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  • Cine Alemán Siglo XXI
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    Festival de Cine Alemán 2013
    Festival de Cine Alemán 2013
    Nuevos horizontes

    EMBARAZO DESEADO… ¿O NO?

    crítica de Nuevos horizontes, Am Himmel der Tag, Pola Schirin Beck, 2012

    15º Festival de Cine Alemán

    Los embarazos no deseados no solo suponen un drama, sino que también pueden ser fuente de comedia. Con la legalización casi generalizada del aborto, al menos en occidente, el dilema ve reducido un tanto su peso aunque siga existiendo. De hecho, ocurre que ante la posibilidad de rechazar la maternidad, las mujeres afectadas pueden tomar más libremente la decisión de ser madres y conseguirlo entonces con mayor voluntad, frente a aquellas mujeres que viven en sociedades que no les dejan otra opción. Aquello se ha retratado con ligereza pero con ingenio en dos exitosas comedias de la pasada década, estrenadas por mera coincidencia el mismo año: Juno (Jason Reitman, 2007) y Lío embarazoso (Judd Apatow, 2007). Las mismas, entre situaciones tan divertidas como reales, presentaban el embarazo como una contrariedad inicial pero a continuación como una posibilidad vital inigualable. Pues bien, Nuevos horizontes (Am Himmel der Tag, 2012), proyectada la semana pasada en el festival de cine alemán de Madrid, tiene también ese objetivo, aunque vuelve a enfocarlo a través del drama y no de la comedia. Sin embargo, ocurre que, con esos precedentes en mente y debido a la propia estructura de la película, la misma no logra dramatizar suficientemente este acontecimiento y se queda por tanto a medio camino entre sendos propósitos.

    por Ignacio Navarro
    junio 19, 2013

    Crítica | Nuevos horizontes

    por Ignacio Navarro | junio 19, 2013
    Freier Fall

    PONZOÑA

    crítica de Caída libre | Freier Fall, Stephan Lacant, 2013

    15º Festival de Cine Alemán.

    Varios policías corren en grupo a lo largo de una pista de atletismo. Dos van a la cabeza. El primero respira pausadamente, sin esfuerzo. El segundo, en cambio, pide oxígeno como un fumador sin fondo. Intenta adelantar a su rival por ambos lados de la curva, pero le falla el tren inferior. Sus músculos bombean ácido láctico, casi lo escupen. Y bufa, no puede más. Veinte segundos más tarde está recuperando el aliento en mitad de la pista. Quieto pero nervioso. Su mundo hecho trizas. Nuevas y oscuras sensaciones por explorar se entremezclan con una especie de resistencia atávica. Odia a ese tío de mirada engreída. Le odia con todas sus fuerzas. Y le pone impúdicamente cachondo. Se acabó. Piensa en su mujer, en esa modélica familia que se desmorona por culpa de la naturaleza. ¿Quién soy? Mientras, una nube de cuerpos negros con camisetas que dicen Polizei toma ventaja sin mirar atrás. Un mediocre destacamento de policías que se entrenan para formar parte del cuerpo de antidisturbios. Machos alfa empapados de sudor, compartiendo duchas como los buenos soldados: la guerra, ay, siempre fue una cosa de hombres. No hay espacio para las mariconadas. Supuran testosterona. Y machismo. En la segunda escena (así, rápido, de sopetón), vemos que ese atrevido rubio —y vencedor de la prueba de resistencia— es homosexual, y que el derrotado se muestra levemente violento porque, a lo peor, todo lo que ha vivido hasta entonces ha sido una farsa; y es que tras flirtear con numerosas mujeres y enamorarse de su cariñosa Bettina y compartir con ella grandes noches de amor y sexo, ahora resulta que es gay. Y ambos esperan un angelical retoño, él va a ser papá, y por nada del mundo quiere perder lo que ha construido, aunque, irónicamente, esa felicidad está en ruinas.

    por Anónimo
    junio 17, 2013

    Crítica | Caída libre

    por Anónimo | junio 17, 2013
    Schlussmacher

    SIN NOVEDAD EN EL FRENTE

    crítica de Rupturas por encargo | Schlussmacher, Matthias Schweighöfer & Torsten Künstler, 2013

    15º Festival de Cine Alemán.

    Muchas de las comedias de la historia del cine están basadas en la improbable unión de una extraña pareja, pudiendo remontarnos para ello a la que formaban en los años 20 Laurel y Hardy (o el Gordo y el Flaco), y recordando otras como las de Abbott y Costello o sobre todo Lemmon y Matthau, entre cuyas colaboraciones encontramos una precisamente titulada La extraña pareja (Gene Saks, 1968). El cine más reciente también ha sabido aprovechar el humor derivado del contraste de dos personajes masculinos (muestra del machismo de este medio), enfrentados sobre todo a situaciones extravagantes que revelan su distinta manera de ver las cosas. Lo habitual es llamar ahora a estas películas buddy movies, pues, pese a las diferencias de carácter y estilo entre ambos personajes, siempre acaba formándose una duradera amistad entre ellos. En este marco se sitúa claramente Rupturas por encargo (Schlussmacher, 2013), una alocada comedia que ha cosechado un considerable éxito de taquilla en su país de origen. Su historia parte de una premisa imaginaria, centrándose en un empleado de una agencia dedicada a facilitar la quiebra de relaciones amorosas ajenas, bajo petición de uno de sus miembros, incapaz de hacerlo por si mismo. Tal agencia, por muy útil que pueda ser, no existe en la actualidad, por lo que el humor slapstick y exagerado que presenciamos más adelante quedaría justificado en tanto que el filme nos presentara un mundo similar al nuestro pero a la vez con sus propias reglas (no solo sociales sino también físicas), conduciendo a lo que en el cine se llama habitualmente la suspensión de la incredulidad.

    por Ignacio Navarro
    junio 16, 2013

    Crítica | Rupturas por encargo

    por Ignacio Navarro | junio 16, 2013
    Culpables son los otros

    ENSAYO ELEMENTAL

    crítica de Culpables son los otros | Schuld sind immer die anderen, Lars-Gunnar Lotz, 2012

    15º Festival de Cine Alemán.

