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    Escenas de Cine
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    A dos metros bajo tierra

    ¿Qué es lo que hace de A dos metros bajo tierra (Six Feet Under, 2011-2005) la mejor serie de la historia? (Lo sentimos, debate cerrado). La importancia de este sensacional producto original de HBO reside en la naturalidad con la que se tratan todos los temas tabú de nuestra sociedad. No sólo la muerte, evidente epicentro de la trama, sino las conflictivas relaciones familiares, sentimentales, sexuales y, en definitiva, la propia vida desde que tenemos consciencia de ella hasta que nos encaminamos irremediablemente a su desenlace. Se parte de una temática existencialista abordada con un gusto exquisito desde todas las diferentes perspectivas generacionales posibles, un guion impecable interpretado por un reparto inmejorable, una maravillosa presentación del producto, liderada por una fotografía y banda sonora sombrías, y un final unánimemente aclamado por público y crítica. La escena seleccionada, correspondiente al sexto episodio de la primera temporada, La habitación (The Room), sirve como ejemplo demostrativo de la dinámica y estructura que sigue el conjunto de los 63 episodios que componen esta reflexiva serie.

    Como la mayoría de espectadores sabrá, cada capítulo comienza con la defunción de una persona, una muerte que llegará por diferentes motivos y condiciones —natural, accidental, auto-inducida, provocada violentamente—, y que determinará la trama específica de este obituario. Así, la primera muerte observable, en el primer capítulo de la primera temporada, será la del padre de familia, Nathaniel Fisher (interpretado magistralmente por Richard Jenkins). Este suceso condicionará el esquema básico individual del episodio, del que formarán parte los seres allegados al fallecido —que en este caso serán los protagonistas— y también condicionará el resto de la serie, ya que su figura se manifestará como materialización de la conciencia de cada miembro de la estirpe. El inicio del presente capítulo muestra a una pareja de ancianos en la cama. El hombre se levanta quejándose del frío a consecuencia de que la ventana ha estado abierta toda la noche. Tras increpar de forma cariñosa a su mujer y no obtener respuesta, se acercará con cuidado para comprobar tristemente que ésta ya no se levantará. Posteriormente Nate, el hijo de Nathaniel, tras recibir un cambio gratuito de aceite en su coche, se dará cuenta del trato especial que su padre recibía por parte de algunos empresarios a consecuencia de un acuerdo, explícito y táctico, aplicable a aquellos que, no pudiendo afrontar los costes del entierro de sus familiares, ofrecían otro tipo de emolumentos para pagar el servicio funerario. Uno de estos trueques consistía en la utilización de una habitación situada en la parte superior de un restaurante. Lugar que da título al episodio y que protagoniza la escena seleccionada.

    por Alberto Sáez Villarino
    agosto 20, 2014

    Escenas | A dos metros bajo tierra. La habitación

    por Alberto Sáez Villarino | agosto 20, 2014
    Kill Bill (Vol.1)

    Una de las razones a las que aquejo el bajón de Quentin Tarantino en sus dos siguientes películas —notables ambas aunque no deslumbrantes — es que se vació por completo (alma incluida) en el extraordinario díptico de Kill Bill (2003-2004). Dos películas plenas en momentos de gran de nivel como la elegida para este nuevo episodio de Escenas de cine: La Novia (una Uma Thurman inconmensurable) pelea con los 88 maníacos que custodian a O-Ren Ishii. La escena es una coreografía perfecta de sonidos e imágenes, música y golpes, planos e intenciones. Blanco y negro para rebajar el impacto de la violencia y humor en forma de azotaina. La esponja que Tarantino tiene como cerebro, exprimida hasta formar, simple y llanamente, una escena magistral. Una pelea rodada por un Dios de la cámara que sabe lo que quiere transmitir. Cumbre del cine de acción. La Madre derribando obstáculos durante su venganza.

    por Anónimo
    septiembre 17, 2013

    Escenas de cine | Kill Bill (Vol.1)

    por Anónimo | septiembre 17, 2013

    De milagro luminiscente se podía tildar el trabajo de Roger Deakins en la fotografía de 'El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford' (The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, EE.UU, 2007). La segunda película de Andrew Dominik -tras 'Chopper' (Australia, 2000) - nos dejaba, no sólo un retrato único de uno de los iconos del Western, también, una 'masterclass' del empleo de la luz como metalenguaje cinematográfico. La presencia y ausencia de ésta marca una cinta que no hizo todo el ruido que debiera y que quebrantó las reglas del género, creando la suyas propias. Dominik dejó a un lado el crepúsculo y cabalgó hacia la lírica de forma valiente y audaz. Un inmenso Brad Pitt es la guinda un relato lúgubre y meláncolico muy alejado del polvoriento glamour con el que se dibujaba a uno de los hitos de la Norteamérica decimonónica. Un bandido, un asesino, un hombre.

