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    Series de Televisión USA
    Series de Televisión USA

    La construcción del horror

    crítica de Manhattan (2014-) | Episodio piloto

    WGN | EE.UU., 2014. Director: Thomas Schlamme. Guión: Sam Shaw. Reparto: John Benjamin Hickey, Olivia Williams, Daniel Stern, Rachel Brosnahan, Ashley Zukerman, Harry Lloyd, Michael Chernus, Christopher Denham, Katja Herbers, Alexia Fast, Eddie Shin, Mark Moses, Daniel London, Josh Cooke, Carole Weyers. Fotografía: John Lindley. Música: Jónsi & Alex.

    Cuando uno piensa que no deben quedar muchos periodos históricos sobre los que construir el núcleo central de una serie, llega una propuesta como Manhattan y te hace darte cuenta de que en realidad quedan bastantes. De confuso título (uno sospecha que Proyecto Manhattan estaba legalmente cogido o que el creador Sam Shaw no quería ser tan obvio), la serie se sitúa 2 años y 66 días antes de la implosión de la bomba atómica en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki y pretende llevarnos tras las bambalinas de la construcción del arma de guerra más letal: la bomba atómica. El espectador medio de 2014 tiene una idea más o menos profunda de lo que significó la detonación del artefacto, pero los personajes de 1943 no, y Shaw se beneficia de esta dinámica para crear un interés instantáneo, aunque el capítulo tenga algunos tics de “televisión de calidad” discutible. Es en la manera de presentar los conflictos, mil veces vista, donde más flojea un capítulo notable, que acierta al transmitir la sensación de extrañeza que debió ser vivir en medio de ninguna parte, tratando de no hacer muchas preguntas y corroidos por el misterio.

    Manhattan arranca dejando claro su centro de interés, el doctor Frank Winter y su obsesión personal por evitar la muerte de miles de jóvenes estadounidenses en la II Guerra Mundial. En medio de la noche juega al golf en el desierto, está casado con otra doctora y su opinión es tan respetada como cuestionada su excéntrica figura. Sus gestos y acciones nos dicen mucho de él, así como sus reacciones a los eventos que narra ya de entrada el piloto, uno de esos primeros capítulos que presenta las tramas a la vez que las pone en funcionamiento, sin mucho tiempo que perder. El conflicto dramático está servido con los diferentes grupos de expertos con planes paralelos, toda una astuta idea del gobierno; y la llegada de Charlie Isaacs y su familia al lugar, lo que promete ramificaciones algo oscuras en la historia, habida cuenta de que ya ha mentido a su mujer para calmarla un poco. El reparto, compuesto en parte de caras populares de otras series de éxito, cumple con competencia el empezar a dar vida al grupo de personajes protagonista, pero la audiencia algo avispada se debate entre jugar a ver cómo se cumple el estereotipo al que dan/parecen dar vida o si tener paciencia y esperar algún atisbo de originalidad.

    Manhattan

    Casi como si de una estrategia secreta se tratara, este You always hurt the ones you love está puntuado de ramalazos de buena televisión, como la subtrama de Sid Liao y el contrabando de secretos, con su inquietante final; la confesión de Frank a la única persona que no puede entenderle o la visión nada complaciente del gobierno de Estados Unidos. Si el creador debe camuflarlos entre otras historias (o manera de contar las historias) más típica, quedará comprobar si el pulso lo gana lo estándar o lo que se sale un poco de la norma. Es importante apuntar que el trabajo anterior de Shaw ha sido en Masters of sex (2013-), lo cual se deja notar un poco para mal. El enfoque está en la parte emocional de la Historia, lo que estos personajes pudieran sentir con la intensa misión que tenían a sus espaldas y los pocos asideros que tenían sus familias. En un mundo (el televisivo) como el que vivimos ahora, no se puede uno conformar con un producto correcto y cuyos recovecos suenen a visto. No, hay que distinguirse mediante la originalidad, el riesgo y el talento. Estamos solo ante la segunda serie de la cadena WGN, que debutó en la producción de contenido original con Salem (2014-), hace unos meses. Vistos estos casi 56 minutos de episodio, hay trabajo por delante si se quieren equilibrar mejor las diferentes partes involucradas. A ver qué pasa en los 12 capítulos restantes. 70/100

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla


    por Anónimo
    agosto 11, 2014

    Reseña TV | Manhattan

    por Anónimo | agosto 11, 2014
    True Blood (1x06)

    Un ramillete de nuevas tramas

    crítica de Karma (7x06) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Dirección y guión: Angela Robinson. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Lauren Bowles, Anna Camp, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Noah Matthews, Bailey Noble, Nathan Parsons, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Natalie Hall, Kathleen York, Will Yun Lee. Fotografía: Evans Brown. Música: Nathan Barr.

    Decíamos la semana pasada que ante estos últimos episodios de True blood había dos opciones: dar un vuelco a la trama que la propulsara hacia otro camino o seguir en la línea marcada hasta ahora y solo centrarse en la caza de Sarah y cerrar los problemas de los protagonistas. Karma se las ingenia para hacer ambas cosas, pues cerca de su desenlace se lanza una bomba informativa (hay una cura, y corre por las venas de Sarah Newlin/Noomi, lo que hace que su muerte no esté tan clara), se cierra la acción con unos cuantos cliffhangers que llevan a la serie por un camino (semi)nuevo y a la vez los guionistas se siguen centrando en los conflictos personales del grupo protagonista. Con alguna excepción (Willa, Ginger, Hoyt), casi todo el reparto sale en el episodio, y aunque algunos tengan muy poco que hacer, varias tramas se establecen de cara a los cuatro capítulos que quedan. A saber, la infección de Bill se extiende mucho más rápido que las del resto, quizá porque la pillo de Sookie, que al fin y al cabo no es humana. Eric y Pam hacen un trato con la Corporación para encontrar a Sarah juntos. Nicole llama a su madre para dejar Bon Temps, un sitio de locos. Violet trata de complacer a Jason, pero de una forma psicótica, así que cuando el joven policía se va a socorrer a Jessica en medio de la noche, la vampiresa urde lo que parece un plan de venganza. El futuro matrimonio Andy/Holly empieza con mal pie porque el amor adolescente ha llegado a sus hijos, liados ante sus propias narices. Y unas cuantas cosas más.

    El capítulo es el sexto escrito por Angela Robinson, que se sumó a la serie en la quinta temporada, directamente desde la cancelada Hung (2009-2011). Lo particular en esta ocasión es que Robinson ha decidido aprovechar su última oportunidad en la serie para dirigir, un campo en el que tiene experiencia, tanto en cine como en otras series. Como ya se ha dicho en otras reseñas, los directores en True blood no suelen lucirse especialmente porque la serie tiene un estilo más bien funcional, pero Robinson comienza el episodio con un travelling circular trucado bastante logrado y puntua la acción con algunas tomas medianamente interesantes. No está mal para ser su primera (y última) vez en la serie. Desde el punto del guión no brilla tanto la cosa, ya que muchas escenas se notan escritas sin demasiado esfuerzo, atrapados los guionistan donde han decidido llevar las tramas. Es trabajo del reparto hacer atractivas las cosas por las que sus personajes están pasando, de manera que la reflexión de Violet sobre el cambio de los tiempos o la charla de Eric y Pam esperando el amanecer funcionan, mientras que las dudas de Nicole o la pesadumbre de Bill no tanto.

    En sus mejores momentos, que los tuvo, True blood funcionaba en su capacidad metafórica, donde el vampirismo logró ser la homosexualidad, la raza o el simple hecho de ser diferente. El SIDA viene a nuestra mente al ver a Bill afrontar con pánico su infección y empezar a solucionar el destino de sus bienes. Más aún cuando Sookie va a hacerse análisis y espera asustada la respuesta porque teme ser la que ha infectado a Bill. Y de hecho lo es. Lo más interesante de esta subtrama, quizá hasta divertido, es comprobar cómo el papeleo y la ley se aplican a las entidades sobrenaturales, así que Bill acabará lidiando con una abogada algo corrupta que le pide muchos documentos y le explica lo complicado que es para un vampiro (para alguien que se sale de la norma social establecida) el dejar sus asuntos en orden sin tener parientes de sangre. Algo parecido a lo que parece estar queriendo hacer Tara desde el más allá (¿quizá no es Tara y nos espera una sorpresa?), conduciendo a su familia a la casa en la que creció. ¿Perderá Lettie Mae a su marido por seguir esa pista psicodélica? Eso parece. Lo que queda del episodio es la construcción de los ya nombrados cliffhangers, con diferentes grados de riesgo y espesor. Desde el más misterioso, con Violet llevándose a Adilyn y Wade a algún lugar, hasta los puntos suspensivos sobre qué hará Sam ante la decisión de Nicole o la prueba de que la cura Newlin funciona. ¿La respuesta a estos enigmas? En unos días. | ★★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 31, 2014

    Recap | True Blood (7x06)

    por Anónimo | julio 31, 2014
    True Blood (7x05)

    Fiesta para celebrar la muerte

    crítica de Lost Cause (7x05) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Howard Deutch. Guión: Craig Chester. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Tara Buck, Anna Camp, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Noah Matthews, Bailey Noble, Nathan Parsons, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Patricia Bethune, Robert Patrick, Stacy Haiduk, Riley Smith, Shannon Lucio, Natalie Hall. Fotografía: David Klein. Música: Nathan Barr.

    Llegamos al ecuador de la séptima temporada de True blood, y al que es también el último ecuador de una temporada de la serie de vampiros de HBO. True blood se acaba, y o bien los guionistas se están reservando alguna gran sorpresa para trastocar los últimos episodios, o bien es que la trama no va a llegar mucho más lejos, porque Lost cause es un capítulo prometedor sobre el papel pero aburrido en la ejecución. Como pasa muchas veces con las series, estamos ante un catálogo de ideas interesantes que en su puesta en pantalla no logran transmitir mucho, hasta el punto de que uno echa de menos la acción. Lo único que logra despertar alguna emoción, en este caso la conseguida carcajada, es ver a Eric y Pam, cual parodia de James Bond, infiltrarse en un hotel para asistir a una convención republicana. ¿Su objetivo? Encontrar a los padres de Sarah Newlin, ya que recordemos que Eric quiere matarla (con saña) antes de que la Hepatitis-V le consuma. Alexander Skarsgård y Kristin Bauer Van Straten tienen una química a prueba de bombas, y sus escenas siempre son un placer de contemplar, especialmente si son cómicas. Su subtrama abre y puntua el episodio de ocasionales momentos de interés, mientras de vuelta a Bon Temps seremos testigos de una fiesta para tratar de olvidar las desgracias de la semana.

