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    Locarno 2013
    Locarno 2013
    Wrong Cops

    Distopías, porno gay y música tecno

    crítica de Wrong Cops | Quentin Dupieux, 2013

    Lo autoparódico, lo absurdo, lo mordaz y lo completamente descabellado se dan cita en el nuevo (divertidísimo, y no apto para mentes sugestionables ni censores del humor negro) filme del galo Quentin Dupieux: Wrong cops. Un ejercicio desternillante, bocazas y bizarro de hora y veinte minutos surgido a partir de las tramas y personajes básicos de un cortometraje que su autor creó algunos años, salpicado por una extraña, pegadiza y cutre música electrónica y poblado por personajes amorales, despreciables y torpes, que siembran la duda de su propia consciencia sobre estar formando parte de un producto de ficción, gracias a los constantes elementos metacinematográficos: autoguiños y fotogramas congelados deliberadamente paródicos con respecto a su uso habitual en las producciones de Hollywood. El inicio nos sitúa convenientemente en el universo absurdo de Dupieux; un policía gordo, repeinado y acostumbrado a hacer abuso de su autoridad se pasea con aires chulescos patrullando la zona mientras vende a sus clientes habituales marihuana introducida en los cuerpos de ratas muertas. Aquí comienzan una serie de locuras repartidas en agudas tramas paralelas cruzadas entre si y se despliega una galería de personajes de corte patético y hedonista, que a pesar de su indumentaria policial, nada comparten con los valores éticos que se presupone deben representar como agentes de la ley. Precisamente, huyen constantemente del cometido que su rol de representantes del orden se suele asociar. El director destruye y satiriza los estereotipos propios de la moral policial, y desata el anticlímax constante a través de los quehaceres diarios, y la vagancia absoluta de los protagonistas, que esquivan cualquier intento de trabajo, aceptan sobornos, se desligan de toda empatía, consumen drogas, engañan a sus familias y son propensos al adulterio y al vicio en todas sus vertientes.

    Un policía negro con un parche y un enorme bulto en la cabeza que aspira a crear un hit maestro de tecno, un hombre ensangrentado y medio muerto en un maletero a causa de un disparo erróneo que sólo se amansa a través de la música, una agente rubia de armas tomar, experta en el chantaje y adicta a la rinoplastia, un vecino con un pasado vergonzoso que lo vincula con convictos amantes de la sodomía, o un barbudo que emplea asiduamente su poder policial a fin de que las mujeres de la ciudad le muestren los pechos a punta de pistola son algunos de los disparatadas, egoístas y faltas de valores, figuras que protagonizan el elenco de Wrong cops, ahondando en una tipología fílmica realmente inclasificable a pesar de su etiqueta de comedia negra policíaca. Son todos ellos, además de caricaturizados para enfatizar el absurdo que rige la esencia de su humor, personajes fuertemente humanizados por con sus constantes errores e inquietudes vitales. El conjunto de los divertidos sketches que componen su desarrollo son completamente impredecibles, y las reacciones de sus personajes, muchas veces incongruentes, forman parte de la no lógica interna de su creador. Es imposible adivinar con certeza las intenciones reales de Quentin Dupieux, pues esta distopía de ficción tan divertida se ríe sin tapujos ni miramientos (y de manera completamente gratuita) de todos los colectivos de los que actualmente es de mal gusto o políticamente incorrecto hacer una broma de humor negro. Pues bien, aquí lo fundamental es la condición humana de cafres que comparten todos ellos, y negros, niños, paralíticos u homosexuales no se libran de su ración de sorna, no con la intención de herirlos, sino de frivolizar con todos los tópicos que imperan en la sociedad actual.