    por Emilio M. Luna
    diciembre 12, 2012

    Escenas de cine | El asesinato de Jesse James

    por Emilio M. Luna | diciembre 12, 2012

    Escenas de Cine | Rebecca (Alfred Hitchcock, 1940)

    por Emilio M. Luna | junio 25, 2012
    Drive

    “Si conduzco para ti tendrás tu dinero, tú me dices de dónde salimos, a dónde vamos y a dónde vamos después, yo te doy cinco minutos cuando lleguemos. Durante esos cinco minutos soy tuyo pase lo que pase, un minuto antes o después no cuentes conmigo. No miro nada de lo que estás haciendo, nunca llevo pistola, sólo conduzco… Cuando tengas tu pasta estaréis en paz, él quedará libre y no volverás ha acercarte a su familia… ¿Entendido?”


    Poco más se puede decir de una de las grandes películas del año pasado. Drive (Nicolas Winding Refn, Estados Unidos, 2011) se convirtió, tras su exitosa presentación en Cannes ‘11, en un clásico de culto. Ese tipo de filmes que apasionan o decepcionan pero nunca generan indiferencia. El cineasta danés Nicolas Winding Refn, un habitual de circuito independiente continental con cintas como Bronson o Valhalla Rising, tuvo el perfecto bautismo americano con esta adaptación libre de la novela homónima de James Sallis. Amparada en una exquisita estética, una banda sonora de primer nivel y un excepcional Ryan Gosling, Drive fue una de las obras mimadas por la crítica americana y europea. Algo que no le valió (ante la sorpresa de la industria y el público) para entrar en el cuadro de honor de los premios de la academia americana: los Óscar. Como citábamos en la crítica de esta película poco importaba ese hecho, Drive se había ganado ya su hueco eterno en la memoria del espectador. Romanticismo y violencia cogidas de la mano en un cóctel lleno de estilo. Todo representado en la figura de su lacónico protagonista, Driver, un hombre sin pasado que por amor desciende al mismo infierno. Una historia trágica que llega a nuestra retina de un modo inesperado. Numerosos momentos inolvidables conforman el metraje de Drive, desde su espectacular prólogo hasta el catártico final, pasando por los pasillos con un niño en brazos de un héroe o la escena en el ascensor que hoy nos ocupa.

    por Emilio M. Luna
    abril 28, 2012

    Escenas de Cine | Drive

    por Emilio M. Luna | abril 28, 2012
    Atonement posterEl cineasta británico Joe Wright estrena este año Ana Karenina. El siete de Septiembre (el nueve de Noviembre en Estados Unidos) llegará a los cines españoles esta nueva adaptación de la obra de León Tolstói con la que Wright retorna al cine de época que le dio la fama. Orgullo y prejuicio (Pride & Prejudice, 2005) y Expiación (Atonement, 2007), ambas con Keira Knightley de protagonista, supusieron la confirmación de este joven realizador objetivo de los grandes estudios americanos. Unas expectativas que sufrieron un pequeño traspiés con los moderados fracasos de El solista (The Soloist, 2009) y Hanna (2011). Con Knightley, de nuevo, y con su refinada y clásica narrativa Wright buscará volver a la senda del éxito con el retrato de la dama rusa por antonomasia.

    Precisamente su último éxito es el protagonista de un nuevo capítulo de “Escenas de Cine”. Ganadora de dos Globos de Oro (mejor película dramática y banda sonora) y nominada a siete premios Oscar, Expiación, más allá de la pasión (Atonement) supuso uno de los hitos de cinematográficos del 2007. Una historia de amor, con tintes trágicos y elegíacos, que rememoraba el espíritu de las grandes epopeyas dramáticas de los cuarenta. Un estiloso largometraje dotado de una vigorosa puesta en escena y la poderosa química entre sus dos protagonistas: James McAvoy y la citada Keira Knightley. Entre los muchos momentos románticos del filme destacaba una escena fiel reflejo de uno de los instantes culmen de la II Guerra Mundial: playas de Dunkerque, último bastión de la resistencia continental ante la invasión de las tropas alemanas.

    Keira Knightley in Atonement
    Keira Knightley en Expiación (Atonement, Joe Wright, Reino Unido, 2007)
    Un plano-secuencia memorable de factura técnica sobresaliente. Más allá del amor entre Robbie y Cecilia, Expiación pasará a la historia por este maravilloso lienzo del penúltimo episodio de una guerra que marcó el devenir del siglo XX. A continuación, Dunkerque y Robbie Turner (James McAvoy) en Escenas de cine.

