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    Westerns
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    Locura en el Far West

    crítica a The Homesman (2014), dirigida por Tommy Lee Jones | ★★★ |

    El western es un género cuya época dorada ha pasado. Parece no estar de moda. Para justificar su calidad se suele recurrir a la muletilla “reinventa el género”. Si no lo hacen, o intentan, están condenadas a la intrascendencia. Sin embargo, en los últimos años se han estrenado películas del lejano oeste de corte clásico con notable resultado, véanse El tren de las 3:10 (2007) o Valor de ley (2010). Ambas sin voluntad de revolucionar nada. Precisamente, en la pasada edición del Festival de Cannes el oscarizado actor Tommy Lee Jones presentó su segunda película como director –The Homesman (2014)–. Un western que no pudo librarse de la socorrida locución. Acogida con gran entusiasmo. La platea ovacionó, creo yo, el recuerdo de su presencia anterior como realizador. Hace nueve años debutaba en el certamen con su ópera prima –Los tres entierros de Melquíades Estrada (2005)–, un “western posmoderno” agasajado en La Croissette con los premios a mejor actor y mejor guion. La sombra de su predecesora es alargada y The Homesman no le da una vuelta de tuerca al género. Absténganse los ávidos de innovación. Lo que sí es verdad es que, en su clasicismo, aflora la singularidad femenina en un mundo predominantemente masculino. Hilary Swank y el propio Jones protagonizan una historia de enajenación y demencia basada en una novela de Glendon Swarthout. Briggs (un viejo solitario) ayuda a Mary Bee Cuddy (una solterona más bruta que un arado) a trasladar a tres mujeres desequilibradas desde Nebraska a Iowa, desde el manicomio de sus hogares hasta un retirado refugio. Una película correcta, con momentos brillantes, que deja escapar el tren de la perfección sin ni siquiera revolverse.

    por Anónimo
    octubre 16, 2014

    Crítica | The Homesman

    por Anónimo | octubre 16, 2014
    Oro (Gold), de Thomas Arslan

    Eficiencia germana

    crítica de Oro | Gold, de Thomas Arslan, 2013

    La fiebre del oro tiene una fuerte presencia en la cultura popular. No solo americana, también en la latina. En el imaginario colectivo descansa ese cuadro de un grupo de hombres con pico y pala en busca de pedruscos dorados o, en su defecto, un grupo de semejantes, en la orilla de un río, sumergiendo una batea en la corriente y agitándola con la esperanza de encontrar las soñadas pepitas. La fiebre del oro fue un período migratorio masivo impulsado por los hallazgos de yacimientos del metal precioso en zonas rurales. Se produjo a lo largo del siglo XIX, en un contexto de insatisfacción social, donde la desesperación y la ilusión llevaron a miles de personas a abandonar sus empleos y hogares en pos de una vida más amable. La mejora en las vías de comunicación, el sistema internacional basado en el patrón oro y la codicia de hacerse ricos fueron los principales motores de este fenómeno. Los buscadores de oro cruzaron mares, ríos y montañas. Desde Zacatecas hasta Yukón, pasando por California. En el Festival de Berlín de 2013 se proyectó un western germano-canadiense –Gold (2013)– cuyo marco contextual versa sobre este prodigio migratorio. El cine ha retratado muchas veces esta obsesión por la riqueza y la miseria adyacente. Chaplin lo hizo con fuertes dosis de humor en La quimera del oro (1925); el cine americano de los años cuarenta y cincuenta contó con película como California (1946) o Tierras lejanas (1954). John Wayne, el vaquero por excelencia, dejó su sello en Los cowboys (1972) y en el boom de las series televisivas en el que nos hayamos inmersos no podríamos olvidarnos de Deadwood (2004). Resulta cuanto menos curioso que algo tan americano como el western y la fiebre del oro salga de nuevo a la palestra gracias a alemanes. Algunos consideraron el filme de Thomas Arslan una reinvención del género habida cuenta de su genuinidad, sin duda exagerado. Pero sí que supone una perspectiva distinta, que desmitifica las aventuras del oeste.

    por Anónimo
    abril 27, 2014

    Crítica | Oro (Gold), de Thomas Arslan

    por Anónimo | abril 27, 2014
    La ley del talión (1956)

    La ley del talión (The Last Wagon, Delmer Daves, 1956)

    En lo más profundo de la noche el sonido de los tambores de los apaches rompe el silencio sepulcral. Mientras su hipnótico ritmo inunde las sombras el hombre blanco puede dormir tranquilo, los indios no atacarán, pero la siniestra paradoja es que es precisamente su incesante tam-tam lo que no deja conciliar el sueño a los asustados viajeros pálidos. En La ley del talión (The Last Wagon, Delmer Daves, 1956), los apaches son siempre una presencia casi fantasmal, apenas entrevistos en la oscuridad realizando una de sus danzas rituales alrededor de una hoguera o a plena luz del día surgiendo como espectros silenciosos en lo alto de una roca. Siempre lejanos, ajenos, despersonalizados para que la amenaza adquiera un aspecto casi sobrenatural e inhumano. Ellos son el enemigo, el otro oscuro que nunca podremos conocer y respetar porque solo percibimos su sombra acechante. No es extraña esta forma de presentar a los indios en las películas del oeste, pero no son muchas las que consiguen alcanzar tanta fuerza ominosa, tanta sensación de peligro sin apenas poder ver quién lo provoca, como en esta. Pareciera que el desierto y las montañas rocosas formaran un singular y espectral castillo gótico por el que deambularan espíritus vengativos de piel roja. Este carácter propio del mejor cine fantástico es uno de los grandes logros de este gran western de Delmer Daves, pero no es el único.

    El mestizo Comanche Todd (un excepcional Richard Widmark, capaz de pasar de la más extrema violencia a la ternura más sutil de manera prodigiosa en el mismo plano) es un fugitivo de la ley que se ha criado entre los indios que le dan su sobrenombre. Desde el primer momento del filme se nos muestra, cuando es perseguido por unos implacables caza recompensas, cómo la experiencia y lo que ha aprendido de ellos le sirve y le ayuda a sobrevivir. La caravana en la que viaja hecho prisionero por un brutal sheriff es atacada por los apaches y todos son asesinados. Bueno, todos salvo algunos jóvenes que habían aprovechado la noche para refocilarse y hacer el gamberrete entre las aguas de un río cercano. Esto salvará sus vidas. Comanche Todd, de forma milagrosa, y creedme que decir milagrosa no es ninguna metáfora en este caso, también saldrá con vida de la incursión apache. Y eso que estaba esposado a la rueda de un carro y este es empujado por un precipicio… Bah, no nos importa: Richard Widmark es de acero. Los jóvenes e inexpertos blancos supervivientes se verán así perdidos en territorio apache, nada más y nada menos que en el Valle de la Muerte, allí donde los nativos gobernados por Gerónimo marcan su ley. Solo Comanche Todd podrá ayudarlos a salir de ese lugar infernal si tienen suerte.

    por José Luis Forte
    octubre 24, 2013

    Cine Club | La ley del talión (1956)

    por José Luis Forte | octubre 24, 2013
    Meek's Cutoff

    LA CONQUISTA DEL OESTE SEGÚN REICHARDT

    crítica de Meek’s Cutoff | Kelly Reichardt, 2010

    Kelly Reichardt nunca dejará de sorprendernos. Tras ganarse la confianza de la crítica gracias, sobre todo, a Old Joy (2006) y la ya imprescindible Wendy y Lucy (2008), la personalísima directora sorprende a propios y extraños al abordar un género tan difícil –y últimamente maltratado– como el western. Obviamente, conociendo las inquietudes de Reichardt, nadie esperará encontrar en Meek's Cutoff el espíritu aventurero de John Ford o Howard Hawks. Ni siquiera se acerca al carácter más crepuscular y desmitificador de Sin perdón (1992), de Clint Eastwood. Los paisajes polvorientos y montañosos son perfectamente reconocibles, pero la actitud de la historia y sus personajes está más cercana a la de una road movie. En este aspecto, Meek's Cutoff tendría más puntos en contacto con Wendy y Lucy de lo que pudiera parecer a simple vista. ¿Acaso no buscaba la Lucy encarnada por Michelle Williams, en su viaje por carretera hacia Alaska, una tierra de oportunidades? La búsqueda de un futuro mejor y la esperanza de dejar atrás una vida de miseria son las inquietudes principales que mueven a las criaturas que habitan este minimalista “western”, basado en un conocido episodio real de la época de los pioneros americanos.