    por Anónimo
    mayo 10, 2014

    Crítica | Wrong Cops

    por Anónimo | mayo 10, 2014

    Pollo, soju y planos fijos

    crítica de Our Sunhi | Uri Sunhi, de Hong Sang-soo, 2013

    El director surcoreano Hong Sang-soo es un artista que se nutre de pocas florituras pero que busca profundidad en el mensaje. En su nueva película, Our Sunhi, vuelve a indagar en las relaciones entre hombres y mujeres ahondando aún más en la casualidad y el azar para formar conversaciones estáticas que muestren la profunda pérdida de dirección de sus protagonistas. De este modo, vuelve a renunciar al montaje y a la artificiosidad en el plano para analizar la relación de la joven Sunhi del título con tres hombres: un compañero, un profesor y el director del departamento de su universidad. El posesivo del título (Nuestra Sunhi) refuerza la idea de definición del personaje a través de terceros. No se trata de quién es Sunhi, sino de cómo la ven estos tres amantes ocasionales y cómo se apropian de su historia. Sin contexto ni presentación, la película nos mete de lleno en la conversación para ir desgranando los detalles de una personalidad oscura, hermética, con un punto de tormento en el horizonte y tremendamente solitaria que arrastra Sunhi. La carta de recomendación que solicita a su profesor y que mueve toda la cinta constituye la definición de su personaje a través de lo que es, la primera carta, y de lo que realmente le gustaría ser, la segunda, pero también de la personalidad de los hombres, que cambian la percepción de la mujer anhelada tanto ante ella como ante sus amigos por el simple hecho de conseguir sus deseos. Sunhi (la mujer) mueve los hilos de las relaciones sigilosamente; los hombres, torpes e interesados, lo hacen todo demasiado evidente.

    El trabajo de Hong Sang-soo consiste en colocar la cámara junto a una mesa de bar, dejar sobre ella unas cuántas botellas de soju (bebida tradicional surcoreana parecida al vodka pero hecha a base de arroz) y unos platos de pollo rebozado y dejar que todo fluya. No hay corte, tan solo quedan el trabajo del actor y la palabra, amén de algunos zooms francamente irrisorios. De este modo, los actores se lanzan sin red a la aventura de la escena y consiguen sacarla de manera brillante. No hay concesión al retoque, a usar las tijeras para maquillar un gesto mal retratado. Sang-soo mete a los actores en una calmada espiral de borrachera que les empuja al retrato sincero de las interacciones, a buscar dentro de sí mismos la reflexión de quien es esta Sunhi y apoderarse de su interpretación. El resultado es una película que rezuma realismo, totalmente estática y que no intenta llevar al espectador a ningún lugar en concreto. El verdadero trabajo del director se sitúa en el momento anterior al rodaje, en la preparación de la escena y la dirección de actores. Una vez dadas las pautas, Sang-soo no tiene más que colocar la cámara y dejar que los actores hagan su trabajo. Esta obsesión por el plano fijo, obviando el plano contra plano en la conversación y cualquier tipo de elipsis o subrayado, coloca al director surcoreano a la altura del espectador. Es un mero retratista de la palabra y el gesto, del tiempo dilatado que intenta sobrepasar la frialdad de la composición para formar un discurso moderno sobre las relaciones humanas.

    por EAM
    abril 28, 2014

    Crítica | Our Sunhi, de Hong Sang-soo

    por EAM | abril 28, 2014
    CAND SE LASA SEARA PESTE BUCURESTI SAU METABOLISM

    De mezclar sentimientos y cine

    crítica de When evening falls on Bucharest or Metabolism
    Când se lasa peste Bucureşti sau metabolismo, de Corneliu Porumboiu, 2013

    Por alguna razón tan maravillosa como extraña, existe una ola de directores rumanos que han puesto de golpe a su país en el mapa de la cinematografía en los últimos años. Son parte de la sección oficial de festivales y tienen el suficiente éxito como para que puedan sacar adelante su siguiente proyecto sin (muchos) problemas. Aunque lo que ha puesto en la onda a bastantes de estos estimulantes cineastas es un cine social seco, rodado con cámara en mano y sin hacer muchas concesiones al espectador. Lo bueno es que al abrir ese hueco, otro tipo de películas se pueden colar. Fue el caso hace varios años de 12:08: Al este de Bucarest (A fost sau n-a fost?, 2006), comedia cáustica y bastante irregular pero que presentó en las salas españolas a un director, Corneliu Porumboiu, con evidentes ganas de incordiar a su país, en el buen sentido. When Evening Falls on Bucharest or Metabolism, un título algo críptico, no tiene ganas de molestar pero es una experiencia plenamente disfrutable. Una película-de-actores donde el diálogo ocupa buena parte del metraje y una cotidianeidad nada afectada –y esto tiene mérito– se manifiesta ante el espectador. La historia es simple: un director y una actriz, Paul y Alina, han iniciado una aventura durante el rodaje de la última cinta de éste, de contenido político. Como resultado de esta relación, el argumento está cambiando para centrarse más en ella. En sus encuentros ensayan una escena clave y aprovechan para conocerse. Y varios días condensarán todos los altibajos de una relación. No sabemos cómo empezaron su romance ni nos importa. Interpretados por unos excelentes Bogdan Dumitrache y Diana Avramut, los protagonistas de la cinta hablarán de todo un poco pero sin caer en uno de los tópicos del cine que cubre este tipo de historias: las conversaciones sobre lo divino y lo humano. No. Aquí todo lo dicho en pantalla es plausible para una aventura de este tipo, con fecha de caducidad. Nada de metáforas ni importantes descubrimientos personales. Sabemos de ellos por sus acciones (esas llamadas de teléfono a Alina). No hay subrayados ni reiteraciones, porque se rompería el hechizo de lo creíble.

