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    Festival de San Sebastián 2012
    Festival de San Sebastián 2012
    Foxfire. Confesiones de una banda de chicas

    Unas pequeñas 'edukadoras'

    crítica de Foxfire. Confesiones de una banda de chicas | Foxfire, Laurent Cantet, 2012

    Esta es la historia de Rita, Madeleine, Violet, Margaret Sadovksy y muchas otras; la de la rabia y el furor de un sueño adolescente forjado bajo el auspicio de unos asimétricos tatuajes caseros; el teclado de una vieja máquina de escribir radiografiando un trocito de historia; este es el cuento de un puñado de niñas valientes en el terraplén de una sociedad sorda y ensuciada de capitalismo repudiando los cimientos del sistema el sistema y desquitándose de la sumisión, los abusos sexuales y raciales y la dominación masculina. Una formación de jóvenes llamada Foxfire que crecieron y se hicieron mujeres bajo el incansable lema de “burns and burns”, una revolución en miniatura de potentes vínculos emocionales cada vez más arraigados en el tiempo. Pintaba bien a su inicio este nuevo metraje de Laurent Cantet titulado, al igual que su banda, Foxfire, y basado en la novela de Joyce Carol Oates titulada Confessions of a Young Gang. A priori, se nos mostraba una propuesta de duración dilatada y ambiciosa ambientación escenográfica, capaz de trasladarnos desde su comienzo a la cosmopolita, ruidosa y efervescente Nueva York de los cincuenta; un epicentro donde el monetarismo, el retorno de los veteranos de la Segunda Guerra Mundial, el auge económico y la industrialización eran novedades en el seno de una sociedad todavía machista, racista y gobernada por estereotipos, una sociedad donde las niñas tenían que estar calladitas, ser buenas y no cuestionarse las órdenes educativas y el bullying flagrante de sus superiores. Una tierna voz en off, la de la intrépida pelirroja Maddi, desde un lejano futuro, comienza a reconstruir los inicios de este pasado utópico, cálido y rebelde, a través de la recopilación de sus escritos a máquina, una especie de diario de bitácora juvenil nada exento de melancolía. Mucho más centrada en el sentido de hermandad y de identidad sujeta a la pertenencia a una comunidad determinada, que en la política con mayúsculas, Foxfire desempolva y rememora la rebeldía y la resistencia a la norma, haciendo especial hincapié en la intensidad surgida en las primeras convicciones adolescentes. En un pequeño pueblo septentrional de Nueva York, los primeros movimientos de cariz subversivo se gestaban más en las calles y en las aulas que en los grandes despachos. Este grupo de muchachas, tras sentirse humilladas por profesores autoritarios, ridiculizadas por compañeros abusones, manoseadas o acosadas por familiares pervertidos y en definitiva, después de percatarse de que el suyo era un grito sordo, sin esperanza de ser escuchado, con Legs a la cabecilla, deciden automarginarse y rebelarse contra estas conductas: comienzan a emprender estudiadas venganzas contra sus “opresores”, y como ritual de iniciación se tatúan en la espalda el emblema de Foxfire; una pequeña llama alusiva a la leyenda que pintan en los muros del pueblo durante las noches.

    Bajo una óptica narrativa a caballo entre los inicios de la inocencia, las primeras experiencias adolescentes de las mujeres, y las conexiones emocionales intensas (rasgos que comparte con otros filmes como Cracks, Criaturas celestiales, Ellas dan el golpe o El club de la Buena Estrella), junto a ese idealismo soñador (en ocasiones, no exclusivamente pacífico) de historias como Los edukadores o Night moves, la trama nos muestra un contenido bastante hermético y un tanto superficial que no llega a pisarle los talones al aspecto técnico, caracterizado por una sobria ambientación de época, una nostálgica banda sonora y la proliferación de espacios simbólicos y significativos para sus protagonistas. La estética invita al espectador a contagiarse de las rudimentarias y primerizas pasiones de este puñado de chicas, que en un comienzo emborronan paredes de pintadas, curiosean tesis políticas, comparten locuras gamberras y se vengan mediante pequeños actos del poder masculino y de una ley patriarcal que las condena al silencio antes de nacer, sencillamente por la diferenciación que el género codifica entre sus piernas. Sin embargo, la resistencia social, que conforme avanza la trama, y especialmente en su segunda mitad, deriva en una mayor organización económica e ideológica de la comuna, se impregna de disidencias internas, signos de violencia, controversias personales, nuevas necesidades y conflictos emocionales a partir de los que podemos subdividir Foxfire en dos vertientes: la externa y global, alusiva a esa especie de espíritu revolucionario y comunal que comparten (la repulsión del sistema económico bajo consignas como dinero=mierda y otros eslóganes antisistema, la cierta vinculación al comunismo encarnada en un anciano que divaga sobre utopías a modo de gurú espiritual, el rechazo a las propuestas lúdicas de la sociedad de consumo...), y por otra parte, la vertiente más interna y emocional, la de dentro del gueto, (la admiración desmedida de las chicas por Legs, los prejuicios raciales, los primeros amores, la maduración de sus personalidades en el interior de esa casita compartida). Da la impresión de que esta vez, Laurent Cantet se quedó a media hasta, sin ahondar con más profundidad en el contexto político, ni revelar con más exactitud los conflictos que envuelven a sus protagonistas, como el esbozo de sus tormentosas infancias, las sutilmente sugeridas relaciones lésbicas o el excesiva rabia que en ellas sugiere la mención de cualquier figura masculina (es excesiva e incluso ridícula esa imagen tópica, agresiva, egocéntrica y cruel que se hace de los hombres, sin conferir ni diferenciar en exceso la identidad de todos los que hacen acto de aparición en Foxfire).

