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    El último verso de este bello poema de terror

    crítica de la tercera temporada de Penny Dreadful.

    Showtime, Sky Atlantic / 3ª y última temporada: 9 capítulos | EE.UU, 2016. Creador: John Logan. Directores: Damon Thomas, Paco Cabezas, Toa Fraser. Guionistas: John Logan, Andrew Hinderaker, Krysty Wilson-Cairns. Reparto: Eva Green, Josh Harnett, Timothy Dalton, Harry Treadaway, Billie Pipper, Reeve Carney, Patti Lupone, Wes Studi, Douglas Hodge, Sarah Greene, Shazad Latif, Christian Camargo, Samuel Barnett, Casper Allpress, Stephen Lord, Jessica Barden, Sebastian Croft, Sean Gilder. Fotografía: John Conroy, Nigel Willoughby. Música: Abel Korzeniowski.

    Fin. Con una declaración tan efectiva y que despeja cualquier atisbo de duda termina la tercera temporada de Penny Dreadful, sorprendente final de serie que cierra esta trágica novela gótica que John Logan, guionista de 24 de los 27 episodios, parió de su curiosa y fértil imaginación hace años. La unión de algunos clásicos personajes literarios como Víctor Frankenstein, Drácula, el Hombre Lobo, Dorian Grey o el binomio Jekyll/Hide con invenciones originales del guionista, como la familia Murray, el pistolero americano Ethan Chandler y sobre todo la gran protagonista de esta historia: Vanessa Ives, el mejor y más completo personaje, una auténtica revelación al que da vida una Eva Green cuyo talento no es de este mundo. Nominada al Globo de Oro en enero de este año, Green ha saltado sin red a la oportunidad de dar alma y cuerpo a Vanessa, sufriendo como pocos y encontrando el dulce alivio del descanso en la única opción posible: la muerte. Hasta llegar a ese trágico momento, Logan y su nueva sala de guionistas (Andrew Hinderaker y Krysty Wilson-Cairns) van trabajando las diferentes tramas y conexiones, su retorcida y oscura poesía –tanto de verdaderos autores como la de cosecha propia– en forma de diálogos y de acciones. Tiene sentido que el final haya sido trágico, porque esta serie lo ha sido siempre.

    De hecho, el mismo final de la segunda temporada, la mejor de las tres, pintó una situación desoladora para casi todos nuestros protagonistas, esparcidos por el mundo y solos en sus rincones. La acción se retoma aquí poco después, y es la necesidad de contacto y el poder de la amistad lo que lleva a los personajes a tener una nueva misión, un mal que combatir al final del camino. Por fin sabremos qué le pasó a Ethan y la deuda que tiene con su padre. Se sabrá que Lily tiene un trauma que la impulsa a odiar a los hombres, y Drácula hará finalmente su aparición, inteligentemente desde el comienzo aunque no lo sepamos. Los guionistas perfilan tramas con mano maestra e irregular desarrollo, con los intensos monólogos y escenas de acción que son ya marca de la casa. La temporada empieza bien, y durante cuatro episodios la cosa funciona, pero tras el maravilloso A Blade of Grass (3.4), clásico episodio-botella de Penny Dreadful, las tramas empiezan a cerrarse con torpeza, a perder el prometedor brillo e incluso a caer en cierta contradicción (Dorian pasa de estar encantado a estar agotado con la idea del ejército de mujeres liberadas en lo que dura un pestañeo, Ethan declara su amor por Hécate por el Mal para acto seguido recordar a Vanessa). Aun así existe una belleza tan extraña en cada fotograma y frase de esta serie que uno no puede evitar adorar la esencia si entra en su juego. Está claro que hay problemas de producción que limitan el número disponible de extras o que a los nuevos personajes les cuesta desarrollar cualquier tipo de profundidad, pero siempre alguna imagen de macabra belleza o algún giro de guión inesperado acaba por salvar la función. Como en realidad sabemos muy poco de muchos de los personajes y estamos viendo casi siempre su presente, el creador puede crearles un pasado que sorprenda pero siempre cuadre. Así, revelaciones como la de la hija de Brona o el trabajo previo de John Clare pueden parecer extrañas de entrada, pero encajan una vez desarrolladas ayudan a entender mejor de dónde vienen los personajes y en qué punto se convirtieron en lo que son ahora. Quedan espacios a rellenar por la imaginación de la audiencia, pero lo esencial lo conocemos.

    Pocas series se preocupan de transmitir tanto con sus imágenes como con sus palabras, y la atmósfera es fundamental aquí. Una casi palpable sensación de melancolía y pesar se materializa ante nuestros ojos, entre las cultas citas literarias y lo visceral de las acciones de los personajes. Hay mucho sexo y mucha sangre, se respira deseo y muerte, y suena de fondo una música para que todo esto junto baile al son. Penny Dreadful es como un estado de ánimo, pero desafortunadamente es uno que en última instancia nunca reguló bien el interés de sus tramas y personajes, que resultaba previsible y simplista en más de una ocasión –el doctor Frankenstein nunca pasó de ser un personaje plano y monocorde– y que resucitó algunos grandes mitos para desaprovecharlos. Su metafórica reivindicación de la importancia de la diferencia era efectiva, pero no justifica un Todo con aristas sin limar, como de narrador cargado de una ambición excesiva, que toca muchos palos sin terminar de decidirse por ninguno en concreto (excepto la musa Vanessa). La insatisfacción que puede producir el desenlace no viene tanto porque el destino de cada personaje no case con lo que les ha pasado hasta ese instante, porque lo hace y el mérito de Logan deben ser reconocido, sino por la brusquedad del desarrollo de los acontecimientos y las preguntas sin respuesta y subtramas abandonadas que deja por el camino (¿Drácula les deja irse sin más?). Sea un problema de producción o de la parte creativa, el resultado final es muy estimable y deja una colección de momentos inolvidables, únicos, y una interpretación que debería pasar a la historia del medio, la de Eva Green con su compromiso total con la causa y con Vanessa. Que todos los proyectos irregulares sean igual de fascinantes, porque está claro que esta serie es única e irrepetible, con todo lo bueno y lo malo que eso suponga. | ★★★ |


    Adrián González Viña
    © Revista EAM / Sevilla



    por Anónimo
    junio 27, 2016

    Crítica en serie | Penny Dreadful (T3)

    por Anónimo | junio 27, 2016

    Una serie un poco superficial para un mundo muy superficial

    crítica de House of lies (2012-2016). Final.

    Showtime / 5 temporadas: 58 capítulos | EE.UU, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016. Creador: Matthew Carnahan. Directores: Stephen Hopkins, Matthew Carnahan, Daisy Von Scherler Mayer, Don Cheadle, Adam Bernstein, otros. Guionistas: Matthew Carnahan, David Walpert, Wesley S. Nickerson III, Theo Travers, Jessica Borsiczky, Taii K. Austin, Karin Gist, otros. Reparto: Don Cheadle, Kristen Bell, Ben Schwartz, Josh Lawson, Donis Leonard, Jr., Glynn Turman, Dawn Olivieri, Jenny Slate, Larenz Tate, Bess Armstrong, Ryan Gaul, Richard Schiff, Alice Hunter, Griffin Dunne, Steven Weber, Evan Hart, Taylor Gerard Hart. Fotografía: Peter Levy, Loren Yaconelli. Música: Mark Mothersbaugh, Clinton Shorter.

    Durante cinco temporadas y 58 entregas, House of lies ha podido dar la impresión de cambio, y efectivamente se han producido alteraciones a lo largo de su existencia, pero en lo esencial ha seguido siendo la misma serie su episodio piloto nos presentara aquel ocho de enero de 2012. Con todo lo bueno y lo malo que eso conllevaba. En una entrevista de 52 minutos que el creador Matthew Carnahan ofreció para el programa Media Mayhem poco antes del estreno de la tercera temporada, la periodista Allison Hope Weiner preguntaba sobre el complejo comportamiento del protagonista de la serie, Marty Kaan (espléndido Don Cheadle, ganador del Globo de Oro en 2013), y Carnahan argumentaba que su idea era que cuando terminara la historia, se pudiera ver el arco de cambio de Marty. El final de la temporada no era originalmente el final de la serie, cancelada hace apenas un mes y medio, pero se nota que el guionista sospechaba que su creación podía no regresar, de ahí que muchas de las tramas principales tengan conclusión pero otras (relacionadas con la familia Kaan y Clyde y Doug) no tengan un punto y final muy perdurable. ¿Ha cambiado nuestro protagonista en estos años? Sí y no.

    El punto de partida de House of lies era mostrar el trabajo de las consultorías, un negocio que en esencia consiste en vender humo, en jugar con proyecciones y predicciones hechas en base a datos y estadísticas. Trabajan con el 1% de la población más rica y poderosa, con empresarios/as que buscan expandir su negocio y entrar en nuevas áreas de mercado. La visión del creador ha sido siempre crítica con este mundo, reflejando cómo en última instancia existe un elemento de adicción al riesgo, a la inversión más grande y exagerada. Este material se expone con una comicidad negra y cínica, casi misantrópica en algunos puntos, y extrañamente sexual –el recuerdo de Dirt (2007-2008), la anterior creación de Carnahan, hace pensar que éste es uno de sus rasgos como autor–, a lo que ayuda la libertad que Showtime da a sus productos para no ponerse límites en la representación del sexo, y un reparto dispuesto a hacer algunas insólitas combinaciones de sexo y humor. Ese punto de partida dio paso a una primera temporada que presentó las principales características que la serie exhibiría durante toda su andadura: ritmo, velocidad, combinación de tramas autocombustibles y serializadas, nombres de relumbrón en arcos argumentales y personajes con evidente fecha de caducidad y un tratamiento superficial de muchos temas de interés social. Tener un protagonista afroamericano interpretado además por un actor/productor (y ocasional director) implicó en esta serie el tener guionistas de color, dar oportunidades de variedad étnica en las elecciones de casting y hacer un comentario racial sobre la América de hoy, especialmente interesa por la gran posición de poder es que está Marty. El personaje cambió poco a poco su dura coraza y a su alrededor les sucedían cosas a su equipo y familia, pero –ya sea por los ajustados 28 minutos de duración por episodio o por la propia incapacidad de los guionistas– en muchas ocasiones el resultado era estéril. Una mecánica previsible, aunque los eventos de la serie nunca lo fueran en sí, que contagiaba un tono efectivo aunque manso.

    por Anónimo
    junio 27, 2016

    Crítica en serie | House of lies (2012-2016)

    por Anónimo | junio 27, 2016

    Una honesta historia inglesa

    Análisis final de Downton Abbey.

