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    El árbol magnético

    El principio del final abierto

    crítica de El árbol magnético | dirigida por Isabel de Ayguavives, 2013

    Así es: con el ir y venir a prisa y corriendo, con el paso de los años, uno se vuelve remiso a recuperar determinadas gestas ocurridas en lugares felizmente reconocibles tiempo atrás; situaciones que, vistas desde la presunta quietud que aporta la madurez, avergonzarían al mismísimo Errol Flynn. Al fin y al cabo por muchas generaciones que nazcan y pasen y más o menos vivan sus vidas, nadie conseguirá librarnos nunca del pudor más atávico. Esa autoindulgencia que institucionaliza el olvido o, en su (peor) defecto, el miedo a recomponer tormentas no tan pasadas. De ahí que la memoria, a petición del usuario que aún conserva un poco, escanee de vez en cuando sus miles y miles de episodios y seleccione antiguos traumas como quien edita —auriculares en oídos y tijeras en software— un medley biográfico, un remix con sus mejores demonios adolescentes y un buen puñado de alegrías hipertrofiadas, que permanecerán escondidos en los más profundo del armario. A buen recaudo, se supone. Y en tributo a la familia, o lo que quede de ella: aquí, ya en Chile, un grupo de viejos conocidos desconocidos que se reúne por última vez en la casa de campo que recién ahora deciden poner a la venta porque maquillar la distancia, física y emocional, ya no es óbice para reconocer sus miserias personales. La abuela se hizo mayor; su lucidez, intermitente. Ya casi dejó de hablar, ya dijo tanto que hoy le basta con una caricia. Los nietos también pegaron el estirón y aun pudiendo hablar a gusto, a veces piensan que no, que mejor callar o tirarse al río, a ver si pescan un pez o un resfriado. A uno, del segmento medio, o sea ni joven ni viejo, su mujer le dice que está muy gordo. Y él le echa la culpa a la genética. Y qué va, no no, le responde su cariñosa mujer con el beneplácito de su hija, la muy protagonista Marianela (Manuela Martelli), no es genética si te comes los bollos a pares, estilo Antonio Cassano, que cuando jugaba en el Real Madrid se comía hasta los banderines. A saber: croissants y donuts y galletas bañadas en tazones de Nesquik. Tiene un cuñado que es un Sherlock Holmes de la vida en general, un sabelotodo inofensivo que podría argumentar incluso sobre la "enigmática" procedencia de los tomates cherry de las ensaladas de McDonald's.

    Con todo, los niños se aburren y han de pasar un día al aire libre (sin videoconsolas ni pataletas narcisistas), entre moscas y paredes desconchadas, retratos en sepia y pies de cama que amanecen fuera del redondel dibujado con tiza en el suelo: aquel lugar recóndito, en Chile, es una zona magnética donde todo es movido por algo, quizá una fuerza insondable y telúrica, que trasciende las leyes de la gravedad, o al menos las reformula con toques de realismo mágico. Cada uno sufre lo suyo, a mi manera. No está la vida para bromas. Pero aquí lo verdaderamente importante es el primo que aterriza por vacaciones, cuya experiencia en mudanzas —estuvo viviendo en Alemania, desde donde emigró a Madrid, su actual residencia, y ya planea irse a Irlanda a beber pintas de Guinness y a leer el Ulises de Joyce mientras toma notas y lo subraya obsesiva y compulsivamente, a lo David Foster Wallace, poseído por el espíritu del Trinity College— no admite discusión. (Esto último es mentira: Bruno [Andrés Gertrudix] es técnico de placas solares y en ningún momento dice nada que invite a pensar en fanatismo bibliófilo. Cabe mencionar, si acaso, su pintoresca visión de la meteorología. ¿Qué lugar sino Dublín, principal destino turístico de los que buscan sol, donde por cada rayo que incide en la superficie se cuentan seis chaparrones, elegiría un ingeniero en Energía Solar para vivir unos meses y quién sabe si toda una media vida larga?)

    por Juan José Ontiveros
    julio 31, 2014

    Crítica | El árbol magnético

    por Juan José Ontiveros | julio 31, 2014
    Interstellar, de Christopher Nolan

    Es el estreno del año a nivel comercial. Incluso la vertiente crítica ligada al cine de autoría está pendiente de lo que será capaz Christopher Nolan con Interstellar, un filme de ciencia-ficción que buscará la quimera: ser un temporal equivalente al 2001 de Stanley Kubrick –fuente influyente del filme, según Christopher Nolan—. Con la celebración de la Comic Con se ha publicado un tercer anticipo, más esclarecedor y, también, espectacular. Ecos spielbergrianos y un reparto de campanillas: Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, John Lithgow, Casey Affleck, Wes Bentley, Topher Grace, David Oyelowo, Ellen Burstyn, Michael Caine y Matt Damon. El 7 de noviembre llegará a nuestras pantallas. Disfruten del tráiler.



    por Emilio Luna
    julio 31, 2014

    Espectacular nuevo tráiler de 'Interstellar'

    por Emilio Luna | julio 31, 2014
    Bon Lin, de Keiichi Kobayashi

    Aún dura el regusto de About the Pink Sky (Momoiro sora o, 2011), mejor película del Festival de Gijón 2012 que nos descubrió al cineasta nipón Keiichi Kobayashi. Un ejercicio de estilo muy sugerente que aportaba una madurez impensable en una ópera prima. Con su segundo filme, Bon Lin, retorna a esos primeros caminos recorridos: juventud, tradición y lenguaje metacultural nipón. En un primer vistazo, en forma de tráiler, destaca su alborea fotografía, a cargo también del director. Estética y profundidad al servicio de un drama que buscará ubicar a la adolescencia de clase media del país asiático. Mahiro Takasugi, Ema Sakura y Rino Higa encabezan su reparto. El 20 de diciembre se estrenará en Japón. No es descartable que su premiere se produzca en el festival de Tokio dos meses antes. Estaremos muy atentos.

    por Emilio Luna
    julio 31, 2014

    Tráiler de Bonlin, de Keiichi Kobayashi

    por Emilio Luna | julio 31, 2014
    Rust Cohle en True Detective

    Como decíamos el año pasado, y se puede aplicar a ediciones anteriores y venideras, la Academia tiene el hábito de repetir nominados un poco por inercia. El reino de Modern family parece estar disminuyendo, pero persiste American horror story y entra la sensación del año, Orange is the new black, y vemos muchas veces repetido el nombre de una serie. La otra tendencia nombrada, recompensar automáticamente a los actores/actrices de cine que protagonicen su propia serie, también está presente. Hay talento, pero también otros factores menos encomiables. En el reino de las miniseries/TV-Movies, los esfuerzos son más concretados, pues normalmente no vamos a volver a lidiar con esos personajes, pero lo extraño es que se juzgue por igual el trabajo de un intérprete en un producto de dos horas frente a 13 capítulos de desarrollo de un personaje. Contradicciones varias y alguna que otra sorpresa en las categorías interpretativas de este año. Repasemos los nominados.

    por Unknown
    julio 31, 2014

    Emmy 2014 | Análisis de las categorías interpretativas (Cap. 1)

    por Unknown | julio 31, 2014
    True Blood (1x06)

    Un ramillete de nuevas tramas

    crítica de Karma (7x06) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Dirección y guión: Angela Robinson. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Lauren Bowles, Anna Camp, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Noah Matthews, Bailey Noble, Nathan Parsons, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Natalie Hall, Kathleen York, Will Yun Lee. Fotografía: Evans Brown. Música: Nathan Barr.

    Decíamos la semana pasada que ante estos últimos episodios de True blood había dos opciones: dar un vuelco a la trama que la propulsara hacia otro camino o seguir en la línea marcada hasta ahora y solo centrarse en la caza de Sarah y cerrar los problemas de los protagonistas. Karma se las ingenia para hacer ambas cosas, pues cerca de su desenlace se lanza una bomba informativa (hay una cura, y corre por las venas de Sarah Newlin/Noomi, lo que hace que su muerte no esté tan clara), se cierra la acción con unos cuantos cliffhangers que llevan a la serie por un camino (semi)nuevo y a la vez los guionistas se siguen centrando en los conflictos personales del grupo protagonista. Con alguna excepción (Willa, Ginger, Hoyt), casi todo el reparto sale en el episodio, y aunque algunos tengan muy poco que hacer, varias tramas se establecen de cara a los cuatro capítulos que quedan. A saber, la infección de Bill se extiende mucho más rápido que las del resto, quizá porque la pillo de Sookie, que al fin y al cabo no es humana. Eric y Pam hacen un trato con la Corporación para encontrar a Sarah juntos. Nicole llama a su madre para dejar Bon Temps, un sitio de locos. Violet trata de complacer a Jason, pero de una forma psicótica, así que cuando el joven policía se va a socorrer a Jessica en medio de la noche, la vampiresa urde lo que parece un plan de venganza. El futuro matrimonio Andy/Holly empieza con mal pie porque el amor adolescente ha llegado a sus hijos, liados ante sus propias narices. Y unas cuantas cosas más.

