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    Atlántida Film Fest 2014
    Atlántida Film Fest 2014
    Honeymoon (Líbánky), de Jan Hrebejk

    El pasado siempre vuelve

    crítica de Honeymoon | Líbánky, de Jan Hrebejk, 2013

    ¿Es ésta la persona más indicada para pasar el resto de mi vida? ¿Hasta que punto conozco de verdad el interior de mi pareja? ¿Nuestro yo del futuro sería capaz de reconocer al del pasado, y si así lo hiciese, se sentiría orgulloso, o tal vez avergonzado? ¿Qué secretos recónditos se agazapan bajo una fachada educada, sociable y afectuosa con los suyos? ¿Un recuerdo que creíamos aniquilado posee la capacidad de cambiarlo todo y girar de lado la tortilla? Todas estas preguntas de talante universal que nosotros, los humanos, solemos plantearnos en diferentes momentos de nuestras vidas subyacen en las profundidades de Honeymoon, un inquietante largometraje checo. Envuelto en suspicacias varias, condimentado con una tenebrosa música de piano capaz de erizar los pelos de muchas nucas, y basado en la evolución psicológica de sus personajes, y cómo éstos se adaptan o rebelan a los roles clásicos que la sociedad espera de ellos, asi como las tiranteces que surgen a raíz de un pasado turbulento, Honeymoon provoca una sensación de desazón que va engordando con el avance de su hilo argumental. El suspense ya camina de puntillas desde los primeros instantes de esta historia y la inclusión de un poderoso elemento sorpresa-que, cuando se escoge con acierto, es un filón de inmenso potencial- nos trasladan a un mundo donde reinan las dudas y las mentiras tienen las patas muy cortas. La narración parte de una base cotidiana: Teresa y Radim son dos treintañeros, con experiencias fracasadas en anteriores relaciones de pareja, acicalados y entusiastas a punto de pronunciar sus votos matrimoniales en compañía de viejos colegas y familiares queridos, incluido el hijo que Radim conserva de un matrimonio pasado. Todo parece impregnado de un ambiente de júbilo y celebración, entre canapés, copas de vino, chapuzones en el río y meteorología soleada, hasta que en la ceremonia irrumpe un hombre misterioso, flacucho y de inquietante presencia, llamado Jan Benda, supuesto viejo amigo de Radim, al que nadie parece haber invitado. Sus intenciones, a priori oscuras, y sus sutiles pero inquisitivas preguntas hacia el dúo de enamorados se convierten, desde el comienzo, en una intriga que dará al espectador ganas de seguir escarbando y escarbando hasta encontrar algo interesante.

    por Anónimo
    abril 19, 2014

    Crítica | Honeymoon (Líbánky), de Jan Hrebejk

    por Anónimo | abril 19, 2014
    Estos días, de Diego Llorente

    El tiro errático

    crítica de Estos días | de Diego Llorente, 2014

    Estos días, debut en el cine de Diego Llorente, bebe de diversas fuentes recientes del cine español: al principio se asemeja a La herida, de Fernando Franco, por su acercamiento asfixiante y el análisis en apariencia exhaustivo que hace del personaje principal interpretado por el amateur David Cuetos al que sigue en su vida diaria, haciendo hincapié en los momentos rutinarios y cotidianos; por otro lado, poco a poco se va alejando de este joven para centrarse también en su novia y en la ruptura de la relación, confrontando a la película con Stockholm, de Rodrigo Sorogoyen, que paradójicamente los dos protagonistas ven justo antes de terminar su romance; pero durante toda la cinta la aproximación a la historia y a sus personajes se acerca al cine de Jaime Rosales, buscando siempre el plano escondido, huyendo del típico retrato de la escena para encontrar la visión vacía del espacio y el tiempo que permite encontrar el punto de fuga y ahondar en la vacuidad de la vida de sus personajes. Sería, algo así, como si Jaime Rosales rodara una cara B de Stockholm girando el foco de manera errática entre sus dos protagonistas.

    Resulta interesante esta idea de la cara B. Si Sorogoyen juega con el idilio y el ligoteo romántico y juguetón del siglo XXI para profundizar en los fantasmas de los dos protagonistas y acabar montando un drama psicológico, Llorente apunta hacia la miseria rutinaria que acecha a la juventud en pareja. Lo hace de modo sutil, excesivamente sutil, y al final su discurso se acaba perdiendo. ¿Estamos ante un joven en paro? ¿Ante un ni-ni sin oficio ni beneficio? ¿Un joven consumido por su entorno? La joven nos plantea las mismas preguntas. No es que necesitemos una presentación de los personajes al estilo más convencional, es más bien que la falta de posición del director frente a su historia repercute directamente en nuestra percepción de la misma. Tampoco es que la información excesiva y una relación causa-efecto coherente sean necesarias para entender, disfrutar y valorar esta o cualquier otra cinta. El problema es que todo se presenta a medias (la familia, la relación, los amigos…) y, al final, la película se queda coja, sin hondura. Su objetivo se sitúa en el retrato del tedio, eso es lo que busca colocando la cámara tras los personajes, por ejemplo, o filmando un viaje en coche a través de la aburrida visión de la carretera desde la luna mientras escuchamos una conversación anodina. El relato chejoviano que pretende crear Llorente está lleno de tiempos muertos y vacío de acción, pero en lugar de dejar huella y crear un discurso que vaya más allá de sus personajes, el resultado es un película liviana y sin profundidad que no logra sobrepasar los dramas puntuales de sus personajes y extraer conclusiones que ahonden en el momento moribundo de la sociedad en general y la juventud en particular. ¿Es esa la intención de la película? ¿Realmente hay una voluntad detrás de Estos días de ir más allá del individuo o, por el contrario, le estamos pidiendo peras al olmo? Su cercanía con el cine de Rosales y con el discurso intimista de gran calado nos deja con la miel en los labios y por eso echamos de menos ese pequeño paso adelante que le falta a la cinta. Es posible que 60 minutos no sean suficientes y que más metraje hubiera dado pie a una mayor reflexión y alcance de la cinta sin tener que renunciar a su planteamiento.