    ITV / 6 temporadas: 52 capítulos | Reino Unido, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015. Creador: Julian Fellowes. Directores: Brian Percival, David Evans, Philip John, Andy Goddard, Catherine Morshead, Minkie Spiro, Brian Kelly, Michael Engler, otros. Guionistas: Julian Fellowes, Tina Pepler, Shelagh Stephenson. Reparto: Hugh Bonneville, Laura Carmichael, Jim Carter, Brendan Coyle, Michelle Dockery, Joanne Froggatt, Robert James-Collier, Phillys Logan, Elizabeth McGovern, Sophie McShera, Lesley Nicol, Maggie Smith, Penelope Wilton, Kevin Doyle, Allen Leech, David Robb, Siobhan Finneran, Dan Stevens, Raquel Cassidy, Lily James, Jessica Brown Findlay, Samantha Bond, Matt Milne, Ed Speleers, Amy Nuttall, Jeremy Swift, Douglas Reith, Paul Copley, Cara Theobold, Thomas Howes, Tom Cullen, Michael Fox, Howard Ward, Andrew Scarborough, Julian Ovenden, Sue Johnston, Daisy Lewis, Michael Cochrane, Matthew Goode. Fotografía: Nigel Willoughby, Graham Frake, Gavin Struthers, David Katznelson, David Marsh, otros. Música: John Lunn.

    Aunque la popularidad de la ficción británica ha experimentado un repunte en los últimos años, en muchos casos sigue siendo un campo reservado para el seriéfilo más selecto, aquél que está pendiente de las novedades y de los distintos proyectos, algo francamente complicado si se tiene en cuenta el nivel de producción de la industria televisiva allí, muy numeroso tanto en series como en miniseries y TV-Movies. Aun así, hay fenómenos como el de Little Britain (2003-2006), Sherlock (2010-) o Luther (2010-) que son capaces de volverse internacionales, gustando así a lo largo del globo. Downton Abbey es uno de ellos, y probablemente el más grande –en cuanto a audiencias globales– de los nombrados. La naturaleza dispersa y su enfoque más dirigido al público juvenil de Sherlock o Luther hace que sean fenómenos de distinta índole, de esos que llenan Internet de elucubraciones y teorías, pero lo que ha ofrecido el oscarizado Julian Fellowes durante seis temporadas es algo que tiene incluso más potencial de enganche: un culebrón anual. Uno exquisito, sí, primoroso en las formas y educado hasta el dolor en la gestión de los sentimientos, pero un culebrón. 52 capítulos para contar trece años en la vida de la familia Crowley y su numeroso servicio, residentes todos en Downton Abbey, y así hacer una crónica de la vida en Inglaterra a principios de siglo, y cómo la llegada de un nuevo mundo iba a tener lugar.

    Estrenada en 2010 y compartiendo el espíritu de Gosford Park (Robert Altman, 2001), pero sin asesinato misterioso de por medio, Downton Abbey nació por la habilidad de Fellowes de retratar personajes y clases sin que nunca parezca una lección de historia, así como por la atraccíón natural que el público ha demostrado por las ficciones históricas, algo que el Reino Unido domina como nadie. Con su tono tranquilo y su política de pureza del sentimiento, la serie pronto se convirtió en un arrollador fenómeno, que se manifestó en varios Emmy y Globos de Oro en el apartado de las miniseries para su primera temporada, y en los años posteriores con la inclusión regular en estos premios (más los de la Unión de Actores) en la categoría de Drama. La primera serie británica en conseguir algo así, y que de hecho coloca a sus intérpretes, directores y al guionista Fellowes cada año en la terna de nominados. La impecable escuela interpretativa británica tiene en este apacible drama su mejor escaparate, y aunque ha existido la constricción que viene con estar situados en una época concreta, los resultados han sido siempre impecables.

    por Anónimo
    febrero 05, 2016

    Crítica en serie | Downton Abbey. Final

    por Anónimo | febrero 05, 2016
    CSI Las Vegas

    La serie que se convirtió en franquicia

    crítica de CSI: Las Vegas (2000-2015).

    CBS / CSI: Crime Scene Investigation / 15 temporadas y un especial: 337 capítulos | EE.UU, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015. Creador: Anthony E. Zuiker. Directores: Kenneth Fink, Richard J. Lewis, Alec Smight, Danny Cannon, Brad Tanenbaum, Louis Shaw Milito, Jeffrey G. Hunt, Frank Waldeck, Phil Conserva, Martha Coolidge, David Grossman, Duane Clark, Bill Eagles, Terrence O'Hara, Paris Barclay, Michael Nankin, Eagle Egilsson, Lou Antonio, Thomas J. Wright, Charles Correll, Peter Markle, Deran Sarafian, Michael Slovis, Christopher Leitch, Karen Gaviola, otros. Guionistas: Anthony E. Zuiker, Carol Mendelsohn, Ann Donahue, Don McGill, Naren Shankar, Richard Catalani, Josh Berman, Dustin Lee Abraham, Sarah Goldfinger, Christopher Barbour, Tom Mularz, David Rambo, Elizabeth Devine, Andrew Lipsitz, Allen MacDonald, Melissa R. Byer, Treena Hancock, Evan Dunsky, Gavin Harris, Jacqueline Hoyt, Danny Cannon, Jerry Stahl, Eli Talbert, Andrew Dettmann, Bradley Thompson, David Weddle, Douglas Petrie, Michael Daley, Corinne Marrinan, Joe Pokaski, Judy McCreary, Bob Harris, Henry Alonso Myers, Daniel Steck, otros. Reparto: Eric Szmanda, George Eads, Robert David Hall, Paul Guilfoyle, David Berman, Jorja Fox, Marg Helgenberger, Wallace Langham, William Petersen, Gary Dourdan, Jon Wellner, Archie Kao, Larry Mitchell, Elisabeth Harnois, Ted Danson, Liz Vassey, Elisabeth Sue, Marc Vann, Laurence Fishburne, Louise Lombard, Joseph Patrick Kelly, Alex Carter, Larry Sullivan, Sheeri Rappaport, Conor O`Farrell. Fotografía: Christian Sebaldt, Crescenzo G.P. Notarile, Frank Byers, Michael Barrett, Michael Slovis, Cort Fey, Nathan Hope, Jonathan West, Nelson Cragg, otros. Música: John M. Keane.

    Resulta complicado hacer una crítica de una serie que lleva 15 años en antena y que ha lanzado hasta tres spin-offs, sumando casi 800 capítulos de televisión y cambiando para siempre un subgénero (el policíaco episódico) y hasta espoleando otro (el policíaco centrado en los científicos). CSI: Las Vegas se ha despedido con dignidad tras 335 entregas con un episodio doble apropiadamente titulado Immortality, y tras una cancelación indirecta que evidenciaba que la franquicia había visto mejores momentos. Y es que lo que Anthony E. Zuiker planteó allá por septiembre del 2000 fue toda una revolución: centrar el estudio de un caso y su consiguiente resolución en la historia que contaban las pruebas. Su paso casi visionario fue sacar la acción de las comisarías y centrarla en los laboratorios de forenses científicos, con los ya clásicos planos-detalle de las muestras recogidas en la escena del crimen y la reconstrucción tridimensional basada en las diferentes teorías que cada uno iba exponiendo. Una propuesta que se ha convertido en lugar común con el paso de los años, pero que en su momento era un riesgo (controlado, para qué negarlo) que el poderoso productor Jerry Bruckheimer y los ejecutivos Les Moonves y Nina Tassler corrieron, convirtiéndose en una de las más afortunadas decisiones de su carrera.

    Esta decisión de centrar la acción y desarrollo de los casos en los forenses científicos y criminalistas hacía que la historia central arrancara con fuerza, traduciéndose en un éxito tanto de público como de crítica, con múltiples nominaciones a los Emmy y los Globos de Oro durante las primeras cuatro temporadas (y un Premio de la Unión de Actores al Mejor reparto en drama en 2005), tanto para la serie en sí como para William Petersen y Marg Helbenberger, poseedores de dos grandes personajes en Gil Grissom y Catherine Willows, líderes de un equipo de impecable dinámica grupal y que sufrió multitud de cambios a lo largo de los años, algo suponemos que inevitable. Por lo novedoso de la propuesta, la manera de plantear los crímenes parecía fresca y original entrega tras entrega, con sospechosos/as, circunstancias y resoluciones sorprendentes. La serie puede además presumir de haber mantenido un nivel de calidad bastante alto durante seis temporadas, con asesinos en serie y villanos puntuales memorables. Amén de haber parido algunas obras maestras catódicas –The Strip Strangler (1.23), Slaves of Las Vegas (2.8), Identity Crisis (2.13), Stalker (2.19), Harvest (5.3)–, algún que otro gran personaje (Lady Heather) y de haber atraído hasta el mismísimo Quentin Tarantino, fan declarado del personaje de Grissom y que tuvo bastante libertad para jugar en el emocionante desenlace de la quinta temporada, Grave Danger parts 1&2 (5.24/25), que escenificaba el secuestro y rescate de Nick Stokes, enterrado vivo. Por si fuera poco, en 2002 se lanzó CSI: Miami (2002-2012) a través del excitante episodio Cross-Jurisdictions (2.22), y nacieron así los spin-offs que consolidaron el aspecto franquicia de toda la operación. CSI: Nueva York (2004-2013) se lanzó a través de CSI: Miami y la reciente CSI: Cyber (2015-) en la serie madre de nuevo, concretamente en el episodio Kitty (14.21). Los cross-overs han sido frecuentes en la saga, haciendo que tanto Raymond Langston como D.B Russell –sucesivos líderes del equipo criminalista tras la salida de Grissom en 2009– viajaran a las otras ciudades protagonistas para investigar casos que pasan fronteras. Es ahí donde la dimensión más monetaria y menos creativa empezó a hacer mella de manera irremediable a la hora de realizar la narrativa de cada episodio.

    por Anónimo
    octubre 12, 2015

    Crítica en serie | CSI: Las Vegas (2000-2015)

    por Anónimo | octubre 12, 2015
    Weeds

    Incorrecto diagnóstico de una auténtica familia americana

    crítica a Weeds (2005-2012).

