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    USA Network
    USA Network

    Maneras de sobrevivir

    crítica de Colony | Primera temporada.

    USA Network / 1ª temporada: 10 capítulos | EE.UU, 2016. Creadores: Carlton Cuse & Ryan J. Condal. Directores: Juan José Campanella, Nelson McCormick, Roxann Dawson, Scott Peters, Tim Southam. Guionistas: Carlton Cuse, Ryan J. Condal, Wes Took, Daniel C. Connolly, Dre Alvarez, Anna Fishko, Sal Calleros. Reparto: Josh Holloway, Sarah Wayne Callies, Peter Jacobson, Tory Kittles, Amanda Righetti, Alex Neustaedter, Isabella Crovetti-Cramp, Paul Guilfoyle, Kathleen Rose Perkins, Carl Weathers, Gonzalo Menendez, Kim Rhodes, Cooper J. Friedman, Ally Walker, Erin Way, Adam Busch, Adrian Pasdar, Felix Solis, Kathy Baker, Charlie Bewley, Libe Barer, Kathryn Morris, Jacob Vargas, D.J. Blickenstaff. Fotografía: Jeffrey Jur, Checco Varese. Música: Clinton Shorter.

    De entrada, Colony podría sonar a más de lo mismo. La sobada premisa del futuro cercano donde un evento ha cambiado las cosas –en este caso, la variante de la invasión alienígena– y los seres humanos deben adaptarse a lo nuevo para sobrevivir. En esta serie, esos alienígenas han dividido la población en colonias, y esta primera temporada centra su acción casi todo el tiempo en la de California, en el día a día de los ciudadanos y la lucha entre la autoridad y la Resistencia, grupos subversivos que rechazan la invasión. Especialmente en eso último. Y ahí reside uno de los principales problemas de esta tanda de episodios, que empieza muy bien a la otra de presentar su clásica estructura de subtramas paralelas (cada miembro de la familia protagonista tiene su historia, por ejemplo) pero que conforme avanza decide restar dimensionalidad a varios personajes y potenciar el conflicto de Will y Katie Bowman –estupendos Josh Holloway y Sarah Wayne Callies–, ya que él entra a trabajar para dicha autoridad y ella se suma a la causa de la Resistencia con el mismo objetivo: tratar de recuperar a su hijo Charlie, separado de ellos tras la Ocupación. Ese juego de dobles verdades, excusas y sospechas está muy bien trazado, pero ahoga el potencial de otras historias y reduce al resto de personajes a figuras monocordes, además de hacer avanzar sus tramas (la curiosidad de Bram, el lavado de cerebro de Grace, la adaptabilidad de Maddie para salvar a su propio hijo) a golpe de elipsis forzadas. Es una pena, porque el mejor equilibrio hubiera dado una mejor serie, pero aun así Colony no es nada desdeñable. La manera en que gestiona su premisa, en la que entramos in media res, es muy inteligente, porque abre el camino a múltiples teorías por parte del espectador, que no puede evitar ir elucubrando sobre quiénes son los Anfitriones y cuáles son sus intenciones. En lo que acierta bastante la serie es que explorar la parte más emocional de todo este asunto, de manera que uno puede entender perfectamente las diferentes perspectivas congregadas alrededor de la problemática. Colony tiene sus conseguidas raciones de acción, intriga y momentos al límite –de hecho, dedican un episodio entero a esto, el excitante Yoknapatawpha (1.6)–, pero si funciona es porque apela a sentimientos y conflictos emocionales esenciales, y pone a los personajes en disyuntivas morales de envergadura. La forma además acompaña al fondo, con cámara al hombro y un montaje preciso y cortante para transmitir la realidad de un mundo en tensión constante. Una elección visual que sin aportar nada nuevo (cada vez más series ruedan así) es la mejor opción para el espíritu del drama.