    por EAM
    abril 16, 2014

    Crítica | Estos días, de Diego Llorente

    por EAM | abril 16, 2014
    Family Tour

    La familia, esa gran desconocida

    crítica de Family Tour, de Liliana Torres, 2013

    Liliana Torres comparte con Mar Coll varios aspectos. Por un lado, ambas son catalanas y compañeras de promoción de la ESCAC, esa escuela que tantas alegrías nos está dando y que se ha convertido en un sello de calidad. De Mar Coll conocemos su gusto por las historias familiares y los lazos que nos unen y nos alejan en las relaciones cotidianas con los «nuestros», como pudimos ver en Tres dies amb la familia. Desde una visión totalmente pesimista, triste, pero con un punto socarrón y con espacio para el humor más sutil, Coll siempre consigue penetrar en la esencia de las relaciones humanas (sobre todo en su última película, la infravalorada Tots volem el millor per a ella). De Liliana Torres descubrimos ahora que también se interesa por esta visión de la familia en su primer largo, Family Tour. La directora se acerca, al igual que Coll, con la voluntad de analizar los cimientos de la desafección familiar, los pequeños detalles que nos separan y, a la vez, nos obligan a permanecer juntos a aquellos que nos lo han dado todo. Family Tour nos propone un análisis sobre la distancia con nuestras raíces y lo difícil que es enfrentarse a ellas a través de la historia autobiográfica de su directora, afincada en México. Liliana vuela a España para pasar unos días con su familia durante los que su madre la obliga a visitar a todos sus familiares: tíos, sobrinos, primos, abuelos… Gente con la que nos une un vínculo establecido que nos obliga a crear un vínculo emocional.

    por EAM
    abril 16, 2014

    Crítica | Family Tour

    por EAM | abril 16, 2014

    La pesadilla de un drogadicto con afición al terror italiano

    crítica de The Strange Colour of your Body’s Tears | 
    L'etrange couleur des larmes de ton corps, de Hélène Cattet y Bruno Forzani, 2013

    Vaya por delante que el universo de Helene Cattet y Bruno Forzani es un universo cerrado, hermético, altamente críptico y cercano a la esquizofrenia. Su narrativa es frágil y fragmentada. Comienza con un punto de partida, en apariencia sencillo, y poco a poco se ramifica y se obsesiona. Cada detalle de la trama adquiere importancia. La atmósfera es parte esencial de la experiencia y el azul y el rojo son el prisma a través del que se mira el mundo. La saturación de colores rodea a los personajes. Y el tenebrismo del ambiente dota al viaje de cierta esencia gótica. The Strange Colour of your Body's Tears (2013) es todo lo coherente que una obra como esta puede ser en una filmografía como la de Cattet y Forzani. Sólo han dirigido dos filmes, y ya desde sus primeros cortos, allá en el lejano 2003, su identidad estética estaba presente. Desde la fantasía sexual sadomasoquista que representaba el primerizo Chambre jeune, o el esencial El retrato de la dama de amarillo, esta visión algo enfermiza y caótica, cercana al giallo y al vouyerismo, ya marcó a fuego unos comienzos en los que ambos cineastas tomaron el cine italiano como base de todo su discurso. Ver sus primeros cortometrajes es ver extractos de lo que contienen sus películas. Amer (2009) comenzó entregando un ejercicio menos ambicioso, pero igualmente muy particular. Una historia que mezclaba la brujería del mejor Argento con los terrores Fulcianos de algo como El destripador de Nueva York (1982). Un relato de horror infantil, crecimiento y venganza, divido en tres grandes secuencias, cada una de ellas filmadas en una única localización, con un diálogo casi nulo, y una cámara con obsesión por las miradas. El espacio, que tan importante parece a veces, se olvidaba, a través de unos primeros planos que descontexualizaban toda escena centrándose sólo en determinadas sensaciones. Su cine ha sido definido ya por algunos medios como el denominado “neo-giallo” del siglo XXI.

    por Unknown
    abril 16, 2014

    Crítica | The Strange Colour of your Body’s Tears

    por Unknown | abril 16, 2014
    Writing Heads: Hablan los guionistas

    Cómo ser guionista y no acabar en el fondo de una piscina

    crítica de Writing Heads: Hablan los guionistas | de Alfonso S. Suárez, 2013

    «Era una actriz tan tonta, tan tonta, que para progresar se lió con el guionista».

    Quizás el nombre del asturiano Alfonso S. Suárez no les suene de nada. No se extrañen, eso sería lo normal. Y, sin embargo, es probable que gracias al fenómeno de viralidad de Youtube hayan visto en el muro de su Facebook fragmentos del primer largometraje que rodó allá por el año 2008 reducidos a adictivas píldoras: curiosas entrevistas a dobladores de cine, famosos por su voz, desconocidos en apariencia. Su voces en imágenes era la radiografía de un sector puesto continuamente en entredicho, atacado por motivos evidentes, e incomprendido en su oficio. Una luz tratando de desvelar a esos creadores ocultos que acababa dándoles sus quince minutos de fama. No hay diálogo con el entrevistador, sólo un micrófono que por primera vez sirve como arma de desahogo profesional, como reconstituyente de la existencia personal más allá de la creación. Writing Heads supone el siguiente paso. Encargo del sindicato ALMA, que agrupa a los principales guionistas del país, en su búsqueda de una mayor visibilidad para una figura tan importante como anónima en el desarrollo de una obra audiovisual. ¿Realmente tienen los guionistas el reconocimiento que se merecen? Sin presentaciones ni títulos de crédito, la cinta confía su esencia a las palabras de sus protagonistas, que animadas por un rítmico montaje nos van desvelando en una inapreciable y fluida progresión temática cómo son los universos que habitan: sus trucos, secretos, métodos, referentes… la situación personal y profesional del que dedica su trabajo a crear a partir de la nada los cimientos de la obra en el suelo de la incertidumbre del cine patrio. Así pues, la obra está constituida por una serie de reflexiones y sentencias de algunos de los principales guionistas de nuestro país. La lástima es que a pesar de que no carece de interés, en su reivindicación de figuras desconocidas se deje de lado a autores más notorios que, sin duda, se echan en falta –salvo al ubicuo Sánchez Arévalo—, y cuya ausencia muestra que se ha perdido una gran oportunidad de hacer el gran documental del guión (español).