    Sookie está destrozada tras la muerte de Alcide y con la de Tara muy reciente en la memoria, y ha estado a punto de perder a Arlene por el camino. Comprensiblemente tiene muy poco ánimo, así que Lafayette le insiste que duerme para que retome fuerzas, y en off deciden montar una fiesta en su casa. Un evento de celebración para que el pueblo tenga algo que festejar, aunque sea la supervivencia de cuatro de sus habitantes. Las fiestas suelen usarse como recurso narrativo para concentrar en un espacio corto de tiempo y en un lugar concreto a varios personajes, mezclando alcohol, puede que drogas y un estado anímico alterado que les obligue a afrontar sus problemas y tener sus momentos de introspección. Y eso es exactamente lo que ofrece gran parte del metraje de este capítulo, distintas viñetas de dos o tres personajes donde varios problemas personales se resuelven y algún posible conflicto se plantea. La tensión sexual entre Lafayette y James se materializa en un beso y un polvo apresurado, hasta que son descubiertos por Jessica, que caerá de nuevo en los brazos de Jason en pleno despecho. Violet, personaje de lo más interesante y relegado en ocasiones a un segundo plano que la desaprovecha, escucha a su novio follar con la vampiresa pelirroja y no hace nada. ¿Su venganza será terrible? El culebrón continúa en la fiesta con Keith, el vampiro que dio su sangre y salvó a Arlene. Quiere volver a verla. Como es la última temporada de la serie, los guionistas están gastando buena parte de sus energías en emparejar a todo el mundo, de manera que todos tengan quizá un momento de felicidad antes de morir (Andy le propone matrimonio a Holly). Pero es todo tan soporífero, a pesar del talento de algunos de los actores para defender el material que tienen, que uno no puede evitar desear que las charlas intimistas terminen y llegue la sangre.

    La sangre acabará llegando cuando Lettie Mae ataque a Willa con un cuchillo para poder beber su sangre. Este súbito arranque de locura hará que Nicole explote, harta de que todos estén de celebración cuando ella acaba de estar encadenada a un sótano en constante peligro de muerte. La pobre Jurnee Smollett-Bell tiene que lidiar con una presencia mínima en cada capítulo y muy poco que hacer, ya que Nicole es de todo menos un personaje perdurable. Algo parecido sucede con la hija de Andy y los hijos de Holly, cuya presencia en los créditos parecía apuntar algo más de material del que están teniendo. Aunque es verdad que faltan todavía cinco episodios, así que quién sabe lo que traerá el mañana. Y más sangre en los flashbacks de Bill, que recuerda su época como humano y su participación en la Guerra Civil. Parece un intento de ¿resarcir al personaje por su conducta cuando era un ser superior? Los guionistas no saben qué hacer con el vampiro, aparte de mantenerle cerca de Sookie y seguir forzando la teoría del primer amor. El cliffhanger del capítulo quizá añada una nueva dimensión a su personaje, pero el hastío que rodea ya toda su historia dificulta que nos importe. Casi lo contrario que el punto y seguido en el que dejamos a Eric, a punto de matar a Sarah y eliminando a la Yakuza por el camino (¿a qué después de ver la muerte de la Víbora en Juego de tronos (2011-), lo que Eric le hace al mafioso no es tan bestia?) Su drama sí que engancha, y no la imagen de Sookie abrazada por el aroma de Alcide. Pasado el ecuador, uno espera que el resto de capítulos sean más entretenidos, o que al menos los dramas emocionen un mínimo. | ★★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 29, 2014

    Recap | True Blood (7x05)

    por Anónimo | julio 29, 2014
    Satisfaction

    Superficialidad (por fuera y por dentro)

    crítica de Satisfaction (2014-) | Episodio piloto

    USA Network | EE.UU, 2014. Director: Kevin Bray. Guión: Sean Jablonski. Reparto: Matt Passmore, Stephanie Szostak, Blair Redford, Katherine LaNasa, Michelle DeShon, Deanna Russo, Chris Williams, Spencer Garrett, Kelvin Yu, Maggie Lacy, Tzi Ma. Fotografía: Paula Huidobro. Música: Ludwig Goransson & Nathan Matthew David.

    Lo mejor que se puede decir de este irregular episodio piloto de Satisfaction es que nadie podría adivinar dónde iba a terminar su protagonista. Sin haber visto un tráiler o leído la premisa, se entiende. Sean Jablonski —uno de los guionistas de Nip/Tuck (2003-2010)—, lo cual se nota bastante para bien y para mal) empieza su serie con la enésima voz en off que enumera los rasgos del personaje principal para que el público tenga claro quién es. Aquí estamos ante Neil Truman, financiero que está harto de su vida profesional, de lo escasa que es su vida personal y de lo poco que está contribuyendo al mundo visto como un todo. Neil está casado con Grace, de la que sabremos más con un flashback de seis meses y cuyas acciones hablan por sí solas, sin necesidad de reflexiones para el espectador. La joven Anika, que no parece tener 16 años para nada, se encuentra en medio de dos padres que no la escuchan. Suena a American beauty (Sam Mendes, 1999), pero los vericuetos por los que Jablonski lleva la trama en los 65 minutos de episodio, que pesan un poco, difieren de la oscarizada cinta escrita por Alan Ball.

    Hay una carga crítica contra la sociedad y lo que valoramos en la base de Satisfaction, que desde su propio título nos habla de aquello con lo que medimos el éxito de nuestra vida. ¿Qué nos satisface? ¿Dinero, buen sexo, estabilidad? El creador plantea esas grandes preguntas como gancho para quedarnos a ver los nueve capítulos restantes de la temporada, estrenada con audiencias modestas, pero el problema es que quiere abarcar tantos temas y apuntar tantas posibilidades narrativas y posibles subtramas que acaba por no profundizar especialmente en nada. La superficialidad de la vida moderna que quiere exponer el guionista se acaba contagiando a su propuesta, que toca múltiples palos sin dejar una sensación del todo perdurable. No ayuda mucho el hecho de que todo luzca tan prediseñado, desde el look de los personajes, incluyendo un despeinado nada natural, hasta las elecciones musicales y de encuadre. Ahí es donde se puede ver la influencia de la escuela Ryan Murphy en Jablonski, ya que Nip/Tuck pecaba en varios momentos de lo mismo, y también de una tendencia a confundir la histeria con la elocuencia, como si fuera suficiente que un personaje grite las cosas para tener razón en lo que dice. Es difícil transmitir una sensación de espontaneidad, que es lo que se supone está haciendo Neil al cambiar de vida, cuando es evidente cómo están dispuestos los puntos de giro de la trama.

    Sin embargo, Satisfaction se guarda alguna que otra sorpresa bajo la manga, y es que cuando Neil pierde el control en un avión tras varias horas de espera y acude a hacer una visita sorpresa a su mujer, la realidad le da un duro golpe cuando la descubre acostándose con un joven... al que paga. La introducción de esta idea, la prostitución masculina, dará un vuelco a la historia y lanzará al protagonista a una nueva línea de trabajo, aunque el capítulo no deja claro qué elección va a tomar. La serie plantea alguna idea polémica que otra, y en ese carácter (calculadamente) provocador es donde quizá resida su mayor virtud. El camino a la iluminación de Neil pasará por buscar una nueva forma de satisfacerse, pero teniendo en cuenta las necesidades de su mujer Grace. El conflicto está servido, sobre todo al contrastar las vidas de ambos cónyuges y darse uno cuenta de que sus problemas no se van a resolver tan rápido. Ahí reside el gran golpe de efecto que cierra el capítulo, una estampa de pretendida felicidad hecha añicos por una llamada. No iba a ser todo tan fácil para Neil, pero es deseable que al menos sea interesante. 65/100

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 22, 2014

    Reseña TV | Satisfaction

    por Anónimo | julio 22, 2014
    Married (FX)

    ¿Cómo salvar nuestro matrimonio?

    crítica de Married (2014-) | Episodio piloto

    FX | EE.UU, 2014. Dirección y guión: Andrew Gurland Reparto: Nat Faxon, Judy Greer, Jenny Slate, Brett Gelman, John Hodgman, Rachel Eggleston, Alexandra Daddario. Fotografía: David Lanzenberg. Música: Jeff Cardoni.

    Poco a poco, FX se está convirtiendo en una de las cadenas más interesantes de la televisión norteamericana. El ser basic cable limita sus opciones en el uso del lenguaje y la desnudez, pero aceptan contenidos osados, bordeando lo que pueden y no pueden mostrar y de paso sirviendo a los intereses de la parte creativa antes que la más comercial. Si uno se da cuenta, casi todas las series de la cadena mantienen a los mismos showrunners desde el principio, a los creadores originales, y el hecho de que emitan contenido original varios días de la semana, cuando el premium cable solo lo hace los fines de semana casi siempre, ayuda a cimentar un catálogo variado. Married es un buen ejemplo de serie que hace unos años sólo se hubiera podido ver en HBO o Showtime, pero mientras el creador Andrew Gurland no enseñe los pezones de ninguna actriz o diga “fuck” y sus derivados, puede abordar las cuitas del matrimonio protagonista sin muchas cortapisas.

