Cine Club | Psicosis (1960)
por EAM | junio 15, 2015
Revista de cine independiente y de autor.
Alarma en el expreso (The Lady Vanishes, 1938) es la penúltima película que rodó Alfred Hitchcock en Inglaterra antes de partir hacia los Estados Unidos para trabajar a las órdenes del productor David O. Selznick en Rebeca (Rebecca, 1940). En un principio había sido contratado para rodar una película sobre el Titanic, pero al final fue la adaptación cinematográfica de la famosa novela de Daphne du Maurier la elegida. Una película sobria y elegante que contrasta con esta locura desaforada y genial que es Alarma en el expreso, todo un ejemplo magistral de cómo resultar delirante manteniendo en todo momento el interés y la atención haciéndonos creíble este trepidante viaje en tren que supone la parte principal de la película, un tren abarrotado de espías, mentirosos, asesinos, doctores maléficos, damas bonachonas, baronesas siniestras, magos venales, héroes enamorados y heroínas intrépidas unidos en un cóctel maravilloso y emocionante que nos mantiene durante hora y media sin aliento. Sin duda, una de las mejores películas del director inglés.
THE LOOKOUT
Cómo hizo en dos de sus anteriores obras, Naúfragos (Lifeboat, 1943) y La Soga (Rope, 1948), Alfred Hitchcock nos presenta La Ventana Indiscreta, en una casi completo plano-secuencia. Algo totalmente justificado porque hace partícipe al público en prime
ra persona de la historia. El plano con el patio y el edificio adyacente es el escenario de toda la trama, similar a una pantalla de televisión con las grabaciones de lo acaecido ahí fuera. Hitchcock logra este efecto con un montaje continuo, con escenas en off (fuera del alcance de visión según el ángulo) que cobran vida ante nuestra vista, tomando una posición activa ante el relato pero limitada en cuanto a la información. Aquí toma vital importancia los encuadres y descuadres, ejemplo de la maestría de Hitchcock con la cámara. La Ventana Indiscreta se va desarrollando alternando la aparición de los vecinos y las conversaciones de Jeffries con las visitas a su domicilio.
Utilizando el guión de John Michael Hayes (que adaptó la historia de Cornell Woollrich), Hitchcock juega con nuestra vista y nuestra imaginación (en las escenas en off, donde intuimos o presuponemos lo que está aconteciendo), en un soberano ejercicio de suspense que tuvo una mínima recompensa en forma de premios (Cuatro nominaciones al Óscar: director, sonido, fotografía y guión) pero una acogida sobresaliente de un público admirado por la puesta en escena del realizador británico. La gran fotografía de Robert Burks y la excelente ambientación y producción, hacen de La Ventana Indiscreta una cinta soberbia que nos permite ser agentes secretos, enamorarnos de Grace Kelly y aplaudir una de las más brillantes obras de un genio.
AMBROSE CHAPEL
o, muy sólido y unido. Las diferencias no acaban aquí, ya que el toque que le da Hitchcock a cada una es diferente. A la primera versión, es mucho más evasiva con el humor típico británico y más condescendencia con el espectador que contrasta con la versión del cincuenta y cuatro mucho más trascendente, realista y tensa. El escenario es diferente en cada versión, siendo Suiza en la inicial y Marruecos en el remake. Y, los villanos tienen más preponderancia en la primera versión, espoleados por el siempre excelente Peter Lorre. Mismo autor, diferente estilo de una misma historia.
wart eran intercambiables, según el tipo de film; Grant para papeles con más sarcasmo y humor elegante y Stewart para papeles más reales y emocionantes. Hitchcock respondió a esta cuestión, argumentando que para El Hombre Que Sabía Demasiado necesitaba la “sinceridad tranquila” que emanaba Stewart al espectador. No existe mejor definición del genio del suspense para la caracterización de un James Stewart muy acertado en todos los momentos del metraje.
s de El Hombre que Sabía Demasiado. Doris Day interpreta a Josephine McKenna, una reputada y exitosa cantante, de cuyos labios sale una canción que formará parte importante de la película. “Qué Será, Será (Whatever Will Be, Will Be)” es una de las pistas resolutorias del film, interpretada brillantemente por Day y que obtuvo el Óscar cómo mejor canción (creada por Jay Livingston y Ray Evans). Pero en esa mítica canción no queda el protagonismo musical. El compositor habitual de Hitchcock, Bernard Hermann, no sólo forma parte del reparto, también crea una estupenda partitura. La composición que él interpreta (Storm Clouds Cantata de Arthur Benjamin) en el Royal Albert Hall, al igual que la canción forma parte concluyente de la trama. Esta obra también aparece en la película original de 1934 (con Benjamin cómo compositor); la música y las escenas en ambas versiones son idénticas. Hitchcock le reveló a Truffaut que hizo un travelling sobre el pentagrama del percusionista, según el maestro si el público supiera leer el libreto, sabría que momento culmen estaba por llegar, aumentado la sensación de tensión. Un homenaje del director a su creador de banda sonoras habitual, dándole un merecedor protagonismo en todos los ámbitos.
