éxito detrás de otras cámaras que no sean las de la isla paranormal. Es este un misterio que muchos fanáticos sostienen después del pálido futuro que han tenido los protagonistas de Perdidos tanto en el cine como en la televisión. Sin embargo, nos hay dudas que es solo el resabio de quienes todavía no perdonan el frustrante final de una de las series más polémicas de todos los tiempos.

    Bien claro está que Intelligence nada tiene que ver con Perdidos. Se trata de una serie típica de agentes más al estilo de Alias (2001-2006), Person of Interest (2011-), Nikita (2010-2013) o Covert Affairs (2010-). Habrá una historia continua que se irá dosificando para toda la temporada; en este caso parece ser la dudosa traición y desaparición de la esposa del agente Gabriel Vaugh (Josh Holloway). Por otro lado, cada capítulo ocupará central atención en resolver un caso específico de espionaje a través de los servicios especiales del protagonista y su equipo. En el piloto de la serie, el caso fundamental será el secuestro de Shenendoah Cassidy (John Billingsley), investigador que implantó un chip neuronal al protagonista para que este pudiera acceder a cualquier sistema operativo personal automáticamente. Como antagonista aparecerá un comando de los servicios secretos chinos, al parecer los nuevos villanos de moda después que pasara la era del terrorismo medio oriental en el cine y la televisión norteamericana. Como todo protagonista de acción, el agente Vaugh tendrá una compañera, la agente especial Riley Neal (Meghan Ory, la Caperucita Roja de Once Upon a Time (2011-) que se encargará de cubrirle las espalda y generar la necesaria tensión amorosa entre ambos. A cargo del grupo estará la Directora de la Unidad Cibernética, Lillian Strand (Marg Helgenberger, CSI Las Vegas (2000-), la típica jefa a prueba de balas con destellos de bondad.

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Reseña TV | Intelligence

    por Redacción EAM | enero 30, 2014
    The Grand Seduction, de Don McKellar

    15 años han pasado desde que Don McKellar dirigiera (y protagonizara) su apocalíptico drama Last Night, una historia de desesperación y resignación ante la llegada de un efecto 2000 más devastador de lo que se había pensado. Desde entonces se ha dedicado más a su faceta de actor y a rodar algún episodio para series de televisión que ha ponerse detrás de las cámaras para la gran pantalla. Hasta este año en el que el canadiense vuelve a las tareas directivas con el remake de La gran seducción, 2003. En él se contará cómo los habitantes de un pequeño pueblo rural, con el vecino Murria French como líder del grupo, tendrán que hacer todo lo posible por conseguir que Paul Lewis, un médico de ciudad, se encuentre tan cómodo en su visita que decida quedarse a trabajar para siempre. Este derroche de hospitalidad es debido a las exigencias de una empresa que tiene intención de construir una fábrica y dar empleo a muchos de los habitantes. Pero pone como requisito indispensable que en el pueblo haya un médico trabajando. En el elenco podemos encontrar a Brendan Gleeson (El irlandés), Taylor Kitsch (El único superviviente), Gordon Pinsent (Lejos de ella) y Liane Balaban (Maniac). Tras su paso por Toronto y Torino, os dejamos con este divertido tráiler.

    Texto| Alberto Sáez

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráilers | The Grand Seduction, de Don McKellar

    por Redacción EAM | enero 30, 2014
    Cuando escuchamos los primeros rumores sobre el nuevo trabajo de Josh Boone (Un invierno en la playa), no nos parecieron del todo originales: adaptación de la novela homónima (The Fault in Our Stars) de John Green en la que se cuenta la historia de Hazle, una adolescente cuya vida ha estado marcada por la lucha constante contra el cáncer. Cuando conoce a Gus, un joven que se acaba de unir a su grupo de apoyo en la planta de oncología infantil, se produce el romance entre ellos. Lo que en un principio nos pareció una historia melodramática de amor imposible más, tras el visionado de este tráiler nos damos cuenta de que puede que esconda algunas sorpresas diferentes. La pareja se ha propuesto visitar a su escritor favorito antes de que sea demasiado tarde, por lo que deberán viajar a Ámsterdam en un viaje de descubrimientos y revelaciones personales. Shailene Woodley (The Spectacular Now), Ansel Elgort (Carrie, 2013) y Nat Wolf, que participó en la película antes mencionada de Boone (Un invierno en la playa) protagonizan esta tragicomedia cargada con un humor y optimismo que harán soportable el drama que se narra. Los veteranos Laura Dern (The Master) y Willem Dafoe (Nymphomaniac) completan el reparto de esta cinta que tiene previsto su estreno para el 5 de junio.

    Texto| Alberto Sáez
    fuente| The Film Stage

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráilers | Bajo la misma estrella, de Josh Boone

    por Redacción EAM | enero 30, 2014
    The Rover, de David Michôd

    Ya tenemos tráiler para el esperadísimo nuevo trabajo de David Michôd, quien dejara claro, en 2010, con su filme Animal Kingdom, que es capaz de narrar una brillante historia llena de fuerza e intriga, sin que el resultado pierda un ápice de credibilidad. Si en aquella estupenda ópera prima, el director nos trasladó a los suburbios de Melbourne para presenciar los ilícitos negocios de la familia Cody, en esta ocasión nos llevará hasta el inhóspito desierto australiano en un western post-apocalíptico situado en un distópico futuro no muy lejano. Guy Pierce, protagonista de la antes mencionada cinta de Michôd, formará pareja con el popular Robert Pattinson (Crepúsculo), en este trepidante thriller que seguirá los pasos de Reynolds, joven miembro de una banda de delincuentes que resulta herido en el robo de un coche. Abandonado por sus secuaces, será utilizado por Eric, el propietario del vehículo robado, para rastrear a los forajidos y recuperar lo que es suyo. Scoot McNairy (Mátalos suavemente), David Field (Mystery Road) y Anthony Hayes (que también aparece en Animal Kingdom), participan en el reparto de este neo-western escrito por el propio Michôd y su compañero, el también actor, Joel Edgerton. Cita obligatoria con el mejor cine australiano que queda programada para verano.

    Texto| Alberto Sáez. 

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráilers | The Rover, de David Michôd

    por Redacción EAM | enero 30, 2014
    Helix

    Cuarentena bajo cero

    crítica de Pilot y Vector (1x01-1x02) | primer y segundo episodio de la primera temporada de Helix

    SyFy / EEUU, 2014. Directores: Jeffrey Reiner y Brad Turner. Guión: Cameron Porsandeh y Keith Huff. Creador: Cameron Porsandeh. Reparto: Billy Campbell, Hiroyuki Sanada, Kyra Zagorsky, Mark Ghanimé, Catherine Lemieux, Neil Napier, Jordan Hayes, Meegwun Fairbrother, Luciana Carro, Fotografía: Stephen McNutt, Música: Reinhold Heil.