    Otra tendencia bastante frecuente y a la que la serie se adquiere y ejercita con talento es aquélla según la cual se juega fuerte desde el principio. A saber, varios personajes relevantes mueren y los giros de guión sorprendentes son la norma, aunque no por eso dejan de funcionar. El problema de esta fórmula es que puede quemarse con rapidez, pero cuando el cimiento de los personajes está tan bien hecho como aquí, el riesgo disminuye, siempre y cuando las decisiones que toman estén motivadas por emociones, y no entren en juego como aderezo para la trama. Will y Katie se aman, tienen un buen matrimonio –gran idea la de establecer su saludable vida sexual– y están sometidos a unas circunstancias extraordinarias que ponen a prueba la fuerza de su unión, y la de su familia. Una familia que es usada con astucia por los guionistas para cubrir diferentes aspectos de la invasión, mostrarnos múltiples caras ante la misma situación. El trabajo del padre nos muestra cómo funciona en función de las órdenes que vienen de arriba esa despreciada Autoridad; la labor en la Resistencia de la madre sirve para que aprendamos poco a poco información sobre lo que sucedió en la invasión y cómo se organiza socialmente el mundo ahora; la curiosidad del hijo nos lleva a querer averiguar cómo son los alienígenas y de dónde vienen exactamente; y la inocencia de la hija usada como perfecto caldo de cultivo para introducirle ideas de carácter místico sobre los Anfitriones nos habla de la fe para lograr adhesiones a la causa. En definitiva, Colony garantiza no solo garantiza un entretenimiento de primera sino también provoca una reflexión sobre qué haríamos ante situaciones así. Su empeño en profundizar en la moralidad de sus personajes, en no tratarlos como peones sino como seres con alma, logra distinguirla de productos de corte similar, en un subgénero que tiene potencial para lo mejor y para lo peor. Sin evitar algunos lugares comunes y con la ya mentada irregularidad en el tratamiento de algunas subtramas, este drama de ciencia-ficción goza de un conseguido tratamiento realista y una puesta en escena cargada de nervio, amén de un elenco notable que suple ocasionales carencias de guión. Y todo esto apuntado en apenas diez entregas, que cierran con un cliffhanger básico (varios frentes abiertos que terminan de mostrar lo rota que está la familia Bowman) y hace que la cuenta atrás para la segunda tanda se haga desde ya algo más complicada de aguantar. | ★★★ |


    Adrián González Viña
    © Revista EAM / Sevilla


    por Anónimo
    marzo 28, 2016

    Crítica en serie: Colony (T1)

    por Anónimo | marzo 28, 2016

    La vida en tiempos de invasión

    crítica del episodio piloto de Colony.

    USA Network | EE.UU, 2016. Director: Juan José Campanella. Guión: Ryan J. Condal, basado en una historia de Carlton Cuse & Ryan J. Condal. Reparto: Josh Holloway, Sarah Wayne Callies, Peter Jacobson, Amanda Righetti, Tory Kittles, Isabella Crovetti-Cramp, Charles Baker, Paul Guilfoyle, Jason Butler Harner, Deidrie Henry, Gonzalo Menendez, Jacob Vargas. Fotografía: Checco Varese. Música: Clinton Shorter.

    Parece que Carlton Cuse le ha cogido el gusto a ofrecernos su particular visión de algunas de las tendencias más acuciadas de la televisión reciente. Tras el fin de Perdidos (2004-2010), el guionista ha recontextualizado y llevado al presente el argumento de una película famosa –Bates Motel (2013) de la impecable Psicosis (Psycho, 1960, Alfred Hitchcock–, ha ayudado a Guillermo del Toro & Chuck Hogan a adaptar su trilogía literaria sobre vampiros en The Strain (2014-) y realizó, sin éxito, un remake USA de la serie francesa Les revenants (2012-), llamada The Returned (2015). Ahora, y sin dejar de trabajar en las dos primeras series nombradas, Cuse se ha aliado al joven Ryan J. Condal para tratar el manido argumento de la invasión alienígena, y como suele lograr su idea es bastante interesante. La mejor decisión que se toma, de entrada, es no mostrar a ninguna criatura extraterrestre en estos vibrantes 50 minutos. Están en el cielo, como presencia amenazante, y lo aterrador es comprobar la cantidad de humanos que se han adaptado a vivir según las reglas de la invasión, cosa que en realidad no tardaría en suceder. Con eso, con la realista respuesta a algo tan complicado de creer, juegan los responsables durante todo el episodio, dosificando la información y jugando sabiamente con las expectativas de la audiencia, que como siempre se hace varias cábalas por minuto buscando poner en orden lo que vas aprendiendo de los personajes y sus relaciones.