    por Emilio M. Luna
    marzo 21, 2012

    ESCENAS DE CINE: EXPIACIÓN (ATONEMENT, 2007)

    por Emilio M. Luna | marzo 21, 2012
    Clash of the Titans 1981, Furia de TitanesDe pequeña cinta de sobremesa a clásico de aventuras de culto. Cronos, el dios del tiempo, ha elevado a Furia de Titanes (Clash of the Titans, Desmond Davis, 1981) a un escalafón impensable en su estreno. Este modesto filme sobre el mito de Perseo y la Gorgona representaba el ocaso de una raza de películas fantásticas donde la manufactura y ornamentación eran parte indisoluble de su producción. Largometrajes como Ulises (Mario Camerini, 1954), Jason y los Argonautas (Jason and the Argonauts, Don Chaffey, 1963) o Simbad y el Ojo del Tigre (Sinbad and the Eye of the Tiger, Sam Wanamaker, 1977), resultan un compendio de encanto e ingenuidad. Fórmula que se convirtió en obsoleta con el rápido progreso de los efectos especiales en el cine americano. Mientras Furia de Titanes se representaba con la técnica de animación stop-motion, George Lucas estrenó cuatro años antes La Guerra de las Galaxias (Star Wars, 1977). Era el fin del modelaje más personal, llegaba el turno de la informática.

    Algo que no resta, ni un ápice, el mérito de uno de los grandes responsables de este tipo de producciones: Ray Harryhausen. Técnico en efectos especiales que tuvo como inspiración en su carrera a King-Kong (Merian C. Cooper & Ernest Schoedsack, 1933) y se convirtió en uno de los padrinos de una técnica que sigue vigente en la actualidad. Furia de Titanes supuso el último gran trabajo de Harryhausen y, pese a su tenue acogida inicial, pronto se convirtió en uno de los filmes emblemáticos de la televisión de los años ochenta. No fue la única vez que el maravilloso mito de Perseo y La Gorgona apareció en pantalla. Brian Henson, hijo de Jim Henson, en la segunda etapa de El Cuentacuentos (The Storyteller), dedicada a los mitos griegos, abordaba esta historia estandarte de la mitología clásica. De manera reciente, ha llegado a la cartelera un innecesario remake dirigido por Louis Leterrier (2010) que ha hecho aún más grande la cinta original de Desmond Davis.

    Harry Hamlin in Clash of the Titans, 1981
    En Escenas de Cine recordamos uno de los momentos más importantes de la película. El mismo que narra el encuentro entre el héroe y Medusa. Punto clave en la comparación de ambas versiones y donde la última palidece ante la original. El tiempo se agota y la visita del Kraken a Argos está cercana. A continuación este video-montaje con la visita de Perseo a La Isla de la Muerte (tras paso por la Laguna Estigia junto a Caronte) y su posterior duelo con el monstruo de monstruos.

    por Emilio M. Luna
    noviembre 28, 2011

    ESCENAS DE CINE: FURIA DE TITANES (D. DAVIS, 1981)

    por Emilio M. Luna | noviembre 28, 2011
    Evil Dead II Fan Made PosterEsta noche se celebra Halloween, una tradición americana extendida con éxito al viejo continente. Tiempo de calabazas, conjuros, disfraces, trucos y tratos que han tenido en el cine un poderoso transmisor. Cualquier cinta de terror ligero es válida. Horror de serie B, leyendas y fábulas adaptadas, humor gamberro y una pizca de picardía son los ingredientes de este hechizo que dura, ya dos décadas. Este es el caso de Evil Dead II, Terroríficamente Muertos (Dead By Down, Sam Raimi, 1987), segunda entrega de una trilogía de culto. El cineasta americano Sam Raimi se volvía a reunir con su actor fetiche, Bruce Campbell, para crear esta desenfadada historia que mezcla risas, fantasía y mucha originalidad. Campbell, "un Jim Carrey de bajo perfil", ha trabajado, casi en exclusiva con su vecino de Royal Oak (Michigan) a lo largo de su extraña carrera. Raimi siempre lo ha tenido presente en todas sus producciones, fuera en papeles secundarios o cómo un simple cameo.

    Gracias a la trilogía de Evil Dead, Raimi se hizo notar en la industria americana. Al igual que ocurre con Peter Jackson, Raimi tiene millares de seguidores que adoran la esencia de las obras que dieron comienzo a su filmografía. Prueba de ello fue dicha vuelta con la aplaudida Arrástrame al Infierno (Drag Me To Hell, 2009); tras la mediocre experiencia final que supuso la trilogía dedicada a Spiderman. Posesión Infernal (The Evil Dead, 1981) fue la primera entrega que no sólo marco las bases del tríptico, también creo escuela en la producción de terror de los años noventa. Terroríficamente Muertos fue una excelente continuación que tuvo cómo epílogo la curiosa El Ejército de las Tinieblas (Army of Darkness, 1992). Sin duda alguna, este segundo capítulo (pese a sus muchos defectos) es el más atractivo y divertido.

