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    Sitges 2012
    Sitges 2012
    Grabbers, de Jon Wright

    Extraterrestres en el pueblo

    crítica de Grabbers | de Jon Wright, 2012

    Desde los añorados años 50, el cine de ciencia ficción ha llenado de fantasía las pantallas de cine con encantadoras producciones de serie B en las que pequeñas poblaciones se han visto puestas en peligro por amenazas de diversa índole. Alienígenas llegados del espacio exterior, animales de gigantescas dimensiones por algún tipo de mutación, seres monstruosos surgidos de fallidos experimentos, cualquier excusa fue buena para divertir a un público sin más ambiciones que la de evadirse durante hora y media de la realidad y disfrutar de un cine desprejuiciado y artesanal. Con los años y los avances en el campo de efectos especiales, cada vez se ha ido haciendo menos películas de este tipo, exceptuando puntuales (y agradecidas) monster movies que, de vez en cuando, nos hacen recordar aquel cine clásico. Temblores (Ron Underwood, 1990), Deep Rising (Stephen Sommers, 1998), Arac Attack (2002, Ellory Elkayem) o La plaga (James Gunn, 2006), pese a tratarse de títulos menores, recuperan gran parte del encanto de otros tiempos, algo que también podría aplicarse a Grabbers, este humilde y simpático filme irlandés que fue presentado a concurso en el Festival de Sitges de 2012. No se puede decir que ofrezca nada nuevo bajo el sol ni argumental ni estilísticamente, pero tiene suficientes atractivos para convertirse en un pequeño título de culto para los fanáticos del género.

    La acción traslada al espectador a un pequeño pueblo costero irlandés en donde parece que nunca pasa nada pero que, de la noche a la mañana, se verá preso de una sanguinaria invasión por parte de unos monstruos con tentáculos provenientes de otra galaxia, una rara especie de pulpos gigantes que empieza a hacer disminuir su número de habitantes. La gracia del asunto radica en que los pueblerinos son muy dados a pasarse las horas muertas en la taberna del lugar e incluso los agentes de la ley tienen serios problemas para mantenerse sobrios en horas de trabajo, algo que les vendrá muy bien para mantenerse con vida, ya que estos seres parecen no tolerar el alcohol. También tiene su punto divertido en comprobar cómo se adapta una estirada agente de policía recién llegada a la comunidad a las costumbres etílicas de sus vecinos. Grabbers, por encima de sus toques de ciencia ficción y terror, es una comedia costumbrista que bebe muchísimo del espíritu de la estupenda trilogía de EdgarWright –Zombies Party (2004), Arma fatal (2007) y, sobre todo, Bienvenidos al fin del mundo (2013)–, confiando toda su efectividad cómica en la excentricidad de su nutrida galería de personajes secundarios y en el obligado romance incipiente entre el borrachín jefe de policía y la novata agente.

    por José Martín León
    febrero 09, 2014

    Crítica | Grabbers

    por José Martín León | febrero 09, 2014
    Tucker & Dale contra el mal

    Tucker & Dale contra los tópicos

    crítica de Tucker & Dale contra el mal | Tucker & Dale vs Evil, de Eli Craig, 2010

    Es una verdadera lástima que, contando con el beneplácito de la crítica y el espectador —obtuvo el Premio del Público en el prestigioso SXSW Film Festival— de medio mundo, Tucker y Dale contra el mal (Tucker & Dale vs. Evil) permanezca inédita en nuestro país. A pesar de haber sido anunciada y cancelada en un par de ocasiones por Vértigo Films, que incluso se planteó en un momento dado lanzarla directamente en DVD, todavía no hay noticias oficiales ni definitivas sobre su llegada. Estamos ante uno de esos casos, cada vez más frecuentes, en los que los cinéfagos más curiosos y periféricos no tenemos otro remedio que recurrir a ediciones extranjeras que o bien no llevan subtítulos en nuestro idioma (con lo cual, o sabes un poco de inglés o estás perdido) o sí que los llevan pero no son compatibles con nuestros reproductores. Hay una opción alternativa: la otra, la fea, esa que no hace falta explicar y que tan poco nos gusta, pero que tanto usamos cuando se convierte en nuestra única aliada en estos tiempos de sequía de estrenos arriesgados. Es una pena que tengamos que recurrir a eso para poder disfrutar de una de las mejores y más imaginativas comedias terroríficas que se han filmado en los últimos años. Pero dejemos de lamentar algo que, al fin y al cabo, aunque de manera casi inevitable, ya suena a tópico en muchas críticas debido al estado de la industria audiovisual en general y la exhibición cinematográfica en particular. Mejor celebremos la calidad de la película, que es a lo que hemos venido aquí y no a lloriquear tanto. Porque, en un campo donde abundan las producciones sin gracia, sin nada nuevo que ofrecer, clónicas y basadas en el puro efectismo más barato o los guiños y codazos, la cinta de Eli Craig supone un soplo de aire fresco capaz de reverdecer el yermo terreno de los tópicos del terror campestre y llenarlo de humor, amor e inteligencia.

