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    True Blood | 7ª Temporada
    True Blood | 7ª Temporada
    True Blood

    Un culebrón veraniego que se quiso poner serio

    crítica de True Blood (2008-2014) | Balance final

    HBO / 7 temporadas: 80 capítulos | EEUU, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014. Creador: Alan Ball, basado en las novelas de Sookie Stackhouse, de Charlaine Harris. Directores: Michael Lehmann, Scott Winant, Daniel Minahan, Howard Deutch, John Dahl, Michael Ruscio, Anthony Hemingway, Lesli Linka Glatter, David Petrarca, Romeo Tirone, Stephen Moyer, Dan Attias, Alan Ball, otros. Guionistas: Alan Ball, Brian Buckner, Alexander Woo, Raelle Tucker, Nancy Oliver, Kate Barnow, Angela Robinson, Mark Hudis, Elisabeth Finch, Daniel Kenneth, otros. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Ryan Kwanten, Sam Trammell, Chris Bauer, Alexander Skarsgård, Carrie Preston, Nelsan Ellis, Rutina Wesley, Deborah Ann Woll, Kristin Bauer Van Straten, Todd Lowe, Jim Parrack, Lauren Bowles, Joe Manganiello, Michael McMillian, William Sanderson, Adina Porter, Dale Raoul, Patricia Bethune, Tara Buck, Anna Camp, Denis O´Hare, Jessica Tuck, Lois Smith, Tanya Wright, Mariana Klaveno. Fotografía: Romeo Tirone, David Klein, Matthew Jensen, Evans Brown, otros. Música: Nathan Barr.

    True blood se estrenó el 7 de septiembre de 2008 rodeada de curiosidad y altas expectativas. Alan Ball regresaba a la televisión, más concretamente a HBO, tres años después del gran final de la estupenda A dos metros bajo tierra (2001-2005). Ball adaptaba el fenómeno literario de las novelas escritas por Charlaine Harris, que desde el principio eligió no formar parte de la serie, alrededor del pequeño pueblo de Bon Temps, en Louisiana. La protagonista era Sookie Stackhouse, camarera rubia y pechugona que tenía el misterioso poder de leer la mente de sus conciudadanos. ¿Por qué Alan Ball querría escribir sobre vampiros, telépatas y demás criaturas sobrenaturales? En su momento dijo que por la fuerza metafórica de la historia sobre la Otredad. Como Ball es abiertamente gay, todo el mundo asumió que vampirismo equivalía a homosexualidad y los fans del oscarizado guionista defendimos así la serie durante varias temporadas... hasta que ya fue imposible. Pensándolo en retrospectiva, quizá Ball no quería volver al mundo de las emociones en crudo que fue su gran éxito en televisión. Muchos esperan que un creador/a repita pautas o temas o se supere con nuevos proyectos, pero quizá la respuesta sea tan fácil como que este creador en concreto quería un material más ligero en el que verter sus pensamientos y emociones.

    True blood se abre con cuatro maravillosos capítulos que aunan magistralmente misterio, sensualidad, humor y peligro. Esos episodios sumergen al espectador en una suerte de estado hipnótico que hace que todo parezca interesante, exótico y lleno de detalles impagables. Tras la muerte de Dawn y la abuela Stackhouse, importantes porque siembran el precedente de que nadie está a salvo, la calidad mermó un poco, pero el misterio del asesino de la temporada ofreció altas dosis de suspense, a la vez que la protagonista se integraba en el mundo de los vampiros. Para dar vida a Sookie la escogida fue la oscarizada Anna Paquin, que debutaba en el mundo de las series con un personaje en principio llamativo, que le dio un Globo de Oro en 2009 y que la lanzó a la liga de las actrices en busca del riesgo y la calidad en formato semanal. Lástima que su trabajo en general haya acabado siendo nada destacable, presa de un personaje de novela rosa cuyos conflictos internos acabaron por aburrir a la audiencia. El éxito de la primera temporada, la que sigue con más fidelidad los eventos de las novelas, fue acuñar la fórmula del “gran malvado por temporada”. Si True blood será recordada por algo es por su colección de villanos, que atraían a intérpretes de nivel (Michelle Forbes, Denis O´Hare, Evan Rachel Wood, Fiona Shaw, Christopher Meloni). Como gran mal en sí, la ménade a la que daba vida Forbes con deliciosa y perpetua felicidad fue el más memorable, y lanzó a la serie a una temporada, la segunda, loquísima en sus tramas paralelas (los estragos de Marianne en Bon Temps y la Iglesia del Sol como secuestradores de Godric, creador de Eric) y eficaz en la unión de éstas. La bruja Marnie también fue remarcable, aunque más por el gran trabajo de Shaw que por el personaje en sí.

    por Anónimo
    septiembre 01, 2014

    Crítica en Serie | True Blood (2008-2014). Análisis final

    por Anónimo | septiembre 01, 2014
    True Blood (7x10)

    Insípida despedida

    crítica de Thank you (7x10) | True Blood (Temporada 7, final)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Scott Winant. Guión: Brian Buckner. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Anna Camp, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Noah Matthews, Bailey Noble, Jim Parrack, Nathan Parsons, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Lois Smith, Michael McMillian, Patricia Bethune, Riley Smith, Will Yun Lee, Ashley Hunshaw. Fotografía: Evans Brown. Música: Nathan Barr.

    Existen varias formas de cerrar una serie. No es una tarea fácil, ya que se tiene que tratar de contar la historia que los guionistas, o un guionista (el showrunner) quiere contar; teniendo en cuenta en mayor o menor medida a los fans, los intereses de la cadena y a veces hasta las propias aportaciones de los intérpretes. Muchos quieren que su opinión se tenga en cuenta en cuanto a cómo despedir su personaje o la historia en general, así que no es sencillo poder contentar a todos. Brian Buckner, showrunner de True blood desde mediados de la sexta temporada y el único guionista presente en las siete temporadas, ha escrito una mala despedida para la serie. Como capítulo en sí, solo tiene un par de momentos destacables (la charla entre Pam y Sarah en el carrusel, con el doloroso mordisco como colofón; Sookie escuchando por primera vez los pensamientos de Bill, con todo lo que eso significa; y el intenso momento que el matrimonio Anna Paquin/Stephen Moyer protagonizan en el ataúd del vampiro, y que termina con su muerte). ¿El resto? Tedio y un poco de indignación. Thank you dura 65 minutos, y la primera media hora de ese tiempo se gasta en la subtrama más absurda, la idea más tonta y especialmente uno de los errores más comunes de los finales de serie: ¡la boda sorpresa! Jessica y Hoyt se casan al día siguiente de los hechos recogidos en el anterior episodio para que Bill, cada vez más enfermo, pueda llevar a su “hija” al altar, ya que no pudo hacerlo con su hija real. La serie parece olvidar que es un drama coral, ya que abandona a Eric, Pam y Sarah tras los primeros diez minutos y relega a la mayor parte del reparto a roles mudos o con una frase en la escena final. Todo un despropósito. Queríamos oír a Lafayette.