    Married comiena con una charla en la cama entre una pareja normal con tres hijas. Ella lee un libro de vampiros y él quiere sexo. Tras un divertido intento de Russ de convencer a su mujer Lina de que la cosas se anime, ella se niega y él acaba masturbándose... en el suelo del dormitorio porque ella no puede dormir con las vibraciones de la paja en la cama. Russ acaba durmiendo en el sofá. Otra vez. Lo bueno de toda esta situación es que Gurland se las ingenia para eliminar de entrada la posibilidad de ruptura. No estamos ante una pareja que está en las últimas de su matrimonio, sino ante una pareja que ha perdido la magia de los inicios, con tres niñas pequeñas e intereses dispares aunque amor en común. Hay varios momentos que así lo indican en los 27 minutos de capítulo, como alguna risa cómplice, el disfraz de Drácula o la franqueza de su charla en el patio de la casa. Durante esa charla, Lina sugiere que si tanto le importa el sexo a su marido, que se acueste con alguien. ¿Lo dice en serio? El resto del capítulo no responde a la pregunta. Y ese es uno de sus principales problemas, aunque quizá el avance de la temporada revele que no es un problema sino un juicio precipitado por parte del que esto firma. El piloto de Married solo ofrece la perspectiva de Él sobre las cosas que pasan en la relación, de manera que ella resulta algo plana, a pesar del innegable carisma y talento de Judy Greer.

    Russ hará caso del consejo y por unas circunstancias algo forzadas acabará casi en la cama con una empleada de un local de afeitado con cera. Una subtrama disparatada, que ofrece alguna elocuente idea de los límites del humor de Married y que divierte a la vez que sorprende. La perspectiva de Russ pasa por comentar sus problemas con varios amigos que funcionan como evidente catálogo de diferentes tipos de matrimonio: el divorciado desgraciado, la casada con “su padre” y el marido de una amiga de Lina. Todavía no porque es muy pronto, pero de seguro el creador nos meterá un poco en esas dinámicas de pareja, como bien indica el ambicioso título. Hay que aplaudir la osadía de Gurland para querer retratar con una comedia que roza la media hora lo que supone estar casado, simple y llanamente. Una ambición que de momento se cristaliza en comedia cínica y cruel (el pañuelo del perro manchado de sangre falsa), cuyo guión tiene costuras que esconder de forma más hábil pero que encuentra en una cadena así su mejor escaparate. 70/100

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 22, 2014

    Reseña TV | Married

    por Anónimo | julio 22, 2014
    Penny Dreadful (Temporada 1)

    Que no separe la vida lo que puede unir la muerte

    crítica de Penny Dreadful (2014-) | Temporada 1

    Showtime, Sky | 1ª temporada: 8 capítulos | EE.UU, Reino Unido, 2014. Creador: John Logan. Directores: Juan Antonio Bayona, Dearbhla Walsh, James Hawes, Coky Giedroyc. Guionista: John Logan. Reparto: Josh Harnett, Eva Green, Timothy Dalton, Harry Treadaway, Simon Russell Beale, Danny Sapani, Alex Price, Olivia Llewellyn, Alun Armstrong, Robert Nairne, Alex Price, Hannah Tointon, Noni Stapleton, Mary Stockley, Owen Roe, Richard Riddell, Julian Black Antelope, Xavier Atkins, Gus Barry, Michael O'Flaherty. Fotografía: Owen McPolin, Xavi Giménez, P.J. Dillon. Música: Abel Korzeniowski.

    Entre los ingredientes fundamentales de los deliciosos menús televisivos de Showtime nunca faltan los sucesos paranormales, el sexo desenfrenado y sin cortes, la perversidad y el morbo más oscuros del ser humano, la mentira y la violencia, personajes ambivalentes, humor negro, sordidez, y en definitiva, unos argumentos sólidos y apabullantes condimentados con un apartado técnico al servicio de la excelencia estética. No defraudaba a su comienzo el extenso piloto de la esperada primera temporada de Penny Dreadful, un cuento de terror victoriano hecho serie y ambientado en el tétrico, hermoso y nublado Londres del siglo XIX; aquella ciudad turbulenta de monstruos acechantes que filtra como un espacio caleidoscópico esta interesante y renovada combinación de estandartes clásicos del género del horror como Frankenstein, Drácula, Jack el Destripador, el Hombre Lobo, o Dorian Gray. Es en esa atmósfera contenida y desagradable, de noches oscuras, bares polvorientos y sótanos secretos donde se conoce e interactúa el eje principal de personajes misteriosos y desasosegados que dan rienda suelta a sus instintos más primarios y búsquedas existenciales de historia que si bien no es en conjunto escalofriante si mantiene elevados picos de intriga. Haciendo honor a su título, puesto que los Penny Dreadful eran unas truculentas revistas pulp decimonónicas que, a cambio de un penique, saciaban el hambre de historias sangrientas de los británicos menos privilegiados en los comienzos de la industrialización (por algo se conocía a estos fascículos como “horrores de penique), este proyecto de ocho episodios que no rebasan la hora de duración, comienza con violencia, inquietud, y desarraigo, sentimientos que a lo largo de la temporada superan en importancia y recurrencia al mero terror que emana de sus ambiguas criaturas. El prolífico John Logan (conocido por obras como El aviador o El último samurái) es el guionista encargado de engendrar la unión de los enigmáticos protagonistas, interpretaciones a cargo de la plétora de estrellas cinematográficas que copan el reparto, con el atractivo añadido de que las dos primeras entregas hayan sido dirigidas por el emergente José Antonio Bayona, famoso en los últimos años gracias a los largometrajes de El orfanato y Lo imposible.

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Crítica en Serie | Penny Dreadful (Temporada 1)

    por Anónimo | julio 17, 2014
    Californication

    Provocación en modo piloto automático

    crítica de Californication (2007-2014) | Final

    Showtime / 7 temporadas: 84 capítulos | EEUU, 2007, 2008, 2009, 2011, 2012, 2013, 2014. Creador: Tom Kapinos. Directores: David Von Ancken, Adam Bernstein, John Dahl, Bart Freundlich, Michael Lehmann, David Duchovny, Seith Mann, Scott Winant, Michael Weaver, Stephen Hopkins, otros. Guionistas: Tom Kapinos, Gina Fattore, Gabriel Roth, Daisy Gardner, otros. Reparto: David Duchovny, Evan Handler, Natasha McElhone, Madeleine Martin, Pamela Adlon, Stephen Tobolowsky, Madeline Zima, Jason Beghe, Callum Keith Rennie, Rachel Miner, Carla Gallo, Damian Young. Fotografía: Michael Weaver, Tim Bellen, otros. Música: Tree Adams & Tyler Bates.

    Primera secuencia de Californication: Hank entra en una iglesia apesumbrado, con serias dudas sobre su papel en el mundo y la impronta que deja en su entorno, aquejado del mayor de los desamores. Una atractiva monja se acerca a él y charlan un poco sobre sus cuestiones vitales, con Hank soltando alguna que otra palabrota y dejando clara su personalidad. Llegado un momento, la simpática novicia le ofrece una mamada para aliviar el sufrimiento de su alma. ¿Una mamada?, la mira Hank extrañado. Y despierta de un sueño. Los sueños serán un tema recurrente en esta errática y tristemente alargada comedia de Showtime, uno de sus hitos de programación (si ha durado tanto es porque las audiencias seguían siendo más que buenas) y uno de los ejemplos más claros de serie con premisa mínima que se estira y estira hasta forzar su encanto, que lo tenía. La primera temporada de Californication fue extraordinaria (ese arranque era provocador con conocimiento de causa), una de esas raras combinaciones donde los elementos funcionaban a la perfección: era divertida, escandalosa, sexual, sorprendente, tierna, magníficamente escrita y cínica. Era también el regreso de David Duchovny a la televisión, con la difícil tarea de hacer olvidar al icónico agente Mulder de Expediente X (1993-2002). Y de entrada lo hizo, revelando una cara socarrona y divertida que le valió un merecido Globo de Oro (tendría tres nominaciones consecutivas más) y ayudó a poner a la serie en un lugar privilegiado. Duchovny estaba francamente estupendo en el cambio de registro, y la inteligencia, rabia y carisma de su personaje eran evidentes y enganchaban. Natasha McElhone sostenía su idílico personaje con su magnética presencia, Madeleine Martin era toda una revelación en su sabio personaje de Becca, la hija con sentido común que arraiga a Hank Moody, y Charlie y Marcy funcionaban sin tacha como secundarios cómicos. El final de la temporada fue mágico, una imagen congelada de familia feliz.

    Y entonces llegó la segunda temporada, y ya desde Un lapsus linguae (2.1) la cosa parecía distinta. Peor escrita, más fácil, más ridícula, definitivamente más tonta y floja. Y nunca remontó. Empeoró, nunca se logró el nivel de la primera docena de capítulos. El resto de temporadas, y hablamos de seis más, han ofrecido al espectador provocaciones gratuitas, humor chabacano (divertido en muchas ocasiones, todo hay que decirlo) y la substracción absoluta de tridimensionalidad en los personajes, encerrados en conflictos eternos y cuyas cuitas venían decididas desde el guión, nunca por un camino de circunstancias creíbles que los hubieran llevado a ese punto. Lo peor es el que el bajón fue progresivo, así que uno mantenía la esperanza de que la cosa no empeorara de cara a la siguiente tanda, pero lo hacía. Aun así, se puede ver una clara separación en la trayectoria de Californication, con lo que hubiera sido un punto final decente aunque amargo, pero preferible a lo que vino después. Hablamos de ...y justicia para todos (4.12), que cierra una de las grandes tramas de la serie y lanza a Hank al horizonte, solo y consciente de que era su mejor opción. La trama en cuestión se establece desde el mismo piloto, cuando el protagonista se acuesta con una menor de edad (sin saberlo) que además resulta ser la hija del novio de Karen, que luego roba el más reciente manuscrito de Hank y lo vende con su nombre. Así, Mia (estupenda Madeline Zima) fue un personaje central en las primeras temporadas, recuperado sabiamente para cerrar la tercera y que en la cuarta pudo aclarar la acusación de abuso de menores contra Hank.

