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    La aventura de lo imposible

    Las 20 películas españolas más esperadas del 2015

    2014 fue el mejor año, a nivel comercial, de la historia del cine español. Una cuota de mercado del 25,5% y la increíble cifra de 123 millones de euros recaudados por nuestras películas son datos difícilmente cuestionables. El desorbitado éxito de la comedia Ocho apellidos vascos, de Emilio Martínez Lázaro (sus 56 millones de euros lo convierten en el título más taquillero de la historia) fue decisivo para que 2014 terminara de forma tan redonda para nuestro cine, ayudado por otros triunfos de la envergadura de El Niño, de Daniel Monzón, Torrente 5: Operación Eurovegas, de Santiago Segura –pese a que sus casi 11 millones recaudados supieran a poco en comparación con las anteriores entregas de la saga–, o La isla mínima, de Alberto Rodríguez –triunfadora en los Premios Goya con 10 estatuillas, incluida la de mejor película–. La calidad de nuestros productos fue especialmente sobresaliente en el caso de cintas más minoritarias como Loreak, de José María Goenaga y Jon Garaño; Magical Girl, de Carlos Vermut; 10.000 km, de Carlos Marqués-Marcet; y Hermosa juventud, de Jaime Rosales, así como Paco León alcanzó gran madurez con Carmina y amén, la brillante secuela de su ópera prima y Javier Fesser volvía a adaptar los tebeos de Ibáñez con Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, virtuosa cinta de animación que nada tiene que envidiar a las surgidas de las grandes compañías de Hollywood.

    Esta temporada nace con la labor prácticamente imposible de acercarse lo más posible a los datos del año anterior. El listón está altísimo pero las ganas y profesionalidad de un buen puñado de cineastas intentarán dejar al cine español en un lugar, al menos, digno. La mayor esperanza para dar el campanazo en las taquillas llega, sin duda, de la mano de Amenábar que, seis años después de la decepción de la mastodóntica Ágora (2009), regresa con lo que mejor sabe hacer: cine de género. Regresión, son su reparto internacional, tiene todas las papeletas para triunfar aquí y fuera de nuestras fronteras. Anacleto, agente secreto, de Javier Ruiz Caldera, intentará repetir el éxito de la traslación al cine de las viñetas de Mortadelo y Filemón, mientras que Mario Casas volverá a ser el mayor reclamo de la superproducción histórica Palmeras en la nieve, dirigido de nuevo por Fernando González Molina tras los taquillazos de 3 metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti. Será 2015 un año de felices retornos de muchos de nuestros mejores directores: Juanma Bajo Ulloa, Gracia Querejeta, Imanol Uribe, Fernando León de Aranoa o Julio Medem –este último con Ma ma, protagonizado por una Penélope Cruz que también vuelve momentáneamente a sus raíces–, estrenarán sus nuevos trabajos, enmarcados en los más variados géneros. De momento, de las cintas que ya han sido estrenadas, no han funcionado como se esperaba de ellas la comedia Las ovejas no pierden el tren, de Álvaro Fernández Armero, o la ambiciosa cinta de ciencia ficción Autómata, de Gabe Ibáñez, ésta última a pesar del protagonismo de un Antonio Banderas entregadísimo a la causa. En el lado positivo, la genial Negociador, de Borja Cobeaga, ha supuesto un soplo de aire fresco dentro de la comedia española, tocando un tema tan delicado como el del terrorismo de ETA, mientras que Perdiendo el norte, de Nacho G. Velilla, se confirma como la primera alegría taquillera de nuestro cine en 2015 con más de 5 millones de euros recaudados en sus primeras tres semanas en cartel. Desde EAM esperamos que continúe la buena racha, apostando por una veintena de propuestas que todo aficionado al cine español debería tener muy en cuenta.

    por José Martín León
    marzo 29, 2015

    Las 20 películas españolas más esperadas del 2015

    por José Martín León | marzo 29, 2015
    Plácido

    Partiendo de la base de que es una tarea prácticamente imposible la de condensar la historia de toda la cinematografía de un país en una lista de tan solo 100 películas, EAM se moja con una selección en la que, si bien se seguirán sintiendo muchas ausencias –ni están todas las que son ni son todas las que están, claro está–, al menos hemos intentado seleccionar un buen puñado de joyas de las más variadas épocas y géneros, que han dejado su huella, por una razón u otra, en la Historia del Cine español. Películas que presentan fieles (y muy críticos) reflejos de nuestra sociedad de cada momento y que, en muchos casos, tuvieron que vérselas con la censura del régimen de Franco. Maestros de ayer como Luis García Berlanga, Luis Buñuel, Juan Antonio Bardem o Fernando Fernán Gómez, conviven en nuestro top junto a nombres consagrados (y multipremiados) como los de José Luis Garci, Pedro Almodóvar, Fernando Trueba o Alejandro Amenábar, así como con reivindicativas y necesarias miradas como las de Fernando León de Aranoa o Icíar Bollaín. La sensibilidad sin límites de Isabel Coixet o Julio Medem, el gamberrismo de Álex de la Iglesia o Nacho Vigalondo, el radicalismo de Jaime Rosales o Carlos Vermut y los loables esfuerzos de nombres como Jaume Balagueró, Daniel Monzón o Juan Carlos Fresnadillo por situar el cine de género español a la altura de los grandes de Hollywood son solo algunas de las virtudes más valoradas a la hora de lograr representación en la siguiente lista de filmes que ningún buen aficionado al cine español debería perderse. Del mismo modo, sirve como oportunidad de abrir los ojos a quienes sigan manteniendo la tan manida (y equivocada) opinión de que en España solo se hacían películas sobre la Guerra Civil, de destape o “españoladas” al servicio de Alfredo Landa o la pareja Pajares y Esteso, por otra parte, estupendos cómicos a reivindicar. A continuación, las 100 del cine español para El antepenúltimo mohicano.

