Las melodías de una generación
por José Martín León | junio 24, 2015
Revista de cine independiente y de autor.
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En unos meses se estrenará en todo el mundo The Artist, un filme de Michel Hazanavicious que triunfó en la pasada edición de Cannes. The Artist relata la historia de un célebre actor de cine mudo que se ve desplazado con la llegada del sonido. Algo que no le ocurrió a nuestro protagonista de hoy, todo un hombre orquesta que sentó las bases del cine actual y dejó décadas de obras maravillosas. Hablamos de Charles Chaplin, director, guionista, compositor y, sobre todo, uno de los grandes intérpretes de todos los tiempos. Un “Leonardo” del primer lustro del siglo XX que supo adaptarse a los tiempos dejando como legado una filmografía brillante. Una de sus últimas creaciones, Candilejas (Limelight, 1952), es la demostración de las facultades de este virtuoso que asombró con cintas cómo El Chico (1921), Luces en la Ciudad (1931) o El Gran Dictador (1940). En su antepenúltimo filme, desde la dirección hasta la música, pasando por el guión y la edición tienen como autor al cineasta londinense.
Uno de los elementos más destacados del filme es su banda sonora compuesta por el propio Chaplin. Ganadora del Óscar en 1972, debido a su tardío estreno al otro lado del Atlántico, la música de Candilejas es una de las grandes partituras de la historia del cine. Todo un ejemplo del enorme talento de este mago atemporal. A continuación, el corte más representativo de Candilejas.
Tron (1982) de Steven Lisberger fue un liviano éxito que el paso del tiempo situó como película de culto. Cómo otros muchos mitos del cine de los setenta y ochenta, Tron marcó tendencia y se convirtió en objetivo actual de los grandes estudios faltos de originalidad e ideas. Disney se hizo con los derechos e hizo una fuerte apuesta en busca de repetir la conquista recaudatoria que un año antes logró James Cameron con Avatar. Una apuesta, que, sin embargo, ha sido fallida tanto en el aspecto económico como en el artístico. Visualmente espectacular, Tron Legacy, posee el hándicap de un guión monocorde que ningún efecto técnico puede ocultar. Sin ser considerado un fracaso, los estudios Disney deberán cambiar sus esquemas porque las últimas producciones con su sello adolecen de los mismos defectos. El más cercano, el encargo a Tim Burton para Alicia en el País de las Maravillas. Tron Legacy pasó sin pena ni gloria y buscará en el mercado doméstico ampliar unos números muy por debajo de lo esperado.