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    Cobertura 67 Berlinale
    Cobertura 67 Berlinale
    Call me by your name

    A años luz

    Las 10 mejores películas de la 67ª edición del Festival de Berlín.

    La Berlinale es el festival más preparado y cómodo de Europa. Tiene las mejores instalaciones, con unas salas de primer nivel –con maravillas como el Zoo Palast, con, incluso, asientos reclinables—, y el mejor sistema de transporte –que atenúan cualquier distancia que imponga la urbe teutona—. No obstante, el aluvión de periodistas, distribuidores y espectadores supera a cualquier evento en el viejo continente y, en ningún momento, la organización parece sobrepasada. Este año, además, era un reto, con enormes medidas de seguridad ante las alertas constantes de ataque terrorista. El festival lo ha superado con nota. Empero, lejos de temas de intendencia y movilización, la Berlinale ha dejado el rastro de certamen menor, no demasiado alejado de lo que ofrecen Locarno o Karlovy Vary. Un pequeño paseo por el market recopilando sensaciones dan un titular tajante: el nivel cinematográfico ha sido muy bajo. Una involución cada vez más evidente en la última década, donde se han ampliado las distancias con respecto a su otrora gran rival: Cannes. Esta se ha quedado sin competencia, todas las grandes películas eligen estrenar allí, aun conformándose con una sección menor. La Mostra de Venecia ha decidido lanzarse abiertamente a ocupar la primera parada de la Oscar Race, sin embargo la Berlinale se ha estancado en agua de nadie; sin mucho que decir u ofrecer. Los últimos trabajos de Sebastián Lelio, Aki Kaurismäki y Hong Sangsoo son los únicos que se han salvado de la quema; y son propuestas menores dentro de las filmografías de estos autores. Solo Call me by your name, el primer hit del curso presentado en Sundance, pudiera acercarse al concepto de masterpiece; a ese tipo de cine emocionante y original que deja huella. El filme de Luca Guadagnino se proyectó en la sección Panorama, lejos de los focos principales. La ovación que recibió todavía resuena en sus salas. Es la gran noticia que ha dejado una 67ª Berlinale que murió anoche y que espera resucitar el próximo febrero con una fuerza que, por medios, merece. A continuación, y como es habitual, les dejamos con el listado de las 10 mejores películas que han pasado por nuestras retinas en esta semana y media de cine. Auf Wiedersehen, Berlin!

    por EAM
    febrero 20, 2017

    Las 10 mejores películas de la 67ª edición de la Berlinale

    por EAM | febrero 20, 2017

    Un Oso devaluado

    Palmarés de la 67ª edición de la Berlinale.

    No podría ser de otra manera. Esta edición de la Berlinale debía terminar con un palmarés en consonancia al nivel de estos diez días. Ya les avisábamos que los jurados son difíciles de entender. Poco importa la calidad del programa en cuestión. Filmes como Félicité –sobre una mujer congoleña que lucha por la supervivencia de lo que queda de familia–, Spoor –alegato animalista revestido de thriller—, o Bright Nights –la cuota germánica— tenían un hueco asegurado en el cuadro de honor. Solo faltaba conocer quién se llevaría el Oso de Oro: ¿Hong Sang-soo? ¿Sebastián Lelio? ¿Aki Kaurismäki? Por desgracia para el propio certamen, todos ellos ocuparon un lugar secundario. El máximo galardón del Festival de Berlín fue a para a la húngara On body and soul, un drama con elementos mágicos que defiende una sociedad igualitaria. No ha sido el peor largometraje exhibido en el Palast pero queda muy lejos de los autores nombrados con anterioridad. Una lástima.

    Oso de Oro a la mejor película: On body and soul de Ildikó Enyedi (Hungría).
    Oso de Plata / Gran Premio del Jurado: Félicité, de Alain Gomis (Francia).
    Oso de Plata / Premio Alfred Bauer: Spoor de Agnieszka Holland (Polonia).
    ■ Oso de Plata a la mejor dirección: Aki Kaurismäki por The other side of hope (Finlandia).
    Oso de Plata a la mejor actriz: Kim Min-hee por On the beach at night alone (Corea del Sur).
    Oso de Plata al mejor actor: Georg Friedrich por Bright Nights (Alemania).
    Oso de Plata a la mejor contribución técnica: el montaje de Dana Bunescu para Ana, mon amour (Rumanía).
    Oso de Plata al mejor guion: Sebastián Lelio y Gonzalo Maza por Una mujer fantástica (Chile).
    Premio a la mejor ópera prima: Estiu 1993, de Carla Simón (España).
    Premio al mejor documental: Ghost Hunting de Raed Antoni  (Palestina).
    Oso de Cristal a la mejor película Generation: Piata Lod, de Iveta Grófová (Eslovenia).
    Premio FIPRESCI: On body and soul de Ildikó Enyedi (Hungría).

    Todos los premiados.

    por EAM
    febrero 18, 2017

    Palmarés de la 67ª edición de la Berlinale: On body and soul, de Ildikó Enyedi, Oso de Oro

    por EAM | febrero 18, 2017

    Riesgos

    Crónica de la novena y última jornada de la 67ª edición del Festival de Berlín.

    Ahora que está a punto de echar el cierre esta edición, cuando uno sale de una película que no le ha conquistado en exceso ya no sabe hasta qué punto es fruto del cansancio acumulado. Un festival son películas, entrevistas, carreras entre pases… pero también madrugones, cafés, conversaciones y mucho trabajo. Pero no se preocupen, no es momento ni el lugar de quejarse (como dirían algunos, sarna con gusto no pica). Puede que la ilusión de empezar este festival se haya ido desvaneciendo poco a poco a causa de la falta de sueño y del nivel de las películas presentadas. Porque esto último será, junto con el palmarés, por supuesto, el tema estrella en todos los corrillos. ¿La selección a concurso ha sido mejor o peor que la de año pasado? ¿Y si tenemos en cuenta el resto de secciones? ¿La calidad de esta Berlinale ha subido o ha bajado? Poco importa. El pulso al cine está tomado y el resultado es que, intentando dejar a un lado la tiranía de Cannes, nos llegan numerosas propuestas que nos dan largo y tendido para hablar de quiénes somos, nuestras contradicciones, nuestros anhelos, las sociedades que construimos, la historia que forja el presente… Y eso, aunque pueda resultar baladí, es importantísimo. Al cine, más allá de cualquier otra cosa, deberíamos pedirle que nos haga reflexionar, que nos acerque a este mundo que vivimos de otra manera. En esta Berlinale eso ha quedado muy patente. Puede que haya que buscarlo en secciones como Fórum, Panorama o Generation Plus. Posiblemente haya que atreverse a adentrarse en lo desconocido y a no conformarse con lo que la Sección Oficial nos ofrece para luego despotricar de si las películas no están a la altura. No. Desde aquí reivindicamos el riesgo de los márgenes que, entre otros, nos ha permitido descubrir pequeñas joyas como El mar nos mira de cerca, de Manuel Múñoz Rivas, El mar la mar, de Joshua Bonetta y J. P. Sniadecki, o Estiu 1993, de Carla Simón, que reseñamos más abajo.

    por EAM
    febrero 18, 2017

    Berlinale 2017 | Día 9. Críticas: Ana, mon amour, Estiu 1993, Have a nice day, Logan, Self-criticism of a bourgeois dog

    por EAM | febrero 18, 2017

    Esta tarde, a partir de las 19:00 horas, conoceremos los ganadores de esta irregular 67ª edición de la Berlinale. Aki Kaurismäki, Hong Sang-soo y Sebastián Lelio son los grandes favoritos a encabezar un cuadro de honor que puede ofrecer muchas sorpresas (y algún que otro disgusto). Es turno ahora para Paul Verhoeven (Presidente), Dora Bouchoucha Fourati, Olafur Eliasson, Maggie Gyllenhaal, Julia Jentsch, Diego Luna y Wang Quan'an. A continuación, nuestra predicción y también, cómo no, nuestra lista de deseos.