    ¿Se plantean preguntas? Sí, muchas. ¿Respuestas contundentes? Ninguna. Cada escritor desarrolla su propia introspección, abre su mundo a la cámara y colabora en que sea tan estimulante transitar por las diversas barreras de la subjetividad buscando una conclusión definitiva. Sin embargo, no todo es perfecto, siendo evidente la falta de analítica en su estructura. Tras un inicio rápido, el ritmo no baja en las casi dos horas de duración, produciendo al poco tiempo un desbordamiento de ideas continuo. Desbordamiento que puede llegar a ser abrumador si se pretende seguir la obra con cierto nivel de reflexión personal. Motivo por el que se agradecen tanto las escenas intercaladas que liberan momentáneamente el desarrollo mostrando problemas de guionistas en la gran pantalla: Sunset Boulevard, El último magnate, Encuentro en París, La Condesa descalza o En un lugar solitario. Por todo ello, la obra es disfrutada en función de la cinefilia de cada uno. No obstante, por su tratamiento es en sí misma una pieza de obligada visión para estudiantes de cine o para cualquiera con cierta pretensión en un mundo tan ecléctico y cerrado. Una buena oportunidad para diseccionar la mente, más o menos vocacional, de ese que puede ser considerado el primer creador de la película, el único que parte de cero, el único bajo la ambivalencia de un trabajo tan y a la vez tan poco valorado. ¿Lo más llamativo? Que prácticamente la totalidad de los entrevistados pongan en duda la utilidad de los manuales de guión, que además cuestionen la idea de enseñar a escribir un guión, y que, en cambio, paradojas de la vida, sean profesores de dicha especialidad en másters universitarios y escuelas de cine. | ★★★ |

    Álvaro Martín
    redacción Valladolid

    España, 2013, Writing Heads. Dirección: Alfonso S. Suarez, Fotografía: Juan Tizón, Productora: Verité de Cinematografía, Entrevistados: Agustín Díaz Yanes, Gonzalo Suárez, Juan Tébar, Lola Salvador,Ignacio del Moral, Alicia Luna, Jaime Chávarri, Daniel Sánchez Arévalo, José Luis Acosta, Ángela Armero, Juan Carlos Cueto, Yolanda García Serrano, Cristóbal Garrido, Carlos López, Natxo López, Alberto Macías, David Muñoz, Inés París,Azucena Rodríguez, Virginia Yagüe. Presentación Oficial: 58 Seminci.

    por Unknown
    abril 16, 2014

    Crítica | Writing Heads: Hablan los guionistas

    por Unknown | abril 16, 2014

    El casting de la vida

    crítica de Casting | de Jorge Naranjo, 2012

    Ganadora de los premios de mejor actriz y actor de reparto para el conjunto de sus intérpretes en el festival de Málaga del año pasado, en el que además cosechó buenas críticas, Casting, de Jorge Naranjo, es una de esas películas independientes que algunos tratan de segunda cuando en realidad sus resultados están a la altura de las consideradas de primera. Se enmarca dentro de ese cine que intenta hacerse a gritos un hueco entre el público y la maraña de la distribución en salas comerciales, más bien interesada por ciertos parámetros económicos que no son prioritarios para sus creadores. Y, al final, el que pierde es el espectador, incapaz de llegar hasta estas películas, aunque, por suerte, existe Filmin y su Atlántida.

    Casting es, sin duda, una de las cintas más esperadas de la sección oficial, no solo por los méritos arriba indicados, sino también porque entronca perfectamente con un nuevo cine que se está labrando su lugar en nuestra industria. Se trata de un cine pequeño, que juega hábilmente con los límites de la realidad y la ficción y sin más pretensiones que las de hacer cine. Puede que por eso sus creadores hablen sobre la dificultad creativa, económica y vital que supone querer plasmar una historia en imágenes. La película que nos atañe haría una buena sesión doble con Ilusión, de Daniel Castro. Si esta se centra en la historia individual de un director con ideas puede que demasiado originales, Casting es más bien el retrato de una generación de actores que a su vez intenta reflejar esa generación joven que en ocasiones se considera perdida. Aun así, su falta de ambición en este aspecto la lleva por otros derroteros que la sitúan, muy a su pesar, en los términos de la romcom, del chico conoce a chica, que aunque Naranjo se esfuerce por exprimir su lado cómico menos convencional, terminan quedando fuera de lugar en una cinta que podría ser mucho más. Puede que también afecte a consolidar esta impresión su falta de estructura en lo que respecta a los personajes. Casting nos muestra todos los tipos de actores habidos y por haber: la actriz que se pasa al desnudo en revistas; el actor de método, aunque el suyo sea un simple Happy Birthday; el quemado de ir de casting en casting; la risueña que ve la vida de color de rosa... Su vocación de película coral se queda a medias por no enfrentar a todas sus marionetas justamente al proceso nuclear de la película, el casting, y así algunas tramas pierden interés y desequilibran la cinta (véase la historia de Juanra Bonet).

    El casting que da nombre a la película se construye como el momento de desnudo del personaje. En un entorno vacío de significado, sin decorados y en el que Naranjo se acerca a sus personajes a través de planos cada vez más cerrados, descubrimos el trasfondo real de estos jóvenes. Paradójicamente, en un lugar preparado para la ficción es donde se describe la “realidad” de la película (de nuevo, el juego entre estas dos fuerzas). Además, nunca aparta la mirada del actor durante proceso: es su momento, donde se descubre y aflora su verdadero interior frente a un trio que representa a los nuevos pesos pesados de la profesión que no se descubre hasta el final. Al igual que en Ilusión, donde la colaboración de David Trueba cortaba las alas y ponía los pies en el suelo a Daniel Castro, en Casting estos tres profesionales (cuyos nombres nos guardaremos, para crear un cierto misterio) se posicionan como los guías de la nueva generación, los abogados de la nueva horna de actores, capaces de decidir quién sobrevive y a quién echar a los leones, como si fueran emperadores romanos. Ante todo, hay que poner de relieve que en el fondo subyace un gran trabajo en los diálogos, en la dirección de actores, todos ellos geniales, y en la búsqueda de la naturalidad, además de una clara voluntad de trasladar a imágenes los sentimientos de sus protagonistas. Naranjo juega con la imagen (como las partes animadas, esos sueños imposibles de sus protagonistas), con el fuera de campo (la voz que dirige el casting, autoritaria y humillante, que se coloca por encima de los protagonistas incluso a nivel moral) y con la palabra (la ausencia de subtítulos en el arrebato de frustración del actor americano cuando habla en inglés, como símbolo de la incomprensión, de la falta de comunicación) para crear una puesta en escena original y tremendamente personal. Con todo ello, Casting nos demuestra la necesidad de potenciar y apoyar este tipo de propuestas y productos necesarios para tener una industria rica y completa. | ★★★ |