    por Anónimo
    marzo 04, 2014

    Crítica | When Evening Falls on Bucharest or Metabolism

    por Anónimo | marzo 04, 2014
    Historia de mi muerte, de Albert Serra

    El siglo de las luces, las conquistas y los colmillos

    crítica de Historia de mi muerte | Història de la meva mort, de Albert Serra, 2013

    Complicado es generar filmes que constituyan una evasión absoluta de la realidad, esa clase de obras generadas con el germen auténtico de la fantasía; crisoles ficcionales que nos alejen del entorno y los problemas palpables para sumergirnos en otros mundos, sean mitológicos, mágicos, remotos o paralelos. En nuestras fronteras, uno de los máximos referentes ha sido el cineasta catalán Albert Serra, que con su tercer largometraje titulado Història de la meva mort se ha consagrado en el panorama nacional como uno de los pocos directores que apuestan por un cine de autor de estas características fantásticas. Su singular propuesta no conoce la erosión del tiempo, y en ella hallamos referencias y deconstrucciones del pasado mítico, dosis de espiritualidad y apariciones y aventuras de emblemáticos personajes como, en sus anteriores Honor de Cavallería o Cants dels Ocells unos improvisados Quijote y Sancho o el viaje espiritual de los Reyes Magos de Oriente. El cine de Serra se fundamenta en la imagen, el claroscuro, la elegancia, en una especie de revolución estética que busca extraer de la mitología y de la atmósfera fantástica un cine comprensible para todas las culturas, un arte universal de moralejas, humor y misterio.

    Así pues, Història de la meva mort nos transporta una época determinante entre el siglo XVIII y el XIX, un momento histórico donde el siglo de las luces, de la Ilustración y del racionalismo impactan con el romanticismo y la violencia. Y para trasladarnos a este universo evasivo inventa una particular narración cinematográfica basada en el sorprendente encuentro de dos personajes: El conde Drácula y Casanova, fusionando por lo tanto el plano de la ficción, de la mano de la vampírica creación literaria de Bram Stoker, con el pasado histórico verdadero del mujeriego y cultivado marqués. Empleando a Casanova como eje central que articula la narración, acompañado por su simpático sirviente de las tierras del norte, el film nos transporta al ambiente artístico, bohemio y sensual de la antigua Francia, a un pueblo agrícola pequeño y tranquilo. Allí, el marqués Casanova aumenta la cota de sus frecuentes conquistas sexuales, estudia con ahínco a filósofos y pensadores humanistas, desarrolla su firme crítica al cristianismo y disfruta de los placeres mundanos. Pero la llegada del Conde Drácula perturba la tranquilidad de las muchachas del pueblo, y el oscurantismo, la depravación y los peligros comienzan a ocultarse tras la aparente cotidianidad.