    Oso de Oro a la mejor película: The Other Side of Hope de Aki Kaurismäki (Finlandia).
    Oso de Plata / Gran Premio del Jurado: On the beach at night alone, de Hong Sang-soo (Corea del Sur).
    Oso de Plata al mejor director: Sebastián Lelio por Una mujer fantástica (Chile).
    Oso de Plata a la mejor actriz: Daniela Vega por Una mujer fantástica (Chile).
    Oso de Plata al mejor actor: Josef Hader por Wilde Maus (Austria).
    Oso de Plata a la mejor contribución técnica: la dirección de fotografía de Acácio de Almeida para Colo (Portugal).
    Oso de Plata al mejor guion: Sally Potter por The Party (Reino Unido).
    Oso de Plata / Premio Alfred Bauer: Félicité, de Alain Gomis (Francia).

    ... Y si reinara la locura y el equipo de EAM, con Víctor Blanes, Emilio Luna, Miguel Muñoz y Luis Enrique Forero, conformara el Jurado:

    Oso de Oro a la mejor película: The Other Side of Hope de Aki Kaurismäki (Finlandia).
    Oso de Plata / Gran Premio del Jurado: On the beach at night alone, de Hong Sang-soo (Corea del Sur).
    Oso de Plata al mejor director: Sabu por Mr. Long (Japón).
    Oso de Plata a la mejor actriz: Kim Minhee por On the beach at night alone (Corea del Sur).
    Oso de Plata al mejor actor: ex aequo para Sherwan Haji y Sakari Kuosmanen por The Other Side of Hope (Finlandia).
    Oso de Plata a la mejor contribución técnica: la dirección de fotografía de Acácio de Almeida para Colo (Portugal).
    Oso de Plata al mejor guion: Sally Potter por The Party (Reino Unido).
    Oso de Plata / Premio Alfred Bauer: Una mujer fantástica, de Sebastián Lelio (Chile).

    Reglamento: «Solo un Oso puede ser ex aequo. Los miembros del jurado no pueden dar más de un premio a un mismo filme, exceptuando los galardones interpretativos».
    por EAM
    febrero 18, 2017

    ¿Quién ganará el Oso de Oro? Apuesta para el Palmarés de la 67ª edición de la Berlinale

    por EAM | febrero 18, 2017

    Larga vida a Hong Sang-soo

    Crónica de la octava jornada jornada de la 67ª edición del Festival de Berlín.

    Si hace algunos días manifestábamos nuestras dudas acerca de la integridad formal, de la cohesión general de todas sus propuestas —factor no necesariamente negativo, desde luego— y, sobre todo, de la imposibilidad de encontrar una marca concreta, un grupo o bloque de cinematógrafos que definan el perfil del festival alemán, el avance de los días no ha generado un cambio ostensible. Ahora bien, llegados a este punto, todas las secciones han enseñado sus credenciales, lo cual sí ha significado, sin ninguna duda, un aumento de la calidad. Al tan ansiado regreso de Kaurismäki, apuesta segura en cualquier certamen, el sorprendente nuevo trabajo de Luca Guadagnino y su sobrecogedora sensibilidad, y el poético —y brutal— I am not your negro, de Raoul Peck —filme que, si existe justicia en este mundo, será reconocido como uno de los mejores del año—, se ha añadido el que quizás haya sido la piedra angular en las expectativas del festival. El (sur)coreano Hong Sang-soo, indiscutiblemente uno de los más talentosos creadores de la historia, ha presentado en la Sección Oficial On the beach at night alone. Comentaba en una multitudinaria rueda de prensa posterior a la proyección, con su modestia habitual, “[…] no tengo un objetivo, ni un efecto específico ni lección moral específica; tengo materiales, las localizaciones, los actores y actrices, intento observarlas en mi propia manera y trato de combinarlos, intento crear algo de ellos. Suena muy irresponsable, pero es así como trabajo […] Cuando, por ejemplo, tomas un pequeño fragmento, la vida está aquí y tenemos esta línea narrativa artificial, tenemos muchos tipos, pero limitados, claro, porque la vida es infinita […]”. Palabras de un genio; proféticas observaciones acerca de qué es realmente el Arte como imitación/representación. Por otra parte, hemos podido asistir a la exhibición de Joaquim, interesante pero irregular filme de Marcelo Gomes, y, alejado de los focos de competición, The king’s choice, un milimétrico y sólido biopic sobre la resistencia heroica del rey noruego Haakon VII a la subyugación ante la Alemania Nazi, en un momento crucial de la Historia del siglo XX. En otro orden de cosas, merece mención, por cierto, la sección Homage, que recuperó para la pantalla gigante un clásico del maestro Kubrick: El resplandor (1980). Estando prácticamente concluida la muestra de aspirantes al Oso de Oro, nos atrevemos a augurarle éxitos a Sang-soo y Kaurismäki, los auténticos pilares de esta edición de la Berlinale.

    por EAM
    febrero 17, 2017

    Berlinale 2017 | Día 8. Críticas: On the beach at night alone, Joaquim, Close-Knit

    por EAM | febrero 17, 2017
    Nina Hoss

    Gris inerte

    Crónica de la séptima jornada jornada de la 67ª edición del Festival de Berlín.

    En la anterior crónica, Miguel Muñoz Garnica cuestionaba la presencia de un documental como Beauys en la sección oficial de la Berlinale. Una pregunta convertida ya en pauta dentro de los festivales de cine europeo en la última década. La primera respuesta que se nos viene a la mente es sencilla: es una creación local. Pero, ¿y qué hay de la calidad de estas propuestas? El curso pasado, durante la celebración de la 73 entrega de la Mostra de Venecia, la prensa italiana criticó con virulencia la escasa relevancia artística de las películas nacionales proyectadas a concurso. Un contraste que se hizo más evidente al compartir dicho hueco con casi una decena de producciones norteamericanas, algunas incluso de gran presupuesto. «El cine italiano da la espalda a la Biennale», publicábamos en uno de los artículos dedicados ese septiembre. Pese a que la Berlinale tiene muy en cuenta su cine, no hay que bucear demasiado en su parrilla para encontrar una sección dedicada a este, no parece que los autores teutones lo tengan tan claro. El objetivo primordial, como venimos subrayando en los últimos días, es Cannes y el resto del circuito resulta bastante secundario. Autores como Kaurismäki o Sang-soo, primeros espadas de esta 67ª edición, se pueden permitir estrenar en cualquier plaza; su crédito sigue y seguirá intacto. Sin embargo otros títulos tendrán aquí el comienzo y final de su recorrido. Y, viendo la propia acogida de la platea, la factoría alemana tiene su destino marcado. Las opciones de distribución, por ejemplo, del citado documental de Andres Veiel son nulas, y su futuro parece centrado en la televisión. En cuanto a ficción se refiere, la creación de Thomas Arslan, Bright Nights, un drama sobre las relaciones paterno-filiales con ecos del cine de Kelly Reichardt y el paradigmático nuevo cine islandés, no debe sobrepasar tampoco sus fronteras. Es el precio de lo anodino, de lo simple. Mucho más cuerpo tiene la última película de Volker Schlöndorff, todo un veterano –que ganó el Óscar extranjero con El tambor de hojalata en 1979 (ya ha llovido)— que ha presentado Return to Montauk, un trabajo de clara vocación comercial diseñado para el lucimiento de Stellan Skarsgård y Nina Hoss, pero que, más allá de ciertas referencias germánicas, es un largometraje cuya trama se desarrolla en Brooklyn, captando la esencia de la gran urbe estadounidense. Atendiendo al nivel general de la Berlinale, no desencaja, pero fuera de contexto es un filme solo decoroso que de nuevo pone sobre el tapete la reciprocidad entre industria y evento. Cabe recordar que la ganadora de los Lola Awards, los premios de la Academia, en 2013 fue una cinta como Oh Boy, que cuatro meses antes había pasado por pena ni gloria por el apartado deutsche. ¿Falta de criterio? O, ¿Falta de fe? Aun con todo esto, no descarten que Beuys se lleve el Gran Premio del Jurado. Con o sin cine, a los jurados no hay quién los entienda.

    por EAM
    febrero 16, 2017

    Berlinale 2017 | Día 7. Críticas: Colo, Return to Montauk, El bar, Casa Roshell, I am not your negro, Autumn, Autumn

    por EAM | febrero 16, 2017
    Aki Kaurismäki

    Estelas fugaces

    Crónica de la sexta jornada de la 67ª edición del Festival de Berlín.