    Tras amenazar la vida de Pam, Eric se harta del señor Gus y le mata a él y a sus secuaces. Si podía hacer eso desde el principio, ¿qué se lo impedía? Sarah es libre aunque queda conectada con Pam a través de la sangre. Bill pide a Sookie que le mate con su bola de energía de hada, lo que significaría que la joven perdería sus poderes. La boda tiene lugar mientras Jason afianza su relación con Brigitte, que se convertirá en la madre de sus hijos. Hasta escribirlo evidencia lo ridículo que es. Lois Smith retoma su papel de Adele Stackhouse en un flashback donde viene a decirle a su nieta que sea ella misma, y Michael McMillian será el adecuado tormento para toda la eternidad de Sarah, que está tan loca que se imagina a su ex-marido cada vez que se queda sola. El fallo de este final, quizá de esta última temporada, es querer centrarse en dar un relieve dramático de peso a una serie que siempre ha sido una juguetona payasada de verano. Sí, tenía fuerza metafórica para lo que significa ser el Otro (gays, negros, mujeres, etc), pero en realidad era un festín de sexo, sangre y efectos especiales con ninguna otra pretensión que entretener con sus salidas de culebrón barato y sus alocados giros de guión. ¿Qué nos está diciendo el final de True blood? Que todo trataba sobre el amor imposible entre Sookie Stackhouse y Bill Compton. Buckner ha escrito un episodio que cierra la serie, sí, pero la cierra de forma no solo torpe sino insatisfactoria. Es imposible que alguien esté plenamente satisfecho con un desenlace que obvia a tantos personajes y soluciona sus destinos con un salto temporal (otro recurso típico de los finales). Merece ser destacado, eso sí, que Scott Winant dirija el final cuando se encargó del segundo capítulo de la serie y es el único director que ha trabajado en cada temporada. Un bonito detalle.

    por Anónimo
    septiembre 01, 2014

    Recap | True Blood (7x10). Final

    por Anónimo | septiembre 01, 2014

    Problemas de pareja

    crítica de Love is to Die (7x09) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Howard Deutch. Guión: Brian Buckner. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Lauren Bowles, Tara Buck, Anna Camp, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Noah Matthews, Bailey Noble, Jim Parrack, Nathan Parsons, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Riley Smith, Will Yun Lee, Ashley Hunshaw. Fotografía: Cort Fey. Música: Nathan Barr.

    ¿De verdad, guionistas de True blood? ¿De verdad habéis dedicado el penúltimo capítulo de la serie a las cuitas sentimentales no de una sino de varias parejas? Si eso no da una mayúscula pista de las intenciones tras esta irregular última temporada, nada lo hará. No se lidia con las implicaciones del secuestro y casi muerte de Wade y Adilyn, ni con Lettie Mae y cómo está gestionando la última charla con Tara. Aparentemente Sam no importa lo suficiente como para que su despedida tenga un efecto perdurable, sino que se resuelve con una carta y un flashback rutinario que no dice nada nuevo. ¿Dónde está Willa? ¿Porque hacer fija a Amelia Rose Blaire si no va a tener material con el que interpretar? ¿Y esa historia de amor de Arlene y Keith? Sueños eróticos aparte, no hay nada especialmente sólido en esa historia, por muy buena actriz que sea Carrie Preston. Los 57 minutos de episodio suceden a lo largo de una noche, y están orquestados en torno a varias grandes conversaciones. Se retoma la acción justo después de la negativa de Bill a beber la sangre curativa de Sarah, y las dos mujeres de su vida le recriminan su actitud y le piden que las libere. El vampiro enfatiza la importancia de la Elección que está tomando, y tiene un par de momentos poderosos en el episodio, ya sea cuando libera a Jessica de su conexión como creador/progenie; o el potente monólogo donde razona con Eric la atracción que Sookie siente por ambos y viceversa. Huele bien, sabe mejor y su poder de medio hada los convierte en polillas hacia la luz, tamaño gigante.

    En su nueva condición de liberada, la vampiresa pelirroja cierra su historia con James, suponemos desde ya la persona con quien Lafayette terminará la serie, y decide confesar toda la verdad a Hoyt. ¿Está siendo justa o egoísta? Debía saber que su ex-novio iba a querer sexo, y quizá eso es lo que buscaba la chica, un polvo de consuelo. ¿O será amor? Brian Buckner, showrunner de la serie y guionista de este capítulo, pone en boca de Jason la sentencia definitiva: Jessica y Hoyt están hechos para estar juntos. Juntos en la cama, Jason y la ¿ex? de Hoyt aclaran la historia del peculiar trío, en una secuencia de montaje paralelo que funciona in crescendo, aunque su intensidad o fuerza cae en saco roto por la nula intriga de lo que estamos viendo. En la trama paralela, Jason reflexiona torpemente sobre su influencia sobre las mujeres mientras comparte una noche en la cama, pero sin tocarse, con Brigitte. Cabe preguntarse si Jason es el personaje más idóneo para que tenga las epifanías cuando solo queda un capítulo para el final de True blood. Es adorablemente sexy y tonto, sí, pero no muy interesante. Pam es mucho más interesante, y la prueba es que apenas sale diez minutos en total y roba el foco de las escenas con su sentido del humor y atractivo. Mientras tiñe a Sarah, recuerda a Mary (no la de Betania, sino una puta que trabajaba para ella en su burdel, palabra que los japoneses sí conocen) porque se creía una mujer con posibles. Sarah se cree una mesías, pero parece que su fin es ser la fuente de la defectuosa New Blood.

    por Anónimo
    agosto 24, 2014

    Recap | True Blood (7x09)

    por Anónimo | agosto 24, 2014
    True Blood (7x08)

    La importancia del pasado

    crítica de Almost Home (7x08) | True Blood (Temporada 7) ★★★

    HBO | EE.UU, 2014. Dirección: Jesse Warn. Guión: Kate Barnow. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Lauren Bowles, Anna Camp, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Noah Matthews, Bailey Noble, Jim Parrack, Nathan Parsons, Adina Porter, Carrie Preston, Deborah Ann Woll, Karolina Widra, Will Yun Lee. Fotografía: Evans Brown. Música: Nathan Barr.

