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    CINE CLUB: EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO (1956)

    AMBROSE CHAPEL

    Sin ningún precedente en la época, Alfred Hitchcock versionó su propia obra con El Hombre Que Sabía Demasiado (The Man Who Know To Much, 1956). Film que creó por primera vez en 1934 bajo suelo británico. La versión del treinta y cuatro era ya una excelente muestra del estilo del realizador londinense y una más que decente cinta de intriga. Con un mayor presupuesto y encabezando dos estrellas del celuloide el proyecto, creo un remake que no sólo mejora el film en el que se basa, también crea una de las mejores cintas, jamás creadas, en el género de intriga.

    En un viaje a Marruecos la familia McKenna conoce a un enigmático francés, cuya muerte desembocará en el secuestro de su hijo y una corriente de pesquisas y conspiraciones, donde los McKenna intentarán unificar de nuevo la familia. Un thriller internacional en el que Hitchcock contó con el gran James Stewart y Doris Day cómo protagonistas. En la familia comienzan ya las primeras diferencias con el film original. Si en la versión de 1934, nos ofrecía un retrato del matrimonio donde la monotonía y la desidia era la característica principal. Bob Lawrence (el marido) es un hombre aburrido y estancado y Jill Lawrence (la mujer) es una mujer fría y frívola. En la versión de 1956, los McKenna son una pareja idealista, un matrimonio tradicional americano, muy sólido y unido. Las diferencias no acaban aquí, ya que el toque que le da Hitchcock a cada una es diferente. A la primera versión, es mucho más evasiva con el humor típico británico y más condescendencia con el espectador que contrasta con la versión del cincuenta y cuatro mucho más trascendente, realista y tensa. El escenario es diferente en cada versión, siendo Suiza en la inicial y Marruecos en el remake. Y, los villanos tienen más preponderancia en la primera versión, espoleados por el siempre excelente Peter Lorre. Mismo autor, diferente estilo de una misma historia.

    Los medios, una historia pulida, un director maduro y excelentes intérpretes, hacen de El Hombre que Sabía Demasiado (1956) una versión muy superior. Doris Day y James Stewart son una pareja insuperable, con un Stewart en estado de gracia. Él representa el héroe inesperado, real y humano. En una de sus entrevistas al maestro británico, Truffaut, le preguntaba que si Cary Grant y James Stewart eran intercambiables, según el tipo de film; Grant para papeles con más sarcasmo y humor elegante y Stewart para papeles más reales y emocionantes. Hitchcock respondió a esta cuestión, argumentando que para El Hombre Que Sabía Demasiado necesitaba la “sinceridad tranquila” que emanaba Stewart al espectador. No existe mejor definición del genio del suspense para la caracterización de un James Stewart muy acertado en todos los momentos del metraje.

    La música es otra de las grandes protagonistas de El Hombre que Sabía Demasiado. Doris Day interpreta a Josephine McKenna, una reputada y exitosa cantante, de cuyos labios sale una canción que formará parte importante de la película. “Qué Será, Será (Whatever Will Be, Will Be)” es una de las pistas resolutorias del film, interpretada brillantemente por Day y que obtuvo el Óscar cómo mejor canción (creada por Jay Livingston y Ray Evans). Pero en esa mítica canción no queda el protagonismo musical. El compositor habitual de Hitchcock, Bernard Hermann, no sólo forma parte del reparto, también crea una estupenda partitura. La composición que él interpreta (Storm Clouds Cantata de Arthur Benjamin) en el Royal Albert Hall, al igual que la canción forma parte concluyente de la trama. Esta obra también aparece en la película original de 1934 (con Benjamin cómo compositor); la música y las escenas en ambas versiones son idénticas. Hitchcock le reveló a Truffaut que hizo un travelling sobre el pentagrama del percusionista, según el maestro si el público supiera leer el libreto, sabría que momento culmen estaba por llegar, aumentado la sensación de tensión. Un homenaje del director a su creador de banda sonoras habitual, dándole un merecedor protagonismo en todos los ámbitos.

    El Hombre Que Sabía Demasiado, aparte de unas brillantes actuaciones posee un gran número de momentos inolvidables. La escena en la lúgubre capilla, llena de tensión y también de alivio de los protagonistas viendo que el camino es correcto. Toda la narración inicial en el Marrakech; la acción y suspense en el Royal Albert Hall; o la parte final en la mansión del embajador son rodadas en una calidad cinematográfica superlativa. Todo unido a una excelente fotografía de Robert Burks, algún que otro momento de relajación con el típico humor de Hitchcock, hace de El Hombre que Sabía Demasiado una de las obras más importantes de los años cincuenta y del género de intriga. Nunca un percusionista tuvo tanta relevancia en una historia de espías, conspiración y valor.

    Lo Mejor: Un colosal James Stewart. La dirección de Hitchcock y la música de Bernard Herrmann.

    Lo Peor: Un mayor reconocimiento en su momento de estreno, cómo muchas otras cintas del maestro del suspense.

    Puntuación: 8,5/10 CINE CLÁSICO
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