    A la Berlinale la define la indefinición. Empezamos categóricos, ya lo ven, esta sexta crónica. Si pensamos en las principales plazas europeas que marcan el año cinematográfico, Berlín es la que menos asideros previos ofrece. Cannes tiene su catálogo de autores consagrados que permiten elaborar un mapa previo, Venecia y San Sebastián son dos festivales que llegan a final de año, cuando la cosecha cinematográfica está más por recoger que por sembrar, y que además suelen acaparar titulares por determinadas apuestas geográficas. Por el contrario, el de la capital alemana es un certamen que, más allá de un deje de compromiso sociopolítico (¿qué festival no intenta tenerlo, en mayor o menor medida?), no se presta a demasiadas etiquetas. Llega con el año fílmico en pañales, con un mercado en ebullición donde todas las distribuidoras apenas comienzan a definir sus agendas, donde la temporada de premios recopila sus primeros contendientes antes de volver a la hibernación. En cuanto a la crítica, la fuga de cerebros a Cannes nos deja una programación sin demasiados grandes nombres de cara a las listas de hits más esperados: en esta ocasión, poco más que los últimos trabajos de Guadagnino (reciclado de Sundance), Kaurismäki y un Hong Sang-soo que, al ritmo que va, terminará haciendo una película para cada festival de la temporada.

    La experiencia es parecida a la exploración de tierra virgen, si sustituyen las hogueras a la luz de la luna, el sudor y las heridas por salas de prensa abarrotadas y los ojos rojos y doloridos. Frustrante, confusa y apasionante cuando emerge algún tesoro oculto inesperado. Esta jornada nos deja una pequeña anécdota vivida justo antes de escribir estas líneas. En la rueda de prensa de The Other Side of Hope (a.k.a. Aki Kaurismäki dando lustre al certamen), el actor Sakari Kuosmanen se ha arrancado a cantar un tango en finlandés. El momento ha sido encantador, pero su contexto mucho más expresivo. La sala de prensa se llenaba de móviles en alto que grababan el recital. No solo eso, sino que en la entrada del Berlinale Palast, desde donde un servidor observaba, varios periodistas también grababan la pantalla gigante que retransmitía en directo la rueda de prensa. Si conocen la hipermoderna Postdamer Platz, podrán intuir lo paradójico de la situación. Un lugar plagado de pantallas y neones que bombardean estímulos visuales continuos, donde pequeñas pantallas grababan una pantalla que contenía una charla sobre lo que acabábamos de ver en una gran pantalla. Los smartphones reproducirán una, un par de veces acaso, al bueno de Kuosmanen entregado al tango. Dos días después, quizá ni él mismo lo recuerde. ¿A qué viene la batallita?, se preguntarán. Pueden atribuirlo a un intento, por parte de un crítico con la mente saturada de imágenes en movimiento, de transmitir lo fácil que es extraviarse en un festival plagado de imágenes sobre imágenes. Sin guías, sin mesura, sin tiempo. En consecuencia, lo difícil que resulta atisbar lo poco que permanecerá cuando la plaza Postdamer repliegue sus velas.

    por EAM
    febrero 15, 2017

    Berlinale 2017 | Día 6. Críticas: The other side of hope, Beuys, Berlin Syndrome y El mar nos mira de lejos

    por EAM | febrero 15, 2017

    Berlinale 2017 | Vídeo: Las 4 mejores películas hasta el momento

    por EAM | febrero 15, 2017

    Curva praxiteliana

    Crónica de la quinta jornada de la 67ª edición del Festival de Berlín.

    Cinco son ya las jornadas en la edición número 67 del Festival Internacional de Cine de Berlín. Desde el pasado jueves, la Sección Oficial y las distintas secciones paralelas están demostrando un carácter variado, ecléctico en cuanto a sus propuestas, temas y procedencia de los filmes exhibidos. Al contrario que en otros certámenes, en Berlín es complicado intuir una línea definida en su programación; nombrar cuatro o cinco autores habituales que lo doten de una identidad concreta. Inmersos en este punto de la agenda, tal impredecibilidad puede ser interpretada como un rasgo no muy halagüeño. Vistas ya algunas películas dignas de mención, como la notable Una mujer fantástica, del chileno Sebastián Lelio, El mar la mar, de Joshua Bonnetta (joya de la sección Forum) o la interesante On body and soul, de Ildikó Enyedi —mención aparte para Trainspotting 2—, lo cierto es que esta edición de la Berlinale está ofreciendo pocos y más bien discretos resultados . El nivel de calidad general, en términos estadísticos, está preocupantemente por debajo de las expectativas. Podemos ilustrar esta situación poniendo como ejemplo el filme de la mañana de ayer. Abría la cuota de sección competitiva Bright nights, del turco-alemán Thomas Arslan; una mirada sobria y lacónica sobre el duelo de un hombre recién caído en la orfandad y su esfuerzo por evitar repetir con su hijo los errores de su fallecido padre. Con un planteamiento narrativo no especialmente original ni elementos destacables, no podríamos afirmar que se trata una mala película. Tiene algunos aciertos, como el buen uso de la contención y la sentimentalidad anticatártica, así unas actuaciones simplemente correctas. Sin embargo, como experiencia artística no cumple el objetivo de mantenerse en la memoria del espectador, no trasciende. Esto mismo parece observarse en el conjunto del festival: pocos destellos. Por lo tanto, el encuentro con gratas sorpresas provoca gran entusiasmo. Encuentros inesperados como el retorno a la dirección de Sally Potter. Cinco años después de Ginger & Rosa, la estadounidense ha reivindicado su permanencia en el panorama cinematográfico con The party, una cautivadora y cínica comedia negra con estructurada casi como pieza teatral, con una fotografía un montaje excelentes, en la que sus personajes —grandes actuaciones de Cillian Murphy, Patricia Clarkson o Kristen Scott Thomas, que podrían ser reconocidas en el palmarés— colisionan unos con otros, rayando el delirio, durante la celebración de una a priori tranquila reunión de antiguas amistades. El japonés Sabu también ofreció un ligero aumento en la calidad y el entusiasmo generales con su Mr. Long. Por otra parte, el neoyorquino James Gray ha presentado fuera de competición The lost city of Z, proyecto de tormentoso recorrido que finalmente hemos podido valorar. Las dudas generadas, las cuales no restaron ni un ápice de la elevada expectación en la crítica, se han despejado. La propuesta épica sobre el incansable explorador Fawcett en su búsqueda de una ciudad en el corazón de la Amazonía ha confirmado una vez más el talento de su director. Con un planteamiento clasicista y estilizado, cercano a Aguirre, la cólera de Dios o Apocalypse now, no desmerece ni ridiculiza sus fuentes de inspiración, aportando una lección de buena ejecución. Veremos qué nos deparan los próximos trabajos de Aki Kaurismäki y, sobre todo, Hong San-Soo.

    por EAM
    febrero 14, 2017

    Berlinale 2017 | Día 5. Críticas: Call me by your name, Bright nights, The party, Mr. Long, The Lost City of Z

    por EAM | febrero 14, 2017
    Una mujer fantástica

    La flor en el pedregal

    Crónica de la cuarta jornada de la 67ª edición del Festival de Berlín.