    Bruce Campbell Evil Dead IITras un comienzo espectacular, Evil Dead II va decayendo desde mitad de metraje. Por suerte, su protagonista la rescata y deja un excelente sabor de boca. Sus primeros cuarenta minutos son todo un ejemplo de hilarante frescura. Cómo muesca, hoy en Escenas de Cine presentamos uno de sus instantes más ocurrentes. Atención al último tercio del video. Pasen una excelente noche de todos los Santos.

    por Emilio M. Luna
    octubre 31, 2011

    ESCENAS DE CINE: EVIL DEAD II (SAM RAIMI, 1987)

    por Emilio M. Luna | octubre 31, 2011
    Blade Runner Fan Art PosterNumerosas versiones pero idéntica esencia. Blade Runner es uno de los grandes clásicos de la historia de la ciencia-ficción. Ridley Scott adaptó la novela de Philip K. Dick en una de las películas icono del género. Cómo muchas obras de arte vivió la indefensión e incomprensión de su tiempo. Justamente éste le ha otorgado el estatus que merece y que la situa junto a obras cómo 2001: Una Odisea del Espacio (2001: Space Odissey, Stanley Kubrick, 1968). Scott, cineasta británico que había maravillado con Los Duelistas (The Duellist, 1977) y con otra joya del género, Alien, El Octavo Pasajero (Alien, 1979), sorprendió con este relato ambientado en un futuro próximo (“a comienzos del siglo XXI”). La caza del replicante, una figura robótica que se rebela contra su creador y vaga desterrado por la Tierra. El agente Rick Deckard (Harrison Ford) será uno de los encargados de llevar a cabo la misión de “retirar” las últimas unidades.

    Con una atmósfera opresiva y lúgubre (impresionante la música de Vangelis), Blade Runner es todo un prodigio lleno de efectismo, misterio e, incluso romanticismo. Su influencia en el género durante las décadas posteriores ha sido evidente. Grandes autores del momento cómo Christopher Nolan ha declarado sentir un enorme magnetismo por la cinta de Ridley Scott. Un Scott que pese a una filmografía llena de títulos excelentes jamás recuperó el nivel de sus tres primeras obras. En los últimos años, con el auge del formato digital, numerosas ediciones con diferentes montajes se han comercializado. Incluso en 1992 el filme se re-estrenó en la cartelera mundial con su director´s cut. Con o sin añadiduras, Blade Runner permanecerá en el olimpo de las más grandes y en nuestra imaginación el destino de Deckard.

    Rick Deckard in Blade RunnerA continuación, en Escenas de Cine, el momento más representativo de Blade Runner: el monólogo de Roy Batty (Rutger Hauer).



    "He visto cosas que vosotros no creeriais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir...".
    por Emilio M. Luna
    octubre 10, 2011

    ESCENAS DE CINE: BLADE RUNNER (R. SCOTT, 1982)

    por Emilio M. Luna | octubre 10, 2011
    La batalla de Little Big Horn acaecida el 25 y 26 de Junio de 1876 siempre será recordada cómo la gran derrota del ejército americano frente a las tribus indias. El jefe Sioux Tasunka Witko, más conocido cómo Caballo Loco, logró unir a siete tribus y combatir cara a cara al prestigioso Séptimo de Caballería encabezado por el general Custer.

    Un épico enfrentamiento que dejó doscientos sesenta y ocho muertos en el bando americano y la espoleta que hizo que los nativos americanos fueran arrinconados y confinados en reservas. Un combate que dejó un duelo personal que se convirtió en leyenda entre el comandate en jefe George Amstrong Custer y Caballo Loco. El río Little Big Horn se convirtió en un emblema de la conquista del Oeste y la enésima demostración de poder del débil frente al poderoso.

    Varias creaciones audiovisuales aportaron su visión sobre la batalla más importante de las llamadas “Guerras Indias”. Siendo las más interesantes los largometrajes La Última Aventura de Custer (Custer of the West, Robert Siodmak, 1967); Pequeño Gran Hombre (Little Big Man, Arthur Penn, 1970); y el filme que hoy nos ocupa, Murieron con las Botas Puestas (They Died with their Boots On, Raoul Walsh, 1941). Todo un clásico del género lleno de acción, aventuras y un final antológico encabezado por el siempre genial Errol Flynn como el líder del séptimo de caballería. La cinta dirigida por Raoul Walsh (director, entre otras, de clásicos de aventuras cómo Tambojes Lejanos y El Hidalgo de los Mares), carente de valor histórico y plena en emotividad, es todo un ejemplo del cine de su época. Un perfecto equilibrio entre intimidad y espectacularidad que hicieron que el público acudiera en masa a las salas.

