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    Críticas de Avuela Pluma
    Críticas de Avuela Pluma
    Critica de Headhunters Headhunters review
    SANGRE FÁCIL
    Headhunters (Hodejegerne, Morten Tyldum, 2011)

    “Me llamo Roger Brown y mido 1’68, no hay que ser psicólogo para entender que esto hay que compensarlo. Mi casa, por ejemplo, vale treinta millones. No me gusta y no puedo permitírmela pero a ella… a ella le encanta.”

    La literatura nórdica de intriga se ha convertido en un subgénero en sí misma. Abrazada por el éxito de la saga ‘Millennium’ de Stieg Larsson, acapara todos los estantes de librerías y grandes almacenes gracias a la aceptación de un lector imantado a la siempre sugerente atmósfera escandinava y también, por qué no decirlo, a un concepto de prosa desabrida y liviana. Excelentes autores como el sueco Henning Mankell o la noruega Karin Fossum, dotados de un don especial para unir el horror con la crónica socio-política, han sido arrastrados por esta corriente que tuvo como despertar a las plumas del tándem Maj Sjöwall–Per Wahlöö, auténticos pioneros del género. Ahora es tiempo de Camilla Läckberg, Åsa Larsson, Kjell Eriksson o el nombrado y difunto Larsson. Un dominio que trasciende más allá de la novela y que a cuentagotas va calando en las artes audiovisuales.

    por Emilio M. Luna
    agosto 29, 2012

    HEADHUNTERS (HODEJEGERNE, 2011)

    por Emilio M. Luna | agosto 29, 2012

    DYLAN DOG: DEAD OF NIGHT (KEVIN MUNROE, 2011)

    por Emilio M. Luna | julio 09, 2012
    Dark Tide
    Imagen del rodaje de Dark Tide (John Stockwell, 2012), un filme que ni siquiera pudo levantar la belleza de Halle Berry
    MAREA ROJA
    Dark Tide (John Stockwell, Estados Unidos-Suráfrica, 2012)

    "Flojo thriller acuático que no aprovecha las enormes posibilidades de las locaciones surafricanas en una constante demostración de pereza narrativa e interpretativa."

    Hace unos meses nos despertábamos con la triste noticia del fatal ataque de un tiburón blanco al campeón sudafricano de bodyboarding, David Lilienfeld, en False Bay, Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Un desgraciado hecho cada vez más común en los océanos y mares de nuestro planeta – el pasado año el campeón francés de la misma disciplina, Mathieu Schiller, fue devorado por un tiburón tigre – . Algo que lejos de la fama que acompañan a los escualos es debido, primero, a una mayor presencia del ser humano en el agua con fines socio-recreativos y, segundo, a los diversos cambios en la fauna y flora marina producidos por la irresponsabilidad del hombre tanto en la pesca descontrolada como la alteración ambiental mediante vertidos químicos y residuos dañinos para el ecosistema. Una combinación que atrae a estos elegantes peces a aguas poco profundas aumentando la posibilidad de encuentro. Una casualidad que, además, parte de un error ya que el tiburón confunde al bañista como una de sus presas habituales. Tan solo el tiburón oceánico tiene gusto por la carne humana. Una paradoja que sigue provocando gran temor por estos misteriosos animales que han sobrevivido desde el periodo Jurásico.

    por Emilio M. Luna
    junio 27, 2012

    DARK TIDE (JOHN STOCKWELL, 2012)

    por Emilio M. Luna | junio 27, 2012

    HYSTERIA (TANIA WEXLER, 2011)

    por Emilio M. Luna | junio 15, 2012

    MISS BALA (GERARDO NARANJO, 2011)

    por Emilio M. Luna | junio 08, 2012
    Un amour de jeunesse poster
    GOODBYE FIRST LOVE

    "Elegante y ensimismado grabado sobre la anatomía del primer amor de preciosa cobertura pero aún más valioso mensaje.

    Con tan sólo veinticinco años la joven actriz Mia Hansen Løve debutó en la realización con Todo está perdonado (Tout est pardonné, 2007), un refinado filme sobre la paternidad presentado con éxito en la Quincena de Realizadores de Cannes. Una credencial que la marcó como el gran valor del cine galo de autor en este comienzo de milenio. Algo que corroboró con su segunda película, El padre de mis hijos (Le père de mes enfants, 2009), que obtuvo la mención especial del jurado en la sección Una cierta mirada de Cannes el año de su estreno. Un inicio de carrera ejemplar y con cierta grandilocuencia que contrasta con el noto intimista y autobiográfico de sus obras. Con referencias claras a la Nouvelle Vague, la cineasta parisina ahonda en lo más profundo de su memoria como estructura arquitectónica de su filmografía. Unos recuerdos con claroscuros que pasan de la esencia familiar de sus dos primeras cintas a la melancólica mirada del primer amor. Ese que marca y jamás se olvida. Esa desgarradora sensación que se mantiene para siempre. Mención especial en el prestigioso y tradicional festival de Locarno (Suiza), Un amour de jeunesse (2011), nos acerca con tono lírico al evocador primer susurro del amor. Un hecho que no contiene ningún tipo de directriz o edad pero que supone el paso definitivo del umbral de la infancia. A partir de ese instante toda la evolución vital irá acompañada por ese convergente fondo que marcará el ánimo y las fuerzas de nuestra existencia. Un concepto atávico, inherente a la humanidad, que contiene un gusto amargo pero también esperanzador. Una conmoción que siempre perdura y que Hansen Løve extrapola a la joven Camille (interpretada de manera casi estoica por Lola Créton) tras la marcha de su novio Sullivan (Sebastian Urzendowsky) a Sudamérica. Todo exhibido de forma silenciosamente dolorosa, dolorosamente bella.