    Víctor Blanes Picó
    redacción Barcelona

    España, 2012, Casting. Director: Jorge Naranjo. Guión: Jorge Naranjo. Reparto: Esther Rivas, Javier López, Ken Appledorn, Nay Díaz, Marta Poveda, Ruth Armas, Beatriz Arjona, Dani Pérez Prada, Carmen Mayordomo.Productora: Gauger Films. Música: Julio de la Rosa. Fotografía: Alberto Morago.

    por EAM
    abril 15, 2014

    Crítica | Casting, de Jorge Naranjo

    por EAM | abril 15, 2014
    Almost in Love, de Sam Neave

    Triángulos de juventud

    crítica de Almost in Love | de Sam Neave, 2013

    ¿Existe una imagen que valga más que todas nuestras palabras y sirva para definirnos, para extraer la esencia de lo que fuimos realmente ? Una foto, un vídeo, un destello que nos despoje de todo lo superfluo y nos recuerde, años y años más tarde, quienes fuimos, a quien pertenecimos o a que nos encomendamos en los mejores años de nuestra vida. Un flash que retenga nuestros mejores sueños, nuestras amistades más brillantes o los demonios que no nos dejaron dormir. Hay ratos a priori insignificantes y cotidianos, que más tarde; semanas, meses o quizás años se revelan como momentos claves para entendernos a nosotros mismos, para encarrilar nuestros cauces, cortar lazos o hacernos mayores. Con el propósito de capturar dos fragmentos importantes de las vidas de sus personajes bajo un original y atrevido formato fílmico, nace Almost in Love, una obra del estadounidense Sam Neave que aunque acepte el calificativo de love story, lo hace sin remilgos, sin azúcar glass y sin la diabetes que precede a las habituales comedias románticas de taquilla para ahondar en profundidades más interesantes. Y lo hace desde dos bloques temporales claramente diferenciados: entre la primera y la segunda parte de la película transcurren dieciocho meses, y cada una de estas partes transcurre a tiempo real a lo largo de su correspondiente plano secuencia. Con lo cual, a la hora de enfrentarnos a esta cálida, naturalista, y luminosa Almost in Love, partimos de una base que puede suscitar sensaciones contrapuestas: el rechazo o la atracción por el plano secuencia, un formato valiente que debe ir acompañado de una realización espléndida y un guión con cuerpo para que el espectador no caiga en su butaca fulminado por el sueño. Y efectivamente, la cámara realiza un ejercicio de agilidad, ligereza y virtuosismo (haciéndonos voyeurs o cómplices de la situación, o quizás parte de esa diversa reunión de amigos), y el guión muestra un ritmo adaptado a la cotidianidad, con diálogos libres que dejan entrever secretos, rencores y pensamientos, y dosis ingentes de humor.

    por Anónimo
    abril 15, 2014

    Crítica | Almost in Love, de Sam Neave

    por Anónimo | abril 15, 2014
    At Berkeley

    La importancia de educarse

    crítica de At Berkeley, de Frederick Wiseman, 2013

    Hay profesiones y artes que existen desde los albores de la Humanidad, y la educación es una de ellas. Aunque la misma, huelga decirlo, se puede desarrollar en multitud de lugares y circunstancias, y de hecho está presente de forma casi constante en la vida de una persona, a lo largo de la historia se han consolidado métodos e instituciones específicas para llevarla a cabo. En el marco europeo, es bien conocida la tradición pedagógica griega y latina, así como el surgimiento de las universidades en el Renacimiento, y la posterior evolución, sobre todo durante el siglo XIX, hacia una educación más abierta y plural. Dentro de este progreso, en la actualidad se han mantenido naturalmente las formas más establecidas para enseñar y aprender, pero también se han consolidado nuevos caminos para difundir un activo no sólo intelectual y laboral, sino cultural y social. La educación a distancia y la información en red son hoy instrumentos imprescindibles en este campo, cuyo objetivo autoproclamado suele ser el de llevar la formación superior a los hogares de quienes no están en condición de recibirla in situ. Aunque si esto último se deriva de problemas económicos, debe ser combatido mediante ayudas y apoyos. El discurso no nos es extraño, y menos aún en una época de crisis como la que vivimos. Pero lo curioso del documental At Berkeley es que realiza una ardiente defensa de la educación pública, accesible para todos y de la que nadie debería quedar excluido, y a la vez sirve para instruirnos y literalmente adentrarnos en la vida universitaria sin salirnos de nuestro asiento y sin ir más allá de la pantalla.

    Lo consigue porque no se trata de un documental al uso. La narración en off, las imágenes de archivo y las entrevistas a cámara están totalmente ausentes: en vez de ello, se nos hace partícipes, sin filtros ni rodeos, de la cotidianeidad de la Universidad de California en Berkeley durante un curso académico, desde la imparcialidad y la paciencia que caracterizan el estilo del veterano documentalista americano Frederick Wiseman. Imparcialidad porque la cámara se coloca en el meollo de las clases y reuniones, las conferencias y eventos, las obras y los espectáculos, enfocando las acciones in media res y dejando que las mismas fluyan durante mayor o menor tiempo. Y paciencia porque la película se alarga hasta cerca de las cuatro horas de duración, lo cual permite ofrecer un panorama multidisciplinar y exhaustivo del campus californiano, mostrándonos varias sesiones de trabajo, de humanidades o ciencias; así como numerosos encuentros del cuerpo administrativo, docente o estudiantil, de manera que el conjunto no se eterniza ya que puede incluso vislumbrarse como una serie de pequeños capítulos separados. La visión global es en cualquier caso muy enriquecedora, pues realmente estamos presenciando, desde un punto de vista privilegiado, el día a día de una de las universidades más prestigiosas del mundo, y ante tamaña trascendencia la técnica algo irregular con la que se ruedan sus actividades se queda en un defecto menor.