    Un equipo de científicos viaja al Ártico para investigar la existencia de un virus en una estación. El virus ha infectado a tres investigadores de los cuales solo uno ha sobrevivido. Se trata del hermano del responsable del equipo de investigación, que ha sido imposible detener y deambula por la estación propagando la nueva enfermedad. La tensión entre los recién llegados y el equipo que ya trabajaba en el Ártico se agudiza después de descubrirse algunos secretos en el trabajo de estos últimos.



    El arranque de una serie con un episodio doble (tendencia cada vez más frecuente) puede ser un arma de doble filo. La oportunidad de presentarse en una hora y veinte, y no en los habituales cuarenta minutos, o posibilita recomponer con más claridad el comienzo o deja al descubierto las falencias irremediables del guion. Helix, la nueva serie de SyFy Channel, pareciera ser de las del primer grupo. Si bien después de más de una hora queda claro que se trata de esos productos en los que nada diferente estará por ver, también se reafirma el oficio de sus responsables en un género en que, combinando muchos de sus principales elementos típicos, harán de Helix una propuesta entretenida para los amantes de la ciencia ficción. Y es que la serie tiene detrás, como productor, la marca de Ron Moore, creador de la mítica Battlestar Galáctica (2004-2009), obra de culto y uno de los mayores éxitos del canal. Sin embargo, la propuesta de Moore está lejos de la poesía espacial que construyó al crear aquel mundo dividido entre clones y humanos. Este nuevo trabajo pareciera acercarse más a otras obras del género como La cosa (The thing, John Carpenter, 1982), en las que la tecnología se subordina a un thriller más de terror y menos psico-social. Tampoco es casual, Moore trabajó en el guion de la precuela de La cosa, y si bien lo abandonó antes de que comenzara a filmarse y sufriera múltiples variaciones, éste pareciera ser la confirmación de su proyecto postergado.

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Reseña TV | Helix

    por Redacción EAM | enero 30, 2014
    Joe, de David Gordon Green

    El director David Gordon Green se ha propuesto lavar un poco su imagen, después de que cintas como El canguro o Caballeros, princesas y otras bestias, restaran gran parte de su respeto cinematográfico. Ya el año pasado logró el premio al mejor director en el festival de cine de Berlín, con su tragicomedia Prince Avalanche, en lo que supuso el comienzo de la construcción de una nueva identidad como cineasta independiente. Ahora vuelve con Joe, que adapta la novela homónima de Larry Brown, en la que se narra la historia de Joe, un exconvicto que vive al margen de todo, y Gary, un adolescente que trata de huir de la miseria de un hogar gobernado por un padre borracho. Entre ambos personajes surgirá una relación que irá desde la amistad hasta la supervivencia. El filme nos sorprende con un cierto aire a la reciente obra de Jeff Nichols (Mud), no sólo en cuanto a la trama se refiere, sino también a la participación de uno de los actores, Tye Sheridan, que parece interpretar un papel muy similar que el que hiciera junto a Matthew McConaughey. Compartiendo escenario con Sheridan encontramos a Nicolas Cage (Caza al asesino), quien también intenta dar un giro a su imagen para afrontar la madurez alejado de las películas de acción a las que nos tiene acostumbrados; Ronie Gene Blevins (Area Q) y Heather Kalka (Kid-Thing). De momento, ha logrado críticas aceptables en su paso por festivales de la talla de Venecia o Toronto. Su estreno está programado para abril en la mayoría de países europeos.

    Texto| Alberto Sáez
    Fuente| The Playlist

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráilers | Joe, de David Gordon Green

    por Redacción EAM | enero 30, 2014
    Happily Ever After, de Tatjana Bozic

    Otra de las apuestas que nos ha dejado el festival de Rótterdam es este retrato autobiográfico en clave de comedia que supone el debut en la dirección de la realizadota Tatjana Bozic. Por medio de unos videos caseros, antiguas imágenes y una serie de entrevistas que ha ido haciendo a todos sus ex novios, la realizadota buscará la respuesta a la pregunta que todo el mundo se habrá hecho alguna vez: ¿Por qué fallan las relaciones amorosas? Tras dejarlo todo por seguir al amor, la joven Tatjana se da cuenta de que una vez superada la fase de descubrimiento y familiarización, vuelven las peleas y discusiones que llevaron al traste todos sus anteriores noviazgos. Con filosofía y buen humor, Bozic afrontará cada fracaso amoroso de su vida con el propósito de salvar su relación actual con el padre de su hijo. Arriesgado proyecto auto-paródico (profesional y personalmente hablando) el que se plantea la joven directora con el que seguro que nos sorprenderá. Sin duda, una apuesta muy original a la que no perderemos la pista. Más aún conociendo a su productor: Boudewijn Koole (Kauwboy).

    Texto| Alberto Sáez
    Fuente| Cine Maldito

    por Redacción EAM
    enero 30, 2014

    Tráiler | Happily Ever After, de Tatjana Bozic

    por Redacción EAM | enero 30, 2014

    La cruz al final del túnel

    crítica de Seeing Things (1x02) | True Detective (Temporada 1)

    HBO, 2014, The Long Bright Dark. Dirección: Cary Fukunaga. Guion: Nic Pizzolatto. Intérpretes: Woody Harrelson, Matthew McConaughey, Michelle Monaghan, Alexandra Daddario, Michael Potts y Tory Kittles. Música: T-Bone Burnett. Fotografía: Adam Arkapaw.

    "Días de nada. Días como perros abandonados". La voz emerge de muy adentro, profunda. Y, de repente, un estallido casi mudo. Que no se hace notar, o se enroca en su propia carga inaudible. El desasosiego; la incertidumbre. La mística del pantano que flanquea dos carriles —norte y sur; este y oeste— sin rumbo. El dolor, tu rutina. La tranquilidad, tu ayer. ¿El refugio? Un vaso a medio llenar y un cuerpo imperdonable. El detective Rust Cohle (Matthew McConaughey) contempla una ranura microscópica, una herida que a duras penas si restaña con los puntos absorbibles de la autocompasión. Porque allí, aquí, en el Infierno más gélido, al sur de todo pero sin latitud definida, las conciencias se lavan con bourbon. La polaridad se ha invertido y, sin embargo, nada pasa allí ni aquí (nosotros frente al televisor), en el ojo del huracán que es buey con quaaludes por/en sangre. El cuerpo de Dora Lange apareció desnudo con una corona de cuernos, rodeado por la inmensidad de un bosque verde eucalipto, y a los pies de un árbol que hacía las veces de púlpito o recipiente en el que posar una pequeña jaula de madera salvaje. Cohle y su compañero Martin Hart (Woody Harrelson, versión contenida y tal vez subordinada al papel filosófico-chamánico-maldito del ya imparable McConaughey) abandonan momentáneamente ese interrogatorio mutuo al que jugaban durante el primer episodio: toca (per)seguir una pista que les conducirá a un terreno inexplorado o, mejor dicho, capaz de reducir al explorador más racional. Un templo que parece emerger no ya como las cenizas o el vestigio último del Mal que habitó —y pervive en las sombras inescrutables—, sino muy a su pesar, pues sólo hay una resistencia refractaria que aún no ha adquirido forma, es decir, entidad. Aunque sabemos que ese psicópata en "busca y captura" (a fines de los 90, flashback mediante) por el sádico asesinato de Dora Lange fue capturado y procesado y condenado a cadena sino perpetua sí muy pesada, y, aun así, todavía entre rejas, se las ha ingeniado para reincidir (ya en 2005-2006, vuelta al presente-futuro) con su modus operandi habitual. Y si no él, su parecido razonable homicidamente hablando.