    La acción transcurre en 1845 durante el fantasmagórico viaje de un grupo de colonos a través del desértico estado de Oregón, en busca de lejanas tierras donde esperan asentar sus hogares y hacer fortuna gracias al oro. Estos hombres y mujeres deben luchar contra el calor, la desorientación y la falta de agua, pero su fe les empuja a seguir adelante, guiados por el viejo montañero Stephen Meek, mítico personaje de la historia norteamericana que lideró más de 200 caravanas a lo largo de su vida. Eran tres familias que confiaron en la experiencia y conocimiento como guía de este hombre y acabaron perdidas en medio del desierto cuando éste les llevaba por un supuesto atajo. Meek se encargó de inculcar a los colonos un terror irracional hacia los posibles ataques indios, narrándoles todo tipo de temibles leyendas sobre las barbaridades que cometían los salvajes con sus presas. Debido a esto, la aparición de uno de estos indios rondando la caravana hace que cunda el pánico entre los integrantes de la expedición. La primera reacción del grupo es atraparle con la intención de acabar con su vida, pero la desesperación ante la falta de agua hace que la mitad de los pioneros prefiera otorgar su confianza al prisionero como la persona más preparada para guiarles hasta la salvación. La convivencia servirá para que los captores empiecen a perder los prejuicios que tenían hacia estos nativos.

    por José Martín León
    agosto 11, 2013

    Crítica | Meek's Cutoff

    por José Martín León | agosto 11, 2013
    El tren de las 3:10 | 3:10 to Yuma
    crítica de El tren de las 3:10 | 3:10 to Yuma, Delmer Daves, 1957

    Delmer Daves se forjó como guionista en el viejo Hollywood, siendo su primer trabajo el de colaborador para el libreto de la película del gran Erich von Stroheim La reina Kelly (Queen Kelly, 1929). No fue acreditado en ella, pero sí en su segundo encargo: una película de colegiales deportistas, So This Is College (Sam Wood, 1929), ese género tan en boga en los albores del sonoro que suponía una verdadera prueba de fuego para los escritores con sueños de grandeza que la maquinaria hollywoodense se encargaba de desinflar. Así lo contaba de manera magistral Budd Schulberg en su novela El desencantado (The Disenchanted, 1950), una lectura fascinante no solo para los amantes de la literatura, sino también para los apasionados por el cine, que recomiendo con fervor (por si esto pudiera servir de algo, ejem). Daves se pasa a la dirección y demuestra ser uno de esos artesanos capaces de enfrentarse a cualquier proyecto y dejar tras de sí un buen puñado de excelentes películas y alguna que otra obra maestra. Algo que directores con mayor prestigio y notoriedad no llegan a igualar. El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma, 1957) es todo un clásico dentro de un género, el western, en el que Delmer Daves firmó cuando menos otros tres geniales largometrajes: Flecha rota (Broken Arrow, 1950), La ley del talión (The Last Wagon, 1956) y El árbol del ahorcado (The Hanging Tree, 1959). Una encendida defensa de los indios, una fiera diatriba contra los mismos y un ejemplo perfecto de la unión de melodrama y filme del oeste respectivamente. Si tenemos en cuenta que El tren de las 3:10 se trata de un western psicológico, veremos que en lo relativo a los temas tratados Daves podía con lo que le echaran. Su mérito estribaba en hacerlo bien.

    Sin dejar de lado la parte aventurera ni la ración de tiros habitual en el género (una película del oeste sin tiroteo no solo resulta inconcebible, sino que se nos antoja que debe de ser aburrida a muerte), en el western psicológico se incide de manera especial en qué es lo que pasa por la mente de los protagonistas, son sus dilemas morales los que toman el protagonismo enfrentando con ellos también al espectador a situaciones en las que antes de disparar hay que pensar. El ejemplo paradigmático y quizá más famoso sea Solo ante el peligro (High Noon, Fred Zinnemann, 1952), con ese Gary Cooper sufriente abandonado a su suerte por todos los que le rodean, aunque ya había excelentes muestras de esta vertiente en la que prima lo reflexivo ante la acción: Incidente en Ox-Bow (The Ox-Bow Incident, William A. Wellman, 1943) o El pistolero (The Gunfighter, Henry King, 1950), por destacar dos de mis favoritas. En El tren de las 3:10, el guionista Halsted Welles, basándose en un relato de Elmore Leonard, encierra a sus dos protagonistas en una habitación y allí los mantiene enfrentándose en una guerra psicológica de antología.

    por José Luis Forte
    agosto 07, 2013

    Cine Club | El tren de las 3:10 (1957)

    por José Luis Forte | agosto 07, 2013
    Django Unchained review
    PÓLVORA NEGRA
    Django desencadenado (Django Unchained, Quentin Tarantino, 2012)

    Hablar de Quentin Tarantino se presta a debates de diversa índole, muchos de ellos estériles, anclados en el efecto placebo de un director que copia en nombre del homenaje. Y, por supuesto, esta opinión puede resultar algo incómoda: el de Knoxville, Tennessee, es una enciclopedia andante que guarda en latas miles de bobinas con miles de metros de celuloide. No hay manera de identificar todos y cada uno de los “guiños” que se filtran y casi escupen al espectador en sus filmes. Pero ¿dónde empieza y acaba el homenaje? ¿Es respetable copiar planos y escenas y retórica de otros señores cuya personalidad residía precisamente en esa disposición? Una vez más (y me señalo), nos sumergimos en cuestiones pantanosas, las de la autoría y la originalidad, que se moldean a gusto del interlocutor. Porque, en definitiva, lo importante es pagar por una entrada que te asegure diversión, emociones, risas y/o llantos. Excesos, también. Y ahí Tarantino se erige en creador indómito. Su debut tras la cámara, Reservoir Dogs, nació a comienzos de los 90 como desafío formal de una cinematografía anacrónica. Se adhirió a nuestra mente a través de un proceso orgánico, quizá falsamente transgresor, pero fascinante a fin de cuentas. Reservoir Dogs eran Harvey Keitel, Michael Madsen, Steve Buscemi, Lawrence Tierney, Chris Penn, un joven Tim Roth y el propio Tarantino sentados a la mesa mientras intercambiaban sucias teorías sobre Like a Virgin de Madonna y el deber moral de dejar propina a las camareras. Diálogos dependientes de la cultura pop, de la sonoridad del fuck y su elocuencia pringosa; un psicópata cortándole la oreja a un poli ensangrentado con Stuck in The Middle with You reverberando en las paredes de aquel almacén o matadero degradante. Aunque la consagración —como estrella indiscutible de un negocio centenario— llegaría dos años más tarde, con el estreno de Pulp Fiction. Un filme que mutó instantáneamente en mantra generacional (y que es de culto porque es muy bueno y, por tanto, culturiza, o algo así), en religión de un vasto núcleo que solía despreciar el western. Es decir, a los maestros de su nuevo mesías. Es decir, Quentin Tarantino. Es decir, ese hombre de sonrisa bonachona que guarda un nervio dialéctico impredecible y abrumador. Contradicciones al margen, ya conocemos el resto de la historia: a pesar de sus altibajos, permanece junto a los tótems de Hollywood.