    El capítulo es el sexto escrito por Angela Robinson, que se sumó a la serie en la quinta temporada, directamente desde la cancelada Hung (2009-2011). Lo particular en esta ocasión es que Robinson ha decidido aprovechar su última oportunidad en la serie para dirigir, un campo en el que tiene experiencia, tanto en cine como en otras series. Como ya se ha dicho en otras reseñas, los directores en True blood no suelen lucirse especialmente porque la serie tiene un estilo más bien funcional, pero Robinson comienza el episodio con un travelling circular trucado bastante logrado y puntua la acción con algunas tomas medianamente interesantes. No está mal para ser su primera (y última) vez en la serie. Desde el punto del guión no brilla tanto la cosa, ya que muchas escenas se notan escritas sin demasiado esfuerzo, atrapados los guionistan donde han decidido llevar las tramas. Es trabajo del reparto hacer atractivas las cosas por las que sus personajes están pasando, de manera que la reflexión de Violet sobre el cambio de los tiempos o la charla de Eric y Pam esperando el amanecer funcionan, mientras que las dudas de Nicole o la pesadumbre de Bill no tanto.

    En sus mejores momentos, que los tuvo, True blood funcionaba en su capacidad metafórica, donde el vampirismo logró ser la homosexualidad, la raza o el simple hecho de ser diferente. El SIDA viene a nuestra mente al ver a Bill afrontar con pánico su infección y empezar a solucionar el destino de sus bienes. Más aún cuando Sookie va a hacerse análisis y espera asustada la respuesta porque teme ser la que ha infectado a Bill. Y de hecho lo es. Lo más interesante de esta subtrama, quizá hasta divertido, es comprobar cómo el papeleo y la ley se aplican a las entidades sobrenaturales, así que Bill acabará lidiando con una abogada algo corrupta que le pide muchos documentos y le explica lo complicado que es para un vampiro (para alguien que se sale de la norma social establecida) el dejar sus asuntos en orden sin tener parientes de sangre. Algo parecido a lo que parece estar queriendo hacer Tara desde el más allá (¿quizá no es Tara y nos espera una sorpresa?), conduciendo a su familia a la casa en la que creció. ¿Perderá Lettie Mae a su marido por seguir esa pista psicodélica? Eso parece. Lo que queda del episodio es la construcción de los ya nombrados cliffhangers, con diferentes grados de riesgo y espesor. Desde el más misterioso, con Violet llevándose a Adilyn y Wade a algún lugar, hasta los puntos suspensivos sobre qué hará Sam ante la decisión de Nicole o la prueba de que la cura Newlin funciona. ¿La respuesta a estos enigmas? En unos días. | ★★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Unknown
    julio 31, 2014

    Recap | True Blood (7x06)

    por Unknown | julio 31, 2014
    Life Itself

    La vida misma

    crítica de Life Itself | dirigida por Steve James, 2014

    Imagino el terror inicial con el que un director enfrenta el documental biográfico sobre uno de los críticos de cine más influyentes de la historia, poseedor del premio Pulizer y de una estrella en el paseo de la fama de Hollywood. El mismo que debió sentir Steve James cuando Roger Ebert accedió a que realizara una película sobre él. Me atrevo también a adivinar que el mayor reto para James en Life Itself no era retratar con justicia los detalles más o menos gloriosos de la biografía de Ebert, sino enfrentarse a un ser humano al que se le estaba escapando la vida. Life Itself comienza mostrándonos a Ebert en la habitación del hospital de Chicago donde ha pasado los últimos meses sometiendo a radioterapia su cáncer de tiroides: su cara está desfigurada, ha perdido el habla y come a través de una pajita que la enfermera le introduce por un orificio en la garganta. Cinema verité del más crudo. Pero Ebert abre enseguida su ordenador para comunicarse con nosotros: la voz robótica que sale del aparato es lúcida y divertida, porque Ebert puede ser un hombre enfermo pero ni por asomo es un hombre derrotado. Hasta sus últimos momentos, el popular crítico e icono de la televisión americana tuvo sed de ver cine y de escribir sobre él, y así queda retratado en el filme, ultimando detalles de su página web (rogerebert.com) y compartiendo opiniones sobre arte y sobre los avatares de la vida con sus seguidores en las redes sociales.

    La pasión por el cine y la escritura es una de las temáticas sobre las que gira el documental, pero el más grande homenaje de la cinta es a la vida en sí misma y a cómo ésta resulta, a menudo, la más asombrosa, absurda y apasionante de las historias. En la primera página de su libro de memorias Life Itself, que da título al filme, leemos: “Nací dentro de la película de mi vida. No recuerdo cómo entré en ella, pero aún me sigue entreteniendo”. Como crítico de cine Ebert siempre poseyó lo que tienen los buenos escritores: un punto de vista propio sobre la realidad. Con esa mirada genuina enfrentó y escribió sobre el alcoholismo y la rehabilitación, el desamor y el amor, la frustración y el éxito. Roger Ebert comienza como periodista en el Chicago Sun-Times donde a los 33 años recibe el premio Pulizer, el primero otorgado a un crítico de cine. Ebert celebraba entonces sus éxitos en el bar de siempre de Chicago, uno con olor a serrín y a hogar, borracho, rodeado de amigos y de mujeres no muy recomendables. En esa época heroica el whisky desbocaba su legendario talento para contar historias. Después llegaría la rehabilitación en Alcohólicos Anónimos. Por aquellos años forma pareja con el crítico del Chicago Tribune Gene Siskel en Siskel y Ebert, el programa que popularizó la crítica cinematográfica y convirtió a Ebert en un icono de la televisión americana. Uno de los segmentos más tiernos e hilarantes de Life Itself se refiere precisamente a la tensa relación entre los dos presentadores y a cómo sus grandes egos colisionaban con frecuencia generando brillantes fuegos artificiales.

    Toda gran película que se precie incluye una historia de amor épica, en este caso con el nombre de Chaz Hammelsmith Ebert, la fuerte e inteligente mujer afroamericana de la que Roger se enamoró perdidamente a los 50 años. De ella diría en una de sus columnas del Chicago Sun-Times: “Llena mi horizonte, es el gran hecho de mi vida, tiene mi amor, me salvó de pasar la vida solo, que es a lo que pensaba estaba condenado”. A través de Chaz el espectador sufre la parte más dura de la muerte: la que le toca al que se queda. Es ella también quien nos regala una de las secuencias de mayor emotividad del filme cuando narra el fallecimiento de Ebert y “el viento de paz” que barre la habitación del hospital en el que se ha congregado toda la gente a la que quiso mientras suena una banda sonora de jazz. Steve James, autor de premiados documentales como Hoop Dreams, consigue en Life Itself una lúcida reflexión sobre la vida y la muerte, y sobre la transición de la una a la otra. Ebert jamás vería el filme terminado, aunque me atrevo a especular que Life Itself hubiera conseguido un aprobado de aquellos marca de la casa, con el pulgar hacia arriba. La imagen del periodista se desvanece en la pantalla y las luces de la sala se encienden, pero el eco de su voz permanece unos segundos más, como si no quisiera irse: “Nos vemos en las películas”, parece decirnos. | ★★★ |

    Inés Esteban
    redacción Nueva York

    Estados Unidos, 2014, Life Itsel. Director: Steve James. Guion: basada en las memorias de Roger Ebert. Fotografía: Dana Kupper. Música: Joshua Abrams. Productora: Kartemquin Films. Presentación oficial: Sundance 2014. Reparto/invitados: Roger Ebert, Errol Morris, Werner Herzog, Martin Scorsese.

    por Unknown
    julio 30, 2014

    Crítica | Life Itself

    por Unknown | julio 30, 2014
    Gangs of Wasseypur. Parte II

    Al final de la venganza

    crítica de Gangs of Wasseypur: Parte 2 | Gangs of वासेपुर, de Anurag Kashyap, 2012

    Sardar Kahn ha sido abatido acribillado a balazos mientras repostaba gasolina. El hombre, la leyenda, el héroe, ha muerto. Los Kahn se quedan huérfanos de líder. Así termina la primera parte de Gangs of Wasseypur. El titánico e inabarcable relato del director indio Anurag Kashyap debe encontrar ahora su nueva razón de ser. La segunda parte se presenta, por tanto, como una película nueva: debe, ante todo, definirse a sí misma y ofrecer el mismo espectáculo que la anterior. En este sentido, estamos ante una película heredera de la trama pero independiente, y he ahí donde Kashyap acierta. Gangs of Wasseypur – Parte 2 encuentra su propio camino insistiendo en la forma y la estética presentada, pero patina en el empaque de la trama y se diluye ante un cúmulo de situaciones y personajes que se van amontonando de forma atropellada y ensucian una trama que ya de por sí era complicada, pero que gracias al buen hacer del director se había mantenido nítida y bien definida hasta ese momento.