    por Juan José Ontiveros
    enero 29, 2014

    Recap | True Detective (1x02)

    por Juan José Ontiveros | enero 29, 2014
    True Detective (1x01)

    Aluminio y ceniza

    crítica de The Long Bright Dark (1x01) | True Detective (Temporada 1)

    HBO, 2014, The Long Bright Dark. Dirección: Cary Fukunaga. Guion: Nic Pizzolatto. Intérpretes: Woody Harrelson, Matthew McConaughey, Michelle Monaghan, Michael Potts y Tory Kittles. Música: T-Bone Burnett. Fotografía: Adam Arkapaw.

    El gran Willie Nelson homenajeó en 2008 a una Luisiana aún en proceso de reconstrucción tras los estragos que causó el huracán Katrina. «Intentan purificarnos», citaba parte del estribillo del cuarto corte de su álbum Moment of Forever. Pese a que algunos de sus temas intentaban captar la esencia del jazz de Nueva Orleans, su mirada iba más allá. A zonas más profundas, donde el progreso es una cuestión secundaria. Donde el pueblo vive y sobrevive con sus creencias como único eje. Bendita ignorancia si tiene como destino la esperanza. Cuando todo es tan primario, la corruptibilidad se convierte en una constante. Es por ello que es uno de los estados con más crímenes en poblaciones rurales de toda la nación. Algo que recoge en forma de ficción el novelista neorleano Nic Pizzolatto, el nuevo mecenas del neo-noir rural, que tras una exigua carrera literaria –varias historias cortas y una novela de éxito, Galveston (2010)— ha dado el salto a la televisión de forma estelar y donde ya le espera su primer guion para la gran pantalla, adaptando, precisamente, su única novela hasta la fecha.

    Tras un par de libretos para la infravalorada The Killing (AMC), HBO tuvo claro que Pizzolatto debería ser uno de los estandartes del futuro del canal –ha firmado por un par de años—. De este modo nació True Detective, una antología sobre una serie de crímenes metapsicóticos en la zona sudeste de Luisiana y que en su primera temporada se centra en la investigación en un periodo de 17 años de dos detectives de homicidios. Con la firma de los ocho episodios de Pizzolatto, la labor en la realización se le encomendó a una de las promesas del cine estadounidense: Cary Fukunaga. Una apuesta segura que alcanza límites estratosféricos gracias al trabajo de los actores —y también productores— que dan vida a este serial. Un inhabitualmente contenido Woody Harrelson y un sensacional Matthew McConaughey, representan un dúo que se come la pantalla y donde el fondo de la historia no es más que un simple escenario que ejerce de testigo de esta prospección psicológica de dos personajes tan dispares como magnéticos. Harrelson, Martin Hart, representa el lado (de forma aparente) cuerdo de la balanza. Padre de familia, esposo abnegado y plenamente adaptado a la realidad que le rodea. McConaughey, Rust Cohle, es un hábil investigador tejano de tortuoso pasado y aun menos esperanzador presente, reconcomido por la culpa y por una empírica idiosincrasia vital. Un cóctel molotov que, en forma de diálogos, estalla de lleno en la mente del espectador.

    por Emilio Luna
    enero 29, 2014

    Recap | True Detective (1x01)

    por Emilio Luna | enero 29, 2014

    Más allá de Rock Hudson

    crítica de Dallas Buyers Club, Jean-Marc Vallée, 2013

    En el ecuador de los ochenta Rock Hudson anunció que tenía SIDA y se dispararon las especulaciones. En esa época la enfermedad se acababa de descubrir y era todavía marginal, no sólo por su desconocimiento sino porque se asociaba a una homosexualidad socialmente oprimida. El caso de Rock Hudson contribuyó a darle más visibilidad y a acelerar las investigaciones, pero ello no impidió que el actor falleciese meses después. Conocido sobre todo por sus intempestivos melodramas dirigidos por Douglas Sirk y sus comedias románticas coprotagonizadas con Doris Day, interpretando en ellos papeles de galán ocasionalmente ingenuo pero siempre apuesto y vigoroso, Hudson debía entonces sufrir cierta relectura de su época dorada en la gran pantalla. Para bien y para mal. Esta evocación sirve por lo demás para compararla con el caso de Matthew McConaughey, curiosamente también conocido antaño por su presencia en películas coloridas y sentimentales, aunque entonces (hace una década) ya se llamaban “romcoms” y habían perdido su tradicional gracia. Digo pues “antaño”, no porque hayan pasado muchos años, sino por lo drástico de la transformación que ha experimentado la carrera interpretativa de McConaughey… Casi tan drástica como la transformación física por la que ha pasado para meterse en la piel del protagonista de Dallas Buyers Club.

    Hablamos de Ron Woodroof, un electricista tejano diagnosticado con el VIH el mismo año que Rock Hudson, aunque en este caso las similitudes se detienen aquí. Woodroof era un anónimo trabajador mujeriego y homofóbico hasta que la noticia de su contagio dio un giro a su vida, alterando sus preocupaciones y principios. En aquel entonces el SIDA era marginal, sí, pero también letal, y si un personaje como Hudson no había podido curarse, ¿qué podía hacer un pobre diablo como Woodroof? Pues precisamente aquello que le estaba vedado al célebre actor: hacer contrabando con medicamentos aún no homologados en Estados Unidos y fundar un club privado en su provecho y en el de los demás necesitados que recurriesen a él. Una actividad ilegal que requería un desarrollo encubierto, en la clandestinidad, aunque el volumen de mercancía, dinero y clientes que llegaría a mover esta empresa desembocó en una situación en la que la FDA ya no podía mirar hacia otro lado. Pero esta lucha de David contra Goliat era verosímil en una década oportunamente retratada en la película, sustituyendo su idealizado glamour por un marco de triquiñuelas y desfases que nos puede parecer más cercano. Y esta credibilidad trae causa sobre todo del laborioso trabajo de investigación que forma el esqueleto del guion de Borten y Wallack.