    Aunque la contienda final es el fondo del filme, Murieron con las Botas Puestas es el relato de la vida militar de George Custer. Desde su arrogante juventud hasta convertirse en todo un símbolo del ejercito con la carga más conocida de la historia. Una película cuyo interés aumenta a cada minuto elevado por Flynn y unos notables Arthur Kennedy y Olivia de Havilland. Murieron con las Botas puestas es cine de primera categoría que sigue ganando empaque con el paso de los años. Prueba de ello es esta hermosa escena llena de silencioso lamento donde las miradas van por delante de las palabras. Un momento que rescata la esencia de la obra de Walsh lleno de instantes brillantes que siempre merece la pena revisar. A continuación en Escenas de Cine, Murieron con las Botas Puestas.

    por Emilio M. Luna
    agosto 17, 2011

    ESCENAS DE CINE: THEY DIED WITH THEIR BOOTS ON

    por Emilio M. Luna | agosto 17, 2011
    Clásico entre clásicos del cine romántico, Los Puentes de Madison (The Bridges of Madison County, 1995) representa un aislado eslabón de “la Edad de Oro” del cine americano. Mágica desde su estreno, fantástica con el paso de los años, Los Puentes de Madison mantiene su esencia perenne. Un aura que le ha hecho se considerada una de las grandes historias de amor del séptimo arte. Clint Eastwood no sólo creo que otra pieza clave en su maravillosa filmografía, desmitificó su figura de “lone ranger”, de tipo duro y rudo que siempre le acompañó en todos los papeles de su carrera. Junto a él, una sobresaliente Meryl Streep en una historia de amor maduro que cala en el público cómo si de un sentimiento adolescente se tratara. Una lluvia de recuerdos y emociones que no tuvo excesiva recompensa en la temporada de premios con tan sólo una nominación al Óscar (mejor actriz, Meryl Streep) pero que se ganó el recuerdo eterno de una generación.

    Una historia de romance entre un ama de casa y un fotógrafo del National Geographic que supera la adversidad y que devuelve el trazo de todos los anhelos recónditos en nuestra memoria. Un filme básico para entender el cine americano de los noventa y que cada visionado supone una experiencia. Amor sin estridencias y edulcorantes, arte puro en una de las creaciones contemporáneas indispensables. Los Puentes de Madison supuso, por entonces, la confirmación de un gran cineasta, un hombre que amaba el cine y depositaba toda su pasión en su obra. “Él último gran clásico” hace honor a este apelativo en cada largometraje que lleva su firma. Una firma que es garantía del mejor cine.

    Cómo homenaje a una de las películas más representativas del actor y director de San Francisco, en Escenas de Cine rememoramos el momento más emotivo de Los Puentes de Madison. Una asombrosa secuencia digna de constante revisión. La muestra de que Eastwood es el pasado, el presente y seguirá siendo el futuro de los sueños creados en celuloide. Una joya atemporal.

    por Emilio M. Luna
    junio 30, 2011

    ESCENAS DE CINE: LOS PUENTES DE MADISON (1995)

    por Emilio M. Luna | junio 30, 2011
    Ned Merryl (Burt Lancaster) vive en una zona acomodada de Connecticut. Un día decide visitar todas las piscinas, una a una, que existen en el barrio camino a su casa. En cada parada encontrará una mujer que tuvo significancia en su vida. Esta singular sinopsis resume la trama de un los clásicos de culto por excelencia: El Nadador (The Swimmer, 1968). Dirigida por Frank Perry y finalizada por Sidney Pollack, El Nadador es una alegoría sobre los miedos del ser humano y una crítica a las sociedades occidentales envueltas en opulencia y falsedad. Cómo era de esperar, el filme no obtuvo la acogida esperada y recibió numerosas críticas negativas de los sectores tradicionales de la prensa americana. El Nadador es una creación adelantada a su tiempo, y éste le ha devuelto el favor ganando el prestigio que en su momento se le negó. Uno de los mejores papeles en la carrera de Burt Lancaster en un papel hecho a su medida.

    Basada en un relato corto de John Cheever, El Nadador tiene un reflejo reciente con American Beauty (Sam Mendes, 2000) e incluso, Somewhere (Sofía Coppola, 2010). Nada es lo que parece en unas vidas asentadas en lo material y superfluo. Una cinta irrepetible, atemporal y sorprendente. Diálogos profundos y convincentes en una puesta en escena innovadora en su época. Ritmo pausado que acerca un aplastante final. En Escenas de Cine recordamos uno de sus mejores momentos. Una escena que marca la esencia de El Nadador. Una película de obligado visionado para entender el cine independiente americano y constatar que la crisis ideológica y social de nuestros días no comenzó tras la última tormenta.