    Estaba cundiendo el desánimo entre la prensa acreditada ante el bajo nivel de todas las secciones de esta edición de la Berlinale. Todo ello, junto a una ola de frío que encarcela sin remisión al visitante, había convertido la experiencia de esta entrega en poco satisfactoria en sus primeros días. Era una cuestión de tiempo que brotaran las primeras flores en tan árido panorama. Y la primera ha llegado al cuarto día. Hablamos de la honesta y sensible Una mujer maravillosa, el retorno del director chileno Sebastián Lelio a la ciudad que le vio nacer artísticamente. Es probable que su nuevo filme no alcance las cotas de Gloria (2013), pero sí conquista gracias a un precioso retrato sobre la transexualidad y la liberación que debe ser protagonista durante el resto del año. Por lo pronto, Sony Pictures Classics ha adquirido sus derechos –con la mediación de sus productores: Maren Ade y Pablo Larraín, casi nada— pensando en una posible entrada en la Oscar Race. La polaca Spoor, su compañera del día en la sección oficial, sin embargo, representa el lado opuesto y la constante en el certamen: indefinición narrativa y excentricidad envueltas en una fotografía sobresaliente. Agnieszka Holland, que regresaba a su país natal tras una temporada en Estados Unidos, ha intentado sin demasiada suerte proponer un alegato animalista que a medida que van pasando los minutos se ahoga en un sinsentido. Otra decepción más al zurrón. Por la tarde, asistimos una bonita sorpresa en forma de documental. From the Balcony es casi un vídeo de comunión que intercala piezas fílmicas notables. El noruego Ole Giæver, creador de la estupenda Mot Naturen (2014), vuelve a dirigir e interpretar un episodio biográfico. En esta ocasión, con un repaso vital que sirve de delineación del tránsito desde la juventud a la adultez. En él hay hueco para la paternidad, la inseguridad, las relaciones interpersonales y la mortalidad. Todo ofrecido con tacto pese a su modesto envoltorio. No cambiará el mundo pero sí ha endulzado a una Berlinale sin demasiados asideros.

    por EAM
    febrero 13, 2017

    Berlinale 2017 | Día 4. Críticas: Spoor, Una mujer fantástica, From the balcony, Rifle, Viceroy's house, Casting JonBenet

    por EAM | febrero 13, 2017

    Palmeros

    Crónica de la tercera jornada de la 67ª edición del Festival de Berlín.

    Como todo espectáculo que se precie, la Berlinale no se escapa de la parodia, no huye de la atracción circense. No obstante, se trata de convocar a las masas, sea cual sea el mensaje. Enormes pantallas decoran los rincones adyacentes al Palast, buscando una mirada cómplice, ese regocijo contagioso que, por supuesto, abra las puertas al gen capitalista que acompaña al ego en aventuras como esta. Precisamente el ego es otra de las bisagras de un evento de esta magnitud. El deseo de éxito ha mutado en un perseverante anhelo de aceptación ajena; de un aplauso perenne que encuadre a su receptor entre los más grandes; referentes parodiados, mutilados y/o fusilados que, valga la paradoja, siempre guardaron sitio en un segundo plano. Anoche, en la presentación de la cinta española Pieles, su autor, el debutante Eduardo Casanova, le concedía toda la responsabilidad al público a la hora de interpretar su trabajo. Este le respondió en su epílogo con una atronadora ovación. Un efecto mágico que, por supuesto, previo a su prestigio, en el paso de conversión de lo ordinario a lo extraordinario, dejó entrever uno de los males del cine moderno: la aparición de pastores –los llamados influencers que en este sector pudieran ser agentes, comerciales o la misma prensa— que guían al público por el camino convenido. El objetivo no es otro que generar titulares, provocar una viralidad elevada como Santo Grial de cualquier manifestación artística. La platea del Zoo Palast, estupefacta ante la propuesta del joven realizador, replicó con furor a una primera y calculada explosión de júbilo previa espoleada por varios sectores de la grada. Algo, por supuesto, lícito y respetable pero que, unido a una sospechosa campaña en diferentes medios, logra que uno se cuestione si el éxito no es más que un producto enlatado de sabor efímero, creado por pura gula y alejado de cualquier dotación creativa. Una constante, por otra parte, en el cine exhibido en esta tercera jornada. Largometrajes serenos pero, por instantes ventajistas, que pierden su sentido al doblar la primera esquina. (EL)

    Félicité

    FÉLICITÉ

    Alain Gomis, Francia, Senegal / COMPETICIÓN.
    por Luis Enrique Forero Varela.

    El sacrificio como acto no se puede explicar sino únicamente desde la carencia. Quien abandona una parte de sí en favor de un bien mayor, de una causa elevada, acepta con gratitud lo perdido y espera la compensación de una suerte de orden ético universal —o cualquier otro nombre—. ¿Cómo no aplaudir ante algo así? Una imagen tan icónica, cargada de elevado significado, resulta un apartado narrativo francamente recomendable para divulgar la obra allende los leves baches en la incomunicación cultural. El público mundial empatiza con el sacrificio, con la nobleza casi bíblica de la degradación propia frente a la posible pérdida de un ser querido. Alain Gomis no oculta los mecanismos europeos de su formación como cineasta en su tercer largometraje. De modo que vemos en Félicité (2017) una cierta estructura reconocible en el cine social francés, pero tomando la sustancia cultural de la República Democrática del Congo. Desde luego, en un festival plural y reivindicativo como la Berlinale, la elección de este filme invita también a una reflexión sobre los estragos del colonialismo francés, capaz de destruir durante siglos el progreso de medio continente, saqueando los recursos naturales y el material humano para su propio beneficio. Un anti-sacrificio, podría decirse. En este caso, su protagonista lleva por nombre Félicité como una invitación a una segunda oportunidad, a un comienzo renovado. Orgullosa de sí misma y arrogante, la mujer trabaja como cantante en un bar de Kinshasa donde se repite noche tras noche la misma dinámica: fluye la música en una progresión hacia el hedonismo hasta que los clientes se emborrachan y se parten la cara sin apenas poder tenerse en pie. La distancia y el paralelismo entre los dos niveles —el de la música con un sentido casi de divinidad griega, y la violencia en el terreno inferior, bajo el Olimpo— y la imagen de una mujer que abraza la noche y no opera a partir de una relación de dependencia hacia el hombre es de una gran potencia simbólica, muy necesaria en nuestros días. Por desgracia, su vida da un vuelco tremendo cuando le notifican del hospital que su hijo ha sufrido un complicado accidente de moto y necesita una intervención quirúrgica muy cara para poder conservar su integridad física. Resulta de una belleza ética enorme observar cómo la protagonista entonces decide hacer lo que sea, lo que haya que hacer para salvar a su hijo. No degrada la dignidad del muchacho, negándose siempre a pagar una habitación compartida, más barata; y sin embargo, sí que compromete la suya propia, buscando por las calles cobrar antiguas deudas de acompañada por un policía sobornado. Pone en juego sus principios más básicos yendo al encuentro del padre, por quien no siente más que un enorme desprecio y, aun así, consigue dejar en segundo plano, pues el sacrificio requiere esto y mucho más. Lo maravilloso de Félicité es comprobar cómo todo crece con el avance del metraje, en especial la propia actuación de Véro Tshanda Beya. A pesar de que, llegado a cierto punto, la discreta intensidad de la narración pierde altura, y de algún fragmento desconectado de la línea global, el resultado es más que satisfactorio. La violencia de la calle y la falsa indulgencia de los demás se retratan aquí como simples obstáculos más en el camino de alguien capaz de llegar hasta las últimas consecuencias, todo tratado, en términos generales, con una cámara sencilla naturalista —mención especial a las secuencias del canto— muy adecuada. Es agradable encontrarse con este tipo de propuestas. (68/100)

    Wilde maus

    WILDE MAUS

    Josef Hader, Austria / COMPETICIÓN.
    por Víctor Blanes Picó.