    Con el fin tan cerca, algunas tramas se cierran en este capítulo de True blood, algo superior a los dos últimos pero tampoco un episodio que deje especial poso. La búsqueda de ese “algo” que Tara quería que su madre encontrara no era de carácter sobrenatural ni tenía que ver solo con los efectos del V. Un flashback nos lleva al día en que el padre de Tara abandonó a su familia y la espiral de violencia y alcohol de Lettie Mae (estupenda Adina Porter) tuvo su gran razón. La joven cumplía años y su violento padre llegó a casa antes de tiempo, arruinando su fiesta con Sookie y Lafayette (que ya de joven entendía de estilo). Ese “algo” es una pistola que podría haber acabado con el sufrimiento de la familia Thornton, o haberlos condenado a una vida aún peor. La importancia de esta historia es que la hija perdona a la madre, permitiéndole seguir adelante con su vida. Es la serenidad que da la muerte (experimentada dos veces por Tara) lo que hace que pueda decirle esas palabras a una mujer que le hizo tanto daño. No sé si volveremos a ver a Rutina Wesley en los capítulos restantes, pero si ésta es la despedida de Tara, es un cierre digno. Aunque un servidor hubiera preferido que la vampiresa sobreviviera, todo hay que decirlo. La otra historia que termina es la vida de Violet, que tras contar con todo lujo de detalles cómo iba a torturar a Wade, Adilyn y Jessica, recibe un tiro por parte de Hoyt, evidente estrategema de guión para propiciar el reencuentro con su ex-novia. Hay dos cosas especialmente tristes en la escena de su muerte. Primero, su muerte en sí, porque Violet y Karolina Wydra corroboran que lo que mejor sabe hacer True blood es escribir vampiros psicópatas, cuanto más retorcidos mejor. Segundo, los instrumentos de tortura de la sádica vampiresa son reales, lo que hace pensar que hace siglos la tortura se usaba mucho en las mujeres y con la intención de destrozar su sexo. Terrible.

    Si este Almost home es mejor que el resto es porque es capaz de transmitir una conseguida sensación de nostalgia respecto a los mejores tiempos de la serie. La conversación de Bill y Sookie sobre los planes de Sophie-Anne, la conversación entre Jessica y el desmemoriado Hoyt (Deborah Ann Woll y Jim Parrack siguen teniendo una química estupenda) sobre la pérdida de los progenitores o incluso el cumplido de Jason a los huevos de Big John. Momentos que nos remiten a True blood antes de que el asunto desbarrara en demasiados frentes, presa de las ganas de los guionistas de tocar muchos temas en lugar de concentrar sus esfuerzos en fortalecer las historias. Otra tendencia que vuelve en esta ocasión ha sido la de usar un personaje casi como un espectador de la historia, solo para hacer un comentario sarcástico que divierte a la audiencia y demuestra el sentido del humor de la serie. La reacción de Sookie ante Sarah no tiene precio, así como las pullitas de Pam contra la ex-camarera telepática. Las mentiras de Jessica ante Hoyt no parece que vayan a mantenerse, y es que la atracción natural del humano por la pelirroja vuelve a hacer aparición.

    por Anónimo
    agosto 19, 2014

    Recap | True Blood (7x08)

    por Anónimo | agosto 19, 2014
    True Blood (7x07)

    Oleadas de tedio

    crítica de May be the Last Time (7x07) | True Blood (Temporada 7) ★★

    HBO | EE.UU, 2014. Dirección: Simon Jayes. Guión: Craig Chester. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Lauren Bowles, Anna Camp, Nelsan Ellis, Noah Matthews, Bailey Noble, Jim Parrack, Adina Porter, Carrie Preston, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Natalie Hall, Will Yun Lee, Rutger Hauer, Michael McMillian, Shannon Lucio, Riley Smith. Fotografía: Cort Fey. Música: Nathan Barr.

    Definitivamente, la senda elegida por los guionistas de True blood para encarar la última temporada de la serie no puede ser más aburrida, poco interesante y lo peor, no muy sorprendente. Aunque la temporada arrancó con un espejismo de mediana calidad, seis capítulos más tarde uno debe resignarse y asumir que la cosa no va bien. Nada bien. Este May be the last time, por ejemplo, contiene 58 minutos de escenas rutinarias que tratan de profundizar en los sentimientos de los personajes pero sin lograr que nos importe mucho lo que les pase. Solo la trama de Violet, con la que Karolyna Widra se lo está pasando muy bien; y la fantasía de Arlene con Keith animan un poco la función. ¿El resto? El enésimo acercamiento de Bill y Sookie, que culmina en polvo; las pesquisas de Eric y Pam buscando a Sarah, con un nuevo trato con los japoneses o la búsqueda de Adylin y Wade por parte de Andy y Holly. Si hasta el esperado regreso de Hoyt resulta decepcionante, por la evidente lujuria del idiota de Jason hacia la espectacular nueva novia de su antiguo mejor amigo, su “Bubba”.

    Ante la rápida extensión de la Hepatitis-V en Bill, Jessica está desolada y quiere estar con su padre vampiro. Sookie, por su parte, se siente culpable y trata de ayudar a Bill en una búsqueda de sus propias raíces familiares de hada que traerá el regreso del eficaz Rutger Hauer en su papel de Niall, desaprovechado en la sexta temporada. Habrás más regresos en la subtrama de Sarah, ahora Noomi, que regresa a un lugar lleno de recuerdos y discute de religión con varios ex-novios (está claro que la postura de la serie ante la religión es puro cachondeo). En un ejercicio casi hercúleo de ralentización de las tramas, Lafayette y Lettie Mae tienen unos cinco segundos de tiempo en pantalla mientras buscan en el jardín de la casa de la infancia de Tara y su madre; Eric y Pam discuten las ansias de matar del vikingo ahora que saben que Sarah es la cura y Sam discute con Arlene la decisión de Nicole de marcharse, y si debería dejar Bon Temps con ella. Hace varias temporadas que las preguntas existenciales del cambiaformas dejaron de ser interesantes, aunque es evidente que los responsables de la serie están encantado con el personaje de Sam Trammell y su estado de continua inadaptación, a tenor de que el actor sea de los pocos que ha salido en todos los episodios, al menos hasta ahora. Otro personaje en encruzijada existencial es el de Arlene, la flamante dueña de Merlotte´s (ahora Bellefleur´s), que tras beber la sangre de Keith se cuestiona si podría tener una relación con un vampiro.

    por Anónimo
    agosto 19, 2014

    Recap | True Blood (7x07)

    por Anónimo | agosto 19, 2014
    True Blood (1x06)

    Un ramillete de nuevas tramas

    crítica de Karma (7x06) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Dirección y guión: Angela Robinson. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Lauren Bowles, Anna Camp, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Noah Matthews, Bailey Noble, Nathan Parsons, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Natalie Hall, Kathleen York, Will Yun Lee. Fotografía: Evans Brown. Música: Nathan Barr.