    Dedicatoria especial a Carlos Sánchez Franco (Buscando un Resplandor) y William de Baskerville (El Retorno a Manderlay).

    por Emilio M. Luna
    junio 02, 2011

    ESCENAS DE CINE: THE SWIMMER (EL NADADOR, 1968)

    por Emilio M. Luna | junio 02, 2011
    Nominada a ocho Óscars, incluyendo el de mejor película, Moulin Rouge fue una de las grandes sensaciones de 2001. Se cumplen diez años del estreno de esta creación de Baz Luhrmann que revolucionó la taquilla y un género, el musical, que vivía horas bajas. Moulin Rouge tuvo un recorrido comercial impecable, impulsado por el ritmo de los galardones obtenidos (National Board of Review, Globos de Oro y dos Óscars). Sin embargo, el sector más tradicional de la crítica americana y la prensa europea fue muy exigente con el filme de Luhrmann al que se le achacaba un guión vacío, decorado con una estética de videoclip. Sea como fuere, Moulin Rouge es un bello envoltorio de una bonita historia de amor contada de manera original y atractiva. Con todos los defectos achacables, Moulin Rouge es un ejercicio que dio un vuelco a la industria cinematográfica y que elevó a sus dos protagonistas a la categoría de estrellas. Unos impresionantes Nicole Kidman e Ewan McGregor que hacen creíble este barroco relato romántico.

    En este moderno dibujo del Molino Rojo (el primero data de 1928 a cargo de Ewal André Dupont), Kidman se llevó todos los elogios, incluida una nominación al Óscar. Pero el gran mérito del éxito de Moulin Rouge lo tiene su partener Ewan McGregor. Sólido en los momentos de drama y comedia, aporta un plus sensacional en las composiciones musicales opacando al resto de compañeros. Un reparto también excelente con Jim Broadbent y John Leguizamo. Entre los numerosos momentos llenos de magia y música, nos quedamos con la escena entre Satine (Kidman) y Christian (McGregor) con la interpretación del tema Your Song (compuesta por Elton John) a cargo del excelente actor escocés. A continuación en Escenas de Cine, Moulin Rouge.

    por Emilio M. Luna
    abril 17, 2011

    ESCENAS DE CINE: MOULIN ROUGE (2001)

    por Emilio M. Luna | abril 17, 2011
    Icono del séptimo arte, no existen elogios posibles para calificar esta obra maestra del celuloide. Casablanca (1942) es historia viva del arte, una cinta redonda y maravillosa que nos recuerda por qué amamos el cine. Un drama romántico situado en el norte de África (Marruecos) en plena II Guerra Mundial que nos deja a dos mitos cómo Ingrid Bergman y Humphrey Bogart. Un relato de amor y pasión que nos deja frases y diálogos insuperables. Todo un triunfo para Warner que se vió refrendado con ocho nominaciones al Óscar y (sólo e incoprensiblemente) tres estatuillas doradas: mejor película, director y guión adaptado. Todo un hito en su tiempo que permanece en la actualidad y que sigue marcando tendencia en todos los ámbitos culturales y sociales. Casablanca no sólo es una historia de amor es un retrato sobre los tiempos de opresión nazista en las colonias europeas. Una obra llena magia con unos protagonistas de impresionante carisma.

    De sus ciento dos minutos se pueden extraer numerosas escenas para el recuerdo. Desde la espera de Ilsa en el Rick’s Café, el himno de la Marsellesa del héroe de la resistencia francesa Viktor Laszlo ante la Gestapo, hasta los momentos musicales entre Sam y Rick. Con un epílogo brillante lleno de química y emoción, nos quedamos con el final de Casablanca. Un instante versionado y adaptado en numerosas ocasiones y que deja una de las frases más ilustres del séptimo arte. Si tienen oportunidad vuelvan a visitar la ciudad magrebí, de la mano de unos egregios Humphrey Bogart (Rick Blaine) e Ingrid Bergman (Ilsa Lund). No se arrepentirán.

    por Emilio M. Luna
    marzo 11, 2011

    ESCENAS DE CINE: CASABLANCA (1942)

    por Emilio M. Luna | marzo 11, 2011
    Siempre es agradable y satisfactorio volver visitar al gran maestro del cine de intriga. Tan sólo unos elegidos poseen en su filmografía una amplia lista de títulos sobresalientes que nos recuerdan porque amamos el cine, uno de ellos es Alfred Hitchcock. Uno de sus grandes éxitos de crítica y público fue Encadenados (Notorious, 1946), cinta de espionaje internacional interpretada por unos soberbios Cary Grant e Ingrid Bergman. Una de las grandes referencias del género que nos sitúa en la Europa asolada por el Nazismo donde un agente encubierto tendrá cómo objetivo atrapar a un líder germano. Al igual que en muchas cintas del realizador británico, el gran acierto del film es su atmósfera que traslada al espectador de pleno en la trama. Encadenados fue una de las películas de mejor recaudación en ese curso, además, de gozar de excelentes críticas que le depararon dos nominaciones al Óscar (Mejor secundario y guión original). Todo gracias a la maestría de su director y a unos intérpretes en el mejor momento de su carrera.