    Al igual que otras grandes sagas familiares de la historia del cine, donde la lista de personajes es interminable, en Wasseypur las idas y venidas entre clanes y allegados resulta apabullante. La destreza narrativa del director se hace necesaria en estos casos. Kashyap logra en la primera parte construir un fresco con dos protagonistas claros y con sus motivaciones bien definidas. Sin embargo, y continuando con el símil pictórico, parece que la pintura se le ha secado en la segunda parte. Esto tiene dos consecuencias claras. La primera, positiva, es que que pone de relieve su gran trabajo en la primera parte. La segunda es una clara consecuencia de esta última, ya que muestra de manera más acentuada sus carencias. Gangs of Wasseypur – Parte 2 trata de sostenerse sobre Faizal Kahn, el hijo menor de Sardar, quien, más bien empujado por su madre, se ve obligado a continuar con la espiral de venganza y violencia. La torpe definición del vengador Faizal, hecha a trompicones y mediante la introducción de diversos personajes demasiado secundarios y poco definidos, hace deambular a la cinta, a la que le cuesta encontrar a su propio héroe. Eso sí, Kashyap introduce un elemento nuevo, con tintes oresteicos, que consigue mantener a flote la historia. La importancia de la mujer en la última parte de la vendetta nos recuerda al juicio de las Euménides ideado por Esquilo. La figura femenina se erige como la que realmente mueve los hilos de los hombres con poder social: ellas los empujan y los alientan en sus actos. A este poder en la sombra, que es parte del engranaje de la máquina vengativa, le ocurre como al resto de elementos narrativos y sufre de las mismas carencias que hemos ido detallando anteriormente: es un quiero y no puedo, un “ahora sí” y “ahora no” que resta coherencia a la trama y hace languidecer la cinta.

    por Redacción EAM
    julio 30, 2014

    Crítica | Gangs of Wasseypur. Parte II

    por Redacción EAM | julio 30, 2014

    ...God, tell us the reason youth is wasted on the young
    It's hunting season and the lambs are on the run
    Searching for meaning
    But are we all lost stars, trying to light up the dark?...

    Este fin de semana se estrena en España Begin Again, drama romántico-musical que fue presentado en la pasada edición de Festival de Tribeca y que contiene la firma de John Carney, el creador de uno de los éxitos virales del nuevo milenio: Once. Como comentaba en su crítica Alberto Sáez, Begin Again pudiera funcionar como versión americana de la primera arista de su filmografía –con leves toques de la posterior The Swell Season, documental sobre los efectos de la fama en Glen Hansard y Markéta Irglová—. De nuevo, con una pareja de músicos como protagonistas, cuyas vidas cambian al alcanzar el éxito uno de ellos y comienza una adaptación que, como cualquier ruptura, resulta difícil de asumir. Estamos ante un filme modélico y bien intencionado pero que solo roza la media del subgénero. Su mayor atractivo reside en cómo su protagonista se desempeña en una labor hasta el momento desconocida para el gran público. Hablamos de la actriz británica Keira Knightley, que debuta en el musical con Begin Again junto a uno de los cantantes del momento, Adam Levine, vocalista de Maroon 5, uno de los grupos con más hits en el último lustro, que aborda, también, su primer papel en la primera línea tras varios escarceos en el campo televisivo.

    El resultado, mejor de lo esperado. Knightley sorprende por un apartado vocal que encaja en un filme de estas dimensiones. Suave y dulce, la actriz londinense interpreta a la perfección temas de base pop/folk. Cortes que no precisan de un chorro de voz potente y cuya cadencia permiten ese susurro melancólico que impregna cada una de las canciones. Un conjunto, donde destacan Tell me if you wanna go home o la cabecera del LP Lost Stars, que también lleva a buen puerto su partener de vivencias y acordes, Adam Levine. El cantante angelino aprovecha con Begin Again para el dar el salto en solitario en una carrera que promete ser igual de fructífera que con su grupo. Falsetes y agudos imposibles que lo han convertido en uno de los estandartes de la música comercial norteamericana son sus señas de identidad y que en la cinta de John Carney muestra de una forma más comedida y elegante. Una evolución similar a la de Justin Timberlake en A propósito de Llewyn Davis, eso sí, siempre con la vista hacia el público mayoritario. Juntos o separados, componen un interesante apartado musical, producido por el ex New Radicals Greg Alexander, que tiene más visos de trascender que las imágenes que envuelven. | 70/100

    Tracklist|

    01. “Lost Stars” – Adam Levine
    02. “Tell Me If You Wanna Go Home” – Keira Knightley
    03. “No One Else Like You” – Adam Levine
    04. “Horny” – CeeLo Green
    05. “Lost Stars” – Keira Knightley
    06. “A Higher Place” – Adam Levine
    07. “Like A Fool” – Keira Knightley
    08. “Did It Ever Cross Your Mind” (Demo Version) – Cessyl Orchestra
    09. “Women Of The World” (Go On Strike!) – CeeLo Green
    10. “Coming Up Roses” – Keira Knightley
    11. “Into The Trance” – Cessyl Orchestra
    12. “A Step You Can’t Take Back” – Keira Knightley
    13. “Lost Stars” (Into The Night Mix) – Adam Levine
    14. “The Roof Is Broke” (Demo Mix) – Cessyl Orchestr
    15. “Tell Me If You Wanna Go Home” (Rooftop Mix) – Keira Knightley and Hailee Steinfeld
    16. “Intimidated By You” – Cessyl Orchestr

    Banda sonora|

    por Emilio Luna
    julio 30, 2014

    Soundtrack | Begin Again

    por Emilio Luna | julio 30, 2014
    Una noche sin luna

    Esta mañana el director del Festival de San Sebastián, José Luis Rebordinos, ha anunciado el listado de películas que competirán en la siempre atractiva sección de Nuev@s Director@s. Propuestas minimalistas y arriesgadas que representan todos los axiomas del cine independiente global. Largometrajes de Suiza, Alemania, Canadá, Letonia, Bulgaria... entre otros, configuran la relación de 13 participantes. Estaremos muy atentos a las creaciones de Roberto Castón y Hermes Paracuellos, producciones totales o parciales que representarán a nuestro país. Un jurado internacional será el encargado de dilucidar quién es la ganadora de un apartado cuyo premio en metálico es de 50.000 euros. A continuación, las elegidas.

    In her place, de Albert Shin (Canadá, Corea del Sur)
    Chrieg, de Simon Jaquemet (Suiza)
    Limbo, de Anna Sophie Hartmann (Alemania)
    Name me, de Nigina Sayfullaeva (Rusia)
    Cain’s Children, de Marcell Gerö (Hungría)
    La madre del cordero, de Rosario Espinoza y Enrique Farias (Chile)
    Modris, de Juri Kursietis (Letonia)
    Una noche sin luna, de Germán Tejeira (Uruguay, Argentina)
    No todo es vigilia, de Hermes Paracuellos (España, Colombia)
    Toto and his sisters, de Alexander Nanau (Rumanía)
    Los tontos y los estúpidos, de Roberto Castón
    The Lesson, de Kristina Grozeva y Petar Valchanov (Bulgaria)
    Vincent N’a Pas D’écailles, de Thomas Salvador (Francia)

    por Emilio Luna
    julio 30, 2014

    San Sebastián 2014 | Selección Nuev@s Director@s

    por Emilio Luna | julio 30, 2014
    Rust Cohle, True Detective

    Con la emisión del cuarto episodio de True Detective volvieron a encenderse las alarmas de genialidad artística, esas que, muy de vez en cuando, nos avisan de que algo ha hecho historia en el mundo del cine. La escena no era para menos, un plano secuencia de seis minutos de duración que seguía los decididos pasos del detective de moda, Rust Cohle, en su intento de salir con vida de un barrio marginal que iba transformándose rápidamente en un auténtico campo de batalla. La importancia de este tipo de planos reside principalmente en su dificultad, la cual irá en aumento según se añadan factores que condicionen el logro de la mencionada toma. Ya en el segundo episodio de la séptima temporada de Los Simpsons, El hombre radioactivo (la historia del cine al completo puede verse a través de esta serie animada), el equipo técnico que había ido a rodar una película al pueblo de Springfield, pretende uno de los planos secuencia más complicados jamás realizados. Se trataba del rescate del héroe (Radioactivo Man), por parte de su ayudante (El niño radioactivo) antes de que un río de ácido sulfúrico que iba dejando una estela de destrucción a su paso acabara con su vida. La gran complejidad de este caso residía en la exclusividad del intento. Sólo se podría realizar una vez dado que el ácido era de verdad (así que, todo el mundo gafas de seguridad, por favor). 

    Obviamente la escena fue un fracaso, afortunadamente el protagonista no sufrió más daño que una grave lesión de córnea debido a un defecto en las propias gafas de seguridad. Sin embargo, si la índole del mensaje no es cómica, el aspecto documental y realista que este tipo de planos aporta a la escena puede dar como resultado un efecto descarnadamente violento que dificulte el visionado. Con Irreversible, 2002, Gaspar Noé alcanza el mayor grado de brutalidad y mezquindad que hemos visto en la historia del cine (comercial y legal). Para la visualización y comprensión de esta escena es necesario tener bien marcada la línea de ficcionalidad. Una de las secuencias más extenuantemente largas que hemos presenciado y que, pese a haber sido maltratada por un sector de la crítica que denunció su innecesaria explicitud y su violencia llevada al extremo, creemos que resulta mucho más valiosa, a nivel de concienciación ciudadana, que otras escenas de violación en las que, una lamentable visión frivolizada de la acción y la posterior reacción de la víctima, no permite distinguir la repugnante realidad de ese tipo de deplorables atentados. Pese a ello, hemos decidido no publicar directamente el enlace a la mencionada escena, no porque nos opongamos a ella, sino porque se ha juzgado oportuno no facilitar el visionado del material a personas que no estén al tanto de su altísimo contenido violento y crueldad extrema.