    por Ignacio Navarro
    enero 28, 2014

    Crítica | Dallas Buyers Club

    por Ignacio Navarro | enero 28, 2014

    El flyer de Hakan Hellström

    crítica de Shed No Tears | Kann Ingen Sorg, de Björn Stein y Mans Marling, 2013

    Kann Ingen Sorg es el nombre real de una canción compuesta en el año 2000 por el cantante sueco Hakan Hellström —traducida en inglés como Shed No Tears for me, Göteborg—, con la que debutaría en su país comenzando una carrera en solitario tras una etapa como batería en un grupo llamado Broder Daniel. A su vez, también es el título esta película. Una adaptación “extraoficial”, llena de complicidad y referencias, a la juventud del cantante y su música justo antes de convertirse en un autor de referencia del pop indie de Suecia. Su alter ego, Pal, es un joven veinteañero con serios problemas de pánico escénico. Desde niño le ha gustado la música, aunque ha sido incapaz de representarla en directo. Su reacción instantánea es la de desahogar su ataque de ansiedad con algún acto reflejo, involuntario y ridículo, que le acaba dejando en evidencia. Es bueno componiendo. Es capaz de visualizar las notas, literalmente, para llegar hasta la melodía que busca y la letra que necesita. Pero únicamente es capaz de cantar sus canciones cuando está sólo, y por lo tanto, su sueño se convierte también en su gran obstáculo. Johnny, su mejor amigo, y compañero de infancia, conoce perfectamente su miedo, e intenta animar a Pal a su manera efervescente, a ritmo de alcohol y conciertos en la noche de Gotemburgo. Y Lena, por otro lado, no puede hacer otra cosa que ser leal a una amistad que ella desearía que fuera algo diferente, aún a pesar de sus vanos intentos por confesar que, desde niña, está enamorada de él.

    La relación a tres bandas entre Lena, Pal y Johnny entra en conflicto cuando aparece el tercer elemento en discordia: Eva, la vocalista de un grupo en la que Pal se fija inmediatamente cuando la ve hablando con Johnny. Con ella en escena, el guión ya ha presentado todos sus elementos y el resto podemos imaginarlo. El grupo en cuestión es el citado Broder Daniel, del que Hakan (AKA Pal) acabará formando parte como batería, una vez Eva le escuche cantar sólo una de sus canciones. ¿La particularidad? Pal sólo puede tocar con los ojos vendados. Con los ojos bien abiertos, sin embargo, y las ideas bien claras marchan los directores Mads Marlind y Björn Stein. Ambos comenzaron su carrera en televisión, campo en el que aún conservan algunos de sus mayores créditos hasta ahora, destacando especialmente sus roles como guionistas en la afamada serie sueca Bron (El Puente). Serie que estos días está conociendo un remake de producción americana en el que también participan ambos cineastas, siguiendo la estela de otras series ya asentadas como la danesa The Killing. El dinamismo en el montaje de Shed No Tears tiene marca de origen, y es Hollywood. Tanto Stein como Marlind estrenaron hace años dos películas norteamericanas con actores de cierto caché: La sombra de los otros, donde figuraban nombres como el de Julianne Moore o Jonathan Rhys Meyers, y el renacimiento de la saga vampírica de Len Wiseman, Underworld: Awakening, con la esposa del mismo, la guapísima Kate Beckinsale. Su oficio es más que evidente en la forma en la que ambos han visualizado la historia de Hakan Hellstrom.

    por Unknown
    enero 28, 2014

    Crítica | Shed No Tears

    por Unknown | enero 28, 2014
    Whiplash, de Damien Chazelle

    Damien Chazelle conquista Park City

    Palmarés de la 30ª edición del Festival de Sundance

    Si el año pasado Sundance nos presentaba a Miles Teller (The Spectacular Now), como una de las grandes promesas de la interpretación estadounidense; esta 29ª entrega del primer gran evento del año deja la confirmación de este joven actor que encabeza el mejor filme presentado en la Sección Oficial. Whiplash, segunda obra de Damien Chazelle, que ya consiguió el beneplácito de la crítica el primer día de competición, se ha llevado el máximo galardón en Park City –acompañado del Premio del público—. Un laurel que la sitúa como una de las must see de este 2014 y uno de los primeros títulos a tener en cuenta en la campaña de premios. Ante todo, por la gran interpretación del partenaire de Teller, J.K. Simmons, que da vida a un duro instructor musical que buscará inspirar a un joven aspirante a batería. Premio merecido, a tenor de las reacciones del público y la crítica. Del resto del palmarés, destacan las victorias de To Kill a Man (Mejor película internacional), del chileno Alejandro Fernández Almendras y Blind (Mejor guion internacional), de Eskil Vogt. Durante la próxima semana repasaremos en un especial la acogida de las creaciones más relevantes de un Sundance siempre referente. Por lo pronto, apunten esta cinta: Whiplash.

    por Emilio Luna
    enero 26, 2014

    Sundance 2014 | Palmarés

    por Emilio Luna | enero 26, 2014

    Y que el público se levante

    crítica de El viento se levanta | Kaze tachinu, Hayao Miyazaki, 2013

    Parece que Miyazaki se despide del cine. La noticia llegaba en el pasado festival de Venecia, en el que presentaba El viento se levanta (Kaze tachinu, 2013). Su canto del cisne. Si se confirma (pues no es la primera vez que Miyazaki dice retirarse para luego volver), no debería sorprendernos tanto a su edad, sobre todo por el esfuerzo mayor del habitual que supone ponerse al frente de una película de los estudios Ghibli. Pero seguiría siendo una jubilación demasiado anticipada para un señor que a sus 72 años desprende todavía una gran vitalidad e ilusión, atributos que lógicamente ha contagiado a su cine. Un cine en el que destacan los largometrajes, que son los que le han otorgado prestigio y reconocimiento, pero cuyos primeros pasos se hallan en dos series de televisión: Lupín (1971-72) y Conan el niño del futuro (1978), y que en la pasada década se ha orientado también en gran parte hacia el mundo del cortometraje. No hay que olvidar además que Miyazaki ha colaborado igualmente en los grandes proyectos de algunos de sus compañeros, como esa cuasi desconocida obra maestra titulada Recuerdos del ayer (Isao Takahata, 1991), o la maravillosa Susurros del corazón (Yoshifumi Kondô, 1995), sin contar con sus inevitables inicios en el departamento de animación propiamente dicho. Son datos que enriquecen la aportación al cine de este maestro, que en su medio siglo de carrera ha permanecido fiel a unos principios que el público casi siempre ha sabido apreciar.