    Con un prólogo que utiliza las formas del found footage (y que, ojo, SPOILER, es el verdadero final de la historia… aunque nos pase desapercibido en un primer visionado), la película muestra inmediatamente después sus cartas sin pretender ocultar demasiado al espectador: esto va de unos adolescentes muy tontos y llenos de prejuicios generados, en su mayoría, por el propio cine de terror, y de unos paletos con pinta de brutos pero incapaces de infringir dolor a ningún ser vivo… al menos de manera voluntaria. El pavor que los jóvenes sienten ante la presencia de estos montañeses es uno de los detonantes de la trama, ya que este pánico infundado desemboca en una serie de muertes ridículas, accidentales y, en su mayoría, tronchantes. Muertes con las que Tucker y Dale, los protagonistas de la función, no tienen nada que ver y que se nos muestran desde el principio como lo que son: un puñado de maneras tontas de morir que, a efectos de posibles investigaciones posteriores, bien podrían pasar como despiadados asesinatos. Es esta tensión entre unos y otros, entre los (falsos) héroes suicidas y los (también falsos) villanos inofensivos, la base sobre la que se sustenta toda la película y la que define su condición de comedia gore. Sin embargo, en lugar de recurrir a la parodia burda o de recrearse en los tópicos, que sería lo fácil, Tucker & Dale vs. Evil se entrega al juego de darles la vuelta y construir en torno a esa inversión una serie de set-pieces tan jugosas e hilarantes como la de la persecución con motosierra incluida o el percance con la trituradora de madera. Lo más sorprendente de todo quizá sea que, a pesar de que esa dinámica se repita desde los primeros minutos, los gags siguen funcionando maravillosamente bien durante (casi) todo el resto del metraje, incidiendo en un humor basado en el reconocimiento de clichés y la transgresión de los mismos.

    por Unknown
    octubre 16, 2013

    Crítica | Tucker & Dale contra el mal

    por Unknown | octubre 16, 2013
    Tower Block

    EL FRANCOTIRADOR FANTASMA

    crítica de Tower Block | James Nunn & Ronnie Thompson, 2012

    El cine británico nos sorprende de cuando en cuando con propuestas frescas y originales que, con presupuesto mínimo y mucha imaginación, pueden competir perfectamente en entretenimiento y eficacia con las grandes producciones de Hollywood. Este fue el caso de Attack the Block (2011) de Joe Cornish, una de las sorpresas más agradables de la temporada, que mostraba la encarnizada lucha entre los residentes de un bloque de viviendas de los suburbios de Londres contra una invasión alienígena. El éxito de aquella desacomplejada pequeña película ha debido inspirar (y mucho) a James Moran a la hora de escribir el guión de esta Tower Block (2012) que repite la mayoría de aciertos de aquella, utilizando armas muy similares en su búsqueda por el espectáculo. Los sanguinarios extraterrestres de Attack the Block son sustituidos aquí por la enigmática figura de un francotirador asesino que, en la mayor parte del metraje, permanece invisible a los ojos del espectador, lo que le da un aire casi de cine de terror a la propuesta, deudora de aquella mítica El diablo sobre ruedas (1971), de Steven Spielberg.