    Volviendo a la escena de True Detective, se podría decir que alcanzó la excelencia en todos los aspectos susceptibles de análisis en la valoración objetiva de estos alardes de dirección artística. Factores condicionantes que enumeramos a continuación con el fin de compararlos con otros ejemplos anteriores en el cine, para pasar posteriormente a nuestra lista particular de los 10 mejores planos secuencia según EAM.

    por Alberto Sáez Villarino
    julio 29, 2014

    Desmontando un plano secuencia. Los 10 mejores planos secuencia

    por Alberto Sáez Villarino | julio 29, 2014

    Uno de los platos fuertes de la 72ª edición de la Mostra de Venecia que comenzará a finales de agosto será la vuelta de Fatith Akin. El director turco-germano, autor de las excelsas Contra la pared y Al otro lado, regresa al largometraje tras cinco años copados de documentales y colaboraciones. Su último filme, Soul Kitchen (2009), ya pasó por la capital del Véneto, obteniendo el Premio Especial del Jurado. Algo que espera repetir con The Cut, drama protagonizado por Tahar Rahim, George Georgiou, Makram Khoury, Akin Gazi, Lara Heller, Numan Acar y Alejandro Rae, que aborda la emigración y el arraigo en forma de viaje iniciático. Si Akin sigue en la tónica de las últimas muestras de su filmografía, estamos ante uno de los must-see del 2014 en el circuito de autor europeo. A continuación, el primer tráiler y la sinopsis oficial.



    Mardin, 1915. Una noche, conduciendo a la gendarmeria turca junto a un grupo de hombres armenios, el joven herrero Nazareth Manoogian es separado de su familia. Años más tarde, tras sobrevivir al horror del genocidio, le llega la noticia de que sus dos hijas gemelas están vivas, por lo decide ir en su busca. Ellas le guiarán desde los desiertos de Mesopotamia, a través de la Habana y las solitarias praderas de Dakota del Norte. En su odisea, Nazareth conocerá a diferentes personas, personajes angelicales y benevolentes, pero también al diablo en forma humana.
    por Emilio Luna
    julio 29, 2014

    Camino a la Mostra. Tráiler de 'The Cut', de Fatith Akin

    por Emilio Luna | julio 29, 2014
    El amor es un crimen perfecto

    Pasión volcánica en corazón helado

    crítica de El amor es un crimen perfecto | L'amour est un crime parfait, dirigida por Arnaud & Jean-Marie Larrieu, 2013

    Acostumbrados a los trillados caminos que siguen la mayoría de thrillers psicológicos facturados en Hollywood, cuya obviedad deja poco espacio para que el espectador ejercite la imaginación y la inteligencia, se agradece de vez en cuando la irrupción de una buena pieza de género europea como El amor es un crimen perfecto (2013). Basándose en la novela Incidences de Philippe Djian, los hermanos Larrieu –Pintar o hacer el amor (2005), Los últimos días del mundo (2009)–, ya desde los primeros fotogramas de la película, con esos parajes nevados de las montañas suizas, se palpa la frialdad que caracterizará al relato y a las acciones de sus personajes, especialmente las de su ambiguo protagonista. Sutilmente, apoyándose en un costumbrismo que nos sumerge en el hermético universo de Marc, la película va creando una opresiva atmósfera de turbiedad en donde nada es lo que parece y los juegos de apariencias se convierten en uno de sus principales motores. Más que en terrenos de Hitchcock, la última creación de los Larrieu se mueve más a gusto en la sugerencia propia de otros cineastas franceses de la talla de Claude Chabrol –El carnicero (1979)– o el François Ozon de Swimming Pool (2003).

    Mathieu Amalric se mete en la piel de Marc, un profesor universitario de literatura de apariencia taciturna pero con un infalible magnetismo para llevarse a la cama a sus jóvenes alumnas. De hecho, no tiene ni que tirar el anzuelo, ya que son ellas las que se le echan encima, encandiladas por su evidente carisma. El prólogo de la película, excelente, muestra al maestro (de letras y artes amatorias) llevando a una de sus pupilas hasta su enorme casona en la montaña donde, tras una noche de pasión, la muchacha amanece muerta en la cama. Nada más se sabrá de las circunstancias que llevaron a este incidente ni del paradero de la muchacha, ya que a continuación asistiremos al día a día de Marc, que continúa haciendo su vida normal, lidiando con la conflictiva convivencia con su hermana bajo el mismo techo, el acoso continuado de una provocativa alumna y la llegada a su vida de Anna, la joven madrastra de la chica desaparecida. Tres personajes femeninos, a cual más enigmático, que funcionan como perfecto complemento dramático y piezas fundamentales de una apasionante partida de ajedrez en la que el rey se encuentra en permanente estado de jaque. Amalric, uno de los mejores actores del nuevo cine europeo, especialmente recordado por La escafandra y la mariposa (2005, Julian Schnabel), está soberbio en su representación de tipo vulgar que esconde una complicada psicología –con temporales pérdidas de memoria incluidas– bajo su fachada de persona tranquila, culta y respetable. Le rodea un grupo de excepcionales actrices –destaco la fascinante mirada de Maïwenn–, dotadas todas de una belleza voluptuosa, muy carnal, que no dudan en mostrar generosamente en la pantalla. No es una mera concesión exhibicionista de sus directores, ya que sirve para tentar al personaje de Marc, el cual vive una auténtica lucha interior para contener su adicción al sexo, algo que le puede convertir en un ser débil y peligroso, a partes iguales.

    por José Martín León
    julio 29, 2014

    Crítica | El amor es un crimen perfecto

    por José Martín León | julio 29, 2014
    True Blood (7x05)

    Fiesta para celebrar la muerte

    crítica de Lost Cause (7x05) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Howard Deutch. Guión: Craig Chester. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Tara Buck, Anna Camp, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Noah Matthews, Bailey Noble, Nathan Parsons, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Patricia Bethune, Robert Patrick, Stacy Haiduk, Riley Smith, Shannon Lucio, Natalie Hall. Fotografía: David Klein. Música: Nathan Barr.

    Llegamos al ecuador de la séptima temporada de True blood, y al que es también el último ecuador de una temporada de la serie de vampiros de HBO. True blood se acaba, y o bien los guionistas se están reservando alguna gran sorpresa para trastocar los últimos episodios, o bien es que la trama no va a llegar mucho más lejos, porque Lost cause es un capítulo prometedor sobre el papel pero aburrido en la ejecución. Como pasa muchas veces con las series, estamos ante un catálogo de ideas interesantes que en su puesta en pantalla no logran transmitir mucho, hasta el punto de que uno echa de menos la acción. Lo único que logra despertar alguna emoción, en este caso la conseguida carcajada, es ver a Eric y Pam, cual parodia de James Bond, infiltrarse en un hotel para asistir a una convención republicana. ¿Su objetivo? Encontrar a los padres de Sarah Newlin, ya que recordemos que Eric quiere matarla (con saña) antes de que la Hepatitis-V le consuma. Alexander Skarsgård y Kristin Bauer Van Straten tienen una química a prueba de bombas, y sus escenas siempre son un placer de contemplar, especialmente si son cómicas. Su subtrama abre y puntua el episodio de ocasionales momentos de interés, mientras de vuelta a Bon Temps seremos testigos de una fiesta para tratar de olvidar las desgracias de la semana.

    Sookie está destrozada tras la muerte de Alcide y con la de Tara muy reciente en la memoria, y ha estado a punto de perder a Arlene por el camino. Comprensiblemente tiene muy poco ánimo, así que Lafayette le insiste que duerme para que retome fuerzas, y en off deciden montar una fiesta en su casa. Un evento de celebración para que el pueblo tenga algo que festejar, aunque sea la supervivencia de cuatro de sus habitantes. Las fiestas suelen usarse como recurso narrativo para concentrar en un espacio corto de tiempo y en un lugar concreto a varios personajes, mezclando alcohol, puede que drogas y un estado anímico alterado que les obligue a afrontar sus problemas y tener sus momentos de introspección. Y eso es exactamente lo que ofrece gran parte del metraje de este capítulo, distintas viñetas de dos o tres personajes donde varios problemas personales se resuelven y algún posible conflicto se plantea. La tensión sexual entre Lafayette y James se materializa en un beso y un polvo apresurado, hasta que son descubiertos por Jessica, que caerá de nuevo en los brazos de Jason en pleno despecho. Violet, personaje de lo más interesante y relegado en ocasiones a un segundo plano que la desaprovecha, escucha a su novio follar con la vampiresa pelirroja y no hace nada. ¿Su venganza será terrible? El culebrón continúa en la fiesta con Keith, el vampiro que dio su sangre y salvó a Arlene. Quiere volver a verla. Como es la última temporada de la serie, los guionistas están gastando buena parte de sus energías en emparejar a todo el mundo, de manera que todos tengan quizá un momento de felicidad antes de morir (Andy le propone matrimonio a Holly). Pero es todo tan soporífero, a pesar del talento de algunos de los actores para defender el material que tienen, que uno no puede evitar desear que las charlas intimistas terminen y llegue la sangre.

