El proyecto de la Bruja de Blair (1999) supuso un enorme éxito de taquilla en su momento, gracias a una original campaña publicitaria y una innovadora manera de presentar su propuesta. Fue el inicio del recurso denominado como material encontrado, con un punto de vista subjetivo, rodado cámara en mano y con una apariencia cercana al documental. Esta técnica fue empleada con mayor o menor fortuna en otros títulos como
Monstruoso (2008),
Chronicle (2012) o
Project X (2012), llegando incluso a tener su representación española con una taquillera cinta de terror titulada
REC (2007), dirigida por Jaume Balagueró y Paco Plaza. La historia nos presentaba a una reportera de televisión y su operador de cámara, inmersos en una espiral de horror cuando acuden a un edificio junto a unos bomberos en servicio de emergencia. El subgénero zombi no es nuevo en nuestro cine, ya que una de las mayores joyas de esta modalidad fue No profanar el sueño de los muertos (1974) de Jorge Grau.
REC vino a confirmar el especial momento que vive el cine fantástico español con obras como
Los otros (2000), El laberinto del fauno (2006) o
El orfanato (2007), y sus 33 millones de dólares recaudados a nivel mundial hicieron que se convirtiera en el primer capítulo de una saga que viene a ser nuestro Resident Evil particular.
REC 2 (2009) fue una digna continuación de la historia, justo donde acabó la primera película. La utilización de cámara al hombro es la misma de la anterior, pero se apuesta más por la acción y la espectacularidad. Es a REC lo que
Aliens el regreso (1986) al primer
Alien (1979), militares incluidos. Balagueró y Plaza se sacaron un sorprendente giro argumental de la manga, dando un vuelco a la manida temática zombi para sumergirse en el no menos recurrente subgénero de las posesiones demoníacas. Los 18 millones de euros recaudados por esta secuela y el aceptable funcionamiento del remake norteamericano,
Quarentine (2008), hicieron que el universo de REC se expandiera con los proyectos de
REC3: Génesis (2012) y
REC4: Apocalipsis (2013), dirigidas ya individualmente por Paco Plaza y Jaume Balagueró, respectivamente.