Paul Verhoeven (Ámsterdam, 1938) es uno de los directores más interesantes, audaces y personales del cine comercial de los últimos treinta años. Famoso por sus películas de alto contenido erótico,
“Delicias turcas” (1973) o
“El cuarto hombre” (1983), rodadas en Holanda, da el salto a Hollywood en 1987 con
“Robocop”, violentísimo thriller futurista que fue, no sólo un gran éxito de taquilla, sino también, una magnífica carta de presentación para el público estadounidense. Tras este triunfo, Verhoeven se embarca en el proyecto más ambicioso de su carrera: la adaptación de un relato corto de Philip K. Dick titulado
“We Can Remember it for you Wholesale” (
“Podemos recordarlo por usted al por mayor”). Dick, todo un maestro en el género de la ciencia ficción, con marcado trasfondo político, metafísico y sociológico, había conocido en 1982 una brillante traslación de otra de sus obras,
“¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, de la mano de Ridley Scott. Su título:
“Blade Runner”. Aquella cinta se convirtió con los años en un título de culto. El listón estaba alto para Verhoeven, que fue elegido como director del proyecto por el propio Arnold Schwarzenegger, que también quien convenció a Carolco Pictures para que comprara los derechos de la película, tras la quiebra de la productora de Dino de Laurentiis, que pensaba rodarla con Bruce Beresford y Patrick Swayze como director y protagonista, respectivamente. Así, la película se convirtió en el más ambicioso vehículo como héroe de acción de la estrella austríaca, que desde un principio, había mostrado su interés en protagonizarla. Schwarzenegger tuvo pleno control sobre la producción, cobrando 10 millones de dólares más el 15% de los posibles beneficios en taquilla. Teniendo en cuenta que
“Desafío total” fue una de las películas más caras rodadas hasta entonces, con 65 millones de dólares de presupuesto, y que acabó recaudando más de 261 millones de la misma moneda, no hay duda de que la estrella hizo uno de los negocios de su vida. Su último estreno había sido
“Los gemelos golpean dos veces”, un intento de demostrar que tras esa fachada de músculos, podía existir vis cómica. Aunque fue un éxito en taquilla, las críticas negativas le llovieron de todos los lados, por lo que
“Desafío total” era su oportunidad para pasar a un tipo de cine más elaborado y maduro que el que había hecho durante los ochenta.