    La sangre acabará llegando cuando Lettie Mae ataque a Willa con un cuchillo para poder beber su sangre. Este súbito arranque de locura hará que Nicole explote, harta de que todos estén de celebración cuando ella acaba de estar encadenada a un sótano en constante peligro de muerte. La pobre Jurnee Smollett-Bell tiene que lidiar con una presencia mínima en cada capítulo y muy poco que hacer, ya que Nicole es de todo menos un personaje perdurable. Algo parecido sucede con la hija de Andy y los hijos de Holly, cuya presencia en los créditos parecía apuntar algo más de material del que están teniendo. Aunque es verdad que faltan todavía cinco episodios, así que quién sabe lo que traerá el mañana. Y más sangre en los flashbacks de Bill, que recuerda su época como humano y su participación en la Guerra Civil. Parece un intento de ¿resarcir al personaje por su conducta cuando era un ser superior? Los guionistas no saben qué hacer con el vampiro, aparte de mantenerle cerca de Sookie y seguir forzando la teoría del primer amor. El cliffhanger del capítulo quizá añada una nueva dimensión a su personaje, pero el hastío que rodea ya toda su historia dificulta que nos importe. Casi lo contrario que el punto y seguido en el que dejamos a Eric, a punto de matar a Sarah y eliminando a la Yakuza por el camino (¿a qué después de ver la muerte de la Víbora en Juego de tronos (2011-), lo que Eric le hace al mafioso no es tan bestia?) Su drama sí que engancha, y no la imagen de Sookie abrazada por el aroma de Alcide. Pasado el ecuador, uno espera que el resto de capítulos sean más entretenidos, o que al menos los dramas emocionen un mínimo. | ★★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Unknown
    julio 29, 2014

    Recap | True Blood (7x05)

    por Unknown | julio 29, 2014
    Lost River, de Ryan Gosling

    Cómo atrapar a un monstruo

    crítica de Lost River | dirigida por Ryan Gosling, 2014

    Ryan Gosling. El nuevo galán de las zonas alternativas del cine, modelo a seguir para hombres y figura idealizada, ha ido marcando tendencias, moda incluida, desde que hace tres años protagonizara una película de un director danés poco conocido -al menos fuera de las fronteras de la cinefilia convencional-. Nicolas Winding Refn dirigió Drive en 2011, resaltando una imagen de los 80 que delineaba, casi con afán hagiográfico, al típico antihéroe introvertido, deudor del James Dean de Rebelde sin causa (1955) -un lobo solitario capaz de contener en sí mismo la violencia más desatada y la ternura de un romance destinado a la tragedia-, rodeándolo de sintetizadores, tubos de neón y chupas de cuero doradas con escorpiones bordados. En mitad de un panorama en el que los casetes se han convertido en imágenes nostálgicas a reivindicar, Drive y Gosling se convirtieron rápidamente en parte del nuevo bestiario de Hollywood. Y como tal, la presencia del actor se ha convertido en imprescindible, más cuando acaba de dar el salto a la dirección recogiendo los tics estilísticos de algunos de los cineastas que le han dirigido hasta ahora. Lost River (2014) se estrenaba Cannes con una expectación que trascendía lo común, solo al nivel de otro de los estrenos más esperados, el de Cronenberg con Maps to the Stars (2014). El debut del intérprete llegaba a la Sección paralela de Un certain regard creando unas colas que dieron lugar a más de un enfrentamiento, provocando críticas dispares, decepción y mucho desconcierto. La gente parecía más preocupada en valorar las capacidades del actor en la dirección que el resultado final de su obra, algo que parece haber adulterado la percepción de la misma.

    A pesar de las apariencias, la ambición no es tanta como se quiere hacer ver. Lost River es un cuento con todos los tics de un buen relato contado a un niño. No faltan el joven príncipe, la princesa de la torre, la bruja y la reina madre. Iain De Caestecker, alter ego de Gosling en versión adolescente, está enamorado de su vecina de enfrente, una Saoirse Ronan con su habitual dulzura teñida de frialdad. Su madre, Christina Hendricks, necesita dinero para salir adelante, y el único lugar viable para lograrlo parece ser un burdel de misteriosa fama, cuyo portal esculpido en piedra emula a una bestia de fauces abiertas. Los sangrientos rituales que tienen lugar en él cada noche constituyen la principal distracción del local, donde la estrella, Eva Mendes, protagoniza un par de escenas que rivalizan en excentricidad con sus momentos en Holy Motors (2013). De hecho, este viaje pseudo-surrealista, de pretensiones incurables, pero visualmente poderoso, tiene mucho de ese filme de Carax. Un trayecto lógico en apariencia pero teñido de una atmósfera enrarecida y progresivamente descontrolada que se convierte en objetivo y meta. El protagonismo de la historia oscila, fundamentalmente, entre los personajes del joven enamorado y su madre. Entre la entrada al submundo de ella y el acercamiento de él hacia su vecina. Una niña que vive en una casa que más parece una gruta, pues las paredes -como si del antro de la bruja de Dentro del laberinto (1986) se tratara- están cubiertas de muebles que simulan una cueva. En el centro de esa amalgama descansa una mujer vestida de encaje negro que mira fijamente un televisor, como si estuviera en estado catatónico. Saoirse poco puede hacer más que consolar a su pequeña amiga, una rata que, junto a su piano, se convierten en su único consuelo diario. Su habitación solo tiene luces violetas y, de hecho, ese es uno de los colores que identifican los escenarios surrealistas por los que viajan los personajes. Ninguno de ellos tiene una profundidad especialmente remarcable, pues están cortados por el patrón del folclore literario: el de los cuentos infantiles auténticamente tenebrosos donde lo importante es el viaje en sí, mientras que los personajes son meros vehículos. En ese sentido, el título provisional que tuvo el proyecto era bastante más claro respecto a la auténtica naturaleza del filme: 'Cómo atrapar a un monstruo'.

    por Unknown
    julio 29, 2014

    Crítica | Lost River, de Ryan Gosling

    por Unknown | julio 29, 2014
    Anarchy: La noche de las bestias

    El violento encanto de la burguesía

    crítica de Anarchy: La noche de las bestias | The Purge: Anarchy, dirigida por James DeMonaco, 2014

    Si asumimos que cualquier película con un éxito medianamente aceptable en taquilla pasará a formar parte de la lista de reciclaje fílmico —ya sea como remake, spin-off, secuela o precuela—, la realización de la segunda parte del controvertido thriller apocalíptico de James DeMonaco, The Purge: La noche de las bestias, 2013 (que obtuvo un beneficio cinco veces mayor a sus gastos de producción sólo el día del estreno), era una simple cuestión de tiempo. Muchos han sido los casos en los que esas versiones posteriores no sólo no han aportado nada nuevo, sino que además han desmitificado por completo la atractiva percepción que pudiera conservarse del original. Sin embargo, no muy frecuentemente, el director aprovecha esa segunda oportunidad ofrecida por el público para mejorar su obra e intentar rectificar sus errores. Este es precisamente el caso de Anarchy: La noche de las bestias (The Purge: Anarchy) que, valiéndose de las críticas recibidas por parte de la prensa especializada, mejora su primer intento y ofrece una secuela igual de atrayente pero con mayor consistencia y energía. La idea original, escrita por el propio DeMonaco, se basa en un futuro distópico en el que las vidas humanas dejan de tener valor en un lugar y un momento específico, siguiendo con las tan de moda escaramuzas macabras propuestas por Battle Royale (Batoru Rowaiaru, 2000) o la saga de Los juegos del hambre. Uno de los principales problemas que condenaron a la primera noche de las bestias fue su rápida extenuación. La potencia inicial y la gran tensión acumulada en esa espeluznante apertura, en la que una cuenta atrás marcaba el inicio de la violencia, se veía rápidamente apagada por el lento transcurrir de la trama en el interior de una casa invadida por unos depravados. Un recurso demasiado sencillo en comparación a lo que se esperaba y que, además, ya había sido brillantemente ejecutado —por partida doble— por Michael Haneke en Funny Games (1997 y 2007). Contrariedad que se ha solventado astutamente gracias a la nueva localización de la acción en el impredecible y agorafóbico espacio exterior.