    por Anónimo
    enero 16, 2013

    DJANGO DESENCADENADO | CRÍTICA

    por Anónimo | enero 16, 2013
    Johnny Guitar, de Nicholas Ray
    TRAGEDIA INTEMPORAL
    Johnny Guitar (Nicholas Ray, 1954)

    La memoria del cinéfilo guarda en un lugar privilegiado instantes, frases, miradas, besos, muertes, canciones y paisajes bucólicos. Ha contraído una deuda con todos aquellos directores que a lo largo de su vida firmaron no ya obras de imborrable calado, sino verdaderos poemas que hablaban con creciente intensidad del amor y la pérdida, de los oscuros recovecos que componen nuestra psique. Allí, en ese terreno de difícil entrada y esquiva permanencia, reside Nicholas Ray. Uno de los grandes poetas americanos con cámara de cine. Un fumador empedernido –murió a causa de un cáncer de pulmón– que retrataba la vida en riguroso claroscuro, empeñado en trasladar las convenciones a cualquier habitación de atmósfera solemne, pero también de gravitar alrededor de personajes nostálgicos que buscan cobijo en el horizonte. Siempre cosidos a sus miedos, siempre en la cuerda floja. El mundo criminal, sin embargo, se filtraba a través de cierta reacción a las voces internas de los personajes: una caja de resonancias que vestían, a modo de coraza, contra el resto de la sociedad. Transportaban ese misterioso halo que cubre nuestros prejuicios generando empatía. Nicholas Ray pertenece a un grupo de narradores superdotados, donde reinan involuntariamente hombres de la talla de John Ford, Howard Hawks, Fred Zinnemann, Billy Wilder y John Huston.

    por Anónimo
    noviembre 05, 2012

    CINE CLUB | JOHNNY GUITAR (1954)

    por Anónimo | noviembre 05, 2012
    Tombstone: la leyenda de Wyatt Earp - Tombstone
    VUELVE EL WESTERN DE ACCIÓN
    Tombstone: la leyenda de Wyatt Earp (Tombstone, George Pan Cosmatos, 1993)

    A principios de la década de los 90, dos nombres que han demostrado tener cosas más interesantes que contar como realizadores que como intérpretes, Kevin Costner y Clint Eastwood, insuflaron nueva vida a un género que parecía muerto y enterrado: el western. Los éxitos de taquilla de Bailando con lobos (1990) y Sin perdón (1992), avalados por los Óscar a mejor película y director en ambos casos, envalentonaron a los grandes estudios para producir una nueva oleada de filmes del oeste. En este período destacó un particular duelo entre dos filmes que contaban la historia del famoso tiroteo en OK Corral entre los hermanos Earp y la banda de los Clanton/McLaury. Dos obras con estilos, ambiciones y resultados bien distintos, ya puestos a compararlas. El Wyatt Earp de Lawrence Kasdan fue una superproducción de 63 millones de dólares, con un metraje de más de tres horas, a mayor gloria de Kevin Costner que pecaba de exceso de ambición a la hora de querer ser un meticuloso recorrido por la vida del personaje, distrayendo al espectador de la acción. Un filme muy interesante, por otra parte, que vio como la crítica lo masacraba sin piedad y el público le daba la espalda con una recaudación de 25 millones de dólares. Los mismos que costó el Tombstone: la leyenda de Wyatt Earp de George P. Cosmatos que hoy abre nuestra Sesión Doble de la semana. El propio Kevin Costner intentó por todos los medios evitar la distribución de un proyecto que Hollywood Pictures (Disney) producía bajo la dirección del director de títulos tan potentes como Rambo 2 (1985) y Cobra, el brazo fuerte de la ley (1986), al coincidir su estreno en fechas cercanas al de su película. Finalmente, Tombstone no sólo se estrenó, sino que fue mucho mejor recibida por la crítica y triplicó en taquilla la inversión realizada.

    por José Martín León
    octubre 21, 2012

    TOMBSTONE (GEORGE PAN COSMATOS, 1993)

    por José Martín León | octubre 21, 2012
    Yellow Sky PosterSiete forajidos entran en un saloon y se apoyan en la barra. En la pared, frente a ellos, hay colgado un cuadro en el que se muestra una hermosa joven semidesnuda. Los ojos de los hombres se alzan entre ávidos y soñadores contemplando la imagen. Piden de beber y, como si nada importara, hablan de sus cosas y del deseo de estar con una mujer como la del cuadro. El borracho del lugar les cuenta que el sheriff no está en la ciudad. Terminan de beber. Dos de ellos entran en el edificio del banco. Uno se apoya en el mostrador y el otro se dirige al cajero. Sin ni tan siquiera sacar una pistola le pide que le dé todo el dinero. Con la misma calma, como si el día no hubiera hecho sino comenzar y aún tuvieran muchas horas por delante, los forajidos llenan su saca y salen de nuevo a la calle. Montan a caballo y el grupo escapa de la ciudad.

    Un comienzo inusual, que descoloca por completo al espectador pues se inicia con un tono bajo, casual, como si aquello no fuera importante. Como si los autores fueran conscientes de que no se trata más que de un punto de partida, la excusa inicial con la que necesitan partir para llegar a donde de verdad les interesa. Esto es un trámite, pero ojo, no es banal: ya se nos ha adelantado qué es lo que más desean esos desesperados hombres. Dinero y una mujer. Vale, de acuerdo: no hay que estar desesperado para desear esto. Pero ellos, además, lo están. Y de ahí derivará la fuerza dramática de esta siempre sorprendente y atípica película que William A. Wellman dirigió en el año 1948, Cielo amarillo (Yellow Sky), escrita por Lamar Trotti, el cual ya había trabajado con Wellman en esa otra maravilla que es Incidente en Ox-Bow (The Ox-Bow Incident, 1943), basado el guion en una novela del reputado escritor y también guionista W. R. Burnett, y fotografiada de manera casi espectral por Joseph MacDonald.

    El grupo pronto es perseguido por un destacamento de soldados de la Unión. Cruel ironía pues la Guerra de Secesión acaba de terminar y los forajidos han luchado en el mismo bando de los hombres que los persiguen. Los forajidos, acosados, deciden iniciar una huida imposible a través del desierto: el Valle de la Muerte, el infernal Death Valley que ya nos dejara helados, valga el oxímoron, en la impresionante Avaricia (Greed, 1924) de Erich von Stroheim. Aunque el de Wellman fuera recreado en el Owens Lake.

    Yellow Sky Gregory Peck and Anne Baxter
    Anne Baxter & Gregory Peck en Cielo amarillo (Yellow Sky, William A. Wellman, Estados Unidos, 1948)
    La larga secuencia de la travesía del desierto es fundamental para introducirnos de lleno en el siniestro tono de la película, ese desierto fantasmal y solitario, los hombres convertidos en sombras que asemejan espectros, por el cual el mismo Wellman ya nos había hecho vivir en la que quizás sea la película de aventuras más oscura de la historia: Beau Geste (1939). También nos servirá para conocer a esos hombres que han escapado de sus perseguidores para quizá encontrar una muerte segura.