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Crítica en Serie | Californication (2007-2014)

    por Anónimo | julio 17, 2014
    Nurse Jackie (Temporada 6)

    El regreso de la enfermera drogadicta

    crítica de Nurse Jackie (2009-) | Temporada 6

    Showtime / 6ª temporada: 12 capítulos | EE.UU, 2014. Creadores: Evan Dunsky y Liz Brixius & Linda Wallem. Directores: Seith Mann, Jesse Peretz, Brendan Walsh, Adam Arkin, Keith Gordon, Abe Sylvia. Guionistas: Clyde Phillips, Tom Straw, Liz Flahive, Abe Sylvia, Carly Mensch, Heidi Schreck, Ellen Fairey. Reparto: Edie Falco, Merritt Wever, Paul Schulze, Peter Facinelli, Anna Deavere Smith, Ruby Jerins, Stephen Wallem, Dominic Fumusa, Betty Gilpin, Mackenzie Aladjem, Adam Ferrara, Morris Chesnut, Julie White, Laura Benanti, Michael Esper, Deirdre O´Connell. Fotografía: Joe Collins. Música: Pat Irwin.

    Tras dos temporadas de sobriedad, enseñando lo mucho que le costaba a Jackie rehacer su vida con ese estigma y los satisfactorios esfuerzos que hacía para lograr la estabilidad, Clyde Phillips decidió que la protagonista recayera en los últimos minutos de Alma (5.10), dando una nueva dimensión a la historia y cumpliendo una máxima lamentablemente frecuente: muchos adictos recaen, y más si, como Jackie, tienen acceso constante al elemento de su adicción. Así, esta sexta temporada comienza con un nuevo lado de la enfermera: nadando en una piscina, apuntada en el mismo gimnasio que su novio Frank, todo sonrisas y buen voluntad... hasta que la encargada de las toallas le pasa una bolsita de pastillas. Es el comienzo de que lo en esta docena de capítulos (qué bien que la serie vuelva a tener 12 episodios) se puede describir como el fin de Jackie Peyton. El fin profesional y personal de una mujer presa de sus demonios y del subidón de las drogas. Una adicta a la situación límite, a mentir, a engañar... y a salvar vidas, a curar a los enfermos. Lo que siempre ha sido muy interesante en la descripción del personaje central de Nurse Jackie, y llevamos ya 68 episodios, es que no se la ha tratado con condescendencia ni se ha demonizado su actitud. Las acciones de los personajes han hablado por ellos en esta magnífica comedia negra, que fue renovada por una séptima temporada poco antes de estrenar la sexta.

    Lo primero era adaptar la recaída de Jackie a su nueva vida, en una relación estable con un policía, batallando a su fiera hija Grace y sabiendo que su comportamiento puede ser sospechoso en cada momento. Phillips y sus guionistas (a los que ha vuelto Ellen Fairey tras una temporada fuera) han profundizado en el tema tocando las reuniones de AA (a las que Jackie acude por coartada) y los esfuerzos de comprensión por parte de sus amigos cuando admite de nuevo su adicción. El problema es que, como debe pasar con muchos adictos de verdad, Jackie no sabe exactamente si quiere vivir limpia, porque su realidad personal es tan dura que el consuelo de las drogas es lo único que puede calmarla. En esta temporada asistiremos al rápido noviazgo de su ex-marido Kevin, que terminará en boda; al agobio de la enfermera por las ansias de normalidad de su novio y a la caída en desgracia de una monja alcohólica (estupenda Deidre O´Connell) que sirve como claro fantasma de las Navidades futuras. También entrará en la historia Antoinette, madrina de Jackie en AA y un personaje de lo más interesante, que por momentos nos hace recordar la amistad Jackie/O´Hara pero cuyo final no podría ser más duro, y una de las estratagemas más astutas e impactantes de la protagonista. El trabajo de Julie White dando vida a esta mujer es digno de todo elogio, y eso que medirse junto a Edie Falco no es nada fácil.

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Crítica en Serie | Nurse Jackie (Temporada 6)

    por Anónimo | julio 17, 2014
    The Strain

    Las primeras 9 horas y media de la infección

    crítica de The Strain (2014-) | Episodio piloto

    FX | EEUU, 2014. Director: Guillermo del Toro. Guión: Guillermo del Toro & Chuck Hogan. Reparto: Corey Stoll, Mia Maestro, Sean Astin, David Bradley, Jonathan Hyde, Roger R. Cross, Natalie Brown, Jack Kesy, Richard Sammel. Fotografía: Checco Varese. Música: Ramin Djawadi.

    Existe un mantra que hace tiempo perdió su verdadero significado, por el exceso de uso y porque se usaba muy a la ligera, que habla bien de una serie de televisión cuando es capaz de transmitir la sensación de estar viendo cine en la pequeña pantalla. The Strain transmite esa sensación, lo cual tiene sentido porque está co-creada por el cineasta mexicano Guillermo del Toro, que además dirige este arranque de serie y que ha escrito el guión junto a Chuck Hogan, partiendo de una trilogía de novelas escrita por ambos. The Strain empieza su historia a las 20:00, cuando un extraño ruido alarma a las azafatas de un vuelo Berlín-Nueva York. A las 05:29, una pequeña vuelve con su padre, que la daba por muerta. Quizá lo esté. ¿En medio? Las primeras horas de una infección que se presenta peligrosa y se muestra sin cortapisas. Del Toro y Hogan no pierden ni un segundo de los 70 minutos que dura el episodio para establecer la trama a grandes rasgos: una legendaria criatura (¿de origen nazi?) ha llegado a Estados Unidos como parte de un plan predeterminado. Existe la misteriosa y poderosa organización cuyos tentáculos llegan a todos sitios; existe Abraham Setrakian, “El Judío”, una fuerza del bien que sabe a lo que se están enfrentado las autoridades; y en medio de todo está el doctor Ephraim Goodweather (el estupendo Corey Stoll), epidemiólogo en plena crisis matrimonial pero con hijo fiel. Un claro ejemplo del hombre de ciencia que tendrá que aprender a tener fe.

    Se nota que FX está apostando fuerte con esta serie, ya que la calidad técnica y los recursos de los que ha dispuesto Del Toro no son nada desdeñables. Para cualquiera que esté un poco familiarizado con la obra del mexicano no es difícil reconocer sus eternos temas y su preferencia por la viscosidad y la imagen perdurable bañada en lo siniestro. En este Night zero la violencia tarda en desatarse en un conseguido ejercicio de cocción a fuego lento de la amenaza, pero una vez que el desafortunado Bishop sea drenado y su cabeza sea machacada con saña (que el basic cable pueda mostrar eso pero no los pezones de una mujer es de una ridiculez alarmante), el peligro es real. A lo largo de la noche que recoge el capítulo, y con su apuesta por las múltiples perspectivas, uno se va haciendo una imagen cada vez más completa de lo que puede contener el gigantesco ataúd, y las cábalas comienzan. El Hambre y el Amor parecen ser los grandes temas que va a tratar The Strain, en una elocuente reflexión en off que abre y cierra el capítulo y que ayuda a acuñar el tono de historia sobrenatural que el cine del co-creador suele tener, un terreno a medio camino entre el realismo y la fantasía. Es difícil no pensar en Blade II (Guillermo del Toro, 2002), y uno se pregunta cómo se puede mantener el alto nivel de calidad y especialmente de intriga durante 12 entregas más. Aunque el que esto suscribe no conoce la fuente literaria, Del Toro ha declarado que la 1ª temporada sigue el primer libro, de manera que hay que confiar en que hay material de sobra para que el interés no decaiga. El capítulo se dedica a abrir varios frentes muy interesantes que dejan a la audiencia con ganas de más, de saber qué viene después. Unido eso a una descripción de personajes clásica pero que de momento no suena a dèjá vu, a la capacidad para entretener e implicar en el misterio en todo momento y a su sabia dosificación de sustos y sorpresas, Night zero cumple a la perfección como episodio piloto, y ahora lo deseable es que el resto de la temporada mantenga el nivel. 85/100

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Reseña TV | The Strain

    por Anónimo | julio 17, 2014
    Extant

    De manual

    crítica de Extant (2014-) | Episodio piloto

    CBS | EE.UU, 2014. Director: Allen Coulter. Guión: Mickey Fisher Reparto: Halle Berry, Goran Visnjic, Pierce Gagnon, Camryn Manheim, Grace Gummer, Michael O´Neill, Hiroyuki Sanada, Annie Wersching, Sergio Harford, Maury Sterling, Brad Beyer, Anne Ramsay. Fotografía: M. David Mullen. Música: Marcelo Zarvos.

    No hay nada especialmente malo que decir de este Reentrada, primer capítulo de una de las grandes apuestas de CBS para este año. El problema es que tampoco hay nada especialmente bueno que destacar. Por segundo verano consecutivo, la cadena estrena una serie de ciencia ficción que viene avalada por el nombre de Steven Spielberg como productor ejecutivo, aunque esto importe cada vez menos viendo la calidad de las series que apadrina. Si en 2013 la operación resultó exitosa con La cúpula, que acaba de estrenar una inesperada segunda tanda, Extant trata de sucederla en buenos resultados y como propuesta de 13 capítulos con los misterios del espacio como parte de su trama. Extant (trasunto gramátical de Extinct, primera pista narrativa en la cabecera) cuenta la vuelta a la Tierra de la astronauta Molly Woods tras una misión espacial en solitario de 13 meses. El capítulo arranca con Molly ya en casa, y mientras se desarrollan los 42 minutos de metraje quedarán establecidos a grandes rasgos los principales puntos y conflictos de la temporada. Unos conflictos nada nuevos, que hacen la experiencia de disfrutar del episodio algo frustrante.

    El capítulo está bien interpretado, el equipo técnico es muy competente (Allen Coulter se ha convertido es uno de esos prestigiosos directores que dirigen pilotos de pedigrí) y los efectos especiales cumplen, pero el guión está tan preso de un manual de guionista, con sus puntos de giro, revelaciones antes de ir a la publicidad con fundido a negro y una bastante evidente manera de plantar las pistas, que no hay nada estimulante ni sorprendente sobre lo que rumiar cuando acaban los créditos. Conscientes de que es una temporada corta para ser CBS, el creador Mickey Fisher no pierde ni un segundo en plantear los grandes misterios: Molly está embarazada, ¿cómo es posible?; ¿no se había suicidado Harmon?; ¿es el niño-robot capaz de ser peligroso?; ¿hasta dónde está dispuesto a llegar John para no perder su financiación? El hecho de saber que Fisher, en el que es su primer proyecto televisivo, tiene a Greg Walker —de Vegas (2012-2013) o Sin rastro (2002-2009)— como co-showrunner es todo un indicativo del carácter manso que probablemente tendrá Extant. Manso en el sentido de típico, de tramas ya vistas y fácilmente adivinables, de grandes temas (la maternidad, la cordura) tratados de forma superficial.