    Y son datos que igualmente justifican todo homenaje que se le pueda hacer a este director con motivo de su último estreno. Por ahora, en la temporada de premios que ha empezado hace unas semanas, le está yendo bastante bien, pero por méritos exclusivos de una película que, lo adelantamos ya, está a la altura de las expectativas. El viento se levanta nos narra la historia real de Jiro Horikoshi, un diseñador japonés de aviones de combate durante la segunda guerra mundial. Un tema espinoso con el que conscientemente Miyazaki pretende rodar su película más madura y adulta, aunque la misma funciona sobre todo cuando toca temas de imaginación e inocencia, cuando se deja llevar por los encantos de las fantasías juveniles y del primer amor. En efecto, en la narración juegan un papel destacado los sueños que el protagonista tiene desde pequeño, en el que se imagina pilotando naves increíbles junto a su ídolo Caproni. En ellas la meticulosidad y el ingenio de los animadores de Ghibli se explotan de manera apabullante, contraponiéndose a la estética más sobria del resto del metraje, aunque en él tampoco falten otras secuencias visualmente elocuentes como esa recreación de un terremoto en Tokio. En cuanto a la subtrama romántica, se desarrolla sobre todo en una segunda parte, y consigue sortear de manera asombrosa toda cursilería gracias a que en ella también sentimos que el protagonista vuelve a ser un niño, como en sus sueños, abandonando sus preocupaciones profesionales. El hilo que pueda establecerse entonces entre esa relación tan espontáneamente íntima y las secuencias oníricas otorga a la película su verdadera magia.

    por Ignacio Navarro
    enero 25, 2014

    Crítica | El viento se levanta

    por Ignacio Navarro | enero 25, 2014
    Blue Caprice

    Asesino por capricho

    crítica de Blue Caprice | de Alexandre Moors, 2013

    La casualidad de una desgracia imprevista. El pánico a lo desconocido. Jugártela en la ruleta rusa de la vida, sin saberlo. Ir al súper y no volver. Allá por 2002, en plena islamofobia yanqui, la política del miedo se prescribía desde Washington, pero no provenía de la Casa Blanca. La población de la capital de Estados Unidos y regiones colindantes –Virginia y Maryland– estaba aterrorizada por el azote –aleatorio– de un asesino invisible. Desde el anonimato que le confería el maletero de un Chevrolet Caprice, con la frialdad del que juzga desde la locura a todas esas personas que “creen que todo esto es permanente y que no se dan cuenta de que viven en un castillo de naipes,” John Allen Muhammad –El francotirador de Beltway– y su “hijo adoptivo” dictaban sentencia. Una matanza a cuenta gotas. Forjada por un tándem que tiene su origen en la sugestión mesiánica y el odio consolidado por la disciplina del maestro. Blue Caprice (2013), ópera prima de Alexandre Moors, es una aproximación distinta a la naturaleza del psicópata. No importa el cómo –limitado a 5 minutos de película–, sí otro interrogante ¿Qué clase de persona haría algo así? Los detalles son lo de menos y no se buscan. Se hace hincapié en el resentimiento y la inquina que el protagonista le tiene al mundo –culpable de todos sus males y fracasos–; y en su faceta creadora, forjando “un monstruo”, en una versión mucho más retórica y menos científica de Víctor Frankenstein.

    La cinta echa a andar en Jamaica donde John, un simple turista, decide acoger y adoctrinar a Lee Boyd Malvo. Sin referentes y abocado a la soledad Lee se entrega a su amor y exigencias. La erudición persuasiva, embaucadora y manipuladora del padre circunstancial evoca al personaje de John Hawkes en Martha Marcy May Marlene (2011). Cual líder de una secta, no cesa hasta conseguir la devoción irracional de su pupilo y la consiguiente anulación de su personalidad. Blue Caprice funciona como una introspección en el abismo de las liturgias de formación terrorista, pero con fulgor místico. El director francés está más interesado en establecer las coordenadas de un thriller psicológico, que en darle otra vuelta de tuerca a la Segunda Enmienda de la Constitución. Moors no teoriza sobre el fácil acceso a las armas en Estados Unidos y su estrecha relación con las matanzas que se producen con relativa frecuencia. Por ello la cinta tiene mucho de atmosférica. En ese interés por desarrollar la psicología del criminal juega un papel muy importante la fotografía de Brian O'Carroll, brillante en esa construcción climática grisácea, expansiva, densa, oscura, que logra transmitir a base de cromatismo la turbia personalidad de John. Una elegancia visual en estrecha consonancia con lo que se quiere contar. Con ritmo pausado –cargante en algunos compases de la película–, sutileza, buen gusto y dando la espalda al sensacionalismo –las escasas escenas de los asesinatos eluden el exhibicionismo pirotécnico– seguimos la enajenación del padre y del hijo en funciones. Un arrobamiento sanguinario cuya cadencia la marcan dos grandes interpretaciones. Isaiah Washington y Tequan Richmond materializan en pantalla su tortuosa dependencia y su terrorífica determinación, en armonioso equilibrio con unos secundarios también brillantes – Tim Blake Nelson y Joey Lauren Adams–. Sin duda, lo mejor de la película amén del citado trabajo de fotografía.

    por Unknown
    enero 24, 2014

    Crítica | Blue Caprice

    por Unknown | enero 24, 2014
    La voz de una generación

    En un mundo…

    crítica de La voz de una generación | In a World, de Lake Bell, 2013

    Alta, guapa y talentosa, Lake Bell está destinada a hacernos pasar muy buenos ratos frente a la gran pantalla en los próximos años. Mujer polifacética y emprendedora, ha desempeñado papeles fundamentalmente secundarios en películas de éxito como Algo pasa en Las Vegas (2008) o No es tan fácil (2009), donde demostró sobradas cualidades para el género de la comedia. Su salto a la dirección con el cortometraje Worst Enemy (2010), presentado en Sundance, fue recibido con entusiasmo por la crítica y la hizo merecedora de numerosos premios en distintos festivales. Tan brillante resultado la animó a realizar su primer largometraje como directora, La voz de una generación (2013), de la que además es autora del guión y principal protagonista, rodeándose de un acertado grupo de actores con los que trabaja desde hace seis años en la serie online Childrens' Hospital tales como Rob Croddry y Ken Marino, algo que se refleja en el buen rollo y la sana complicidad que traspasa la pantalla. Para este debut, Bell ha elegido, cómo no, el humor, pero desde su faceta de guionista demuestra una gran inteligencia al salirse de los cánones de las comedias románticas más adocenadas para adentrarse en unos escenarios y situaciones poco transitados por el cine comercial. El “cine dentro del cine” es un subgénero que ha dado no pocas obras memorables a la historia del cine, entre ellas la magnífica El juego de Hollywood (1992, Robert Altman), pero casi siempre se ha mostrado la trastienda en la que se mueven los directores y los actores. La voz de una generación se acuerda de otros profesionales, aquellos a los que no les vemos las caras y que ejercen la profesión utilizando su herramienta más preciada: la voz.

    por José Martín León
    enero 24, 2014

    Crítica | La voz de una generación

    por José Martín León | enero 24, 2014
    Hércules: El origen de la leyenda

    Vigorexia: el origen de la leyenda

    crítica de Hércules: El origen de la leyenda | The Legend of Hercules, de Renny Harlin, 2014