    por Anónimo
    diciembre 08, 2013

    Crítica | Historia de mi muerte

    por Anónimo | diciembre 08, 2013
    El último amor de Mr. Morgan

    Cuando el señor Morgan encontró a Pauline

    crítica de Mi amigo Mr. Morgan | Mr. Morgan’s Last Love, Sandra Nettelbeck, 2013

    A estas alturas de la película, pocas cosas le quedan por demostrar a Michael Caine, uno de los actores vivos más grandes de la gran pantalla. Seis décadas dedicadas al cine, dos Óscar y tres Globos de Oro lo dicen todo y, pese a que en los últimos años, se prodiga más como secundario ilustre en grandes películas (como las de Christopher Nolan, de quien es actor fetiche), de vez en cuando continúa ofreciendo papeles protagonistas en pequeños títulos que, sin su presencia, pasarían completamente desapercibidos. Tal fue el caso de Harry Brown (2009), pequeño drama independiente británico que se salva de ser el típico telefilme de sobremesa únicamente por el aplomo de la interpretación de Caine. Mr. Morgan´s Last Love (2013) sería otro caso de filme cuyo máximo interés reside en ver al intérprete británico en otra excelente actuación protagónica. Se trata de una adaptación al cine de la novela de Françoise Dorner La Douceur assassine, dirigida por la realizadora alemana Sandra Nettelbeck, que ya consiguió tocar la fibra sensible del espectador con uno de los éxitos del cine europeo de los últimos tiempos, Deliciosa Martha (2001) –Premio del Público en la Mostra de Valencia y en el Festival de Cine Alemán–, que llegaría a tener incluso un remake norteamericano protagonizado por Catherine Zeta Jones. Mr. Morgan's Last Love vendría a sumarse al ya nutrido grupo de películas que han aterrizado en las carteleras últimamente sobre el amor en la tercera edad, sin la gravedad dramática del Amor (2012) de Haneke ni los apuntes de humor de El exótico Hotel Marigold (2011), El cuarteto (2011) o Una canción para Marion (2012).

    por José Martín León
    diciembre 07, 2013

    Crítica | Mi amigo Mr. Morgan

    por José Martín León | diciembre 07, 2013
    2 Guns

    MERCADO LIBRE DE HOLLYWOOD

    crítica de 2 Guns | Baltasar Kormákur, 2013

    2 Guns es una película de acción que pudiera haber firmado la versión veraniega de Doug Liman. Consciente de sí misma, y con las taras y virtudes afines a estos productos, se erige como un ejercicio de entretenimiento que pone punto y final al periodo estival que toca. Su director no es americano, pero maneja perfectamente las reglas del género: La acción a ritmo de guitarra eléctrica, como si los Black Keys se hubieran metido a tocar en medio del desierto texano con el televisivo Walter White llevando la voz cantante. Todo en mitad de unos paisajes que retrotraen fácilmente a los conocidos ambientes de la Albuquerque de Breaking Bad. El islandés Baltasar Kormákur sabe lo que se hace. Su idiosincrasia como cineasta es la de un europeo que quiere ser americano, utilizando como base la experiencia acumulada hasta el momento: el éxito como actor teatral, la dirección de obras de corte ambicioso, el traspaso al mundo del cine, y por fin, ese punto de inflexión que convierte su carrera en lo que es ahora: Reikjavik 101, su primer trabajo como director que en el 2000 le sitúa entre las 10 promesas de ese año según Variety. Después llegarían la entrada oficial al mercado americano Contraband (2012) y el éxito de su nueva obra en territorio escandinavo, The Deep —seleccionada por Islandia para los Oscars—. Su primer paso en Estados Unidos le otorgó la amistad con Mark Wahlberg, al que convertió en socio. Algo que en Estados Unidos te abre las puertas de su industria de par en par.

    2 Guns, por tanto, es oficialmente su segundo trabajo de producción americana, la adaptación de una novela gráfica de Steve Grant, (conocido escritor de comics de la Marvel) que viene a contarnos la aventura de dos autoridades un tanto gamberras, un marine y un agente de la DEA, ambos haciéndose pasar por traficantes sin que el otro lo sepa. Su objetivo es el de desbancar a un cártel mexicano liderado por el imponente Edward James Olmos. ¿El Plan? Inculparlo mediante un atraco al Banco local, para provocar el desmantelamiento de la organización. Ahí la parte sencilla. El desarrollo contiene lo básico y debido. Explosiones atronadoras, persecuciones en mitad del desierto, giros argumentales, humor cachondo y un ritmo imparable. Todo ello orbitando alrededor de un punto de partida que se antoja sencillo, añadiendo piezas una tras otra, en aras de una complejidad argumental que pretende dar profundidad al discurso pero no deja poso permanente. El devenir de los acontecimientos provoca ideas interesantes. La corrupción del sistema, incluida la CIA; el condicionamiento de los gobiernos y las autoridades, que al final acaban rindiéndose a las órdenes recibidas aunque sean cuestionables, la avaricia desmedida, y en último término lo absurdo que resulta el conjunto. La ejemplificación perfecta nos la regala la propia película. Una frase que retrotrae de forma inmediata a la conclusión de aquella controvertida Mátalos Suavemente de Andrew Dominik: “America no es un país, es un puto negocio”. Una verdad que encuentra su eco en la obra de Kormákur: “Esto es un mercado libre, no un mundo libre”.