    Poco les sonará el nombre de Josef Hader. Lo cierto es que en su país natal, Austria, lleva varios años siendo uno de los comediantes y actores más famosos y aclamados. Su inclusión en la sección oficial del certamen teutón parece a priori un guiño al público germánico. Pero las apariencias, como en demasiadas ocasiones, engañan. En su debut como director, Hader escoge un tema muy tratado por el cine actual: la crisis de los 40. Sin ir muy lejos, ayer pudimos ver aquí mismo la propuesta de Alex Ross Perry sobre el mismo tema. Pero, mientras en Golden exits todo parece de una intensidad arrebatadora, con diálogos ampulosos que esconden una tremenda superficialidad en el análisis, Wilder Maus prefiere utilizar el patetismo del ser humano y su incapacidad para afrontar la realidad para conseguir poner de relieve mediante el humor todas las inquietudes e incoherencias que conlleva cumplir años. Así, el mismo día que Georg (interpretado por el mismo Hader, demostrando una capacidad innata para el gag cotidiano) pierde su trabajo como crítico musical en un periódico por esa paradójica regla capitalista por la cual los empleados más antiguos y experimentados son los más prescindibles debido a su alto coste laboral, su pareja (Pia Hierzegger, en la misma línea que su partenaire) le insiste en su voluntad de tener hijos y le propone recurrir a la fecundación in vitro para intentar solucionar aquello que durante casi 3 años no ha ocurrido de manera natural. Un cóctel demasiado cargado para todo un burgués del siglo XXI. A partir este punto la película se sostiene por un burdo engaño. Georg prefiere enmascarar la realidad y esconder su nueva situación laboral como si eso fuera a provocar que se desvaneciera mientras intenta rellenar su día a día con actividades y proyectos sin sentido. Georg se convierte en un niño que no quiere crecer en continua pataleta consigo mismo (la cinta está plagada de elementos narrativos que subrayan este carácter infantil: el trenecito, la montaña rusa, el parque de atracciones…). Y cada decisión que toma es la equivocada. Wilder Maus convence por su sencillez y honestidad en lo que quiere proponer y acaba logrando, una reivindicación en toda regla de que desde el humor se puede atacar de manera mucho más eficaz los dramas existenciales que nos acechan a lo largo de nuestra vida (un acercamiento que, salvando las distancias, también comparte con Toni Erdmann, de Maren Ade). Es en ese empeño por mirarse constantemente al ombligo donde los dos protagonistas entran en una crisis patética que les define: dos adultos afrontando su miedo a la vejez, negándose a aceptar que la juventud e incluso la temprana madurez puede ser algo que ya ha quedado atrás; asumir que no somos ni seremos nunca más lo que éramos. Y, mientras tanto, por las noticias, el mundo se sigue preocupando por problemas nimios: la crisis de los refugiados, el terrorismo, las guerras… (80/100)

    Pieles

    PIELES

    Eduardo Casanova, España / PANORAMA.
    por Víctor Blanes Picó.

    Presentaba ayer Eduardo Casanova su ópera prima en el grandioso Zoo Palast con un deseo: que si el espectador no puede disfrutarla, al menos, que le provoque algo, aunque sea el vómito. Visionando Pieles queda patente que la intención detrás de cada plano, de cada decisión, de cada línea de diálogo, es no dejar indiferente a nadie en la platea. Por eso es paradójico que deje en manos del espectador precisamente el sentimiento a escoger. Casanova decide dar el salto a la dirección con una película en la que todo está calculado y controlado; en la que, aunque en ocasiones (también) se esfuerce en ocultarlo, nada está en su lugar por simple azar. Así que vamos a permitirnos devolver la pelota al tejado del joven director: Pieles está diseñada para hostigar, revolver estómagos, hurgar en prejuicios, martillear el cerebro con una celebración constante de lo kitsch y lo aberrante. Otra cosa diferente es que lo consiga.

    Casanova juega antes a ser autor que director. En ese juego utiliza el plano frontal, la música y la paleta de colores como faroles demasiado descarados. Pieles presenta un mundo en rosas, lilas, fucsias, pasteles… los colores asociados con el idealismo más cursi, colores del refugio personal inconfesable. Una prostituta sin ojos, una joven con boca en forma de ano, un adolescente que reniega de sus propias piernas, parejas deformadas, enanas… Todos parecen cobijados en una especie de burbuja freak amparada por una tonalidad que la convierte en un universo naif salpicado de canciones de ayer y de hoy (los referentes claros, y aceptados por él mismo, están ahí: Almodóvar, Solondz, Andersson, Waters…). Así es la piel de Pieles. Ahora bien, haciendo un ejercicio como el que propone la película, si no nos quedamos en las apariencias y rascamos un poco, la provocación se convierte en vacío y el resultado es un estudio de la piel, sí, pero apenas hay discurso sobre lo que encontramos debajo de ella. El filtro del humor y del exceso para hacer aflorar los miedos y las inseguridades del ser humano funciona mejor en las tramas más tibias, cotidianas y costumbristas (como la protagonizada por Jon Kortajarena y Candela Peña) que en las historias más radicales. De este modo, la celebración de lo diferente y la vehemente apuesta por la aceptación de uno mismo con todos los defectos e imperfecciones se diluye y banaliza por las propias reglas del juego autoimpuestas por una puesta en escena demasiado consciente de sí misma que en demasiadas ocasiones se olvida de narrar. La provocación, al final, se queda en lo superficial. ¿O será que tenemos la piel muy fina? (50/100)

    por EAM
    febrero 12, 2017

    Berlinale 2017 | Día 3. Críticas: Félicité, Wilde Maus, Pieles, Adiós entusiasmo, Three lights, A feeling greater than love

    por EAM | febrero 12, 2017

    Play the guitar, play the beginning

    Crónica de la segunda jornada de la 67ª edición del Festival de Berlín.

    Pocos eventos cinematográficos tienen la relevancia de la Berlinale. Un calificativo que corrobora su potente mercado, marcado en rojo por productoras y distribuidoras paras las primeras ventas/cazas del curso. Por la capital teutona desfila el catálogo 2017, con todo lo ya exhibido en Sundance y un anticipo de lo que lucirá en Cannes. El Palast, centro neurálgico del certamen, bombea sin parar a acreditados por industria y prensa, que aguardan un rápido instante para una aseveración que ratifique o niegue sus sospechas. Y rápido, decimos, porque el frío en Berlín es un asunto casi físico; un invitado más, y de auténtica excepción. El contraste en las arterias de la ciudad llega intramuros, con una temperatura más propia del estío. Por suerte, toda la muchedumbre que acude a ese abrazo calorífico está bien regulado por una organización intachable. Esta, junto a un ambiente acogedor y unas instalaciones enmarcadas en el centro cultural capitalino, es la gran baza. Y, gracias a ello, ser considerado uno de los grandes festivales del mundo sin tener demasiado en cuenta el nivel de su cine –al menos en los últimos años. Redundar en la minimización de celebraciones como esta con respecto a su rival gala sería un subrayado innecesario. Mientras el mentado market vive una ebullición continua, el cine programado pasa de puntillas en cuanto a acogida. Es el precio de ser el primero en la fila. Los pesos pesados se reservan para el final del semestre o la segunda parte del año. Ya avisaba su line up: una competición con varios atractivos pero sin el gancho como para que el universo cinéfilo ponga el freno de mano. La apertura, Django, debut de Étienne Comar, confirmó las sospechas; esta segunda jornada no ha hecho más que recalcar que las sorpresas serán mínimas. En el máximo apartado, dos propuestas: una húngara, On body and soul, un romántico con elementos cuasi mágicos que recuerda a la reciente Langosta de Yorgos Lanthimos; y una estadounidense, The dinner, nueva representación (casi dramatúrgica) de la incomunicación social occidental articulada sobre la excelente interpretación de John Coogan. Dejando a un lado la lucha por el Oso de Oro, pasaron por nuestras retinas tres filmes de diferente pelaje: fuera de concurso, un acto de nostalgia: Trainspotting 2; repetición de fórmula y una paramnesia reconfortante por un lado; la constatación de la parálisis del cine de Boyle por otro. En Forum, un excelente observacional, El mar, la mar, retrato simbólico del drama de la migración mexicana hacia ese paraíso profetizado; y la vuelta de Alex Ross Perry con Golden exists, que no aporta nada nuevo a su filmografía pero deja un buen sabor de boca gracias a diálogos inspirados para auditar, de nuevo, a la clase media neoyorquina. Como pueden apreciar, un poco de todo y un poco de nada. La excusa perfecta para disfrutar del Berlín disoluto… si la versión febril de Celsius lo permite. (EL)

    por EAM
    febrero 11, 2017

    Berlinale 2017 | Día 2. Críticas: On body and soul, The dinner, Trainspotting 2, El mar, la mar & Golden exits

    por EAM | febrero 11, 2017
    Cécile de France

    El manual de apertura

    Crónica de la primera jornada de la 67ª edición del Festival de Berlín.