    De nuevo, tenemos como escenario uno de esos enormes bloques de vecinos tan característicos de las zonas más desfavorecidas del Reino Unido, donde conviven en colmena individuos de la más diversa calaña. La mayoría de estos habitantes ya han desalojado el ruinoso edificio, presionados por el promotor, pero los vecinos de una de las plantas más altas continúan resistiendo en sus casas. La mayoría de estas personas se alejan de lo que podría definirse un ejemplo de conducta y comportamiento. En el mismo pasillo se concentran una madre soltera que maltrata a sus niños, una pareja de traficantes de drogas, un pobre perdedor que pasa sus días alcoholizado o un macarra que se dedica a sacarle el dinero al resto de residentes con la excusa de mantenerles seguros de la delincuencia de la zona, entre otros. La pesadilla comienza inesperadamente cuando un día, un francotirador comience a disparar desde el edificio de enfrente, aniquilando una a una a estas personas, sin permitirles abandonar el bloque. Esta situación límite, de auténtica pesadilla, desenterrará un oscuro recuerdo del pasado entre los vecinos cuando, meses atrás, asistieron al apaleamiento y posterior asesinato de un adolescente en el pasillo de su planta, sin atreverse a testificar posteriormente ante la policía. Posiblemente, el misterioso asesino que les acecha desde el otro lado de la calle sea una especie de justiciero en busca de venganza.

    por José Martín León
    agosto 14, 2013

    Crítica | Tower Block

    por José Martín León | agosto 14, 2013
    John Dies at the End

    Canis Ex Machina

    crítica de John muere al final (John Dies at the End, Don Coscarelli, 2012).

    No se puede decir que la carrera de Don Coscarelli sea demasiado prolífica ni variada: desde que debutara en 1976 con el drama Jim, the World’s Greatest, sólo ha dirigido nueve películas más y un episodio para la serie de televisión Masters of Horror (Incident on and off a mountain road, 2005). De sus diez cintas, tres de ellas son secuelas de su mayor éxito, Phantasma (1979), con la que se hizo famoso y que, durante un tiempo, hizo de él una de las grandes promesas del terror norteamericano. De hecho, fue tal el impacto de dicho largometraje que, pese a que otros de sus proyectos no resultaran tan exitosos (las simpáticas El señor de las bestias, de 1982, y Escuela de supervivencia, de 1988), Coscarelli ha seguido contando con cierto beneplácito entre el fandom más nostálgico y menos exigente, aunque con la indiferencia de la mayor parte de la crítica. En un giro de improviso que nadie supo anticipar, apareció de la nada un perro verde, una bendita anomalía, una sugerente rareza que, con el título de Bubba Ho-Tep (2002), inoculó en esa crítica que hasta entonces le rechazaba la sensación de que había nacido un nuevo Coscarelli. Alejado de su saga Phantasma y basándose en un relato de Joe R. Lansdale, el director se sacó de la manga una sorprendente comedia con tintes terroríficos, mucho humor negro y ciertas dosis de nostalgia y tristeza que supieron ganarse las simpatías del jurado de varios festivales. En ello también jugó un peso importante la encomiable labor de Bruce Campbell como un achacoso Elvis Presley (o su impersonator, depende de a quién creamos) que debía enfrentarse a una momia con hambre de almas frescas (aunque viejunas). Parecía que, gracias a la buena recepción de Bubba Ho-Tep, la carrera de Coscarelli se reactivaría y tendríamos nuevos trabajos suyos con mayor frecuencia, pero lamentablemente no fue así.

    Y entonces, de nuevo, tras un periodo de silencio de diez años, otro extraño artefacto volvió a poner a Coscarelli en el mapa. Hablamos, por supuesto, de John dies at the end, premiada en los festivales de Filadelfia y Toronto con sendos galardones otorgados por el público. No es casual, ni mucho menos, la naturaleza popular de estos premios: estamos ante la película perfecta para las sesiones golfas, un festín para los gourmets del fantástico más desprejuiciado, una locura lisérgica que se convierte en la inesperada mezcla entre el horror cósmico de H.P. Lovecraft, la paranoia drogadicta de William Burroughs y el frenesí adolescente de Las alucinantes aventuras de Bill & Ted (Bill & Ted’s excellent adventure. Stephen Herek, 1989). Todo ello pasado por el filtro del propio Coscarelli y su querencia por las dimensiones paralelas, los bichos y las esferas plateadas. No es de extrañar que John dies at the end posea esa personalidad mutable y episódica, ya que es así desde su origen. La película toma su argumento prestado de una novela homónima escrita por Jason Pargin, bajo el seudónimo de David Wong, que comenzó a publicarse en 2001 en formato de capítulos a través de internet, antes de editarse en papel unos años después y convertirse en un hito underground (si me permiten el oxímoron). Con un arranque poderoso que nos propone un acertijo tan inquietante como aparentemente vacuo, la película presenta rápidamente sus intenciones de ir algo más allá de lo común, apartándose de los caminos trillados de la serie B y retomando el espíritu festivo e imaginativo que impregnaba los mejores momentos de la saga Phantasma (de la que, por cierto, recupera a Angus Scrimm, el mítico Hombre Alto que nos puso los pelos de punta en su día).