    100. La soledad – Jaime Rosales, 2007
    99. Buried – Rodrigo Cortés, 2010
    98. Grupo 7 – Alberto Rodríguez, 2012
    97. Lo imposible – Juan Antonio Bayona, 2012
    96. Abre los ojos – Alejandro Amenábar, 1997
    95. Diamond Flash – Carlos Vermut, 2011
    94. La voz dormida – Benito Zambrano, 2011
    93. Familia –Fernando León de Aranoa, 1996
    92. Intacto – Juan Carlos Fresnadillo, 2001
    91. Los cronocrímenes – Nacho Vigalondo, 2007
    90. Lucía y el sexo – Julio Medem, 2001
    89. El perro del hortelano – Pilar Miró, 1996
    88. Azuloscurocasinegro – Daniel Sánchez Arévalo, 2006
    87. El abuelo – José Luis Garci, 1998
    86. Smooking Room – Roger Gual, Julio D. Wallovits, 2002
    85. El crimen de Cuenca – Pilar Miró, 1979
    84. La niña de tus ojos – Fernando Trueba, 1998
    83. La noche de los girasoles – Jorge Sánchez-Cabezudo, 2006
    82. El bosque animado – José Luis Cuerda, 1987
    81. Bilbao – Bigas Luna, 1978
    80. Volver a empezar – José Luis Garci, 1982
    79. La caja 507 – Enrique Urbizu, 2002
    78. Vacas – Julio Medem, 1992
    77. La vida secreta de las palabras – Isabel Coixet, 2005
    76. Celda 211 – Daniel Monzón, 2009
    75. Magical Girl – Carlos Vermut, 2014
    74. Tasio – Montxo Armendáriz, 1984
    73. Mi querida señorita – Jaime de Armiñán, 1971
    72. La vaquilla – Luis García Berlanga, 1985
    71. Arrugas – Ignacio Ferreras, 2011
    70. La aldea maldita – Florián Rey, 1930
    69. Los lunes al sol – Fernando León de Aranoa, 2002
    68. Blancanieves – Pablo Berger, 2012
    67. El desencanto – Jaime Chávarri, 1976
    66. Silencio roto – Montxo Armendáriz, 2001
    65. La comunidad – Alex de la Iglesia, 2000
    64. El Bola – Achero Mañas, 2000
    63. La ley del deseo – Pedro Almodóvar, 1986
    62. Los otros – Alejandro Amenábar, 2001
    61. La escopeta nacional – Luis García Berlanga, 1978
    60. La vida en un hilo – Edgar Neville, 1945
    59. El sol del membrillo – Víctor Erice, 1992
    58. En la ciudad sin límites – Antonio Hernández, 2002
    57. Mi vida sin mí – Isabel Coixet, 2003
    56. Te doy mis ojos – Icíar Bollaín, 2003
    55. Hable con ella – Pedro Almodóvar, 2002
    54. Pa negre –Agustí Villaronga, 2010
    53. Camino – Javier Fesser, 2008
    52. La isla mínima – Alberto Rodríguez, 2014
    51. Alas de mariposa – Juanma Jajo Ulloa, 1991
    50. ¿Quién puede matar a un niño? – Narciso Ibáñez Serrador, 1976
    49. La buena estrella – Ricardo Franco, 1997
    48. Volver – Pedro Almodóvar, 2006
    47. Barrio – Fernando León de Aranoa, 1998
    46. Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto – Agustín Díaz Yanes, 1995
    45. Secretos del corazón – Montxo Armendáriz, 1997
    44. Tras el cristal – Agustí Villaronga, 1987
    43. El pisito – Marco Ferreri, Isidoro M. Ferry, 1959
    42. Atraco a las tres – José María Forqué, 1963
    41. Mar adentro – Alejandro Amenábar, 2004
    40. La colmena – Mario Camus, 1982
    39. Mujeres al borde de un ataque de nervios – Pedro Almodóvar, 1988
    38. Belle Epoque – Fernando Trueba, 1992
    37. Días contados – Imanol Uribe, 1994
    36. Cría cuervos – Carlos Saura, 1975
    35. Solas – Benito Zambrano, 1999
    34. Tesis – Alejandro Amenábar, 1996
    33. Amantes – Vicente Aranda, 1991
    32. ¡Ay, Carmela! – Carlos Saura, 1990
    31. La lengua de las mariposas – José Luis Cuerda, 1999
    30. Las bicicletas son para el verano – Jaime Chávarri, 1984
    29. Historias de la radio – José Luis Sáenz de Heredia, 1955
    28. Los amantes del círculo polar – Julio Medem, 1998
    27. El día de la bestia – Alex de la Iglesia, 1995
    26. El laberinto del fauno – Guillermo del Toro, 2006
    25. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? – Pedro Almodóvar, 1984
    24. Los peces rojos – José Antonio Nieves Conde, 1955
    23. Tristana – Luis Buñuel, 1970
    22. Arrebato – Iván Zulueta, 1980
    21. El viaje a ninguna parte – Fernando Fernán Gómez, 1986
    20. Todo sobre mi madre – Pedro Almodóvar, 1999
    19. Amanece que no es poco – José Luis Cuerda, 1989
    18. La caza – Carlos Saura, 1966
    17. Furtivos – José Luis Borau, 1975
    16. Los santos inocentes – Mario Camus, 1984
    15. El mundo sigue – Fernando Fernán Gómez, 1963
    14. El sur – Víctor Erice, 1983
    13. Calabuch – Luis García Berlanga, 1956
    12. El cochecito – Marco Ferreri, 1960
    11. La torre de los siete jorobados – Edgar Neville, 1944

    por José Martín León
    noviembre 16, 2014

    Las 100 mejores películas del cine español

    por José Martín León | noviembre 16, 2014
    Open Windows

    Ustedes se extrañarán, pero yo no soy fumador. Ni siquiera de mandanga en pipa. Sí, lo sé. ¿Qué clase de vida has llevado hasta ahora?, se preguntarán. Pues la que me han dejado y un poco la que he querido. Soy de esos que culpan a la sociedad y a la genética e incluso al clima, que de tan azaroso resulta hasta placentero echarle la culpa, de mis desgracias. Ya ven cómo sobrevivo, tan ricamente. En mi niñez, eso sí, fui lo que se dice un "fumador pasivo", una especie de extractor de humos andante para mayor gloria —y peor salud— de mi padre, que fumaba rubio cometiendo siempre fallo de raccord: ¡el piti se recomponía solo, por corte! Abracadabra y, entre inhalación e inhalación, la música de Conan el Bárbaro mientras futbolistas y técnicos eran devueltos fastidiosamente a los pies de su afición por el autobús, aislados los héroes con sus auriculares-diadema, y nosotros casi rindiendo tributo a Crom, a veces hasta en calzoncillos y sin más opiáceos que ver a unos aristócratas del fútbol dándose palmaditas en las nalgas, porque el futbolista de élite sabe muy bien que lo primero y último siempre es el cariño insobornable del compañero. Y verán que todo, el humo y el amor y la historia que ahora narro, tiene un porqué. Prosigo ya en la previa de Canal Plus minutos antes de que una voz muy british empiece a chapurrear o más bien golpear eficazmente, con elegancia de guiñol sabelotodo, el idioma foráneo asomándose a los verbos como quien se resiste a perder la raíz porque, vaya, ahí quedan de por vida Leicester y los muchos tangos inasumibles de ese argentino con la perfección en el DNI: Redondo. Un opio de cine, sí. Pues —yo nunca he pertenecido a ningún club de élite, ni tan siquiera al Círculo de Lectores, y ya que los traumas se encubren mejor apostando sobre seguro— en mi casa, al menos mi padre y yo, éramos hinchas tranquilos del Real Madrid. Como lo fumas. La magia del corte, en fin, o del vicio (in)combustible. Y si no hay continuidad, toca llamar a gritos a la script que se fugó con Jeff Bailey, otro fumador que fuma porque no sabe hacer otra cosa más que prestigiar, a veces de manera inconsciente, la acción misma de fumarse los restos, caigan los susceptibles que caigan (y en esas está, a mi juicio, la nueva película de Nacho Vigalondo).