    Decíamos la semana pasada que ante estos últimos episodios de True blood había dos opciones: dar un vuelco a la trama que la propulsara hacia otro camino o seguir en la línea marcada hasta ahora y solo centrarse en la caza de Sarah y cerrar los problemas de los protagonistas. Karma se las ingenia para hacer ambas cosas, pues cerca de su desenlace se lanza una bomba informativa (hay una cura, y corre por las venas de Sarah Newlin/Noomi, lo que hace que su muerte no esté tan clara), se cierra la acción con unos cuantos cliffhangers que llevan a la serie por un camino (semi)nuevo y a la vez los guionistas se siguen centrando en los conflictos personales del grupo protagonista. Con alguna excepción (Willa, Ginger, Hoyt), casi todo el reparto sale en el episodio, y aunque algunos tengan muy poco que hacer, varias tramas se establecen de cara a los cuatro capítulos que quedan. A saber, la infección de Bill se extiende mucho más rápido que las del resto, quizá porque la pillo de Sookie, que al fin y al cabo no es humana. Eric y Pam hacen un trato con la Corporación para encontrar a Sarah juntos. Nicole llama a su madre para dejar Bon Temps, un sitio de locos. Violet trata de complacer a Jason, pero de una forma psicótica, así que cuando el joven policía se va a socorrer a Jessica en medio de la noche, la vampiresa urde lo que parece un plan de venganza. El futuro matrimonio Andy/Holly empieza con mal pie porque el amor adolescente ha llegado a sus hijos, liados ante sus propias narices. Y unas cuantas cosas más.

    El capítulo es el sexto escrito por Angela Robinson, que se sumó a la serie en la quinta temporada, directamente desde la cancelada Hung (2009-2011). Lo particular en esta ocasión es que Robinson ha decidido aprovechar su última oportunidad en la serie para dirigir, un campo en el que tiene experiencia, tanto en cine como en otras series. Como ya se ha dicho en otras reseñas, los directores en True blood no suelen lucirse especialmente porque la serie tiene un estilo más bien funcional, pero Robinson comienza el episodio con un travelling circular trucado bastante logrado y puntua la acción con algunas tomas medianamente interesantes. No está mal para ser su primera (y última) vez en la serie. Desde el punto del guión no brilla tanto la cosa, ya que muchas escenas se notan escritas sin demasiado esfuerzo, atrapados los guionistan donde han decidido llevar las tramas. Es trabajo del reparto hacer atractivas las cosas por las que sus personajes están pasando, de manera que la reflexión de Violet sobre el cambio de los tiempos o la charla de Eric y Pam esperando el amanecer funcionan, mientras que las dudas de Nicole o la pesadumbre de Bill no tanto.

    En sus mejores momentos, que los tuvo, True blood funcionaba en su capacidad metafórica, donde el vampirismo logró ser la homosexualidad, la raza o el simple hecho de ser diferente. El SIDA viene a nuestra mente al ver a Bill afrontar con pánico su infección y empezar a solucionar el destino de sus bienes. Más aún cuando Sookie va a hacerse análisis y espera asustada la respuesta porque teme ser la que ha infectado a Bill. Y de hecho lo es. Lo más interesante de esta subtrama, quizá hasta divertido, es comprobar cómo el papeleo y la ley se aplican a las entidades sobrenaturales, así que Bill acabará lidiando con una abogada algo corrupta que le pide muchos documentos y le explica lo complicado que es para un vampiro (para alguien que se sale de la norma social establecida) el dejar sus asuntos en orden sin tener parientes de sangre. Algo parecido a lo que parece estar queriendo hacer Tara desde el más allá (¿quizá no es Tara y nos espera una sorpresa?), conduciendo a su familia a la casa en la que creció. ¿Perderá Lettie Mae a su marido por seguir esa pista psicodélica? Eso parece. Lo que queda del episodio es la construcción de los ya nombrados cliffhangers, con diferentes grados de riesgo y espesor. Desde el más misterioso, con Violet llevándose a Adilyn y Wade a algún lugar, hasta los puntos suspensivos sobre qué hará Sam ante la decisión de Nicole o la prueba de que la cura Newlin funciona. ¿La respuesta a estos enigmas? En unos días. | ★★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 31, 2014

    Recap | True Blood (7x06)

    por Anónimo | julio 31, 2014
    True Blood (7x05)

    Fiesta para celebrar la muerte

    crítica de Lost Cause (7x05) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Howard Deutch. Guión: Craig Chester. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Tara Buck, Anna Camp, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Noah Matthews, Bailey Noble, Nathan Parsons, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Patricia Bethune, Robert Patrick, Stacy Haiduk, Riley Smith, Shannon Lucio, Natalie Hall. Fotografía: David Klein. Música: Nathan Barr.

    Llegamos al ecuador de la séptima temporada de True blood, y al que es también el último ecuador de una temporada de la serie de vampiros de HBO. True blood se acaba, y o bien los guionistas se están reservando alguna gran sorpresa para trastocar los últimos episodios, o bien es que la trama no va a llegar mucho más lejos, porque Lost cause es un capítulo prometedor sobre el papel pero aburrido en la ejecución. Como pasa muchas veces con las series, estamos ante un catálogo de ideas interesantes que en su puesta en pantalla no logran transmitir mucho, hasta el punto de que uno echa de menos la acción. Lo único que logra despertar alguna emoción, en este caso la conseguida carcajada, es ver a Eric y Pam, cual parodia de James Bond, infiltrarse en un hotel para asistir a una convención republicana. ¿Su objetivo? Encontrar a los padres de Sarah Newlin, ya que recordemos que Eric quiere matarla (con saña) antes de que la Hepatitis-V le consuma. Alexander Skarsgård y Kristin Bauer Van Straten tienen una química a prueba de bombas, y sus escenas siempre son un placer de contemplar, especialmente si son cómicas. Su subtrama abre y puntua el episodio de ocasionales momentos de interés, mientras de vuelta a Bon Temps seremos testigos de una fiesta para tratar de olvidar las desgracias de la semana.