    por Anónimo
    junio 24, 2014

    Crítica | Foxfire. Confesiones de una banda de chicas

    por Anónimo | junio 24, 2014

    No man’s land

    crítica de El atentado | L'attentat, Ziad Doueiri, 2012

    En La caza (Jagten, 2012), Thomas Vinterberg plantea cómo una desafortunada mentira infantil puede revelar la fragilidad de los cimientos de toda una comunidad. El tránsito de un idolatrado profesor de guardería a un estado de rechazo casi homicida, se materializa bajo el delirio de una masa opresora que parece convocada desde el imaginario de la Norteamérica profunda. En Take Shelter (2011), por otra parte, Jeff Nichols acude directamente a esa sociedad norteamericana para hablar del aislamiento de un individuo cuando su comportamiento, fuera de lo políticamente correcto, amenaza con desestabilizar la frágil calma y armonía de una pequeña comunidad rural post 11-S. Vinterberg, como Nichols, habla de la metamorfosis del sujeto integrado al ente intruso bajo la presión de un colectivo humano establecido en su país de origen aunque, en realidad, el alcance de su discurso pretende cubrir un espectro mucho más global. La amenazante silueta a contraluz que aparece en el plano contraplano final de La caza difumina una identidad que ni protagonista ni espectador alcanzamos nunca a descubrir. Es la manera en la que Vinterberg apela, a partir de un solo individuo de identidad difusa (por lo tanto, intercambiable), a la universalidad de una sociedad sumida, más que nunca, en el miedo y la desconfianza.

    Otra película del mismo año, El atentado (L'attentat, Ziad Doueiri, 2012), vuelve a poner en imágenes la mutación a la que se ve sometida la existencia de un cirujano palestino, nacionalizado israelí, cuando su mujer, Siham (Reymond Amsalem), es relacionada con un atentado suicida en pleno centro de Tel-Aviv. Como en la película de Vinterberg y en la de Jeff Nichols, el punto de vista de la propuesta de Doueiri vuelve a ser el de la otredad. Sin embargo, mientras el individuo de las dos primeras películas ya apuntadas siempre ha formado parte intrínseca de la comunidad, en El atentado éste nunca ha dejado de ser, en el fondo, un intruso. Amin (Ali Suliman), el protagonista violentamente puesto en tela de juicio por la sociedad que lo ha acogido, no sólo debe afrontar la expulsión del grupo sino que es obligado a hacerlo empujado por la inmolación de su propia esposa. Como con Vinterberg, el detonante vuelve a ser la acción de un tercero. Aunque Ziad Doueiri opta por revelar la fragilidad de los lazos fraternales de una sociedad a través de un acto extremo, lo cierto es que el tenso contexto sociopolítico, en el que se enmarca una película como El atentado, podría hacer saltar la chispa de la desconfianza acudiendo a algo tan simple como la mentira que desencadena los hechos en la película del autor escandinavo.

    El trayecto hacia el infierno personal planteado en El atentado es un viaje sin escalas: el personaje pasa de recibir premios en galas de etiqueta a ser brutalmente torturado por la policía israelí. Doueiri articula la idea del intruso a partir de un motivo visual que se repite. La imagen, la del personaje de espaldas a cámara, reaparece con fuerza cuando éste es puesto en libertad tras el interrogatorio de los servicios secretos israelíes, pero también cuando regresa a su pueblo natal intentando reconstruir las últimas horas de Siham. En ambos casos, la negación del rostro habla de la imposibilidad relacional del personaje. Primero con el paisaje social adoptivo (la sociedad israelí), y segundo con unos orígenes (la sociedad palestina) a los que ya no puede volver ni tampoco integrarse. Los fragmentos de felicidad a los que Amin se aferra se van oscureciendo a medida que la mujer que los protagoniza, responsable de sembrar el caos, se resiste a permanecer en el encuadre y su rostro pierde la centralidad del plano. A partir de lo físico, de la parte ausente de un cuerpo mutilado, Doueiri sugiere esa otra realidad oculta que el personaje se resiste a aceptar. Ya en Nablus, esta misma idea volverá a materializarse a través de otro acto físico: los carteles arrancados por Amin con la foto de su mujer, ahora convertida en mártir, dejando al descubierto tan solo fragmentos de un rostro incompleto. El desarmante twist final no es más que la culminación del ideario del filme. La última capa que descubrir, la constatación de una realidad mucho más compleja. Pero aceptar el matiz implica un sacrificio: la soledad de un personaje abandonado en tierra de nadie. | ★★ |

