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    Juego de tronos Temporada 4
    Juego de tronos Temporada 4
    Juego de tronos, Temporada 4

    Este artículo contiene spoilers de la cuarta temporada, ya emitida, pero no revelará detalles de las novelas que aún están por adaptarse a televisión.

    La cuarta temporada de Juego de tronos ha mantenido el nivel de años anteriores, superándose en determinados apartados técnicos y salvando los desfiladeros argumentales que abundan en la novela río de George R.R. Martin. Cualquier lector de la saga, más aún si es escritor, más de una vez habrá podido detectar la pérdida de brújula del novelista americano en algún pasaje, la intrascendencia, el relleno o la imposibilidad de atender a los mil frentes abiertos a golpe de tecla. Al menos, es fácil de reconocer cuáles son sus personajes fetiche y cuáles, llegados a un punto, escribe casi por compromiso, esperando poder matarlos de una forma impactante o, lo que es mucho peor, abandonándolos entre una marisma de páginas viejas. Los showrunners de la serie han procurado en esta temporada amarrar ciertos hilos argumentales, incluso anudándolos unos con otros para simplificar y tratar de abarcar lo inabarcable. Por ejemplo, es el caso del empaste de secuencias finales correspondientes a El Perro – Arya y Brienne – Podrick. De hecho, este último personaje se ha reciclado en favor de cierta ergonomía de casting, cosa que agradece especialmente el público ajeno a la obra literaria, donde se puede divagar 30 o 40 páginas sin que ocurra nada, mientras que en un producto televisivo de este calibre cada minuto es oro. Por otro lado, Benioff y Weiss han querido resolver misterios que también parecían abocados al olvido, para no tratar de acumular deudas a posteriori insalvables (recuérdese Perdidos). Se ha insinuado el catalizador de toda la historia, desde su mismísimo comienzo, además de haber desvelado los asesinos detrás del envenenamiento de Joffrey, asuntos que los libros mantienen en cierto vilo o directamente han enterrado con tinta.

    La gran duda que me surge es qué tienen decidido hacer los creadores la próxima temporada con aquellos personajes que han agotado su trama hasta la última página escrita por George R.R. Martin. Hemos dejado a algunos de ellos en su último instante novelizado, con libros aún por adaptar, ya que los ritmos de evolución y desarrollo son distintos dependiendo del personaje. Como no tiene pinta de que se vaya a publicar el siguiente volumen de la saga antes del rodaje de la quinta temporada, Benioff y Weiss solo tienen dos opciones: o prescindir de esos personajes durante una temporada o inventar guión para ellos. Cualquiera de las dos vías es controvertida y tiene sus desventajas. Otras líneas argumentales han bajado su velocidad y se guardan acontecimientos y recorrido para el año que viene, aunque esto haya supuesto cierto estancamiento. Es el caso de la historia de Daenerys, aunque el descenso de ritmo se compensa con creces con la fascinación y el deleite que despierta cualquiera de sus actos (y de sus consecuencias).

    No me gusta resaltar aspectos negativos en ninguna crítica, y menos en una serie que apenas tiene, pero personalmente le hubiera dado menos protagonismo a Samwell y Gilly o a Bran y compañía, o directamente hubiera prescindido en el montaje final de reyes no muertos “transformabebés” o niñas que lanzan bolas de fuego. Toda la vertiente mágica y más fantasiosa de la serie me hace perder algo de interés, y me temo que cada vez irá a más (recientemente los creadores han confirmado mis miedos vía entrevista). Pero repito que se trata de un aspecto criticable solo bajo un gusto personal, por mucho que sepa de primera mano la coincidencia de opinión a este respecto. Puestos ahora a ensalzar subtramas, esta temporada se lleva la palma la relación entre Arya y El Perro. Entretenida, emotiva y psicológicamente profunda y compleja: matrícula de honor. En segundo lugar, destacaría todo, absolutamente todo, lo que incluya a La Víbora Roja de Dorne, ya que ni una sola de sus intervenciones tiene desperdicio. La medalla de bronce se la otorgaría a la línea de Tyrion (aunque comparte méritos en el segundo puesto), eje vertebrador de esta temporada, de principio a fin. En cuanto a personajes, por un compendio valorativo de protagonismo, evolución, escenas y nivel interpretativo de los actores que les encarnan, me quedo sin dudarlo con Tyrion, Oberyn y El Perro, por ese orden. Por añadir otro trío de favoritos, hablando de episodios me quedo con The Children (10), Mockingbird (07) y The Lion and The Rose (02), seguidos muy de cerca por Breaker of chains (03) y el impactante The Mountain and the Viper (08). Si atendemos a lo escrito anteriormente, no es difícil adelantarse a la lista que viene a continuación, ese látigo donde estiro las 15 mejores secuencias de esta temporada. No están numeradas pero pueden considerarse incluidas en cierto orden creciente, acabando la lista con aquellas que considero mejores. Se acompaña la elección con las palabras que le dediqué a la secuencia en su correspondiente Recap.

    por Unknown
    junio 29, 2014

    Balance final de la cuarta temporada de Juego de tronos. Top 15 secuencias

    por Unknown | junio 29, 2014
    Juego de tronos (4x10) | Game of Thrones

    Perro y leones

    crítica de “The Children” (4x10) | Game of Thrones (Temporada 4)
    Este artículo contiene spoilers

    HBO | EE.UU., 2014. Director: Alex Graves. Creador: David Benioff y D. B. Weiss. Guión: David Benioff y D. B. Weiss. Fotografía: Anette Haellmigk, Música: Ramin Djawadi. Diseño de producción: Deborah Riley. Dirección artística: Paul Ghirardani. Intérpretes: Peter Dinklage, Nicolaj Coster-Waldau, Lena Heady, Kit Harington, Emilia Clarke, Charles Dance, Liam Cunningham, Stephen Dillane, Carice Van Houten, Maisie Williams, John Bradley, Isaac Hempstead Wright, Rory McCann, Rose Leslie, Kristofer Hiviu, Hannah Murray, Iwan Rheon, Conleth Hill, Sibel Kekilli.