    Un amour de jeunesse scene
    Sullivan & Camille, dos jóvenes enamorados, dos concepciones muy diferentes de la vida en Un amour de jeunesse
    Un amour de jeunesse es una alegoría articulada en una enorme elipsis que sitúa el lento desarrollo de su protagonista. Nos muestra situaciones mil veces reflejadas en el celuloide pero sin caer en concesiones o edulcorantes. Pese a centrarse en el dolor mantenido de Camille su esencia va más allá de la experiencia individual, convirtiéndose en un didáctico tratado de como el ser humano se comporta de manera diferente ante el mismo hecho. La narración no se posiciona de ningún lado solo emite los anhelos de dos jóvenes que luchan por la libertad. La libertad de amar pero sobre todo la de vivir. Mia Hansen Løve y su lente captan los diferentes ritmos y emociones de forma realista y etérea un estilo que recuerda, salvando las distancias, al impreso por Richard Linklater en su díptico romántico Antes del amanecer (Before Sunrise, 1995) – Antes del atardecer (Before Sunset, 2004).

    Camille and Sullivan en Un amour de jeunesse
    Un amour de Jeunesse, una de las cintas estrella del circuito independiente europeo el pasado año
    Un taciturno París cobra vida como acompañante de estas almas que se resignan a creer que el pasado seguirá siendo eso, pasado. Un impresionante carrusel de imágenes desfilará por nuestra retina y pese a que el ritmo o la momentánea autocomplacencia baja en definitorios instantes el nivel, su semilla quedará impregnada en la mente de una platea que en variante medida también sentirá esa aflicción como propia. El plano final con el tema The Water de Johnny Flynn es el camino elegido o inducido en todos nuestros casos. Un perfecto epílogo, todo sigue su curso sea cuál sea. El amor como un resplandor – parafraseando levemente al maduro profesor interpretado por un sensacional Magne Håvard Brekke – que aparece gracias a la luz y que a su lado también acompaña la oscuridad.

    Separador reviews

    UNA MIRADA FINAL

    Lo Mejor: La dirección de Mia Hansen Løve.

    Lo Peor: Algunos momentos insustanciales que se unen a un ralentizado ritmo.

    Puntuación: 6,8/10 FRANCIA/CINE EUROPEO/ROMÁNTICO.

    Separador
    por Emilio M. Luna
    mayo 12, 2012

    UN AMOUR DE JEUNESSE (MIA HANSEN LØVE, 2011)

    por Emilio M. Luna | mayo 12, 2012
    Diane Kruger, Les Adieux á la reine
    Diane Kruger es María Antonieta en Adiós a la reina, cinta francesa presentada en Berlín y Málaga
    ADIÓS A LA REINA (Les adieux à la reine, Benoît Jacquot, Francia, 2012) – Semanario Avuelapluma

    EL AMOR Y EL CADALSO

    “Mediocre cinta de época de buena factura técnica pero escasa lucidez narrativa que recrea el epílogo de una enamorada María Antonieta.”

    María Antonieta de Austria, la archiconocida reina consorte de Francia desde 1774 hasta 1789, ya había paseado su mediática figura por el mundo del celuloide en varias ocasiones. La actriz Norma Shearer fue la primera que le puso cuerpo y voz en la obra homónima dirigida por W.S. Van Dyke en 1934; Kirsten Dunst la última en la infravalorada creación de Sofía Coppola estrenada en 2007. Su personalidad llena de estilo, frivolidad y ciertas dosis de cinismo no pasará jamás de moda ante la lente de una cámara. Prueba de ello es Adiós a la reina (Les adieux à la reine, Benoît Jacquot, 2012), largometraje francés presentado, sin demasiado éxito, en la pasada edición de la Berlinale que recrea la última semana de vida – siempre bajo la mirada de su lectora de confianza – de la excéntrica soberana gala.

    Cimentada en una perfecta ambientación, la cinta de Benoît Jacquot amarra su destino al poderío de tres bellas actrices: Diane Kruger (María Antonieta), Virginie Ledoyen y Léa Seydoux. Tres evocadores rostros que, sin embargo, no resultan suficientes para salvar una película lastrada por un guión sin aristas y las ínfulas de un autor que busca el arte de la nada. Adiós a la reina dibuja de forma superficial este (perturbador) trío amoroso diseccionando de forma simple unos sentimientos que debe intuir mágicamente el espectador. El academicismo de su realización, al menos, le da rigor histórico y aire documentalista. Es la balsa de salvación de filme, la descripción de uno de los hechos históricos más relevantes de la Europa moderna. María Antonieta deberá esperar, de nuevo, para encontrar el camino cinematográfico definitivo al cadalso.

    Léa Seydoux, Les adieux à la reine
    Léa Seydoux, lectora de la Reina de Francia, en un fotograma de Adiós a la reina, la vuelta de Benoît Jacquot
    Lo Mejor: Ambientación y fotografía.

    Lo Peor: Diálogos manidos y personajes planos.

    Puntuación: 5/10 FRANCIA/DRAMA DE ÉPOCA

    Separador
    Imdb Les adieux á la reinePor Emilio Luna

    Como diría el escritor alemán Johann Wolfgang Von Goethe...
    "Todo comienzo tiene su encanto".
    ... este es el mío.
    Reseñas para el semanario cacereño Avuelapluma.

    Publicado en Avuelapluma el lunes 07 de Mayo
    El antepenúltimo mohicano

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    por Emilio M. Luna
    mayo 06, 2012

    ADIÓS A LA REINA (LES ADIEUX À LA REINE, 2012)

    por Emilio M. Luna | mayo 06, 2012
    RAMBO EN JARTUM

    "Bochornoso drama cristiano sobre un aspirante a Rambo en Sudán que intenta mostrarnos, sin éxito, el enésimo retrato de la redención cooperante."

    Frontera entre Sudán y Uganda, una sombra tenebrosa, más allá incluso del hambre y las epidemias, va cubriendo de horror unas áridas tierras olvidadas por Occidente. El mediático Joseph Kony, lider del LRA (Ejército de Resistencia del Señor – Lord’s Resistance Army –), vaga sin oposición por la zona septentrional ugandesa, secuestrando y reclutando niños (más de cincuenta mil se calcula) y masacrando sin piedad a una población lacrada ya de por sí por la hambruna. Kony va extendiendo, mediante la fuerza, un teocentrismo basado, principalmente, en los diez mandamientos de la Biblia cristiana.