    Daniel Jiménez Pulido
    redacción Barcelona

    Líbano, Francia, Bélgica, Catar, 2012, L'attentat. Director: Ziad Doueiri. Guion: Ziad Doueiri, Joelle Touma (Novela: Yasmina Khadra). Productora: Uag / 3B Productions / Canal Plus. Presentación oficial: San Sebastián 2012 (Mención especial del jurado). Fotografía: Tommaso Fiorilli. Música: Éric Neveux. Intérpretes: Ali Suliman, Evgenia Dodena, Reymond Amsalem, Dvir Benedek, Uri Gavriel.

    por Anónimo
    junio 16, 2014

    Crítica | El atentado

    por Anónimo | junio 16, 2014
    El atentado
    L'attentat | El atentado | ¿Por qué?
    Líbano, Francia, Bélgica, Catar, 2012, Uag / 3B Productions / Canal Plus.
    Sección Oficial Donostia Zinemaldia 2012 | mención especial de jurado.

    fecha de estreno| 03 de mayo en Estados Unidos.

    director| Ziad Doueiri.

    intérpretes| Ali Suliman, Evgenia Dodena, Reymond Amsalem, Dvir Benedek, Uri Gavriel.

    notas| una de las películas más interesantes de las presentadas en la pasada edición de San Sebastián. Drama sobre las interrogantes de un marido cuya esposa, con la que mantenía una relación idílica, se ha inmolado en una plaza de Tel Aviv. Víctima de la desesperación se adentrará en territorio Palestino en busca del grupo que la reclutó. Adaptación de la novela de Yasmina Khadra.

    por Emilio M. Luna
    mayo 02, 2013

    Tráiler | El atentado, de Ziad Doueiri

    por Emilio M. Luna | mayo 02, 2013
    Le capital
    crítica de El capital | Le capital, Constantin Costa-Gavras, 2012
    presentada en la Sección Oficial de Donostia Zinemaldia 2012

    Ningún seguidor del cine francés en particular, o del cine europeo en general, desconocerá al director Costa-Gavras: un emblema del cine social, una reliquia de la cinematografía comprometida con las cuestiones políticas y económicas. El autor de “Z” (1969), “Missing” (1982) y “Arcadia” (2005), nos trae tras algunos años de inactividad “El capital” (Le capital, 2012), una obra que trabaja de manera sutil aunque deliberada con la situación económica que atraviesa actualmente el viejo continente, y en ese marco, estudia los altos y bajos de un hombre que se convierte en un sujeto muy poderoso de un día para el otro. “Le capital” inicia con una partida de golf que culmina repentinamente con la descompensación del presidente del Banco Phenix. Sufre una enfermedad que lo fuerza a pensar en un hombre de confianza capaz de sucederlo. La alternativa más sólida parece ser Marc, nuestro protagonista, un talentoso pero cínico profesional que gana terreno conforme a su ambición, igualmente progresiva. Sin embargo, en el mundo de los negocios, nada es demasiado fiable o sólido, y todo actor interventor tiene su doble cara. Es esa dualidad de carácter la que nos sumerge de lleno en el viaje del protagonista a través de los fértiles terrenos del éxito.

    por Anónimo
    abril 24, 2013

    Crítica | El capital

    por Anónimo | abril 24, 2013
    Carne de perro
    HIPERREALISMO TORTURADOR
    crítica de Carne de perro | Fernando Guzzoni, 2012

    sección oficial | Atlántida Film Fest

    Tras la Segunda Guerra Mundial, el cine italiano inauguró una nueva corriente, la del neorrealismo, para retratar la sociedad en ruinas de la posguerra. Una fotografía naturalista, un uso casi expresionista de los primeros planos, tramas sencillas y personajes trágicos conformaban a grosso modo el estilo y la narrativa de este cine, tan directo como conmovedor. Desde hace unos años, para dar vida igualmente a otra sociedad en ruinas o al menos en decadencia, parte del cine europeo ha adoptado el llamado hiperrealismo como seña de identidad, recuperando una sensación parecida a la que producía ese cine italiano de los años 40 y 50, ahora con recursos como una iluminación natural; decorados sobrios y sucios; diálogos parcos, de tinte improvisado; o incluso los ya famosos planos de seguimiento pegados a la espalda del protagonista. Podemos estar hablando del cine de los Dardenne o del nuevo cine rumano, aunque existen igualmente ejemplos en el continente americano. Y uno de los más recientes sería este trabajo de Fernando Guzzoni, rodado sin apenas presupuesto aparente y prácticamente con un único personaje como vértice.