    Y, francamente, el filme parece más un segundo intento de realizar con más acierto el mismo producto que una secuela propiamente dicha. El director nos traslada a una especie de utopía futurista en la que el índice de criminalidad es tan bajo que la densidad de población ha aumentado exponencialmente desde que entró en vigor la ley de La purga. El gobierno atribuye el éxito obtenido en el mínimo porcentaje de delitos a la ejecución de un método catártico, aunque algo diferente al descrito por Aristóteles, basado en que para conseguir un comportamiento cívico y respetuoso por parte de la población es necesario liberar la ira acumulada, inherente a nuestra naturaleza, una noche al año. Una noche de abreacción vehemente y feroz que haría escandalizarse a Sigmund Freud o al mismo John B. Watson, apartado de la psiquiatría por su implacable aplicación del conductismo en humanos. Sin embargo todo resulta una tapadera estratégica de los malvados líderes del estado para reducir exponencialmente la población “conflictiva” sin aparecer como los culpables. Mientras las personas adineradas descansan en el confort de sus casas acorazadas, los delincuentes comunes se matan unos a otros en las calles —por supuesto contando con un pequeño porcentaje de muertes colaterales de inocentes—. Se retoma uno de los principios de guerra sucia más arcaicos que se recuerda. La conocida como Krypteia, utilizada por los jóvenes espartanos para demostrar su superioridad frente a los ilotas, a los que usaban para aprender a ser despiadados y perder el miedo a la muerte, en definitiva, para aprender a ser espartanos —¡AUUUHH!—. Una vez al año, la “cúpula jurídica” de este pueblo griego les declaraba la guerra con el fin de poder masacrarlos sin compasión y no incurrir en delito, ya que la ley marcial les eximía de toda culpa. Concepto que retoma esta película al mostrar la desigualdad e injusticia social estratificada de aquellos que pagan por una “cacería” sangrienta sin riesgos y que sacie sus necesidades homicidas.

    por Alberto Sáez Villarino
    julio 27, 2014

    Crítica | Anarchy: La noche de las bestias

    por Alberto Sáez Villarino | julio 27, 2014

    Akin, Andersson, Beauvois, Iñárritu y Ferrara lucharán por el León de Oro

    Programación Oficial de la 72ª edición de la Mostra de Venecia

    Es innegable que la Mostra ha perdido fuerza en los tres últimos años. La notable edición de 2011 dio paso a dos años marcados por el cambio de dirección del festival y un excesivo alejamiento del standart actual, en cuanto a eventos se refiere. Algo de lo que debe haber tomado nota Alberto Barbera para esta entrega número sesenta y dos. Venecia sigue el efecto rebote de Cannes, apropiándose de las propuestas más interesantes desechadas por su homólogo francés. De este modo, aparecerán por el Lido autores como Roy Andersson, Fatith Akin, Xavier Beauvois o Benoît Jacquot, aparentes descartes del gigante de la Costa Azul. Barbera ha confeccionado un programa tan ecléctico como sugerente, con potente presencia francesa y norteamericana. El objetivo, hacer sombra a San Sebastián y no sentirse demasiado eclipsado ante el desfile paralelo de estrellas que se sucederá al otro lado del Atlántico con la celebración del TIFF. A los ilustres nombres anteriormente nombrados, se les unen autores de prestigio como David Gordon Green, el veterano Andréi Konchalovsky, Andrew Niccol y Joshua Oppenheimer, el creador de la sensacional de The Act of Killing. 20 títulos, en total, que lucharán por el León de Oro.

    Fuera de la tensión competitiva, Venecia proyectará los nuevos proyectos de Lisa Cholodenko, Joe Dante, James Franco, Amos Gitai, Barry Levinson, Manoel de Oliveria y Ulrich Seidl. Un pléyade de creadores de diferentes generaciones que funciona al mismo nivel que la sección oficial. En Orizzonti, mucha más modestia y dos nombres por encima del resto: Quentin Dupieux (Réalité) y Hong Sang-soo (Hill of Freedom). La Mostra de Venecia comenzará el 27 de agosto –con la premiere mundial de Birdman— y terminará el 6 de septiembre. Allí estará nuestro compañero Matías García, informándonos de todo lo que acontezca en la capital del Véneto. A continuación, la selección de Venecia 2014.

    VENEZIA 71


    The Cut, de Fatith Akin
    Alemania, Francia, Italia, Rusia, Canadá, Polonia, Turquía, 138'
    Tahar Rahim, Akin Gazi, Simon Abkarian, George Georgiou.

    En duva satt på en gren och funderade på tillvaron, de Roy Andersson
    Suecia, Alemania, Noruega, Francia, 101'
    Holger Andersson, Nisse Vestblom

    99 Homes, de Ramin Bahrani
    USA, 112'
    Andrew Garfield, Michael Shannon, Laura Dern, Noah Lomax

    Ghesseha (Tales), de Rakhshan Bani E'temad
    Irán, 88'
    Golab Adineh, Farhad Aslani, Mohammadreza Forootan, Mehdi Hashemi

    La rançon de la gloire, de Xavier Beauvois
    Francia, Bélgica, Suiza, 114'
    Benoît Poelvoorde, Roschdy Zem, Séli Gmach, Chiara Mastroianni, Nadine Labaki

    Hungry Hearts, de Saverio Costanzo
    Italia, 109'
    Adam Driver, Alba Rohrwacher, Roberta Maxwell

    Le dernier coup de marteau, de Alix Delaporte
    Francia, 82'
    Romain Paul, Clotilde Hesme, Grégory Gadebois, Candela Peña, Tristán Ulloa

    Pasolini, de Abel Ferrara
    Francia, Bélgica, Italia, 86'
    Willem Dafoe, Riccardo Scamarcio, Ninetto Davoli

    Manglehorn, de David Gordon Green
    USA, 97'
    Al Pacino, Holly Hunter, Harmony Korine, Chris Messina

    Birdman, de Alejandro González Iñárritu
    USA, 119'
    Michael Keaton, Zach Galifianakis, Edward Norton, Andrea Riseborough, Amy Ryan, Emma Stone, Naomi Watts

    3 Coeurs, de Benoît Jacquot
    Francia, 100'
    Benoît Poelvoorde, Charlotte Gainsbourg, Chiara Mastroianni, Catherine Deneuve

    Belye Nochi Pochtalona Alekseya Tryapitsyna (The Postman’s White Nights), de Andrei Konchalovsky
    Rusia, 90'
    Aleksey Tryapitsyn, Irina Ermolova, Timur Bondarenko

    Il Giovane Favoloso, de Mario Martone
    Italia, 103'
    Elio Germano, Michele Riondino, Massimo Popolizio, Anna Mouglalis, Valerio Binasco, Isabella Ragonese

    Sivas, de Kaan Müjdeci
    Turquía, 93'
    Dogan Izci, Ezgi Ergin, Hasan Özdemir, Furkan Uyar

    Anime Nere, de Francesco Munzi
    Italia, Francia, 103'
    Marco Leonardi, Peppino Mazzotta, Fabrizio Ferracane, Anna Ferruzzo, Barbora Bobulova

    Good Kill, de Andrew Niccol
    USA, 100'
    Ethan Hawke, Bruce Greenwood, January Jones, Zoë Kravitz, Jake Abel

    Loin Des Hommes, de David Oelhoffen
    Francia, 110'
    Viggo Mortensen, Reda Kateb

    The Look Of Silence, de Joshua Oppenheimer
    Dinamarca, Finlandia, Indonesia, Noruega, Reino Unido, 98'
    (documental)

    Nobi (Fires On The Plain), de Shinya Tsukamoto
    Japón, 87'
    Shinya Tsukamoto, Yusaku Mori, Yuko Nakamura, Tatsuya Nakamura, Lily Franky

    Chuangru Zhe (Red Amnesia), de Xiaoshuai Wang
    China, 110'
    Lü Zhong, Feng Yuanzheng, Amanda Qin, Qin Hao, Shi Liu

    3 Coeurs, de Benoît Jacquot

    FUERA DE COMPETICIÓN


    Words With Gods, de Guillermo Arriaga, Emir Kusturica, Amos Gitai, Mira Nair, Warwick Thornton, Hector Babenco, Bahman Ghobadi, Hideo Nakata, Álex De La Iglesia
    México, USA, 129'
    Yaël Abecassis, Masatoshi Nagase, Pepón Nieto, Emir Kusturica, Damian Bichir, Yilmaz Erdogan, Chico Diaz, Miranda Tapsell, Ram Kapoor

    She's Funny That Way, de Peter Bogdanovich
    USA, 93'
    Owen Wilson, Imogen Poots, Jennifer Aniston, Rhys Ifans, Kathryn Hah

    Qin' ai de (Dearest), de Peter Ho-Sun Chan
    Hong Kong, China, 135'
    Zhao Wei, Huang Bo, Tong Dawei, Hao Lei, Zhang Yi

    Olive Kitteridge, de Lisa Cholodenko
    USA, 233'
    Frances McDormand, Richard Jenkins, Bill Murray, John Gallagher Jr., Zoe Kazan

    Burying The Ex, de Joe Dante
    USA, 88'
    Anton Yelchin, Ashley Greene, Alexandra Daddario, Oliver Cooper

    Perez., de Edoardo De Angelis
    Italia, 94'
    Luca Zingaretti, Marco D'Amore, Simona Tabasco, Giampaolo Fabrizio

    La Zuppa Del Demonio, de Davide Ferrari
    Italia, 75'
    (documental)

    The Sound And The Fury, de James Franco
    USA, 101'
    James Franco, Scott Haze, Tim Blake Nelson, Joey King, Ahna O'Reilly, Seth Rogen, Jon Hamm

    Tsili, de Amos Gitai
    Israel, Rusia, Italia, Francia, 88'
    Sara Adler, Meshi Olinski, Lea Koenig, Adam Tsekhman, Andrey Kashkar

    La trattativa, de Sabina Guzzanti
    Italia, 108'
    Sabina Guzzanti, Enzo Lombardo, Ninni Bruschetta, Filippo Luna, Franz Cantalupo, Claudio Castrogiovanni

    Huangjin Shidai (The Golden Era), de Ann Hui (Clausura)
    China, Hong Kong, 178'
    Tang Wei, Feng Shaofeng, Zhu Yawen, Wang Zhiwen

