Es el paredón de este 2015. El lugar perfecto donde descargar la crítica destructiva; donde justificar que el arte siempre tiene un patrón prefijado; donde el apellido va por delante del resultado. Es evidente que el primer largometraje de Ryan Gosling no formará entre los mejores debuts de la historia del cine.
Lost River es un filme imperfecto, pero que contiene mensaje. Una carta de amor a la cinematografía que deambula por todos los recovecos de la memoria del neófito realizador canadiense. El resultado, una fábula distópica con un complejo imaginario que evidencia la búsqueda de caminos paralelos que antes recorrieron autores como Terrence Malick, David Lynch o Nicolas Winding Refn. Un prodigio técnico que, sin embargo, presenta trazas de inmadurez en lo narrativo. Por otra parte, algo comprensible tratándose de una primera muesca con pretensiones de alto rango. Ese puede que sea su mayor delito, o, quizá, según se mire, su mayor acierto.
Lost River no busca abrazar al especialista, tan solo provocar en el espectador la empatía con ese sinfín de imágenes evocadoras. «... no hará muchos amigos, pero los pocos que haga lo destacarán como un trabajo en el que se intuye a un cineasta con mundo propio que todavía necesita aprender a hacer suyas las influencias que ha absorbido durante su carrera, no limitándose a volcarlas sin asimilarlas del todo. Es ese paso lo que le falla al cineasta y lo que hace que su debut sea tan presuntuoso y fascinante al mismo tiempo, haciendo que algunos, pesar de sus imperfecciones, nos tiremos de cabeza por la madriguera del conejo blanco que es todo este trabajo. Y es que contiene la ilusionada inmadurez de esa joven promesa que tiene muchas ganas de contar algo, aunque todavía necesita perfeccionar el lenguaje», comentaba Gonzalo Hernández tras su paso por Un certain regard en
Cannes. En la inminente crítica de Alberto Sáez, tras su proyección en el Festival Dublín, subraya lo anteriormente expuesto: «Gosling puede que por momentos peque de inseguridad, al tratar de referenciar de manera muy evidente la gran cantidad de influencias que han condicionado su visión del cine, sin embargo, tras ese homenaje al séptimo arte, se adivina un realizador muy prometedor que ha sido injustamente denostado».
Donde no hay tanto recelo es sobre la calidad de la banda sonora que el líder de Chromatics, Johnny Jewel, ha facturado para el filme. Tras escuchar el primer corte titulado 'Tell me', interpretado por Saoirse Ronan, constatamos que estamos ante un lp de primer nivel. No será la única participación del reparto de Lost River, pero sí la que mejores sensaciones emane. Jewel, que ya participó en uno de los hits de Gosling,
Drive, nos traslada a un Detroit post-apocalíptico a base de piano y sintetizadores que tienen su culmen en el brillante tema 'Yes', presente en la
playlist hasta en tres versiones. Es la cabecera de la película y nueva demostración de que Jewel puede convertirse en un más que valioso recurso en el cine actual. En
Lost River apuesta por melodías atmosféricas que complementa a la perfección ese aura fantasmagórico que desprende el metraje. Sin duda, una de las mejores partituras que dejará este 2015. 90/100.