    por Ignacio Navarro
    marzo 31, 2013

    CRÍTICA | CARNE DE PERRO

    por Ignacio Navarro | marzo 31, 2013
    El hipnotista, de Lasse Hallström
    EN LA MENTE DEL ASESINO
    El hipnotista | Hypnotisören, Lasse Hallström, 2012

       En 1985, una pequeña gran película sueca titulada Mi vida como un perro se convirtió en todo un éxito mundial, acaparando premios como el Globo de Oro o el del Círculo de Críticos de Nueva York al mejor filme de habla no inglesa. Las nominaciones al Oscar al mejor guión y mejor director pusieron a su realizador, Lasse Hallström en el punto de mira de la industria hollywoodiense que, consciente de que estaba ante un talento a explotar, rápidamente le reclutó para el cine norteamericano. Desde entonces, pese a algún tropiezo -Casanova (2005), Querido John (2010)-, sus obras han sido habituales en las ceremonias de los Oscar -¿A quién ama Gilbert Grape? (1993), Las normas de la casa de la sidra (1999), Chocolat (2000)-, demostrando una mano maestra como director de actores. Pese a tratarse de estupendas películas, impecablemente realizadas, se nos antojan bastante convencionales. Era como si Hallström hubiese renunciado al creador que llevaba dentro para ofrecer al público estadounidense exactamente lo que quería ver. Para colmo, sus filmes irían cayendo progresivamente en un sentimentalismo cada vez más evidente, con el ejemplo más representativo de Hachiko (2009), lacrimógena historia basada en hechos reales que narraba la amistad más allá de la muerte entre un hombre y su perro. El cineasta sueco había perdido totalmente cualquier sombra del autor que nos había enamorado con Mi vida como un perro y, pese al moderado éxito de su última comedia dramática, La pesca del salmón en Yemen (2011), nominada al Globo de Oro, siguió sin encontrarse a sí mismo. El hipnotista (2012), su primera película rodada en Suecia en 27 años, supone una saludable ruptura con todo lo que había rodado hasta entonces. No resultó descabellada esta vuelta a su país natal para intentar recuperar el crédito perdido, ya que desde Suecia nos han llegado en los últimos tiempos grandes éxitos como Déjame entrar (2008) de Tomas Alfredson o la trilogía Millennium.

    por José Martín León
    marzo 03, 2013

    CRÍTICA | EL HIPNOTISTA

    por José Martín León | marzo 03, 2013
    No, de Pablo Larraín
    TRANSPARENTE DOCUMENTO POLÍTICO
    crítica| No (Pablo Larraín, 2012)

         Un miembro del cuerpo antidisturbios agarra de la camisa a un manifestante subversivo. Éste intenta desprenderse y cae al suelo, pero aquel no cede en su empeño y, ante la mirada de otros integrantes de su bando, alza su porra y golpea en la cabeza del insurgente. Ambas son personas anónimas, representativas de los dos lados opuestos de un conflicto que divide a la sociedad. Pero a ambos les une el clima de fervor y violencia que estalla cuando se pierden de vista la empatía y los valores, sustituidos por la ceguera ideológica y las acciones impulsivas. Podría ser una escena sita en cualquier régimen dictatorial o totalitario, pero en concreto pertenece a la experiencia chilena, enmarcada entre las fechas de 1973 y 1990. Aquel año, un golpe de Estado liderado por el recién nombrado comandante en jefe del ejército chileno, Augusto Pinochet, ponía fin al Gobierno socialista de Salvador Allende e instauraba un régimen militar que se prolongaría durante esos diecisiete años. Durante este período las represalias fueron masivas, la censura estuvo al orden del día, los opositores fueron encarcelados y las organizaciones ilegalizadas… En definitiva, los derechos y las libertades eran sistemáticamente violadas, desde las facultades positivas de participación política y asociacionismo, hasta los atributos más básicos de integridad personal e igualdad ante la ley, como evidencia esa escena entre dos hombres que en apenas una instantánea plasman el antagonismo más inexplicable.

    por Ignacio Navarro
    febrero 24, 2013

    CRÍTICA | NO

    por Ignacio Navarro | febrero 24, 2013
    Crítica de 'Las sesiones', de Ben Lewin
    UN ACTOR IMPERIAL
    Las sesiones (The Sessions, Ben Lewin, 2012)

    Recuerdo haber visto a John Hawkes en el minusvalorado western Deadwood y pensar: “Éste es de esos tirillas con un nervio incontenible”. Era aquella una sospecha injustificada, pues su rol consistía en ser empresario y cómplice de un sheriff (Timothy Olyphant) con un sentido de la justicia insobornable, casi romántico en los primeros episodios. El Salvaje Oeste adquiría dimensiones shakesperianas alrededor de un hombre tranquilo que torcía el gesto con gravedad, a veces cabizbajo, pero con el nervio explosivo de semejantes –afincados ya en el panteón de Hollywood– como Sean Penn. Y, sin embargo, la trayectoria de John Hawkes resume de punta a cabo las señas de identidad propias de un tipo silencioso, humilde, infatigable en su rutina, preocupado por mantener a salvo su privacidad, alimentando su mundo interior mediante el estudio del hombre de a pie: él mismo confiesa sin tapujos que es de los que toman notas cuando pasean por la calle, que registra en papel cualquier episodio que llame su atención. Desde ese ángulo, John Hawkes es un voyeur inteligente en un hábitat masacrado por la impostura.