    Hwajang (Make-Up), de Kwontaek Im
    Corea del Sur, 89'
    Ahn Sungki, Kim Hojung, Kim Qyuri

    The Humbling, de Barry Levinson
    USA, 112'
    Al Pacino, Greta Gerwig, Nina Arianda, Barry Levinson, Dianne Wiest, Charles Grodin

    O Velho Do Restelo (The Old Man Of Belem), de Manoel De Oliveira
    Portugal, France, 19'
    Diogo Dória, Luís Miguel Cintra, Ricardo Trêpa, Mário Barroso

    Italy In A Day - Un Giorno Da Italiani, de Gabriele Salvatores
    Italia, Reino Unido, 75'
    (documental)

    Im Keller (In The Basement), de Ulrich Seidl
    Austria, 82'
    (documental)

    The Boxtrolls, de Anthony Stacchi, Annable Graham
    Reino Unido, 100'
    (Voces - Animación) Ben Kingsley, Isaac Hempstead Wright, Elle Fanning, Toni Collette, Tracy Morgan, Simon Pegg

    Nymphomaniac Volume Ii (Long Version) Director’s Cut, de Lars Von Trier
    Dinarmarca, Francia, Alemania, Bélgica, 180'
    Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård Stacy Martin, Shia LaBeouf, Jamie Bell, Willem Dafoe, Mia Goth

    Venezia 72
    por Emilio Luna
    julio 24, 2014

    Venecia 2014 | Selección Oficial

    por Emilio Luna | julio 24, 2014

    Alberto Rodríguez, Carlos Vermut, Isaki Lacuesta, Pablo Malo, Jose Mari Goenaga y Jon Garaño estrenarán sus nuevas películas en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián


    Esta mañana se han anunciado las representantes españolas que participarán en la 62ª edición del Festival de San Sebastián. Una selección muy interesante donde destaca la presencia de La isla mínima, la nueva película de Alberto Rodríguez que, junto a El niño de Daniel Monzón Monzón, es una de las obras más esperadas del año y que en pases cerrados de prensa ha causado furor. Reminiscencias de True Detective en el que debe ser el gran salto del director sevillano tras la excelsa Grupo 7. Junto a él, estará otro de los bastiones del cine de autor español: Carlos Vermut, que presentará Magical Girl. Su anterior largo, Diamond Flash, convertido en un clásico de culto, es una de las elecciones de EAM en el LFS que se celebrará a finales de mes en Uherské Hradiště (República Checa). Del resto de trabajos con firma patria, destaca lo nuevo de Isaki Lacuesta, Iciar Bollaín y Borja Cobeaga. Sorprende la ausencia del listado de Automáta, de Gabe Ibáñez y protagonizada por Antonio Banderas, ya que en la primavera se había noticiado su probable presencia en Donostia. A la espera de la relación con las integrantes de las secciones oficiales y no-competitivas, el primer aperitivo es más que satisfactorio. Donostia Zinemaldia se celebrará del 19 al 27 de septiembre. Por supuesto, EAM se lo contará de primera mano. Allí estarán Gonzalo Hernández y un servidor, Emilio Luna.

    SECCIÓN OFICIAL


    La isla mínima, de Alberto Rodríguez.
    Magical Girl, de Carlos Vermut
    Flores, de Jon Garaño y Jose Mari Goenaga

    Fuera de competición

    Lasa y Zabala, de Pablo Malo Mozo
    Murieron por encima de sus posibilidades, de Isaki Lacuesta

    PROYECCIONES ESPECIALES


    En tierra extraña, de Iciar Bollaín

    NUEV@S DIRECTOR@S


    No todo es vigilia, de Hermes Paracuello (España-Colombia)
    Los tontos y los estúpidos, de Roberto Castón

    HORIZONTES LATINOS


    La salada, de Juan Martín Hsu (España-Argentina)

    por Emilio Luna
    julio 24, 2014

    San Sebastián 2014 | Producciones españolas de la edición 62

    por Emilio Luna | julio 24, 2014
    El protector

    Ayer se anunció el largometraje que abrirá la 62ª edición de Donostia Zinemaldia. Y la elección, atendiendo a valores cinematográficos, resulta un tanto sorprendente. The Equalizer, proyecto que estuvo ligado a Nicolas Winding Refn durante un año, parece el típico producto de acción/venganza de taquilla moderada al servicio de una estrella demasiado cómoda en estos papeles. No hace demasiado, Denzel Washington ya repitió papel como especialista retirado convertido en guardián de una menor en Fuego de la venganza (2004). En aquella ocasión Dakota Fanning fue su leitmotiv y, ahora, el turno es para Chlöe Grace-Moretz. El filme, versión de la serie ochentera El justiciero, está dirigida por la otrora promesa Antoine Fuqua y se estrenará a principios de septiembre en Toronto, por tanto llegará a San Sebastián con el bagaje crítico del certamente canadiense.

    Una película de estas dimensiones como apertura de un Festival de Categoría A tiene como justificación la entrega de premio. Denzel Washington sumará a su extenso palmarés el Premio Donostia por su contribución a la industria cinematográfica. Una lástima que dicho hito no coincida con un trabajo de mayor peso. Contexto aparte, la presencia de Washington supondrá un gran espaldarazo mediático para el certamen desde su inicio.

    por Emilio Luna
    julio 24, 2014

    San Sebastián 2014 | El protector (The Equalizer) abrirá la 62 edición. Denzel Washington Premio Donostia

    por Emilio Luna | julio 24, 2014

    Del 26 de septiembre al 12 de octubre se celebrará la 52ª edición del Festival de Nueva York (NYFF), un evento que en los últimos años se ha convertido, junto a Toronto, en el termómetro de las primeras películas que aspirarán al Óscar. Esta entrega, además, promete ser espectacular tras los primeros anuncios de su programación. Simplemente hay que echar un vistazo a la apertura y cierre del certamen: Perdida, de David Fincher, y Birdman, de Alejandro González Iñárritu. Pero eso no es todo, el plato fuerte vendrá con la premiere mundial de la cinta más esperada del año. No es otra que Inherent Vice, de Paul Thomas Anderson, que tras rumorearse su paso previo por Europa tendrá su estreno en la urbe neoyorquina. Todo un espaldarazo para la organización que espera corroborar los próximos días con el anuncio de la line-up completa.

    «Cada nueva película de Paul Thomas Anderson es un gran evento, una experiencia—cuando las luces se encienden, sientes que has estado en un lugar muy diferente, y vuelves con la mente distorsionada», comentó en el anuncio Kent Jones, director y encargado de la selección del New York Film Festival. 

    «Inherent Vice es un viaje a través del pasado, que nos retrotrae a la textura de lo 70, al SoCal y su cultura de la droga. Algo salvajemente divertido, profundo, detallado. En su conjunto, una película increíble». Apostilla Jones en la rueda de prensa. No puede dejarnos con más ganas.

    Próximamente, el resto de participantes.

    por Emilio Luna
    julio 24, 2014

    Nueva York 2014 | Perdida e Inherent Vice, cabezas de cartel

    por Emilio Luna | julio 24, 2014

    De grietas y miradas rotas

    crítica de Återträffen (The Reunion) | dirigida por Anna Odell, 2013

    Basta un rápido vistazo al currículum de Anna Odell para comprobar que la deriva por la que transita su primera película no es ajena a su trayectoria artística fuera del cine. Más aún, The Reunion, la traducción anglosajona del título que nos ocupa, casi no podría entenderse sin la propia idea de la performance que la artista sueca ha cultivado a lo largo de toda su carrera. De hecho, no resulta descabellado ver la película como una extensión audiovisual a sus controvertidas acciones artísticas. Controvertidas porque, al fin y al cabo, eso es lo que busca una performance: provocar, perturbar, explorar la reacción del otro (el espectador) a partir de la mirada como idea instalada, también, en el epicentro discursivo de su nueva experiencia cinematográfica. Por esa misma razón, Odell plantea el trabajo con la imagen fílmica del mismo modo a como afrontaría una performance. En The Reunion todo pasa, precisamente, por la mirada. Entre el espectador y aquello que ve pero también la de los propios personajes, enfrentados a las mismas imágenes consumidas por el espectador en un rocambolesco juego de muñecas rusas que acerca la propuesta de Odell a la obra autoreferencial de cineastas como Abbas Kiarostami.

    El experimento parte de una experiencia personal: el acoso escolar de la que fue víctima la propia directora y la celebración de todos sus excompañeros, muchos años después, de una reunión a la que jamás fue invitada. Odell, sin embargo, anula la carga dramática que podría desprenderse del relato a través del distanciamiento y la observación. No sólo rechaza cualquier representación gráfica de un pasado traumático sino que desplaza la reflexión sobre las causas que llevan al acoso del individuo por parte del colectivo a un presente adulto, en el que el tiempo suele amenazar con reducir los hechos a un simple juego de críos. El trauma de quien padece en silencio, vendría a decir Odell, no tiene fecha de caducidad. En ese sentido, la presencia de la directora, también como personaje central, no viene tanto a reforzar el carácter autobiográfico de la película como servir a una doble función. Por una parte ser la generadora del caos, y por la otra actuar de artífice y ser testigo presencial en el modo en cómo la ficción se relaciona con la realidad.