    por Ignacio Navarro
    abril 14, 2014

    Crítica | At Berkeley

    por Ignacio Navarro | abril 14, 2014
    El tercero, de Rodrigo Guerrero

    Cronología de una fantasía cumplida

    crítica de El tercero | Rodrigo Guerrero, 2014

    Se abre esta película con una ventana de Messenger en la que, durante aproximadamente 15 minutos, asistimos a la conversación que se establece entre el joven Fede y una pareja gay de bastante más edad. La situación respira autenticidad, sin duda, presentándonos a un muchacho con poca experiencia en cuestión de sexo que, sin embargo, disfruta calentando al personal a través de la webcam, manteniendo charlas subiditas de tono con desconocidos, en las que fantasea con unos encuentros sexuales que difícilmente logrará materializar. En esta ocasión, parece que se decide a ir un paso más allá, ya que los atractivos maduritos con los que chatea le inspiran la suficiente confianza como para mostrar su cara a través de la cámara, en lugar del torso desnudo que acostumbra a lucir. En este primer tramo de la película, destaca la naturalidad de los diálogos, donde los tres personajes se dejan llevar por sus fantasías más lascivas, con un lenguaje perfectamente reconocible y veraz. También llama la atención la osadía del director a la hora de insertar fotogramas de películas X en medio de la conversación. El sexo está al alcance de todos en internet y, en este caso, supone una manera de evadirse de la realidad para Fede. Con este original y sugerente inicio, El tercero supone el segundo largometraje de Rodrigo Guerrero tras el thriller El invierno de los raros (2010). La película emplea unos escasos 70 minutos de metraje para mostrarnos con todo lujo de detalles la realización de la fantasía sexual del joven protagonista, desde el primer contacto vía chat con sus futuros amantes hasta la culminación del acto sexual en el piso de éstos.

    En los últimos tiempos, los realizadores han apostado por una forma mucho más libre y explícita de mostrar el sexo en pantalla. En 2013 tuvimos dos ilustres ejemplos procedentes del cine francés: El desconocido del lago (Alain Guiraudie) y La vida de Adèle (Abdellatif Kechiche), ambas enmarcadas en el cada vez más pujante cine de temática LGBT. En El tercero, Guerrero ofrece una larga escena erótica a tres bandas, rodada a base de planos fijos en donde la cámara capta lo justo y necesario para que el resultado sea realmente excitante sin perder en ningún momento la elegancia. Sorprende la frescura de los tres actores, perfectamente creíbles en sus roles. A Carlos Echevarría ya le vimos en 2011 en otra exitosa cinta de temática gay titulada Ausente (Marco Berger), y en este filme interpreta al miembro más adulto del triángulo, un hombre padre de una hija adolescente, algo que se delata en la delicadeza con la que ejerce de figura protectora de sus compañeros de cama. Nicolás Armengol también lo hace francamente bien como su pareja desde hace ocho años, desbordando complicidad y química hacia Echevarría en sus miradas y conversaciones, sobre todo en la fantástica escena de la cena, rodada en solo dos largos planos en los que la cámara aparece primero fija tras Fede en la mesa, con la pareja enfrente contándole cómo se conocieron y los pormenores de su larga convivencia, para luego situarse tras ellos y dejarnos ver al muchacho descubrir la conflictiva relación que mantiene con su padre tras el suicidio de la madre. Emiliano Dionisi, a pesar de su juventud, saca adelante su interpretación con un desparpajo pasmoso, resultando perfectamente creíble en su timidez inicial, con esas miradas esquivas y sus movimientos titubeantes, para terminar dando rienda suelta a la pasión cuando alcanza la confianza suficiente con sus anfitriones. La corriente de empatía y buen rollo que se establece entre los tres protagonistas es digna de mención, especialmente gracias a unos diálogos que en todo momento rezuman verdad y honestidad. Es tal la naturalidad de la ya mencionada escena de la mesa durante la cena, que el espectador se plantea la duda sobre hasta qué punto sigue los patrones de un guión o es fruto de la improvisación de los actores. Los momentos eróticos, evidentemente más coreografiados, también desprenden una autenticidad que rara vez se alcanza en este tipo de productos, donde la mayoría de las veces dan la impresión de ser demasiado impostados y artificiales. En este aspecto me ha recordado a la excelente película mexicana El cielo dividido (2006, Julián Hernández), que tampoco tenía pudor alguno a la hora de hurgar en los terrenos más privados de una relación amorosa homosexual.

    No esperen encontrar una gran historia en El tercero, ya que lo que ofrece es un retazo de vida, compartiendo con el espectador la experiencia de Fede, mostrando sus deseos y también sus inseguridades (finalmente superadas gracias a la comprensión y tacto de sus compañeros de aventura). Pese a su apariencia sencilla y lineal, sutilmente cuela la película interesantes apuntes sobre las diferentes maneras de vivir la sexualidad en la pareja, sin pararse el director a poner en tela de juicio a sus personajes o a señalar la promiscuidad de este tipo de relaciones abiertas en las que personas que llevan muchísimos años compartiendo vida, abren las sábanas de su cama a terceras personas que, durante el rato que dura el acto, forman parte de su intimidad, como forma de impedir que la llama de la pasión se apague dando paso a la rutina o a la infidelidad. Es El tercero una obra muy afín a los tiempos que corren, que muestra cómo la gente se vale de las nuevas tecnologías para relacionarse. La era de internet es la solución para que millones de personas solitarias entablen amistad o relación a través de redes sociales o salas de chat, algo que también está muy bien reflejado en la cinta. Estamos pues ante una propuesta mucho más interesante de lo que puede parecer a simple vista, bastante arriesgada tanto en su empeño de alargar demasiado los planos para dejar que sus criaturas hablen, como en sus audaces escenas de sexo. Lo que es seguro es que Rodrigo Guerrero se ha convertido desde ya en un nombre a seguir en el futuro cine argentino. | ★★★ |

    José Antonio Martín
    redacción Canarias

    Argentina. 2014. Título original: El tercero. Director: Rodrigo Guerrero. Guión: Rodrigo Guerrero. Productora: Twins Latin Films. Fotografía: Gustavo Tejeda. Música: Daniel Melero. Montaje: Rodrigo Guerrero, Lorena Moriconi. Intérpretes: Carlos Echevarría, Emiliano Dionisi, Nicolás Armengol.