    El tono es casi el de una película de aparecidos. Más aún cuando al fin consiguen atravesar el desierto y lo que hallan al otro lado es una ciudad fantasma, una ciudad minera que vivió un momento de esplendor y que ahora agoniza sobre sus ruinas. El continuo sonido del viento, los edificios vacíos y la luz espectral que baña la abandonada ciudad nos introduce de lleno en el ambiente de la más gótica de las películas de terror. Y nosotros, como espectadores, contemplamos absortos esta película extraña y casi única en su mezcla de géneros en verdad imposible.

    Yellow Sky, Richard Widmark
    Richard Widmark, un carismático villano en Cielo amarillo
    Pero la ciudad no está abandonada: aún permanecen allí un viejo buscador de oro (James Barton) y su nieta (Anne Baxter). El tesoro que oculta el viejo y la presencia de una mujer en aquellos desolados parajes hará que las más bajas pasiones de los forajidos se desaten de forma salvaje: el taimado, irónico e inteligente Dude (interpretado por un sensacional Richard Widmark en uno de esos papeles de malo inolvidables que él bordaba antes de convertirse en primer actor), el degenerado Lengthy (John Russell) y el protagonista de la película, claro, un Gregory Peck que con solo cuatro años haciendo películas ya era una primera estrella y que aquí utiliza su consabida sobriedad para dar fuerza a su personaje, James “Stretch” Dawson, el único que se planteará un cambio de rumbo en su vida. Son las cosas que traen el amor, eso dicen, que yo poco puedo confirmar al respecto. No voy a seguir desgranando el reparto, que esto va a empezar a parecer la lista de la compra, pero creo obligado nombrar a Half Pint, interpretado por el secundario Harry Morgan, el cual muchos recordareis por su papel en la serie de televisión MASH, aquella de los médicos de campaña medio pirados.

    A partir de ese momento, y como ya se nos había anticipado de manera magistral en la primera secuencia de la película con los forajidos mirando absortos el cuadro del saloon y el posterior atraco, los forajidos solo buscarán cómo quedarse con el dinero del viejo, unos, y en cómo llevarse a la joven al granero, cosa que no hacen nada más verla porque como todos quieren, pues todos se ponen la zancadilla. La vida misma golpeándonos en la cara desde una película de género: el único lugar desde el cual el mensaje puede convertirse en universal.

    Todo un acierto la elección de Anne Baxter como la joven que alterará las hormonas del grupo. Porque si nos hubieran puesto allí, no sé, a Ava Gardner, por ejemplo, pues no pasa nada: todo el mundo vería normal que aquellos vaqueros que lo más cerca que han tenido de sí una chica ha sido la que estaba pintada en un cuadro se volvieran locos. Pero igual de normal esta locura que si acabaran de visitar el lupanar del pueblo si la chica que se les planta delante es la espectacular Ava. Lo genial es colocar ante estos berzotas a Anne Baxter, una actriz que a mí me fascina pero que ni de lejos posee esa belleza ante la que nadie discute de la Gardner. Con modales, vestimenta y formas de chico, el que los hombres enloquezcan ante su presencia refuerza la idea de la soledad en la que viven, de su aislamiento del resto de la sociedad, lo que en aquella época significaba no tener contacto con mujeres, y de su estado de locura. Eso sí, Anne Baxter es una actriz increíble, y consigue que la veamos como la ven esos hombres: durante la película, creedme que pensaréis que no hay mujer más hermosa y deseable en la tierra.

    Yellow Sky, Anne Baxter
    Anne Baxter en Cielo amarillo (Yellow Sky, William A. Wellman, 1948)
    Una película de aspecto fantasmal, pues no solo el tono, la atmósfera creada por Wellman, sino la fotografía de MacDonald, plena de claroscuros, de fuertes contrastes de luz, como en una película de cine negro pero de esas que beben visualmente de las películas de terror de la Universal del primer lustro de los años treinta, o lo que es lo mismo, del cine expresionista alemán de la década anterior, reforzará esta idea. Y entremezclada con una historia de pasiones desatadas, donde el deseo sexual compulsivo ocupa el primer plano. Toda una rareza para la época presentada en un envoltorio que aparenta normalidad: una película del oeste.

    El enfrentamiento final en la oscuridad de un abandonado saloon de la ciudad fantasma goza de una más que merecida reputación: el tiroteo se resuelve en off en una secuencia magistral en la que contemplaremos solo sombras y saltaremos estremecidos cuando el sonido del viento sea roto por los disparos. Un saloon, el lugar donde empezó todo, pero ahora en su reverso siniestro porque aquí es donde anida el mal, los deseos retorcidos de los hombres.

    Separador
    Imdb Yellow SkyPor José Luis Forte

    Escribe encerrado en una cueva, nunca entra el sol.
    Proyecta películas en la pared, ni que fuera Platón.
    Cuando sale se divierte, aunque solo piensa en volver.
    Cuando por las noches llueve, también le gusta leer.

    arthurmachen [@] hotmail.com
    La décima víctima

    Separador
    por José Luis Forte
    marzo 15, 2012

    CIELO AMARILLO (WILLIAM A. WELLMAN, 1948)

    por José Luis Forte | marzo 15, 2012
    No Name on the Bullet PosterEl cine de Serie B o cine de bajo presupuesto ha sido de siempre todo ese grupo de películas que contaban con actores desconocidos o grandes actores en decadencia como protagonistas, con directores todo terreno al frente o bien, cómo no, grandes en horas bajas (William Beaudine, Eugène Lourié), entendiéndose horas bajas como aquellas en las que ninguna productora los hubiera querido para producciones de presupuestos elevados, no necesariamente porque fueran incapaces de hacer magníficas películas, o directamente directores vetados por algún productor rencoroso (ese fue el sino del gran Edgar G. Ulmer, por ejemplo). En fin, todo un universo lleno de historias increíbles, películas que salían adelante gracias a la inventiva del equipo o sencillamente porque había todo un departamento que las confeccionaba como churros, esto último en las grandes productoras, que siempre contaban con su departamento de películas de serie b, películas pensadas para cumplimentar los grandes estrenos proyectándolas antes de las películas importantes, no por esto en muchos casos mejores.

    Hubo más de una vez en que estas películas B cosecharon éxitos tremendos, y también había productoras dedicadas a realizar en su totalidad películas de bajo presupuesto. El cine de género era su premisa, los seriales (el antecedente cinematográfico de las series de televisión) su abanderado y la televisión su refugio final. Para el recuerdo, saber que algunas de las películas más importantes y recordadas de la historia del cine nacieron en estos departamentos y productoras. Y dentro de la multitud de géneros, las películas del oeste o, dicho a lo fino, los westerns fueron uno de los más recurrentes.

    El director Jack Arnold es recordado hoy sobre todo por sus películas de género fantástico, todas ellas dentro de la categoría de películas B: Vinieron del espacio (It Came from Outer Space, 1953), La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon, 1954) o Tarántula (Tarantula, 1955), citando las más populares, todas ellas excelentes. Pero de manera especial por esa obra maestra, subyugante y maravillosa, que es El increíble hombre menguante (The Incredible Shrinking Man, 1957). Pero no es ninguna de ellas la que he elegido para traer aquí.