    Una bellísima Ingrid Bergman y un carismático Cary Grant son replicados por el excelente actor británico Claude Rains. Un trío de primer nivel en una de las joyas del cine de los años cuarenta. Mientras esperamos un nuevo episodio de CINE CLUB, hoy recordamos a Alfred Hitchcock en Escenas de Cine y su estupenda Encadenados. Un filme con numerosos instantes para el recuerdo (con un final de primera categoría con hasta siete personajes) en el que destacamos uno de los momentos románticos de esta magna obra. Para Truffaut, un “sueño filmado” en una de las imprescindibles del genio británico.

    por Emilio M. Luna
    enero 31, 2011

    ESCENAS DE CINE: ENCADENADOS (NOTORIOUS, 1946)

    por Emilio M. Luna | enero 31, 2011
    ¡Qué bello es vivir! (1946)

    Volvemos tras los días de descanso navideño, recuperándonos de las sensaciones que nos dejó Black Swan. Un asueto acompañado de mucho cine con las revisiones de The Hurt Locker y Rescue Dawn más dos estrenos de este año: The Kids Are All Right y Rabbit Hole. Dos cintas altamente recomendables que suben la calidad media de un curso con un amplio número de películas de calidad notable. Tiempo de reunión, tiempo de familia y que mejor film que ¡Qué Bello es Vivir! (It´s a Wonderful Life, 1946) para disfrutar con ellos del séptimo arte. La película navideña por excelencia, todo un clásico irrepetible lleno de magia y buenos sentimientos. Frank Capra el mejor cuentacuentos del cine americano nos dejo una obra culmen que no pierde un ápice de encanto pese a sus setenta años de historia. Dulce y emocionante, ¡Qué Bello es Vivir! Nos devuelve a un mundo de anhelo y deseos que gracias a algunas personas de nuestra vida siempre se seguirán cumpliendo. Es difícil decir “no” a un film que nos llena de recuerdos y nos recuerda una “humanidad” adormitada entre tanta trascendencia y superficialidad.

    Un genial James Stewart, acompañado por la bella Donna Reed, protagoniza este cuento sobre la esencia navideña. Un relato lleno de vida todo un éxito comercial en 1946 y que durante décadas a formado parte habitual de la parrilla televisiva navideña. La cinta de Capra obtuvo cinco merecidas nominaciones al Óscar, entre ellas, mejor film, director e intérprete principal. Como homenaje a esta maravilla les dejamos con una de las escenas (su final) más representativas de ¡Qué Bello es Vivir! Disfruten de sus seres queridos, en navidad y durante todo el año.

    por Emilio M. Luna
    diciembre 26, 2010

    Escenas | ¡Qué bello es vivir! (1946)

    por Emilio M. Luna | diciembre 26, 2010
    El Caballero Oscuro (The Dark Knight, 2008) es uno de los films de la década y probablemente la mejor película que haya llevado a un héroe gráfico a la pantalla. Christopher Nolan cambió las reglas del género con una cinta profunda y ambiciosa que nos dejó una interpretación para el recuerdo a cargo de Heath Ledger (El Joker). Esta nueva visión del caballero de la noche tuvo su primera piedra con Batman Begins una cinta que auna entretenimiento y calidad que nos presenta a un Batman humano y real. Nolan rescató una franquicia que puso en un pedestal Tim Burton y destronó de manera inmisericorde Joel Schumacher. En Batman Begins, Nolan narra el origen de la leyenda con un Christian Bale excelente. En este primer episodio el actor galés demuestra su talento junto a un extradiordinario ramillete de secundarios. La primera hora de Batman Begins es espectacular, cine de primera categoría rodado a un ritmo trepidante con enorme detalle y calado.

    Si en Escenas de Cine ya ofrecimos un segmento de El Caballero Oscuro ahora vamos a una de las escenas más relevantes del inicio de Batman Begins, con un montaje, partitura de Hans Zimmer y fotografía de Wally Pfister excelentes. Esperemos que en la última entrega, The Dark Knight Rises (que se estrenará en 2012), se mantenga este nivel y que Bruce Wayne tenga un mayor protagonismo. Protagonismo que cedió (con acierto) en El Caballero Oscuro a Harvey Dent (Aaron Eckhart) y el Joker (Heath Ledger). Nolan, a cada paso, se consolida como el prestidigitador que muestra en El Prestigio (2007). Ojalá tuviera recompensa con Inception (Origen), una de las películas de esta temporada. Les dejo con Liam Neeson y Christian Bale en una lección maestro-púpilo que marca las bases del héroe proscrito de Gotham.

    por Emilio M. Luna
    noviembre 24, 2010

    ESCENAS DE CINE: BATMAN BEGINS (2005)

    por Emilio M. Luna | noviembre 24, 2010
    Salvando las distancias con los grandes clásicos del género, El Diario de Noa (The Notebook, 2004) es una de las cintas románticas icónicas de este comienzo de siglo. Se la puede tildar de edulcorada, infantil o manipuladora, pero la película de Nick Cassavetes representa ese anhelo eterno, implícito en el ser humano. Dividida en dos segmentos: juventud-senectud, El Diario de Noa dibuja la historia de una pareja que superaron toda adversidad hasta finalizar sus vidas juntos. Adaptación del best-seller de Nicholas Sparks, pronto surgieron las imitadoras que no lograron calar como la historia de Noa y Allie. Estrenada en Estados Unidos con buena recaudación en taquilla y decentes críticas, fue con el mercado doméstico donde se afianzó cómo cinta de culto. El éxito del film se basa, sorprendentemente, en la química entre Ryan Gosling y Rachel McAdams, que superan a sus veteranos compañeros de reparto James Garner y Gena Rowlands. McAdams y Gosling, iniciaron a partir de El Diario de Noa una gran carrera siendo dos de los intépretes jóvenes más valorados del momento.