LA CENA DE NIETZSCHE
Brandon, son sin duda lo mejor del filme (excelente la charla junto al Sr. Kendall, con Hitler cómo tema), que encuentran respuesta en el imaginativo Rupert Cadell, interpretado de manera brillante por James Stewart.
papel de empático villano. Su compañero Philip tiene el rostro de Farley Granger, que repitió con Hitchcock tres años más tarde en Extraños en el Tren (Strangers on a Train, 1951). Granger se encuentra algo perdido, con un personaje nada agradable y bastante difícil. Por momentos, realiza una interpretación algo forzada y demasiado expresiva. Completan este excelente reparto: Cedric Hardwicke, Joan Chandler y Douglas Dick.
MATCH POINT
u filmografía. Tren con transbordo a Metcalf, un jugador de tenis semi-profesional bastante célebre, recibe los halagos de un seguidor bastante documentado sobre la vida del deportista. El aficionado es un hombre algo distraído y redundante que se interesa por la vida personal de tenista, en problemas por un divorcio interminable. Ese tozudo admirador le ofrece un plan para solucionar la vida de ambos, que el joven tenista no se toma en serio, hasta que un día un vértice del plan narrado por esa extraña persona se cumple. El argumento de Extraños en el Tren, está bastante edulcorado con respecto a la obra literaria original. En la novela de Highsmith el deportista, Guy Haynes, no es tan bondadoso como en el filme. Era tendencia de Hitchcock, el resolver los casos siempre oscilando hacía El Bien. Amaba lo contrastes y su cine es un continuo retrato de éstos.
ración con Hitchcock tras La Soga, acepta el papel protagónico con entereza y sobriedad, resultando muy creíble cómo Guy Haines. Haines es un hombre ingenuo que representa el típico vecino de cualquier ciudad. Su contrapunto es Robert Walker, cómo el psicopático y obsesionado Bruno Anthony. Anthony proveniente de una rica pero infeliz familia, ha estado marcado por la relación con su padre que lo ha trastornado y alejado de la realidad. Inteligente y con don de gentes, se va introduciendo sibilinamente en el mundo de Haines, haciendo la vida de éste una continua extorsión. El actor Robert Walker, es sin duda lo mejor de este film, en el inicio de un carre
ra que se truncó demasiado pronto. La tercera intérprete en discordia, es Ruth Roman, cómo novia de Haines. Roman fue una infravalorada actriz de la época, que participó en cintas menores y de serie B de los años cincuenta y sesenta, y que aquí representa con aplomo a una mujer con dudas y que intenta ayudar a su futuro marido en la encrucijada en la que se haya.
No sólo provocó inspiración Sir Alfred Hitchcock en las generaciones posteriores de realizadores y guionistas, también su obra y su estilo fueron motivo de copia, plagio u homenaje. Remakes, readaptaciones o continuaciones de las historias creadas por el genio británico, han aparecido durante las tres últimas décadas. La mayoría de estas creaciones, han tenido como destino la televisión y el mercado doméstico, sin mucho tino en la calidad cinematográfica. A continuación, vamos a repasar la filmografía del maestro y de todas esas películas que han intentado plasmar ese inconfundible estilo del mago del suspense.
un film británico modesto, interpretado por Leslie Banks y Peter Lorre, a su versión americana (1956) con más medios e interpretada por James Stewark y Doris Day. En ambos caso, estamos ante una de las obras más importantes de su fructífera filmografía.
ce Kelly, adquirió grandes alabanzas por parte de la crítica y el público. Tres filmes han intentado adaptar de manera libre esta gran historia. Varios cineastas chinos crearon su propia versión en Hou Chuang (1955). Uno de los remakes más conocidos fue La Ventana de Enfrente (Rear Window, 1998) en la más importante interpretación de Christopher Reeve tras su accidente. Más actual, es Disturbia (2007) thriller juvenil de DJ. Caruso e interpretado por Shia LeBouf. Película que tuvo un éxito notable de público, pero olvidable cómo la gran mayoría de versiones sobre la filmografía de uno de los más grandes de la historia.
erkins, todo un fracaso en lo artístico y lo comercial. En 1998, Gus Van Sant engendró una copia del clásico que le valió el abucheo de la crítica. Un reparto desaprovechado (Vince Vaugh, Anna Heche, Viggo Mortensen, William H. Macy y Julianne Moore) en una obra más que olvidable.
Sir Alfred Hitchcock no sólo fue un genio en vida, sino también una fuente de inspiración para generaciones posteriores, amantes de su obra. Una filmografía cuya valoración fue creciendo a cada año, elevando a nivel de mito al director británico. Un gran número de realizadores han declarado haberse sentido influidos por muchas de las películas del director londinense. Desde Claude Chabrol hasta M. Night Shyamalan, pasando por Brian de Palma o Alejandro Amenábar. Muchos han expresado no sólo su admiración, si no una de las causas de su amor por el séptimo arte. Grandes del cine de hoy en día, se inspiraron en Hitchcock a la hora de concebir alguna de sus obras. Comenzamos un recorrido de los cineastas más importantes influidos por uno de los genios de todos los tiempos.
l cine de Hitchcock, el saber vender y promocionar su cine.
ense de Hitchcock, Tesis (1996). Al igual que De Palma, Amenábar halla el éxito en el thriller, sus mejores películas van unidas a éste género.