    por Unknown
    septiembre 30, 2013

    Crítica | 2 Guns

    por Unknown | septiembre 30, 2013
    Una cuestión de tiempo

    LA FAMILIA DEL VIAJERO EN EL TIEMPO

    crítica de Una cuestión de tiempo | About Time, Richard Curtis, 2013

    Hace unos años, casi veinte ya, Richard Curtis y su equipo de colaboradores habituales inventaron (o mejor dicho, reinventaron) la comedia romántica británica, de la mano de Cuatro bodas y un funeral, película que estableció los ingredientes básicos de cualquier cinta del género que se precie: protagonistas masculinos en las antípodas del machoman guaperas de las comedias yanquis (cristalizados como nadie por Hugh Grant), protagonistas femeninas encantadoras y casi siempre americanas —de Andie MacDowell a la mismísima Julia Roberts—, historias de amor pastelosas sin llegar a ser intragables, y, sobre todo, toneladas de encanto puramente británico. Durante casi una década, la fórmula les funcionó más que bien, llegando a su cumbre con la madre de todas las comedias románticas “made in Britain”: Love Actually. Parece, sin embargo, que con ella el género tocó techo, siendo sustituido por la comedia soez, en la que la trama —si es que la hay— se convierte en una mera excusa para que los personajes hablen de las toneladas de sexo que practican, con un lenguaje y una actitud cuanto más vulgares mejor. Buen ejemplo de ello son cintas como Con derecho a roce, Sin compromiso o la horrenda Dime con cuántos, esta última a mayor gloria de Anna Faris y su rostro desfigurado por la cirugía.

    Intentando recuperar el terreno perdido, Curtis ha vuelto por sus fueros con Una cuestión de tiempo, que incluye todos los elementos antes citados. El protagonista de la historia es Tim (Domhnall Gleeson, hijo del también actor Brendan Gleeson), un joven que, al cumplir 21 años, recibe de su padre (Bill Nighy) una desconcertante noticia: los hombres de su familia pueden viajar en el tiempo a momentos anteriores de sus vidas. Evidentemente, Tim aprovechará su recién descubierta habilidad para enmendar todo tipo de errores y desbarajustes, entre ellos los que se dan en su relación con Mary (Rachel McAdams), que se convertirá en el amor de su vida a pesar de las complicaciones que supone su especial condición, que por supuesto ella desconoce. De por medio, la muy británica familia de Tim, sus muy británicos amigos, y los paisajes de Londres y Cornualles como fondo. Todo muy británico, vamos.

    por Unknown
    septiembre 17, 2013

    Crítica | Una cuestión de tiempo

    por Unknown | septiembre 17, 2013
    Locarno 2013

    EL CINE ESPAÑOL CONQUISTA SUIZA

    crónica del Festival de Locarno 2013

    No le ha ido demasiado bien al cine español en este 2013. Relegado e ignorado en las grandes plazas competitivas europeas, ha sido en Locarno, un festival de Categoría A, donde se ha dado una alegría. Merecida, por otra parte. Albert Serra e Historia de la Meva Mort se han alzado con el prestigioso Leopardo de Oro, máximo galardón de un certamen que marca la pauta cinematográfica en el mes de agosto. Un espaldarazo para un producción modesta que ha encandilado tanto al jurado encabezado por Lav Diaz como a la crítica acreditada en el evento helvético. No ha sido el único español triunfador en tierras suizas. El joven Lois Patiño se llevó a su Vigo natal el premio al director emergente con Costa da morte. Patiño ha elegido el lugar mejor para darse a conocer; junto a Karlovy Vary la gran cantera del cine continental y el primer paso de muchos cineastas de nivel. Serra y Patiño, por tanto, dos de los grandes protagonistas de un festival que en su 61ª edición ha estado caracterizado por su gran nivel. Cintas como Short Term 12 (Destin Cretton), Tableau Noir (Yves Yersin) o Our Sunhi (Hong Sangsoo) han elevado el listón cerca del sobresaliente. Serán películas preponderantes durante el resto de la temporada. Entre ellas surge el nombre de una dama, Brie Larson, que parece que está destinada a empresas mayores, ¿en Los Ángeles quizá? En el Cantón del Tesino ha habido tiempo, también, para la visita de grandes como Werner Herzog —al que se le otorgó el Pardo por su contribución al cine—, Michael Caine —que presentó la dulce Mr. Morgan Last Love— o Jacqueline Bisset. Todo, en un marco incomparable como la Piazza Grande, la mayor pantalla al aire libre en Europa. Sin duda, Locarno es un lugar para perderse y, también, para el hallar mejor cine. A continuación, el palmarés y las diez películas a seguir, elegidas por la redacción de El Antepenúltimo Mohicano.