    Valar morghulis…

    Nieve sucia, nieve moteada por cadáveres. Cuervos en movimiento: sobre el lomo paquidermo de un gigante inerte o atravesando la tierra de nadie para encontrarse con el enemigo. Jon Snow está decidido a acabar con la vida de Mance Rayder. El Rey-más-allá-del-Muro le recibe y tiene lugar el encuentro. Se justifican deslealtades y lealtades, se brinda por los perdidos y cada bando muestra su postura a la hora de aceptar algo parecido a una tregua. Pero hay intenciones ocultas, y precisamente esa sensación transmite la cámara cuando busca y encuentra esquinas y recovecos donde posicionarse. Se agazapa, se escora, se asoma por detrás de un hombro, de un cuchillo. Son puntos de la estancia que quedan marcados por las miradas de reojo que efectúa Jon, incluso por aquellas que no llega a ensayar. Estos encuadres ayudan a desenfocar la atención del espectador, pasando la conversación a un segundo plano y recordándonos que el fin de dicha audiencia difiere mucho del instante, de las palabras. Por momentos, la cara del bastardo Stark refleja ausencia, por estar concentrado en la acción suicida que está dispuesto a cometer de un segundo a otro, escena con una esencia similar (salvando distancias) a aquella mítica desarrollada en el restaurante Loui’s por Michael Corleone en compañía mafiosa. Jon Snow termina resultando más previsible que el hijo del Don, y en lugar del traqueteo de un tren escuchamos la advertencia de un ataque inminente. Dos batallones de caballería bien organizados cercan a los salvajes y comienzan a masacrarlos, hasta que Mance Rayder se rinde por el bien de su pueblo. El ejército vencedor está comandado por Stannis Baratheon, rey en busca de trono que vio en las llamas de su Sacerdotisa Roja la necesidad de poner rumbo al Norte, y que consiguió en el Banco de Braavos, gracias a su Mano, los medios necesarios para hacerlo. Su poder y su superioridad sobre el terreno quedan genialmente representados cuando un salvaje se lanza enloquecido contra él y es interceptado por un soldado a caballo que cruza el plano como una centella, sin que mediara una orden. Sin que Stannis y su escolta detuviese el paso. Sin que Stannis llegase siquiera a parpadear. Uno de esos detalles que te hace sonreír en el sofá y soltar una exclamación espontánea al más puro estilo americano: Yeeesss! Durante el careo entre reyes, Jon Snow se identifica como hijo de Ned Stark y adquiere voz y voto. Mance vivirá; los muertos arderán.

    por Unknown
    junio 23, 2014

    Recap | Juego de tronos (4x10). Final de temporada

    por Unknown | junio 23, 2014
    Juego de tronos (4x09) | Game of Thrones

    Flechas en la noche

    crítica de “The Wathcers on the Wall” (4x09) | Game of Thrones (Temporada 4)
    Este artículo contiene spoilers

    HBO | EE.UU., 2014. Director: Neil Marshall. Creador: David Benioff y D. B. Weiss. Guión: David Benioff y D. B. Weiss. Fotografía: David Franco. Música: Ramin Djawadi. Diseño de producción: Deborah Riley. Dirección artística: Paul Ghirardani. Intérpretes: Kit Harington, John Bradley, Rose Leslie, Kristofer Hiviu, Hannah Murray.

    Noche en el frío Norte. En lo alto del Muro, dos vigilantes: Samwell Tarly y Jon Snow. En la vigilancia, un tema de conversación: amores perdidos. Cálida distracción para los dos personajes que van a acaparar el protagonismo en este noveno episodio, desarrollado íntegramente entre hielo y nieve, entre Salvajes y Cuervos. Esas evocaciones en la noche temprana no son casuales sino que tienen un fin posterior a nivel de guión, y además quedan justificadas en el contexto momentáneo de los personajes, especialmente en el caso de Samwell. La justificación queda muy bien resumida con unas palabras del Maestre Aemon, pronunciadas durante un segundo diálogo de inicio, en compañía de un Sam enamorado y atormentado que ha buscado amparo como tantas otras veces en los libros del Castillo Negro: “Podríamos pasar toda la noche contando historias de amores perdidos. Nada hace al pasado un lugar más dulce para visitar que la perspectiva de la muerte inminente”. Por suerte para el espectador, esa muerte llega con la inminencia pronosticada. Un sonido de cuerno anuncia el verdadero comienzo de todo, y de paso corta el reencuentro entre Gilly y Samwell, escena que corría cierto riesgo de empalago. El Cambiapieles Thennita con los penetrantes ojos prestados de un búho nos confirma lo que ya sabemos: “It’s time”. La hoguera más grande que jamás se ha visto en el Norte por fin puede ser contemplada. Un enorme mechón de bosque en llamas. El Muro responde y se ilumina en su cresta. Los hermanos de negro corren a ocupar sus puestos en esa cima blanca y laberíntica, trincheras en el cielo. Se suda miedo y escarcha. Abajo, la guerra llama a la puerta.