    De ahí que el no permanecer ecuánime a la guerra metafórica contra el humo en su vertiente cinéfila se haya convertido con el tiempo en mi hobby existencial, o algo así. Y tampoco me atormento por ello; sé que no hay nada más cinematográfico que un buen pitillo soltando volutas de humo antes del twist último, vertiginoso; con el protagonista, llámese Bailey (Mitchum en Retorno al pasado) o Rick (Humphrey Bogart, cómo no, en Casablanca), replanteándose (igual sólo miraban un punto aparentemente invisible, con la mente en blanco; quizá sólo hacían cábalas sobre fichajes de quarterbacks o quién debería ser el próximo y flamante número uno del Draft de la NBA) toda la existencia y, también, ese mal de amores que pica a punzón, como sol de julio en Écija. Quiero decir con esto que el siguiente símil o analogía más o menos descabellada no está de ningún modo justificado empíricamente, pues ya he dicho que no fumo pero al haber inhalado ya tanta mierda creo reconocer —sin mérito— que el cine de Vigalondo es como vapear: ni mejor ni peor que fumar a la antigua usanza, sino diferente. Y en la diferencia, aseguran los pobres diablos, reside la virtud.

    Uno llega al cine a ver la última película de Vigalondo con la sensación de que consumirá sustancias espiritosas, de que no habrá indicio alguno de banalidad estética ni corsés narrativos (no conviene menospreciar a nadie; menos aún la inteligencia y el humor trasnochado de este cineasta), ya que su lenguaje responde, inconscientemente o no, a las matemáticas y al deseo codicioso de subvertir el espectáculo en una carrera demencial a ritmo del muy sugestivo y estimulante Ghost Rider de Suicide, al tiempo que Elijah Wood aúna el espíritu gamer y la psicosis moderna: un trasunto synth de Driver (el videojuego de Reflections) con las luces estroboscópicas de los Mustang de la bofia made in Need for Speed que lo persiguen ululando (pero en mute) a lo loco por Austin, hasta llegar a un polígono industrial en Alcorcón; un mundo, en fin, hecho a explosiones y deshecho al fin en el caos absoluto. La arbitrariedad que Nacho Vigalondo confiere a sus largometrajes, cuya batería de obuses pretendidamente subversivos no mezcla bien con su comedia hiperrealista-surrealista camuflada de costumbrismo atroz. O, como diría Jordi Costa, por sintetizar con neologismos posmodernos: posthumor. Pues hay en Open Windows una querencia casi forzosa por sorprender sin quererlo, es decir, mediante el suspense no culminado, quizá la tensión frente a un prototipo de sociedad high tech que, como aquella vaca lechera sometida al más excéntrico de los gadgets —la batbola—, ha alcanzado su nivel óptimo de inmovilidad. Así, en plano fijo. Y regresivamente verde, verde principiante. Así enseñaba cine, sin pretensiones pero con mucha pedagogia friki, el aprendiz de cine que años después entraría al Kodak Theatre como nominado al mejor cortometraje por 7:35 de la mañana, un triunfo (sin premio) que condesa la genialidad de un sprinter, entendiendo como tal a ese creador especialmente ducho en la corta distancia.

    por Anónimo
    julio 04, 2014

    Editorial | Open Windows: Un 'hula hop' rectangular

    por Anónimo | julio 04, 2014
    Todas las mujeres

    Por la boca muere (y resucita) el pez

    crítica de Todas las mujeres | Mariano Barroso, 2013

    En el principio era el Verbo, y el Verbo era Picante. Y hubo que recurrir a la sal de frutas. Porque la Mentira tiene una digestión pesada, se indigesta ella sola. Decimos "ella", pero es "él". Pocas veces a lo largo de la historia infame (que es la Historia en sí) un hombre ha sabido interpretar con mayor exactitud la picaresca genuinamente española. Así, a pecho descubierto. Que, como saben, es más bien un pecho curtido. El tórax de Eduard Fernández. O su proyección en pantalla super size, ese español medio harto de su mediocre vida entre animales y de sus desventuras sobre cornamentas que profundizan mucho y mal. Con su mujer, que es la hija de su jefe, al fondo del escenario. Sin decir ni pío ni mu: para eso están las vacas de su papi y las aves de paso, que no pertenecen a nadie. Porque el verbo o la palabra mal pronunciada es impredecible, más aún si sale de un pecho acomplejado, patológicamente mentiroso, problemático y disfuncional como la guerra de sexos, que ni es guerra ni se reproduce voluptuosamente. Relaciones que se entrecruzan cuando Nacho —el veterinario que le roba cinco novillos a su suegro— decide embaucar a su joven ayudante para transportar ganado a Portugal, donde sus rapaces enlaces han de venderlo por el doble o el triple de su valor en España, un país que no existe más allá del horizonte próximo. O sea, la trayectoria que dibuja un denso salivazo en la carretera comarcal. Pena de vida, pena de madre. El truhán más verboso que se recuerda es también el protagonista del último filme de Mariano Barroso, Todas las mujeres. Que son las nuestras, y contra las adversidades.