    Ayer, 9 de febrero, dio comienzo la edición número 67 del Festival Internacional de Cine de Berlín. Una posición temporal privilegiada dentro del catálogo anual de certámenes —precedido solamente por Sundance y Róterdam — permite a la Berlinale no solamente la posibilidad de provocar sorpresa en la crítica internacional (naturalmente —y como es costumbre—, para bien y para mal), sino una enorme elasticidad en cuanto a su programación. Bien es conocida la intención, digamos, ecléctica de esta fecha imprescindible a nivel mundial. Abundan ejemplos anteriores; ediciones, sobre todo en los años recientes, en las que se ha aunado lo más interesante del cine de autor internacional, de la vanguardia de la cinematografía, con el espectáculo, el consumo masivo o blockbuster —seña que, por cierto, se está convirtiendo progresivamente en casi una marca, una declaración de intenciones—. En este caso, y lo mencionaremos procurando la cautela y la objetividad más sensatas, la expresión del producto de masas llega de la mano de James Mangold, encargado de una sección de la que es quizás la antología de productos cinematográficos más rentable: el universo de la editora de comics Marvel. Logan será la última entrega de los X-Men protagonizada por el australiano Hugh Jackman. Dejando a un lado este tipo de caprichos, aunque, eso sí, manteniendo un pie en gran público y otro en la expresión de una sensibilidad discursiva y gráfica muy especiales, nos encontramos con el estreno de Trainspotting 2. Danny Boyle, autor de la adaptación de la novela homónima de Irvine Welsh, ofreció hace poco más de 20 años un retrato pop de la marginalidad europea dentro del estado de bienestar. Aquella fue la película definitoria la generación X. Grandes expectativas, pues, levanta esta secuela, directamente tomada de secuela literaria —claro está, con algunas licencias—. Por su parte, Luca Guadagnino, James Gray, o los esperadísimos maestros Hong Sang-soo y Aki Kaurismäki aportarán más adelante su contribución al bloque más sólido del festival.

    Si el año pasado los Coen ofrecieron una correcta aproximación hacia el Hollywood de los años 50, en este caso, la apertura recae sobre los hombros de Étienne Comar. Desde un enfoque clasificable como un biopic ortodoxo, el cineasta francés aborda en su ópera prima la icónica figura de Django Reindhart, inscrito en una época muy concreta, la Europa fracturada por la Violencia de Estado y los peores excesos del discurso fascista. El notable trabajo interpretativo de Reda Kateb (Un profeta) es, sin duda, lo más destacable del filme. De hecho, la elección de este estreno en particular está más emparentado de lo que a priori parece con la ganadora del Oso de Oro del año pasado. Tanto Fuocoammare (Gianfranco Rosi, 2016) como Django son películas con un contenido político evidente. Si aquella ofrecía una disección del conflicto internacional actual, esta utiliza mecanismos menos afinados para, en el fondo, ser leída como manifiesto extrapolable al tiempo presente, a los graves peligros de la repetición de la barbarie, el racismo y el discurso del odio. Esta decisión no oculta una coherente reivindicación ideológica. Ahora bien: lo cierto es que el producto, la película en sí resulta irregular, con más errores que aciertos. Dentro de la sección Forum, la jornada inaugural ofreció Casting (Nicolas Wackerbarth), comedia negrísima allana los entresijos de la egolatría y la proyección propia en los ojos de los demás, en un ejercicio de metacine cargado de sarcasmo bajo la sombra del alemán R.W Fassbinder.

    por EAM
    febrero 10, 2017

    Berlinale 2017 | Día 1. Críticas: Django, Casting, The Tokyo Night Sky Is Always the Densest Shade of Blue

    por EAM | febrero 10, 2017

    Habíamos adelantado hasta dos veces (I & II) las diversas propuestas que lucharán por el Oso de Oro de la 67ª edición de la Berlinale; y poco ha cambiado el rumbo de esos primeros anuncios. La Berlinale sigue fiel a su esencia y no se deja llevar por el efecto Mostra del pasado año. Por tanto, la competición de esta entrega del certamen teutón tendrá poca producción norteamericana y sí muchos apellidos ilustres. Algunos, incluso, hasta olvidados. Esta Berlinale supondrá la resurrección artística de autores como Teresa Villaverde –directora de Los mutantes (1998)—, Marcelo Gomes e Ildiko Enyedi. Se unen a cineastas contrastados que marcan la cabeza de cartel como Aki Kaurismäki, Sebastián Lelio, Agnieszka Holland, Sally Potter, Alain Gomis, Calin Peter Netzer –ganador hace cuatro años con Madre e hijo—, y, por supuesto, Hong Sang-soo, uno de los realizadores más prolíficos y sugerentes del momento. Siguiendo el patrón reciente del festival y la propia disyuntiva social-política del país, la temática social –con especial concentración en los flujos migratorios y otros asuntos derivados de Oriente Próximo— será el eje de esta edición y es más que probable que el palmarés así lo tenga en cuenta. De este modo, un filme como el de Kaurismäki, que relata en modo de comedia la llegada de un inmigrante a territorio finés, parece, a priori, el gran favorito para alzarse con el Oso —que entregarán Paul Verhoeven, Dora Bouchoucha Fourati, Olafur Eliasson, Maggie Gyllenhaal, Julia Jentsch, Diego Luna y Wang Quan'an. Por otro lado, la capital alemana supondrá el primer asalto en Europa de filmes destinados al público mainstream. Fuera de concurso o en Berlinale Special desfilarán cintas como la esperada secuela de Trainspotting; la encarnación definitiva de Hugh Jackman en Lobezno con Logan; el último trabajo de Álex de la Iglesia, El bar; o la maldita The Lost City of Z, de James Gray, que lleva un año dando tumbos buscando el marco perfecto y, tras una decente acogida en Nueva York, arriba al viejo continente con el reclamo de un gran director. Todo ello se lo contaremos del 9 al 19 de febrero en EAM. Estén atentos.

    Competición

    Bamui haebyun-eoseo honja (On the Beach at Night Alone) de Hong Sang-soo (Corea del Sur). WP.
    Helle Nächte (Bright Nights) de Thomas Arslan (Alemania, Noruega). WP.
    Joaquim de Marcelo Gomes (Brasil). WP.
    Mr. Long de Sabu (Japón). WP.
    Return to Montauk de Volker Schlöndorff (Alemania). WP.
    Wilde Maus (Wild Mouse) de Josef Hader (Austria). WP. Ópera prima.
    A teströl és a lélekröl (On Body and Soul) de Ildiko Enyedi (Hungría). WP.
    Ana, mon amour de Călin Peter Netzer (Rumanía). WP.
    Beuys de Andres Veiel (Alemania). Documental. WP.
    Colo de Teresa Villaverde (Portugal). WP.
    The dinner de Oren Moverman (Estados Unidos). WP.
    Félicité de Alain Gomis (Francia, Senegal). WP.
    The Party de Sally Potter (Reino Unido). WP.
    Pokot (Spoor) de Agnieszka Holland (Polonia). WP.
    Toivon tuolla puolen (The Other Side of Hope) de Aki Kaurismäki (Finlandia). IP.
    Una mujer fantástica de Sebastián Lelio (Chile). WP.
    Hao ji le (Have a Nice Day) de Liu Jian (China). Animación. WP.
    Django de Etienne Comar (Francia). Inauguración. WP. Ópera prima.