    por José Martín León
    abril 08, 2014

    Crítica | El tercero, de Rodrigo Guerrero

    por José Martín León | abril 08, 2014
    Soldate Jeannette

    Omniscencia artística. Obsolescencia fílmica

    crítica de Soldate Jeannette | de Daniel Hoesl, 2013

    Daniel Hoesl tiene alma de artista autoconsciente. De esos que aportan más escupiendo una boutade que haciendo una película. Su discurso, de gran contenido político, deja entrever las costuras de lo que se me antoja como una pose. De sus entrevistas, concedidas en los distintos festivales internacionales, se pueden sacar muchas lecturas, alguna de ellas peligrosa. Es capaz de aportar cosas interesantes pero se le ve enamorado de sí mismo. Por defecto también está embelesado de su ética, de su filosofía, de su conciencia social. El yo como emblemático baluarte de lo correcto. Yo, yo, yo… La sociedad como culpable y el mundo como fortín intrusivo. Un sujeto que no deja indiferente a casi nadie fuera del cosmos del arte. Se mira en el espejo y se ve genuino pero en el mundillo hay cientos como él. Cree luchar contra el producto y se vende como tal. Las contradicciones abundan, son muy humanas. Lo que es irreprochable, de este falso humilde, son sus intentos por bailar con la coherencia. Sus pretenciosas disertaciones pretenden ser consecuentes con sus actos. Para él el dinero y el arte conforman un binomio de mal gusto. Los billetes y las monedas tienen que ver con lo frívolo. El arte es algo serio –discutible–. Para ello rueda y dirige sin el respaldo de una productora, sin guion aparente y a la espera de que el casting marque el rumbo de la cinta. Su distribución es lo de menos –pero le gusta ir a Sundance, a Sarajevo, a Sevilla o Róterdam–. Es una cuestión política que se enmarca dentro la European Film Conspiracy –una suerte de colectivo que ampara a todos aquellos directores que deciden rodar al margen de las convenciones–. Bajo esas premisas, amparadas en su conciencia política, el director austríaco rodó Soldate Jeannette (2013).

    por Anónimo
    abril 08, 2014

    Crítica | Soldate Jeannette

    por Anónimo | abril 08, 2014
    Main dans la main

    ¿Quieres bailar conmigo?

    crítica de Main dans la main (De la mano) | de Valérie Donzelli, 2012

    Lo confieso a voz en grito: Me encanta Valérie Donzelli. Sus apuestas de colorido frenético, canciones de punk y electrónica junto a piezas clásicas, historias vitalistas y enérgicas plagadas de bifurcaciones y planos de elegante trazado consiguen que se me haga boca agua ante la pantalla sin necesidad de poner palomitas a calentar en el microondas. Valérie es valentía cromática, puro realismo mágico a golpe de pop. Con los filmes de esta mujer me sucede algo parejo a los de Bertolucci, y es que sin conocer previamente su argumento, solamente su estética logra pincharme al comienzo esa droga que el cupido cinematográfico inyecta en las venas de sus enamoradizos espectadores, (aunque sea obvio que sin una trama decente, cualquier imagen se queda en agua de borrajas, pero nada de esto les sucede a las brillantes propuestas de Valerie ni del veterano cineasta italiano). En esta ocasión la perspicaz directora regresa de la mano de una comedia musical e hilarante; romanticona a más no poder, de inverosímiles giros y sobre todo, mucho baile. Un baile poco comedido, encandilador que cose el guión desde los pies de sus personajes. Pies que danzan, se arquean y se retuercen dominados por la música; piernas que sucumben al encanto ineludible del ballet, cuerpos amateurs rendidos al ritmo, niñas acompasando el vaivén de sus tutús. Es este filme, bautizado Main dans la main, por encima de todo una historia de amor imposible, un romance intenso, peculiar y extravagante, tan indigno de la pobre realidad cotidiana como digno del cine francés; un encuentro fortuito entre dos bailarines bajo una atmósfera de cuento de hadas, tensiones sexuales y escenarios luminosos. ¿Cuántas historias de amor originales despuntan cada año en el mundo del celuloide? Desde luego, pocas, y ésta desde luego no responde a los cánones de un romance cualquiera al uso. En este tercer proyecto cinematográfico tras su ópera prima La reina de corazones (2009) y la unánimemente aplaudida por la crítica Declaración de guerra (2011), co-escrita con Jérémie Elkaïm y basada en sus propias vivencias, su autora repite sus evidentes señas de identidad: dirige, escribe y se pone en la piel de un protagonista (aunque por vez primera, con un rol secundario) para contarnos un flechazo y sus controversias en clave musical.

    por Anónimo
    abril 06, 2014

    Crítica | De la mano (Main dans la main), de Valérie Donzelli

    por Anónimo | abril 06, 2014
    BARATOmetrajes 2.0 – El Futuro del Cine Hecho en España

    El futuro del cine español

    crítica de BARATOmetrajes 2.0 – El futuro del cine hecho en España, de Daniel San Román & Hugo Serra, 2014

    Que la crisis económica ha afectado al cine español no es ningún misterio. El levantamiento de tributos, el éxodo de espectadores, la clausura de locales y la clandestinidad del arte forman una secuencia viciosa cuyo tono opresivo no es casual ni desconocido. Hechos semejantes se producían antes de que existiera el celuloide, aunque con la diferencia de que en el imperio romano, por poner uno de los ejemplos más clásicos, el césar resolvía los tiempos de penurias y contestaciones con pan y circo. Con espectáculo. Justo al revés que ahora, en que en los tiempos duros que corren se nos reducen las posibilidades de evasión. Aunque quizás los tiros no vayan exactamente por ahí, porque el coliseo romano era el equivalente, para que nos entendamos, al blockbuster americano: acaparador, ruidoso, palomitero y grandioso. Y al blockbuster americano le sigue yendo bastante bien. En el extremo opuesto se sitúa sin embargo ese cine que puede llamarse independiente, alternativo, low cost, marginal o simplemente barato, afectado por otro tipo de oficios antiguos como el mecenazgo, la usura o la bohemia. Y este es el cine que se ha visto más afectado por la crisis, como no podía ser de otro modo. ¿O sí? Porque José Miguel Rodríguez, uno de los entrevistados en BARATOmetrajes 2.0, el documental que enfoca éste y otros muchos temas (o no), comentaba en una charla el año pasado que ante las adversidades los proyectos pequeños suelen crecerse.