    por Unknown
    junio 14, 2014

    Recap | Juego de tronos (4x09)

    por Unknown | junio 14, 2014
    Juego de tronos (4x08)

    Ni los dioses perdonan

    crítica de The Mountain and the Viper (4x08) | Game of Thrones (Temporada 4)
    Este artículo contiene spoilers

    HBO | EE.UU., 2014. Director: Alex Graves. Creador: David Benioff y D. B. Weiss. Guión: David Benioff y D. B. Weiss. Fotografía: Anette Haellmigk, Música: Ramin Djawadi. Diseño de producción: Deborah Riley. Dirección artística: Paul Ghirardani. Intérpretes: Peter Dinklage, Nikolaj Coster-Waldau, Lena Heady, Kit Harington, Emilia Clarke, Aidan Gillen, Charles Dance, Sophie Turner, Maisie Williams, John Bradley, Alfie Allen, Rose Leslie, Kristofer Hiviu, Hannah Murray, Iwan Rheon, Rory McCann, Conleth Hill, Iain Glen.

    Un techo de tablones de madera filtrando hilos de sangre, como cantaría Las lluvias de Castamere si fuera versionada por el norte más salvaje; un hombre desollado y empalado como un tótem macabro, firma de una Casa que conquista a través de las estrategias bélicas más rastreras y Hediondas; un desenlace de combate con un impacto hipersensorial, casi sinestésico, otro final antológico que sigue esculpiendo el culto masivo de una serie incomparable… Violencia, en definitiva. Violencia sin concesiones (no significa gratuita) que irrumpe en el plano a estallidos cada vez más frecuentes, a medida que nos acercamos al final de temporada y se alcanza el clímax en las distintas tramas. No en vano, el próximo episodio es el mítico número nueve, donde todo apunta que un muro blanco se va a convertir en un paredón rojo. Juego de tronos no es hipócrita televisivamente hablando, y aquello que debe ser explícito, cercano a la experiencia carnal, va a ser tratado y mostrado como tal. Parafraseando a Tyrion: “Si quieres concesiones, has venido al lugar equivocado”.

    Pero no todo es violencia en esta Canción de hielo y fuego, en absoluto. Aparte del ataque de los salvajes a Villa Topo (rasgado por una música tensional al más puro estilo hitchcockniano, partituras inspiradas en el Bernard Herrmann más “psicótico”), de la recuperación de un Foso Cailin pesadillesco por parte de la Casa Bolton (gracias a las tretas traicioneras de Ramsay y su fiel mascota, por las cuales el bastardo será recompensado con la honra de un apellido paterno y una vasta herencia cuyo dominio la vista no abarca desde una colina ventosa) y aparte del duelo entre Gregor Clegane y Oberyn Martell, hay otras escenas de distinta índole que merecen ser destacadas. Por ejemplo, la risa espontánea, improcedente y tremendamente contagiosa de Arya cuando después de todo lo vivido en el camino recibe la noticia de la muerte de su tía Lysa Arryn, ya frente a La Puerta de la Sangre. O la relación compleja entre Gusano Gris y una Missandei de belleza delirante, otro amor que busca superar sus crueles imposibilidades. Pero especialmente, y antes de pasar a la secuencia estrella, cabe ensalzar las escenas desarrolladas en el Nido de Águilas y aquella protagonizada por Jorah Mormont y Daenerys Targaryen.

    por Unknown
    junio 09, 2014

    Recap | Juego de tronos (4x08)

    por Unknown | junio 09, 2014
    Juego de tronos (4x07) | Game of Thrones

    Recuerdos de infancias monstruosas

    crítica de Mockingbird (4x07) | Game of Thrones (Temporada 4)
    Este artículo contiene spoilers

    HBO | EE.UU., 2014. Director: Alik Sakharov. Creador: David Benioff y D. B. Weiss. Guión: David Benioff y D. B. Weiss. Fotografía: Fabian Wagner BSC, Música: Ramin Djawadi. Diseño de producción: Deborah Riley. Dirección artística: Paul Ghirardani. Intérpretes: Peter Dinklage, Nicolaj Coster-Waldau, Lena Heady, Kit Harington, Emilia Clarke, Aidan Gillen, Carice Van Houten, Sophie Turner, Maisie Williams, John Bradley, Rory McCann, Gwendoline Christie, Jerome Flynn, Ian Glen.

    El séptimo capítulo de Juego de tronos va a aglutinar los mejores diálogos de la temporada y alguno de los mejores de toda la serie, desde su arranque. Los guiones de esta obra televisiva de HBO vienen firmados por varios escritores, con cierta alternancia, y dentro de la excelencia lograda por todos ellos, despunta siempre la escritura de los creadores. Cuando Weiss y Benioff sujetan la pluma a dos manos y se encargan del libreto adaptado de un capítulo se nota la diferencia. Sus guiones están equilibrados y contienen diálogos que son pura orfebrería de la palabra, llenos de frases contundentes y expansivas en la reflexión, líneas de texto que cuelgan aquí y allá para que personaje y actor se agarren a ellas, trepen y se eleven en todo momento, y para que el espectador las use a modo de lianas y se columpie con disfrute de una escena a otra, con una exclamación más propia de Stendhal que de Tarzán. Si a estos guiones le añadimos los mejores escenarios donde lucir, envoltorios visuales superlativos, sean decorados interiores o paisajes naturales, tenemos un episodio como el que nos ocupa.