    Sookie está destrozada tras la muerte de Alcide y con la de Tara muy reciente en la memoria, y ha estado a punto de perder a Arlene por el camino. Comprensiblemente tiene muy poco ánimo, así que Lafayette le insiste que duerme para que retome fuerzas, y en off deciden montar una fiesta en su casa. Un evento de celebración para que el pueblo tenga algo que festejar, aunque sea la supervivencia de cuatro de sus habitantes. Las fiestas suelen usarse como recurso narrativo para concentrar en un espacio corto de tiempo y en un lugar concreto a varios personajes, mezclando alcohol, puede que drogas y un estado anímico alterado que les obligue a afrontar sus problemas y tener sus momentos de introspección. Y eso es exactamente lo que ofrece gran parte del metraje de este capítulo, distintas viñetas de dos o tres personajes donde varios problemas personales se resuelven y algún posible conflicto se plantea. La tensión sexual entre Lafayette y James se materializa en un beso y un polvo apresurado, hasta que son descubiertos por Jessica, que caerá de nuevo en los brazos de Jason en pleno despecho. Violet, personaje de lo más interesante y relegado en ocasiones a un segundo plano que la desaprovecha, escucha a su novio follar con la vampiresa pelirroja y no hace nada. ¿Su venganza será terrible? El culebrón continúa en la fiesta con Keith, el vampiro que dio su sangre y salvó a Arlene. Quiere volver a verla. Como es la última temporada de la serie, los guionistas están gastando buena parte de sus energías en emparejar a todo el mundo, de manera que todos tengan quizá un momento de felicidad antes de morir (Andy le propone matrimonio a Holly). Pero es todo tan soporífero, a pesar del talento de algunos de los actores para defender el material que tienen, que uno no puede evitar desear que las charlas intimistas terminen y llegue la sangre.

    La sangre acabará llegando cuando Lettie Mae ataque a Willa con un cuchillo para poder beber su sangre. Este súbito arranque de locura hará que Nicole explote, harta de que todos estén de celebración cuando ella acaba de estar encadenada a un sótano en constante peligro de muerte. La pobre Jurnee Smollett-Bell tiene que lidiar con una presencia mínima en cada capítulo y muy poco que hacer, ya que Nicole es de todo menos un personaje perdurable. Algo parecido sucede con la hija de Andy y los hijos de Holly, cuya presencia en los créditos parecía apuntar algo más de material del que están teniendo. Aunque es verdad que faltan todavía cinco episodios, así que quién sabe lo que traerá el mañana. Y más sangre en los flashbacks de Bill, que recuerda su época como humano y su participación en la Guerra Civil. Parece un intento de ¿resarcir al personaje por su conducta cuando era un ser superior? Los guionistas no saben qué hacer con el vampiro, aparte de mantenerle cerca de Sookie y seguir forzando la teoría del primer amor. El cliffhanger del capítulo quizá añada una nueva dimensión a su personaje, pero el hastío que rodea ya toda su historia dificulta que nos importe. Casi lo contrario que el punto y seguido en el que dejamos a Eric, a punto de matar a Sarah y eliminando a la Yakuza por el camino (¿a qué después de ver la muerte de la Víbora en Juego de tronos (2011-), lo que Eric le hace al mafioso no es tan bestia?) Su drama sí que engancha, y no la imagen de Sookie abrazada por el aroma de Alcide. Pasado el ecuador, uno espera que el resto de capítulos sean más entretenidos, o que al menos los dramas emocionen un mínimo. | ★★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 29, 2014

    Recap | True Blood (7x05)

    por Anónimo | julio 29, 2014

    El lado más humano de Bon Temps

    crítica de Death is not the end (7x04) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Gregg Fienberg. Guión: Daniel Kenneth. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Tara Buck, Nelsan Ellis, Jim Parrack, Nathan Parsons, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Patricia Bethune, Tanya Wright, Zeljko Ivanek, Todd Lowe, Robert Patrick, Stacy Haiduk, Eugene Byrd, Riley Smith. Fotografía: Evans Brown. Música: Nathan Barr.

    Aunque es lo que tiene más sentido, sorprende el comienzo del nuevo capítulo de True blood, con unas tristes llamadas donde los hermanos Strackhouse deben dar sendas malas noticias. El episodio anterior incluía la muerte de Maxine Fortenberry y de Alcide, ambas inesperadas y cruentas. El capítulo retoma la acción pocas horas después de la muerte del hombre-lobo, y nos muestra a Sookie llamando a su padre Jackson y a Jason llamando a Hoyt, que recordemos está trabajando en Alaska de lo más feliz, engañado por el poder de Jessica para olvidar su relación con la vampiresa y la traición de su mejor amigo Jason. El regreso de Robert Patrick y Jim Parrack no será el único que veamos a lo largo de estos 55 minutos de capítulo, y tales decisiones creativas prueban que Brian Buckner y sus guionistas se están tomando la última temporada como una celebración del talento conjurado en seis años. La incoporación de Tara Buck (la icónica y gritona Ginger) a los créditos, así como la aparición de Todd Lowe como Terry cuando Arlene está al borde de la muerte o Zeljko Ivanek como el Magistrado que dominaba la zona de Louisiana, hasta morir decapitado a manos de Russell Edgington, son ejemplos de esta saludable tendencia. Siempre es bienvenido recordar viejas caras cuando se cierra una serie, aunque debe pedirlo la trama. Uno espera que el regreso de Hoyt no traiga su muerte, aunque es muy probable que haya una buena ración de drama en su vuelta.

    Death is not the end se centra en el plan definitivo para acabar con los vampiros infectados y rescatar a las mujeres secuestradas. Holly ha escapado, y aunque los vampiros la hechizaran para olvidar, Sookie puede entrar en su mente. Así es como descubre que están en Fangtasia, y organiza junto a Bill un ataque al local. Paralelamente a esto, y desde el punto de vista del guión también de lo más oportuno, Pam y Eric vuelven a casa en busca de Willa y de paso se revela al espectador la historia de su llegada a Shreveport, donde la Autoridad les puso a cargo de ¡un videoclub! y nombró a Eric sheriff de la zona. Pero no es eso lo más sorprendente, sino que Ginger entra en escena en 1996 como ingenua estudiante obsesionada con los vampiros y tras diez años trabajando para el vikingo y su progenie, ¡es ella la que tiene la idea del bar! Esto es, antes de que Pam se la robe y la hechice para que olvide. La cronología de la serie nos lleva a 2011, así que Fangtasia solo llevaba abierto apenas un lustro. Hasta fue Ginger la que trajo el famoso trono de Eric, en el que le vemos por primera vez en Escape de la Casa del Dragón (1.4).