    Si Zeus levantase la cabeza vomitaría. No se quedaría solo ahí, también desheredaría al vigoréxico de su hijo –Hércules–. Hércules: El origen de la leyenda (2014) es una orgía de hombres de torsos fotodepilados haciendo exhibicionismo culturista –¡ojo! que no tiene nada que ver con la cultura–. Algo menos de dos horas de sufrimiento inhumano –como la fuerza demostrada por el fruto de Zeus y Alcmena–, cuya resistencia debería premiarse con un hueco en el Olimpo de los dioses. Renny Harlin hace un canto a la mediocridad plagado de licencias –Hera haciendo las veces de arcángel Gabriel– y ¿homenajes? Para tamaño desbarro hicieron falta tres guionistas que lograron el más difícil todavía: anular del imaginario colectivo el Hércules de Kevin Sorbo como paradigma de extravagancia. Parecía difícil, el mismísimo Ryan Gosling probó suerte, sin éxito, con El joven Hércules (1998). No era asunto baladí. Los aires ampulosos, la épica del ciclado y los efectos especiales de playskool funcionan como detonantes de la risa. La presencia del trillado cartón piedra y esos decorados de videojuego, más falsos que un billete de siete euros, hacen su trabajo de armonizar todas y cada una de las chapuzas. Nada está bien hecho. Problemas puntuales de raccord en el movimiento incluidos. La cohesión entre cada una de las partes es perfecta. Mérito del director. Difícil hacerlo peor. Tampoco sus asesores estuvieron finos, alguien debería haber sugerido emplear el nombre de Alan Smithee en la firma –seudónimo con el que algunos directores y guionistas estadounidenses firmaban obras dignas de bochorno–.

    Decía en el párrafo anterior que la cinta está cargada de homenajes. Una palabra de connotación positiva que cambiaré por afrentas. Esta revisión de la leyenda del semidiós tiene escenas dignas de 300 (2006) versión 2.0 –como la emboscada en Egipto, donde un puñado de hombres luchan en una ratonera contra un ejército, desafío a la altura de la batalla de las Termópilas–. También hay algo más que guiños a un hito reciente de la Antigüedad en el séptimo arte, Gladiator (2000). Escenas como la de Hércules arengando a sus tropas en el bosque, antes de la guerra, al igual que Máximo lo hacía antes de batirse con los pueblos germánicos. Este no es el único paralelismo, pues ambos transitaron por la esclavitud y se forjaron una reputación como gladiadores. Y en esa retahíla de ultrajes referenciales al cine épico reciente, también hay hueco para un par de momentos propios de la trilogía El señor de los anillos, a nadie se le escapará que los griegos pasaron por Rivendel antes que Gandalf. Entre tanta consideración inspiradora los guionista aportan su granito de originalidad. Se aliña el desastroso conjunto con una historia de amor imposible, una auténtica tragedia; un hermano envidioso y un padre deshonesto mediante. Y ¡cómo no! la lucha por un reino sometido al dictado de los corruptos y la venganza como motores de una epopeya excesiva. A modo de conclusión y sin afán disuasorio, Hércules: El origen de la leyenda se compone de un baturrillo de descerebrados hormonados con dismorfia muscular, seleccionados previo casting a la salida de Hombres y mujeres y viceversa. La única lectura positiva, a mi juicio, es la presumible capacidad de Kellan Lutz –actor principal– de columpiar a un elefante con el simple aleteo de sus dorsales. |

    Andrés Tallón Castro
    redacción Madrid

    Estados Unidos, 2014, The Legend of Hercules. Director: Renny Harlin. Guion: Daniel Giat, Renny Harlin, Sean Hood, Giulio Steve. Productora: Millennium Films. Fotografía: Sam McCurdy. Música: Tuomas Kantelinen. Reparto Kellan Lutz, Liam McIntyre, Scott Adkins, Roxanne McKee, Liam Garrigan, Rade Serbedzija, Johnathon Schaech, Luke Newberry, Jukka Hilden, Rick Yudt.

    por Unknown
    enero 24, 2014

    Crítica | Hércules: El origen de la leyenda

    por Unknown | enero 24, 2014
    Pussy Riot: Un plegaria punk

    Pasamontañas de colores para un país en blanco y negro

    crítica de Pussy Riot: Una plegaria punk | Pussy Riot: A Punk Prayer, de Mike Lerner, Maxim Pozdorovkin, 2013

    La historia que narra Pussy Riot: Una plegaria punk posee todos los ingredientes de lo que podría ser una gran novela de la literatura rusa: patriotismo, libertad y lucha contra el autoritarismo. Pero adaptados al siglo veintiuno. En la piel del héroe, las Pussy Riot. Una banda punk formada por jóvenes feministas cuya música y apariencia irreverentes plantan cara al sistema patriarcal. En la del villano, el Primer Ministro Vladimir Putin. Un hombre que se retrata a pecho descubierto a lomos de un caballo, o disparando un rifle de caza. Un enemigo, declarado el hombre más poderoso de la tierra, según la revista Forbes. Los personajes de este largometraje producido por la cadena estadounidense HBO, y dirigido por Mike Lerner (nominado al Oscar en 2012 por el documental Hell and Back Again) y Maxim Pozdorovkin (The Notorious Mr. Bout), encajan bien con sus arquetipos aunque no estemos, tristemente, ante un producto de ficción. Nadia, Masha y Katia, tres de las integrantes de Pussy Riot saltaron en 2011 a las portadas de todo el mundo tras ser arrestadas por interpretar una “oración punk” en la principal Catedral de Moscú, en protesta por la reelección del Primer Ministro Putin. La plegaria les costó dos años en una cárcel de Siberia por incitar al odio religioso.

    Pussy Riot: Una plegaria punk es el retrato de las activistas del pasamontañas y de las mujeres que hay detrás de él. A través de entrevistas con sus padres conocemos detalles sobre sus vidas, sus motivaciones y deseos. Las revelaciones van desde lo más naif - la devoción de Marsha por las Spice Girls y Victoria Beckham- a lo más transgresor – Nadia participó de una orgía en el Museo de Historia Natural de Moscú en 2008 como parte de un grupo de arte de guerrilla-. Los padres son un elemento clave en el filme, en cuanto a que las humanizan. En un emotivo momento, el padre de Katia confiesa regalar a sus amigos una fotografía de su hija con la cabeza alta saliendo del juicio. Un padre orgulloso. Pero es al ver a las jóvenes encerradas en la jaula de cristal desde la que declaran, cuando nos damos cuenta de su verdadera estatura. El documental dedica una parte importante al proceso judicial que tuvo lugar en 2012, calificado de “juicio-teatro” por las numerosas sombras que arrojó y por lo desmesurado de la condena. La película alcanza su clímax cuando escuchamos a Nadia, Masha y Katia clamar su inocencia y reivindicar la justicia de su causa. Las Pussy Riot, conscientes de su poder, aprovechan la situación para contarle a Rusia y al mundo las verdades de un país en el que derechos fundamentales como la libertad de expresión están secuestrados. “El sistema teme la verdad y la sinceridad de lo que representamos. Somos más libres que aquellos que nos persiguen”, asegura Nadia. “Este juicio lleva una máscara grotesca, la cara del gobierno cuando habla a su pueblo”, sentencia Marsha. “Si en lugar de protestar hubiéramos cantado ‘Virgen María protege a Putin, Virgen María no te conviertas en una feminista’, seguro que no estaríamos aquí”, clama Katia.