    Showtime / 8 temporadas: 102 capítulos | EE.UU, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012. Creadora: Jenji Kohan. Directores: Craig Zisk, Michael Trim, Scott Ellis, Julie Anne Robinson, Eric Jewett, Paul Feig, Lev L. Spiro, Tucker Gates, Perry Lang, otros. Guionistas: Jenji Kohan, Roberto Benabib, Matthew Salsberg, Victoria Morrow, Dave Holstein, Brendan Kelly, Stephen Falk, Rolin Jones, Ron Fitzgerald, Carly Mensch, otros. Reparto: Mary-Louise Parker, Hunter Parrish, Alexander Gould, Justin Kirk, Kevin Nealon, Elizabeth Perkins, Andy Milder, Allie Grant, Tonye Pantano, Maulik Pancholi, Guillermo Diaz, Demian Bichir, Indigo, Enrique Castillo, Romany Malco, Renée Victor, Hemky Madera, Jennifer Jason Leigh. Fotografía: Michael Trim, Steven H. Smith, otros. Música: Gwendolyn Sanford & Brandon Jay, otros.

    Weeds es una de las series insignia de Showtime. Aquélla que, junto a Dexter (2006-2013) o Californication (2007-2014), permitió que la cadena dejara de ser asociada en exclusiva a la comunidad homosexual y empezara a ser reconocida por la diversidad de su parrilla. Es verdad que antes estuvieron Tan muertos como yo (2003-2004), Fat Actress (2005) o Huff (2004-2006) –que sumó para Showtime dos Emmys consecutivos para Blythe Danner como Mejor actriz de reparto en drama–, pero la corrosiva comedia de la extraordinaria guionista Jenji Kohan logró lo que éstas no: éxito de público y llegar a una tercera temporada. Y no solo llegar, sino seguir renovando hasta sumar ocho entregas y un total de 102 capítulos, la serie más larga de la cadena hasta la fecha. Hoy, 7 de agosto de 2015, se cumplen diez años del estreno de esta estupenda comedia negra, que se emitió con el desenlace de Queer as folk (2000-2005) para proporcionar un colchón de audiencia que posibilitara un arranque exitoso. Y lo lograron. Weeds empezó su andadura con fuerza y supo mantenerse fresca y original, con un quinteto protagonista estable y una historia que cambiaba de piel cada par de años. Este texto es un homenaje al trabajo de todos sus responsables, tratando de honrar la existencia de una maravillosa serie que enarbolaba la sana incorrección política por bandera con resultados en ocasiones excesivos pero siempre, y merece la pena repetir siempre, con diversión e inteligencia.

    ¿De qué trata Weeds? De varias cosas y a la vez siempre de la misma. Empieza contando que una reciente viuda y madre de dos chicos vende marihuana en la zona residencial de lujo en la que vive. Nancy Botwin lo hace para no perder su acomodado nivel de vida. A lo largo de las temporadas, Nancy, sus hijos Silas y Shane, su cuñado Andy y su contable Doug (personaje mantenido de diversas formas por la gracia de Kevin Nealon para funcionar como secundario meramente cómico) cambiarán de ambiente, de lugar y de vida, pero siempre se mantendrá el motor de toda esta historia. Lo que hace Kohan es emplazar a una mujer blanca, de nivel social medio-alto y adicción al riesgo en un ambiente que de natural le es, más que nada por un prejuicio, ajeno. El mundo del tráfico de drogas en diferentes niveles y una personalidad arrolladora que arrastra a estos hombres en su vida en un camino de perdición. De lo que siempre trató Weeds es de la familia –tanto la biológica como la creada por el amor o el cariño– como núcleo indivisible. Como entidad que puede sufrir las más duras pruebas y no romperse. También de cómo la gente no cambia, de cómo en esencia crecemos pero seguimos siendo los mismos (en You Can`t Miss The Bear (1.1) un personaje lanza una sentencia que será completamente verdadera cuando termina It`s Time parts 1 & 2 (8.12/13), probando que los guionistas tenían las cosas claras desde el principio y una tesis de base establecida. Si la medida de un buen producto de ficción televisivo es su capacidad para no traicionar su premisa y ser consecuente con lo contado y dicho, la comedia aquí celebrada es un buen producto. ¿Que dejó de tratar sobre la venta de marihuana en los suburbios? Sí, pero porque seguíamos a los personajes, y era imposible que estos no avanzaran. A Nancy se le iba a quedar pequeña Agrestic/Mayectic/Regrestic, y su grupo de dependientes hombretones iba a seguirla hasta el fin del mundo. El mérito de Kohan y su gente reside en que este camino, la evolución personal y criminal de la mujer y su familia, nunca fuera menos que inevitable.

    por Anónimo
    agosto 07, 2015

    Crítica en serie | Weeds (2005-2012)

    por Anónimo | agosto 07, 2015

    Fogonazos en la memoria

    análisis final a Mad Men (2007-2015).

    AMC / 7 temporadas: 92 capítulos | EE.UU, 2007, 2008, 2009, 2010, 2012, 2013, 2014, 2015. Creador: Matthew Weiner. Directores: Phil Abraham, Michael Uppendahl, Jennifer Getzinger, Matthew Weiner, Scott Hornbacher, Lesli Linka Glatter, Tim Hunter, John Slattery, Andrew Bernstein, Alan Taylor, Christopher Manley, Jon Hamm, otros. Guionistas: Matthew Weiner, Erin Levy, Andre Jacquemetton, Maria Jacquemetton, Jonathan Igla, Semi Chellas, Lisa Albert, Robin Veith, Carly Wray, Dahvi Waller, Marti Noxon, Tom Smuts, Janet Leahy, Brett Johnson, otros. Reparto: Jon Hamm, Elisabeth Moss, John Slattery, Vincent Karthesier, Christina Hendricks, Aaron Staton, Rich Sommer, January Jones, Kiernan Shipka, Robert Morse, Jay R. Ferguson, Michael Gladis, Bryan Batt, Jessica Paré, Christopher Stanley, Alison Brie, Kevin Rahm, Jared Harris, Mason Vale Cotton, Ben Feldman, Mark Moses, Teyonah Parris, Peyton List, Anne Dudek, Harry Hamlim, Talia Balsam, Stephanie Drake, Beth Hall, Marten Holden Weiner. Fotografía: Christopher Manley, Don DeVine, otros. Música: David Carbonara.

    Mad Men ha terminado, larga vida a Mad Men. Resulta muy complicado escribir sobre una serie como esta joyita que se ha despedido de nosotros de manera mucho más feliz de lo que nadie hubiera esperado. A lo largo de siete temporadas, la última además dividida en dos partes, y un total de casi ocho años de emisión, los espectadores hemos caído en una suerte de hipnosis. Aunque hay muchos que lo tienen clarísimo todo, este crítico se ha debatido siempre entre si estaba viendo algo más grande de lo que podía absorber o si la operación final era la pericia del rotundo creador/autor Matthew Weiner, que se ha creído muy listo y ha camuflado con pretensión cosas sencillas de contar. Y es que Mad Men, a lo largo de 92 capítulos, ha rebosado en estímulos no evidentes, ambigüedades, símbolos y sutilezas que se escapan en más de una ocasión, y que hacen que uno no sepa si ha entendido las cosas correctamente. Está la opción también de dejarse llevar y no sobreanalizar cada segundo de metraje de esta muy estimulante serie. Una mirada al pasado de Estados Unidos que cubre casi una década y que usa el mundo de la publicidad como excusa perfecta para hablar de muchas cosas. Y es que nos guste o no, los anuncios y campañas publicitarias son un reflejo (in)directo de la sociedad, o un apunte sobre el rumbo que se desearía en la misma. En un mundo menos cínico como eran los años 60, nace y vive la historia de Don Draper (estupendo Jon Hamm, actor de magnética presencia) y sus compañeros de trabajo y familia de postal. Una historia trágica, un diario en tercera persona del hombre hecho a sí mismo que lo tuvo todo y lo perdió. Varias veces. Pero también es muchas más cosas.

    Es el reflejo de una época pocas veces retratada con tal fidelidad y atención por el detalle. El acercamiento de muchas series —Masters of sex (2013-)—, por decir un ejemplo siempre sujeto a comparaciones) o películas (Revolutionary road (Sam Mendes, 2008), que comparte equipo con la serie que nos ocupa) resulta a veces muy falso, una recreación de cartón piedra y un reparto disfrazado. Weiner siempre se ha negado a fichar gente muy asociada a un rol específico para trabajar en su serie, y su afán perfeccionista contagiaba unos decorados construidos al detalle y unas localizaciones adaptadas sin tacha. Combatiendo con un presupuesto limitado para lo que pretendía, el creador y su equipo ha sentado ya para siempre cátedra en la pequeña pantalla, y muchos consideran que Mad Men es la última gran serie creada antes del 2010. Un viaje de 15 años, ya que el guión del piloto fue escrito en el año 2000, rodado en 2006 y finalmente aceptado casi un año después, con el éxito—en forma de Emmys y prestigio— que Weiner había adquirido con su trabajo en las dos últimas temporadas de la inagotable Los Soprano (1999-2007), serie que si algo comparte con la que nos ocupa, más allá del alto nivel de calidad, en una sanísima alergia a explicar con claridad los traumas de sus personajes, la increíble capacidad de que ninguna línea de diálogo esté de más y una apuesta por el valor simbólico de la imagen que espolea multitud de debates.

    por Anónimo
    junio 02, 2015

    Crítica en serie | Mad Men (2007-2015). Final

    por Anónimo | junio 02, 2015
    Justified (2010-2015)

    La placa marca la diferencia

    análisis final de Justified (2010-2015)

    FX / Justified / 6 temporadas: 78 capítulos | EE.UU, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015. Creador: Graham Yost, basado en el relato de Elmore Leonard “Fire in the hole”. Directores: Adam Arkin, Jon Avnet, Peter Werner, Michael Dinner, John Dahl, Bill Johnson, Michael W. Watkins, Gwyneth Horder-Payton, Don Kurt, Dean Parisot, Tony Goldwyn, Michael Pressman, otros. Guionistas: Graham Yost, Benjamin Cavell, Fred Golan, Dave Andron, Chris Provenzano, Taylor Elmore, Ingrid Escajeda, VJ Boyd, Leonard Chang, Keith Schreier, Elmore Leonard como argumentista, otros. Reparto: Timothy Olyphant, Walton Goggins, Joelle Carter, Nick Searcy, Jacob Pitts, Erica Tazel, Jere Burns, Natalie Zea, David Meunier, Jonathan Kowalsky, Rick Gomez, Raymond J. Barry, Jesse Lunken, Damon Herriman, Jeremy Davies, Mykelti Williamson, Kaitlyn Dever, Abby Miller, Jim Beaver, Demetrius Goose, Linda Gehringer, Sam Anderson, Kevin Rankin, otros. Fotografía: Francis Kenny, Stefan Von Bjorn, Richard Crudo, otros. Música: Steve Porcaro.