    Fuera de competición

    El Bar de Álex de la Iglesia (España). WP.
    Logan de James Mangold (Estados Unidos). WP.
    T2 Trainspotting de Danny Boyle (Reino Unido). IP.
    Viceroy’s House de Gurinder Chadha (India). WP.
    Fine portrait de Stanley Tucci (Estados Unidos). WP.
    Sage femme de Martin Provost (Francia). WP.

    Berlinale Special

    Es war einmal in Deutschland... (Bye Bye Germany) de Wilde Maus (Alemania). WP.
    In Zeiten des abnehmenden Lichts (In Times of Fading Light) de Matti Geschonneck (Alemania). WP.
    Masaryk de Julius Sevcík (República Checa). WP.
    La reina de España de Fernando Trueba (España). IP.
    Le jeune Karl Marx (The Young Karl Marx) de Raoul Peck (Francia). WP.
    Últimos días en La Habana de Fernando Pérez (Cuba). EP.
    Acht Stunden sind kein Tag (Eight Hours Don't Make a Day) de Rainer Werner Fassbinder. WP.
    Maudie de Aisling Walsh (Canadá). EP.
    The Lost City of Z de James Gray (Estados Unidos). IP.
    the bomb de Kevin Ford (Estados Unidos). IP.
    Close up de Abbas Kiarostami (Irán, 1990). Versión restaurada. WP.
    ■ The Trial: The State of Russia vs Oleg Sentsov de Askold Kurov (Estonia). Documental. WP.
    por EAM
    febrero 06, 2017

    Berlinale 2017: 18 filmes lucharán por el Oso de Oro (Competición)

    por EAM | febrero 06, 2017

    Como decíamos en la presentación de la sección Panorama, la aventura en los apartados paralelos de la Berlinale está plagado de todo tipo de senderos. A la hora de afrontar la 47ª edición de Forum, probablemente con el programa más ecléctico del festival, hay que dejar a un lado los prejuicios y zambullirse sin miedo en cinematografías de lo más variopintas. En un primer vistazo, los últimos trabajos de Alex Ross Perry –un habitual por estos lares tras su paso por Sundance—, Nana Ekvtimishvili y Simon Groß –quienes ya nos sorprendieran con In Bloom (2013)—, Álvaro y Diego Sarmiento, Adrián Villar Rojas, Amman Abbasi, Camila José Donoso y Vladimir Durán, a priori, parecen los más atractivos. Nuestra foco, una vez más, se centrará en la premiere de El mar nos mira de lejos, documental del sevillano Manuel Muñoz Rivas que nos traslada al Mediterráneo para contarnos una historia de soledad. A continuación, la line up.

    2+2=22 [The Alphabet] de Heinz Emigholz, Alemania – WP.
    Adiós entusiasmo (So Long Enthusiasm) de Vladimir Durán, Argentina – WP.
    At Elske Pia (Loving Pia) de Daniel Joseph Borgmann, Dinamarca – WP.
    Aus einem Jahr der Nichtereignisse (From a Year of Non-Events) de Ann Carolin Renninger, René Frölke, Alemania – WP.
    Autumn, Autumn de Jang Woo-jin, Corea del Sur – IP.
    Barrage de Laura Schroeder, Luxemburgo – WP.
    Bickels [Socialism] de Heinz Emigholz, Alemania – WP.
    Casa Roshell de Camila José Donoso, México – WP.
    Casting de Nicolas Wackerbarth, Alemania – WP.
    Chemi bednieri ojakhi (My Happy Family) de Nana & Simon, Georgia – WP.
    Cuatreros (Rustlers) de Albertina Carri, Argentina – IP.
    Dayveon de Amman Abbasi, USA – IP.
    Dieste [Uruguay] de Heinz Emigholz, Alemania – WP.
    Drôles d’oiseaux (Strange Birds) de Elise Girard, Francia – IP.
    For Ahkeem de Jeremy Levine, Landon Van Soest, USA – WP.
    Golden Exits de Alex Ross Perry, USA – IP.
    Jassad gharib (Foreign Body) de Raja Amari, Tunez.
    Loktak Lairembee (Lady of the Lake) de Haobam Paban Kumar, India.
    Maman Colonelle (Mama Colonel) de Dieudo Hamadi, Congo – WP.
    El mar la mar de Joshua Bonnetta, J.P. Sniadecki, USA – WP.
    El mar nos mira de lejos (The Sea Stares at Us from Afar) de Manuel Muñoz Rivas, España – WP.
    Menashe de Joshua Z Weinstein, USA / Israel – IP.
    Mittsu no hikari (Three Lights) de Kohki Yoshida, Japón – WP.
    Mon rot fai (Railway Sleepers) de Sompot Chidgasornpongse, Tailandia.
    Motherland (Bayang Ina Mo) de Ramona S. Diaz, USA / Filipinas – IP.
    Motza el hayam (Low Tide) de Daniel Mann, Israel – WP.
    Mzis qalaqi (City of the Sun) de Rati Oneli, Georgia – WP.
    Newton de Amit V Masurkar, India – WP.
    Occidental de Neïl Beloufa, Francia – IP.
    Qiu (Inmates) de Ma Li, China – WP.
    Rifle de Davi Pretto, Brasil – IP.
    Río Verde. El tiempo de los Yakurunas (Green River. The Time of the Yakurunas) de Alvaro Sarmiento, Diego Sarmiento, Perú – WP.
    Shu'our akbar min el hob (A Feeling Greater than Love) de Mary Jirmanus Saba, Líbano – WP.
    somniloquies de Verena Paravel, Lucien Castaing-Taylor, Francia – WP.
    Spell Reel de Filipa César, Alemania – WP.
    Streetscapes [Dialogue] de Heinz Emigholz, Alemania – WP.
    Tamaroz (Simulation) de Abed Abest, Irán – WP.
    El teatro de la desaparición (The Theatre of Disappearance) de Adrián Villar Rojas, Argentina – WP.
    Tiere (Animals) de Greg Zglinski, Suiza – WP.
    Tigmi n Igren (House in the Fields) de Tala Hadid, Marruecos / Qatar – WP.
    Tinselwood de Marie Voignier, Francia – WP.
    Werewolf de Ashley McKenzie, Canadá – IP.
    Yozora ha itsu demo saikou mitsudo no aoiro da (The Tokyo Night Sky Is Always the Densest Shade of Blue) de Yuya Ishii, Japón – WP.

    Forum Expanded

    Aapothkalin Trikalika (The Kali of Emergency) de Ashish Avikunthak (India).
    Asbestos de Sasha Litvintseva, Graeme Arnfield (Reino Unido).
    A Tall Tale de Maya Schweizer (Alemania).
    The Brick House de Eliane Esther Bots (Países Bajos).
    Camera Threat de Bernd Lützeler (Alemania).
    Dark Adaption de Chris Gehman (Canadá).
    HASHTI Tehran de Daniel Kötter (Irán).
    Heliopolis Heliopolis de Anja Dornieden, Juan David González Monroy (Alemania).
    Im Gehäus (In His Room) de Eva C. Heldmann (Alemania).
    Jokinen de Laura Horelli (Finlandia).
    Not Every Day is Spring de Haig Aivazian (Líbano).
    Off Frame AKA Revolution until Victory de Mohanad Yaqubi (Palestina).
    One Plus One Makes a Pharaoh's Chocolate Cake de Marouan Omara, Islam Kamal (Egipto).
    Popeye Sees 3D de Ken Jacobs (USA).
    Ride Like Lightning, Crash Like Thunder de Fern Silva (USA).
    Rudzienko de Sharon Lockhart (Polonia).
    Seif Tagreede (Experimental Summer) de Mahmoud Lotfy (Egipto).
    Serce Miłości – Director‘s Cut (A Heart of Love – Director‘s Cut) de Łukasz Ronduda (Polonia).
    Set de Peter Miller (Alemania).
    The Shortest Day de Karø Goldt (Austria).
    Sokun Al Sulhufat (Turtles are Always Home) de Rawane Nassif (Catar).
    SPIN de Ginan Seidl (Alemania).
    Tashlikh (Cast Off) de Yael Bartana (Israel).
    Ten Mornings Ten Evenings and One Horizon de Tomonari Nishikawa (Japón).
    Studies on the Ecology of Drama de Eija-Liisa Ahtila (Finlandia).
    Ulrike‘s Brain de Bruce LaBruce (Alemania).
    Ulysses in the Subway de Paul Kaiser, Marc Downie, Ken & Flo Jacobs (USA).
    The Welfare of Thomás Ó Hallissy de Duncan Campbell (Reino Unido).