    "¿Me quieres?". "Sí, sí... Claro que te quiero. Te quiero mucho. Luego te llamo. Nos vemos en Portugal, eh. Tranquila. Hay que mantener la calma. Dile a tu amigo que espere allí, que no se mueva". Transcripción no literal, pero fiel, de la conversación que acontece entre Nacho y su amante, una Michelle Jenner que reafirma aptitudes en el filo de la navaja; luego del primer encuentro fugaz (e interior, porque sólo hay una casa y diez metros en un arcén), y cuyo destino apenas se intuye fuera de campo, en la no-acción de su personaje ingenuamente rabioso y pletóricamente frágil. Para entonces ya sobran los abrigos y toca esperar la visita —en orden, una tras otra, respetando la intimidad y los argumentos incesantes del Narciso en cuestión— de esa mujeres que equivalen a una película y a una vida vívidas, inusuales pero reconocibles, inteligentes y ágiles, con diálogos que disparan ráfagas de golpes tan verdaderos como una gran mentira. Y eso, no descubro nada, duele. Y masajea los músculos del humor. Sin pretensiones ni ergonomía. Eduard Fernández se enfrenta a sus chicas en un vis a vis catártico y muy revelador: son seis pero podrían ser Una Indivisible Sin Piedad, anestesiadas mientras escuchan o más bien asumen los regates casi eufemísticos de su interlocutor, quien sólo busca evitar la confrontación con su suegro, un "mal bicho" que ha abusado de él durante años, sin vergüenza ni remordimiento alguno.

    por Anónimo
    octubre 16, 2013

    Crítica | Todas las mujeres

    por Anónimo | octubre 16, 2013
    A puerta fría
    INTENSA QUIETUD
    crítica de A puerta fría | Xavi Puebla, 2013

    A puerta fría, en un retrato a escala de tu propio yo, expuesto al intolerante escrutinio de gente temerosa, que ve en ti al trilero de sus pesadillas remotamente infantiles, al Coco, al mentiroso, al hombre malo, al que no merece voz porque “no puedo atenderle, lo siento” o “vuelva usted mañana” o “no me interesa”. Hasta otra. Tampoco es necesario escuchar su calculado discurso, con frases hechas y sorprendentes giros de guión. Al final, todo se reduce a esa miniatura que vemos a través de la mirilla. Son intrusos que amenazan nuestra intimidad: el umbral de la puerta, por tanto, es un muro infranqueable; yo estoy protegido y tú, no. Lárgate. A puerta fría, donde empiezan (y acaban) los comerciales a domicilio. Como el protagonista del filme que ha coescrito y dirigido Xavi Puebla, su tercer largometraje en diez años, tras una estimable incursión en el formato corto. Ese hombre, fumador empedernido de mirada circunspecta, aparece como un solitario en la habitación de un hotel o pensión, tosiendo —consecuencias del vicio— en el váter mientras se prepara para ir, suponemos, a sus labores. Conduce y se enciende otro cigarro, que consume en lo que dura el trayecto hasta un hotel (más ostentoso y luminoso) que alberga una feria de electrónica, donde clientes y comerciales se hacen ojitos para arrancar rebajas y ventas, respectivamente. El tipo se halla en la cuerda floja, y así lo acreditan las breves conversaciones que mantiene con su superior, comprensivo a pesar de que Salva no responde a los números. Quizá sea su última oportunidad. Tan es así que, si no vende cierto número de cámaras digitales, está acabado. Allí conoce a una joven azafata que le presta ayuda como traductora. Ella conseguirá el número de habitación donde se hospeda un importante empresario americano, y también hablará con éste para acordar una cita.

    por Anónimo
    marzo 15, 2013

    CRÍTICA | A PUERTA FRÍA

    por Anónimo | marzo 15, 2013
    ¡Átame!
    LOCURA DE AMOR
    ¡Átame! | Pedro Almodóvar, 1990

        1989 fue un año clave en la trayectoria cinematográfica (y personal) de Pedro Almodóvar. Con la taquillera Mujeres al borde de un ataque de nervios desembarcó por primera vez en Hollywood, escoltado por sus inseparables actrices, las denominadas chicas Almodóvar. Con aquella película vivió un intenso peregrinaje por los festivales más importantes, cosechando premios como el de mejor guión en Venecia, Premio del Público a la mejor película en Toronto, el David di Donatello al mejor director extranjero o el de mejor película extranjera del Círculo de Críticos de Nueva York. España depositó muchas esperanzas en que el manchego se traería el segundo Óscar nacional bajo el brazo, tras el de José Luis Garci con Volver a empezar (1982), pero finalmente fue derrotado por la magnífica Pelle el conquistador de Bille August. Convertida en la película más taquillera de la historia del cine español, con las mejores críticas que jamás había cosechado su director, Mujeres al borde de un ataque de nervios fue un éxito agridulce, ya que trajo consigo la ruptura profesional (y amistosa) entre Almodóvar y Carmen Maura, su musa desde los inicios. Sobre su siguiente proyecto, ¡Átame! (1990), pesarían como una losa las odiosas comparaciones con el filme que le había llevado a alcanzar el prestigio internacional. El resultado, división de opiniones entre la crítica y un injustísimo récord negativo de 15 nominaciones a los Goya de 1990 y ningún premio. Bien es cierto que competía con la esa obra maestra de nuestro cine que fue ¡Ay, Carmela! de Carlos Saura, pero tampoco merecía irse de vacío.

    por José Martín León
    marzo 09, 2013

    CINE CLUB | ÁTAME (1990)

    por José Martín León | marzo 09, 2013
    Crítica de Extraterrestre
    SEXO, MENTIRAS Y PLATILLOS VOLANTES
    Extraterrestre (Nacho Vigalondo, 2011)

    Personaje polifacético donde los haya, Nacho Vigalondo puede presumir de tener uno de los universos propios más originales, inteligentes y, por qué no decirlo, incomprendidos. Ya desde sus primeros trabajos como cortometrajista, Una lección de cine (1999) y Código 7 (2002), deja constancia de un humor marciano e inclasificable que alcanza su madurez con esa inolvidable pieza nominada al Óscar que fue 7:35 de la mañana (2003). Recogió premios en varios festivales y su nombre comenzó a sonar con fuerza como una de las grandes esperanzas de nuestro cine. Tras dos estupendos cortos más, Domingo (2005) y Choque (2005), donde los elementos fantásticos o surrealistas servían para mostrar los conflictos de pareja, Vigalondo dio el salto al largometraje con la imprescindible Los Cronocrímenes (2007), personalísima vuelta de tuerca al subgénero de viajes temporales que confirmaba lo que muchos ya sospechábamos viendo sus cortos: que estábamos ante un creador a contracorriente, valiente y que evita caer en cualquier tópico sea cual sea el género que toque. Por eso, quienes esperaban de Extraterrestre (2011) una comedia de ciencia ficción convencional o, lo que es lo mismo, que el director hubiera vendido su alma a la industria, sacrificando su particular estilo en favor de una mayor comercialidad, están muy equivocados.