    por Unknown
    enero 23, 2014

    Crítica | Pussy Riot: Una plegaria punk

    por Unknown | enero 23, 2014

    Pistol Fuckin' Mama II

    crítica de Nymphomaniac. Volumen 2 | de Lars von Trier, 2013

    Hey Joe, despierta. Y deja de gruñir palabras ininteligibles. Por fin hemos llegado a Ninguna Parte, en donde el trueque sexual es también moneda oficiosa, y el dolor se hace sentir como agujetas desde el córtex hasta la punta del dedo gordo más flaco jamás visto. Cómo suena, ¿eh, Joe? Ninguna Parte. Ninguna Parte... Oh, vaya, Joe. ¡Oh, vaya! Mira eso, Joe. Un gran danés blanco con gafas y nariz aquilina que inventa escenas "aspirantes a", a —supongo— la sublimación cinematográfica. Debo de estar soñando. El viaje me ha hecho papilla las neuronas, sin duda. ¿Tú también lo estás viendo? ¿Qué? No, yo no me acercaría a esa bestia ni loco. Mira esa orejas proyectadas hacia el cielo... La falsa quietud de su pose altamente inflamable, casi provocativa. Por no hablar de esos ojos entornados, Joe, esos ojos que trasuntan la Gestalt de tiempos más oscuros, allá por las guerras mundiales con bigote circense y tic en el brazo ¿izquierdo o derecho? Ignoremos este pasote... Je-sús, ¿ya estás otra vez? Eres incorregible, me has dejado la tapicería del coche (un Škoda Fabia de plan Pive) hecha unos zorros; por no hablar de ese característico perfume a ti. No te negaré que estoy deseando perderte de vista; porque aburres, Joe, aburres con tus temas de ninfomanía y tu orgullo y el lírico —y no poco elegante— cantar español Soy puta y mi coño lo disfruta, y tus tragedias existenciales que suenan a invenciones claramente sobrevaloradas por tu criterio personal, cercano a la indigestión tras varias lecturas que excedían tu intelecto. Porque, entre tú y yo, y no me mires así (era una mirada sumida en la penumbra, como si quisiera pedir perdón sin saber por qué; dos ojos recostados, muriendo en la oquedad que se abría entre estos y los pómulos, siempre supurantes o con costras a causa de los golpes consentidos), eres un coñazo y no empatizas con nadie. Eres egoísta, fría, impredecible, caprichosa, e incluso con un punto amargo que, lejos de resultar atractivo, sólo repele al que intenta acercarse a ti. ¿Q-q-que soy un producto de la moral imperante hoy día? No me vengas con análisis propios de tertuliano febril recién salido de cualquier talk show extemporáneo. Nos conocemos desde hace cuánto, ¿cien, cinco horas a lo sumo? Lo suficiente, ya lo creo que sí. ¡Y por fin hemos llegado! Esto se acaba, Joe. Y yo, que soy ateo y nunca he ido a misa, doy gracias a Dios por alejarme de ti. Es un milagro, ¿no? He superado mi prueba de fe particular. Aunque los milagros no existen: son excusas para creer en la magia de las buenas historias. Las de siempre, torturadas o no; alegres o tristes; cómicas o trágicas; corales o solitarias o coralmente solitarias; con diálogos intensos. Sí, exacto, con y sin rumbo. De esos que te agarran por la pechera e intentan asfixiarte a base de bien, logrando así que entres en (su) razón. De esos que... ¡No, no y no! Descarta para siempre el rollo de la pesca y la religión y el hermetismo y la coartada del subtexto que podría devenir humo. Y vámonos de aquí, (hoy) no soporto a ese gran danés. Ya está dándole al zoom. Seguro que ha incluido un desenfoque marca de la casa. ¿Tú qué crees? (...) No dices esta boca es mía. Okay. Hazme un último favor: guárdate las manos en los bolsillos. (Elipsis.) Un árbol. Fresno, concretamente. Y una encina. Y una teta. O las dos. Y dos penes flácidos. Y uno titubeante. Que amaga. Que sí que no. Que no que sí. Y el viento azotando un roble.

    por Juan José Ontiveros
    enero 23, 2014

    Crítica | Nymphomaniac. Volumen 2

    por Juan José Ontiveros | enero 23, 2014
    Oslo, 31 de agosto, de Joachim Trier

    El vacío

    crítica de Oslo, 31 de agosto (Oslo, 31. august, Joachim Trier, 2011)

    Te has quedado fuera de la vida, fuera del discurrir normal del mundo y de todas las cosas y ahora debes volver a integrarte, a ser uno más, a reencontrarte con lo que dejaste atrás y no sabes si deseas hacerlo o no. Tu existencia se ha vaciado y volver a llenarla cuando sientes que no hay razones para ello se torna una tarea imposible. Así encontramos a Anders al principio de Oslo, 31 de agosto (Oslo, 31. august), la película dirigida por Joachim Trier en 2011 y que ahora se estrena en las pantallas españolas. Anders está ingresado en un centro de desintoxicación y por primera vez desde que llegara allí tendrá la oportunidad de salir. Debe viajar a Oslo porque ha tenido una oferta de trabajo y se enfrentará a su primer día de “libertad.” Volver a ver a su hermana, a los viejos amigos, tomar contacto con lo que fue su día a día cotidiano con la sombra de la heroína supone encontrar una razón poderosa que te impulse a luchar cuando el primer paso está dado, pero aún quedan muchos más para que en tu corazón la vida te anime a seguir. Porque una vez que estás fuera tu primer impulso al tener un poco de dinero en el bolsillo y pasear por las calles de antaño es comprar un cuarto. Porque eso era lo cotidiano entonces y se ha convertido ya en un acto atávico contra el que hay que luchar a cada segundo de tu nueva existencia. Y sabes que es un deseo que estará ahí siempre, acompañándote, aferrándose a ti, obligándote a mantenerte lejos del mundo que llegaste a conocer porque si vuelves te llamará a gritos. Esa es la maldición: debes volver a la vida, pero la vida te empuja a la autodestrucción. Hay que tener una gran fuerza interior para luchar y vencer día a día la llamada del abismo.

    por José Luis Forte
    enero 22, 2014

    Crítica (II) | Oslo, 31 de agosto

    por José Luis Forte | enero 22, 2014
    Sherlock - The Sign of Three (3x02)

    ¿Y ahora qué?

    crítica de Sherlock (2010-) [BBC One] | Temporada 3

    Con esta pregunta arranca, dos años después, la nueva temporada del fenómeno Sherlock. Sabiendo que Holmes fingió su propia muerte, tenemos tres nuevos capítulos de casi 90 minutos y que sus protagonistas han rodado entre película y película. La serie es, y se nota en pantalla, como volver al hogar para todos los implicados. No puede ser casualidad que la pareja de Martin Freeman y los progenitores de Benedict Cumberbatch interpreten personajes en esta tanda de episodios. Es ya como una empresa familiar. Las nuevas historias, adaptaciones de nuevo del trabajo de Conan Doyle, ponen a nuestros protagonistas en diversos apuros. Pero en esta ocasión los casos están algo desdibujados en detrimento de perfilar mejor la nueva dinámica personal de la pareja central de la serie. Watson se casa y veremos como esto influye en Sherlock.