    por Anónimo
    diciembre 24, 2012

    LAS SESIONES (THE SESSIONS, 2012)

    por Anónimo | diciembre 24, 2012
    Crítica de En la casa, de François Ozon
    RADIOGRAFÍA DE LA TÍPICA FAMILIA DE CLASE MEDIA
    En la casa (Dans la maison, François Ozon, 2012)

    François Ozon lleva años regalándonos un cine muy personal y de gran calidad, que ha sido comparado con el universo de Pedro Almodóvar por la ambigüedad que suele a acompañar a muchos de los personajes de sus obras. Desde su alabado bautismo con Sitcom en el festival de Cannes de 1998, Ozon ha dejado constancia de su humor sarcástico y su particular manera de presentar las relaciones humanas, con títulos tan interesantes como Gotas de agua sobre piedras calientes (1999), 8 mujeres (2001), Swimming Pool (2003) o El tiempo que nos queda (2005). Faltaba, tal vez, esa gran obra que sublimara de una vez por todas su innegable talento, y parece que la ha conseguido con En la casa (Dans la maison, 2012), la flamante ganadora de la Concha de Oro en el último Festival de San Sebastián.

    por José Martín León
    noviembre 12, 2012

    EN LA CASA (FRANÇOIS OZON, 2012) | CRÍTICA

    por José Martín León | noviembre 12, 2012
    Opinión de Lo imposible, de Juan Antonio Bayona
    HUMANIDAD
    Lo imposible (The Impossible, Juan Antonio Bayona, 2012)
    Columna para El Periódico Extremadura

    Demasiados adjetivos grandilocuentes acompañaron al estreno de ‘Lo imposible’ (The Impossible, 2012), el nuevo trabajo de Juan Antonio Bayona (‘El orfanato'). Es parte de la enorme campaña mediática de una productora – Mediaset – que apuesta toda la baraja al talento de un joven director que promete trascender más allá de nuestras fronteras. Es aparente ‘cine espectáculo’ y como tal así debe ser publicitado. Una campaña que ha dado sus frutos viendo la tumultuosa acogida del público.

    Dejando a un lado estos excesos, ausentes en el metraje por otra parte, ‘Lo imposible’ es toda una experiencia para el espectador. Lo es porque hace vivir en primera persona el dolor y la confusión de una catástrofe de estas dimensiones. Pero no es lo único. El filme de Bayona irradia la esperanza y el tesón de una familia, no sólo por sobrevivir sino por ese anhelo de reencuentro que funciona como leitmotiv improvisado en una situación límite.

    por Emilio M. Luna
    noviembre 08, 2012

    LO IMPOSIBLE | COLUMNA CRÍTICA

    por Emilio M. Luna | noviembre 08, 2012
    Crítica de El fraude
    REALIDAD Y FICCIÓN
    El fraude (Arbitrage, Nicholas Jarecki, 2012)

    Película inaugural en la reciente edición del Festival de San Sebastián, ‘El fraude’ (Arbitrage, 2012) venía precedida de buenas críticas tras su presentación en Sundance a principios de año. Ecos de Oscar para Richard Gere y la sensación de ser uno de los títulos de la temporada que, sin embargo, no deja de ser un thriller empresarial cercano a la gama media.

    El filme del debutante Nicholas Jarecki – con solo un documental, ‘The Outsider’ (2005) a sus espaldas – ahonda en un tema demasiado actual y repetitivo con elegancia y el excelente aporte de intérpretes consagrados. La pena es que el paso del metraje deja un sinfín de tópicos del género que se entremezclan con cierto acabado a telefilme que deja un poso frío e insustancial.

    por Emilio M. Luna
    noviembre 08, 2012

    EL FRAUDE | CRÍTICA

    por Emilio M. Luna | noviembre 08, 2012
    Segunda crítica de 'Lo imposible' - The Impossible review
    BAYONA LO HACE POSIBLE
    Lo imposible (The Impossible, Juan Antonio Bayona, 2012)