    La conexión Spielberg está en ese niño-robot de nombre Ethan que John ha metido en su familia para paliar la esterilidad biológica del matrimonio Woods. Es difícil no pensar en la magnífica A.I.: Inteligencia Artificial (A.I.: Artificial Intelligence, Steven Spielberg, 2001), sobre todo a la hora de plantear las peliagudas preguntas sobre la reacción de los humanos a la sublevación de un humanoide. Ése será sin duda uno de los problemas que Molly tendrá que afrontar, además de su embarazo ¿alienígena, sobrenatural, solar? y evitar que los grandes poderes se enteren. Se avecina un tono paranoico, de thriller con las grandes compañías como malvados y sus pobres empleados como peones en un juego que les sobrepasa. La aparición de Marcus en medio del espacio empieza a disparar la vena teórica de la audiencia, y Fisher es relativamente ambiguo (ese lapso de sueño) en cuanto a qué pudo pasar de verdad. De momento. Lo único que ha hecho a este crítico pensar un poco es el misterioso señor Yasumoto, su enigmática aparición e intenciones. El resto ha sido rutinario. Elegante, eso sí, y un placer ver a Halle Berry en la pequeña pantalla y saber que quedan 12 capítulos más para que la actriz despliegue su talento. Pero rutinario y por debajo de las expectativas creadas. 65/100

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Reseña TV | Extant

    por Anónimo | julio 17, 2014
    The Leftovers

    El 98% restante

    crítica de The Leftovers (2014-) | Episodio piloto

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Peter Berg. Guión: Damon Lindelof & Tom Perrotta. Reparto: Justin Theroux, Liv Tyler, Amy Brenneman, Christopher Eccleston, Ann Dowd, Michael Gaston, Charlie Carver, Max Carver, Chris Zylka, Emily Meade, Amanda Warren, Carrie Coon, Margaret Qualley, Annie Q. Fotografía: Michael Slovis. Música: Max Richter.

    La primera secuencia de The leftovers es toda una astuta invitación a quedarse a ver el resto: una madre en situación límite está haciendo la colada mientras su bebé berrea durante un buen rato y ésta debe tratar con mil cosas por teléfono. Una vez en el aparcamiento, el llanto del bebé para de repente y ya está, ha desaparecido. Los gritos de alarma de mucha gente de esa zona revelan que les acaba de pasar lo mismo. Sin ellos saberlo, han asistido a la desaparición súbita del 2% de la población terrestre, unas 140.000 personas que se fueron sin un halo de luz ni una distorsión temporal, que no dejaron nada por detrás. La primera novedad de este estupendo piloto, de 72 minutos de duración, es que no vamos a ver qué pasó justo después de la Desaparición. La acción avanza tres años, y nos lleva al 14 de octubre y la fecha donde se honra el recuerdo de los ausentes, los mal llamados “héroes”. ¿Héroes por qué? Será una de varias preguntas incómodas que Damon Lindelof y Tom Perrotta (autor de la novela en la que se basa la serie) se harán a lo largo del metraje.

    Es fácil entender qué atrajo a Lindelof de la novela de Perrotta y su potencial para ser una serie de televisión, como mínimo, interesante. A la idea central de la historia -una misteriosa Desaparición- se une la posibilidad de hurgar en el alma de unos personajes llenos de contradicciones, que como vemos siguen arrastrando conflictos tres años más tarde. Es evidente que ante un hecho así habría una división en un pueblo, así que ahora toca ver cuánto de interesantes son los diferentes núcleos de personajes, desde los ciudadanos que lidian en el día a día como los GR (de icónica blanca vestimenta y pose fumadora), los seguidores del enigmático Wayne o aquellos que parecen ir por libre, como el personaje de Michael Gaston que cruza sus caminos con Kevin al principio y final del episodio. Lindelof no es ajeno a los Misterios como elementos narrativos centrales (tanto en Perdidos (2004-2010) como en Prometheus (Ridley Scott, 2012), pero tiene una buena capacidad para plantear problemas personales de peso y hondura, sin regodeos en lo lastimero.

    Una vez estemos en el presente, las tramas se desplegan con facilidad y empiezan a establecerse lo que prometen ser los puntos problemáticos claros de esta decena de capítulos: la destruida unidad familiar de Kevin, la sorprendente entrada de Meg en los GR, la relación prohibida Tom/Christine, los problemas del orden en el pueblo o la melancolía por aquellos que se perdieron en el camino. Y todo recubierto por un halo casi etéreo, misterioso, a veces elegante y suave, a lo que ayuda la cámara en mano y fotografía de Michael Slovis (que viene de Breaking bad (2008-2013) y la música de Max Richter, que da otro nivel de sentido, más trágico, a lo contado en pantalla. Uno empieza a hacerse sus cábalas, apuestas, a separar a malos y buenos, a estudiar los cruces de personajes e imaginar el pasado de los protagonistas, ya apuntado en algunos casos con fugaces vistazos a sus vidas antes del fatídico 14 de octubre. Lo mejor que se puede decir de este arranque, que ha sido recibido de manera bastante divisoria, el ya sobado “o te encanta o lo odias” que viene con todo lo que lleva la firma de Lindelof, es que no parece que lo importante vaya a ser la razón de la Desaparición, sino la reacción ante la pérdida y ante un hecho tan inesperado, un hecho que cambia las lealtades y hace que uno se replantee las cosas. Es un capítulo recorrido por la rabia (en manifestaciones más o menos evidentes), y aunque empieza de forma tranquila, acaba con disparos y una canción de rock. Eso es saber enviarnos a los créditos con el cuerpo sacudido. 80/100

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Reseña TV | The Leftovers

    por Anónimo | julio 17, 2014

    El lado más humano de Bon Temps

    crítica de Death is not the end (7x04) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Gregg Fienberg. Guión: Daniel Kenneth. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Tara Buck, Nelsan Ellis, Jim Parrack, Nathan Parsons, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Patricia Bethune, Tanya Wright, Zeljko Ivanek, Todd Lowe, Robert Patrick, Stacy Haiduk, Eugene Byrd, Riley Smith. Fotografía: Evans Brown. Música: Nathan Barr.

    Aunque es lo que tiene más sentido, sorprende el comienzo del nuevo capítulo de True blood, con unas tristes llamadas donde los hermanos Strackhouse deben dar sendas malas noticias. El episodio anterior incluía la muerte de Maxine Fortenberry y de Alcide, ambas inesperadas y cruentas. El capítulo retoma la acción pocas horas después de la muerte del hombre-lobo, y nos muestra a Sookie llamando a su padre Jackson y a Jason llamando a Hoyt, que recordemos está trabajando en Alaska de lo más feliz, engañado por el poder de Jessica para olvidar su relación con la vampiresa y la traición de su mejor amigo Jason. El regreso de Robert Patrick y Jim Parrack no será el único que veamos a lo largo de estos 55 minutos de capítulo, y tales decisiones creativas prueban que Brian Buckner y sus guionistas se están tomando la última temporada como una celebración del talento conjurado en seis años. La incoporación de Tara Buck (la icónica y gritona Ginger) a los créditos, así como la aparición de Todd Lowe como Terry cuando Arlene está al borde de la muerte o Zeljko Ivanek como el Magistrado que dominaba la zona de Louisiana, hasta morir decapitado a manos de Russell Edgington, son ejemplos de esta saludable tendencia. Siempre es bienvenido recordar viejas caras cuando se cierra una serie, aunque debe pedirlo la trama. Uno espera que el regreso de Hoyt no traiga su muerte, aunque es muy probable que haya una buena ración de drama en su vuelta.

    Death is not the end se centra en el plan definitivo para acabar con los vampiros infectados y rescatar a las mujeres secuestradas. Holly ha escapado, y aunque los vampiros la hechizaran para olvidar, Sookie puede entrar en su mente. Así es como descubre que están en Fangtasia, y organiza junto a Bill un ataque al local. Paralelamente a esto, y desde el punto de vista del guión también de lo más oportuno, Pam y Eric vuelven a casa en busca de Willa y de paso se revela al espectador la historia de su llegada a Shreveport, donde la Autoridad les puso a cargo de ¡un videoclub! y nombró a Eric sheriff de la zona. Pero no es eso lo más sorprendente, sino que Ginger entra en escena en 1996 como ingenua estudiante obsesionada con los vampiros y tras diez años trabajando para el vikingo y su progenie, ¡es ella la que tiene la idea del bar! Esto es, antes de que Pam se la robe y la hechice para que olvide. La cronología de la serie nos lleva a 2011, así que Fangtasia solo llevaba abierto apenas un lustro. Hasta fue Ginger la que trajo el famoso trono de Eric, en el que le vemos por primera vez en Escape de la Casa del Dragón (1.4).