    por Unknown
    julio 09, 2013

    Crítica | John muere al final

    por Unknown | julio 09, 2013
    Antiviral

    LA SOCIEDAD ENFERMA DE LOS CRONENBERG

    crítica de Antiviral | Brandon Cronenberg, 2012

    ¿Se hereda el talento? En los últimos años, hemos asistido al nacimiento de una nueva generación de cineastas que, con mayor o menor fortuna, han intentado hacer carrera allí donde sus progenitores han dejado huella. Los vástagos de Francis Ford Coppola, David Lynch, Ivan Reitman o David Cronenberg están consiguiendo, a base de trabajos estimulantes y muy premiados, labrarse un nombre dentro de la industria cinematográfica. Brandon Cronenberg no siempre quiso ser director de cine. Comenzó a ganarse la vida como escritor, pintor y músico. Un tipo polifacético, sin duda. Era cuestión de tiempo que siguiera los pasos de su padre, el controvertido realizador canadiense David Cronenberg, lanzándose a probar fortuna tras las cámaras. Tras realizar un par de cortos que se pasearon por diferentes festivales, la sección Una cierta mirada de Cannes 2012 fue la cita elegida para presentarnos a un nuevo cineasta que venía pisando fuerte. El apellido Cronenberg puede pesar como una losa. Si encima Antiviral, su debut cinematográfico, comparte con el universo de su padre esa obsesión por el horror corporal –con transformaciones físicas, infecciones y demás miedos humanos–, las comparaciones son inevitables. Visto su triunfo en Sitges (donde se llevó el premio a la mejor primera película) y Toronto (mejor ópera prima canadiense), parece que estamos ante un nombre a tener muy en cuenta en el futuro.

    por José Martín León
    junio 04, 2013

    Crítica | Antiviral

    por José Martín León | junio 04, 2013
    Maniac

    EL COLECCIONISTA DE MANIQUÍES

    crítica de Maniac | Franck Khalfoun, 2012

    En los últimos tiempos, en Hollywood viene proliferando un fenómeno que se podría achacar a la falta de ideas de los guionistas, pero que ciertamente, genera estupendos dividendos en la taquilla: actualizar películas de terror clásicas –especialmente de los 70 y 80–, aprovechando los últimos avances en efectos especiales. Los resultados artísticos de estas nuevas versiones se mueven desde lo notable –Halloween (2007), de Rob Zombie, Las colinas tienen ojos (2006), de Alexandre Aja, Posesión infernal (2012), de Fede Álvarez– al desastre más absoluto –Viernes 13 (2009), de Marcus Nispel, Pesadilla en Elm Street (2010), de Samuel Bayer, La profecía (2006), de John Moore–. Pocos iconos del terror quedan sin conocer su remake correspondiente, pero llama la atención que se hayan fijado en uno de los slashers más enfermizos y violentos del cine americano de principios de los 80. Maniac (1980), dirigida por el poco prolífico William Lustig –responsable también de la popular saga de serie B Maniac Cop–, nos presentó a uno de los asesinos en serie más inquietantes y repulsivos –mucho influyó el rostro pétreo de su protagonista, Joe Spinell– de la Historia del Cine: Frank Zito. Italo-americano, veterano de Vietnam y poco agraciado físicamente, Zito sufre un importante problema de trastorno de personalidad, que le hace salir cada noche a las calles de Nueva York en busca de chicas a las que asesina y arranca sus cabelleras. Con el pelo y la ropa de sus víctimas, decora la tétrica colección de maniquíes que puebla su apartamento, hasta que aparece en su vida una guapa fotógrafa –interpretada por la chica Bond Caroline Munro– de la que se enamora. 