    Una bonita historia sobre el amor, siempre presente pese al paso del tiempo y la enfermedad. Ambientada en los años cuarenta, los aspectos técnicos del film rayan a gran altura pese a contar con un presupuesto de cinta independiente. Buena música, excelente fotografía y grandes momentos lleno de emoción. Una de las escenas más conocidas y conmovedoras es el paseo en barca por el lago. Gosling y McAdams demuestran una compenetración que traspasa la pantalla. Un film con encanto que se ha ganado nuestros corazones y el deseo de vivir esta historia mágica que se ha hecho un pequeño hueco en la historia reciente del séptimo arte.

    por Emilio M. Luna
    noviembre 01, 2010

    ESCENAS DE CINE: EL DIARIO DE NOA (THE NOTEBOOK)

    por Emilio M. Luna | noviembre 01, 2010
    Una de las grandes obras del cine de aventuras. Un prodigio de ritmo y montaje, símbolo referente para generaciones de cinéfilos. La Gran Evasión (The Great Escape, 1963) es el cine clásico por antonomasia con héroes y villanos que elevó la figura de uno de los más grandes del cine de acción, Steve McQueen. Su director John Sturges, creador de la excelente Los Siete Magníficos, contó con gran parte del equipo del exitoso western (de nuevo con partitura de Elmer Bernstein), para una de las epopeyas de la II Guerra Mundial jamás contada. Además de McQueen, Charles Bronson, James Coburn y James Garner componían una cinta coral sobre la fuga de un campo de concentración alemán, repleto de tensión, adversidad, riesgos y humor. Aquellas cabalgadas en moto de un McQueen libre siempre quedan en nuestra retina, un auténtico disfrute que mejora con el paso del tiempo.

    Nominada al Óscar al mejor montaje, La Gran Evasión fue un habitual en la programación televisiva española durante los años ochenta y noventa. Una película que marcó el género e inspiró a otras de temática similar, recordando Evasión o Victoria (1981). Una cinta de John Huston de inferior calidad pero igual de entretenida. La demostración del carisma de McQueen, en una de las escenas más conocidas, que desde aquí recordamos. Si tienen algo de tiempo vuelvan a visionar el film, no se arrepentirán. La Gran Evasión de John Sturges.

    por Emilio M. Luna
    octubre 13, 2010

    ESCENAS DE CINE: LA GRAN EVASIÓN (1963)

    por Emilio M. Luna | octubre 13, 2010
    Raoul Walsh fue uno de los grandes directores de aventuras de todos los tiempos. Siempre será recordado por grandes filmes cómo: Murieron con las Botas Puestas (1941), El Último Refugio (1941) o El Hidalgo de los Mares (1951). Un realizador que formó parte viva de la época dorada del cine americano que, en cambio, que a partir de mediados de los años cincuenta estuvo apartado del éxito con una lista de cintas de menor calidad y repercusión donde sólo destacó con Los Implacables (1955). Una de sus películas más recordadas, es el clásico de aventuras, con toque western, Tambores Lejanos (Distant Drums, 1951). Considerada una obra menor, Tambores Lejanos fue el último gran éxito de público de Walsh. Un largometraje inolvidable que contó con el protagonismo de uno de los eternos del cine americano, Gary Cooper. Las aventuras del Capitán Quincy Watt, se convirtieron en una referencia para la juventud de los años ochenta y noventa siendo un clásico de las sobremesas españolas durante este periodo.

    Piratas, semínolas (temibles como antagonistas) y caimanes, para un original y divertido cuento de heroísmo que nos invita a evadirnos, trasladándonos a la inhóspita Florida. Narrada con gran pulso y ritmo, uno de los aciertos de Tambores Lejanos es un guión lleno de giros y vicisitudes que mantienen al espectador en vilo durante todo el metraje. Persecuciones y tensión, aderezada con la música de Max Steiner en este clásico inolvidable. Un colosal Cooper carga con la función y se graba en nuestra memoria cómo el módelo de héroe con el que todos soñamos de pequeños y no tan pequeños. Desde aquí nuestro pequeño homenaje con una de las escenas más conocidas.

    por Emilio M. Luna
    septiembre 24, 2010

    ESCENAS DE CINE: TAMBORES LEJANOS (1951)

    por Emilio M. Luna | septiembre 24, 2010

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