    Forum Special Screenings 2017

    Choehuui jeung-in (The Last Witness) de Lee Doo-yong, Corea del Sur, 1980.
    Obaltan (Aimless Bullet) de Yu Hyun-mok, Corea del Sur, 1961.
    Offene Wunde deutscher Film (Open Wounds – A Journey through German Genre Films) de Dominik Graf, Johannes F. Sievert, Alemania – WP.
    ORG de Fernando Birri, Italia, 1979.

    Autour de Bouanani – Another Moroccan Cinema

    Al-Sarab (The Mirage) de Ahmed Bouanani, Marruecos, 1980.
    Alyam, Alyam (Oh the Days!) de Ahmed El Maanouni, Marruecos, 1978.
    Hallaq Darb al-Fuqara’ (The Barber of the Poor District) de Mohamed Reggab, Marruecos, 1982.
    Obour al bab assabea (Crossing the Seventh Gate) de Ali Essafi, Marruecos, 2017 – WP.
    Wechma (Traces) de Hamid Benani, Marruecos, 1970.
    por EAM
    febrero 05, 2017

    Berlinale 2017: Forum cumple su 47ª edición

    por EAM | febrero 05, 2017

    Navegar en las secciones paralelas de la Berlinale (y casi de cualquier festival, exceptuando Cannes) es una aventura liberada de expectativas donde lo magistral y lo mediocre comparten el mismo espacio. Óperas primas, segundas obras, cineastas desconocidos de países sin industria… Hay hueco para todos en Panorama de la 67ª edición de la Berlinale. Los faros (necesarios) que darán algo de luz y servirán como gancho para el público este año en el apartado los portan dos nombres ilustres. El primero, el italiano Luca Guadagnino, autor, entre otras, de cintas como Yo soy el amor (2009) y Cegados por el sol (2015), promete emocionar a la platea con la que ha sido la gran protagonista en la pasada edición del Festival de Sundance: Call me by your name, adaptación de la novela homónima de André Aciman que narra el encuentro entre dos estudiantes –uno adolescente y otro finalizando los estudios— en la riviera italiana. Un drama, protagonizado por Armie Hammer, Timothée Chalamet y Michael Stuhlbarg, de temática homosexual que se ha erigido como una de las posibles grandes películas del 2017. La segunda, la joven realizadora aussie Cate Shortland. Tras su debut con Sommersault (2004), Shortland ha hecho de Alemania el epicentro de su narrativa. Primero con Lore (2012); segundo, con Berlin Syndrome, un thriller interpretado por la pujante Teresa Palmer que también pudo verse en Utah hace dos semanas. Y del resto de programa, ¿qué? En lo que concierne a la industria española, Panorama albergará la premiere mundial de Pieles, primer filme de Eduardo Casanova que, con un elenco conformado por Jon Kortajarena, Carmen Machi, Candela Peña, Ana Polvorosa, Macarena Gómez, Secun de la Rosa, Joaquín Climent y Carolina Bang, da vida a un singular argumento como revela su sinopsis oficial: «La forma física nos condiciona para con la sociedad, lo hayamos o no elegido nosotros. Pieles, es la historia de gente físicamente diferente que por este motivo se han visto obligados a esconderse, recluirse o unirse entre ellos. Samantha, una mujer con el aparato digestivo al revés, Laura una niña sin ojos, o Ana una mujer con la cara mal formada. Personajes solitarios que luchan por encontrarse en una sociedad que solo entiende una forma física, que excluye y que maltrata al diferente». Se lo contaremos a partir del 9 de febrero. A continuación, todos los trabajos que se proyectarán en Panorama.

    1945 de Ferenc Török (Hungría). EP
    Berlin Syndrome de Cate Shortland (Australia). EP
    Bing Lang Xue (The Taste of Betel Nut) de Hu Jia (Hong Kong). WP
    Call Me by Your Name de Luca Guadagnino (Italia). EP
    Ciao Ciao de Song Chuan (Francia). WP
    Como Nossos Pais (Just Like Our Parents) de Laís Bodanzky (Brasil). WP
    Discreet de Travis Mathews (Estados Unidos). WP
    Fluidø de Shu Lea Cheang (Alemania). WP
    Fra balkongen (From the Balcony) de Ole Giaever (Noruega). WP
    Ghost in the Mountains de Yang Heng (China). WP
    God's Own Country de Francis Lee (Reino Unido). WP
    Headbang Lullaby de Hicham Lasri (Marruecos). WP
    Hostages de Rezo Gigineishvili (Rusia). WP
    Insyriated de Philippe Van Leeuw (Bélgica). WP
    Karera ga Honki de Amu toki wa (Close-Knit) de Naoko Ogigami (Japón). WP
    Kaygı (Inflame) de Ceylan Özgün Özçelik (Turquía). WP / OP
    Kongens Nei (The King's Choice) de Erik Poppe (Noruega). EP
    The Misandrists de Bruce LaBruce (Alemania). WP
    One Thousand Ropes de Tusi Tamasese (Nueva Zelanda). WP
    Pieles de Eduardo Casanova (España). WP / OP
    Rekvijem za gospodju J. (Requiem for Mrs. J.) de Bojan Vuletić (Serbia). WP
    Tiger Girl de Jakob Lass (Alemania). WP
    Vaya de Akin Omotoso (Sudáfrica). EP
    When the Day Had no Name de Teona Mitevska (Macedonia). WP
    Vênus - Filó a fadinha lésbica (Venus - Filly the Lesbian Little Fairy) de Sávio Leite (Brasil). WP
    Centaur de Aktan Arym Kubat (Kirguistán). WP
    Honeygiver Among the Dogs de Dechen Roder (Bután). WP
    Pendular de Julia Murat (Brasil). WP
    The Wound de John Trengove (Sudáfrica). WP
    Vazante de Daniela Thomas (Brasil). WP

    Panorama Dokumente

    Belinda de Marie Dumora (Francia). WP
    Bones of Contention de Andrea Weiss (Estados Unidos). WP
    Chavela de Catherine Gund, Daresha Kyi (Estados Unidos). WP
    Denk ich an Deutschland in der Nacht (If I Think of Germany at Night) de Romuald Karmakar (Alemania). WP
    Dream Boat de Tristan Ferland Milewski (Alemania). WP
    Erase and Forget  de Andrea Luka Zimmerman (Reino Unido). WP
    Fünf Sterne (Five Stars) de Annekatrin Hendel (Alemania). WP
    Istiyad Ashbah (Ghost Hunting) de Raed Andoni (Francia). WP
    Mein wunderbares West-Berlin (My Wonderful West Berlin) de Jochen Hick (Alemania). WP
    No Intenso Agora (In the Intense Now) de João Moreira Salles (Brasil). WP
    El Pacto de Adriana de Lissette Orozco (Chile). WP
    Revolution of Sound. Tangerine Dream de Margarete Kreuzer (Alemania). WP
    Strong Island de Yance Ford (Estados Unidos). IE
    Tahqiq fel djenna (Investigating Paradise) de Merzak Allouache (Francia). IE
    Tania Libre de Lynn Hershman Leeson (Estados Unidos). WP
    Casting JonBenet de Kitty Green (Estados Unidos). IE
    Combat au bout de la nuit (Fighting Through the Night) de Sylvain L’Espérance (Canadá). WP
    I Am Not Your Negro de Raoul Peck (Estados Unidos). EP
    Política, manual de instrucciones de Fernando León de Aranoa (España). IP
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