    Tyrion protagoniza hasta tres secuencias sin salir de su celda, conversaciones en encuentros con Jaime, Bronn y Oberyn, todas significantes y a cuál mejor. Con su hermano comentará el inesperado desenlace del juicio, fantaseará con la idea de desprestigiar un apellido compartido y no elegido al que ninguno de los dos guarda ya demasiada estima, y finalmente averiguará con amarga sorpresa que el Matarreyes no luchará por él en el juicio por combate. En su búsqueda de un paladín, al enano solo le queda la opción de Bronn, pero desde el primer instante que vemos al carismático personaje poner un pie en la celda, tanto el condenado como nosotros anticipamos la respuesta final. El ex mercenario ha cambiado de vida y pone límites a la amistad por propia supervivencia; tampoco peleará en nombre de Tyrion. No esta vez. La conversación no tiene desperdicio y se vuelve emotiva en su final, cuando ambos se retratan mutuamente a través de la falsa ofensa y la socarronería, camuflando así el cumplido y el aprecio, algo muy recurrido entre hombres, especialmente si atesoran una verdadera amistad. “Tuvimos buenos días juntos”, dice Bronn para encauzar la despedida, y nosotros podemos dar fe de ello. Hemos disfrutado siendo testigos de esa química entre los dos personajes que se ha mantenido en toda escena compartida. Comprendemos que a Tyrion le cueste soltarle la mano tras estrechársela, y que su amigo le dé una palmadita cariñosa y casi entrañable en los nudillos para conseguir liberarla. El menor de los Lannister enfrenta un segundo adiós entre rejas y es desgraciadamente consciente de que se queda realmente solo. El último plano de la secuencia lo muestra detenido en esa soledad, centrado detrás de unos barrotes sentenciosos. Lo que Tyrion desconoce y le habría servido de consuelo es aquello que se pronuncia en Farewell my concubine: “Por mucho que uno se esfuerce, solo encuentra lo que busca por casualidad”.

    por Unknown
    mayo 30, 2014

    Recap | Juego de tronos (4x07)

    por Unknown | mayo 30, 2014

    Un enano por encima de dioses y de hombres

    crítica de The Laws of Gods and Men (4x06) | Game of Thrones (Temporada 4)
    Este artículo contiene spoilers

    HBO | EE.UU., 2014. Director: Alik Sakharov. Creador: David Benioff y D. B. Weiss. Guión: Bryan Cogman. Fotografía: Fabian Wagner BSC, Música: Ramin Djawadi. Diseño de producción: Deborah Riley. Dirección artística: Paul Ghirardani. Intérpretes: Peter Dinklage, Nicolaj Coster-Waldau, Lena Heady, Emilia Clarke, Charles Dance, Natalie Dormer, Liam Cunningham, Stephen Dillane, Alfie Allen, Iwan Rheon, Conleth Hill, Sibel Kekilli, Iain Glen.

    Uno no se cansa de contemplar los títulos de crédito iniciales de Juego de tronos. Con cada visionado, tratamos de buscar un nuevo ángulo y raptar un nuevo detalle, pero, sobre todo, aguardamos expectantes la aparición en el mapa de una nueva ciudad. Aparte de resultar tremendamente original y atractivo, este motion graphic de apertura resulta funcional y se convierte en una hoja de ruta para el espectador que va a disfrutar del episodio en cuestión. La idea es brillante y digna del mismo Da Vinci cuyas imaginativas máquinas sirven de inspiración. El creador de la pieza es Angus Wall, un superclase en su doble oficio de diseñador y montador, habitual colaborador del incomparable David Fincher desde su magna Se7en, circunstancia que le resta casualidad al ramalazo de genio y explica la depurada técnica. En este capítulo seis, durante ese recorrido aéreo por la esfera de hielo y fuego, sobrevolamos por primera vez la ciudad de Braavos. Su diseño consigue captar a las mil maravillas la esencia del lugar, con esas monedas rodando por canaletas hasta caer en el interior de una bóveda. La ciudad natal del desaparecido Syrio Forel será nuestra primera parada.