    ¿Qué diferencia a veces a un criminal de un policía? En un clima como el actual, donde nos llegan noticias cada día de cómo agentes de la ley –en muchos casos estadounidenses– matan gente en servicio, presos de las circunstancias, el fin de una serie como Justified: la ley de Raylan es de lo más oportuno. Una serie que arranca con un agente de la ley que mata a sangre fría a un criminal tras crear las circunstancias que le podrían salvar posteriormente de la situación y que termina, 78 capítulos y más de cinco después, con una situación que funciona como espejo de ese arranque, donde el agente de la ley no dispara. Porque ha cambiado, porque varios años de vuelta en su ciudad natal y todo lo que ha visto, hecho y experimentado le han hecho crecer. Y en eso consiste muchas veces una serie, si se hacen bien las cosas. Es mostrar que los seres humanos crecen, maduran –aunque puede que en lo esencial no cambien– y que en el tiempo que hemos pasado a su lado hemos sido testigos de algo especial. Justified: la ley de Raylan es una de esas series hechas desde la autoconsciencia de lo que se está haciendo, donde cada parte parece minuciosamente conectada con las otras y la idea de un plan final sobrevuela cada segundo de metraje. Ni decisiones baladí ni pasos en falso, al menos fuera de lo que se puede prever, claro. La cada vez más constante actividad como director de Adam Arkin hizo imposible que Theo Tonin fuera el gran malvado que estaba previsto, y la salida como fija de Natalie Zea limitó las tramas de Winona hasta el punto de ser más que nada la sufriente madre de la hija del protagonista, pero vista la serie entera se puede observar que estos imprevistos fueron salvados con más o menos pericia y que, lo más importante, las seis temporadas de duración funcionan como un Todo compacto.

    por Anónimo
    mayo 03, 2015

    Crítica en serie | Justified (2010-2015). Final

    por Anónimo | mayo 03, 2015

    De lo prometedor a lo agónico: Decadencia de una sitcom

    crítica a Cougar Town (2009-2015)

    ABC, TBS / 6 temporadas: 102 capítulos | EE.UU, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015. Creadores: Bill Lawrence & Kevin Biegel. Directores: John Putch, Michael McDonald, Courteney Cox, Bill Lawrence, Gail Mancuso, Bruce Leddy, Chris Koch, Michael Spiller, Josh Hopkins, otros. Guionistas: Kevin Biegel, Bill Lawrence, Melody Derloshon, Blake McCormick, Peter Saji, Mary Fitzgerald, Sean Lavery, Jessica Goldstein, Chrissy Pietrosh, Ryan Koh, Sam Leybourne, Sanjay Shah, Brad Morris, Emily Wilson, Kate Purdy, otros. Reparto: Courteney Cox, Christa Miller, Busy Phillips, Dan Byrd, Josh Hopkins, Ian Gomez, Brian Van Holt, Bob Clendenin, Ken Jenkins, Carolyn Hennesy, Barry Bostwick. Fotografía: Andrew Rawson, Sylvain D`Hautcourt. Música: Waz, Jackson & Golden/Sgro.

    La vida profesional de Courteney Cox dio un vuelco en apenas seis meses, de junio a octubre de 2008. Su retorno a la televisión tras Friends (1994-2004) y se debut como productora televisiva, la corrosiva y notable Dirt (2007-2008) fue cancelada sin oportunidad de despedida. La actriz no tardó mucho en encontrar trabajo, y en un mes se anunció que iba a participar en tres capítulos de la octava temporada de una magnífica rara avis dentro del mundo de las sitcom, la extravagante Scrubs (2001-2010). Cox estuvo espléndida dando vida a una implacable médico que quería administrar el hospital donde sucedía la acción de la serie con demasiado mano dura, y su paso por la serie se saldó con un nuevo trabajo, uno que le iba a ocupar los siguientes seis años y medio de su vida. A saber, su buen entendimiento con Bill Lawrence, el creador de Scrubs, unido a una idea que Lawrence había tenido tras una noche charlando con su esposa, la actriz Christa Miller, germinó en la situación originaria de Cougar town, que se despidió definitivamente de los espectadores tras 102 entregas hace unos días, dejando un legado tan peleón como, tristemente, mediocre. Con Cox como protagonista y productora y la buena disposición de ABC, que había salvado Scrubs tras ser cancelada por la CBS en 2008, Lawrence se unió a uno de los guionistas de su comedia médica, Kevin Biegel, y escribieron la base de una sitcom que se las prometía “atrevida” (léase para los parámetros de las comedias de situación en abierto). Una historia sobre una cuarentona divorciada y de buen ver con un hijo adolescente que decide empezar a salir con veinteañeros con especial lujuria por las maduritas. El propio título de la serie hacía referencia a esta génesis, ya que a las mujeres con esa predilección se las denomina en inglés “cougars”.

    Y así arrancó la serie en septiembre de 2009, con moderado éxito y ganas por parte de los fans (tanto los de la actriz como del co-creador más experimentado), pero pasó algo no muy frecuente, con este nivel de radicalidad, al menos. La jugosa premisa se les quedó corta a Lawrence y Biegel y se dieron cuenta de que las escenas donde el grupo protagonista (la protagonista, su hijo, su ex-marido, su vecina y mejor amiga, el marido de ésta, su compañera de trabajo y amiga y ocasionalmente el vecino de enfrente) simplemente estaban juntos y charlaban eran más divertidas de escribir, y el reparto funciona bien como agrupación coral. Así que, increíblemente, desecharon la faceta “cougar” de Jules Cobb en el capítulo seis y a partir de ahí nació la verdadera Cougar town, la que ha existido hasta el final. Una sitcom más sobre un grupo de amigos a los que les pasan cosas cada semana, aprendiendo lecciones y evolucionando con el tiempo. Crearon eficaces running gags (los cambios al diccionario, los entierros de las copas de vino, el Penny Can, la inapropiada relación de Jules y Travis) y supo reírse de sus propias pequeñas incongruencias. Y durante un tiempo fue buena, a veces muy buena (los primeros 10/15 episodios son estupendos), pero acabó siendo una parodia involuntaria de los males del género, con dos temporadas finales que hay que verlas para creerlas y donde las incongruencias se hicieron grandes y los parches de guionistas perezosos se apilaban sin mesura.

    por Anónimo
    abril 08, 2015

    Crítica en serie | Cougar Town (2009-2015). Análisis final

    por Anónimo | abril 08, 2015

    La serie de los fans

    crítica a Glee (2009-2015)

    FOX | 6 temporadas: 121 capítulos | EE.UU, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015. Creadores: Ryan Murphy & Brad Falchuk & Ian Brennan. Directores: Bradley Buecker, Brad Falchuk, Eric Stoltz, Paris Barclay, Ian Brennan, Alfonso Gómez-Rejón, Ryan Murphy, Elodie Keene, Adam Shankman, Wendey Stanzler, Paul McCrane, Michael Uppendahl, otros. Guionistas: Ian Brennan, Ryan Murphy, Brad Falchuk, Michael Hitchcock, Matthew Hodgson, Ross Maxwell, Roberto Aguirre-Sacasa, Russel Friend, Garrett Lerner, Ned Martel, Jessica Meyer, otros. Reparto: Lea Michelle, Chris Colfer, Kevin McHale, Matthew Morrison, Jane Lynch, Naya Rivera, Jenna Ushkowitz, Amber Riley, Darren Criss, Chord Overstreet, Cory Monteith, Heather Morris, Mark Salling, Dianna Agron, Jayma Mays, Harry Shum Jr., Iqbal Therba, Dot Marie-Jones, Mike O`Malley, Becca Tobin, Lauren Porter, Melissa Benoist, Jacob Artist, Blake Jenner, Alex Newell, Max Adler, Vanessa Lengies, Ashley Fink, Romy Rosemont, Josh Sussman, Damian McGinty, Jonathan Groff, Idina Menzel, NeNe Leakes. Fotografía: Joaquin Sedillo, Christopher Baffa, Michael Goi. Música: James S. Levine.

    La mejor definición posible de serie irregular, que ha permanecido más de lo necesario en la televisión (de esto se puede culpar en gran parte a la cadena y su dos renovaciones dobles). Glee se despidió hace unos días haciendo lo que mejor sabían: con el foco en su lado más sentimental y complaciendo al mayor número de espectadores posible. Y con muy buena música, que eso nunca ha fallado. La mayor e irreprochable constante de la serie, que ha sido sin duda uno de esos pelotazos autocombustibles con alguna temporada de más, es su apuesta por difundir la música. Canciones usadas para expresar los estados de ánimo de los personajes, o como base para construir algunos números musicales memorables (el “Bohemian Rhapsody” del final de la 1ª temporada es inolvidable), para tratar de homenajear varios talentos extraordinarios del mundillo o a veces hasta creaciones originales para la serie, todas cantadas (y bailadas cuando tocaba) por el reparto, sin dobles ni doblajes. Música, en definitiva, que hará que Glee pase a la historia de la televisión. Aunque no como una buena serie. Lo que en su momento se vendió falsamente como una parodia envenenada de la saga High School Musical (Kenny Ortega, 2006, 2007, 2008), no tardó en revelar que era una comedia dramática con sentimiento, que quería reivindicar la importancia de la Otredad y el valor de los programas artísticos en la educación. Grandes intenciones, pero más que cuestionables resultados.