    Arropado por un presunto misticismo y las creencias de un pueblo abatido, es un ejemplo desesperanzador del fanatismo religioso que ha elevado como deidad a un criminal del que nada en realidad se conoce, salvo la impunidad de sus actos. Mientras, el cínico capitalismo del primer mundo aparta su mirada de manera interesada; en las estériles llanuras africanas no hay ningún recurso por el que combatir. Por suerte, existen héroes anónimos que intentan el giro desesperado que marque la diferencia. Este es el caso del protagonista de la cinta que hoy nos ocupa, Machine Gun Preacher (Marc Foster, Estados Unidos, 2011).

    Presentada en la pasada edición del Festival de Toronto (TIFF 2011), la nueva película de Marc Foster se centra en la figura real de Sam Childers, un antiguo criminal de Minnesota que encuentra en la religión cristiana el vano salvador que reconduzca su errática existencia. Bajo el manto de su reciente Fe, Childers ofrece sus manos como cooperante al Sur del Sudán donde encontrará una realidad que inspirará su doctrina como predicador. Mitad profeta, mitad soldado este hombre ha dedicado su vida a salvaguardar a los niños de un país en donde son especie en extinción. Un personaje de gran potencial cinematográfico que intenta aprovechar el irregular cineasta germano-suizo Marc Foster, responsable de excelentes propuestas como Monster’s Ball (2001), Descubriendo Nunca Jamás (Finding Neverland, 2004) o Cometas en el cielo (The Kite Runner, 2007).

    Machine Gun Preacher
    Michelle Monaghan & Gerard Butler en un fotograma de Machine Gun Preacher
    Por desgracia, Machine Gun Preacher pasa a la “cara b” de su filmografía, donde residen cintas como la infravalorada Tránsito (Stay, 2005) o Quantum of Solace (2008), debido a un vasto compendio de errores que tienen como núcleo un guión estereotipado. Carente de cualquier sentido narrativo, Foster no se esfuerza en la descripción de un personaje que pasa en un abrir y cerrar de ojos de peligroso matón, a padre de familia de gran éxito laboral, a pastor cristiano y guerrillero Call of Duty. La evolución de Childers, interpretado por un poco acertado Gerard Butler, está representada simplemente en los saltos de continente. Resultan poco creíbles esos cambios en una cronología tan solo marcada (bruscamente) por el crecimiento de su hija. Los segmentos dedicados a su labor en Sudán ofrecen un abanico simplista sobre el típico comportamiento de un occidental en territorio africano siempre bajo la óptica del celuloide.

    Gerard Butler en Machine Gun Preacher
    Gerard Butler es Sam Childers un pastor que vela por las jóvenes almas del Sur de Sudán
    En su inane libreto no terminan las deficiencias de Machine Gun Preacher. La realización de Foster denota una enorme falta de compromiso que lleva a momentos vergonzosos como se aprecia en la primera escena que Childers aparece con un lanzacohetes en una emboscada al LRA. Todo lo que debía ser épica y acción se convierte en una postal caricaturesca de la peor serie B. Unas carcajadas que no casan con la esencia de una película que se queda en eso, esencia. Poco puede hacer un elenco, a priori, solvente con nombres como Michelle Monaghan, Michael Shannon o el propio Butler. Sus personajes son títeres sin vida mal manejados en un escenario de cartón-piedra. Al menos, para terminar con un mensaje “positivo”, el filme sitúa su foco en un conflicto que debería ser una prioridad para unas potencias que no cesan en mirarse el ombligo intentando resolver una crisis que unos pocos han creado. Ahí está el futuro del mundo, en la justicia. África lo merece.

    Lo Mejor: Reflejo fidedigno de una situación incomprensible en la frontera de Uganda.

    Lo Peor: Escenas que rozan el ridículo. Gerard Butler totalmente desdibujado.

    Puntuación: 2/10 CINE USA 2011/TORONTO FILM FESTIVAL (TIFF)/CINE DE ACCIÓN.
    por Emilio M. Luna
    abril 13, 2012

    Crítica | El soldado de Dios

    por Emilio M. Luna | abril 13, 2012
    The Yellow Sea posterERGUIDO EN EL BARRO

    "Tenso y denso thriller criminal que contiene todas las virtudes y defectos del cine coreano actual. Su larga duración, una rémora que emborrona el resultado final."

    Elevado en un subgénero de marcado estilo, el thriller surcoreano se ha convertido en un elemento imprescindible, no solo en los festivales de alto nivel, también en las carteleras de cine occidentales. Autores como Bong Joon-Ho (Memories of Murder –2003–), Park Chan-Wook (Oldboy –2003–) y Kim Ji-Woon (A Bittersweet Life –2005– e I Saw the Devil –2010–) han dotado la cinematografía de Corea del Sur el empaque necesario para poder traspasar sus fronteras con éxito. Pocas industrias manejan con soltura y tino la violencia, la tensión e incluso el humor como la del país asiático. Prueba de ello es la exportación tanto de sus filmes como de sus intérpretes y cineastas al exigente mercado estadounidense. Una nueva muestra de este movimiento se estrenó a comienzo de año en nuestro país: The Yellow Sea (Hwanghae, Na Hong-Jin, 2010).

    Presentada en A certain regard de la pasada edición de Cannes y ganadora del galardón a mejor director director en el Festival Fantástico de Sitges 2011, The Yellow Sea es la segunda película de Na Hong-Jin, joven realizador que sorprendió en 2008 con The Chaser (Chugyeogja). Como ocurriera con su ópera prima, Hong-Jin retrata, sin lugar para épica y lirismos, los bajos fondos del extrarradio coreano. En The Yellow Sea nos sitúa de inicio en Yanji, vértice de la frontera entre Rusia, Corea del Norte y China, un lugar agreste donde la mafia ejerce un control asfixiante. Allí, un pobre diablo despojado de toda dignidad deberá hacer frente a sus deudas realizando un trabajo en Corea del sur para un mafioso de fama temible. No será su único problema en su viaje al país vecino, allí se verá envuelto en una conspiración de altos vuelos. Mientras, buscará el último aliento de esperanza con la búsqueda de su joven esposa desaparecida. Un pequeño vano en un mundo salvaje.