    por José Martín León
    noviembre 05, 2012

    EXTRATERRESTRE (NACHO VIGALONDO, 2011)

    por José Martín León | noviembre 05, 2012
    Oscar 2013 Blancanieves
    El próximo lunes comienza en ‘El antepenúltimo mohicano’ el especial Oscar. Aparte del exhausto recorrido a cada uno de los eventos que conforman la carrera por la estatuilla dorada pondremos en marcha una página especial con el ‘Oscar predictions’ donde de manera puntual iremos añadiendo nuestros pronósticos o estimaciones sobre los posibles nominados a los premios de la academia americana de cine. El primer artículo barre para casa ya que hablamos de la representante española al Oscar. A las doce del mediodía la academia española ha anunciado las tres finalistas que buscaran ser el estandarte de España en los premios cinematográficos por excelencia. El año pasado, la ganadora del Goya ‘Pa negre’ fue la encargada de cumplir esa misión, sin demasiada suerte ya que no pasó el primer corte. Más que por calidad fue un problema de promoción, escasa y tardía. ‘Blancanieves’, de Pablo Berger; ‘El artista y la modelo’, de Fernando Trueba; y 'Grupo 7', Alberto Rodríguez, componen la terna de elegidas.

    por Emilio M. Luna
    septiembre 11, 2012

    OSCAR 2013 | CANDIDATAS ESPAÑOLAS AL ÓSCAR

    por Emilio M. Luna | septiembre 11, 2012
    Crítica de Holmes & Watson. Madrid Days review GUIÑOLES
    Holmes & Watson. Madrid Days (José Luis Garci, 2012)
    Desde hace largo tiempo, parte de la crítica especializada –y fermentada– se pregunta qué ha sido del creador de Volver a empezar (1982) –primer filme español en conseguir el Oscar a Mejor Película de habla no inglesa–, absorbido por la fuerza centrífuga del relato añejo y casposo, con artríticas representaciones de episodios relevantes de nuestra historia (Sangre de mayo) o supuestas escapadas al siempre poético París, donde yace ardiente el exótico pero frío cuerpo de una Ninette encerrada en su anuncio de parfum, que dirían los franceses. El espectador más o menos curtido, elude directamente cualquier propuesta de José Luis Garci, ya que se teme lo peor: una demostración magistral del tedio en pantalla. La energía de este cinéfilo se amplifica en historias que no interesan, que provocan risa donde tiene que haber seriedad o drama. Cosas que ocurren en Holmes & Watson. Madrid Days, un simulacro de anticine que cristaliza en el perfecto manual de cómo no escribir un guión. Aquí, toma a los personajes de Conan Doyle y los enmarca en el Madrid de finales del siglo XIX, cuando Benito Pérez Galdós se convirtió en Galdós, maestro indiscutible de la lengua española, unos tiempos en los que, según los guionistas, la capital era un hervidero infeccioso y fractal: putas y teatros de variedades daban la bienvenida al turista –en este caso dos ingleses que hablan español entre ellos pero que también hablan su lengua materna con, irónicamente, un español que se dedica al estimulante oficio de informar–, y los políticos de turno se dejaban hacer por los ricos y poderosos.

    por Anónimo
    septiembre 07, 2012

    HOLMES & WATSON. MADRID DAYS | CRÍTICA

    por Anónimo | septiembre 07, 2012

    CARMINA O REVIENTA (PACO LEÓN, 2012)

    por Anónimo | julio 11, 2012

    EN LA CIUDAD SIN LÍMITES (A. HERNÁNDEZ, 2002)

    por Anónimo | junio 18, 2012

    EL SEXTO SENTIDO (NEMESIO M. SOBREVILA, 1929)

    por José Luis Forte | junio 14, 2012

    INTACTO (JUAN CARLOS FRESNADILLO, 2001)

    por Anónimo | junio 11, 2012
    El extraño viaje
    El extraño viaje (1964) de Fernando Fernán Gómez
    Nunca pareció estar contento Fernando Fernán Gómez de haber dirigido El extraño viaje (1964). Su fracaso en taquilla y su nula acogida entre el público de entonces, sumado a que justo su posterior película, El mundo sigue (1965), obtuvo el mismo resultado, llevó a que volviera al cine comercial que había practicado en sus películas de principio de la década de los sesenta, la insufrible La venganza de Don Mendo (1961) y la convencional pero muy divertida Los palomos (1964). Los espectadores dieron la espalda a El extraño viaje, algo nada sorprendente porque esta película de macabro humor negro que mostraba conductas profundamente anormales producto de una enfermiza represión, entreverada de crímenes atroces y resuelta con un fascinante flashback – que da un sentido distinto a lo que hemos visto al tiempo que explica y esclarece toda la película –, ofrecía un retrato espeluznante de la sociedad española. Una sociedad que es la de hoy mismo, con caracteres reconocibles en tus vecinos, en tus amigos, en tu casa y en uno mismo. Los españoles somos así, como nos muestra esta película. Y por eso hay momentos en que El extraño viaje es una retorcida película de terror. Al final, ese terror es social.

    La película se abre con una secuencia que nos muestra de manera magistral a casi todos los personajes que la protagonizarán. Las cotillas del pueblo con la dueña de la mercería (María Luisa Ponte) al mando, la joven soñadora (Lina Canalejas) que solo por la forma de clavar sus ojos en el cantante de mirada lánguida de la orquesta Los Guacamayos (Carlos Larrañaga) ya sabemos que está enamorada de él, a la impresionante Angelines (Sara Lezana), la “fresca” del pueblo… Y la verbena como telón de fondo de esta presentación. La música de la orquesta rompe con un rocanrol y siguen los títulos de crédito, pero ahora que hemos atisbado a los personajes pasamos a conocer el entorno. Angelines se lanza a la pista a bailar mientras la orquesta desgrana la música infernal que viene del extranjero (no es un pasodoble ni un chotis). Montados en paralelo se insertan travellings laterales recorriendo los rostros de los demás habitantes del pueblo sentados y meneando disgustados sus cabezas, escandalizados y con miradas reprobadoras. En las paredes del salón de baile podemos ver pegados carteles y páginas de revistas con anuncios y fotografías exóticas, alegres, despreocupadas y descaradas, un mundo exterior que resulta chocante y ajeno a la realidad del pueblo. Como el prodigioso baile de Angelines. España castiga la diversión y la modernidad, aunque en lo más recóndito de su alma deseos que se han corrompido por ser reprimidos aflorarán provocando el desastre.

    por José Luis Forte
    junio 07, 2012

    EL EXTRAÑO VIAJE (FERNANDO FERNÁN GÓMEZ, 1964)

    por José Luis Forte | junio 07, 2012
    Primos de Daniel Sánchez Arevalo
    Quim Gutiérrez & Inma Cuesta en Primos, tercera película de Daniel Sánchez Arevalo
    AS LONG AS YOU LOVE ME

    “Correcta y entretenida comedia dramática que goza de buenas interpretaciones y cierto sentido del ridículo pero queda lastrada por todo un conjunto de tópicos que la sitúan como una versión no demasiada inspirada del género cómico-romántico estadounidense."