    Entramos en sus límites montados en un barco de velas rojas estampadas con el emblema de Stannis Baratheon. El venado dentro de un corazón en llamas pasa entre las piernas de una especie de Argonath braavosi, rumbo al poderoso Banco de Hierro. Allí, en un ambiente impersonal y tras una larga espera (las coincidencias con nuestros bancos continúan), el Caballero de la Cebolla y su rey tratarán de encontrar el apoyo financiero necesario para su férreo propósito de conquista. Finalmente, después de unas sentidas y convincentes palabras de Ser Davos, deducimos que los banqueros acceden a la petición. Los movimientos de cámara durante esa intervención postrera de Ser Davos nos ayudan a percibir la fuerza de su discurso y a compartir el cambio de parecer repentino que realiza el Banco de Hierro. Del plano sostenido donde podemos apreciar toda la credibilidad y la franca convicción que emana del ex contrabandista, pasamos a una imagen con el perfil del rostro de Stannis en primer plano y los tres banqueros y Davos al fondo, observándole a cierta distancia justo en el momento que es señalado como única opción válida. El Caballero de la Cebolla gira y levanta el brazo para apuntarle con el índice y la cámara obedece cual perro en busca de un palo. Sigue su gesto y rápidamente nos encontramos en el sitio indicado, adoptando la perspectiva del señor de Rocadragón. Algún purista puede llegar a criticar el cambio posicional de la lente por considerarlo demasiado vertiginoso o brusco dentro de una secuencia estable y montada bajo un tempo normal, casi pausado, pero es precisamente ese contraste lo que se pretende en un contexto que ha adquirido cierta intensidad y donde debemos acabar viendo la figura de Stannis ensalzada y reconocida a ojos del Banco de Hierro. Braavo.

    por Unknown
    mayo 17, 2014

    Recap | Juego de tronos (4x06)

    por Unknown | mayo 17, 2014
    Juego de tronos | Game of Thrones (4x05)

    Negro pone rojo sobre blanco

    crítica de Fisrt of his Name (4x05) / Game of thrones (Temporada 4)
    Este artículo contiene spoilers

    HBO | EE.UU., 2014. Director: Michele MacLaren. Creador: David Benioff y D. B. Weiss. Guión: David Benioff y D. B. Weiss. Fotografía: Robert McLachlan ASC, Música: Ramin Djawadi. Diseño de producción: Deborah Riley. Dirección artística: Paul Ghirardani. Intérpretes: Nicolaj Coster-Waldau, Lena Heady, Emilia Clarke, Kit Harington, Aidan Gillen, Charles Dance, Natalie Dormer, Sophie Turner, Isaac Hempstead Wright, Maisie Williams, Rory McCann, Gwendoline Christie, Jerome Flynn, Iain Glen.

    Sin invitación, nos colamos en la enésima ceremonia de la temporada. No se trata de una boda esta vez sino de un acto de coronación. Un niño con cara angelical cae en las incómodas entrañas de ese enorme erizo de metal tan ansiado por muchos, momento en el que es proclamado Primero de su Nombre, sin que a nadie le importe a estas alturas el hecho matemático y existencial de que el último se convierte en primero cuando los predecesores mueren por un mal trago o por un jabalí (o por ambas cosas). Larga vida al rey, se dice a voz en coro, y una madre cruza los dedos fuera de plano mientras en su cabeza trata de dar con la forma de conseguir tal oxímoron (a las pruebas de su duelo me remito). Cersei realmente tiene desdoblado el pensamiento, manteniendo en mente dos cuestiones en las que pretende asegurarse las victorias personales de antaño: la supervivencia de su hijo Tommen y la no supervivencia de su hermano Tyrion. Cuestiones de vida o muerte, literalmente. Para afianzar la seguridad de su vástago y lograr la primera de las victorias, Cersei va a tener que hacerse tongo a sí misma, abandonando la lucha que mantiene en alguno de sus muchos frentes, algo que puede haber aprendido de su padre, para quien enemigos y aliados son una mera cuestión de intereses. Hago alusión a la tregua tácita que ella alcanza con Margaery, gracias a un despliegue de sinceridad bastante desconcertante y debido a la más primitiva y acuciante de las necesidades de una madre. Margaery se regodea en esa confianza impostada y se permite incluso colocar espinas dudosamente camufladas en la conversación, algo que a buen seguro le habrá enseñado su abuela. Cersei solo podrá pincharse y callar; ahora la necesita de su parte. Y no solo a ella. La hija de Tywin Lannister también buscará el favor del mencionado padre y de la Víbora Roja, a quienes necesita para lograr la segunda victoria, quizás la más ansiada. Por su condición activa y significativa en el inminente juicio del enano, Cersei tratará de influenciar a ambos. Sus métodos son sutiles pero aun así difícilmente escapan a la fina percepción de los dos hombres. Ella procurará alienarles y contagiarles con su total convencimiento: Tyrion es el culpable del asesinato de Joffrey. De forma inteligente, tratará de tocar la fibra más sensible de cada uno, apelar a aquello que más valoran. Con Tywin, apuntará al legado familiar, y con Oberyn, al sentimiento paternal y al amor por sus hijas. De dichas escenas compartidas entre estos personajes, también es destacable la localización y la fotografía de los jardines reales por los que pasean el príncipe guerrero y poeta de Dorne y Cersei, incluyendo ese último plano fantástico donde se muestra a un Oberyn reflexivo a la derecha del encuadre, con el mar y el velero para Myrcella de fondo, y especialmente remarcables son las palabras que usa Tywin para referirse al Banco de Hierro cuando le confiesa y le explica a su hija la deuda que tienen para con esta implacable entidad de Braavos, al mismo tiempo que justifica la alianza con los Tyrell mediante nuevos casamientos. Tywin compara el Banco de Hierro con un templo, y todo su breve discurso acerca de piedras, despersonificaciones y consecuencias se antoja de una iluminada y triste actualidad, ya que es inevitable establecer paralelismos con nuestro presente. Si escuchamos con atención al sabio patriarca Lannister, los bancos no cambian un ápice ni siquiera en la ficción, y da igual que tengan que recorrer siete reinos en lugar de solo uno para reclamarte aquello que consideran suyo.