    La historia arranca cuando empieza el día de la familia Bowman, una rutina que no parece nada destacable (se quieren, disfrutan de la compañía del otro), pero desde que el padre sale por la puerta y se dirige al trabajo, notamos que algo falla. Estamos en una sociedad tensa, donde la gente mira por encima del hombro y la policía ejerce su poder con inusual descaro. Para cuando llegue el cliffhanger que despide el capítulo, sabremos muchas cosas más. Los responsables de Colony saben que no hay nada especialmente novedoso en la historia que están contando, así que son inteligentes y enfocan sus energías en hacer que el déjà vu no se enfatice demasiado. Por eso, aunque ya estén claros los buenos y los malos, los elementos a batir y el tortuoso camino del héroe con un objetivo claro, el interés no decae nunca en todo el metraje. Ayudan las eficaces interpretaciones de un elenco notable y también la creación de momentos climáticos y más o menos inesperados (ese cliffhanger al que ya hemos aludido, el escondiste bajo el camión).

    Hay una Resistencia que se opone con violencia a la gente del espacio, hay unos representantes humanos de los alienígenas en la Tierra que se manifiesta como una esfera de afortunados ricachones, y hay un ejército policial que ejecuta con brutalidad el trabajo asignado, sin plantearse las cosas dos veces. En medio, por supuesto, el factor humano, con este núcleo familiar que nos lleva por las diferentes maneras en que la invasión ha afectado a la sociedad (escasez de alimentos y medicación, limitaciones profesionales, miedo constante a ser llevado) de manera rutinaria pero no muy evidente, hasta formar la presentación de entrada a este nuevo universo en el que nos vamos a mover durante nueve entregas más. Al timón, el oscarizado cineasta argentino Juan José Campanella, que lleva años dirigiendo series en Hollywood y compaginándolo con su cine hispanoparlante, y que afronta su incursión en la ciencia ficción –más concretamente, en su variante realista– con tanta profesionalidad como falta de personalidad. Lo que nos puede hacer volver a Colony, es que sus responsables han sabido captar nuestra atención. Los motivos de la invasión, la noción compartida de los humanos de que no ésta no es permanente, el tenso doble juego que plantea el desenlace y la curiosidad por saber cómo ha cambiado el mundo son interrogantes lo suficientemente jugosos como para que apetezca ver al menos el segundo episodio. USA Network se encuentra en un momento muy dulce con el gran éxito de la extraordinaria Mr. Robot (2015-), lo cual se puede manifestar en apuestas más arriesgadas para una cadena que suele apostar sobre seguro. La serie que nos ocupa tiene potencial, así que solo quedar verla para comprobar si éste aflora o si ganan los convencionalismos. [75/100]


    Adrián González Viña
    © Revista EAM / Sevilla


    por Anónimo
    enero 24, 2016

    Reseña TV | Colony (USA Network)

    por Anónimo | enero 24, 2016
    Mr. Robot

    La inevitable misantropía del hombre moderno

    crítica de Mr. Robot / Primera temporada.

    USA Network / 1ª temporada: 10 capítulos | EE.UU, 2015. Creador: Sam Esmail. Directores: Sam Esmail, Jim McKay, Niels Arden Oplev, Nisha Ganatra, Deborah Chow, Christoph Schrewe, Tricia Brock. Guionistas: Sam Esmail, Adam Penn, David Iserson, Kyle Bradstreet, Kate Erickson, Randolph Leon. Reparto: Rami Malek, Christian Slater, Portia Doubleday, Carly Chaikin, Martin Wallström, Michel Gill, Sunita Many, Ben Rappaport, Frankie Shaw, Ron Chepas Jones, Stephanie Corneliussen, Azhar Kahn, Gloria Reuben, Michael Drayer, Bruce Altman, Michael Cristofer. Fotografía: Tod Campbell, Tim Ives. Música: Mac Quayle.