    por José Martín León
    mayo 14, 2013

    Crítica | Maniac

    por José Martín León | mayo 14, 2013
    The Lords of Salem

    CRUCIFIJOS DE NEÓN

    crítica de The Lords of Salem | Rob Zombie, 2012

    Rob Zombie es un tipo peculiar. Polifacético donde los haya, en 1985 comenzó su carrera como cantante y compositor de heavy metal alternativo con su banda White Zombie, cuyas letras se caracterizaban por un pronunciado toque tenebrista. A partir de 1998 inicia su etapa como solista y en 2003 da el salto a la dirección de cine con la irregular La casa de los 1000 cadáveres, donde dejaba constancia de su gusto por la atmósfera insana y las grandes cantidades de sangre, sí, pero también de un extraño humor negro. En 2005, Zombie rueda la que para muchos es su mejor obra, Los renegados del diablo, que viene a ser una secuela de su ópera prima, pero con un estilo más setentero –deudor del Tobe Hooper de La matanza de Texas (1974) o el Wes Craven de Las colinas tienen ojos (1977)– y un bienvenido aire de western que le generó multitud de defensores. Su mayor éxito comercial lo logra, no obstante, en 2007 con Halloween, su excelente reinterpretación de la clásica La noche de Halloween (1978) de John Carpenter. Dos años después, la obligada continuación de ésta, Halloween II, se saldó con un inesperado fracaso de taquilla que provocaría que no llegara a estrenarse en las salas comerciales de España. Pese a todo, se trataba de una estupenda secuela, mucho mejor que cualquiera de las que conoció la cinta de Carpenter durante los 80. El 10 de septiembre de 2012, el Festival Internacional de Cine de Toronto tuvo el honor de estrenar la cinta que nos ocupa, The Lords of Salem, que generó una absoluta división de opiniones por parte de la crítica y los medios especializados.

    por José Martín León
    mayo 10, 2013

    Crítica | The Lords of Salem

    por José Martín León | mayo 10, 2013
    Wrong

    NO SECUESTRES A MI PERRO… POR FAVOR

    crítica de Wrong | Quentin Dupieux, 2012

    sección Atlas | Atlántida Film Fest

    Hace apenas tres años, Mr. Oizo enquistó uno de los subgéneros más irreverentes del cine —la comedia de terror grotesca—, mediante el uso de un objeto inanimado que se adivinaba risiblemente diabólico. Se trataba de la última creación de Quentin Dupieux (nombre real del mecenas musiquero Mr. Oizo), un autor que bebía del underground electrónico y de ciertas escuelas posmodernas que traducían el humor netamente prosaico y entendible a un lenguaje oblicuo, cercano a la languidez formal que prestigian determinados círculos independientes. Aquel filme, titulado Rubber, provocó asombro en muchos festivales de género, donde suelen mirar con lupa el principal ingrediente que los sustenta: la pasión de una cinefagia que se resiste al paso del tiempo. Y, aunque pueda parecer una idea demasiado psicotrópica, Rubber nos mostraba a un personaje de caucho, de goma que gira sobre el alquitrán o espera en montañas y torres de goma habitualmente negra. En resumidas, se trataba de un neumático de coche cuyos poderes extrasensoriales daban muerte a cualquiera que se cruzase en su ruta. Vértigo y golpe a la rigidez, buscando las coordenadas de la memoria colectiva de su público. Terror, surrealismo supurante y, entre tanto, la intervención, nada divina, de una mujer. Desde París, pero sin amor. Al estilo Dupieux.

    por Anónimo
    mayo 02, 2013

    Crítica | Wrong

    por Anónimo | mayo 02, 2013
    Sightseers
    mejor actriz y mejor guión | Sitges 2012
    crítica de Sightseers | Ben Wheatley, 2012

    Las road-movies se han consolidado como un género aparte. Si bien es usual que respondan a los principios de otros géneros más universales y antiguos como la comedia, tienen características y propiedades que los diferencian de otras producciones. El rasgo distintivo va más allá del concepto de “viaje”. No simplemente se trata de recorrer una trayectoria física, sino de vivir ese recorrido, de palpitarlo, de transformarse. En una road-movie cómica, como es el caso de Sightseers (Reino Unido, 2012), las cosas nunca saldrán como han sido planeadas: la configuración de sus personajes, junto a los imprevisibles giros del guión, son factores imprescindibles para este tipo de trabajos. El toque de gracia está dado precisamente por ese quiebre de toda estructura preestablecida, de toda norma, de toda ética. Por ello, y tan sólo por ello, puede clasificarse a esta producción británica como una comedia.