    La temporada es muy divertida y contiene más de una bienvenida sorpresa, como el retorno de Moriarty en más de una forma, una breve relación de Sherlock con una dama de honor de Mary Watson o el vistazo a un club de fans del detective que cavilan sobre qué pasó con él. John Watson será sometido indirectamente a un pequeño psicoanálisis y Sherlock va a buscar pistas bajo los efectos del alcohol. Tras establecer unas negras circunstancias, la pregunta que titula este escrito también vale para el cierre, pues un enigmático ¿regreso? se materializa en los últimos segundos de la serie.

    por Unknown
    enero 22, 2014

    Crítica en Serie | Sherlock (Temporada 3)

    por Unknown | enero 22, 2014

    El rincón del otro cine

    Selección oficial 43ª edición del Rotterdam Film Festival

    Hoy comienza la 43ª edición del Festival de Róterdam, el equivalente europeo a un Sundance en proceso esta semana. Recoveco para el cine independiente global más modesto y experimental. Trampolín para primeras y segundas autorías en busca de esa mirada que marque su futuro. Antes, lucha por el Tigre de Oro (Hivos Tiger Award), máximo galardón de una competición tan variada como sugerente. El próximo 2 de febrero conoceremos quién o quiénes sucederán a Mira Fornay (My Dog Killer), Mohammad Sirvani (Fat Shaker) y Daniel Hoesl (Soldate Jeannette). Entre las aspirantes, seleccionamos varios nombres: las brasileñas Riocorrente y Casa Grande, la búlgara Viktoria (también presente en Utah), la sueca Nånting måste gå sönder, la bosnia Happily Ever After (producida por Boudewijn Koole) y, cómo no, la representante española Stele fugaç, dirigida por Luis Miñarro. Ojalá que el debut en la dirección de este productor catalán (El muerto y ser feliz) cale en el público y jurado (encabezado por Elia Suleiman) neerlandés. Del resto de apartados que conforman la programación, destacar que en Spectrum (listado de participantes) aparecerá Manuel Martín Cuenca con su excelente Caníbal. En esta sección destaca también la presencia de Her (probablemente, el mejor filme del 2013 de largo), con Spike Jonze a la cabeza, y una selección de lo más florida del pasado año del circuito de festivales. El 2 de febrero, volveremos a la preciosa ciudad costera holandesa con el palmarés y resumen.

    Competición

    Concrete Clouds, por Lee Chatametikool (Tailandia, 2013, European premiere)
    Happily Ever After, por Tatjana Bozic (Croacia, 2013, world premiere)
    Vergiss mein ich (Lose My Self), por Jan Schomburg (Alemania, 2014, world premiere)
    Riocorrente (Riverrun), por Paulo Sacramento (Brasil, 2013, international premiere)
    Anatomy of a Paper Clip, por Akira Ikeda (Japón, 2013, European premiere)
    Afscheid van de Maan, por Dick Tuinder (Holanda, 2014, world premiere)
    Arwad, por Samer Najari and Dominique Chila (Canadá, 2013, international premiere)
    Casa grande, por Fellipe Barbosa (Brasil, 2014, world premiere)
    Han Gong-ju, por Lee Su-Jin (Corea del Sur, 2013, European premiere)
    Kombinat Nadezhda, por Natalia Meschaninova (Rusia, 2014, world premiere)
    Mein blindes Herz/My Blind Heart, por Peter Brunner (Austria, 2013, European premiere)
    Stella Cadente/Falling Star, por Luis Miñarro (España, 2014, world premiere)
    Nånting måste gå sönder, por Ester Martin Bergsmark (Sweden, 2014, international premiere)
    Viktoria, por Maya Vitkova (Bulgaria/Rumanía, 2013, European premiere)
    War Story, por Mark Jackson (USA, 2014, international premiere)

    por Emilio Luna
    enero 22, 2014

    Róterdam 2014 | Selección Oficial

    por Emilio Luna | enero 22, 2014

    El camino a la normalización

    crítica de Looking (2014-) | Episodio piloto

    HBO | EEUU, 2014. Director: Andrew Haigh. Guión: Michael Lannan. Reparto: Jonathan Groff, Frankie J. Alvarez, Murray Bartlett, O-T Fagbenle, Lauren Weedman, Raúl Castillo, Andrew Law, Jason Ralph. Fotografía: Reed Morano.

    En ocasiones las series se estrenan con tal revuelo mediático a su alrededor que empaña la visión de un primer capítulo, que debe verse sin expectativas extratelevisivas. Temerariamente vendida como “una versión gay de Girls” o “la actualización de Queer as folk”, se ha hecho más hincapié en el hecho de que Andrew Haigh –director de la extraordinaria Weekend (2011)– dirija el piloto antes que en el mérito del creador, Michael Lannan. Se entiende desde un punto de vista publicitario, ya que Lannan debuta aquí como guionista de televisión y Haigh logró un pequeño gran éxito con su segundo largometraje. La elección es Haigh es pertinente para una cadena que cuida que sus comedias tengan aroma de cine independiente. Así, Looking se suma a Hung (2009-2011), Iluminada (2011-2013) o la propia Girls (2012-), cuyos pilotos fueron dirigidos por Alexander Payne y los creadores Mike White y Lena Dunham, respectivamente.

    Este Looking for now, certero título del episodio, se enmarca en la estirpe de los pilotos que entran en la acción in media res y confía en que el espectador sabrá poner las piezas en orden. No hay una presentación obvia de los personajes, sino un puñado de escenas que habla de quienes son. Dejando a un lado el recurso facilón de que cada uno de los personajes protagonistas represente una realidad distinta –uno tiene novio, otro está soltero y buscando, otro está soltero y no buscando–, el capítulo triunfa al retratar la sensibilidad homosexual sin tópicos superficiales. Presenta las tramas sin forzar las situaciones y el fichaje de estupendos intérpretes semidesconocidos ayuda a crear la ilusión de credibilidad para que los personajes te importen. Esta no es una historia de chicos aceptando su sexualidad, sino de cómo encajar en el mundo actual cuando ya sabes quién eres. | 80/100

    por Unknown
    enero 22, 2014

    Reseñas TV | Looking (HBO) y Chozen (FX)

    por Unknown | enero 22, 2014

    Estrenos

    Flixolé

    Inéditas

    Benediction

    Streaming

    Memoria