    No Name on the Bullet 1959
    No Name on the Bullet (que podríamos traducir como Bala sin nombre, aunque resulta menos sonoro que el original) fue rodada por Jack Arnold en el año 1959, justo cuando daba comienzo su época televisiva, su último refugio. Realizaría alguna película más, pero su época de gloria, o al menos la época que hoy más se recuerda, tocaba a su fin. No Name on the Bullet es una de estas películas de Serie B, un western que contaba con un actor muy querido en EE.UU, un héroe de guerra, compositor de canciones country y auténtico ejemplo de eso que tanto gusta de hombre formado a sí mismo que emprendió su carrera desde lo más bajo (recolector de algodón): Audie Murphy, un actor de mirada acuosa, ojos azules y baja estatura.

    No Name on the Bullet Still, Audie Murphy and Joan Evans
    Por qué he elegido esta película y no alguno de sus clásicos de ciencia ficción lo explico ahora mismo: porque esta es, a mi gusto, una de sus mejores películas, si me apuráis mi favorita si no existiera la prodigiosa El increíble hombre menguante. Y me temo que está un tanto olvidada u oculta entre sus logros dentro del cine fantástico.

    No Name on the Bullet comienza con la llegada de un misterioso pistolero, John Gant (Audie Murphy), a un pequeño pueblo cuyos habitantes viven tranquila y apaciblemente sus diarias rutinas. Gant es conocido por ser un asesino a sueldo, un tipo que mata por encargo, pero tan hábil que nunca ha podido ser acusado de asesinato: su táctica consiste en provocar a su futura víctima de manera que esta desenfunde primero su revólver y, ay, ya está perdida porque Gant es, ¿alguien lo dudó un segundo?, el pistolero más rápido del oeste. Sus crímenes son en defensa propia, eludiendo así a la justicia. Claro, en cuanto los habitantes del pueblo lo ven llegar, todos se hacen cruces pensando quién será el desgraciado al que Gant va a poner fuera de juego.

    No Name of the Bullet, serie b Western by Jack Arnold
    Esto desata una verdadera fiebre en el pueblo: porque no hay tipo que no crea que el famoso y temible pistolero viene a por él. Todos comienzan así a sacar a relucir algún acto del pasado que los haría merecedores de la venganza de alguien, alguien a quien no le ha importado contratar a Gant, el cual sobra decir que no se alquila barato.

    Gant se pasea por el pueblo como un auténtico ángel de la muerte, su sola visión aterrorizando a todos, sacando a la luz sin soltar una palabra las miserias de cada uno de los habitantes del desdichado pueblo. Algunos se salvan de tener algo que ocultar, pero son pocos. ¡Vaya pueblo! Y uno de estos es el doctor, el único que se atreverá a enfrentarlo en una guerra dialéctica que ofrece los momentos más intensos y elegantes de una película que brilla en especial por la profundidad de su planteamiento rodado con una sobriedad casi espartana. El doctor juega una partida de ajedrez con el temido Gant y creedme que, si bien la secuencia es breve, no tiene que envidiar nada a la de El séptimo sello (Det sjunde inseglet, 1957) del mismo Ingmar Bergman. Aunque, sobra decirlo, el objetivo de la película de Arnold no es conmover nuestras almas sino nuestra conciencia. Sin olvidar nunca entretener, claro, que es la forma más bonita de hacernos pensar.

    No Name on the Bullet
    Y para ello se vale de la genial idea de elegir a Audie Murphy como este espectro oscuro que aterroriza a todos con solo asomarse a la puerta del salón, un actor de aspecto angelical que aquí sabe transmitir ese aire necesario de pistolero sin piedad pero al tiempo vulnerable, sabedor de que su sola presencia sacará lo peor de las personas con las que se encuentra, lo cual le ha llevado a tener una visión amarga y desesperada de la vida que se refleja de manera brutal en el desenlace de la película. Rodado de manera tan sobria y elegante como el resto, también aquí Arnold dio con el tono justo: porque pocas películas del oeste encontraréis con un final tan amargo y resignado, pero al tiempo como si esto no importara, sin remarcar un solo gesto o engrandecer ninguna acción, sin épica, como si la consecuencia lógica de vivir fuera terminar cuanto antes con nuestro sufrimiento.

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    Imdb Kashchey bessmertnyyPor José Luis Forte

    Escribe encerrado en una cueva, nunca entra el sol.
    Proyecta películas en la pared, ni que fuera Platón.
    Cuando sale se divierte, aunque solo piensa en volver.
    Cuando por las noches llueve, también le gusta leer.

    arthurmachen [@] hotmail.com
    La décima víctima

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    por José Luis Forte
    diciembre 28, 2011

    NO NAME ON THE BULLET (JACK ARNOLD, 1959)

    por José Luis Forte | diciembre 28, 2011
    La batalla de Little Big Horn acaecida el 25 y 26 de Junio de 1876 siempre será recordada cómo la gran derrota del ejército americano frente a las tribus indias. El jefe Sioux Tasunka Witko, más conocido cómo Caballo Loco, logró unir a siete tribus y combatir cara a cara al prestigioso Séptimo de Caballería encabezado por el general Custer.

    Un épico enfrentamiento que dejó doscientos sesenta y ocho muertos en el bando americano y la espoleta que hizo que los nativos americanos fueran arrinconados y confinados en reservas. Un combate que dejó un duelo personal que se convirtió en leyenda entre el comandate en jefe George Amstrong Custer y Caballo Loco. El río Little Big Horn se convirtió en un emblema de la conquista del Oeste y la enésima demostración de poder del débil frente al poderoso.

    Varias creaciones audiovisuales aportaron su visión sobre la batalla más importante de las llamadas “Guerras Indias”. Siendo las más interesantes los largometrajes La Última Aventura de Custer (Custer of the West, Robert Siodmak, 1967); Pequeño Gran Hombre (Little Big Man, Arthur Penn, 1970); y el filme que hoy nos ocupa, Murieron con las Botas Puestas (They Died with their Boots On, Raoul Walsh, 1941). Todo un clásico del género lleno de acción, aventuras y un final antológico encabezado por el siempre genial Errol Flynn como el líder del séptimo de caballería. La cinta dirigida por Raoul Walsh (director, entre otras, de clásicos de aventuras cómo Tambojes Lejanos y El Hidalgo de los Mares), carente de valor histórico y plena en emotividad, es todo un ejemplo del cine de su época. Un perfecto equilibrio entre intimidad y espectacularidad que hicieron que el público acudiera en masa a las salas.

    Aunque la contienda final es el fondo del filme, Murieron con las Botas Puestas es el relato de la vida militar de George Custer. Desde su arrogante juventud hasta convertirse en todo un símbolo del ejercito con la carga más conocida de la historia. Una película cuyo interés aumenta a cada minuto elevado por Flynn y unos notables Arthur Kennedy y Olivia de Havilland. Murieron con las Botas puestas es cine de primera categoría que sigue ganando empaque con el paso de los años. Prueba de ello es esta hermosa escena llena de silencioso lamento donde las miradas van por delante de las palabras. Un momento que rescata la esencia de la obra de Walsh lleno de instantes brillantes que siempre merece la pena revisar. A continuación en Escenas de Cine, Murieron con las Botas Puestas.

    por Emilio M. Luna
    agosto 17, 2011

    ESCENAS DE CINE: THEY DIED WITH THEIR BOOTS ON

    por Emilio M. Luna | agosto 17, 2011
    MERIDIANO DE SANGRE

    "Ejercicio de autor, intenso y sutil, coronado por una notable producción y las excelentes interpretaciones de Jeff Bridges y Hailee Steinfeld."