    El capítulo se centra en los problemas personales del grupo protagonista, tratando a los vampiros desde un prisma humano. Jessica lleva meses sin alimentarse por la culpa de haberse comido a las hermanas de Adilyn; Willa está furiosa con Eric por haberla abandonado en su segunda semana de vida como vampiresa y Pam lo último que quiere es que Sookie entre de nuevo en su vida. Estos dramas contrastan con el de los humanos (y Sam y Sookie, cambiaformas y hada): el dolor por la pérdida o la posible pérdida. La escena en la que Arlene lucha por su vida, en medio de una sangrienta batalla entre vampiros sanos, vampiros infectados, ciudadanos armados y el grupo protagonisra, es muy intensa y hace dudar de que la mujer vaya a sobrevivir. Carrie Preston es una buena actriz, de eso no hay duda, y seguro que ese nuevo vampiro que la ha alimentado tendrá más presencia en el futuro. Sam recupera a su embarazada prometida y ninguno del grupo muere en el ataque. Lafayette revive el drama de haber matado a Jesús y convence a la vampiresa pelirroja de que se alimente de él. El episodio está dirigido por Gregg Fienberg, y para aquel que se fije en esos detalles es toda una sorpresa porque Fienberg lleva siendo el gerente de unidad de producción y uno de los productores ejecutivos de True blood desde el capítulo uno. Esa es otra de las cosas que traen las últimas temporadas, que los miembros del equipo aprovechan quizá su última oportunidad para ponerse detrás de la cámara, algo siempre de agradecer si hacen un buen trabajo. Fienberg lo hace, especialmente en la última parte del episodio, varios momentos de acción paralela donde humanos mueren y vampiros explotan como globos rellenos de sangre. Y ese enfrentamiento además pone fin a la trama por el momento, ya que los infectados están muertos y las mujeres liberadas. ¿Será el resto de la temporada la caza de Sarah Newlin? La respuesta en unos días. | ★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Recap | True Blood (7x04)

    por Anónimo | julio 17, 2014
    True Blood (7x03)

    Una de adictos

    crítica de Fire in the Hole (7x03) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Lee Rose. Guión: Brian Buckner. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Anna Camp, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Joe Manganiello, Noah Matthews, Bailey Noble, Nathan Parsons, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Dale Raoul, Patricia Bethune, Tanya Wright, Eugene Byrd, Robert Baker, Jessica Tuck. Fotografía: David Klein. Música: Nathan Barr.

    Fire in the hole empieza a perfilar la que parece ser una de las tramas importantes de la temporada: la repercusión del daño hecho por Sarah Newlin. Daño no solo al matar a la señorita Suzuki de forma cruda, sino por detener un lucrativo negocio, el de la sangre sintética, para la Corporación Yokonomo. El episodio comienza mostrándonos dónde está escondida Sarah, ahora Noomi, y para cuando termine, la búsqueda tendrá más resonancias ya que se combina con el pasado de Eric y Pam, que en 1986 pasaron una época en Francia. Recordemos que el episodio anterior terminó con la revelación de que Eric estaba infectado de Hepatitis-V, y sus palabras nos hacen pensar que se va a rendir, que mil años de vida es suficiente. Ni reacciona ante la noticia de que Tara ha muerto, la progenie de su querida Pam. La mención de Sylvie activa un viaje a la memoria de los personajes, una treta de guión algo extraña por lo evidentemente forzada que está. ¿Eric recuerda su encuentro con los japoneses justo cuando estos van en busca de Sarah? Flojo, flojo, y más para un episodio escrito por el showrunner de la serie, Brian Buckner. Lo mejor de estas escenas es que recupera a Jessica Tuck en su papel de Nan Flanagan, representante de la Autoridad. Flanagan acabará muriendo a manos del vampiro vikingo, pero aquí simplemente con una oferta que Eric rechaza.

    Esos flashbacks ocupan buena parte de la primera mitad del episodio, de manera que no sabremos qué quería Sookie de Bill hasta bien empezada la acción, cuando su plan de hacer de cebo para los vampiros infectados se revele. Alcide sale en su busca al descubrir que no está en la casa, y su rastro la lleva hasta la mansión de Bill. El vampiro y la camarera telepática se pasarán casi todo el episodio hablando en el bosque, ella en el suelo y él en un árbol, esperando a que el olor de su sangre de hada atraiga a los enfermos. Esa charla dará lugar a un par de momentos introspectivos para ambos, pero especialmente para Bill, que recordará uno de sus últimos momentos con su hija antes de partir a la guerra. En los tres capítulos emitidos, True blood se está tomando su tiempo en hacer que los personajes se expliquen, que entendamos mejor cómo son. Otro ejemplo está en el hermoso monólogo que el reverendo Daniels recita ante Willa, explicando cómo conoció a Lettie Mae y qué le enamoró de ella. Con dulzura y sentido común, concluye que la joven vampiresa no puede vivir con ellos, ya que la madre de Tara va a querer alimentarse constantemente, una nueva adicción que batallar.

    Mientras todo esto sucede, Lafayette y James se acercan. El cocinero ha logrado aislarse de los problemas del pueblo, y Nelsan Ellis sigue siendo de los pocos actores que parece tomarse algo en serio su trabajo, se esfuerza en dar vida a las facetas de su personaje. James revela que las cosas con Jessica no van bien, y ambos se ponen a mezclar drogas para alcanzar un colocón que les evada del mundo. ¿Abandonaría Luke Grimes la serie por el giro bisexual de su personaje? Es algo forzado, la verdad, aunque recordemos que hay un espacio de seis meses donde la relación de Jessica y James ha avanzado sin que viéramos cómo, y no sabíamos apenas nada del vampiro. Para cuando llega el desenlace, la Corporación Yokonomo actúa en dos tiempos, matando a Sylvie, el capricho de Eric del momento, y secuestrando al vikingo y a Pam; y en la actualidad, cuando llegan al centro espiritual donde Sarah se esconde y matan a su amante/profesor. La vida de la mujer están en peligro y por partida doble, porque lo único que hace que Eric abandone su idea de resignarse a morir es saber que está viva. Sarah es culpable de la muerte de Norah, de su propia infección y de la nueva situación de los vampiros. A ver cuánto tarda la rubia en volver a Bon Temps.

    El capítulo trata de diferentes modos de adicción, desde los más evidentes (Lettie Mae, los vampiros infectados) hasta algunos más sutiles (Eric hacia cualquier forma de control, Sookie a las situaciones límite donde está en peligro), pero todos recorridos por una misma idea: lo difícil que es cambiar cuando ese impulso está presente. Sookie se aprovecha de la sed de los vampiros para tenderles una trampa, pero su plan llevará sin saberlo ella a una muerte en el bosque de dos disparos, uno mortal en la frente. Este resultado fatal es la confluencia de dos tramas, una en la que los habitantes de Bon Temps armados huyen despavoridos cuando Violet mata a Maxine Fortenberry (los guionistas no se están conteniendo a la hora de matar personajes en estos últimos capítulos). Su huida les lleva a cruzarse con algunos infectados, mientras otros han usado a Holly como propio cebo para atraer humanos, lo cual funciona. Parece que Sam ya no es el alcalde, y huye volando cuando tratan de matarlo los ciudadanos.El climax de ambas tramas es emocionante, con disparos cruzados, vampiros que explotan como globos de agua y varios seres sobrenaturales interviniendo. El muerto es Alcide, oportunamente desnudo y en el bosque, como se ha pasado la mitad de la serie. Se despide así Joe Manganiello de una serie que le ha dado fama y le ha hecho exhibir su cuerpo, aunque no mucho su talento. La trayectoria del personaje ha sido errática, nunca especialmente interesante, y su muerte solo impactará a Sookie y quizás a Sam, pero no mucho al resto de los personajes. Aun así es una pena que no haya tenido un final feliz, teniendo en cuenta que los guionistas nunca lo han tratado especialmente bien. Con un llanto desgarrado y la tristeza subiendo, entran la música y los créditos. | ★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Recap | True Blood (7x03)