    Yun Seok-Kim, The Yellow Sea
    Yun Seok-Kim es Myung-Ga un gángster sin escrúpulos en The Yellow Sea (Hwanghae, 2010)
    The Yellow Sea se cimenta en una compleja trama articulada en tres focos: las idas y venidas del protagonista, Ku-Nam (interpretado por Ha Jung-Woo); el rocoso gángster al que debe dinero, Myung-Ga (Yun Seok Kim); y, la mafia china. Es el dibujo de los “joseon”, inmigrantes chinos en territorio coreano, denostados, apartados y siempre cercanos al universo criminal. La cinta de Na Hong-Jin inicia de manera espectacular pero se va enredando con la llegada de nuevas vicisitudes para el personaje principal. Unas subtramas que resultan densas y alargan en demasía el metraje final de filme. Una buena manera de transmitir el desasosiego de un protagonista que huye de manera desesperada por su vida pero que acaban tornándose en agotadora. Pese a la buena labor de Jung-Woo en este papel, todas las miradas se centran en su perseguidor. Un estupendo carácter, pleno de carisma, que borda Yun Seok Kim, actor que ya colaboró con el director en su primera obra.

    Ha Jung-Woo, The Yellow Sea
    Ha Jung-Woo es Ku-Nam, un taxista endeudado que lucha por prevalecer
    Su estrambótica personalidad y tesón a prueba de balas (y de casi todo tipo de armas) se convierten en el principal reclamo del largometraje. Una maldad que logra la empatía con una platea deseosa de conocer el destino de este largo juego del gato y el ratón. Como ocurría con la nombrada I Saw the Devil (Encontré al diablo), la redundancia y algunos estilemas típicos del cine coreano (la labor policial como descanso humorístico entre tanta rudeza) empobrecen el resultado final de una película que tiene en su opresiva atmósfera y en sus interpretaciones su punto fuerte. The Yellow Sea no cambia las reglas del thriller pero marca un nuevo tanto en el subgénero. Una historia de una huida, una historia de venganza y todas las respuestas se hallan en el Océano Pacífico, en el mar Amarillo.

    Lo Mejor: El villano interpretado por Yun Seok-Kim.

    Lo Peor: Su largo metraje.

    Puntuación: 6/10 CINE ASIÁTICO/COREA DEL SUR/THRILLER.
    por Emilio M. Luna
    marzo 13, 2012

    THE YELLOW SEA (HWANGHAE, NA HONG-JIN, 2010)

    por Emilio M. Luna | marzo 13, 2012
    Red Lights Poster“Las luces rojas son notas discordantes, cosas que no deberían estar ahí. Es como si hubiera pequeñas luces destellantes en la realidad que delatan que algo sucede”, anuncia Rodrigo Cortés. Dejando a un lado las razones del título o el argumento de su última película, Luces rojas, el cineasta gallego demuestra una inteligencia superior cada vez que articula una palabra, pertenece ya a esa clase de nuevos directores españoles llamados a hacer un tipo de cine arriesgado, que bordee la desgastada temática y el estilo de esta industria notablemente envejecida y quizá limitada por sus complejos. Afortunadamente, parece que –a pesar de los que se empeñan en buscar coartadas- esa tendencia se está invirtiendo gracias a directores como Jaume Balagueró, Juan Carlos Fresnadillo o el propio Rodrigo Cortés: el presente y el futuro (cada vez más incierto) depende del olfato para innovar, ya sea a través del thriller, el terror, el suspense o el cine negro. Sea como sea, debe haber lugar para el optimismo, a pesar de los discursos equívocos provenientes de las altas esferas. La gente valora el buen cine, reconoce que algo es bueno independientemente de sus gustos o demandas, sabe cuándo le están dando garrafón en lugar de un reserva. Aquí y en Hollywood.

    La corta filmografía de Cortés (tan sólo tiene 38 años) no debe engañarnos. Su debut en el largometraje, titulado Concursante, confirmó las buenas sensaciones que había dejado con su corto 15 días, que le brindó un puñado de premios en varios países (incluido un FilmMaster en los estudios de Universal en Los Ángeles). Pero no fue hasta hace dos años con Buried cuando acabó de encumbrarse como un cineasta de primer nivel, cuyo envidiable futuro se había escrito en ese ataúd que encerraba a un transportista norteamericano que había sido raptado por unos iraquíes y enterrado -suponemos, porque la cinta se desarrolla íntegramente en una caja- en pleno desierto. La claustrofobia era máxima, y la víctima sólo contaba con un móvil a media cargar y un mechero, creando angustia e incertidumbre en el espectador, restando oxígeno a los desinflados pulmones de Ryan Reynolds, desde aquel sarcófago a dos metros bajo tierra, en un réquiem pegajoso que nos mantenía expectantes durante un rato. Asimismo, Cortés es una rara avis, ya que hace suya la filosofía del creador Juan Palomo: escribe, dirige, edita y, entre descanso y descanso, produce junto a su compañero Adrián Guerra. Por supuesto, no es el primero ni el último, y eso no convierte sus obras en objeto de obligado análisis. No obstante, en Luces rojas se hace evidente la necesidad de delegar algún cargo.