    Los mismos se suelen montar entre amigos, con poco dinero, muchas ideas, medios reducidos y libertad sin límites. Así lo resume esta película, así lo observamos en la actitud y comentarios de los directores de varias de estos baratometrajes semidesconocidos, así lo comprobamos en los fragmentos de sus películas que se incluyen en este metraje de curioso metalingüismo y así lo intuimos sin necesidad de que se nos insista tanto sobre ello. Pero es que el tema da para mucho, y la cinta de San Román y Serra se asegura de dar el mayor número de enfoques posibles sobre el mismo, contando también con la presencia de productores, cineastas y críticos, gestores y directivos, fundadores de páginas de exhibición como Filmin o de crowdfunding como Kidfund (el mencionado señor Rodríguez). El discurso recorre así las varias fases de existencia de este tipo de proyectos, desde su concepción hasta su exhibición, pasando por sus problemas de financiación o piratería y por sus ventajas de digitalización o difusión. Dicha evolución, de nuevo, no tiene ningún misterio, ni probablemente nos esté contando nada nuevo, pero mantiene nuestra atención no sólo a base de la pluralidad de personas consultadas, sino gracias al oportuno hilo y al intenso ritmo con el que se pasa de una a otra. El equipo de BARATOmetrajes 2.0 no quiere que desconectemos en ningún momento, y emplea recursos como cortes en las propias entrevistas y subtítulos que recuerdan varias veces quién es el que habla para luchar contra el déficit de atención.

    Con ello demuestran poca personalidad, y en cierto modo traicionan el tipo de cine que quieren defender y se unen al tipo de cine que algunos de sus compañeros dicen acusar. Pero estas consideraciones técnicas son lo de menos, y la impersonalidad del trabajo difícilmente puede verse como un defecto ante el carácter coral y propagandístico del mismo. Los fragmentos de los baratometrajes no son sólo un recurso más del habitual bagaje del género documental, como son las imágenes de archivo, para acompañar y diversificar la narración, sino que sirven sobre todo para promocionar las películas de las que están extraídos. La confirmación nos llega con los créditos finales, cuando aparecen los datos de contacto de cada uno de sus responsables, y de hecho los de todos los entrevistados. BARATOmetrajes 2.0 adquiere por tanto su propia naturaleza como encomiable canal de difusión y publicidad, sin renunciar a la crítica irónica ni a la información didáctica, pero pierde su naturaleza de obra cinematográfica con valor propio. Y la posibilidad de un futuro sin cine o la certeza de un pasado con Chaplin son elementos que rellenan más que completan una narrativa demasiado liviana, que deja en un segundo plano su aliento poético, trágico y emotivo pese al consabido contexto de crisis. | ★★★★ |

    Ignacio Navarro
    redacción Madrid

    España, 2014, BARATOmetrajes 2.0 – El futuro del cine hecho en España. Directores: Daniel San Román & Hugo Serra. Guión: Rosa Cabrera. Productora: Hugo Serra Productions / Cutfilms. Fotografía: Daniel San Román. Música: Manu Sanz & Óscar Chamorro. Montaje: Cristina Laguna.

    por Ignacio Navarro
    abril 03, 2014

    Crítica | BARATOmetrajes 2.0 – El futuro del cine hecho en España

    por Ignacio Navarro | abril 03, 2014
    Ilo Ilo, de Anthony Chen

    Crisis contemporáneas

    crítica de Ilo Ilo | 爸妈不在家, de Anthony Chen, 2013

    La pasada edición del Festival de Cannes –2013– dejó para el recuerdo películas como La vida de Adèle (2013), La gran belleza (2013), Nebraska (2013), A propósito de Llewyn Davis (2013) o Like Father, Like Son (2013). Una cosecha maravillosa. Un panteón fílmico interesante. Lo normal ante esta prole es que todo lo demás pase prácticamente desapercibido. Pese a tanta magnificencia hubo una pequeña sorpresa galardonada con la prestigiosa Camàra d'Or. La película en cuestión es Ilo Ilo (2013), ópera prima de Anthony Chen, que sienta las bases de lo que parece que será una carrera prometedora. Su acogida en la Croisette fue memorable, con una ovación que rondó los 15 minutos. El debut tras la cámara del director novel fue inmejorable. Ilo Ilo gira en torno a una familia de clase media situada en Singapur durante la crisis asiática de 1997. Unos padres –esclavos de la miseria mundana–, un hijo mimado y una niñera emigrada de Filipinas forman el tándem protagonista. El hilo conductor parece ser Jiale –el niño–, en torno a él gira casi toda la película; especialmente la primera mitad. No obstante sobre la individualidad del hijo emergen las individualidades del colectivo lo que implica un mayor protagonismo de la familia en su conjunto, sin jerarquías. Una madre roñosa agobiada por el trabajo, su hijo malcriado, un marido con vocación de loser y un parto inminente; un padre a la deriva, incapaz de mantener a los suyos; y por último una empleada doméstica de origen filipino que tiene que lidiar con el drama de lo desconocido, con el desprecio y con el hecho de haber dejado a su hijo en su país de origen. En el centro de todo esto o a su vera se encuentra Jiale, incordiando, emocionando, cabreando, según se tercie.

    por Anónimo
    abril 01, 2014

    Crítica | Retratos de familia (Ilo Ilo)

    por Anónimo | abril 01, 2014
    Why Don't You Play in Hell?, de Sion Sono

    Viejas y futuras glorias

    crítica de Why Don’t You Play in Hell? | Jigoku de naze warui, de Sion Sono, 2013

    En una cabaña aislada en las periferias de un parque, el maestro de la escuela de los pervertidos, flanqueado por dos impasibles secuaces, les explica a unos chicos lo que deben hacer para descubrir su virilidad y su destino. Las verdades del mundo, todo lo que uno busca, está en la entrepierna de la mujer, dice mientras señala el dibujo de unas bragas. Y la fotografía de esta zona de la anatomía femenina es un arte al alcance de pocos elegidos. A continuación, procede pues a demostrar cómo debe realizarse: uno de sus ayudantes ata una cámara a un hilo retráctil, para así poder colocarla momentáneamente entre las piernas de su víctima mediante un sigiloso y rápido movimiento de kung-fu. También se puede instalar el aparato en un cochecito eléctrico, manejándolo a distancia para que circule bajos las faldas de las chicas sin que ellas se den cuenta; o emplear otro tipo de artimañas más o menos elaboradas para capturar la tan ansiada instantánea… Lo relatado hasta ahora no es sino un fragmento de la desbordante trama de esa apabullante obra maestra titulada Love Exposure (Ai no mukidashi, Sion Sono, 2008). Algo semejante sólo se le podía ocurrir a su director, el artista japonés Sion Sono, pues toda su filmografía linda entre la extravagancia y la autenticidad, entre la ridiculez y la brillantez, al tiempo que toca temas polémicos con un desenfado inaudito.