    por Anónimo | julio 17, 2014

    El pueblo se divide

    crítica de I found you | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Howard Deutch. Guión: Kate Barnow. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Joe Manganiello, Noah Matthews, Bailey Noble, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Dale Raoul, Patricia Bethune, Tanya Wright, Eugene Byrd, Robert Baker. Fotografía: Evans Brown. Música: Nathan Barr.

    Es difícil que una serie sea capaz de sorprender de verdad al espectador en su séptima temporada, en su capítulo número 72. Y más si esa serie es True blood, de capa caída creativamente desde hace unos años. Dicho esto, el arranque de este episodio es absolutamente sorprendente, y nadie hubiera podido pronosticar que I found you iba a comenzar así. ¿Cómo empieza? Pues con humor, sexo y como un doble regalo para los fans (morbo y sexo entre gente inesperada). En una exótica habitación en medio de alguna parte, un alto caballero se está sirviendo una copa. Es Eric, al que sabíamos vivo pero no en qué estado. Alguien entra en la estancia y asumimos que es Pam, que por fin lo ha encontrado. Pues no, es Jason Stackhouse. Los dos hablan como si la charla tuviera sentido, hasta que Eric nombra a Violet y Jason dice que no importa la vampiresa. Acto seguido, uno comprende del todo que es un sueño del joven policia, que bebió la sangre de Eric en la pasada temporada. Un sueño erótico donde ambos personajes se comportan como malos actores en una película porno, atraídos hacia el deseo de follar casi contra su voluntad. Antes de que el desnudo sea total, Jason despierta, y la acción nos lleva pocos minutos después del final de episodio anterior. Sookie ha ofrecido su ayuda, y el alcalde Sam y el jefe de policía Andy la van a aceptar.

    Como el que sigue los puntos básicos de una investigación, el grupo formando por Sookie, Jason, Andy, Sam y Alcide llegan a la conclusión de que los vampiros pueden ser de otro pueblo y quizá masacren ciudades a su paso. La protagonista recuerda que encontró el cuerpo de una chica forastera, y esto les lleva a salir del pueblo en busca de respuestas. Casi como un chiste que recuerda a la segunda temporada de la serie, la mejor, cuando Sookie sale del pueblo las cosas se descontrolan y la gente se pone en su contra. El opositor a la alcaldía de Sam revela su secreto de cambiaformas y activa el miedo en la gente para que decidan armarse contra vampiros, ¿y algún otro ser sobrenatural? Bon Temps se divide, y los casi todos los humanos han decidido que la “follavampiros” no es de fíar. Solo Wade, el hijo de Holly que está colado por Adilyn, y la propia hada, se dan cuenta de lo demecial que es que el pueblo decida defenderse por sí solo, sobre todo cuando tantos de ellos tienen prejuicios contra otros por ser diferentes. Sin embargo, otro pequeño núcleo de la población de Bon Temps, la familia Thornton/Reynolds tiene su propia división, porque el comportamiento adictivo de Lettie Mae ha vuelto con la sangre de vampiro, potente droga que le hace ver a Tara, aunque no sea Tara en realidad. Rutina Wesley sigue en la serie, y su imagen en la cruz con un vestido blanco y una serpiente amarilla tiene poder icónico. Sin embargo, Lafayette advierte de los peligros de la droga, aunque no es algo que su tía quiera oír.

    ¿Quiénes son estos vampiros infectados? ¿De dónde vienen? ¿Cuánto de peligrosos son? Poco a poco se dan respuestas, y sorprende lo plenamente conscientes que son estos infectados de que les queda poco de vida. Los vampiros de True blood suelen estar dominados por su lado más salvaje, pero estos tienen miedo de morir y solon quieren calmar su sed hasta que eso pase. Una de ellas es Betty, antigua profesora de primaria que se compadece de Arlene, Holly, Nicole, aunque el humor negro de la serie impide que sean liberadas a tiempo. A destacar el gran estallido de Arlene, que ha pasado de todo en esta vida y no va a morir en el sótano de Fangtasía. O eso dice. Y quizá el bar de Eric y Pam sea la pista clave para encontrarlas, porque en la visita a la casa de la joven muerta que Sookie se encontró, un oportuno diario revela que la chica se enamoró de un vampiro que acabó siendo infectado. Un vampiro que las transportó a otro mundo e hizo que su corazón palpitara y supiera lo que es el amor. Como le pasó a Sookie con Bill. No es el más sutil de los trucos de guión, pero como le dice Alcide a su novia de vuelta en la casa, ella no es como esa chica. ¿O quizás sí? Sookie acaba el episodio de manera misteriosa, acercándose a la casa de Bill y asegurándose de su seguridad. I found you es un buen capítulo, dirigido por el nuevo co-productor ejecutivo de True blood, Howard Deutch, que ya dirigió en la sexta temporada y que lleva unos años dirigiendo aquí y allá para HBO. Es presumible decir que veremos su nombre en varios capítulos esta temporada, aunque la serie tenga un estilo bastante funcional desde el punto de vista de la dirección, establecido por Alan Ball al dirigir el piloto. Es un capítulo decente pero también de transición, ya que las tramas apenas avanzan y solo la aparición de Eric y Pam al terminar el episodio, en su esperado encuentro, compone un instante perdurable. El vampiro vikingo sobrevivió al Sol en la cima de la montaña, pero está infectado de Hepatitis-V. ¿Está condenado ya sin remedio? | ★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Recap | True Blood (7x02)

    por Anónimo | julio 17, 2014
    True Blood (7x01)

    La larga noche que da paso al día

    crítica de Jesus gonna be here (7x01) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Stephen Moyer. Guión: Angela Robinson. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Joe Manganiello, Noah Matthews, Bailey Noble, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolina Wydra, Dale Raoul, Patricia Bethune. Fotografía: David Klein. Música: Nathan Barr.