    por Unknown
    mayo 09, 2014

    Recap | Juego de tronos (4x05)

    por Unknown | mayo 09, 2014
    Juego de tronos | Game of Thrones (4x04)

    Determinación y cambios

    crítica de Oathkeeper (4x04) |Game of Thrones (Temporada 4)
    Este artículo contiene spoilers

    HBO | EE.UU., 2014. Director: Michele MacLaren. Creador: David Benioff y D. B. Weiss. Guión: Bryan Cogman. Fotografía: Robert McLachlan ASC, Música: Ramin Djawadi. Diseño de producción: Deborah Riley. Dirección artística: Paul Ghirardani. Intérpretes: Peter Dinklage, Nicolaj Coster-Waldau, Lena Heady, Emilia Clarke, Kit Harington, Aidan Gillen, Natalie Dormer, Sophie Turner, Isaac Hempstead Wright, John Bradley, Gwendoline Christie, Jerome Flynn, Ian Glen.

    El cuarto episodio de Juego de tronos comienza con una nueva conquista draconiana. Daenerys Targaryen culmina con éxito su estrategia y vence al enemigo desde sus propias entrañas. Un reducido grupo de inmaculados, vistiendo atuendos de esclavo y liderados por Gusano Gris, penetran en Meereen a través de sus cloacas para hacerle llegar a la clase esclavizada la opción prometida, para mostrarles y convencerles de la oportunidad. Se les entregan armas y se les muscula la determinación, desencadenando (nunca mejor dicho) la rebelión, el alzamiento. Ya con la ciudad bajo control, la Rompedora de cadenas no tendrá piedad de aquellos capaces de sacrificar niñas inocentes. Desoyendo el consejo de Ser Barristan, crucificará a los amos por los caminos internos de Meereen, de la misma forma que ellos hiciesen con los esclavos en la ruta de llegada a la ciudad. “Responderé a la injusticia con justicia.” Tras haber invertido la pirámide social, Daenerys sube a otra real, de arena y piedra, a la gran pirámide escalonada de Meereen. Desde lo más alto, contempla con orgullo su obra, el mismo orgullo con el que vuelve a ondear al viento el emblema de su Casa, un cuarto dragón policéfalo desplegado en el cielo a su espalda y que oculta la esfinge esclavista. Alas libres sobre alas de esclavitud; todo simbolismo. Y es que no se me ocurre mayor símbolo de libertad que un dragón en vuelo.

    por Unknown
    mayo 04, 2014

    Recap | Juego de tronos (4x04)

    por Unknown | mayo 04, 2014
    Juego de tronos - Game of Thrones (4x03)

    Encadenar la pérdida, catapultar la libertad

    crítica de Breaker of chains (4x03) | Game of thrones (Temporada 4)
    Este artículo contiene spoilers

    HBO | EE.UU., 2014. Director: Alex Graves. Creador: David Benioff y D. B. Weiss. Guión: David Benioff y D. B. Weiss. Fotografía: Anette Haellmigk. Música: Ramin Djawadi. Diseño de producción: Deborah Riley. Dirección artística: Paul Ghirardani. Intérpretes: Peter Dinklage, Nicolaj Coster-Waldau, Lena Heady, Emilia Clarke, Kit Harington, Aidan Gillen, Charles Dance, Natalie Dormer, Liam Cunningham, Stephen Dillane, Jack Gleeson, Sophie Turner, Maisie Williams.

    Con el mismo plano que dejábamos la Boda Púrpura abrimos el nuevo capítulo. Si la llama del impacto había menguado en los siete días de luto dudoso que el espectador había adoptado sin remedio, la sola instantánea del rostro cadavérico de Joffrey vuelve a encender los rescoldos. Volvemos a estar en tensión y envueltos de misterio tras solo un par de parpadeos. La secuencia de apertura empalma con el drama nupcial, como no puede ser de otra forma; el asesinato del rey es una bomba de racimo argumental. Se trata de un suceso que va a afectar a muchos protagonistas y, en consecuencia, al hilo de la trama comunitaria que van tejiendo. Seremos testigos de ello en este episodio, cuando escuchemos las reflexiones o el eco sordo de los pensamientos de personajes como la viuda doblemente tempranera y su abuela de vuelta de todo, el acusado en público y la supuesta cómplice a la huida, la madre que exorciza su rabioso dolor y el padre secreto que guarda el suyo, de tenerlo, en la mazmorra más oscura y oculta de su pecho bajo armadura, incluso provenientes del abuelo que no pierde lágrima o tiempo a la hora de asentar el poder de su Casa, bien con aquello de “a rey muerto, rey puesto”, bien a fuerza de desempolvar definitivamente el viejo enemigo para convertirlo en aliado y acabar sacándole lustre.

    por Unknown
    abril 27, 2014

    Recap | Juego de tronos (4x03)

    por Unknown | abril 27, 2014
    Juego de tronos | Game of Thrones (4x02)

    Brindar por un mal trago

    crítica de The Lion and The Rose (4x01) / Juego de tronos (Temporada 4)
    Este artículo contiene spoilers

    HBO / EE.UU., 2014. Director: Alex Graves. Creador: David Benioff y D. B. Weiss. Guión: George R.R. Martin. Fotografía: Anette Haellmigk. Música: Ramin Djawadi. Diseño de producción: Deborah Riley. Dirección artística: Paul Ghirardani. Intérpretes: Peter Dinklage, Nicolaj Coster-Waldau, Lena Heady, Charles Dance, Natalie Dormer, Liam Cunningham, Stephen Dillane, Carice Van Houten, Alfie Allen, Jack Gleeson, Sophie Turner, Isaac Hempstead Wright.