    Dos nominaciones a los premios Goya (mejor actor de reparto y actor revelación) acompañan a unas de las propuestas más interesantes del pasado 2011. Hablamos de Primos, tercera incursión en el largometraje del joven e interesante cineasta Daniel Sánchez Arévalo. Tras una larga carrera como cortometrajista, el director madrileño sorprendió a la crítica con una ópera prima impredecible, enigmática y plena de talento: Azul oscuro casi negro (2006). Un valiente ejercicio dramático que nos descubría a Quim Gutiérrez y Raúl Arévalo, dos talentos en ciernes. Con el último, convertido en actor fetiche, llegaba su segundo filme, Gordos (2009) presentada en el Festival de Málaga con éxito y finalista en la representación de España para los Óscar 2010. Toda una confirmación para un director formado en Estados Unidos (beca Fullbright de la Universidad de Columbia) y cuyo cine bebe, en cierta manera, de los clásicos generacionales de los ochenta norteamericanos. De este modo y con las espadas en todo lo alto, Arévalo estrenó Primos el año pasado, un bonito cuento que desde su alumbramiento estuvo abrazado por el éxito. Un copioso debut en taquilla lo avala.

    Tercera obra y, como el propio Arévalo denomina, primer paso por la comedia pura. Una comedia que no abandona la nostalgia en ningún momento como si de una fábula se tratara. Elementos como el primer amor, el compromiso, la amistad, las relaciones paterno-filiales y las apariencias desfilan por Primos de manera ingenua y tierna. Un aire naif autoimpuesto que roza el esperpento por una buena razón: evocar al espectador sensaciones de la infancia. Un viaje memorístico que traslada a los protagonistas a su pueblo natal, Comillas, y a nosotros a ese lugar recóndito de la mente donde se esconden recuerdos que marcan pero que el tiempo deja de lado. Un “Verano azul” para adultos y adaptado a los nuevos tiempos que deja un poso agradable (y efímero) y la empatía con los variopintos personajes que circulan en pantalla.

    por Emilio M. Luna
    junio 06, 2012

    PRIMOS (DANIEL SÁNCHEZ ARÉVALO, 2011)

    por Emilio M. Luna | junio 06, 2012
    Daniel Brühl protagoniza The Pelayos, basada en hechos reales
    Rodeada de una enorme expectación hace dos semanas se estrenó The Pelayos, una de las producciones estrella de este año para la maltrecha industria cinematográfica española. Primero, por su carácter comercial y lúdico que intenta competir con la poderosa mercadotecnia foránea. Segundo, por su temática. La picaresca como “modus vivendi” en favor del éxito tradicionalmente siempre ha tenido cabida en la filmografía castellana en las últimas cuatro décadas. Enardecer al héroe hecho a si mismo, sin importar la moralidad de sus actos, es una de las improntas del espíritu mediterráneo. Desde Berlanga hasta De la Iglesia, este clásico adalid del pueblo ha sido dibujado o caricaturizado de manera frecuente en nuestro cine.

    Oriol Vila es Marco en The Pelayos, la nueva película de Eduard Cortés
    Apertura en el pasado festival de Málaga – acompañado por una acogida mixta por parte de la crítica asistente – The Pelayos se ampara en una dinámica puesta en escena y un interesante reparto donde destacan los nombres de Daniel Brühl, Lluis Homar, Eduard Fernández, Blanca Suárez y el mediático Miguel Ángel Silvestre. La apuesta – valga la paradoja – parece ganadora en apariencia, sin embargo se queda una fallida conjunción de estereotipos que logra entretener pero se encuentra carente de sustancia alguna.

    Cercana a la mediocridad de películas como 21 Blackjack (Robert Luketic, 2008) y deudora de La cuadrilla de los once de Danny Ocean (Ocean’s Eleven, Lewis Milestone, 1960) y su posterior y glamoroso remake (Steven Soderbergh, 2001), The Pelayos naufraga en su parte dramática ante todo por el desangelado retrato de sus personajes. Sin ningún tipo de carisma y empatía poco importa la evolución de estos y su accidentado caminar por la geografía lúdica mundial. Ese atractivo universo de dados, ruletas, blackjack o tapetes es el único sostén de un filme que puede que tenga los números de su lado (con más de un millón de euros de recaudación en dos semanas) pero no aporta nada más que alimento insustancial a mentes ávidas de desconexión.

    SeparadorPuntuación: 4/10 CINE ESPAÑOL/THRILLER

    Separador
    por Emilio M. Luna
    mayo 10, 2012

    THE PELAYOS (EDUARD CORTÉS, 2012)

    por Emilio M. Luna | mayo 10, 2012
    El sexo de los ángeles
    Astrid Bergés protagoniza El sexo de los ángeles, una de las cintas más destacadas del Festival de Málaga '12
    EL SEXO DE LOS ÁNGELES (Xavier Villaverde, España, 2011)El Periódico Extremadura

    AMOR DE SALDO

    Presentada en el pasado festival de Málaga, con división de opiniones, se estrenó el pasado fin de semana una de las propuestas más esperadas – en cuanto a cine español –, de la temporada primaveral: El sexo de los ángeles (2011). La cuarta película del cineasta coruñés Xavier Villaverde es una nueva introspección en asuntos amorosos con aires trascendentales y modernistas.

    Villaverde tiene claro sus referentes en todo momento: desde Soñadores (2003) de Bernardo Bertolucci hasta Jules et Jim (1961) de François Truffaut pasando por la visión romántica de la Nouvelle Vague de Rohmer o Godard. Tanto en su estética como en su visión analítica de las profundidades del corazón. Un punto de partida atractivo que se queda en otro drama sentimental más, frívolo y superficial.