    De entrada, una serie cuyos referentes principales –tanto visuales como argumentales– son las filmografías de Stanley Kubrick, David Lynch o David Fincher va a ser, como mínimo, interesante. Mr. Robot no solo es eso, sino que se erige desde ya como una de las propuestas más sólidas, originales y reivindicables de este 2015 televisivo que pronto se acaba. Será una propuesta a seguir, a la que darle una oportunidad. Lo más sorprendente es que la serie la emita USA Network, cadena de basic cable conocida por una programación que no busca especialmente ser incómoda o única, sino más bien accesible y sencilla. No todas pueden ser HBO, Showtime o Netflix. Pero como suele pasar, de vez en cuando una cadena quiere dejar claro que ellos también son capaces de ofrecer productos con radical voluntad de diferencia. Como TNT al repescar Southland (2009-2013) en 2010, NBC al emitir Hannibal (2013-2015), ABC con American Crime (2015-) o The CW con la recién estrenada Crazy ex-girlfriend (2015-), para que se entienda mejor. Visto el alto nivel de producción, las nulas concesiones a lo familiar de su argumento y desarrollo y que está plagada de todo tipo de palabrotas –semicensuradas, eso sí–, está claro que USA Network ha dejado bastante libertad a Sam Esmail, desde ya talento a tener en cuenta que escribe, planea y dirige con marcada personalidad. El hombre ha tomado la inteligente decisión de convertirse en un certero cronista de la realidad inmediata, gran razón por la cual la serie ha tenido gran éxito entre el público internauta y que se ha beneficiado del boca-a-boca.

    La historia arranca cuando Elliot (un Rami Malek nacido para interpretar al personaje) empieza a hablar consigo mismo –en realidad está rompiendo la cuarta pared y dirigiéndose a la audiencia– para dejar(nos) claro que quiere cambiar el mundo. Su gran habilidad como hacker y su trabajo en una compañía de seguridad informática a su vez encargada de una corporación billonaria –bautizada Evil Corp, buen chiste– le da una posición privilegiada para hacerlo, y su (nuestro) contacto con un grupo antisistema de nombre Fsociety puede ser la oportunidad perfecta. El episodio piloto de Mr. Robot es de esos que hacen (o deberían hacer) historia, 65 minutos perfectos que ponen las cartas sobre la mesa y a la vez apenas cuentan nada, con la habilidad de Esmail como narrador y un binomio director/cinematógrafo que cimentarán un look puramente cinematográfico retomado después por un equipo distinto pero nunca deshonrado. Mr. Robot es tan visualmente atractiva y diabólicamente enrevesada que resulta difícil resistirse de entrada, con su atmósfera fría y en ocasiones malsana y su casi contagiosa misantropía operando a pleno funcionamiento. El resto de la temporada no logra mantener el impecable nivel de su carta de presentación, pero aún así nos encontramos ante un proyecto magnífico, desafiante (ese giro final que lo sacude todo y del que se hablará más adelante) y con unas ganas de incordiar que merecen todos los elogios.

    por Anónimo
    noviembre 02, 2015

    Crítica en serie | Mr. Robot (T1)

    por Anónimo | noviembre 02, 2015

    Más y mejor

    crítica a Sirens | Segunda temporada

    USA Network / 2ª y última temporada: 13 capítulos | EEUU, 2015. Creadores: Denis Leary & Bob Fisher. Directores: Richie Keen, Michael Blieden, Steve Pink, John Enbom, Jay Karas, Bob Fisher. Guionistas: Bob Fisher, Denis Leary, Erik Durbin, Spencer Sloan, Ken Rogerson, Annabel Oakes, Sarah Walker, Mark Blecha. Reparto: Michael Mosley, Kevin Daniels, Kevin Bigley, Jessica McNamee, Bill Nunn, Josh Segarra, Kelly O`Sullivan, Maura Kidwell, Kirsten Fitzgerald, Emily Peterson, Ashleigh LaThrop, Lenny Clarke, Jesse Luken. Fotografía: Ted Lichtenfeld, William R. Nielsen. Música: Tree Adams.