    Luces rojas
    Luces Rojas (Red Lights, Rodrigo Cortés, 2012)
    La historia nos habla de una pareja de investigadores que buscan fraudes entre los mercaderes de la parapsicología: nadie se salva del ridículo ante el entrenado ojo de la profesional que interpreta sólidamente Sigourney Weaver, cuyo joven ayudante (protagonista y posible nota discordante del filme), al que da vida Cillian Murphy, ofrece una réplica en señal de inquebrantable simbiosis. No hay farsante que se les resista. Hasta que (re)aparece una antigua estrella que asegura tener poderes sobrenaturales, que dobla cucharas con su milagrosa mente y levita sobre los escenarios, que concluye sin ápice de vergüenza que posee un don, que su poder es ilimitado. El tal Simon Silver es ciego, se pronuncia con tranquilidad, apoyado en el brazo de su rubia asistente. Y ahí tenemos el primer giro de la trama (el profeta, el intocable cuyos trucos parecen imposibles de desvelarse, ha llegado), ya que las cuentas pendientes entre ambos son ineludibles.

    Cillian Murphy en Luces rojas
    Cillian Murphy en Red Lights (Rodrigo Cortés, 2012)
    Desde los primeros títulos de crédito tengo la certeza de asistir a un espectáculo que me embriagará. Cortés mueve la cámara con sutileza, en círculos, entremezclando lúcidamente los dos montajes (interno y externo). Y crea atmósfera, te sumerge en su universo, escuchas diálogos y teorías muy interesantes. Incluso la presencia del supuesto médium, a cargo de Robert De Niro en uno de sus mejores papeles en mucho tiempo, inquieta y tensiona. El transcurso de la historia –subtrama de amor mediante- parece funcionar y, de repente, el guión sufre una grave alteración en ritmo y contenido, como si justo antes de alcanzar el clímax le entraran las prisas y no hubiera lugar para ofrecer una explicación y un final convincentes. Y lo lamento, porque me estaba gustando hasta llegar a la primera escena cuestionable, una en la que el protagonista y el todopoderoso prestidigitador se ven las caras en una habitación de tonos oscuros, separados únicamente por una línea de sal. Y casi me enfada que una película con semejante factura no certifique su potencial. Tanto quiere sorprender que la sorpresa no funciona y, por tanto, el truco de Rodrigo Cortés se queda en simple macguffin. A lo mejor debería ir pensando en la posibilidad de que es mejor director que guionista.

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    Imdb Red LightsPor Juan José Ontiveros

    Leo, escribo, a veces pienso.
    El cine es totalmente subjetivo.
    Decía Hitchcock que "son 400 butacas que llenar".
    En esas butacas, además, puedes ver obras mágicas como Johnny Guitar.

    Edición por Emilio Luna
    Special Message from Johnny Lang

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    por Anónimo
    marzo 03, 2012

    RED LIGHTS (LUCES ROJAS, RODRIGO CORTÉS, 2012)

    por Anónimo | marzo 03, 2012
    STRIKE TWO

    “Sutil y armonioso drama deportivo elevado por un perfecto ejercicio de guión que otorga todo el peso a un soberbio Brad Pitt como ambicioso general manager de un equipo de béisbol de las grandes ligas."

    Deporte nacional y símbolo de la cultura americana, el béisbol solo ha encontrado acomodo en la cultura europea gracias al celuloide. Más de doscientos cincuenta largometrajes que tuvieron su punto de partida en 1898 con The Ball Game (Edison Manufacturing Company) y su primer punto álgido con El orgullo de los yanquis (The Pride of the Yankees, Sam Wood, 1942), cinta protagonizada por Gary Cooper que acercaba la épica clásica a esta competición que tuvo su primera manifestación pública el 19 de Junio de 1846 en Hoboken (New Jersey). Un auge que arribó en la década de los ochenta con la llegada de productos plenos de tópicos como demuestran las mediáticas pero poco sugerentes El mejor (The Natural, Barry Levinson, 1984) y Una mujer en la liga (Major League, David S. Ward, 1989). Alejado de todos los estereotipos del drama deportivo, el pasado año se estrenó Moneyball (Bennett Miller, 2011), uno de los grandes filmes de esta campaña.

    La verdad absoluta está en las matemáticas (Averroes, 1126-1198). Una máxima que marca el sutil libreto creado por Aaron Sorkin y Steven Zaillian. Moneyball: rompiendo la reglas, se olvida de la grandilocuencia habitual del género y apuesta por un perfil íntimo y elegante para dibujar la figura y labor de un General Manager de un modesto equipo de las Grandes Ligas de béisbol – Oakland Athletics –. Con rigor y soberana clarividencia, como ocurría con el guión creado por Sorkin para La red social, se presentan datos y nomenclatura que, a priori, no resultan sugerentes para el público pero que gracias a su tono cercano se acaban convirtiendo en un tema ameno e interesante. Moneyball no trata de victorias y remontadas, es un simple ejercicio de sinceridad que demuestra que los detalles más pequeños pueden cambiar el rumbo marcado. Pese a su inevitable comparación con unos de los hitos recientes de la temática deportiva, Jerry Maguire (Cameron Crowe, 1996), el filme dirigido por Bennett Miller se acerca a un anónimo éxito televisivo que vivió su epílogo el pasado curso: Friday Night Lights (Peter Berg 2006-2010).

    Brad Pitt in MoneyballEl serial, creado originariamente para NBC y emitido por Directv, se deshacía de un plumazo de cualquier comparativa con un sólido drama que aunaba ingenuidad y profundidad en un diseño de personajes al servicio del metódico y inspirador Eric Taylor (Kyle Chandler). Muy alejado de la figura del icónico entrenador de football americano de los Dillon Panthers (East Dillon Lions a posteriori) se presenta el protagonista de Moneyball, Billy Beane, interpretado por un magnífico Brad Pitt. Si la historia diseñada por la dupla Sorkin-Zaillian sorprende por su tratamiento, Beane resulta un personaje clásico en el género: fracasado en su vida conyugal, buen padre, ambicioso y detallista. Eje y timón del filme, la empatía con Beane resultará clave en el devenir del metraje. Por suerte, Pitt logra convencer a la platea con una interpretación memorable complementada por un notable elenco de secundarios.