    ¿Es Jesus gonna be here mejor que la 6ª temporada de True blood al completo? Puede que sí, porque un servidor no ha sentido aburrimiento, pereza, estupor o vergüenza ajena ante estos 52 minutos de vibrante acción, que retoman como debe ser el explosivo cliffhanger de Radioactive (6.10), la barbacoa de vampiros y humanos atacada por un grupo de vampiros infectados por Hepatitis-V. El episodio, que recoge el resto de la noche y comienzo del día posterior al ataque, establece una serie de historias paralelas y recupera el buen pulso de la serie, que en su mejor momento era capaz de dar miedo y ser subversiva. La subversión se ha ido, pero este arranque de la última temporada contiene algún momento inquietante que otro y algunos instantes de calidad. El primer vuelco viene antes de entrar la cabecera, con la muy sorprendente muerte de Tara a manos de un vampiro y tratando de proteger a su madre (Adina Potter, ascendida a fija en esta temporada). Tara se había convertido en un personaje sin rumbo, pero su muerte parece algo injusta, más que nada porque la serie ha sometido a Rutina Wesley a muchas perrerías que la actriz ha tenido que defender como ha podido, incluyendo otra muerte, y merecía un final medianamente feliz. El adiós de la joven (¿definitivo? Recordemos que True blood tiene tendencia a hacer que los muertos se aparezcan) es un movimiento que nos habla de que el peligro de estos vampiros es real y de que el fin está cerca. De hecho, también han secuestrado a tres protagonistas: Arlene, Holly y Nicole, recordemos embarazada de Sam.

    El salvaje ataque a la barbacoa termina porque los vampiros reciben un aviso sonoro (¿el nuevo malo de la temporada?) y el pueblo empieza a bregar con las consecuencias. Reunión en Merlotte´s, donde se establecen enseguida las tramas del episodio, que funcionan con eficacia porque casi todas las personas emparejadas tienen problemas personales con los que lidiar. Es difícil que una serie como True blood, todo artificio, profundice en los personajes, aunque siempre lo intenta. En este capítulo, Jason reivindica su masculinidad ante la vampiresa Violet (la estupenda Karolina Wydra); Jessica trata de redimirse ante Andy y Adilyn, incluso jugándose la vida ante un vampiro infectado; Bill acompaña al sheriff en busca de su novia y familia, ya que el vampiro se siente en deuda con él; James (interpretado ahora por Nathan Parsons tras la salida de Luke Grimes) acompaña a Lafayette a su casa y se asegura de que esté bien; Willa ayuda a calmar a Lettie Mae, que ha visto morir a su hija en sus brazos y Sookie y Alcide definen los límites de su relación. La camarera telepática sabe que el pueblo la culpa de todo, de traer a los vampiros a Bon Temps hace ya años, y ese “todos” incluye a su novio. Estos emparejamientos dan lugar a varios momentos donde los diálogos de Angela Robinson o el talento de los intérpretes captan nuestra atención. El monólogo de James sobre cómo se convirtió en vampiro, Andy poniéndose frente a la escopeta o la introspección de Sookie dan una dimensión dramática de peso a unos personajes que muchas veces son meros monigotes en medio de sangre y sexo. Pero siendo esto True blood, no puede faltar el culo de Ryan Kwanten o el polvo de rigor entre Sookie y Alcide, para deleite de los fans de Joe Manganiello. Tampoco falta la barbarie, como muestra la visita a Fangtasia, donde los vampiros infectados tienen encerradas a los secuestrados en la barbacoa, atadas al artefacto que Eric usó con Lafayette en la segunda temporada.

    ¿Dónde está el vampiro vikingo? Todavía no se sabe, pero Pam está en una misión de búsqueda que de momento la tiene en Marruecos, jugando a la ruleta rusa vampírica (gran idea, por cierto). Su progenie ha muerto, así que es probable que no pase mucho antes de que la vampiresa regrese al pueblo, pero ¿será con o sin Eric? Lo que está claro es que sobrevivió a su inminente muerte en la cima nevada, pero puede haberse debilitado muchísimo, como Russell Edgington en la 5ª temporada. Quedando nueve episodios para el final de la serie, será interesante ver cuánto van a privar a los fans de Alexander Skarsgård y su siempre interesante personaje. A su vez su progenie Willa está perdida en la vida, aunque parece que hará su propósito el defender a Lettie Mae y su marido de los vampiros, en honor a Tara. Para terminar, la noche da paso al día y con él un poco de tranquilidad, mientras los humanos discuten qué pueden hacer y desconfían de los vampiros no infectados. Una frase de un secundario hace pensar que el Sur tendrá que defenderse solo y el Gobierno no acudirá en su ayuda, mientras la protagonista rechazada por sus vecinos se ofrece a ayudar. Jesus gonna be here lanza preguntas al aire, que de seguro tendrán su respuesta en los capítulos venideros. Lo deseable es que la temporada, la última temporada de True blood, mantenga el nivel de este arranque. | ★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    junio 29, 2014

    Recap | True Blood (7x01)

    por Anónimo | junio 29, 2014

    True blood regresa con su 7ª y última temporada a HBO. El 22 de junio se estrenan los 10 episodios que pondrán fin a una de las series más rentables y exitosas de la cadena, aunque no de las más prestigiosas. La serie ha ido perdiendo calidad conforme avanzaba, y la 6ª tanda fue un poco desastre, con dos cambios de showrunner que se notaron en la historia. El tráiler nos muestra como el cliffhanger se resuelve y los vampiros infectados de Hepatitis arrasan con la barbacoa en Bon Temps, mientras la ciudad es abandonada a su suerte por las autoridades nacionales. Riley Smith, Nathan Parsons (sustituyendo a Luke Grimes en el papel de James) o Brett Lorenzini son algunas de las nuevas incorporaciones de la temporada, uniéndose a las ascendidas a actrices fijas Adina Potter (Lettie Mae), Amelia Rose Blaire (Willa) y Tara Buck (Ginger). Recordemos que la nueva idea es que los vampiros sanos protejan a los humanos a cambio de su sangre, un acuerdo de pareja. Como toda serie que entra conscientemente en sus episodios de despedida, el tráiler habla de grandes temas como el peso del pasado o la imposibilidad de huir, aunque sea de nosotros mismos. La gran incógnita es el destino de Eric (ausente de las imágenes, aunque Alexander Skarsgård sigue en la serie) y saber si Alan Ball cumplirá lo que dijo tras dejar la serie sobre que volvería para encargarse del final. ¿Director y/o guionista? En unos meses lo sabremos, cuando el último de estos 80 capítulos se emita. Hasta entonces, sabemos por estos 90 segundos de imágenes que la sangre, el sexo y el peligro no dejarán de estar presentes.

    por Anónimo
    junio 04, 2014

    El fin del viaje de Sookie Stackhouse

    por Anónimo | junio 04, 2014

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