    Y cómo empezó, terminó. La primera sitcom de USA Network ha sido cancelada apenas diez días después de terminar la segunda temporada, irónicamente más potente y mejor armada que la primera. Parece que las audiencias no eran lo suficientemente grandes y que la cadena no poseía Sirens al 100%, por lo que había más voces en juego a la hora de decidir si esta fantástica comedia de Denis Leary y Bob Fisher regresaba por una tercera tanda, aunque fuera una de despedida. Ese es uno de los peligros de las series con tramas episódicas y unas historias generales vagamente desarrolladas, que no crean la necesidad de cierre, aunque los fans sí echaremos de menos las andanzas de este trío de TES que viven en Chicago y se cruzan cada día con una realidad distinta, siempre divertida y plausible. Esta segunda entrega, de 13 episodios, ha logrado mantener y hasta mejorar la frescura de las tramas, las interacciones de los personajes y no tener que recurrir a la exageración o la hipérbole como arma cómica para arrancar la risa. No. Anclados en el realismo, bastaba la actitud profesional de los personajes y sus charlas sobre lo divino y lo humano y las peculiaridades de las personas, para hacer reír a un espectador rendido ante el carisma de los personajes principales.

    De cara a esta nueva tanda, los responsables tomaron la sabia decisión de descartar al tan atractivo como tonto Billy como amenaza a la relación de Johnny y Teresa, convirtiéndolo en el novio de Maeve, hermana de ésta en constante e hilarante pelea fraternal. Además, por si hiciera falta, hicieron fijo a Bill Nunn (Cash) y así terminaron de hacer oficial las escenas de rigor donde todos los TES, y muchas veces la pareja de policías Teresa y Billy, se reunían en la sala de descanso del cuartel médico y hablaban de los temas de cada episodio. Exponían opiniones distintas y servían chiste tras chiste en una muy eficaz coreografía cómica, basada en el brillo compartido y la cesión de los remates de la broma. Si hubiera justicia en el mundo de los premios televisivos, y sabemos que no la hay, el conjunto de intérpretes de Sirens estaría nominado como Mejor reparto de comedia en los próximos Premios del Sindicato de Actores. Y es tan importante enfatizar esto, la compenetración total de esta decena de actores/actrices, porque la serie consistía esencialmente en verlos obrar su magia y defender unos libretos con ritmo, chispa e inteligencia. ¿Que tras un tiempo la estructura era algo mecánica? Puede ser, pero los guionistas se las ingeniaban para que las situaciones con los pacientes –o delincuentes si había subtramas policiales– nunca se parecieran la una a la otra. Los adictos a las drogas que tratan de engañar en los hospitales con dolencias falsas, la jurisdicción sobre a quién llamar cuándo hay mascotas involucradas en un percance, los partos en el hogar, la gente con aversión a los hospitales, la dependencia que alguien salvado puede crear con su TES, el desprecio que se les da en comparación con la policía o con los doctores. Estos y muchos temas más son tratados a lo largo de la temporada, que indaga también en la vida sentimental de su trío protagonista sin pasarse nunca al lado más empalagoso de la cuestión.

    por Anónimo
    mayo 03, 2015

    Crítica en serie | Sirens (Temporada 2)

    por Anónimo | mayo 03, 2015
    Satisfaction

    Superficialidad (por fuera y por dentro)

    crítica de Satisfaction (2014-) | Episodio piloto

    USA Network | EE.UU, 2014. Director: Kevin Bray. Guión: Sean Jablonski. Reparto: Matt Passmore, Stephanie Szostak, Blair Redford, Katherine LaNasa, Michelle DeShon, Deanna Russo, Chris Williams, Spencer Garrett, Kelvin Yu, Maggie Lacy, Tzi Ma. Fotografía: Paula Huidobro. Música: Ludwig Goransson & Nathan Matthew David.

    Lo mejor que se puede decir de este irregular episodio piloto de Satisfaction es que nadie podría adivinar dónde iba a terminar su protagonista. Sin haber visto un tráiler o leído la premisa, se entiende. Sean Jablonski —uno de los guionistas de Nip/Tuck (2003-2010)—, lo cual se nota bastante para bien y para mal) empieza su serie con la enésima voz en off que enumera los rasgos del personaje principal para que el público tenga claro quién es. Aquí estamos ante Neil Truman, financiero que está harto de su vida profesional, de lo escasa que es su vida personal y de lo poco que está contribuyendo al mundo visto como un todo. Neil está casado con Grace, de la que sabremos más con un flashback de seis meses y cuyas acciones hablan por sí solas, sin necesidad de reflexiones para el espectador. La joven Anika, que no parece tener 16 años para nada, se encuentra en medio de dos padres que no la escuchan. Suena a American beauty (Sam Mendes, 1999), pero los vericuetos por los que Jablonski lleva la trama en los 65 minutos de episodio, que pesan un poco, difieren de la oscarizada cinta escrita por Alan Ball.