    por Anónimo
    abril 09, 2013

    CRÍTICA | SIGHTSEERS

    por Anónimo | abril 09, 2013
    The Sinkholes
    ¿POR QUÉ LO LLAMAN CIENCIA FICCIÓN CUANDO QUIEREN DECIR SOPOR?
    crítica de The Sinkholes | Les Gouffres, Antoine Barraud, 2012

    sección atlas | Atlántida Film Fest

        Lamentablemente, es habitual encontrarnos con películas que sobre el papel parecen mucho mejores de lo que terminan siéndolo a la hora de la verdad. Ideas brillantes (o al menos, prometedoras) que acaban tristemente en desastre en su traslado del guión a la pantalla. Cuando me acerqué a ver The Sinkholes (o Les Gouffres, como gusten), tenía, a priori, un buen puñado se indicios que presagiaban que podría encontrarme ante algo realmente interesante. En primer lugar, supuestamente, estamos hablando de un filme de ciencia ficción de carácter indie. Ya me estaba frotando las manos cuando leí la sinopsis: Aparecen cinco misteriosas cuevas en diferentes partes del mundo y los expertos no logran explicarse cómo nunca antes habían sido detectadas desde el aire por los satélites, debido a sus enormes proporciones. Un grupo de hombres se dispone a iniciar una peligrosa expedición a lo más profundo de estas cavernas, desde una zona donde se repiten continuamente unos extraños movimientos sísmicos. Suena genial, ¿A que sí? Podríamos pensar en magníficas cintas del cine fantástico cuya acción tiene lugar en claustrofóbicos ambientes, como Abyss (1989) de James Cameron o The Descent (2005) de Neil Marshall. Bendita ingenuidad. Luego miras el reparto y ves al excelente Mathieu Amalric, el protagonista de La escafandra y la mariposa (2007) de Julian Schnabel, y a Nathalie Boutefeu, una actriz estupenda a la que hemos podido disfrutar en obras como Su hermano (2002) de Patrice Chéreau o Un secreto (2007) de Claude Miller. Empiezo a creer que la película valdrá la pena. Craso error. Se la compara con otras obras controvertidas del género fantástico más de autor como son Pi (1998) de Darren Aronofsky o Primer (2004) de Shane Carruth. Decidido, me pongo a verla con grandes expectativas, que encima dura 62 minutos, por lo que no debería aburrir.

    por José Martín León
    marzo 26, 2013

    CRÍTICA | THE SINKHOLES

    por José Martín León | marzo 26, 2013
    Robot & Frank
    AMISTAD MÁS ALLÁ DE LA MEMORIA
    Un amigo para Frank | Robot & Frank, Jake Schreier, 2012

         Premio del público en el último Festival de Sitges y nominada a mejor guión en los Independent Spirit Awards, Robot & Frank es una de esas pequeñas películas independientes nacidas con todas las papeletas para ganarse la simpatía del gran público, gracias a una afortunada conjunción de ingredientes. En primer lugar, una historia tierna (excelente libreto de Christopher D. Ford), que habla de una enfermedad tan devastadora como el Alzheimer, con gran sutileza, sin ahondar en los aspectos más sórdidos - algo que la diferencia radicalmente de su coetánea Amour de Michael Haneke -, añadiendo un atractivo elemento de ciencia ficción con el personaje del robot. Luego están las buenas interpretaciones de un reparto perfectamente escogido, donde Susan Sarandon, James Marsden y Liv Tyler funcionan como eficaces refuerzos a la magnífica creación de Frank Langella -se barajó su nombre durante meses, como posible candidato al Oscar al mejor actor-. Peter Sarsgaard, por su parte, realiza un increíble trabajo poniéndole voz al robot, dotándolo de una amplia gama de matices. Finalmente está la inteligente dirección del debutante Jake Schreier, que dosifica sabiamente humor, drama y fantasía, para obtener una película equilibrada, en la que no falta ni sobra nada, utilizando un ajustado metraje de menos de 90 minutos.

    por José Martín León
    febrero 22, 2013

    CRÍTICA | UN AMIGO PARA FRANK (ROBOT & FRANK)

    por José Martín León | febrero 22, 2013
    Compliance, de Craig Zobel
    EL COMPORTAMIENTO DE LA OBEDIENCIA
    Confiance | Craig Zobel, 2012

    "En las desgracias hay que acordarse del estado de conformidad con que miramos las ajenas"
    Epicteto de Frigia

    por Anónimo
    febrero 10, 2013

    COMPLIANCE (CRAIG ZOBEL, 2012)

    por Anónimo | febrero 10, 2013
    Crítica de The Cabin in the Woods - La cabaña en el bosque