    Henry Hathaway, versátil artesano y uno de los emblemas del cine comercial americano de los años sesenta, fue el responsable del primer Óscar de John Wayne con su antepenúltimo filme, Valor de Ley (True Grit, 1969). Un Óscar que debió ser el último de muchos y que la academia siempre le negó a uno de los eternos iconos del séptimo arte. Wayne construyó en Valor de Ley un personaje entrañable, Rooster Cogburn, un homenaje propio a más de treinta años de caracterizaciones de vaquero, Marshall o pistolero. El filme de Hathaway sin ser un puntal del género se ganó al público gracias a su protagonista y la estupenda banda sonora de Elmer Bernstein. El galardón a Wayne sonó a honorífico; el tiempo cómo siempre sabio, demostró que pocos intérpretes cómo él existieron en el cine. Precisamente, el actor de Winterset siempre está presente en la nueva versión de Valor de Ley de Joel & Ethan Coen. Cogburn siempre mantendrá el poso de John Wayne.

    Alejado del concepto de remake, Valor de Ley (True Grit, 2011) es una nueva adaptación del relato original de Charles Potis. Una traslación a la pantalla que se complementa con la cinta de Hathaway. Diferentes en estilos pero unidos en un elegante clasicismo. Los hermanos Coen han contado con el mayor presupuesto de su carrera para llevar a puerto a las aventuras de Rooster Cogburn y Mattie Ross por tierras tejanas. El resultado el mayor éxito de taquilla de su filmografía, excelentes críticas y diez nominaciones al Óscar; entre ellas, el apartado de mejor película. La confirmación cómo clásicos modernos de esta dupla con independencia de la temática y los números, siempre marcando tendencia y manteniendo esencia. Sin duda, Valor de Ley fue una de las mejores películas de la pasada temporada.

    Ya el anterior triunfo reciente de los hermanos Coen se acercaba al género con ese western postmoderno llamado No es País para Viejos (No Country for Old Men, 2008). Como en todas las películas de los cineastas norteamericanos, Valor de Ley se llena de estrafalarios personajes, impregnados de un incómodo halo de ignorancia, dentro de un mundo duro, inhóspito y, por momentos, muy desagradable. La construcción de este universo hecho para hombres recios y duros, sin lugar para compasión, son los cimientos del buen funcionamiento de Valor de Ley. Una producción fantástica, complementada con la banda sonora de Carter Burwell y la fotografía de Roger Deakins crean una excelente atmósfera que atrapa al espectador y que le traslada al espectador las áridas llanuras que llevan a las naciones Indias.

    Si la producción conforma el esqueleto del filme, la dirección y, sobre todo, los actores le dan vida de manera inigualable. Es el caso de Jeff Bridges y su Rooster Cogburn. Brillante interpretación de este torpe, tenaz y entrañable sheriff que debe cargar con la joven Mattie Ross y consigo mismo en la caza de Tom Chaney. Bridges se viste de Wayne, desde sus pistolas a su aura y logra una fusión memorable. Si la actuación de Bridges es imponente no le va a la zaga la adolescente Hailee Steinfeld. En su primer papel de enjundia, Steinfeld es el eje de la trama y lo soporta con aplomo y talento. Sorprende que fuera valorada como actriz secundaria en la campaña de premios. Junto a ellos, un notable reparto lleno de intérpretes contrastados (Matt Damon, Barry Pepper o Josh Brolin) que funcionan como simple complemento de la narración.

    Justamente, la profundidad en los actores secundarios y algunos segmentos narrativos carentes de brío alejan a Valor de Ley, al igual que la adaptación de 1969, de la primera línea de los clásicos del género. Por suerte, la parte final y el maravilloso epílogo condonan cualquier tipo de muesca. Junto a 3:10 to Yuma (James Mangold, 2007) y El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford (The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, Andrew Dominik, 2007), el gran Western del nuevo milenio. Valor de Ley, todo un tratado de estilo.

    Lo Mejor: Jeff Bridges y Hailee Steinfeld.

    Lo Peor: Ritmo irregular a mitad de metraje.

    Puntuación: 7.8/10 CINE USA 2011/WESTERN.
    por Emilio M. Luna
    agosto 03, 2011

    TRUE GRIT (VALOR DE LEY, JOEL & ETHAN COEN, 2010)

    por Emilio M. Luna | agosto 03, 2011
    Tras el éxito, a todos los niveles, de No es País para Viejos (No Country For Old Men, 2007), Joel e Ethan Coen volvieron a la comedia negra que tanta fama les dio. Películas ligeras, sin excelsas pretensiones, que obtuvieron una buena acogida de crítica y público. Quemar Después de Leer (Burning After Reading, 2008) y Un Tipo Serio (A Serious Man, 2009) son un perfecto contrapunto en su filmografía en la que cada cierto tiempo aparece un gran destello en forma de obra maestra. Tras estas dos buenas comedias, llega el turno a un western, True Grit, remake de Valor de Ley (1969). Un clásico del género de vaqueros interpretado por John Wayne y dirigida por Henry Hathaway. El relato del antihéroe que le valió un merecido Óscar a John Wayne. Los hermanos Coen vuelven al cine del oeste (No es País Para Viejos puede considerarse un western postmoderno) con un relato clásico que no revitalizara este extinto género pero que nos dará otra perla más como ya hicieron Appaloosa, El Tren de las 3:10 o El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford.

    Para True Grit cuentan con impresionante reparto con Jeff Bridges, Matt Damon, Josh Brolin y Barry Pepper. Un estrafalario sheriff ayudará a una joven chica a encontrar al asesino de su padre, en una historia de valor y honor que puede aupar, de nuevo, a los hermanos Coen al galardón más importante. Arribará a las pantallas americanas del 10 de Diciembre. A España su llegada dependerá de su acogida y sus posibilidades en la campaña de premios. Una de las cintas más esperadas de este 2010. A continuación, el primer avance de Valor de Ley.

    por Emilio M. Luna
    octubre 02, 2010

    EXPRESS: TRAILER DE TRUE GRIT (HERMANOS COEN)

    por Emilio M. Luna | octubre 02, 2010
    Appaloosa Poster
    PIUUUMMMMM!!!!

    “Excelente Western, con todo el sabor de antaño, aderezado de excelentes interpretaciones a cargo de su dúo protagonista.”

    Ed Harris es uno de los grandes, un mago de la interpretación, que lleva ya dos décadas brillando con luz propia. Harris es de esos actores que iluminan la pantalla y convierte lo cotidiano y mediocre en algo digno. Dignidad, podría ser unos de los calificativos que se podrían utilizar para definir su paso al otro lado del estudio. Ed Harris, como director es tan bueno como actor, en su ópera prima “Pollock”, nos muestra un retrato rodado con gran sensibilidad y sobriedad. Una cinta rodada con estilo, que él mismo protagonizó y que tuvo un gran reconocimiento por parte de la crítica. En su segunda película, Harris arriesga y se marcha el viejo y lejano oeste, para ofrecernos una película como las de antes. Para ello se rodea de buenos actores, una excelente producción y un guión simple y entretenido, que nos devuelve el cine de calidad que ha escaseado este 2008.

    Viggo Mortensen, es sin duda, uno de los mejores actores de la actualidad, hace ya tiempo, que abandonó los personajes secundarios, para demostrar toda la calidad que atesora como intérprete. Él, es el motor de Appaloosa, y ofrece un recital que complementa la actuación de su partener y director. Appaloosa, es un western sencillo, clásico, que ya en el prólogo se nos ofrece el camino que seguirá la película, con un tiroteo que marcará toda la historia. Rodado con elegancia, dejando que la cámara solo se fije en los personajes, no en el paisaje, como otras producciones de este calado. El punto negativo, es Renee Zellweger. Una víctima del botox, su expresión de “chupar limones” se le ha quedado perpetua, y además su personaje no le ayuda mucho con lo que se convierte en odiosa y sin ningún interés. Es una pata coja de una película notable que pudo ser más, pero digna de aplaudir en estos malos tiempos para el séptimo arte. Recomendada para tramperos borrachos que pueblan Canovas.