    Hay una carga crítica contra la sociedad y lo que valoramos en la base de Satisfaction, que desde su propio título nos habla de aquello con lo que medimos el éxito de nuestra vida. ¿Qué nos satisface? ¿Dinero, buen sexo, estabilidad? El creador plantea esas grandes preguntas como gancho para quedarnos a ver los nueve capítulos restantes de la temporada, estrenada con audiencias modestas, pero el problema es que quiere abarcar tantos temas y apuntar tantas posibilidades narrativas y posibles subtramas que acaba por no profundizar especialmente en nada. La superficialidad de la vida moderna que quiere exponer el guionista se acaba contagiando a su propuesta, que toca múltiples palos sin dejar una sensación del todo perdurable. No ayuda mucho el hecho de que todo luzca tan prediseñado, desde el look de los personajes, incluyendo un despeinado nada natural, hasta las elecciones musicales y de encuadre. Ahí es donde se puede ver la influencia de la escuela Ryan Murphy en Jablonski, ya que Nip/Tuck pecaba en varios momentos de lo mismo, y también de una tendencia a confundir la histeria con la elocuencia, como si fuera suficiente que un personaje grite las cosas para tener razón en lo que dice. Es difícil transmitir una sensación de espontaneidad, que es lo que se supone está haciendo Neil al cambiar de vida, cuando es evidente cómo están dispuestos los puntos de giro de la trama.

    Sin embargo, Satisfaction se guarda alguna que otra sorpresa bajo la manga, y es que cuando Neil pierde el control en un avión tras varias horas de espera y acude a hacer una visita sorpresa a su mujer, la realidad le da un duro golpe cuando la descubre acostándose con un joven... al que paga. La introducción de esta idea, la prostitución masculina, dará un vuelco a la historia y lanzará al protagonista a una nueva línea de trabajo, aunque el capítulo no deja claro qué elección va a tomar. La serie plantea alguna idea polémica que otra, y en ese carácter (calculadamente) provocador es donde quizá resida su mayor virtud. El camino a la iluminación de Neil pasará por buscar una nueva forma de satisfacerse, pero teniendo en cuenta las necesidades de su mujer Grace. El conflicto está servido, sobre todo al contrastar las vidas de ambos cónyuges y darse uno cuenta de que sus problemas no se van a resolver tan rápido. Ahí reside el gran golpe de efecto que cierra el capítulo, una estampa de pretendida felicidad hecha añicos por una llamada. No iba a ser todo tan fácil para Neil, pero es deseable que al menos sea interesante. 65/100

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 22, 2014

    Reseña TV | Satisfaction

    por Anónimo | julio 22, 2014
    Sirens (Temporada 1)

    Humor sin exageraciones

    crítica de Sirens (2014-) | Temporada 1

    USA Network / 1ª temporada: 10 capítulos | EEUU, 2014. Creadores: Denis Leary & Bob Fisher, basada en la serie británica de mismo título. Directores: Michael Blieden, John Fortenberry, Jason Ensler, Steve Tsuchida, Victor Nelli, Richie Keen. Guionistas: Denis Leary, Bob Fisher, Erik Durbin, Jim Serpico, Tom Sellitti, Spencer Sloan, Ken Rogerson, Josh Lieb. Reparto: Michael Mosley, Kevin Daniels, Kevin Bigley, Jessica McNamee, Bill Nunn, Kelly O´Sullivan, Maura Kidwell, Kirsten Fitzgerald, Josh Segarra, Lenny Clarke, Loretta Devine, Jean Smart, Emily Peterson. Fotografía: William R. Nielsen, Michael Weaver. Música: Tree Adams.