    REVISIÓN DE LAS NORMAS

    crítica de La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods, Drew Goddard, 2012)

    Está claro que dentro del cine de terror podría decirse que, o está todo inventado, o existe una gran crisis creativa para ofrecer propuestas diferentes a cualquier cosa que ya hayamos visto antes. Consciente de ello, cada cierto tiempo aparece una película que subvierte las normas de este género para, sin alejarse demasiado de lo establecido, insuflar un poco de originalidad. Fue el caso de Scream (1996) de Wes Craven, que empleó de manera muy inteligente todos los tópicos de los filmes de psicópatas que hicieron furor en los 70 y 80 - con La noche de Halloween (1978) como principal referente - para homenajear sanamente a este subgénero. La fórmula del éxito residió en un estupendo guión de Kevin Williamson -responsable de los libretos de Dawson crece-, cargado de humor negro (sin caer en la parodia) y referencias cinéfilas para los más fanáticos. Las secuelas posteriores que originó fueron perdiendo fuelle, preocupándose más en recaudar millones que en complacer a los fans u ofrecer alguna novedad digna de mención. Pues bien, este 2012 hemos conocido al equivalente de Scream para el subgénero de monstruos y fantasmas. The Cabin in the Woods (La cabaña en el bosque en España) puede presumir de una absoluta falta de complejos a la hora de mezclar ingredientes de muchos clásicos del terror, pero siempre dentro de un ingeniosísimo guión de Drew Goddard –también director de la cinta- y de otro afamado nombre de la televisión, Joss Whedon - artífice de series de culto como Buffy y Firefly y reciente realizador de Los Vengadores -, nominado para algunos premios de Sociedades de Críticos de Cine como los de San Diego, Detroit o St. Louis.

    por José Martín León
    enero 13, 2013

    Crítica | La cabaña en el bosque

    por José Martín León | enero 13, 2013
    Crítica de El cuerpo, de Oriol Paulo
    VINO DE TETRA BRIK
    El cuerpo (Oriol Paulo, 2012)

    Hace diez meses, José Coronado subió la aséptica escalinata de los premios Goya para recoger su trofeo a una labor encomiable. Rompía así cierto escepticismo que se cernía sobre él debido a la discordancia de su filmografía y a su largo paso por televisión. Probablemente sin querer, por su estatus de guapo con percha de galán, fue identificado como el sucesor lánguido de un Carlos Larrañaga en su faceta más popular. Aquel cabezón que sostenía entre sus manos consagraba por fin a un tipo eternamente bajo sospecha, harto de yogur y demás lavativas gastrointestinales. El director vasco Enrique Urbizu había hecho de él su actor fetiche, demostrando que si tocabas la tecla adecuada o le conducías con inteligencia (y ojo de sastre), podía llegar a ser un actor solvente, creíble, e incluso conmovedor. Coronado necesitaba vacunarse contra las inseguridades de Coronado: complejos que se filtraban de una u otra forma en sus intervenciones. El veneno de las series españolas, además, contaminaba a todos aquellos que pretendían valerse del recurrente trampolín hacia el estrellato en primera división. O sea, el cine. De alguna manera, su victoria en los Goyas valía por dos: eliminaba de un plumazo la única esperanza de Mientras duermes, filme que había adquirido su única papeleta (algo incomprensible, por cierto) en la categoría de mejor intérprete masculino, gracias a ese inefable camaleón llamado Luis Tosar. Coronado se imponía –con mayor o menor merecimiento– a un actor superlativo, modélico, extraordinario por su rictus y su registro inabarcable. No habrá paz para los malvados supuso un trámite ineludible para la Academia, deudora del corrupto Rafael Mazas de La caja 507 y del tranquilo hermano de un ludópata con una mujer demasiado abandonada, cariñosa y excepcionalmente sencilla. La vida mancha materializaba aquello tan ordinario y sincero de “la puta vida”. Resultaba tan obvio como justo opinar que nadie sabía dirigir a Coronado, salvo Enrique Urbizu. Hasta hoy.

    por Anónimo
    diciembre 19, 2012

    EL CUERPO | CRÍTICA

    por Anónimo | diciembre 19, 2012
    Crítica de Holy Motors, de Léos Carax - Holy Motors review
    DE SIMIOS Y FLIPADOS
    Holy Motors (Léos Carax, 2012)