    por Emilio M. Luna
    agosto 24, 2013

    Locarno 2013 | Resumen y palmarés

    por Emilio M. Luna | agosto 24, 2013
    Short Term 12

    PORUMBOIU, KUROSAWA Y SANG-SOO, EN LA SECCIÓN OFICIAL DE LA EDICIÓN 66 DE LOCARNO


    Ayer se anunció la selección de una nueva entrega del Festival de Locarno, el evento cinematográfico estival por antonomasia. El jurado encabezado por el filipino Lav Días y completado por Matthias Brunner, Juan de Dios Larraín, Valérie Donzelli y Yorgos Lanthimos tendrá que elegir entre 20 películas del Concurso Internacional que lucharán por el preciado Leopardo de Oro. Todo, en un marco inmejorable como la Piazza Grande, la mayor pantalla al aire libre de Europa. El Pardo, al igual que Karlovy Vary, ha sido una tradicional cuna de grandes cineastas. Pese a que su capacidad mediática ha decrecido frente al poderío de otros festivales, todos los años deja una serie de proyectos que acaban teniendo un papel preponderante en el circuito independiente. Este año los nombres marcados en rojo tienen apellidos tales como Porumboiu, Kurosawa y Sang-soo que han elegido la ciudad helvética como lugar para la presentación de sus nuevos trabajos. El caso del cineasta coreano Hong Sang-soo es digno de estudio. Segunda película presentada este año. Lleva una filmografía de récord. En cuanto a la presencia norteamericana destacar a Destin Cretton, que presenta en el viejo continente Short Term 12, una de las sensaciones del SXSW. El estandarte español en Locarno lo portará Albert Serra con Historia de la meva mort. En el apartado de Cineastas del Presente aparece el gallego Lois Patiño con Costa da morte. Ojalá que ambos sean recibidos con loas. Desde el 7 de agosto con la proyección de 2 Guns, de Baltasar Kormákur, hasta el 17 del mismo mes seguiremos en EAM una edición que promete buen cine.

    por Emilio M. Luna
    julio 18, 2013

    Locarno 2013 | Selección oficial

    por Emilio M. Luna | julio 18, 2013
    2 guns | Locarno Film Festival

    UN ISLANDÉS AMERICANIZADO EN SUIZA


    Suiza va a ver las dos caras de Baltasar Kormákur. El cineasta islandés será el encargado de abrir la 66ª edición del Festival de Locarno que comienza el 7 de agosto con la cinta de acción 2 Guns. Es la versión americana de un director mucho más comedido e intimista en territorio europeo. Su debut en Estados Unidos el año pasado se saldó con la mediocre Contraband. En 2 Guns repite con Mark Wahlberg al que se le suma el siempre competente Denzel Washington. Todo un reclamo publicitario para este pequeño certamen con gran tradición en el viejo continente. No será la primera vez que Kormákur visite el Pardo ya que en el 2000 presentó 101 Reykjavik, la luna en comparación con esta faceta de artesano de blocksbusters de presupuesto medio en la meca del cine.

    La organización de Locarno, además, ha anunciado que cinta clausurará el evento el 17 del mismo mes: On the Way to School, de Pascal Plisson, un documental sobre los diferentes estados y estilos educativos en cada vértice del globo terráqueo. En breve, se anunciará la programación oficial que desfilará por la mítica Piazza Grande y que tendrá como aliciente la lucha por el Leopardo de Oro. Toda la información de Locarno, en El Antepenúltimo Mohicano.

    por Emilio M. Luna
    julio 03, 2013

    Locarno 2013 | Baltasar Kormákur abrirá la edición 66

    por Emilio M. Luna | julio 03, 2013

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