    Porque, como ya se puede deducir, The Reunion es también una película levantada sobre la fractura. Un planteamiento nada extraño si entendemos el trauma infantil como insalvable fractura existencial. Odell reflexiona sobre el poder de la imagen como vehículo perturbador de la mirada partiendo la película en dos mitades que se nutren mutuamente. Mientras la primera parte ficcionaliza el devenir de la reunión, en el supuesto caso de haber asistido la propia directora, la segunda revela la tramoya de la representación en un intento de desnudar las identidades, empezando por la máxima responsable de la propuesta y acabando por los integrantes reales de aquel reencuentro al que Odell nunca acudió. Es decir, la ficción planteada como una gran performance para incomodar la mirada de una realidad que, paradójicamente, aparece materializada en pantalla lejos de los cánones estilísticos de lo documental, adoptando soluciones formales más propias de la ficción, como bien podría ejemplificar el constante uso del plano contraplano.

    En el ojo del huracán, la figura de Anna Odell como ente demiúrgico que sobrevuela los acontecimientos, les da forma y manipula a los personajes (y al espectador) para enfrentarlos con unos fantasmas del pasado resucitados por obra y gracia del arte como herramienta exorcizante. El resultado, algo basculante entre la incomodidad de un Michael Haneke, el Thomas Vinterberg de Celebración (Festen, 1998) y el Miguel Gomes de Aquel querido mes de agosto (Aquele Querido Mês de Agosto, 2008); acaba descubriéndose como un brillante artefacto que va mucho más allá de cualquier atadura genérica a la hora de plantear un discurso sobre el bullying, a la vez que reflexiona sobre las posibilidades de la imagen fílmica para terminar inundando de luz las grietas abiertas por la fractura sobre la que se erige una propuesta tan inclasificable como profundamente estimulante. | ★★ |

    Daniel Jiménez Pulido
    redacción Barcelona

    Suecia, 2013, Återträffen. Directora: Anna Odell. Guion: Anna Odell. Productora: French Quarter Film. Fotografía: Ragna Jorming. Intérpretes: Anna Odell, Sandra Andreis, Kamila Benhamza, Anders Berg, Erik Ehn, Niklas Engdahl, Per Fenger-Krog, Robert Fransson, Sara Karlsdotter, Henrik Norlén, Cilla Thorell, Malin Vulcano.

    por Unknown
    julio 22, 2014

    Crítica | Återträffen (The Reunion)

    por Unknown | julio 22, 2014

    Con su segundo filme, La tirisia, debutó en la máxima competición de un gran festival. Jorge Pérez Solano representa la savia nueva del siempre efervescente cine azteca. Compromiso, valor y mucha sensibilidad. Atentos a este nombre. Tras su paso por Karlovy Vary, charlamos con el cineasta natural de Huajuapan de León sobre su estancia en la Bohemia checa, sobre la realidad mexicana, y el futuro de una obra que debe ser uno de los hitos de su país en el 2015.


    Lo primero de todo, darle la enhorabuena por la excelente La tirisia, una de las mejores películas de la competición de Karlovy Vary. Hablando de la ciudad checa, ¿Cómo fue la experiencia de estrenar en un certamen de tanto prestigio? ¿Cómo se viven las horas previas? ¿Revisa las redes sociales en busca de algún titular de la crítica o prefiere no conocer lo que piensa la prensa?

    Gracias por sus comentarios.

    En las horas previas no tuve mucho tiempo de pensar en la proyección, un poco por el viaje, otro por la belleza del lugar y además por las diversas actividades que tuve antes de llegar a la sala, fue hasta cuando entre al lugar que tomé conciencia que iba a presentar mi película a un público desconocido, formado por gente que sabe de cine. No esperaba una sala tan grande y que además estuviera llena, me puse muy nervioso pero me fui tranquilizando al observar que el público la vio con absoluta concentración y silencio, respetando el tono de la historia.

    Ya después de la proyección revisé las redes sociales, afortunadamente la mayor parte de los comentarios fueron favorables.

    Dejando la parafernalia a un lado, vamos a lo profundo. ¿Cómo fue el proceso de creación de La tirisia? En pantalla se observa a un casting entregado y compenetrado, ¿cómo fue ese trámite de elección de actores y actrices?

    El proceso creativo empieza y termina con muchas dudas que se convierten en certezas hasta el montaje, ya cuando las posibilidades de armar la película se reducen notablemente.

    Empecé a escribir el argumento en 2010, dos años después de haber terminado “Espiral” mi primera película, entonces pensaba que “La Tirisia” se iba a desarrollar en otro pueblo y que el personaje iba a ser un fabricante de santos, deseche la idea cuando me di cuenta que era demasiado pretencioso, en otra versión Cheba abandonaba a su hija y se iba al norte con Carmelo, tampoco me gustaba porque la relación que se establecía entre Padre e hija terminaba siendo poco creíble y corría el peligro de que se convirtiera en un incesto, le fui dando vueltas hasta que se acercó mucho a lo que quedó en la película.

    Una vez que tuve el argumento y recibí el apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía para escribir el guión es que contacté a Adriana Paz, a la que sólo conocía por Facebook, le mandé el argumento, nos citamos en un concierto del grupo Pasatono, del cual forma parte el músico de la película Rubén Luengas, y al que no pudimos entrar, platicamos en un café cercano al lugar del concierto y quedamos de acuerdo en que ella iba a ser mi primera opción para el personaje de Cheba, esto fue dos años antes del rodaje.

    A Gustavo Sánchez Parra siempre lo consideré para el papel de Silvestre, pero tenía temor por su larga trayectoria en cine, en general me gusta trabajar con actores poco conocidos para evitar la rápida identificación del público, siempre tengo presente un fragmento de “Cien años de Soledad” (Gabriel García Márquez) en donde narra que la gente de Macondo deja de ir al cine cuando se da cuenta de que el actor que muere en una película vuelve aparecer en otra sin ninguna consecuencia. Después de pensarle tanto y a insistencia de César Gutiérrez, productor y fotógrafo de la película, hicimos una cita con él, cuando llegó al estudio en donde hicimos el casting tenía un look muy parecido al que usamos en la película y que se acercaba mucho a mi principal referencia, un salinero que conocí antes de escribir la historia, fue entonces cuando se disiparon mis dudas.

    Otra cosa que no quería hacer, era repetir actores de mi primera película, pero encontrar al actor que iba a interpretar a Canelita me representó un dolor de cabeza.

    Recuerdo que Noé me habló para audicionar para el papel de Silvestre, ya entonces había platicado con César y Ángeles Cruz y ellos habían sugerido que probara a Noé en Canelita, cuando se lo propuse a Noé no estaba muy convencido pero aceptó el reto, hizo el casting y poco a poco nos fue pareciendo una buena idea, a él lo alejaba del estereotipo en que lo estaban encasillando y yo podría tener el gay que quería, contenido, que asumiera su género y su preferencia sexual, lejos de un personaje afeminado. Pero como me tardé un año más para conseguir el dinero para la producción, Noé se fue a hacer otras películas y yo tuve que probar a otros actores, estuve muy cerca de llamar a otro pero antes de hacerlo le marqué a Noé, afortunadamente lo encontré, le planteé las nuevas fechas, coincidimos y pudimos trabajar juntos una vez más.

    A Mercedes Hernández, que hace el papel de Serafina, la madre de Ángeles, ya la había visto en otros trabajos y en el casting de “Espiral” , no trabajé con ella en esa ocasión porque los personajes que pudo haber interpretado los había escrito para Mayra Sérbulo y Ángeles Cruz, asi que con “La Tirisia” se me presentó otra oportunidad para trabajar con ella, creo que una gran actriz que ha sido poco aprovechada en el cine mexicano pero eso me dio la posibilidad de que se integrara de manera muy creíble al mundo de la película.

    Cuando uno empieza a armar la carpeta de producción, generalmente cuenta con poco dinero y sin el, es muy difícil el apoyo de profesionales, así que para buscar a la actriz que iba a interpretar a Ángeles Miguel lancé una convocatoria por Facebook, uno podría pensar que la oferta de mujeres morenas, que representen entre catorce y dieciséis años, de rasgos indígenas, iba a ser abundante en México, llegaron pocas y sólo dos cubrían el perfil solicitado, afortunadamente una cumplía con creces ese perfil y para mi sorpresa, Gabriela se me reveló como una actriz muy preparada (¿¡Por qué sorpresa si debería ser lo normal?!) Esta experiencia me hace pensar el estado de nuestra cinematografía, el acceso a la realización del cine está aún muy lejos de ser democrático, hay poco espacio para los marginados, algo que reafirmo con el siguiente proyecto que estoy armando con los afrodescendientes de la costa Chica de Oaxaca, no hay un solo actor en el país que provenga de esa región.

    El armado del casting fue un proceso largo y a pesar de que estaba convencido desde el principio con algunos actores de que iban a ser los elegidos, me di la oportunidad de explorar el medio para confirmar que no estaba equivocado.

    por Emilio Luna
    julio 22, 2014

    Entrevista | Jorge Pérez Solano, director de 'La tirisia': «La falta de educación es el origen de muchos de nuestros males»

    por Emilio Luna | julio 22, 2014

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