    Juan Antonio Bayona pertenece a ese interesante club de jóvenes realizadores que parecen dispuestos a convencer al gran público de que el cine español puede ser bastante más que comedia casposa tipo Torrente, eternas revisiones de la Guerra Civil o las puntuales citas con Almodóvar, Trueba o José Luis Garci. Emprendedores nombres como Jaume Balagueró, Rodrigo Cortés, Juan Carlos Fresnadillo, Jaume Collet-Serra o la punta del iceberg, el consolidado Alejandro Amenábar, son la gran esperanza blanca para el futuro de nuestro cine, con obras que se atreven a tocar géneros como el fantástico y que en nada tienen que envidiar, ni técnica ni narrativamente a las películas de Hollywood. En 2007, Bayona irrumpió en nuestras pantallas como un elefante en una cacharrería, con el extraordinario éxito comercial de El orfanato. Más de 8,3 millones de euros de recaudación, 14 nominaciones a los Goya (se materializaron en 7 premios, incluidos los de mejor director novel y guión original) y críticas mayoritariamente benévolas, fueron su carta de presentación. Apadrinado por el todopoderoso Guillermo del Toro, muchos fueron los que vieron en Juan Antonio Bayona al nuevo Amenábar, ya que las comparaciones de El orfanato con Los otros fueron constantes. Se trataba de dos obras de terror sobrenatural en donde el mundo de los vivos se fundía con el de los muertos, protagonizadas por dos mujeres de gran personalidad (Belén Rueda, Nicole Kidman) y, por qué no decirlo, bastante similitudes con clásicos como Suspense (1961), Al final de la escalera (1979) o la taquillera El sexto sentido (1999). Sin embargo, mientras Amenábar se muestra más preocupado en facturar impecables ejercicios de misterio, magníficamente acabados técnicamente, en Bayona se detecta una especial buena mano a la hora de mostrar las emociones de los personajes. El orfanato ya nos revelaba a un creador que mimaba a sus criaturas y que no temía recurrir a la emotividad, pulsando todas las teclas dramáticas a su alcance para tocar la fibra sensible de la audiencia. Esto le sirvió a muchos para arremeter contra su película por un final demasiado lacrimógeno, pero lo cierto es que, salvando las distancias, había nacido nuestro Steven Spielberg particular. Al Rey Midas de Hollywood también se le ha criticado muchísimo al abusar del ternurismo en obras como El color púrpura (1985), El imperio del Sol (1987) o Always (1989), pero siempre ha dejado su sello de calidad, incluso en sus trabajos menos inspirados. Con Lo imposible (The Impossible, 2012), Bayona se consolida como un digno heredero de Spielberg y su cine más emocional.

    por José Martín León
    octubre 14, 2012

    CRÍTICA | LO IMPOSIBLE

    por José Martín León | octubre 14, 2012
    Crítica de Lo imposible The Impossible Review
    INÚTIL RECORDATORIO
    Lo imposible (Juan Antonio Bayona, 2012)

    El oficio o hobby de comentar películas es una tarea que induce a la frivolidad. Normalmente la persona que escribe acerca de tal o cual cinta –sobre todo si es un estreno– prescinde de esa reflexión previa que mide la complejidad y el esfuerzo de todo ese equipo que, con mejor o peor fortuna, ha convenido en un proyecto ilusionante y dificultoso. Muchas veces, las dos horas de metraje que disfrutamos (o padecemos) en la gran pantalla son el resultado de varios años de trabajo continuo. Pero finalmente el autor debe enfrentarse al jurado más permeable y, sin embargo, menos piadoso: el público. El valor real del negocio deriva del espectador que paga su entrada. El boca–oreja es, pese a quien pese, el mejor instrumento de marketing. Hoy día apenas hay margen –salvo en contadas excepciones– para buscar la excelencia. Conviene fijar la mirada en fórmulas conocidas, o sea en conseguir réditos suficientes que te aseguren la supervivencia en esa oscilante industria del cine. El sueño es unir con solidez el aplauso de crítica y público. Y ocurre en muy pocas ocasiones. Así pues, analizar –sea como sea– cine es un acto de frívolos, de descreídos que buscan, no sin argumentos, el fallo y la virtud. O las dos cosas a la vez.

    por Anónimo
    octubre 10, 2012

    LO IMPOSIBLE | CRÍTICA

    por Anónimo | octubre 10, 2012
    Donostia Zinemaldia 2012
    El sábado terminó la 60ª edición del Festival de San Sebastián. Una entrega que, como comentamos en su tramo final, fue de más o menos y dejó una sensación agridulce en lo cinematográfico. Todo lo contrario que en lo mediático, en uno de los años más con mayor número de focos y flashes. Los cinco premios Donostia funcionaron así como el comienzo espectacular del certamen con las proyecciones de ‘Blancanieves’, ‘En la casa’ y ‘Argo’, quizás las películas más destacadas. Dejando a un lado los trabajos de Pablo Berger, Fernando Trueba ('El artista y la modelo') - estrenados este fin de semana - y Ben Affleck, elegimos los filmes más atractivos que llegarán en los próximos meses (en algún caso puede que algo más) a la cartelera de nuestro país. Estas son las cinco películas de Donostia 2012 para ‘El antepenúltimo mohicano’.

    por Emilio M. Luna
    octubre 01, 2012

    DONOSTIA 2012 | LAS CINCO PELÍCULAS

    por Emilio M. Luna | octubre 01, 2012
    En la casa, Concha de Oro
    ‘Dans la maison’ (En la casa), de François Ozon, Concha de Oro.