    En su estreno, en el último trimestre de 2009, la serie tenía mucho que perder. El género del musical en televisión estaba asociado casi siempre con el fracaso, y un reparto de caras desconocidas en su mayor parte tampoco ayudaba a que la audiencia se sintiera atraída por la propuesta. Sí es verdad que dos de sus creadores, Ryan Murphy y Brad Falchuk, llevaban ya cinco años de éxito encima con Nip/Tuck (2003-2010), pero los públicos de ambas series no podían ser más diferentes. Su gran baza, que ha exprimido más allá de lo prudente, era ser una serie ambientada en un instituto y de foco evidentemente adolescente. Y así entró en las casas y las pantallas portátiles de muchísimos hogares estadounidenses, haciendo que sus 13 primeros episodios, los únicos “vírgenes” de la serie (se entenderá más adelante esta manera de llamarlos), fueran no solo un gran éxito, sino que le dieron a FOX un Globo de Oro a Mejor comedia y un Premio de la Unión de Actores al Mejor reparto en enero de 2010. Ya con la primera temporada emitida en su totalidad, la serie se llevó también el Emmy a la Mejor dirección en comedia por el piloto y el más incontestable: Mejor actriz de reparto para Jane Lynch por su estupendo trabajo dando vida a la gran villana de la historia, la entrenadora Sue Sylvester. La actriz es la que mejor ha abrazado lo que se convirtió en seña de la serie: una inconsistencia digna de mención.

    por Anónimo
    marzo 30, 2015

    Crítica en serie | Glee (2009-2015). Análisis final

    por Anónimo | marzo 30, 2015
    Parks and Recreation

    El optimismo hecho comedia

    análisis final a Parks and recreation (2009-2015) / ★★★★

    NBC / 7 temporadas: 125 capítulos | EE.UU, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015. Creadores: Michael Schur & Greg Daniels. Directores: Dean Holland, Ken Whittingham, Michael Schur, Troy Miller, Randall Einhorn, Morgan Sackett, Craig Zisk, Tristram Shapeero, Michael Trim, Nicole Holofcener, Wendey Stanzler, Greg Daniels, Beth McCarthy-Miller, Jason Woliner, Amy Poehler, Charles McDougall, Alex Hardcastle, Jorma Taccone, Tucker Gates, Alan Yang, Nick Offerman, otros. Guionistas: Michael Schur, Greg Daniels, Alan Yang, Aisha Muharrar, Harris Wittels, Donick Cary, Matt Murray, Amy Poehler, Dave King, Joe Mande, Megan Amram, Matt Hubbard, Dan Goor, Katie Dippold, Jen Statsky, Emma Fletcher, Rachna Fruchbom, Chelsea Peretti, Mike Scully, Rachel Axler, otros. Reparto: Amy Poehler, Nick Offerman, Aubrey Plaza, Aziz Ansari, Chris Pratt, Jim O´Heir, Retta, Adam Scott, Rashida Jones, Rob Lowe, Ben Schwartz, Jay Jackson, Mo Collins, Paul Schneider, Yvans Jourdain, Billy Eichner, Jon Glaser, Andy Forrest, Alison Becker, Kevin Symons, Helen Slayton-Hughes, Natalie Morales, Kathryn Hann, Jenny Slate, Pamela Reed, Lucy Lawless, Eric Isenhower, Megan Mullally, Susan Yeagley. Fotografía: Tom Magill, Michael Trim, John Inwood, Shana Hagan, otros. Música: Mark Rivers.

    Parks and recreation ha conquistado varias cumbres a lo largo de su excitante vida televisiva. Nació a la sombra de la versión americana de The office (2005-2013), creada por dos de sus guionistas, en la misma cadena, siguiendo su estilo de falso documental (que ha resultado ser eso, solo un estilo, no una trama real) y con una temporada de apenas seis episodios en la primavera de 2009. Sus protagonistas fueron enseguida comparados con quién podrían ser respecto a The office, y las tramas estaban sometidas a ese tipo de escrutinio. Y aunque tardó un tiempo en encontrar su tono de comedia positiva y a la vez absurda –las dos primeras temporadas esencialmente–, una vez lo logró se convirtió en una de las sitcom más refrescantes que nos ha dado la televisión en abierto en los últimos años. Las andanzas de Leslie Knope (magnífica Amy Poehler) y sus compañeros de trabajo y amigos para mejorar en lo posible su ciudad son un bienvenido ejemplo de una política del trabajo duro pero justo, la recompensa con paciencia y, sobre todo, la loa a la amistad y la importancia de ser buenas personas. Y aunque pudiera sonar a cursilada o parecer un panfleto en pantalla, en un mundo cínico como en el que vivimos, Michael Schur (nominado al Emmy por el final de la cuarta temporada) y sus guionistas se aseguran de que esto no sea así con un trabajo tan honesto como divertido.

    Hay una descripción sencilla pero concienzuda de cómo funciona la política local, y también una parodia de los elementos más extremos (y tomados de la realidad) que ese mundo puede ofrecer, pero al final siempre se puede llegar a una solución que satisfaga las partes convocadas. Pawnee, Indiana como ejemplo ficticio de una pequeña ciudad en la que nuestros protagonistas pasarán por todos los estados anímicos posibles, sin olvidar al final que esto es una comedia de situación de 20 minutos. Lo importante, lo especial de Parks and recreation, es que los personajes cambian, evolucionan, cometen errores y rectifican. Lo que se cuenta es consecuente con sus personalidades y se trata sus trayectorias como los pasos lógicos de una vida real. Siempre con una sonrisa, la serie no ha puesto las cosas fáciles a sus protagonistas, pero de sus dificultades se extraía no solo toneladas de oro cómico sino una genuina sensación de verdad, de que esto eran personas reales. Versiones exageradas de personas reales, sí, pero reconocibles en sus comportamiento y pasto perfecto de la mitificación (Ron Swanson probablemente quedará grabado en la historia del género).

    por Anónimo
    marzo 02, 2015

    Crítica en serie | Parks and Recreation (2009-2015). Análisis final

    por Anónimo | marzo 02, 2015
    Derek (2012-2014)

    Bondad en un mundo cínico

    crítica a Derek (2012-2014).

    Channel 4, Netflix / 2 temporadas y un especial: 14 capítulos | Reino Unido, 2012, 2013, 2014. Director: Ricky Gervais. Guionista: Ricky Gervais. Reparto: Ricky Gervais, Kerry Godliman, David Earl, Tim Barlow, Arthur Nightingale, Margaret Towner, Ninette Finch, Sheila Collings, Barry Martin, Prem Modgil, Blanche Williams, Brett Goldstein, Holli Dempsey, Karl Pilkington, Kay Noone, Laura June Hudson, Tony Rohr. Fotografía: Martin Hawkins. Música: Ludovico Einaudi.

    Derek no es una buena serie. Es blanda, sentimentaloide, muy funcional en la escritura y tan obvia en sus intenciones que uno piensa que el gran Ricky Gervais está proponiendo la más sofisticada de las bromas. Pero no. Oírle hablar de la serie, su proyecto del que está más orgulloso, supone darse cuenta de que Derek es lo que ves, y lo que ves no es nada perdurable. Ahora, dentro de la serie hay un elemento tan interesante, casi trangresor, que justifica el visionado de sus escasos 14 episodios: el personaje de Derek y lo que despierta en cada miembro de la audiencia. Tras cultivar una maravillosa carrera retratando con acierto personajes descreídos que son capaces de humillarse ante el infinito por un minuto de gloria pública, y crear una imagen de superdotado cómico cuyos dardos están cargados de veneno, Gervais ha decidido dejar que su lado más sentimental, aquel que estaba presente en sus criaturas televisivas y cinematográficas, sea el que tome el control casi absoluto a la hora de poner en pie una nueva serie, la primera sin la compañía de Stephen Merchant, que a su vez ha desembarcado sin éxito en HBO con Hello ladies (2013-2014). Así nace Derek, un personaje que es todo bondad, que no tiene una pizca de mala leche en su cuerpo, y que es el trabajo de mayor entrega del Gervais actor, por el que ha sido nominado a un Emmy y a un Globo de Oro que podría ganar en unas semanas. Lástima que el Gervais guionista parezca haber puesto esta vez el piloto automático, desde el primer episodio de prueba, que el hombre-orquesta hizo y difundió en 2012 para ver si la gente respondía bien a su nuevo concepto, hasta el habitual especial de despedida de mayor duración con el que cierra sus series, nunca más allá de dos temporadas, y que se emitió hace unos días.

    A Derek le chiflan los animales, los vídeos de gatitos en Youtube, la música, la gente mayor, hacer lucha libre, preguntar cosas y ser amigo de alguien. Cada día es una aventura, y tiene la mejor de las disposiciones ante todo. Tiene tics y camina encorvado, pero no sufre necesariamente un retraso mental. Piensa con la rapidez de cualquiera y tiene una curiosidad incansable. Es toda una inspiración. El ánimo del personaje es lo que ha movido, siempre hacia delante, una comedia con alma que buscaba la lágrima, a veces hasta impúdicamente. En su cruzada por transmitir la verdad de un personaje más grande que la vida, aunque nunca imposible, el creador ha emplazado la acción de la serie en una residencia de ancianos, reflejando la relación del protagonista con los miembros, con el personal –en especial con Hannah, su amor platónico y puro– y con el personaje más extremo de la serie y el encargado de poner las notas de humor, aunque a veces sea puro desbarre: Kev, alcohólico, de higiene cuestionable y obseso sexual. En la primera temporada, el colaborador habitual de Gervais, Karl Pilkington, interpretó al conserje manitas de la residencia, Dougie, pero parece ser que el hombre se ponía muy nervioso actuando y pidíó a su amigo que escribiese su salida de la trama. El sustituto fue Geoff, personaje que como pasará en varias ocasiones en la serie, acabará rendido ante los encantos del protagonista. El inglés nos viene a decir que su personaje, con su desbordante humanidad y cero pose, es capaz de contagiar su ánimo al resto del mundo. Es ese pulso constante donde la serie encuentra sus momentos más interesantes, aunque se tiene todo el rato la duda de si lo que está haciendo el director/guionista/protagonista es un ejercicio mayúsculo de egocentrismo o un reto tanto para sí mismo como para el espectador.

    por Anónimo
    enero 14, 2015

    Crítica en serie | Derek (2012-2014). Análisis final

    por Anónimo | enero 14, 2015
    Sons of Anarchy (2008-2014)

    Familia y legado escritos con sangre

    análisis final de Hijos de la anarquía (2008-2014).

    FX / Sons of Anarchy / 7 temporadas: 92 capítulos | EE.UU, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014. Creador: Kurt Sutter. Directores: Paris Barclay, Guy Ferland, Gwyneth Horder-Payton, Peter Weller, Billy Gierhart, Kurt Sutter, Stephen Kay, Adam Arkin, Terrence O´Hara, Paul Maibaum, Phil Abraham, otros. Guionistas: Kurt Sutter, Chris Collins, Charles Murray, Kem Nunn, Roberto Patino, Mike Daniels, Dave Erickson, Liz Sagal, Regina Corrado, Gladys Rodriguez, Jack LoGiudice, otros. Reparto: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Kim Coates, Tommy Flanagan, Theo Rossi, Mark Boone Junior, Dayton Callie, Maggie Siff, Ron Perlman, David Labrava, Ryan Hurst, Drea de Matteo, Michael Ornstein, Winter Ave Zoli, William Lucking, Jimmy Smits, Kurt Sutter, McNally Sagal, Niko Nicotera, Jeff Kober, Robin Weigert, Kenneth Choi, Michael Beach. Fotografía: Paul Maibaum, David Boyd, John C. Flinn III, otros. Música: Bob Thiele.