    Brad Pitt and Jonah Hill in MoneyballReparto que encabeza un sorprendente Jonah Hill alejado de sus habituales papeles en las comedias de Judd Apatow. Caracterizando a un estadista que supone una revolución en el aparatoso estilo de contrataciones y mercadotecnia deportiva. Su unión con Pitt nos deja una cinta para el recuerdo llena de buenos momentos que engloban a un todo que sorprende por su forma y contenido. Inteligente y esclarecedora, Moneyball rompe las reglas de una temática reservada solo para los flashes y la gloria. Puede que en los números esté la verdad, pero es la fé la que mueve al hombre en busca del cambio, en busca de su esencia.

    Lo Mejor: Brad Pitt y Jonah Hill. El guión de Aaron Sorkin y Steve Zaillian. La banda sonora de Mychael Danna.

    Lo Peor: Que no logre conectar por su ritmo y temática.

    Puntuación: 8/10 CINE USA 2011/DRAMA DEPORTIVO.
    por Emilio M. Luna
    febrero 10, 2012

    MONEYBALL (BENNETT MILLER, 2011)

    por Emilio M. Luna | febrero 10, 2012
    50/50 PosterI’M WITH CANCER

    "Joseph Gordon-Levitt demuestra su versatilidad en esta tragicomedia tan arriesgada como sugerente sobre la enfermedad del siglo XXI."

    Responder al miedo con una sonrisa. Ni la crisis económica, ni una guerra civil, no hay nada que genere tanto temor como el cáncer. En tiempos donde el progreso tecnológico y médico ha erradicado multitud de enfermedades y ha puesto límites y fecha de caducidad al mal de los noventa (virus Sida/Aids), el cáncer sigue siendo la asignatura pendiente de la sociedad moderna. Esta anomalía celular, de múltiples variantes, ataca sin condición no sólo al individuo también a todos los que rodean a éste. Como ocurre con el mal de Alzheimer, familiares y amigos sufren los daños colaterales y a su vez colaboran en un frente de sinergía en busca de la cura. El guionista Will Reiser, surgió victorioso de su pelea con la enfermedad a la edad de veinticuatro años. Ahora su historia nos llega plasmada en celuloide con la simpática comedia dramática 50/50 (Jonathan Levine, 2011).

    Reiser comparte su experiencia a través de la figura de Adam (Joseph Gordon-Levitt), un joven de veintisiete años al que se le diagnostica un extraño tumor en la zona lumbar. Aceptar la dolencia hará temblar los cimientos de una insulsa e insatisfactoria vida. Cambios en busca de la esperanza. Una madre, un amigo y una psicóloga debutante supondrán la barandilla para una situación llena de dudas y miedos. A caballo entre un ligero humor negro y el drama sentimental marcha 50/50, la tercera película de Jonathan Levine. En sus dos obras anteriores, All the Boys Love Mandy Lane (2006) y Wackness (2008), este joven cineasta neoyorquino ahondó en el tema de las adicciones desde dos géneros diferentes: el suspense y la comedia, respectivamente. Con otra adicción, en este caso a la vida, Levine logra su mejor película hasta la fecha en su corta filmografía.

    Anna Kendrick and Joseph Gordon Levitt in 50/50
    No es el humor ni el drama el punto fuerte de 50/50. Éste radica en el cariño que contagia el protagonista. Gran mérito de un excelente Joseph Gordon-Levitt. Actor que, al igual que Ryan Gosling, se mueve con soltura tanto en terrenos independientes como en grandes superproducciones, siempre con la credibilidad y el carisma como estandarte. Junto a él, una no menos destacable Anna Kendrick que funciona como agradable complemento a la par que supone el elemento romántico de la trama. Una trama revestida con aire intimista que peca de edulcorante. Una corrección que venía en sobreaviso tras el cambio del llamativo título original “I’m with Cancer” al definitivo más neutro. Cincuenta por ciento valiente, respetuosa y fiel; cincuenta por ciento ingenua y excesivamente positiva.

    Joseph Gordon Levitt and Seth Rogen in 50/50
    Algo que no le resta valor a un filme encomiable en su fondo y más dubitativo en su forma. Una propuesta sincera y conmovedora que no deja de ser una tragedia. Prueba fehaciente es la escena previa a la operación final. Llena de tensión, dolor y desasosiego. 50/50 es una película de contrastes, la capacidad que tenga el espectador en adaptarse a la trama y converger hacia la figura de Adam modelarán el nivel de satisfacción final. Merece la pena por la laboriosa entrega de Joseph Gordon-Levitt a un papel difícil y que demuestra sus enormes cualidades. Una mirada positiva a una situación muy dolorosa que por suerte, en muchos casos de la vida real tiene salida. Ojalá la película que halle el remedio se haga realidad. Supondría el mejor final posible a todas esas amargas historias que son o han sido parte de nuestras vidas.

    Lo Mejor: Joseph Gordon Levitt y Anna Kendrick. El guión de Will Reiser.

    Lo Peor: El tono edulcorado y benévolo.

    Puntuación: 7,5/10 CINE USA 2011/DRAMA.
    por Emilio M. Luna
    diciembre 29, 2011

    50/50 (JONATHAN LEVINE, 2011)

    por Emilio M. Luna | diciembre 29, 2011
    Shark Night 3D PosterCARCHARHINUS LEUCAS

    "David R. Ellis prosigue con su largo y angustioso camino hacia la gerencia de un restaurante de comida rápida con otra vaga muestra de serie b sin ningún atributo característico del género."

    Este 2011 han vuelto los tiburones a la gran pantalla. Animales incomprendidos y proscritos tras el fenómeno de Tiburón (Jaws, Steven Spielberg) en 1975. El paso de los años ha descubierto que estos elegantes peces son fundamentales para el ecosistema y que por desgracia algunas especies están en peligro de extinción gracias a la desaforada pesca por parte del hombre. Los raros contactos con el hombre se deben a equívocos con presas habituales e invasión del territorio en época de apareamiento. Pese al bajo número de ataques al año a cada uno de éstos le acompaña un enorme eco mediático. Es inevitable, por otra parte. El cine, salvo unas honradas excepciones, lo sigue dibujando como un ser despiadado, inteligente y deseoso de carne humana. Este es el caso de la infame película que hoy nos ocupa, Shark Night (David R. Ellis).