    Se cumplieron los pronósticos en la 60ª edición del Festival de San Sebastián. Consecuente broche para esta irregular – aunque también mejorada con respecto a otros años – versión de Donostia Zinemaldia. Todo apuntaba a un duelo entre la ‘Blancanieves’, de Pablo Berger y la fresca cinta gala ‘En la casa’, de Francois Ozon. El resultado, reparto de estatuillas y también de méritos para las dos principales animadoras del certamen. Ozon levantó la Concha de Oro y Berger el Premio Especial del Jurado. El cine español fue el gran protagonista del palmarés con la inclusión de ‘El artista y la modelo’ (Concha de Plata para Fernando Trueba) y los premios interpretativos para Macarena García (‘Blancanieves’, ex aequo con Katie Coseni, la actriz de ‘Foxfire’) y José Sacristán (por ‘El muerto y ser feliz’). Francia y España triunfadoras de una entrega del evento donostiarra que no pasará a los anales pero que retoma el ritmo de los festivales de clase A. Estela recuperada, identidad restaurada.

    por Emilio M. Luna
    septiembre 30, 2012

    DONOSTIA 2012 | RESUMEN Y PALMARÉS

    por Emilio M. Luna | septiembre 30, 2012
    Hypnotisören Hallström
    Termina la 60ª edición de Donostia Zinemaldia. Una entrega bastante decepcionante que ha evolucionado del todo a la nada en cuestión de días. Tras los estrenos de ‘Blancanieves’, ‘Argo’ (fuera de competición) y ‘En la casa’, se terminaron las sorpresas y el cine de campanillas en la capital guipuzcoana. Precisamente la primera y la tercera parten como absolutas favoritas para conseguir la Concha de Oro. No hay que olvidar a los habituales en estas lides como Costa Gavras, Carlos Sorín y Bahman Ghobadi. En el apartado interpretativo suenan con mucha fuerza Maribel Verdú (por ‘Blancanieves’), Jean Rochefort (por ‘El artista y la modelo’) y José Sacristán (por ‘El muerto y ser feliz’). Mañana conoceremos el fallo del jurado presidido por Christine Vauchon y conformado, entre otros, por Ricardo Darín, Agustí Villaronga, Julie Taymour y Mia Hansen-Løve.

    La Sección Oficial la cerraba una vuelta a los orígenes. Lasse Hallström, tras una irregular filmografía anglosajona, retorna a su Suecia natal para la creación de ‘El hipnotista’ (Hypnotisören, 2012), un thriller criminal protagonizado por Mikäel Persbrandt que ha sido acogido de forma decente por la crítica. "Estupendo thriller con el que el sueco Lasse Hallström vuelve a su país natal, tras décadas de carrera en Hollywood", comentaba Gregorio Belinchón, periodista de El País. Buen cine de género que guarda las virtudes – y también muchos defectos heredados – del cine del Hallström de los noventa. Con cine escandinavo se pone punto y final al certamen. No antes, sin la habitual crónica de Josep Machado.

    por Emilio M. Luna
    septiembre 29, 2012

    DONOSTIA 2012 | OCTAVA JORNADA

    por Emilio M. Luna | septiembre 29, 2012
    Donostia 2012, Lo imposible
    Un tsunami cinematográfico asoló San Sebastián en su séptimo día. Se presentó fuera de concurso ‘Lo imposible’, la nueva película de Juan Antonio Bayona (‘El orfanato’) que nos acerca el angustioso drama que azotó a Extremo Oriente en 2004. Todo personificado en un joven matrimonio (interpretado por Naomi Watts & Ewan McGregor) que luchará tanto por su propia supervivencia como la de sus hijos en esta inesperada catástrofe. Un filme que ha supuesto todo un shock mediático con el acicate que varias personas han sufrido desmayos durante las proyecciones. Campaña de marketing inesperada (u orquestada) para una de las grandes citas de este año. El público y la crítica la han recibido de forma positiva calificándola de espectacular y emocionante. Como ocurriera en Toronto se le ha comparado con el Spielberg más lúdico. Por el contrario, también se la ha tachado de efectista y manipuladora. Sea como fuere, estamos ante uno de los hitos de este subgénero.

    por Emilio M. Luna
    septiembre 29, 2012

    DONOSTIA 2012 | SÉPTIMA JORNADA

    por Emilio M. Luna | septiembre 29, 2012
    Crítica de Blancanieves, de Pablo Berger
    SIN COMPLEJOS, SIN ETIQUETAS
    Blancanieves, de Pablo Berger (2012)

    Este año el cine español no conspira contra sí mismo. Era algo habitual dentro de una cinematografía acostumbrada a exportar una y otra vez los mismos episodios. La Guerra Civil y sus repetitivos sucedáneos convertían la llamada “marca nacional” en una especie de coto privado para los cinéfilos de las dos Españas. El resto, agotados psicológicamente por la eterna lucha maniquea a veinticuatro fotogramas por segundo, se dejaron ir a un terreno menos inflamable y más atractivo. Y como resultado, al final de cada curso salían las voces de siempre para alertar de la crisis. Pero ahora (casi) todo el mundo está en crisis. La crisis es una realidad ineludible. No hay lugar para las coartadas. Los políticos aprietan, y ahogan. La cuestión de las subvenciones ha pasado de ser una necesidad inviolable a un sistema tan frágil como turbio: el futuro es una quimera para surrealistas. Y, sin embargo, el cine sobrevive porque es más necesario que nunca. El público necesita de la ficción para cobijarse de la tormenta.