    George R.R. Martin, verdadero rey de todo Poniente, se reserva la escritura de un capítulo por temporada, a su elección. De la cuarta tanda de episodios, se ha adjudicado el guión de El León y La Rosa, el segundo en orden de emisión. Esto ya debería avisarnos por anticipado de que no estamos ante un capítulo cualquiera. Anticipa la importancia, la intensidad y el impacto de muchos de sus momentos, al igual que el protagonismo especial del que va a gozar Tyrion, personaje fetiche del escritor estadounidense (algo que se nota y mucho si atendemos a la cantidad de expresiones ingeniosas y frases “Gran Reserva” que el autor coloca en labios del enano a lo largo y ancho de sus novelas, en comparación con otros personajes, protagonistas incluidos).



    Después de un arranque de temporada marcado quizás por un tono algo ligero y empático, más cargado de lo habitual de cierto humor sui géneris, en este segundo episodio recuperamos el drama. De un capítulo a otro, incluso de una escena a otra, la serie es capaz de arrancar sonrisas y cambiarlas por lágrimas o muecas de asombro, mostrando un complicado y destacado dominio de registros y géneros, siempre bien empastados para que el espectador no descarrile en la montaña rusa emocional. Se trata de un arriesgado ejercicio de creación audiovisual que no está al alcance de todos, pero los responsables de la serie consiguen dar con esa vieja y preciada pócima que ya usaran antes de forma magistral y en pantalla grande el Maestre Wylder o el Maestre Campanella, entre otros. Dentro de Juego de tronos, en este aspecto, Tyrion encarnaría el máximo exponente. Nadie regala y roba sonrisas como él. Gran parte del mérito es del actor Peter Dinklage, quien se agiganta ante la cámara y ensombrece a cualquier intérprete en plano compartido, por bueno que también resulte la actuación de éste. En El León y La Rosa, Tyrion protagoniza escenas junto a Jaime, Bronn, Varys, Shae y, por supuesto, Joffrey. Sentado a la mesa, escucha la confesión lastimera de su hermano El Matarreyes, el cual se ve a sí mismo inútil y sentenciado por culpa de su nueva mano de oro. Tyrion trata de restarle gravedad al asunto, de levantar el ánimo de Ser Jaime (el Lannister con quien mejor se lleva), y acaba por “cederle” la solución a su problema, personificada en la figura de Bronn, su guardaespaldas personal. En Bronn, Jaime encuentra al instructor perfecto para su zurda, alguien discreto y hábil con la espada. En las novelas, el principal encargado de entrenarle es Ser Ilyn Payne, pero el cambio parece acertado, comprensible cuanto menos. Se le da mayor protagonismo a uno de los secundarios favoritos de los espectadores sin alterar tramas o cambiar motivos: Jaime busca la discreción por encima de todo y, conociendo al personaje, tanto le va a dar encontrarla en un mercenario bien pagado como en un verdugo sin lengua.

    por Unknown
    abril 18, 2014

    Recap | Juego de tronos (4x02)

    por Unknown | abril 18, 2014
    Juego de tronos | Game of Thrones (4x01)

    Marcar los caminos

    crítica de Two Swords (4x01) / Juego de tronos (Temporada 4)
    Este artículo contiene spoilers

    HBO / EE.UU. 2014, Director: D. B. Weiss. Creadores: David Benioff y D. B. Weiss. Guión: David Benioff y D. B. Weiss. Fotografía: Jonathan Freeman. Música: Ramin Djawadi. Diseño de producción: Deborah Riley. Dirección artística: Paul Ghirardani. Intérpretes: Peter Dinklage, Nicolaj Coster-Waldau, Lena Heady, Emilia Clarke, Kit Harrington, Charles Dance, Natalie Dormer, Jack Gleeson, Sophie Turner, Maisie Williams.

    Una espada de gloria perdida se desliza con lentitud fuera de una vaina de piel de lobo. Es Hielo, un arma grande y huérfana. De fondo se escucha el crepitar de llamas de fragua y unas notas de cuerda conocidas, que se antojan más fúnebres y lastimeras que nunca. Suenan a despedida. Con trato ceremonioso y respetuoso, la espada va a ser desmontada, preparada para la incineración como un muerto para sus exequias. Hielo se funde en el fuego; no podía ser de otra manera. Ocurre una especie de mitosis valyria mientras la música gana intensidad. Un patriarca se acerca al fuego con la piel de lobo en sus manos y la arroja a las llamas. Observa cómo se consume el símbolo de una Casa enemiga por fin derrotada. Mantiene el porte, pero una sonrisa minúscula, apenas dibujada, le delata. Por dentro siente el alivio y la satisfacción del viejo vencedor. Así acaba lo más parecido a un funeral que van a recibir los Stark masacrados en la Boda Roja. Así acaba una corta secuencia de apertura que sirve a un tiempo de epílogo a la tercera temporada y de prólogo para la cuarta, la que nos ocupa.