    Este filme que repite la fórmula de Piranha (Alexandre Aja, 2010) se une a interesantes producciones estrenadas esta primavera con los reyes del mar como protagonista o fondo: la realista cinta australiana The Reef (Andrew Traucki, 2010) y el drama de superación Soul Surfer (Sean McNamara, 2011). En 2012, Halle Berry tendrá una cita con su angustioso pasado en Dark Tide (John Stockwell, 2012) y los escualos visitarán un supermercado australiano tras un tsunami en Bait* (Kimble Rendall, 2012). Los tiburones no pasan de moda en el celuloide, aunque la verdad sea dicha siempre con protagonismo en productos televisivos (Syfy), bajo coste o Serie B. Precisamente de todos estos apartados bebe Shark Night, un documentado “videoclip" sobre unos adolescentes masacrados por diferentes especies de tiburón en un lago de agua salada.

    Shark Night 3D, White shark
    Los títulos de crédito iniciales ya nos avisan del camino que seguirá el largometraje. Lo normal es que tras este periodo el espectador haya decidido marcharse de la sala, apagar el televisor o buscar al creador del engendro con teas y hachas. Está demostrado que los tiburones toro (también conocidos como Sarda) han remontado caudales en el Mississippi, Ganges y el Zambeze ya que posee unas glándulas que le permiten aceptar el agua dulce. Algo impensable en otros especímenes que perecerían de manera inmediata. Información que tiene muy en cuenta Ellis en su filme y que hace notar cada diez minutos en el metraje. El problema es cómo llenar un lago con los escualos más grandes y violentos y pensar de qué se alimentan ¿de cangrejos?

    La respuesta la aplica de nuevo el propio realizador. Con una trama novedosa donde los villanos del filme crean “snuff movies” con la muerte de turistas a manos de estas criaturas marinas. Aunque piensen que puede ser una broma, ese es el argumento real de Shark Night. Si el espectador, tras conocer este maravilloso dato decide proseguir el visionado en vez de levantarse y hacer algo más interesante y arriesgado como emparejar sus calcetines se encontrará, de nuevo, atractivas incongruencias: desde el deportista con el brazo sesgado que decide vengar a su novia con una jabalina, pasando por unos diseños de los peces creado por Agatha Ruiz y una relación de amor enternecedora entre un gran blanco y una moto acuática. Todo muy excesivo, hortera y deficiente.

    Shark Night 3D, Great HammerheadLástima que se le de cabida a este tipo de propuestas tan banales y de dudoso gusto en la gran parte de las carteleras europeas. Veintiocho millones de dólares de presupuesto arrojados al lodo. No le vendrían mal a David R. Ellis en su futura y limitada manutención.

    *El título de la crítica es la denominación latina del tiburón toro.
    *Ficción que se convierte en realidad ya que el pasado año con las inundaciones en Queensland se avistaron varios tiburones tigre en las calles anegadas.


    Lo Mejor: Por citar algún elemento, Sara Paxton.

    Lo Peor: Desde la dirección hasta los actores pasando por los diseños informáticos de los escualos.

    Puntuación: 1/10 CINE USA 2011/TERROR.
    por Emilio M. Luna
    diciembre 28, 2011

    SHARK NIGHT (DAVID R. ELLIS, 2011)

    por Emilio M. Luna | diciembre 28, 2011
    One Day PosterWHEN THE STARS GO BLUE

    "Romanticismo en la piel de unos entregados Jim Sturgess y Anne Hathaway que consiguen enganchar con su amor intertemporal pero no enamorar con una historia superficial y tópica."

    “St Swithun’s day if thou dost rain, for forty days it will remain; St Swithun’s day if thou be fair, for forty days ‘twill rain nae mare”. Con este refrán de 1599 comienza una particular relación que traspasa todas las barreras geográficas y temporales en One Day (Lone Scherfig, 2011). Adaptación de la novela homónima de David Nichols (autor, también, del libreto) que aspiraba a convertirse en el drama romántico de este año y cuya tibia acogida en el mercado americano y europeo ha relevado a un tercer plano. La nueva y académica obra de la danesa Lone Scherfig nos acerca a los sentimientos parapetados en el subconsciente. Recuerdos que sólo lo onírico y la sinestesia devuelven a la vida. Anhelos que siempre permanecen a nuestro lado y que suponen el inspirador bagaje que lleva el ser humano consigo a lo largo de su existencia.

    Dos jóvenes británicos, Emma (Anne Hathaway) y Dexter (Jim Sturgess) comparten, desde la distancia y esporádicos encuentros, un relación de profunda amistad durante veinte años. Ella acepta durante todo ese tiempo que no está a su alcance. Él, con un ritmo vital desenfrenado, se apoya en ella en todos sus reveses. Una historia de amistad, de sensaciones veladas que se nos presenta en un día concreto de cada uno de esos años: el 15 de Julio. Magia mostrada a la antigua usanza de la mano de Lone Scherfig. La directora escandinava repite la fórmula de An Education (2009) con una realización tradicional, un diseño clásico y un aura nostálgica que evoca miradas atrás. A pesar de sus buenos momentos y toda la carga emocional que transporta, desafortunadamente One Day no posee la frescura de su anterior filme.