    El capítulo se centra en los problemas personales del grupo protagonista, tratando a los vampiros desde un prisma humano. Jessica lleva meses sin alimentarse por la culpa de haberse comido a las hermanas de Adilyn; Willa está furiosa con Eric por haberla abandonado en su segunda semana de vida como vampiresa y Pam lo último que quiere es que Sookie entre de nuevo en su vida. Estos dramas contrastan con el de los humanos (y Sam y Sookie, cambiaformas y hada): el dolor por la pérdida o la posible pérdida. La escena en la que Arlene lucha por su vida, en medio de una sangrienta batalla entre vampiros sanos, vampiros infectados, ciudadanos armados y el grupo protagonisra, es muy intensa y hace dudar de que la mujer vaya a sobrevivir. Carrie Preston es una buena actriz, de eso no hay duda, y seguro que ese nuevo vampiro que la ha alimentado tendrá más presencia en el futuro. Sam recupera a su embarazada prometida y ninguno del grupo muere en el ataque. Lafayette revive el drama de haber matado a Jesús y convence a la vampiresa pelirroja de que se alimente de él. El episodio está dirigido por Gregg Fienberg, y para aquel que se fije en esos detalles es toda una sorpresa porque Fienberg lleva siendo el gerente de unidad de producción y uno de los productores ejecutivos de True blood desde el capítulo uno. Esa es otra de las cosas que traen las últimas temporadas, que los miembros del equipo aprovechan quizá su última oportunidad para ponerse detrás de la cámara, algo siempre de agradecer si hacen un buen trabajo. Fienberg lo hace, especialmente en la última parte del episodio, varios momentos de acción paralela donde humanos mueren y vampiros explotan como globos rellenos de sangre. Y ese enfrentamiento además pone fin a la trama por el momento, ya que los infectados están muertos y las mujeres liberadas. ¿Será el resto de la temporada la caza de Sarah Newlin? La respuesta en unos días. | ★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Recap | True Blood (7x04)

    por Anónimo | julio 17, 2014
    True Blood (7x03)

    Una de adictos

    crítica de Fire in the Hole (7x03) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Lee Rose. Guión: Brian Buckner. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Anna Camp, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Joe Manganiello, Noah Matthews, Bailey Noble, Nathan Parsons, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Dale Raoul, Patricia Bethune, Tanya Wright, Eugene Byrd, Robert Baker, Jessica Tuck. Fotografía: David Klein. Música: Nathan Barr.

    Fire in the hole empieza a perfilar la que parece ser una de las tramas importantes de la temporada: la repercusión del daño hecho por Sarah Newlin. Daño no solo al matar a la señorita Suzuki de forma cruda, sino por detener un lucrativo negocio, el de la sangre sintética, para la Corporación Yokonomo. El episodio comienza mostrándonos dónde está escondida Sarah, ahora Noomi, y para cuando termine, la búsqueda tendrá más resonancias ya que se combina con el pasado de Eric y Pam, que en 1986 pasaron una época en Francia. Recordemos que el episodio anterior terminó con la revelación de que Eric estaba infectado de Hepatitis-V, y sus palabras nos hacen pensar que se va a rendir, que mil años de vida es suficiente. Ni reacciona ante la noticia de que Tara ha muerto, la progenie de su querida Pam. La mención de Sylvie activa un viaje a la memoria de los personajes, una treta de guión algo extraña por lo evidentemente forzada que está. ¿Eric recuerda su encuentro con los japoneses justo cuando estos van en busca de Sarah? Flojo, flojo, y más para un episodio escrito por el showrunner de la serie, Brian Buckner. Lo mejor de estas escenas es que recupera a Jessica Tuck en su papel de Nan Flanagan, representante de la Autoridad. Flanagan acabará muriendo a manos del vampiro vikingo, pero aquí simplemente con una oferta que Eric rechaza.

    Esos flashbacks ocupan buena parte de la primera mitad del episodio, de manera que no sabremos qué quería Sookie de Bill hasta bien empezada la acción, cuando su plan de hacer de cebo para los vampiros infectados se revele. Alcide sale en su busca al descubrir que no está en la casa, y su rastro la lleva hasta la mansión de Bill. El vampiro y la camarera telepática se pasarán casi todo el episodio hablando en el bosque, ella en el suelo y él en un árbol, esperando a que el olor de su sangre de hada atraiga a los enfermos. Esa charla dará lugar a un par de momentos introspectivos para ambos, pero especialmente para Bill, que recordará uno de sus últimos momentos con su hija antes de partir a la guerra. En los tres capítulos emitidos, True blood se está tomando su tiempo en hacer que los personajes se expliquen, que entendamos mejor cómo son. Otro ejemplo está en el hermoso monólogo que el reverendo Daniels recita ante Willa, explicando cómo conoció a Lettie Mae y qué le enamoró de ella. Con dulzura y sentido común, concluye que la joven vampiresa no puede vivir con ellos, ya que la madre de Tara va a querer alimentarse constantemente, una nueva adicción que batallar.

    Mientras todo esto sucede, Lafayette y James se acercan. El cocinero ha logrado aislarse de los problemas del pueblo, y Nelsan Ellis sigue siendo de los pocos actores que parece tomarse algo en serio su trabajo, se esfuerza en dar vida a las facetas de su personaje. James revela que las cosas con Jessica no van bien, y ambos se ponen a mezclar drogas para alcanzar un colocón que les evada del mundo. ¿Abandonaría Luke Grimes la serie por el giro bisexual de su personaje? Es algo forzado, la verdad, aunque recordemos que hay un espacio de seis meses donde la relación de Jessica y James ha avanzado sin que viéramos cómo, y no sabíamos apenas nada del vampiro. Para cuando llega el desenlace, la Corporación Yokonomo actúa en dos tiempos, matando a Sylvie, el capricho de Eric del momento, y secuestrando al vikingo y a Pam; y en la actualidad, cuando llegan al centro espiritual donde Sarah se esconde y matan a su amante/profesor. La vida de la mujer están en peligro y por partida doble, porque lo único que hace que Eric abandone su idea de resignarse a morir es saber que está viva. Sarah es culpable de la muerte de Norah, de su propia infección y de la nueva situación de los vampiros. A ver cuánto tarda la rubia en volver a Bon Temps.

    El capítulo trata de diferentes modos de adicción, desde los más evidentes (Lettie Mae, los vampiros infectados) hasta algunos más sutiles (Eric hacia cualquier forma de control, Sookie a las situaciones límite donde está en peligro), pero todos recorridos por una misma idea: lo difícil que es cambiar cuando ese impulso está presente. Sookie se aprovecha de la sed de los vampiros para tenderles una trampa, pero su plan llevará sin saberlo ella a una muerte en el bosque de dos disparos, uno mortal en la frente. Este resultado fatal es la confluencia de dos tramas, una en la que los habitantes de Bon Temps armados huyen despavoridos cuando Violet mata a Maxine Fortenberry (los guionistas no se están conteniendo a la hora de matar personajes en estos últimos capítulos). Su huida les lleva a cruzarse con algunos infectados, mientras otros han usado a Holly como propio cebo para atraer humanos, lo cual funciona. Parece que Sam ya no es el alcalde, y huye volando cuando tratan de matarlo los ciudadanos.El climax de ambas tramas es emocionante, con disparos cruzados, vampiros que explotan como globos de agua y varios seres sobrenaturales interviniendo. El muerto es Alcide, oportunamente desnudo y en el bosque, como se ha pasado la mitad de la serie. Se despide así Joe Manganiello de una serie que le ha dado fama y le ha hecho exhibir su cuerpo, aunque no mucho su talento. La trayectoria del personaje ha sido errática, nunca especialmente interesante, y su muerte solo impactará a Sookie y quizás a Sam, pero no mucho al resto de los personajes. Aun así es una pena que no haya tenido un final feliz, teniendo en cuenta que los guionistas nunca lo han tratado especialmente bien. Con un llanto desgarrado y la tristeza subiendo, entran la música y los créditos. | ★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Recap | True Blood (7x03)

    por Anónimo | julio 17, 2014

    El pueblo se divide

    crítica de I found you | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Howard Deutch. Guión: Kate Barnow. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Joe Manganiello, Noah Matthews, Bailey Noble, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Dale Raoul, Patricia Bethune, Tanya Wright, Eugene Byrd, Robert Baker. Fotografía: Evans Brown. Música: Nathan Barr.

    Es difícil que una serie sea capaz de sorprender de verdad al espectador en su séptima temporada, en su capítulo número 72. Y más si esa serie es True blood, de capa caída creativamente desde hace unos años. Dicho esto, el arranque de este episodio es absolutamente sorprendente, y nadie hubiera podido pronosticar que I found you iba a comenzar así. ¿Cómo empieza? Pues con humor, sexo y como un doble regalo para los fans (morbo y sexo entre gente inesperada). En una exótica habitación en medio de alguna parte, un alto caballero se está sirviendo una copa. Es Eric, al que sabíamos vivo pero no en qué estado. Alguien entra en la estancia y asumimos que es Pam, que por fin lo ha encontrado. Pues no, es Jason Stackhouse. Los dos hablan como si la charla tuviera sentido, hasta que Eric nombra a Violet y Jason dice que no importa la vampiresa. Acto seguido, uno comprende del todo que es un sueño del joven policia, que bebió la sangre de Eric en la pasada temporada. Un sueño erótico donde ambos personajes se comportan como malos actores en una película porno, atraídos hacia el deseo de follar casi contra su voluntad. Antes de que el desnudo sea total, Jason despierta, y la acción nos lleva pocos minutos después del final de episodio anterior. Sookie ha ofrecido su ayuda, y el alcalde Sam y el jefe de policía Andy la van a aceptar.

    Como el que sigue los puntos básicos de una investigación, el grupo formando por Sookie, Jason, Andy, Sam y Alcide llegan a la conclusión de que los vampiros pueden ser de otro pueblo y quizá masacren ciudades a su paso. La protagonista recuerda que encontró el cuerpo de una chica forastera, y esto les lleva a salir del pueblo en busca de respuestas. Casi como un chiste que recuerda a la segunda temporada de la serie, la mejor, cuando Sookie sale del pueblo las cosas se descontrolan y la gente se pone en su contra. El opositor a la alcaldía de Sam revela su secreto de cambiaformas y activa el miedo en la gente para que decidan armarse contra vampiros, ¿y algún otro ser sobrenatural? Bon Temps se divide, y los casi todos los humanos han decidido que la “follavampiros” no es de fíar. Solo Wade, el hijo de Holly que está colado por Adilyn, y la propia hada, se dan cuenta de lo demecial que es que el pueblo decida defenderse por sí solo, sobre todo cuando tantos de ellos tienen prejuicios contra otros por ser diferentes. Sin embargo, otro pequeño núcleo de la población de Bon Temps, la familia Thornton/Reynolds tiene su propia división, porque el comportamiento adictivo de Lettie Mae ha vuelto con la sangre de vampiro, potente droga que le hace ver a Tara, aunque no sea Tara en realidad. Rutina Wesley sigue en la serie, y su imagen en la cruz con un vestido blanco y una serpiente amarilla tiene poder icónico. Sin embargo, Lafayette advierte de los peligros de la droga, aunque no es algo que su tía quiera oír.