    En muchas de las sitcom que desfilan por nuestra pantalla cada semana se opta por una opción concreta: la exageración cómica. Se cogen aspectos básicos de los seres humanos como rasgos de personaje y se llevan al límite para hacer un chiste. Es una opción legítima pero a veces agotadora, sobre todo si se tiene un grupo que ronda la media docena de personajes fijos y se les enfrenta en sus alocados comportamientos. Existe otra opción, más difícil de lograr y especialmente de mantener, que series como The office, ambas versiones, empezaron a usar: el no exagerar tales rasgos. Que el humor salga del conflicto plausible (también excéntrico, eso sí) de tu grupo de personajes regulares. Sirens, remake de una efímera serie británica que emitió Channel 4 y que protagonizó Richard Madden entre temporadas de Juego de tronos (2011-), logra este difícil equilibrio. Denis Leary y Bob Fisher han cogido la base de la serie original y algunos rasgos de los personajes, como la homosexualidad de uno de los protagonistas, y la han trasladado al Chicago de 2014. Brian es nuestro punto de entrada en la estación de los protagonistas, como nuevo trabajador. Forma parte de la unidad junto a Hank y Johnny, éste dándose un tiempo con su novia, la policía Theresa.

    El microcosmos de la estación es el punto más débil de la temporada, ya que los guionistas usan a la mayoría de los trabajadores (fuera del trío protagonista y uno de los TES más veteranos) de forma esporádica y sin profundizar apenas en su persona, de manera que no pasan de ser un rasgo de personaje (jefa, obsesivo-compulsiva, morbosa). Algo que sucede también con el compañero de Theresa, cuyo único rasgo es la estupidez. Aparte de esto, la comicidad de la serie funciona a pleno rendimiento, en una precisa coreografía de chistes y acciones que revelan a unos guionistas con chispa y unos directores que saben captar la gracia de las situaciones. Amén de un reparto estupendo, tremendamente eficaz y cuya compenetración hace que todo funcione. Es complicado hacer que el público pueda olvidar que está viendo una serie y que los personajes están interactuando por primera vez ante sus ojos. Si no se logra, a veces es culpa del espectador porque carga con otros personajes de los intérpretes que está viendo trabajar; y otras veces es culpa del reparto, que no se ha trabajado suficiente la química. Ninguna de estas circunstancias se da en Sirens. El reparto no es muy conocido y logran transmitir una palpable camaradería. La perspectiva de la serie, evidentemente masculina, contagia las historias sin que esto sea un problema. Y la incorrección que permite el basic cable es usada profusamente en estos 10 episodios por parte de sus responsables, que hacen que los personajes dialoguen mucho sobre sexo, prejuicios, los roles de género y el estado de las cosas en general. Todo en aras de la diversión.

    por Anónimo
    mayo 08, 2014

    Crítica en Serie | Sirens (Temporada 1)

    por Anónimo | mayo 08, 2014
    Those Who Kill

    La psique perversa y los investigadores intensos

    crítica de Those Who Kill (2014-) | Episodio piloto

    USA Network | EEUU, 2014. Director: Joe Carnahan. Guión: Glen Morgan. Reparto: Chloë Sevigny, James D´Arcy, James Harrison, Bruce Davison, Omar Abtahi, Kerry O´Malley, Ryan O´Nan, Anne Dudek, Kathy Baker. Fotografía: Yasu Tanida. Música: Johnny Jewel.

    Y tenemos otro remake en la misma cadena. En este caso de una serie danesa, un policíaco sobre asesinos en serie. El capítulo no aporta mucho. Para qué negarlo. Es la repetición ya mil veces vista de unos patrones que redundan sin mesura. ¿Por qué el aprobado entonces? Es competente, técnicamente solvente y algunos de sus momentos logran el milagro de sorprender o dar algo de miedo. La gran apuesta por la “originalidad” viene del carácter convulso de la pareja protagonista. Partiendo ambos de agotadores estereotipos –ella es una policía de pasado turbio que se implica demasiado en los casos, él es un experto en criminales que está a un paso de ser uno de ellos–, el creador Glen Morgan nos enseña momentos puntuales en este episodio piloto que tienen el potencial de ser interesantes rasgos de personaje –ella se corta, él puede ser inhumano–.