    Anne Hathaway and Jim Sturgess in One Day
    La superficial narrativa en la que se estructuran la mayoría de los capítulos del largometraje toca pero no cala. Llovizna que no humedece pese al esfuerzo y pericia de dos estupendos intérpretes y la poderosa banda sonora compuesta por Rachel Portman. Con acentos británicos impostados o no, Sturgess y Hathaway convencen desde el exceso y la mesura respectivamente. La interacción entre ambos rebosa química y esa maravillosa tensión que aflojará cuando el destino se torne en propicio, de nuevo, un quince de Julio. Junto a ellos, la sobresaliente aparición de Patricia Clarkson, actriz de superlativa credibilidad que logra acaparar toda la pantalla con su sola presencia. Lástima que esta reduzca a unas solas notas. Precisamente funciona como metáfora en el desarrollo del filme: cuidada estética, sentido y sensibilidad pero en escuetas e insuficientes dosis.

    One Day, Siempre el mismo día
    Miradas dulces, sonrisas cómplices y gestos de ternura, junto con los acordes de piano de Rachel Portman, acompañan al filme a su final. Un tramo lleno de tópicos pero no menos deseado. Nuestro corazón quiere una recompensa sin pensar la respuesta de la memoria pasado el tiempo. De manera afortunada así es el ser humano deseoso del ahora, de la búsqueda del momento único. Por eso los dioses nos envidian*. Emma y Dexter son cualquiera de ustedes, todas sus esperanzas y fantasías. Recuerden, algunos sueños deben seguir siendo eso…sueños. Apunten su quince de Julio particular, repasen por qué están aquí. Sólo es un día.

    “Todo lo que sabemos del amor es que el amor es todo lo que hay”.
    Emily Dickinson (Poetisa norteamericana).

    *Frase extraída de Troya (Troy, Wolfang Petersen, 2004), pronunciada por Aquiles (Brad Pitt).

    Lo Mejor: La pareja protagonista.

    Lo Peor: Episodios insustanciales. El estereotipado final.

    Puntuación: 5’5/10 CINE USA 2011/DRAMA.
    por Emilio M. Luna
    diciembre 28, 2011

    ONE DAY (LONE SCHERFIG, 2011)

    por Emilio M. Luna | diciembre 28, 2011
    Bridesmaids PosterBACHELORETTE

    "Divertida y simpática comedia que aúna inteligencia y cierto gamberrismo al servicio de una carismática Kristen Wiig como comandante de un notable elenco de actrices secundarias."

    Concebida como la versión femenina de Resacón en las Vegas (The Hangover, Todd Phillips, 2009), La boda de mi mejor amiga (Bridesmaids, Paul Feig, 2011) se ha convertido en una de las grandes sensaciones de un año que está punto de claudicar. El clamor popular (copiosa recaudación en Norteamérica) y excelentes críticas han aupado al estrellato la tercera película del especialista en el género Paul Feig. Creador del serial de culto Freaks and Geeks (1999), Feig ha mantenido una irregular carrera a caballo entre la gran y la pequeña pantalla. Bridesmaids supone el salto cualitativo (y cuantitativo) en su evolución como cineasta. Efecto colateral de su colaboración el productor Judd Apatow y con la humorista Kristen Wiig (Saturday Night Lights). Mordaz en el guión, hilarante en la interpretación, Wiig es la gran responsable de una de las grandes comedias del año.

    La actriz neoyorquina aleja a su personaje (Annie) de todos los estereotipos habituales de la treintañera atractiva en el cine americano. Una perdedora, despojada de toda dignidad que deberá liderar la organización del enlace de su amiga de la niñez Lilliam (Maya Rundolph). Todo en un envoltorio lleno de divertidas secuencias, cierto humor salvaje, con hueco para la camaradería y el romance. Simpatía innegable de un filme que no cambia las reglas del género pero que supone una brizna de aire fresco no sólo en el humor cinematográfico actual, también en los caracteres femeninos en este tipo de producciones. Aunque en su debe, resaltar que era fácil el acierto ya que en La boda de mi mejor amiga aparecen variopintos personajes que marchan de un extremo al otro. Ligera y agradable cumple sus promesas y otorga un rato ameno a su público, sin ninguna distinción en el género de éste.

    Bridesmaids Still
    Annie (Wiig) transmite una amalgama de sentimientos de fácil extrapolación y consigue ganarse al espectador tras su primera escena. Esa sensación de perdición y de búsqueda constante en el propio subsuelo del pozo en el que el ser humano se sumerge en momentos de su vida. Siempre desde un punto de vista tragicómico, con halo optimista, deudora de las buddy movies de los años ochenta. Annie es un fiel reflejo de la situación económica-social del momento donde las ilusiones penden de un hilo y donde la dicha es un factor pasajero. Sus parteners de aventuras suponen el perfecto contrapunto pero con idéntica esencia. Quizás el superficial desarrollo de éstas, restan profundidad a la trama. Un simple complemento, tangente a una historia central que desemboca en un final típico y esperado.

    Bridesmaids still
    Mientras, diversión con Wiig, y unas excelentes Rose Byrne y Melissa McCarthy. Byrne, joven actriz australiana que debutó siendo el objeto de deseo de Heath Ledger en la interesante Two Hands (Gregor Jordan, 2009), confirma su madurez como intérprete en la histriónica piel de la rival de la protagonista. McCarthy, multipremiada por las asociaciones de críticos, resulta una grata sorpresa como la parte andrógina del grupo. Buenos ingredientes añadidos de un cocktail que funciona con la mera presencia de su actriz principal. La boda de mi mejor amiga no busca nada más. No es perfecta ni lo pretende. No sólo se desmarca de su homóloga Resacón en las Vegas (con ligero guiño incluido en forma de viaje fallido) si no que la supera con pasmosa facilidad. Atención a Kristen Wiig, promete sonrisas y carcajadas durante muchas jornadas dominicales.

    Lo Mejor: Kristen Wiig, Rose Byrne y Melissa McCarthy.

    Lo Peor: Ligeros baches de ritmo en la narración. Momentos y personajes desaprovechados.

    Puntuación: 7/10 CINE USA 2011/COMEDIA/JUDD APATOW.
    por Emilio M. Luna
    diciembre 27, 2011

    BRIDESMAIDS (LA BODA DE MI MEJOR AMIGA, 2011)

    por Emilio M. Luna | diciembre 27, 2011
    Blue Heron
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