    ¿Quiénes son estos vampiros infectados? ¿De dónde vienen? ¿Cuánto de peligrosos son? Poco a poco se dan respuestas, y sorprende lo plenamente conscientes que son estos infectados de que les queda poco de vida. Los vampiros de True blood suelen estar dominados por su lado más salvaje, pero estos tienen miedo de morir y solon quieren calmar su sed hasta que eso pase. Una de ellas es Betty, antigua profesora de primaria que se compadece de Arlene, Holly, Nicole, aunque el humor negro de la serie impide que sean liberadas a tiempo. A destacar el gran estallido de Arlene, que ha pasado de todo en esta vida y no va a morir en el sótano de Fangtasía. O eso dice. Y quizá el bar de Eric y Pam sea la pista clave para encontrarlas, porque en la visita a la casa de la joven muerta que Sookie se encontró, un oportuno diario revela que la chica se enamoró de un vampiro que acabó siendo infectado. Un vampiro que las transportó a otro mundo e hizo que su corazón palpitara y supiera lo que es el amor. Como le pasó a Sookie con Bill. No es el más sutil de los trucos de guión, pero como le dice Alcide a su novia de vuelta en la casa, ella no es como esa chica. ¿O quizás sí? Sookie acaba el episodio de manera misteriosa, acercándose a la casa de Bill y asegurándose de su seguridad. I found you es un buen capítulo, dirigido por el nuevo co-productor ejecutivo de True blood, Howard Deutch, que ya dirigió en la sexta temporada y que lleva unos años dirigiendo aquí y allá para HBO. Es presumible decir que veremos su nombre en varios capítulos esta temporada, aunque la serie tenga un estilo bastante funcional desde el punto de vista de la dirección, establecido por Alan Ball al dirigir el piloto. Es un capítulo decente pero también de transición, ya que las tramas apenas avanzan y solo la aparición de Eric y Pam al terminar el episodio, en su esperado encuentro, compone un instante perdurable. El vampiro vikingo sobrevivió al Sol en la cima de la montaña, pero está infectado de Hepatitis-V. ¿Está condenado ya sin remedio? | ★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Recap | True Blood (7x02)

    por Anónimo | julio 17, 2014
    Fargo (Temporada 1)

    Un cóctel de respeto, personalidad propia y estilo

    crítica de Fargo (2014-) | Temporada 1

    FX | 1ª temporada: 10 capítulos | EE.UU, 2014. Creador: Noah Hawley, basado en la película Fargo. Directores: Adam Bernstein, Randall Einhorn, Colin Bucksey, Scott Winant, Matt Shakman. Guionista: Noah Hawley. Reparto: Billy Bob Thornton, Martin Freeman, Allison Tolman, Colin Hanks, Bob Odenkirk, Keith Carradine, Joey King, Joshua Close, Russell Harvard, Adam Goldberg, Glenn Howerton, Oliver Platt, Julie Ann Emery, Rachel Blanchard, Keegan-Michael Key, Jordan Peele. Fotografía: Dana Gonzales, Matthew J. Lloyd. Música: Jeff Russo.

    “Esto es una historia real. Los eventos aquí descritos tuvieron lugar en Minnesota en 2006. A petición de los supervivientes, los nombres han sido cambiados. Por respecto a las víctimas, el resto ha sido contado exactamente como sucedió”. Así, durante diez semanas, ha comenzado Fargo, adaptación libre y rabiosamente original de la maravillosa película de los hermanos Coen, estrenada en 1996. La película empezaba con un cartel similar, cambiando “2006” por “1987” y preparando al espectador para asistir a la minuciosa reconstrucción de un caso policial en un helado pueblo americano. Fargo, la serie, creada y escrita por Noah Hawley, nos prepara para algo similar. En ambos casos es mentira. No son historias reales sino que pertenecen al fértil mundo de la imaginación de estos tres guionistas. Esta adaptación para televisión cuenta con la bendición de Joel & Ethan Coen, productores ejecutivos de título (no han estado implicados directamente en ningún aspecto de la serie) y a los que debemos indirectamente esta gran temporada. Hawley se acerca a la personal atmósfera e imaginería de los Coen desde el respeto, pero sin ser manso. Uno no puede evitar pasarse los primeros capítulos haciendo comparaciones (el tono de comedia negra, la sequedad de la violencia, la cadencia de los diálogos, el perfil de varios personajes), pero llega un momento en el que, casi sin darse cuenta, uno ha dejado de estar en el mundo de los hermanos y está en el del creador de la serie.

    Un mundo que arranca cuando Lester Nygaard (estupendo Martin Freeman, aprovechando al máximo su cara de tipo corriente y complaciente) se cruza en la sala de espera de un hospital con un peculiar caballero que ofrece desinteresadamente ayudarle con un problema. Esa charla, impúdicamente mefistofélica, pondrá en marcha una cadena de acciones que llevará a ambos personajes a cruzar sus destinos más de lo que ninguno hubiera deseado. El hombre de la oferta es Lorne Malvo, un personaje asombroso que pasará a la galería de grandes villanos televisivos, y con toda justicia. Interpretado por un Billy Bob Thorton inconmensurable, en absoluto dominio de su cuerpo y talento, Malvo es un ángel exterminador, completamente letal, ingenioso y de una calma muy turbadora, que disfruta haciendo el Mal porque sí y es puramente coeniano (hay varias similitudes con el Anton Chigurh que creó Cormac McCarthy y que los hermanos llevaron al cine). Todo en Fargo roza la excelencia, pero este personaje y su correspondiente intérprete son rotundos. La trama orquestada alrededor de este fatal encuentro en el hospital revela una planificación minuciosa, con flashbacks, elipsis, tramas paralelas y las ramificaciones del caso dosificadas con mano maestra, expuestas con claridad pero sin concesiones para el espectador perezoso.

    por Anónimo
    junio 29, 2014

    Crítica en Serie | Fargo (Temporada 1)

    por Anónimo | junio 29, 2014

    El síndrome de la segunda temporada

    crítica de Orange is the New Black (2013-) | Temporada 2

    Netflix | 2ª temporada: 13 capítulos | EE.UU, 2014. Creadora: Jenji Kohan. Directores: Michael Trim, Jodie Foster, Andrew McCarthy, Phil Abraham, Constantine Makris, Allison Anders, Daisy von Scherler Mayer, SJ Clarkson, Jennifer Getzinger. Guionistas: Jenji Kohan, Sian Heder, Nick Jones, Lauren Morelli, Sara Hess, Tara Herrmann, Stephen Falk, Alex Regnery, Hartley Voss. Reparto: Taylor Schilling, Kate Mulgrew, Michael J. Harney, Natasha Lyonne, Jason Biggs, Dascha Polanco, Matt McGorry, Yael Stone, Uzo Aduba, Selenis Leyva, Taryn Manning, Laverne Cox, Danielle Brooks, Nick Sandow, Lorraine Toussaint, Joel Garland, Catherine Curtin, Lea DeLaria, Barbara Rosenblatt, Kimiko Glenn, Elisabeth Rodríguez, Jackie Cruz, Beth Fowler, Adrienne C. Moore, Maria Dizzia, Laura Prepon, Pablo Schreiber. Fotografía: Yaron Orbach, Michael Trim. Música: Gwendolyn Sanford & Brandon Jay con Scott Doherty.

    Orange is the new black fue un gran éxito desde su estreno, que fue creciendo y creciendo con el paso de los meses, el boca-oreja y la importancia extratelevisiva que ha adquirido la historia que cuenta. Portadas de revistas, intensas/os fans y hambre por cada detalle que se pudiera conocer de la segunda temporada. Por eso, Jenji Kohan lo tenía muy difícil para no decepcionar a mucha gente, ese famoso “síndrome del segundo álbum” aplicado al mundo de las series, cuando las expectativas están altísimas. La buena noticia es que la creadora no se ha dejado influir mucho por los factores externos y ha seguido contando su historia. Esta temporada comienza por todo lo alto, con dos episodios atípicos dentro del corpus de la serie, definido por la primera temporada. No se logra mantener ese nivel durante toda la tanda, descompensada por la ambiciosa propuesta y por tener una veintena de personajes a los que servir, pero el resto de capítulos no son nada desdeñables. Pájaro sediento (2.1) descoloca al espectador al seguir a Piper (una Taylor Schilling extraordinaria, asombrosa en su conjugación de emociones) en su traslado a Chicago para el juicio del señor de la droga para el que Alex trabajaba. Es un capítulo atípico porque la audiencia no sabe más que la protagonista, porque la única persona del reparto principal que sale es Laura Prepon y porque no se responde a la pregunta que suscitaba el cierre de la temporada anterior: ¿qué ha pasado con Pennsatucky? Tras acabar el capítulo con un cliffhanger de categoría, Parece azul, sabe a rojo (2.2) vuelve a la prisión de Litchfield pero sin Piper, así que la protagonista está ausente mientras los guionistas introducen sabiamente uno de los núcleos narrativos más importantes de la temporada: Vee y su grupo de niñas perdidas, con especial mención para la monumental Uzo Aduba y su Ojos Locos, cuya última imagen en la temporada es conmovedora. Lo magistral de la aparición de Vee es que cierra el capítulo de sorpresa, tras verla en flashbacks durante todo el episodio, centrado en la juventud de Taystee (una Danielle Brooks eficaz en lo cómico pero deficiente en lo dramático).

    por Anónimo
    junio 29, 2014

    Crítica en Serie | Orange is the New Black (Temporada 2)

    por Anónimo | junio 29, 2014
    True Blood (7x01)

    La larga noche que da paso al día

    crítica de Jesus gonna be here (7x01) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Stephen Moyer. Guión: Angela Robinson. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Joe Manganiello, Noah Matthews, Bailey Noble, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolina Wydra, Dale Raoul, Patricia Bethune. Fotografía: David Klein. Música: Nathan Barr.