    El problema viene con el resto de cosas. El demente de turno es de una psicología básica, y a pesar del buen trabajo de Ryan O´Nan, nada de lo que hace o dice nos pilla de sorpresa. La mujer como eterna víctima de asesinos en serie, las tensiones en el departamento, el perfil del jefe duro pero flexible… una catarata de ideas pre-digeridas y un refrito no muy resultón. El inestable ambiente familiar de Catherine (una Chloë Sevigny a la que su exaltación natural le viene perfecta para interpretarla) parece ser la fuente de sugerentes historias, así como que no tenga problemas para romper la ley si hace falta.

    La metáfora de la estupenda cabecera de la serie parece guiar el paseo que el espectador tendrá cada semana por las perversas mentes de un grupo de despiadados asesinos. Todo con una estérica lúgubre y algo sucia, acorde con el humor de los personajes. Ninguna novedad ahí tampoco. Los casi 50 minutos de metraje dan tiempo a Morgan y a Joe Carnahan desde la dirección a dar un par de vuelcos a la trama. Se juega la clásica carta de implicar a la protagonista en un peligro del que sabemos va a sobrevivir, y se crea un cliffhanger con el misterioso pasado de Catherine para tratar de atraer el espectador para la siguiente entrega. Ver Those who kill no es perder el tiempo, pero sí que implica no quedarse con nada en la memoria un par de horas después de haberla visto. | 60/100 |

    por Anónimo
    marzo 12, 2014

    Reseña TV | Those Who Kill (2014)

    por Anónimo | marzo 12, 2014
    Sirens

    El efecto de la compenetración

    crítica de Sirens (2014-) | Episodio piloto

    USA Network | EE.UU., 2014. Director: Victor Nelli. Guión: Denis Leary & Bob Fisher. Reparto: Michael Mosley, Kevin Daniels, Kevin Bigley, Jessica McNamee, Bill Nunn, Isaiah Mustafa, Robert Kelly. Fotografía: Michael Weaver. Música: Tree Adams.

    Remake de la serie británica del mismo título que Channel 4 emitió en 2011, Sirens llega a USA Network con el honor de ser su primera comedia de media hora. Una cadena de basic cable caracterizada por sus series policiacas, USA Network encontró en este cachondo relato del día a día de tres paramédicos de ambulancia la excusa perfecta para lanzarse a ese mercado. No es de extrañar encontrar el nombre de Denis Leary como co-creador del proyecto. Leary co-creó y protagonizó en FX Rescue me (2004-2011), que recogía la actividad diaria y las vidas de un pequeño grupo de bomberos y policías. Leary no sale en pantalla en esta ocasión, pero su ácido sentido del humor impregna cada segundo de este notable piloto. Queda, como nos pasara hace unos meses con Getting on (2013-), la duda de cuanto mérito es del original británico y cuánto de Leary y su co-creador Bob Fisher.

    Lo incontestablemente bueno de estos 22 frenéticos minutos es el ingenio que recorre la propuesta y la eficacia cómica del grupo de intérpretes que la protagoniza. Una de las tareas más complicadas de cualquier comedia de situación es hacer que el público pueda olvidar que está viendo un arranque de serie y que los personajes están interactuando por primera vez ante sus ojos. La compenetración es fundamental, y en muchas comedias no se logra. A veces es culpa del espectador, que no puede evitar cargar con otros personajes de los intérpretes que está viendo trabajar. A veces es del reparto, que no se ha trabajado suficiente la química. Ninguna de estas circunstancias se da en Sirens. El reparto no es muy conocido (a este crítico solo le sonaba Michael Mosley) y logran transmitir una palpable camaradería. Las tramas generales están desplegadas y está claro que nos espera un par de chistes por minutos, la sana cuota gay, la exageración de los comportamientos cotidianos por efecto cómico y una ilusión de incorrección (la broma final de la botella), cortesía del basic cable. Nada nuevo, pero al menos hace reír, como esa borrachera bañada en melocotón. | 70/100 |

    por Anónimo
    marzo 12, 2014

    Reseña TV | Sirens (2014)

    por Anónimo | marzo 12, 2014

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