    Algún día, más temprano que tarde, se escribirán sesudos ensayos acerca de la génesis de Holy Motors (Francia, 2012). Los teóricos de vanguardia hablarán de su director, el francés Léos Carax, como un prolífico artista capacitado para indagar en las cloacas de la ficción, de la calentura creativa que atravesaba en el momento de tejer su incomprendida obra maestra. Aparecerán defensores y detractores, ambos escupiendo bilis en una competición de petulancia extrema (la opinión, como los genitales, brota de la entrepierna, y hay que marcar verbo). Aparecerán espectadores fríos, asqueados, rabiosos, ebrios de placer y sobrios por incomprensión, reclamando el dinero de su entrada o las dos horas de su preciado tiempo, quizá hipnotizados ante la maquinaria visual del enésimo “enfant terrible” –qué alarde de originalidad–. Todo cabe en una película que oscila entre el surrealismo y la autopsia del espectáculo más harapiento: hay en él una mirada demasiado enfermiza, centrada en el proceso orgánico de composición. Y sin embargo, huele a ida de olla, a disparate sin aval narrativo, ni siquiera de manera consciente o con algún fin. Es un artefacto que inmola todo esquema previo, que arranca y concluye en un letargo expectante.

    por Anónimo
    noviembre 15, 2012

    HOLY MOTORS | CRÍTICA

    por Anónimo | noviembre 15, 2012
    Pen-ek Ratanaruang, Sitges 2012
    Ayer concluyó la 45ª edición del Festival de Sitges. Una entrega de buen nivel que levanta un certamen algo renqueante en los últimos años. Cintas como ‘Looper’ (Clausura), ‘Lo imposible’, ‘Cosmópolis’, ‘Holy Motors’, ‘Antiviral’, ‘Beasts of the Southern Wild’, ‘El hombre sin pasado’, ‘Keyhole’, ‘Siete psicópatas’ o ‘Mekong Hotel’ han elevado el tono medio de una programación que ha sido acogida positivamente por el público y la crítica. Incluso ha habido hueco para clásicos como ‘E.T. el extraterrestre’, ‘Reservoir Dogs’ y ‘Memento’. Como es habitual, a modo de reflexión, elegimos los filmes más destacados y que habrá que tener en cuenta en las próximas fechas. Las cinco de Sitges’12.

    por Emilio M. Luna
    octubre 15, 2012

    SITGES 2012 | LAS CINCO PELÍCULAS

    por Emilio M. Luna | octubre 15, 2012
    Sightseers - Sitges
    Con la proyección de la esperada ‘Looper’ – que se estrenará el próximo fin de semana en España – esta tarde se pone punto y final a la 45ª edición del Festival de Cine Fantástico de Sitges. Esta mañana se ha anunciado un palmarés que ha ratificado las sensaciones del certamen. Las mismas que aupaban a ‘Holy Motors’ de Léos Carax como la mejor película exhibida en estos diez días. Como ocurriera en Cannes’12, la nueva cinta de Carax – que volvía tras catorce años de retiro – ha maravillado al público y la crítica. El jurado la ha premiado con los dos entorchados más importantes: mejor película y director. ‘Holy Motors’ arribará a la cartelera de nuestro país el próximo 16 de noviembre. Una de las apuestas más curiosas y sugerentes de la temporada.

    No ha sido la única triunfadora de esta edición. Creaciones como ‘Sightseers’ - fotograma de inicio - (mejor guión y actriz), ‘Robot y Frank’ (premio del público), ‘Chained’ (premio especial del jurado y mejor actor) y ‘Antiviral’ (premio del jurado joven) aparte de su buena acogida han logrado aparecer en el cuadro de honor de un evento que ha rayado a gran nivel. Salvo las típicas concesiones al género, se ha alabado una programación variada y llena de filmes interesantes. El máximo galardón a ‘Holy Motors’ aparte de un broche de oro al festival supone también un espaldarazo mediático para la organización ya que el filme de Carax seguro que será protagonista en este otoño y puede que en la temporada de premios europeos. Sitges recupera el tono en un mal año para los grandes festivales. Mañana en ‘El antepenúltimo mohicano’ seleccionaremos las cinco producciones más destacadas a nuestro juicio. A continuación, el palmarés.

    por Emilio M. Luna
    octubre 13, 2012

    SITGES 2012 | PALMARÉS

    por Emilio M. Luna | octubre 13, 2012

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