    Cuando una serie muestra desde su primer capítulo como una yonqui embarazada de nueve meses se inyecta hasta la inconsciencia, con la subsecuente operación a corazón abierto para salvar al bebé, uno sabe que está viendo algo fuera de la norma. Algo especial, capaz de conciliar brutalidad con sensibilidad. Como carta de presentación, el piloto de Hijos de la anarquía fue imponente, estableciendo las relaciones de un grupo de moteros que viven al margen de la ley y su entorno familiar. 91 capítulos más tarde, la despedida de la serie ha logrado establecer una poderosa conexión con la idea inicial, lo cual revela que Kurt Sutter, creador/director/actor de la serie, tenía un plan desde el comienzo. Es de vital importancia tener las cosas claras cuando se empieza una serie, porque entonces la experiencia de verla entera a lo largo de los años adquiere un nuevo nivel de significado. Hijos de la anarquía ha sido, dicho sin segundas intenciones, todo un viaje. Un viaje violento, existencial, corrompido con manipulaciones, mentiras y amor. Amor de madre, de padre, de hermanos, de hijos. Amor a la tragedia clásica, con el Hamlet de William Shakespeare como referencia constante desde el principio, y hasta el final. Y del amor a odio, como se dice, hay un paso. Y la serie está repleta de odio, de decisiones que enemistan para siempre, pecados imperdonables y una atmósfera de muerte sobrevolando cada fotograma. Esa es la parte buena de la serie, porque también ha estado vertebrada por una opción narrativa que presentaba conflictos no especialmente interesantes. Con decenas de persecuciones en moto, charlas explicativas donde los moteros discuten sus opciones, violentas tramas autoconclusivas, maquinaciones y más maquinaciones de los personajes. El tapiz de relaciones personales era tan tupido que se necesitaban momentos donde los personajes se sentaran a hablar de lo que les estaba pasando, y en esas escenas es donde la serie perdía más. Quizá eran necesarias, pero también creaban una rutina impropia del convulso ADN de una serie donde la barbarie dolía. Cuando la violencia es a veces tan exagerada que anestesia al espectador, aquí cada herida sangrante, cada brutal agresión, hacía que el espectador se viera afectado casi físicamente. El via crucis de los personajes tenía que ser tortuoso, porque nadie está limpio en este mundo.

    A nivel argumental, la serie se ha regido por tramas que el creador ha cultivado durante años, y cuyo centro de atracción es el club que da título a la serie. Latinos, nazis, negros, irlandeses y asiáticos, todos en facciones criminales que han cruzado caminos con limpieza en las siete temporadas, sin que los guiones fuercen sus encuentros. Una vez Jax se quiera cortar todos los lazos ilegítimos y sacar dinero de forma legal, entrará también en escena el negocio del porno y una casa de citas. Esto le ha dado a la serie una idea global muy lograda, perfecta para transmitir la sensación de Charming como ciudad sin ley tradicionalmente hablando, donde el más astuto era el ganador. En las primeras temporadas se podía ver una corriente de idealismo en lo que SAMCRO hacía para mejorar la vida de los ciudadanos, pero el desarrollo de la serie trajo una pérdida de la inocencia como consecuencia de la inmersión de Jax en la gestión del club.

    por Anónimo
    diciembre 21, 2014

    Crítica en serie | Hijos de la anarquía (2008-2014). Análisis final

    por Anónimo | diciembre 21, 2014

    La quijotesca tarea de dar bien las noticias

    crítica a The Newsroom (2012-2014) | Balance final

    HBO | 3 temporadas: 25 capítulos | EE.UU, 2012, 2013, 2014. Creador: Aaron Sorkin. Directores: Alan Poul, Greg Mottola, Anthony Hemingway, Jeremy Podeswa, Lesli Linka Glatter, otros. Guionistas: Aaron Sorkin, Gideon Yago y Dana Ledoux Miller, Elizabeth Peterson, Jon Lovett, Deborah Schoeneman como argumentistas. Reparto: Jeff Daniels, Emily Mortimer, John Gallagher Jr., Alison Pill, Thomas Sadoski, Sam Waterston, Olivia Munn, Chris Chalk, Margaret Hudson, Charlie Weirauch, Adina Porter, John F. Carpenter, Wynn Everett, Thomas Matthews, Dev Patel, David Harbour, Chris Messina, Marcia Gay Harden, Riley Voekel, Grace Gummer, Jane Fonda, Kelen Coleman, Hope Davis. Fotografía: Todd McMullen, David J. Miller, Barry Ackroyd. Música: Alex Wurman, Johnny Klimek, Jeff Beal.

    Cuando se anunció, poco después de ganar el Óscar por la extraordinaria La red social (The social network, David Fincher, 2010), que Aaron Sorkin volvía a la televisión con una serie para HBO, saltaron las alarmas de todo aquel aficionado a la pequeña pantalla, ya que la larga ausencia de una serie del guionista en nuestras pantallas se notaba. Terminada The newsroom hace unos días tras tres temporadas y unos escasos 25 capítulos, cabe plantearse si el regreso de Aaron Sorkin a la pequeña pantalla estaba condenado desde antes de nacer a vivir como lo ha hecho, con ataques constantes y críticas que han ido desde razonables hasta demenciales. El hombre ha sufrido estas acometidas con resignación, capacidad de reacción en algunos casos (cada temporada ha sido distinta a la anterior, casi como un catálogo de muestras para la audiencia) y la determinación de aprender la lección. ¿Resultado? No se ve trabajando en televisión de nuevo, y es que como él mismo apuntó con elocuencia: “He hecho cuatro series, y solo una fue El ala oeste de la Casa Blanca”. Es cierto que Studio 60 (2006-2007) fue cancelada tras una temporada, pero el caso de Sports Night (1998-2000) y The newsroom es distinto porque ambas terminaron por decisión del propio responsible. De hecho, HBO renovó la serie por una tercera temporada, hecho que fue prematuramente confirmado por Jeff Daniels en Twitter, ya que destapó una verdad: que era el propio Sorkin el que no sabía si quería hacer otra temporada. Esto revela que cadena y equipo estaban de acuerdo con contar más historias, pero faltaba la voz decisiva para poner en marcha la maquinaria. Election night: part II (2.9) cerraba la historia de manera que podría considerarse un final decente, aunque no satisfactorio. La historia sigue con que el oscarizado guionista encontró unas ideas que le gustaban lo suficiente para vertebrar una última ración de seis capítulos, y así finiquitar la historia con tiempo y planeando las cosas. Así lo ha hecho, y así tenemos en What kind of day it has been (3.6) una conclusión bastante lograda, aunque no especialmente sorprendente. Como curiosidad, destacar que Aaron Sorkin ha titulado en todas sus series un final de temporada con esta frase, reflejando la interconexión entre sus trabajos. Y es que el escritor es uno de los pocos en su gremio que ha logrado hacerse un nombre tan popular, con un estilo personal e intransferible que repite temás y bebe de las eternas fuentes de inspiración.

    The newsroom trata sobre la complicada misión en que un equipo de redactores y técnicos se embarcan para ofrecer el mejor tratamiento informativo posible en un telediario de máxima audiencia. Por mediación de Charlie Skinner, director de la empresa de noticias de una gran multinacional, Will McAvoy (excelente Jeff Daniels, ganador de un Emmy por su trabajo) cambia el enfoque complaciente y servicial de su informativo cuando su ex-novia Mackenzie McHale acepta el trabajo de productora en el programa. El enfoque agresivo de la mujer y su compañero Jim Harper, curtidos en periodismo de guerra, desatará una corriente de excitante cambio en el equipo de ACN, la empresa, que empezarán a diagnosticar los problemas del mundo y ofrecer un comentario crítico sobre el estado de las cosas, sin salvar a nadie. Y a esto es a lo que Aaron Sorkin se ha dedicado durante 25 interesantes entregas, a evidenciar muchos de los problemas de la sociedad y a convocar varias perspectivas en torno a ellos, poniéndolas en funcionamiento como mejor sabe: con diálogos. Diálogos gloriosos, veloces, inteligentes, relamidos y cargados de sentido. La estrategia era tan obvia como complicada de hacer: presentar un tema y escribir alrededor de él, haciendo que sea poliédrico y sin emitir ningún juicio certero del todo.

    por Anónimo
    diciembre 21, 2014

    Crítica en serie | The Newsroom (2012-2014). Análisis final

    por Anónimo | diciembre 21, 2014
    Boardwalk Empire

    11 años de reinado criminal

    crítica final a Boardwalk Empire (2011-2014).

    HBO / 5 temporadas: 56 capítulos | EE.UU, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014. Creador: Terence Winter, basado en el libro homónimo de Nelson Johnson. Directores: Tim Van Patten, Allen Coulter, Ed Bianchi, Jeremy Podeswa, Alik Shakarov, Jake Paltrow, Bran Anderson, Martin Scorsese, otros. Guionistas: Terence Winter, Howard Korder, Steve Kornacki, Cristine Chambers, Dave Flebotte, otros. Reparto: Steve Buscemi, Shea Whigham, Kelly MacDonald, Michael Shannon, Paul Sparks, Vincent Piazza, Steve Graham, Michael Kenneth Williams, Gretchen Mol, Jack Huston, Michael Stuhlbarg, Anthony Laciura, Anatol Yusef, Michael Pitt, Aleksa Palladino, Dabney Coleman, Charlie Cox, Kevin O´ Rourke, Greg Antonacci, Nisi Sturgis, Eric LaRay Harvey, Paz de la Huerta, Jeffrey Wright, Ben Rosenfield, Chris Caldovino, Margot Bingham, Domenic Lombardozzi, Dominic Chianese, Michael Zegen, Patricia Arquette, Ivo Nandi, Glenn Flesher. Fotografía: David Franco, Bill Coleman, Jonathan Freeman, Kramer Morgenthau, otros.