    El sexo de los ángeles de Xavier Villaverde
    Fotograma de El sexo de los ángeles, dirigida por el director gallego Xavier Villaverde
    El sexo de los ángeles es todo un tratado sobre las vicisitudes del amor, desde su inicio hasta su madurez. Todo representado en un candoroso trío de jóvenes que representan todos los estereotipos posibles. Un intento de captar pasión, insatisfacción y rebeldía que no resulta creíble ya que sus protagonistas juegan a la anarquía pero se retratan como aniñados burgueses de complicada comprensión.

    por Emilio M. Luna
    mayo 07, 2012

    EL SEXO DE LOS ÁNGELES (XAVIER VILLAVERDE, 2011)

    por Emilio M. Luna | mayo 07, 2012
    Imagino con no poco estremecimiento lo que sufren miles de familias cuyos hijos, hermanos o padres han caído en las indeseables manos de las drogas. Personas que, por circunstancias de la vida, ya sean familiares o sociales, tal vez por aquello tan humano de experimentar, probaron el momentáneo éxtasis que precede a la caída: cuando estás arriba, todo es majestuoso, diferente, sublime, leve y complejo, deprimente y luminoso. Ese instante, suponemos los menos doctos, es mágico. El problema, como casi siempre, llega cuando vuelves a la realidad, hecho mierda por encontrarte nuevamente con lo mediocre, esa necesidad imperiosa de luchar por un futuro en mitad de un presente descorazonador. La droga nos rodea, está ahí desde siempre. Y, sin embargo, se ceba con los más desfavorecidos: el dinero compra soluciones para disfrazar la miseria humana. Los focos se dirigen a los suburbios, donde se mueven como peces en el agua mulas y camellos y drogadictos en busca de un pico. Aún así, medios de comunicación y políticos continúan ignorando el problema, pues tienen la certeza de que ese hoyo cavado bajo la alfombra no se llenará nunca, de que la mierda (obviamente) no salpica tan alto.

    El docu-show ha encontrado un filón en el decadente mundo de los estupefacientes. Programas tan modernos y comprometidos (ejem) como Callejeros muestran la cara más frívola y caricaturesca de esos desgraciados (sin necesidad de interpretar la palabra de forma despectiva) que dicen cualquier cosa ante la cámara. Pero el chiste ya no hacía gracia, así que los callejeros cambiaron el chip y ahora van de aventureros, flipando con los paraísos, el lujo a espuertas y las geografías de diversas latitudes. Afortunadamente, el cine –y la televisión a través de series como The Wire– ha sabido (re)tratar en muchas ocasiones la problemática de las drogas, sin olvidar a los cerebros, los que mecen la cuna del finado. Con mejor o peor suerte, sí, pero escarbando en un probable origen, inyectando drama libre de sórdidas revelaciones. Duro y árido, el cine posee obras impactantes que comprenden desde la adicción (con sus respectivos excesos, véase Trainspotting) al mercado que se desarrolla en torno a lo peones: Traffic, de Steven Soderbergh, estableció un interesante argumento sobre el aparente sinsentido de llegar a ese punto de no retorno, cuando atisbas que ni siquiera tu privilegiada condición social te libra del monstruo: el vacío existencial, el sentirse inútil –o aburrida en el caso de la hija de Michael Douglas– determina una querencia por la autodestrucción.

    Grupo 7
    Grupo 7, una de las sorpresas del cine español en este comienzo de 2012
    “Prueba, ya verás”. Y pruebas, mientras tu ciudad se hace grande y tú, más pequeño. El establishment se afianza en detrimento de la dignidad. Esa sencilla idea sirve para tejer el espinoso argumento de Grupo 7, la nueva cinta de Alberto Rodríguez (After) protagonizada por Antonio de la Torre y Mario Casas. En ella, nos transportan a Sevilla en 1987, en la antesala de la Expo’92. Por aquel entonces, las instituciones gubernamentales centraban su atención –y su bolsillo– en aquella feria internacional que fue un modelo de prestigio y publicidad para la capital andaluza. Los pabellones se erigían firmes Y, sin embargo, en el centro de la ciudad había un nido de camellos que, desde sus respectivas torres, proporcionaban material al pringado de turno, gente normalmente humilde y sin recursos. Y de eso entiende muy bien el personaje que interpreta Antonio de la Torre –un policía que se dedica a perseguir a estos delincuentes junto a otros tres compañeros-, ya que su hermano murió siendo yonqui, probablemente por un chute de más. Y trabaja en primera línea de fuego, corriendo detrás de los que transportan droga, con sus tres compañeros de confianza, uno de ellos un joven inspector (Mario Casas) que empieza a saborear los matices de la calle, sus recovecos –los estrechos callejones de algunos barrios de Sevilla– y sus trampas. Hasta que descubren un alijo en el piso de una puta, y el joven agente –cuya mujer, una convincente Inma Cuesta, y su hijo sentirán más tarde las consecuencias de tan controvertida decisión– propone quedarse con un kilo de heroína para distribuirla y detener así a los que desatan esa epidemia. Casi instantáneamente, deviene una ola de arrestos y la prensa no tarda en destacar “la sólida actuación del Grupo 7”, un equipo que oscila entre la amargura y el humor, que recibe golpes, trabajadores infatigables, pero nunca dejan espacio al pesimismo. A lo mejor, se dicen, podemos acabar con esta mierda. Y el barbudo (Antonio de la Torre), que hace (para variar) un trabajo impecable, visceral y conmovedor en determinados compases del filme, desea aniquilar a los hijos de puta que hacen daño a los débiles. Sin necesidad de resultar antipático o una especia de héroe, como Santos Trinidad. Al contrario. Es un policía que sólo práctica el boxeo cuando es necesario. Controla su ira, empatiza con los demás, y lo deja entrever con cada gesto, ofreciendo su casa a una joven, ay, también yonqui, guapa y vivaz, que insufla aire fresco a su solitaria monotonía.

    Mario Casas
    Mario Casas & Antonio De la Torre en Grupo 7
    Alberto Rodríguez maneja la cámara con nervio, imprime ritmo a una trama que agradece el trabajo de exteriores, cierta atmósfera de cine policíaco de trinchera. No permiten que Mario Casas luzca físico: los fans de este actor deben saber que no es esa clase de película. Así pues, Grupo 7 supone una grata sorpresa, humilde y dura con la realidad de la droga en los bajos fondos. El principal mérito de esta película es su reparto, que destila naturalidad y cuenta con un actor creíble y muy contenido llamado Antonio de la Torre. En definitiva, es un modelo de cine a seguir.

    Separador
    Imdb Grupo 7Por Juan José Ontiveros

    Leo, escribo, a veces pienso.
    El cine es totalmente subjetivo.
    Decía Hitchcock que "son 400 butacas que llenar".
    En esas butacas, además, puedes ver clásicos como Johnny Guitar.