    En este primer capítulo de la nueva temporada de la serie de culto por antonomasia, todo está plegado al recuerdo. En una historia tan compleja, con tantos personajes de interés y tantos frentes argumentales abiertos, el episodio de arranque no puede ser de otra manera. Es lógico y comprensible. Estos primeros minutos necesitan de cierto corsé, del que supone el repaso a acontecimientos pasados que contextualicen y ayuden a entender acontecimientos presentes y futuros. Hay que recordar dónde y cómo están las piezas del tablero, situando al espectador en el punto de la partida en el que se encuentra. De ello se encargan varios personajes, principalmente los Lannister. En distintos momentos, de boca de Tyrion, Jaime y Cersei escucharemos los hechos que les han dejado en la situación actual. En determinada escena con Shae, Tyrion llega incluso a usar una enumeración al exponer lo sucedido y sus derivadas circunstancias presentes, un recurso quizás demasiado evidente. En manos de otros guionistas podría llegar a parecer forzado, pero Benioff y Weiss solo necesitan incluir un dedo chupado, marca de la casa, para justificar y disfrazar la obviedad de dicho recurso. Al mismo tiempo, Shae demuestra sus necesidades desatendidas, sus celos, su creciente sensación de despecho. La pareja de escritores vuelve a demostrar su habilidad y su tremenda capacidad de síntesis, un logro siempre complicado a la par que necesario frente a la mastodóntica obra de George R.R. Martin. Y por seguir mencionando aquello que resulta habitual y no abandonar al fantástico personaje de Tyrion, señalar que éste sigue tan ninguneado por los que le rodean como de costumbre. Lo comprobamos cuando pretende recibir en pleno camino y de forma protocolaria y oficial a la Casa Dorne, invitada a la inminente Boda Real, y especialmente queda remarcado cuando el príncipe Oberyn, con un gesto de dedo índice que raya la ofensa, redirige la mirada del enano a la hora de lanzar una confesión convertida en velada amenaza. Se trata de un momento cumbre del capítulo y del nuevo y fascinante personaje, el cual interpreta estupendamente el actor chileno Pedro Pascal. El príncipe Oberyn, guerrero legendario y reputado amante de toda aquella, aquel y aquello que se le antoje, es el último brote con fuerza de la Casa Martell, asentada en Dorne, reino del seco y caluroso sur de Poniente. Aparece por primera vez en un burdel propiedad de Meñique, acompañado de su concubina, Ellaria Arena, y envuelto de unos acordes musicales que potencian el misterio. Cada movimiento suyo dentro de plano, hasta el más calmado o intrascendente, parece serpentino y transmite sensación de peligro, lo que hace honor a su apodo de Víbora Roja. Mediante su actitud frente al proxeneta, la atención y la pasión que le dedica a Ellaria, la reacción retadora y violenta ante los soldados Lannister presentes en el prostíbulo y, sobre todo, gracias a su reveladora conversación con Tyrion, conocemos enseguida su carácter y sus verdaderas intenciones en la capital. El caso es que los creadores de la serie son tan buenos que les hubiera bastado con un solo plano de los incluidos, maestro donde los haya. Hago alusión a ese instante en el que Oberyn, caminando con pausa salvaje hacia los Lannister, acaricia la llama de una vela. Con ese sencillo detalle ya queda magistralmente retratada la personalidad temeraria del príncipe. Ha llegado para enterrar bajo arena los buenos ánimos de victoria de la familia real, de aquellos en el poder. Para mostrarse sin miedo como el “nuevo viejo enemigo” que temer. Para recordar que la venganza es un plato que se sirve frío. Lo que ocurre es que bajo el sol de Dorne, blasón de su Casa, nada se enfría jamás del todo.

    por Unknown
    abril 13, 2014

    Recap | Juego de tronos (4x01)

    por Unknown | abril 13, 2014

    Tenemos fecha, el 6 de abril, y tenemos primer tráiler. Hablamos de la cuarta temporada de Juego de tronos, probablemente, la serie más mediática del momento. Algo que no está reñido con la calidad en sus tramas. La pasada entrega recuperó el tino dejándonos momentos que pasarán a la Historia de la televisión. «La guerra no está ganada», le comenta un recuperado Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau) a su pusilánime sobrino, el Rey Joffrey Baratheon (Jack Gleeson). Hay mucho que ver y mucho que sufrir. Ya les adelantamos que si sufrieron con La boda roja, aún hay mucha tela que cortar. Este cuarto segmento corresponde a la segunda parte de la adaptación de Tormenta de espadas. Se incorporan la reparto: Hafthor Julius (que sustituye a Conan Stevens como La montaña), Pedro Pascal (Red Viper), Yuri Kolokolnikov (Styr, el Magnar de Thenn) Roger Ashton-Griffiths (Marce Tyrell), Indira Varma (Ellaria Arena), Mark Gatiss (Tycho Nestoris, el prestamista de Braavos), Daniel Rabin (Lord Blackmont), Michiel Huisman (que releva a Ed Skrein en el papel de Daario Naharis), y la actriz porno Jessica Jensen. En España la emitirá Canal + Series un día después de su premiere americana en versión titulada. Mientras llega el momento, disfruten de otra maravilla de HBO: True Detective. Otro estilo, igual de adictivo.

    Texto| Emilio Luna

    por EAM
    enero 11, 2014

    Avances TV | Primer tráiler de la 4ª temporada de Juego de tronos

    por EAM | enero 11, 2014

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