    Durante el rodaje de Infiltrados (The Departed, Martin Scorsese, 2006), Mark Wahlberg preguntó al director italoamericano si estaría interesado en hacer televisión alguna vez. Wahlberg y Steven Levinson, dúo de productores predilectos de HBO (El séquito (2004-2011), En terapia (2008-2010), Cómo ganarse la vida en América (2010-2011), presentaron a la cadena y al cineasta la idea de llevar a la pequeña pantalla el libro de Nelson Johnson que da título a la serie. ¿Quién mejor que Martin Scorsese para dirigir una serie sobre los mafiosos clásicos, los más cinematográficos? Una recuperación de la nostalgia en un medio —el premium cable—, que podría enseñar toda la violencia y sexo que esos años tuvieron, sin las restricciones que muchas veces pone el cine. Mientras el director pasaba a su siguiente proyecto, Shutter Island (2010), la necesidad de un guionista para desarrollar la serie hizo que HBO confiara en la mano derecha de David Chase en la monumental Los Soprano (1999-2007): Terence Winter. Winter era perfecto para reflejar este mundo y tenía un contrato con la cadena, además de una película no muy lograda recién estrenada: La ley de Brooklyn (Brooklyn Rules, 2007). La idea de que Scorsese se iba a encargar del primer episodio terminó de convencer al guionista, que se lanzó a la aventura de convertir un libro puramente informativo (son listas de nombres, fechas y sucesos descritos objetivamente) en una serie de interés. Así nació Boardwalk empire, que terminó hace unos días su irregular andadura con una sorpresa que ponía fin a una corta y reveladora temporada que funcionaba en sí como gigantesco adiós.

    por Anónimo
    noviembre 04, 2014

    Crítica en Serie | Boardwalk Empire (2011-2014). Final

    por Anónimo | noviembre 04, 2014
    True Blood

    Un culebrón veraniego que se quiso poner serio

    crítica de True Blood (2008-2014) | Balance final

    HBO / 7 temporadas: 80 capítulos | EEUU, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014. Creador: Alan Ball, basado en las novelas de Sookie Stackhouse, de Charlaine Harris. Directores: Michael Lehmann, Scott Winant, Daniel Minahan, Howard Deutch, John Dahl, Michael Ruscio, Anthony Hemingway, Lesli Linka Glatter, David Petrarca, Romeo Tirone, Stephen Moyer, Dan Attias, Alan Ball, otros. Guionistas: Alan Ball, Brian Buckner, Alexander Woo, Raelle Tucker, Nancy Oliver, Kate Barnow, Angela Robinson, Mark Hudis, Elisabeth Finch, Daniel Kenneth, otros. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Ryan Kwanten, Sam Trammell, Chris Bauer, Alexander Skarsgård, Carrie Preston, Nelsan Ellis, Rutina Wesley, Deborah Ann Woll, Kristin Bauer Van Straten, Todd Lowe, Jim Parrack, Lauren Bowles, Joe Manganiello, Michael McMillian, William Sanderson, Adina Porter, Dale Raoul, Patricia Bethune, Tara Buck, Anna Camp, Denis O´Hare, Jessica Tuck, Lois Smith, Tanya Wright, Mariana Klaveno. Fotografía: Romeo Tirone, David Klein, Matthew Jensen, Evans Brown, otros. Música: Nathan Barr.

    True blood se estrenó el 7 de septiembre de 2008 rodeada de curiosidad y altas expectativas. Alan Ball regresaba a la televisión, más concretamente a HBO, tres años después del gran final de la estupenda A dos metros bajo tierra (2001-2005). Ball adaptaba el fenómeno literario de las novelas escritas por Charlaine Harris, que desde el principio eligió no formar parte de la serie, alrededor del pequeño pueblo de Bon Temps, en Louisiana. La protagonista era Sookie Stackhouse, camarera rubia y pechugona que tenía el misterioso poder de leer la mente de sus conciudadanos. ¿Por qué Alan Ball querría escribir sobre vampiros, telépatas y demás criaturas sobrenaturales? En su momento dijo que por la fuerza metafórica de la historia sobre la Otredad. Como Ball es abiertamente gay, todo el mundo asumió que vampirismo equivalía a homosexualidad y los fans del oscarizado guionista defendimos así la serie durante varias temporadas... hasta que ya fue imposible. Pensándolo en retrospectiva, quizá Ball no quería volver al mundo de las emociones en crudo que fue su gran éxito en televisión. Muchos esperan que un creador/a repita pautas o temas o se supere con nuevos proyectos, pero quizá la respuesta sea tan fácil como que este creador en concreto quería un material más ligero en el que verter sus pensamientos y emociones.

    True blood se abre con cuatro maravillosos capítulos que aunan magistralmente misterio, sensualidad, humor y peligro. Esos episodios sumergen al espectador en una suerte de estado hipnótico que hace que todo parezca interesante, exótico y lleno de detalles impagables. Tras la muerte de Dawn y la abuela Stackhouse, importantes porque siembran el precedente de que nadie está a salvo, la calidad mermó un poco, pero el misterio del asesino de la temporada ofreció altas dosis de suspense, a la vez que la protagonista se integraba en el mundo de los vampiros. Para dar vida a Sookie la escogida fue la oscarizada Anna Paquin, que debutaba en el mundo de las series con un personaje en principio llamativo, que le dio un Globo de Oro en 2009 y que la lanzó a la liga de las actrices en busca del riesgo y la calidad en formato semanal. Lástima que su trabajo en general haya acabado siendo nada destacable, presa de un personaje de novela rosa cuyos conflictos internos acabaron por aburrir a la audiencia. El éxito de la primera temporada, la que sigue con más fidelidad los eventos de las novelas, fue acuñar la fórmula del “gran malvado por temporada”. Si True blood será recordada por algo es por su colección de villanos, que atraían a intérpretes de nivel (Michelle Forbes, Denis O´Hare, Evan Rachel Wood, Fiona Shaw, Christopher Meloni). Como gran mal en sí, la ménade a la que daba vida Forbes con deliciosa y perpetua felicidad fue el más memorable, y lanzó a la serie a una temporada, la segunda, loquísima en sus tramas paralelas (los estragos de Marianne en Bon Temps y la Iglesia del Sol como secuestradores de Godric, creador de Eric) y eficaz en la unión de éstas. La bruja Marnie también fue remarcable, aunque más por el gran trabajo de Shaw que por el personaje en sí.

    por Anónimo
    septiembre 01, 2014

    Crítica en Serie | True Blood (2008-2014). Análisis final

    por Anónimo | septiembre 01, 2014
    The Killing (2011-2014)

    Muertos investigados por muertos en vida

    crítica de The Killing (2011-2014) | Final | ★★★★

    AMC, Netflix | 4 temporadas: 44 capítulos | EE.UU., 2011, 2012, 2013, 2014. Creadora: Veena Sud, basada en la serie danesa The killing. Crónica de un asesinato. Directores: Ed Bianchi, Nicole Kassell, Phil Abraham, Dan Attias, Keith Gordon, Agnieszka Holland, Lodge Kerrigan, Brad Anderson, Patty Jenkins, Jonathan Demme, otros. Guionistas: Veena Sud, Nicole Yorkin, Dawn Prestwich, Dan Nowak, Eliza Clark, Jeremy Doner, Aaron Zelman, otros. Reparto: Mireille Enos, Joel Kinnaman, Liam James, Annie Corley, Billy Campbell, Gregg Henry, Amy Seimetz, Jewel Staite, Katherine Evans, Jenn MacLean-Angus y Joan Allen. Fotografía: Gregory Middleton, Peter Wunstorf, Brian Johnson. Música: Frans Bak.

    The killing fue estrenada en un momento curioso para AMC. Tras los atronadores éxitos de crítica y público de Mad Men (2007-2015) y Breaking bad (2008-2013), la cadena había experimentado los extremos con sus apuestas para 2010: la cancelada Rubicón y la popular The walking dead, así que este policíaco iba a ser (sin quererlo) un baremo para los ejecutivos. Basada en la serie danesa The killing. Crónica de un asesinato (2007-2012), se contaba la investigación sobre la muerte de la joven Rosie Larsen, encontrada en el maletero de un coche. Una detective a punto de salir del cuerpo en dirección a una vida falsamente feliz, Sarah Linden, cruzaba sus caminos con un recién llegado de Narcóticos, Stephen Holder, pero la investigación succionaba a ambos a un abismo de obsesión. Hacer justicia a cualquier precio, significara lo que significara. Y así, desde el comienzo, quedó establecida la relación central de la serie, una estratagema clásica del género que aquí tiene de original que está formada por dos seres profundamente heridos. Linden (extraordinaria Mireille Ennos, pura fuerza) y Holder (notable Joel Kinnaman) se odian y quieren a lo largo de las cuatro temporadas casi con la misma intensidad. Les asemeja una curiosidad casi malsana por descubrir la verdad, y aunque sus métodos de investigación sean extremos (aunque no ilegales), la audiencia siempre está con ellos porque son los portadores de la Verdad. Como buenos personajes tridimensionales, tienen sus taras (Sarah es una madre más que cuestionable y Holder es un ex-adicto a dos pasos de recaer) y es siempre fascinante ver hasta dónde son capaces de llegar en las búsquedas. La identificación es sencilla, así como la rabia ante sus ariscas actitudes.

    Que The killing va a pasar a la historia de la pequeña pantalla es una realidad. Eso sí, lo hará por motivos que no tienen que ver con su (alta) calidad, sino porque ha sido cancelada y revivida en dos ocasiones. Tras dos polémicas temporadas en AMC, la serie fue cancelada, resuelto el misterio de quién mató a Rosie Larsen. La audiencia esperaba que la respuesta llegara en El descenso de Orfeo (1.13), pero un cliffhanger nos hizo darnos cuenta de que era un misterio de dos temporadas. Enfadados, muchos no volvieron a ver la segunda tanda. Meses despúes, Netflix entra como parte co-productora y se planteó una temporada con nuevos y autoconclusivos misterios: ¿quién está matando a chicas jóvenes? ¿Fue Ray Seward el verdadero asesino de su esposa Trisha? Esta tanda planteó preguntas muy incómodas sobre nuestros sentimientos como sociedad ante la gente sin recursos o los probados criminales y supo enganchar con la nueva historia.. Terminada la tercera con otro cliffhanger, AMC volvió a cancelarla, esta vez parecía que definitivamente. Pero Netflix llegó al rescate y la renovó en solitario por una última tanda de seis episodios (de mayor duración y sin restricciones en cuanto a qué mostrar o decir) que plantea un nuevo caso: ¿quién ha matado a la familia Stansbury? El pasado viernes 1 de agosto terminó la espera. Por su trama tan continuada, los capítulos funcionan perfectamente para ver en maratón. Días después, uno puede absorber los distintos niveles de sentido, las sutilezas y ecos de temporadas anteriores y decretar que Sud y sus guionistas han parido una serie estupenda. 44 capítulos de peleona existencia que reflejan un mundo negro y recorrido por un hálito de injusticia. Los muertos importan a unos pocos muy selectos, y la historia de dos de sus salvadores, Linden y Holder, es conmovedora.

    por Anónimo
    agosto 19, 2014

    Crítica en Serie | The Killing (2011-2014). Final

    por Anónimo | agosto 19, 2014
    Californication

    Provocación en modo piloto automático

    crítica de Californication (2007-2014) | Final

    Showtime / 7 temporadas: 84 capítulos | EEUU, 2007, 2008, 2009, 2011, 2012, 2013, 2014. Creador: Tom Kapinos. Directores: David Von Ancken, Adam Bernstein, John Dahl, Bart Freundlich, Michael Lehmann, David Duchovny, Seith Mann, Scott Winant, Michael Weaver, Stephen Hopkins, otros. Guionistas: Tom Kapinos, Gina Fattore, Gabriel Roth, Daisy Gardner, otros. Reparto: David Duchovny, Evan Handler, Natasha McElhone, Madeleine Martin, Pamela Adlon, Stephen Tobolowsky, Madeline Zima, Jason Beghe, Callum Keith Rennie, Rachel Miner, Carla Gallo, Damian Young. Fotografía: Michael Weaver, Tim Bellen, otros. Música: Tree Adams & Tyler Bates.