    Un buen puñado de realizadores llega con historias arriesgadas y primorosamente escritas. Algunos, incluso, no piensan en trascender, sino que se limitan a emocionar, a narrar con precisión el periplo de sus personajes en un contexto difícil. Ocurre con Alberto Rodríguez, director de Grupo 7, el mejor policíaco de los últimos tiempos. Una historia que husmea en los bajos fondos de la Sevilla previa a la Expo de 1992. Ocurre también con un asiduo – a veces de manera inmerecida– del panteón, el oscarizado y muy culto Fernando Trueba. Éste nos acerca a un terreno notablemente intimista, gracias a la relación que surge entre un escultor y una de sus modelos. Dicen (todavía no he tenido la oportunidad de verla) que El artista y la modelo recupera al mejor Trueba, un cineasta que últimamente no convencía como antaño. Nada preocupante tratándose de un tipo cuya trayectoria profesional se inició en 1980 con su Ópera prima. Tanto Alberto Rodríguez como Fernando Trueba entrarían en cualquier quiniela hipotética sobre directores a premiar. Ambos talentos habían certificado su solvencia detrás de la cámara. Hace dos semanas, durante el TIFF (Festival de Toronto), recibimos noticias de la excelente acogida que obtuvo una cinta a priori muy convencional. Una revisión del clásico de Blancanieves dirigida por Pablo Berger, quien debutó en la dirección de un largometraje con Torremolinos 73. En general, una película que no dejó poso, que cayó en el olvido como cualquier medianía sin eco en el tiempo (probablemente de manera injusta). Algo que, paradójicamente, juega en favor de este nuevo proyecto debido a su efecto desconcertante. El factor diferencial de Blancanieves radicaba en su forma: se trata de una película muda y en blanco y negro. Estética que el francés Michel Hazanavicius había retomado con su multipremiada The Artist, un clásico instantáneo que cuenta ya con un gran séquito de detractores que disponen su delirante cruzada contra el homenaje. Porque para ellos, como diría Rafael Azcona, “huele a nardos putrefactos”. Lo demás no importa. Su mirada, equivocada o no, frivoliza con el mérito y la dificultad del cine, con la imagen del aplauso colectivo. 

    por Anónimo
    septiembre 28, 2012

    BLANCANIEVES (PABLO BERGER, 2012)

    por Anónimo | septiembre 28, 2012
    Crítica de Rhino Season

    Breve reseña desde el Festival de San Sebastián de ‘Rhino Season’, de Bahman Ghobadi, presentada en Donostia Zinemaldia.

    Basada en los diarios del poeta kurdo-iraní Sadegh Kamangar, 'Rhino Season' (Fasle Kargadan, 2012) cuenta la historia de Sahel (Behrouz Vossoughi), un poeta que es liberado después de cumplir una condena de treinta años en Irán. Durante este tiempo lo único que lo ha mantenido cuerdo es el recuerdo de su mujer Mina (Monica Bellucci), que está exiliada en Estambul con la creencia de que él está muerto. Sahel parte en su busca, pero su antiguo chófer y carcelero, que está profundamente enamorado de Mina, sigue interponiéndose entre ambos.

    por Anónimo
    septiembre 28, 2012

    RHINO SEASON (BAHMAN GHOBADI, 2012)

    por Anónimo | septiembre 28, 2012
    Rhino Season
    Servicios mínimos en la ciudad donostiarra. Día de huelga nacionalista que la dirección del certamen respetó escrupulosamente. Tan sólo se proyectaron las dos películas programadas de la sección oficial y el resto actividades se redujo al mínimo. Una jornada atípica pero que por suerte tuvo un buen nivel cinematográfico. Primero se presentó la cinta china ‘All Apologies’, de Emily Tang, un impactante drama donde una pareja pierde a su hijo en un accidente de tráfico. Desesperados, buscan a la causante del fatal suceso para que engendre un hijo para ellos. Un punto de partida bastante llamativo que ha noqueado a una crítica especializada que también ha valorado tanto las interpretaciones como los personajes representados. Un filme muy interesante que pudiera tener un lugar en el palmarés.

    por Emilio M. Luna
    septiembre 27, 2012

    DONOSTIA 2012 | SEXTA JORNADA

    por Emilio M. Luna | septiembre 27, 2012

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