Triángulos de juventud
crítica de Almost in Love | de Sam Neave, 2013
¿Existe una imagen que valga más que todas nuestras palabras y sirva para definirnos, para extraer la esencia de lo que fuimos realmente ? Una foto, un vídeo, un destello que nos despoje de todo lo superfluo y nos recuerde, años y años más tarde, quienes fuimos, a quien pertenecimos o a que nos encomendamos en los mejores años de nuestra vida. Un flash que retenga nuestros mejores sueños, nuestras amistades más brillantes o los demonios que no nos dejaron dormir. Hay ratos a priori insignificantes y cotidianos, que más tarde; semanas, meses o quizás años se revelan como momentos claves para entendernos a nosotros mismos, para encarrilar nuestros cauces, cortar lazos o hacernos mayores. Con el propósito de capturar dos fragmentos importantes de las vidas de sus personajes bajo un original y atrevido formato fílmico, nace Almost in Love, una obra del estadounidense Sam Neave que aunque acepte el calificativo de love story, lo hace sin remilgos, sin azúcar glass y sin la diabetes que precede a las habituales comedias románticas de taquilla para ahondar en profundidades más interesantes. Y lo hace desde dos bloques temporales claramente diferenciados: entre la primera y la segunda parte de la película transcurren dieciocho meses, y cada una de estas partes transcurre a tiempo real a lo largo de su correspondiente plano secuencia. Con lo cual, a la hora de enfrentarnos a esta cálida, naturalista, y luminosa Almost in Love, partimos de una base que puede suscitar sensaciones contrapuestas: el rechazo o la atracción por el plano secuencia, un formato valiente que debe ir acompañado de una realización espléndida y un guión con cuerpo para que el espectador no caiga en su butaca fulminado por el sueño. Y efectivamente, la cámara realiza un ejercicio de agilidad, ligereza y virtuosismo (haciéndonos voyeurs o cómplices de la situación, o quizás parte de esa diversa reunión de amigos), y el guión muestra un ritmo adaptado a la cotidianidad, con diálogos libres que dejan entrever secretos, rencores y pensamientos, y dosis ingentes de humor.