    Primera secuencia de Californication: Hank entra en una iglesia apesumbrado, con serias dudas sobre su papel en el mundo y la impronta que deja en su entorno, aquejado del mayor de los desamores. Una atractiva monja se acerca a él y charlan un poco sobre sus cuestiones vitales, con Hank soltando alguna que otra palabrota y dejando clara su personalidad. Llegado un momento, la simpática novicia le ofrece una mamada para aliviar el sufrimiento de su alma. ¿Una mamada?, la mira Hank extrañado. Y despierta de un sueño. Los sueños serán un tema recurrente en esta errática y tristemente alargada comedia de Showtime, uno de sus hitos de programación (si ha durado tanto es porque las audiencias seguían siendo más que buenas) y uno de los ejemplos más claros de serie con premisa mínima que se estira y estira hasta forzar su encanto, que lo tenía. La primera temporada de Californication fue extraordinaria (ese arranque era provocador con conocimiento de causa), una de esas raras combinaciones donde los elementos funcionaban a la perfección: era divertida, escandalosa, sexual, sorprendente, tierna, magníficamente escrita y cínica. Era también el regreso de David Duchovny a la televisión, con la difícil tarea de hacer olvidar al icónico agente Mulder de Expediente X (1993-2002). Y de entrada lo hizo, revelando una cara socarrona y divertida que le valió un merecido Globo de Oro (tendría tres nominaciones consecutivas más) y ayudó a poner a la serie en un lugar privilegiado. Duchovny estaba francamente estupendo en el cambio de registro, y la inteligencia, rabia y carisma de su personaje eran evidentes y enganchaban. Natasha McElhone sostenía su idílico personaje con su magnética presencia, Madeleine Martin era toda una revelación en su sabio personaje de Becca, la hija con sentido común que arraiga a Hank Moody, y Charlie y Marcy funcionaban sin tacha como secundarios cómicos. El final de la temporada fue mágico, una imagen congelada de familia feliz.

    Y entonces llegó la segunda temporada, y ya desde Un lapsus linguae (2.1) la cosa parecía distinta. Peor escrita, más fácil, más ridícula, definitivamente más tonta y floja. Y nunca remontó. Empeoró, nunca se logró el nivel de la primera docena de capítulos. El resto de temporadas, y hablamos de seis más, han ofrecido al espectador provocaciones gratuitas, humor chabacano (divertido en muchas ocasiones, todo hay que decirlo) y la substracción absoluta de tridimensionalidad en los personajes, encerrados en conflictos eternos y cuyas cuitas venían decididas desde el guión, nunca por un camino de circunstancias creíbles que los hubieran llevado a ese punto. Lo peor es el que el bajón fue progresivo, así que uno mantenía la esperanza de que la cosa no empeorara de cara a la siguiente tanda, pero lo hacía. Aun así, se puede ver una clara separación en la trayectoria de Californication, con lo que hubiera sido un punto final decente aunque amargo, pero preferible a lo que vino después. Hablamos de ...y justicia para todos (4.12), que cierra una de las grandes tramas de la serie y lanza a Hank al horizonte, solo y consciente de que era su mejor opción. La trama en cuestión se establece desde el mismo piloto, cuando el protagonista se acuesta con una menor de edad (sin saberlo) que además resulta ser la hija del novio de Karen, que luego roba el más reciente manuscrito de Hank y lo vende con su nombre. Así, Mia (estupenda Madeline Zima) fue un personaje central en las primeras temporadas, recuperado sabiamente para cerrar la tercera y que en la cuarta pudo aclarar la acusación de abuso de menores contra Hank.

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Crítica en Serie | Californication (2007-2014)

    por Anónimo | julio 17, 2014

    Nuestro mundo es meta

    crítica de Community (2009-2014) | Final

    NBC | 5 temporadas: 97 capítulos | EE.UU., 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014. Creador: Dan Harmon. Directores: Tristram Shapeero, Joe Russo, Anthony Russo, Adam Davidson, Jay Chandrasekhar, Rob Schrab, Justin Lin, otros. Guionistas: Dan Harmon, Chris McKenna, Andy Bobrow, Hilary Winston, Megan Ganz, Andrew Guest, Tim Hobert, Emily Cutler, Karey Dornetto, Adam Countee, Stephen Basilone, Annie Mebane, Tim Saccardo, Jon Pollack, Maggie Mandur, otros. Reparto: Joel McHale, Gillian Jacobs, Danny Pudi, Alison Brie, Yvette Nicole Brown, Donald Glover, Ken Yeong, Chevy Chase, Jim Rash, Richard Erdman, Dino Stamatopoulos, Erik Charles Nielsen, John Oliver, Danielle Kaplowitz, Charley Koontz. Fotografía: Gary Hatfield, James Hawkinson. Música: Ludwig Göransson.

    No ha podido ser. Tras semanas de espera y declaraciones cruzadas, NBC ha decidido no renovar Community por una temporada más. La serie ha terminado así con cinco tandas de episodios y 97 entregas a sus espaldas. Unos números nada desdeñables, especialmente si tenemos en cuenta que ha vivido sus últimas dos temporadas de prestado, 26 capítulos que nadie –y este crítico no exagera al decir nadie– podía prever tras la emisión y tratamiento de la tercera temporada. Lo primero entonces es honrar a la cadena por haberla mantenido en antena, ganando las alabanzas de la crítica a cada paso, una nominación a los Emmy por el guión de Teoría del caos terapéutico (3.4) y haciendo historia televisiva por varias razones. Una supervivencia de lo más apropiada para una serie nada convencional, una de las sitcom más bizarras, adultas y estimulantes de la pequeña pantalla norteamericana. Su peleona existencia es un caso digno de estudio, ya que muy pocas series pueden decir que su creador fue despedido y vuelto a contratar tras una temporada. Además, su apuesta absoluta por el guiño autoconsciente y la referencia popular como manera de entender el mundo la elevan a una categoría diferente no solo en el mundo de las sitcom, sino de la comedia televisiva en general.

    Community comienza cuando un abogado sin escrúpulos debe renovar su título para no perder la licencia. Asiste a una universidad local, donde por una serie de circunstancias formará un grupo de estudio con un conjunto de perdedores, además de la constante presencia de un loco profesor de español –que será la némesis y a la vez amigo del grupo en diferentes encarnaciones a cada cual más improbable, en un evidente esfuerzo por mantener a Ken Yeong en la serie– y el decano de la facultad. Cada personaje es un estereotipo tanto del mundo televisivo como de la vida real, y la serie juega muchísimo con ese carácter de los protagonistas. Cada trama, decisión narrativa y rasgo de los personajes es parte de un juego interactivo como pocos que hace que Community sea toda una experiencia. Se sitúa en un mundo muy cercano a la realidad –donde todos estamos intoxicados por la ficción en mayor o menor medida– y es capaz de profundizar en aspectos dramáticos de la vida del grupo protagonista (Shirley es ex-alcohólica, Abed roza la enfermedad mental, Jeff fue abandonado por su padre), o de los ocasionales secundarios de peso, como Todd en Urología lupina básica (3.17), y que nunca chirríe. La serie ha usado en varias ocasiones la animación como metáfora de los problemas personales de algún protagonista, sin tomar además al espectador por idiota con una explicación obvia del asunto en cuestión.

    por Anónimo
    mayo 13, 2014

    Crítica en Serie | Community (2009-2014)

    por Anónimo | mayo 13, 2014
    Hope (2010-2014)

    La loca familia de Hope Chance

    crítica de Hope (2010-1014) | Final

    FOX / Raising Hope / 4 temporadas: 88 capítulos. | EEUU, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014. Creador: Greg Garcia. Directores: Eyal Gordin, Rebecca Asher, Mike Mariano, Michael Fresco, Greg Garcia, Rick Kelly, Dan Attias, Phil Traill, Lee Shallat Chemel, Jace Alexander, otros. Guionistas: Greg Garcia, Bobby Bowman, Timothy Stack, Mike Mariano, Elijah Aron, Jordan Young, Ralph Greene, Matthew W. Thompson, Sean Conaway, Alan Kirschenbaum, Joey Gutierrez, Mark Stegemann, Paul A. Kaplan, Mark Torgove, Michael Pennie, Christine Zander, Amy Hubbs, Deweyne Lamar Lee, Fred Shafferman, otros. Reparto: Lucas Neff, Martha Plimpton, Garret Dillahunt, Shannon Woodward, Baylie & Rylie Cregut, Cloris Leachman, Gregg Binkley, Todd Giebenhain, Trace Garcia, Kate Micucci, Kelly Heyer, Dan Coscino, Carla Jimenez, Ryan Doom, Eddie Steeples, Lou Wagner. Fotografía: Walt Fraser, Sharon Meir. Música: Danny Lux & Matt Mariano.

    En las series sucede a veces, sobre todo en las cadenas en abierto, que los integrantes del equipo artístico deben hacer cambios para adaptarse a lo que la audiencia responde mejor o a lo que rechaza con pasión, o quizá a algo que no funcione desde dentro de la serie en sí. Hope, que terminó casi cuatro años de peleona andadura hace unos días, ha vivido ese tipo de adaptaciones desde el principio. En el piloto se presentaba un personaje, el primo Mike, que no debió gustar mucho a los públicos de prueba, ya que desapareció de cara al segundo episodio. Eso sí, el cachondo creador Greg Garcia supo integrar la desaparición en el enloquecimiento general de la serie y convertirlo en uno de los running gags más divertidos. De hecho, Skyler Stone retomó su papel de Mike en La personalidad sectaria (1.16) para explicar el paradero de su personaje, e intervino más adelante en flashbacks de momentos que iban más allá de la acción del piloto. Su presencia fue siempre un chiste bien armado. No tanto la de los mejores amigos de Jimmy, muy presentes en los primeros episodios pero fuera de circulación en el resto, hasta el punto de no volver a salir en la serie tras el final de la primera temporada. El ejemplo definitivo de adaptación a las circunstancias se ha dado en las últimas temporadas, cuando los guionistas se han dado cuenta de que habían construido una pareja cómica mucho más potente de lo esperado, de manera que la dirección de la serie ha tenido que cambiar.

    por Anónimo
    abril 08, 2014

    Crítica en Serie | Hope (2010-2014)

    por Anónimo | abril 08, 2014

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