    Edición por Emilio Luna
    Special Message from Johnny Lang

    Separador
    por Anónimo
    abril 05, 2012

    GRUPO 7 (ALBERTO RODRÍGUEZ, 2012)

    por Anónimo | abril 05, 2012
    Katmandú, un espejo en el cielo
    Katmandú, un espejo en el cielo (Icíar Bollaín, España, 2012)
    KATMANDÚ, UN ESPEJO EN EL CIELO (Icíar Bollaín, 2011)El Periódico Extremadura

    EL VELO PINTADO

    Katmandú, un espejo en el cielo, el último filme de Icíar Bollaín, representa a las claras la evolución del cine español el pasado 2011. Un año irregular, parco en cintas de primer nivel y de marcado perfil bajo que solo tuvo en las habituales “ínfulas almodovarianas” de La piel que habito y el eco mediático en forma de Goya de Pa negre (Agustí Villaronga, 2010) sus breves momentos de gloria.

    Bollaín, antigua vicepresidenta de la Academia de Cine Español, repite la fórmula de su película anterior, También la lluvia (2010), y sitúa a un ciudadano español en el extranjero como testigo activo de la triste realidad que asola gran parte de nuestro planeta. En este viaje a Nepal nos describe los claroscuros de la obsoleta cultura asiática siempre dentro del marco de una clásica relación romántica.

    Katmandú, un espejo en el cielo no ofrece nada que el cine americano no haya ofrecido antes en las mediocres Siete años en el Tibet (1997) o Los niños de Huang Shi (2008). Una conjunción de tópicos, envueltos de manera sutil y detallada, que no logra desembarazarse en ningún solo momento de un halo de telefilme y producción menor.

    Katmandú de Icíar Bollaín
    Katmandú, es la vuelta de Icíar Bollaín tras También la lluvia (2010)
    Entre tanto estereotipo surge la poderosa figura de Verónica Echegui. La joven actriz madrileña brinda una interpretación excelente convirtiéndose en el gran reclamo del largometraje. La fortaleza y tesón que desprende su mirada es suficiente para salvar la obra de Bollaín. Una realizadora siempre estimulante pero perdida en la constante búsqueda del minimalismo de la compleja existencia vital.

    Puntuación:
    C

    Publicado el miércoles 08 de Febrero de 2012.

    Separador El Periódico

    Por Emilio Luna.

    1.500 caracteres para una opinión.
    Críticas para el El Periódico Extremadura.

    El antepenúltimo mohicano

    Separador El Periódico
    por Emilio M. Luna
    marzo 16, 2012

    KATMANDÚ, UN ESPEJO EN EL CIELO (I. BOLLAÍN, 2012)

    por Emilio M. Luna | marzo 16, 2012
    Poster Pa NegreEL DESPERTAR

    "Desbocada e irregular unión de géneros llevada a buen puerto por su director e intérpretes pero que suena a partitura reescrita."

    Sin duda alguna, Agustí Villaronga el gran protagonista del año en el panorama cinematográfico español. Su último filme, Pa Negre (Pan Negro, 2010), no sólo fue el gran triunfador de la última edición de los premios Goya (donde obtuvo nueve estatuillas, entre ellas la de mejor película), también ha sido elegido por la academia cómo la representante española en la lucha por el Óscar en la categoría de película de habla no inglesa. Es el primer largometraje en catalán que lo consigue. Todo un logro ya que consiguió imponerse al favoritismo inicial de la producción de Pedro Almodóvar, La Piel que Habito. La obra de Villaronga, una más que digna elección, tendrá en los trabajos de Aki Kaurismaki, Asghar Farhadi, Bela Tarr, Win Wenders, Zhang Yimou o Nadine Labaki, entre otros, a sus principales contendientes. No será un camino sencillo.

    La academia de cine español ha sido consecuente y ha elegido la película más importante, en cuanto a premios y valoración, de este curso. Poco importa, ya, que la elección se haya hecho un año después (Pa Negre pertenece a la cosecha de 2010); que la opción Almodóvar fuera la más conveniente o que la obra de Villaronga vuelva, una vez más, a la postguerra. Dimes y diretes que no ensombrecen la calidad de una cinta plena en virtudes técnicas pero carente de innovación ante una estereotipada trama. ¿Es Pa Negre un triunfo de la forma sobre el fondo? En un análisis superficial la respuesta sería positiva. Pero el engranaje comandado por Villaronga ofrece una serie de detalles sutiles que se encuentran por encima de la media del cine español actual. El éxito de la dedicación y la pasión de un autor.

    El comienzo del metraje es sobresaliente. Con una insólita escena que golpea de lleno en la retina y se queda grabada en la memoria. Un prólogo brillante que parece anunciar una cinta de misterio y venganza de primera categoría. Esas expectativas se van disipando a medida que transcurren los minutos y todo converge en un drama rural con todos los tópicos del cine de la guerra civil española: “buenos y crueles”, “vencedores y vencidos” y todo dentro del relato del despertar de la pubertad y la conciencia de un niño de diez años. Ambientada en una zona arbórea de la Cataluña pastoral, el eje de la trama son las relaciones entre los habitantes de dicho pueblo. Un mundo de rencor y venganza que no termina de desarrollarse en favor del apéndice narrativo político y judicial.

    Pa Negre ImagenPese a ésto, una lúgubre aura va envolviendo el filme extrapolando la zozobra a un espectador curioso ante ese cruel e incómodo lugar. Allí nada es fácil para el joven Andreu, desde su relación con sus contemporáneos cómo con una familia pendiente de un hilo. Todo hasta llegar a un desenlace más que satisfactorio pese a una de serie de preguntas cuya respuesta depende de la perspectiva de la platea. Un prisma diferente desde el que ver el gran episodio de la historia de nuestro país en el siglo XX. El paisaje, la fotografía, la música de Jose Manuel Pagán se une a las notables interpretaciones de Nora Navas y Laia Marull en un producto bien dirigido pero de narración intermitente. El cine español no necesita otra nueva revisión de la Guerra Civil por muy bien que lo envuelva un gran Agustí Villaronga.

    Lo Mejor: El arrollador inicio. El buen nivel de las interpretaciones. La fotografía de Antonio Riestra.

    Lo Peor: Tópico desarrollo visto en anteriores filmes de idéntica temática.

    Puntuación: 6/10 CINE ESPAÑOL 2010/POSTGUERRA/CINE EUROPEO 2010.
    por Emilio M. Luna
    octubre 19, 2011

    PA NEGRE (PAN NEGRO, AGUSTÍ VILLARONGA, 2010)

    por Emilio M. Luna | octubre 19, 2011

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