    Ahora, en Why Don’t You Play in Hell? (Jigoku de naze warui), enfoca la historia de dos clanes de yakuzas enfrentados, un conflicto en el que se verán envueltos un equipo de rodaje amateur, la hija de uno de los jefes de la mafia y un chico que se hace pasar por su novio. En un principio se nos introducen estos personajes cuando son más jóvenes, mostrándonos el sangriento antagonismo entre dichos clanes: el del severo pero tierno Muto y el del tradicional pero trastornado Ikegami; el anuncio que rueda la citada y bella hija de Muto, proyectando una futurible carrera de actriz o al menos un hit pegadizo de la radio musical; y la voluntad hiperactiva e irrefrenable de esa panda de críos que ruedan toda acción que se encuentren, con la esperanza de poder un día realizar un largometraje en condiciones... De peleas y sangre, por supuesto. Es fácil por tanto anticipar que, tras una elipsis diez años, este grupo se acabará mezclando con el primero, aunque en una película de Sono las circunstancias siempre sorprenden… pues a menudo son inverosímiles. En efecto, la película se mueve entre caricaturas y estereotipos, pero les da la vuelta con una socarronería tan burda como impresionante, y no hay más remedio que entrar en su juego hilarante y en su mundo paralelo. El metraje va entonces avanzando de forma esperpéntica hacia un clímax que daría envidia al propio Tarantino.

    por Ignacio Navarro
    marzo 31, 2014

    Crítica | Why Don't You Play in Hell?, de Sion Sono

    por Ignacio Navarro | marzo 31, 2014
    The Selfish Giant, de Clio Barnard

    Donzelli, Gondry y Dolan, cabezas de cartel de la cuarta edición

    Programación Oficial de la IV edición del Atlántida Film Fest

    Esta mañana, en una rueda de prensa celebrada en Barcelona, se ha dado a conocer la programación de la 4ª edición del Atlántida Film Fest, el festival de cine online más importante en Europa. Filmin vuelve a tirar la casa por la ventana y nos ofrece 49 interesantes propuestas que incluye hasta 15 obras inéditas en nuestro país –en cuanto a certámenes se refiere—. Cannes, Sitges, Venecia, San Sebastián, Karlovy Vary, Sundance, Gijón… lo nuevo de autores como Michel Gondry, Valérie Donzelli, Xavier Dolan, David Gordon Green, Shane Carruth o Alan Guiraudie pasarán por nuestras pantallas en alta definición. Precisamente, la alabada cinta del autor francés, El desconocido del lago, será la encargada de abrir fuego de esta nueva entrega del Atlántida. Un comienzo espectacular con la ganadora del Giraldillo de Oro del Festival de Cine Europeo de Sevilla. Del 27 de marzo al 27 de abril se lo contaremos en EAM.

    Inauguración

    El desconocido del lago, de Alan Guiraudie

    Sección Oficial

    Reset, de Javier Ríos (España)
    El tercero, de Rodrigo Guerrero (Argentina)
    Cartas desde Parliament Square, de Carlos Serrano Azcona (España)
    Estos días, de Diego Llorente (España)
    La paz, de Santiago Loza (Argentina)
    Noche, de Leonardo Brzezicki (Argentina)
    El lugar del hijo, de Manuel Nieto (Uruguay)
    Melaza, de Carlos Lechuga (Cuba)
    La tumba de Bruce Lee, de Canódromo Abandonado (España)
    Las aventuras de Lily ojos de gato, Yonay Boix (España)
    Toastmaster, de Éric Boadella (España)
    Casting, de Jorge Naranjo (España)
    Se fa saber, de Zoraida Roselló (España)
    Después de la generación feliz, de Miguel Ángel Blanca (España)
    De occulta philosophia, de Daniel V. Villamediana (España)
    Los inocentes, de varios directores del ESCAC (España)
    Family Tour, de Liliana Torres
    #Real Movie, de Pablo Maqueda

    Sección Atlas

    Is the Man who is tall happy?, de Michel Gondry (Francia)
    Main dans la main, de Valérie Donzelli (Francia)
    The Unknown Known, de Errol Morris (Estados Unidos)
    At Berkeley, de Frederick Wiseman (Estados Unidos)
    La maison de la radio, de Nicolas Philibert (Francia)
    Tom en la granja, de Xavier Dolan (Canadá)
    The Strange Color of your Body’s Tears, de Hélène Cattet y Bruno Forzani (Bélgica)
    El gigante egoísta, de Clio Barnard (Reino Unido)
    Upstream Color, de Shane Carruth (Estados Unidos)
    Prince Avalanche, de David Gordon Green (Estados Unidos)
    Soldate Jeannette, de Daniel Hoesl (Austria)
    La batalla de Solférino, de Justine Triet (Francia)
    The Kings of Summer, de Jordan Vogts-Roberts (Estados Unidos)
    Of Horses and Men, de Benedikt Erlingsson (Islandia)
    Honeymoon (Líbánky), de Jan Hrebejk (República Checa)
    Why Don’t You Play in Hell?, de Sion Sono (Japón)
    Ilo Ilo, de Anthony Chen (Singapur)
    Ritual, A Psychomagic Story, de Giulia Brazzale, Luca Immesi (Italia)
    Almost in Love, de Sam Neave (Estados Unidos)
    The Secret Society of Fine Arts, de Anders Rønnow Klarlund (Dinamarca).

    Ciclo Reflejos

    En ningún lugar, de Laurence Garret (Francia)
    A ritmo de Jess, de Naxo Fiol (España)
    Writing Heads, de Alfonso S. Suárez (España)
    Baratometrajes 2.0, de Daniel San Román, Hugo Serra (España)
    Rescatando sombras, de Julián Franco Lorenzana (Cáceres, España)
    Reel Dreamers (Italia)

    Clausura

    En algún lugar sin ley, de David Lowery (Estados Unidos)

    por Emilio M. Luna
    marzo 17, 2014

    Atlántida Film Fest 2014 | Selección Oficial

    por Emilio M. Luna | marzo 17, 2014

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