    Lo Mejor: Viggo Mortensen y Ed Harris

    Lo Peor: Renee Zellweger.

    Puntuación: 7.5/10
    por Emilio M. Luna
    mayo 08, 2009

    APPALOOSA (ED HARRIS, 2008)

    por Emilio M. Luna | mayo 08, 2009
    Deadwood PosterEn 2008 hemos asistido, al renacimiento (momentáneo) del western, con películas como El Tren de las 3:10 (increíble), La Propuesta, Enfrentados, El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford, y la inminente Apaloosa con Viggo Mortensen y Ed Harris. El mundo de la televisión tampoco es ajeno a este resurgimiento y nos lleva al viejo oeste con una de las mejores series de la historia de la televisión.

    Deadwood, es una de las magníficas creaciones del canal HBO, serie que entre otras produce The Wire, Los Soprano, Roma y Carnivale, seriales de altísimo nivel de calidad y de recursos tanto de producción como en guiones. Deadwood es tan buena que podría estrenarse como film de primera clase sin que se notara ningún bajón, con historias increíbles y unos personajes típicos pero que tienen una personalidad arrolladora.

    Es Deadwood, una serie que evoca lo mejor de los Western, con un tono Shakesperiano en cada uno de sus personajes, que hará que te identifiques con alguno de ellos casi al instante. Todo con un gran diseño de vestuarios y ambientación digna del mejor canal de televisión americano HBO. Recomendada como manual de supervivencia en Aldea Moret, para Antonio Gala.

    Puntuación: *****
    por Emilio M. Luna
    mayo 01, 2009

    DEADWOOD

    por Emilio M. Luna | mayo 01, 2009
    3:10 to yuma posterCON RENFE, RUMBO A YUMA

    EL TREN DE LAS 3:10

    “Magnífico western, que revitaliza y honra al género cinematográfico por excelencia, con unos inconmensurables Christian Bale y Russell Crowe”.

    En 1957, un estupendo director, Delmer Daves, creó un excelente western psicológico, 3:10 to Yuma, interpretado por Glenn Ford y Van Hefflin. Con un pulso narrativo sobresaliente y muy buenas interpretaciones se creó un clásico de culto del cine americano. En pleno auge del género, y tras Sólo ante el Peligro (High Noon, 1952) el cine del oeste se fusionaba con el thriller, la tensión y la moral, dándole mayor profundidad tanto a la historia como a sus protagonistas. Era su época dorada, cincuenta años después, es un género casi extinto, y son pocas las incursiones acertadas en el género más antiguo del cine. Desde Sin Perdón, pocos western de calidad llegaron a nuestra pantalla: la infravalorada Open Range (2004), la atípica El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford (2007), y las australianas La Propuesta (2006) y Ned Kelly (2004), son los mejores ejemplos de un género muy rico que ha dado grandes tardes de entretenimiento a muchas generaciones.

    En 2007, llega el remake del film de Daves, El Tren de las 3:10 a Yuma, dirigido por James Mangold y con un reparto de lujo. El resultado es increíble, con una cinta trepidante, entretenida y con un final apoteósico, cimentado en una dirección y producción sensacional y el duelo interpretativo de dos de los mejores actores del momento: Russell Crowe y Christian Bale. Los diálogos de sus personajes, Ben Wade (Crowe) como asesino sanguinario y Dan Evans (Bale), granjero arruinado en busca de recuperar la estima y ayudar a su familia, son soberbios. Dibujados con gran profundidad, llenan la pantalla y hacen que te identifiques con ambos. Es una historia sobre la misión de un hombre valeroso, donde el honor, la moral y la amistad son los principales ingredientes de un western recomendado para todos los amantes del buen cine.

    Lo Mejor: El duelo interpretativo entre Russell Crowe y Christian Bale. El personaje de Charlie Prince, interpretado por Ben Foster. La música de Marco Beltrami.

    Lo Peor: Que haya tardado tanto en estrenarse en España.

    Puntuación: 9/10 Crítica para Avuela Pluma Cáceres el 11 de Septiembre de 2008

    Por Emilio Luna
    (Crítica de Cine y Tv)
    http://www.elantepenultimomohicano.com/
    por Emilio M. Luna
    septiembre 11, 2008

    EL TREN DE LAS 3:10 (3:10 TO YUMA, AVUELAPLUMA)

    por Emilio M. Luna | septiembre 11, 2008
    Seraphim Falls PosterEl halo de "film fantasma" acompaña a numerosas producciones, en ocasiones, a veces una mala acogida en festivales, otras que no tienen el beneplácito de la crítica o su recorrido comercial es muy breve, otras es su temática o sus rarezas en el metraje y a veces simplemente porque no tienen distribuidora en un mundo tan competetivo y tan ansioso de lo "actual" como el del séptimo arte. Se me vienen a la mente films como Cabalga con el Diablo (1999) de Ang Lee o Equilibrium (2002) de Kurt Wimmer, films que han llegado al nivel de culto por una razón u otra. El caso de la película que nos trata, Seraphim Falls (Enfrentados) es probablemente su falta de distribución así como un género, que aunque renace ligeramente, como el Western y algunos deslices en el guión, la han llevado a llegar a nuestro país con más de dos años de retraso. En Estados Unidos tuvo una acogida tibia, pese a su buen reparto y atractiva historia.

    Seraphim Falls, narra la historia de una persecución, por parte de un antiguo oficial del ejercito del sur, Morsman Carver, que busca venganza sobre otro oficial, en este caso confederado, Gideon, al que culpa de la pérdida de su familia. El comienzo es realmente brillante, donde nos muestra la caza a Gideon, por parte de Carver y sus esbirros, a medida que avanza el film, nos va dando rastros de la personalidad de cada uno, decantándonos de un lado o de otro en simpatías por los protagonistas, a medida que conocemos la historia. Es un western ejemplar, en todos los sentidos, muy cercano al thriller en esta primera parte del film. Apoyada en el efectivismo de la dirección de Von Acken y su pareja protagonista interpretada por Liam Neeson y Pierce Brosnan, cuya sola presencia, es ya un incentivo para ver la película. Con una excelente fotografía de John Toll (Leyendas de Pasión y Braveheart) y una buena partitura musical, el film avanza notablemente.

    El problema, es cuando el guión gira en busca de un mensaje alegórico, bíblico, religioso, que te queda estupefacto, y te preguntas "¿por qué esto?", buscando mayor transcendencia el film decae notablemente por la incredulidad, para mostrarnos un mensaje sobre los pecados del hombre que sinceramente no era necesario. Me pongo en la piel de director, y podría sostener que buscaban un mensaje diferente, mensaje que no hacia falta explicar con ángeles y arcángeles, y alegorías cristianas, porque es un western sobre una venganza, sobre la injusticia, no hacia falta más explicación. Von Acken busca ser original, y le estalla el producto justo cuando rubricaba un fantástico film de aventuras. Es una justa explicación del por qué la película no tuvo ninguna repercusión en América y su tardanza en llegar a cines europeos.