    ¿Es Jesus gonna be here mejor que la 6ª temporada de True blood al completo? Puede que sí, porque un servidor no ha sentido aburrimiento, pereza, estupor o vergüenza ajena ante estos 52 minutos de vibrante acción, que retoman como debe ser el explosivo cliffhanger de Radioactive (6.10), la barbacoa de vampiros y humanos atacada por un grupo de vampiros infectados por Hepatitis-V. El episodio, que recoge el resto de la noche y comienzo del día posterior al ataque, establece una serie de historias paralelas y recupera el buen pulso de la serie, que en su mejor momento era capaz de dar miedo y ser subversiva. La subversión se ha ido, pero este arranque de la última temporada contiene algún momento inquietante que otro y algunos instantes de calidad. El primer vuelco viene antes de entrar la cabecera, con la muy sorprendente muerte de Tara a manos de un vampiro y tratando de proteger a su madre (Adina Potter, ascendida a fija en esta temporada). Tara se había convertido en un personaje sin rumbo, pero su muerte parece algo injusta, más que nada porque la serie ha sometido a Rutina Wesley a muchas perrerías que la actriz ha tenido que defender como ha podido, incluyendo otra muerte, y merecía un final medianamente feliz. El adiós de la joven (¿definitivo? Recordemos que True blood tiene tendencia a hacer que los muertos se aparezcan) es un movimiento que nos habla de que el peligro de estos vampiros es real y de que el fin está cerca. De hecho, también han secuestrado a tres protagonistas: Arlene, Holly y Nicole, recordemos embarazada de Sam.

    El salvaje ataque a la barbacoa termina porque los vampiros reciben un aviso sonoro (¿el nuevo malo de la temporada?) y el pueblo empieza a bregar con las consecuencias. Reunión en Merlotte´s, donde se establecen enseguida las tramas del episodio, que funcionan con eficacia porque casi todas las personas emparejadas tienen problemas personales con los que lidiar. Es difícil que una serie como True blood, todo artificio, profundice en los personajes, aunque siempre lo intenta. En este capítulo, Jason reivindica su masculinidad ante la vampiresa Violet (la estupenda Karolina Wydra); Jessica trata de redimirse ante Andy y Adilyn, incluso jugándose la vida ante un vampiro infectado; Bill acompaña al sheriff en busca de su novia y familia, ya que el vampiro se siente en deuda con él; James (interpretado ahora por Nathan Parsons tras la salida de Luke Grimes) acompaña a Lafayette a su casa y se asegura de que esté bien; Willa ayuda a calmar a Lettie Mae, que ha visto morir a su hija en sus brazos y Sookie y Alcide definen los límites de su relación. La camarera telepática sabe que el pueblo la culpa de todo, de traer a los vampiros a Bon Temps hace ya años, y ese “todos” incluye a su novio. Estos emparejamientos dan lugar a varios momentos donde los diálogos de Angela Robinson o el talento de los intérpretes captan nuestra atención. El monólogo de James sobre cómo se convirtió en vampiro, Andy poniéndose frente a la escopeta o la introspección de Sookie dan una dimensión dramática de peso a unos personajes que muchas veces son meros monigotes en medio de sangre y sexo. Pero siendo esto True blood, no puede faltar el culo de Ryan Kwanten o el polvo de rigor entre Sookie y Alcide, para deleite de los fans de Joe Manganiello. Tampoco falta la barbarie, como muestra la visita a Fangtasia, donde los vampiros infectados tienen encerradas a los secuestrados en la barbacoa, atadas al artefacto que Eric usó con Lafayette en la segunda temporada.

    ¿Dónde está el vampiro vikingo? Todavía no se sabe, pero Pam está en una misión de búsqueda que de momento la tiene en Marruecos, jugando a la ruleta rusa vampírica (gran idea, por cierto). Su progenie ha muerto, así que es probable que no pase mucho antes de que la vampiresa regrese al pueblo, pero ¿será con o sin Eric? Lo que está claro es que sobrevivió a su inminente muerte en la cima nevada, pero puede haberse debilitado muchísimo, como Russell Edgington en la 5ª temporada. Quedando nueve episodios para el final de la serie, será interesante ver cuánto van a privar a los fans de Alexander Skarsgård y su siempre interesante personaje. A su vez su progenie Willa está perdida en la vida, aunque parece que hará su propósito el defender a Lettie Mae y su marido de los vampiros, en honor a Tara. Para terminar, la noche da paso al día y con él un poco de tranquilidad, mientras los humanos discuten qué pueden hacer y desconfían de los vampiros no infectados. Una frase de un secundario hace pensar que el Sur tendrá que defenderse solo y el Gobierno no acudirá en su ayuda, mientras la protagonista rechazada por sus vecinos se ofrece a ayudar. Jesus gonna be here lanza preguntas al aire, que de seguro tendrán su respuesta en los capítulos venideros. Lo deseable es que la temporada, la última temporada de True blood, mantenga el nivel de este arranque. | ★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    junio 29, 2014

    Recap | True Blood (7x01)

    por Anónimo | junio 29, 2014
    Juego de tronos, Temporada 4

    Este artículo contiene spoilers de la cuarta temporada, ya emitida, pero no revelará detalles de las novelas que aún están por adaptarse a televisión.

    La cuarta temporada de Juego de tronos ha mantenido el nivel de años anteriores, superándose en determinados apartados técnicos y salvando los desfiladeros argumentales que abundan en la novela río de George R.R. Martin. Cualquier lector de la saga, más aún si es escritor, más de una vez habrá podido detectar la pérdida de brújula del novelista americano en algún pasaje, la intrascendencia, el relleno o la imposibilidad de atender a los mil frentes abiertos a golpe de tecla. Al menos, es fácil de reconocer cuáles son sus personajes fetiche y cuáles, llegados a un punto, escribe casi por compromiso, esperando poder matarlos de una forma impactante o, lo que es mucho peor, abandonándolos entre una marisma de páginas viejas. Los showrunners de la serie han procurado en esta temporada amarrar ciertos hilos argumentales, incluso anudándolos unos con otros para simplificar y tratar de abarcar lo inabarcable. Por ejemplo, es el caso del empaste de secuencias finales correspondientes a El Perro – Arya y Brienne – Podrick. De hecho, este último personaje se ha reciclado en favor de cierta ergonomía de casting, cosa que agradece especialmente el público ajeno a la obra literaria, donde se puede divagar 30 o 40 páginas sin que ocurra nada, mientras que en un producto televisivo de este calibre cada minuto es oro. Por otro lado, Benioff y Weiss han querido resolver misterios que también parecían abocados al olvido, para no tratar de acumular deudas a posteriori insalvables (recuérdese Perdidos). Se ha insinuado el catalizador de toda la historia, desde su mismísimo comienzo, además de haber desvelado los asesinos detrás del envenenamiento de Joffrey, asuntos que los libros mantienen en cierto vilo o directamente han enterrado con tinta.

    La gran duda que me surge es qué tienen decidido hacer los creadores la próxima temporada con aquellos personajes que han agotado su trama hasta la última página escrita por George R.R. Martin. Hemos dejado a algunos de ellos en su último instante novelizado, con libros aún por adaptar, ya que los ritmos de evolución y desarrollo son distintos dependiendo del personaje. Como no tiene pinta de que se vaya a publicar el siguiente volumen de la saga antes del rodaje de la quinta temporada, Benioff y Weiss solo tienen dos opciones: o prescindir de esos personajes durante una temporada o inventar guión para ellos. Cualquiera de las dos vías es controvertida y tiene sus desventajas. Otras líneas argumentales han bajado su velocidad y se guardan acontecimientos y recorrido para el año que viene, aunque esto haya supuesto cierto estancamiento. Es el caso de la historia de Daenerys, aunque el descenso de ritmo se compensa con creces con la fascinación y el deleite que despierta cualquiera de sus actos (y de sus consecuencias).

    No me gusta resaltar aspectos negativos en ninguna crítica, y menos en una serie que apenas tiene, pero personalmente le hubiera dado menos protagonismo a Samwell y Gilly o a Bran y compañía, o directamente hubiera prescindido en el montaje final de reyes no muertos “transformabebés” o niñas que lanzan bolas de fuego. Toda la vertiente mágica y más fantasiosa de la serie me hace perder algo de interés, y me temo que cada vez irá a más (recientemente los creadores han confirmado mis miedos vía entrevista). Pero repito que se trata de un aspecto criticable solo bajo un gusto personal, por mucho que sepa de primera mano la coincidencia de opinión a este respecto. Puestos ahora a ensalzar subtramas, esta temporada se lleva la palma la relación entre Arya y El Perro. Entretenida, emotiva y psicológicamente profunda y compleja: matrícula de honor. En segundo lugar, destacaría todo, absolutamente todo, lo que incluya a La Víbora Roja de Dorne, ya que ni una sola de sus intervenciones tiene desperdicio. La medalla de bronce se la otorgaría a la línea de Tyrion (aunque comparte méritos en el segundo puesto), eje vertebrador de esta temporada, de principio a fin. En cuanto a personajes, por un compendio valorativo de protagonismo, evolución, escenas y nivel interpretativo de los actores que les encarnan, me quedo sin dudarlo con Tyrion, Oberyn y El Perro, por ese orden. Por añadir otro trío de favoritos, hablando de episodios me quedo con The Children (10), Mockingbird (07) y The Lion and The Rose (02), seguidos muy de cerca por Breaker of chains (03) y el impactante The Mountain and the Viper (08). Si atendemos a lo escrito anteriormente, no es difícil adelantarse a la lista que viene a continuación, ese látigo donde estiro las 15 mejores secuencias de esta temporada. No están numeradas pero pueden considerarse incluidas en cierto orden creciente, acabando la lista con aquellas que considero mejores. Se acompaña la elección con las palabras que le dediqué a la secuencia en su correspondiente Recap.

    por Unknown
    junio 29, 2014

    Balance final de la cuarta temporada de Juego de tronos. Top 15 secuencias

    por Unknown | junio 29, 2014

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