    Sin duda, es una propuesta muy entretenida y de calidad, que se une 3:10 to Yuma (¿Para cuando se estrenará en España?), o El Asesinato de Jesse James, como ejemplos de los westerns modernos de calidad. Con unas magníficas interpretaciones de sus protagonistas, en especial, de Pierce Brosnan, que cuando no hace de glamouroso agente de su majestad, gana mucho como ya nos demostró en Matador, una fotografía brillante y una correcta dirección el film pudo llegar a ser más, de no ser por un guión que hace aguas justo llegar a puerto.

    Seraphim Falls, es un western, muy entretenido y logrado en su primera parte y que se vuelve pretencioso en su final, que te deja un sabor de boca amargo. Pese a ello, se merece un visionado tanto por su ritmo como por sus protagonistas.

    Mi Puntuación: 5.5 Leer critica de Enfrentados (Seraphim falls) en Muchocine.net
    por Emilio M. Luna
    abril 08, 2008

    SERAPHIM FALLS (ENFRENTADOS, 2006)

    por Emilio M. Luna | abril 08, 2008
    The Assassination of Jesse James Poster2008 nos ha traido una buena cosecha de películas, entre ellas algunos westerns, un género decaído y olvidado por las nuevas generaciones y que gracias a films como 3:10 to Yuma, El Asesinato de Jesse James o incluso por ese western postmoderno como es No Country for Old Men, gran triunfadora en la gala de los Óscars, nos recuerdan la grandeza del cine de vaqueros americanos. Si bien,aunque de manera escasa, años atrás nos han llegado películas de este género de muy buena calidad, como la australianas "The Proposition" de John Hillcoat o "Ned Kelly" de Gregor Jordan, basada en el forajido homónimo con gran parecido a la historia de Jesse James en América, "El Perdón" de Michael Wintterbottom, y el western crepuscular "Open Range" de Kevin Costner, incluso "Seraphim Falls" con Liam Neeson es una propuesta agradable y entretenida. El cine americano empezó a nacer bajo una montura, y muchas de las grandes obras del celuloide tienen el sabor del cine de oeste americano. A finales del 2007, nos llegó, avalado por una cuidada escenificación y las grandes actuaciones de sus protagonistas, Casey Affleck y Brad Pitt (Copa Volpi 2007 en Venecia), El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford.

    Jesse James, el forajido leyenda, es uno de los símbolos de América, retratado en numerosas publicaciones, series de televisión y muchos films. Se me vienen a la cabeza Tierra de Audaces, las juveniles y las muy fallidas Arma Joven y American Outlaws o Forajidos de Leyenda. Jesse James es como Wyatt Earp, Pat Garret, Doc Holliday, todos esos personajes con los que crecimos y disfrutamos. De hecho, existe una serie que los recrea con una gran calidad como es Deadwood de la HBO. Miles son las versiones, las historias y leyendas sobre el personaje estrella del Western Americano. El Asesinato de Jesse James de Andrew Dominik es otra visión más de este héroe americano, buscando mayor realismo y con un estilo pausado, paisajístico heredando la poesía de Terence Mallick.

    La obra de Andrew Dominik no es un western, tal cual, es un drama que nos cuenta la historia de Jesse James desde un punto de vista personal, así como la historia de su ejecutor, su seguidor Robert Ford. Dominik nos enseña a un James, pensativo, diferente, con sus miedos y temores, con sus rarezas y su fuerte carácter, nos presenta a un forajido en su decadencia, acompañado por un joven Robert Ford, que antaño lo idolotraba y se va a ver en la decisión de matarlo y demostrar la valía que siempre se le negó.

    Dominik bebe en gran manera de Terence Mallick, por su gusto por el paisaje, una exquisita fotografía que nos transporta a la pradera americana, logrando una gram ambientación, El Asesinato de Jesse James, es una película diferente, preciosista y poética, donde todos los aspectos están muy cuidados y nos ofrece una escena impresionante, como es el asalto al tren de noche, increiblemente rodada y que se te queda en la retina durante el resto de la filmación. Dominik demuestra un gran pulso y un gran gusto en su dirección.

    El cast, también acompaña, tanto Brad Pitt como Casey Affleck, están geniales en sus roles, en especial Pitt como Jesse James, dotándolo de ese aire melancólico y humano a su personaje. Affleck sigue confirmando su alzamiento al estrellato, y fue recompensado con una nominación como mejor secundario, algo difícil de entender, ya que es tan protagonista como Pitt.

    La banda sonora es impresionante, creada por Nick Cave, el mismo de la anteriormente nombrada "The Proposition", un autor que hay que tener muy en cuenta en el futuro. El último tema cuando Ford habla con su novia, es sublime y es otra muesca más de las excelencias de este film.

    El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford, es una película excelente con una impresionante fotografía y ambientación, con una dirección impresionante y actores en estado de gracia. Una obra maestra.

    por Emilio M. Luna
    febrero 26, 2008

    EL ASESINATO DE JESSE JAMES POR EL COBARDE ROBERT FORD (ANDREW DOMINIK, 2007)

    por Emilio M. Luna | febrero 26, 2008
    El tren de las 3:10

    En 1957, Delmer Daves creó El tren de las 3:10, filme protagonizado por Glenn Ford que se convirtió en un filme de culto por tener un tratamiento diferente. Un western psicológico, más cercano a Sólo ante el peligro y a Raices profundas que a los cinta imperantes en la época. Era una obra imperfecta, algo inverosimil, pero realmente entretenida. Cincuenta años después y en plena moda remake, James Mangold nos propone una nueva versión de este clásico, y sorprendentemente la película es muy buena. Nada cambia con respecto al original, quizás se profundiza más en los personajes y la trama se vuelve más contemporánea aunque calcada a la creación de Davis, pero... ¿Es mejor que la original?

    Realmente SI, la química entre los dos protagonistas interpretados por Russell Crowe y Christian Bale es absolumente genial, es sin duda lo mejor de la película, sus conversaciones, su relación. Russell Crowe da a Ben Wade ese matiz de malo bondadoso e inteligente, deseoso de dejar su vida de forajido. Este factpr conecta con el espectador de forma inmediata. Christian Bale le da mucha fuerza y credibilidad a su Dan Evans, un hombre en busca de reconseguir el respeto tanto suyo propio como el de su familia. Hombre muy honesto que junto a la  interpretación del actor galés el resultado es similar a su partener de desventuras. Colosal este duo. Pero en estos dos actores no se acaba la cosa, los secundarios son, también, sensacionales. Destancado Ben Foster, que caracteriza a un villano con mucho carisma, y, Logan Lorman un joven con mucho aplomo, hijo de Evans. Aparte de las interpretaciones, destaca mucho tanto la fotografía y la ambientación que hace que estés el el viejo y peligroso oeste, así, como una gran banda sonora de Marco Beltrami. En cuanto a la dirección, es sobria, directa y con un pulso frenético.

    James Mangold más artesano quedirector, demuestra su talento en esta película, y se rehace de trabajos anteriores dándole un sello propio, con personalidad y sacando lo mejor de un buen guión y gran reparto. Quiero destacar la parte final de la película, muy emocionante y frenética, quizás el último giro final no sea del gusto de todo el mundo, y durante la película se pueda tachar de inverosimiles algunas de las acciones de los protagonistas, pero es una película de aventuras en el oeste como las de toda la vida, y asi hay que verla. Yo realmente disfruté y me emocionó la historia. La recomiendo a todo el mundo.

    Mi puntuación: 9

    Emilio Luna.
    Primera crítica de 'El antepenúltimo mohicano.

    por Emilio M. Luna
    enero 27, 2008

    Crítica | El tren de las 3:10

    por Emilio M. Luna | enero 27, 2008

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