    Los seres humanos son animales. Es una obviedad biológica que muchas veces se nos olvida, inmersos como estamos en una sociedad nacida para domarnos. Lo recordamos en momentos y lugares que escapan a ese control social, leyendo literatura subversiva o reflexionando en la cama tras una noche desenfrenada de interacción en pareja. Con todo, la sociedad también debe canalizar esa naturaleza animal que compartimos, y a veces le da rienda suelta en dosis medidas y bienintencionadas, como en ese vagón de metro para solteros que quieren desarrollar en Praga. Culpables son los otros (Schuld sind immer die anderen, 2012) no trata sin embargo de sexualidad desinhibida, sino de violencia primitiva, esa violencia que ejercen algunas personas para suplir una carencia o una situación de inferioridad que tratan de ocultar. Uno de ellos es el protagonista de esta historia, un joven delincuente sin raíces ni parientes. El único dato que se nos da al respecto es indirecto, a través de las fotografías familiares que dicho personaje guarda tras robárselas a las víctimas de sus fechorías, cuyo objetivo parece ser precisamente el de suplir una carencia de afecto o de familia propia. La película se inicia pues con uno de esos actos de delincuencia, un atraco y una sucesiva agresión a una mujer que conduce sola en su coche, de noche. A partir de ahí, con el reencuentro posterior entre ambos personajes en un albergue de reintegración para presos en tercer grado, entre los cuales está el protagonista, el propósito de la trama se limita a desarrollar la relación entre víctima y verdugo, cómo los sentimientos de uno y otro pueden variar y cómo dicha relación puede darse la vuelta. En este sentido, estamos ante una cinta llamativamente básica, narrativamente ceñida, casi tanto como podría estarlo un cortometraje o un ejercicio académico, pero extendida aquí con criterio para contarnos con atención y sin desvíos esta historia de dos personas enfrentadas y reunidas por el destino.

    por Ignacio Navarro
    junio 16, 2013

    Crítica | Culpables son los otros

    por Ignacio Navarro | junio 16, 2013
    Fin de la veda

    AMARGOS RECUERDOS

    crítica de Fin de la veda | Ende der Schonzeit, Franziska Schlotterer, 2012

    15º Festival de Cine Alemán.

    Los períodos de guerra y opresión llevan al ser humano a cometer actos que nunca haría en circunstancias habituales. Empujado por la necesidad o por una visión alterada de la realidad, intenta adaptarse de una forma censurable, por su falta de aceptación en un contexto normal, a uno novedoso y perturbador. Ello se debe a que este último le impide pensar como normalmente haría, sea con racionalidad analítica o con sentimientos de por medio, conduciendo a lo que Hannah Arendt llamaría más tarde la banalidad del mal. Es pues oportuno que en esta segunda jornada del festival de cine alemán de Madrid se hayan presentado consecutivamente una película sobre la mencionada filósofa alemana, reflexionando sobre la época del nazismo; y otra, llamada Fin de la veda (Ende der Schonzeit, 2012), ambientada directamente en la misma. El dilema moral que se plantea en esta última es con todo distinto, pues ya no se trata de dilucidar lo que llevó a oficiales nazis a actuar como hicieron, sino de mostrarnos lo que pudieron hipotéticamente llevar a cabo otras personas bajo esa amenaza nazi. Es importante por tanto analizar la historia que nos narra esta ópera prima de Franziska Schlotterer teniendo eso en cuenta, ya que puede transformar unos comportamientos que a priori nos pueden parecer inverosímiles en actuaciones lógicas y comprensibles, a falta de calificativos más apropiados.

    por Ignacio Navarro
    junio 14, 2013

    Crítica | Fin de la veda

    por Ignacio Navarro | junio 14, 2013
    Hannah Arendt

    EL SUSTRATO DEL MAL

    crítica de Hannah Arendt | Margarethe von Trotta, 2012

    15º Festival de Cine Alemán.

    Para Hannah Arendt, no existía mayor arma de seducción que un silencio cargado de razones. Ni siquiera su propio retrato de perfil, junto a esa evocadora ventana con el marco de madera, contemplando un punto vacío con el dedo gordo sosteniendo su barbilla antes de chupar por enésima vez el filtro de un cigarro a medio consumir. En su poder, el lenguaje alcanzó un punto volátil. Irritante, si se prefiere, pero repleto de aristas y nada hermético a las cuestiones de la oratoria. Al fin y al cabo, su condición de filósofa y de discípula —también algo más— de un tal Heidegger tampoco dejaba lugar a dudas: donde hay movimiento, hay reacción. La humanidad, pensaba, no es una característica inherente a los humanos. Por ello, la maldad no debería poseer ningún detonante: simplemente está ahí, surge y espera, y tarde o temprano mostrará su auténtica magnitud. Porque existen personas que no quieren ser consideradas personas. Pertenecen a otra casta superior, han llegado al mundo para cumplir su fiebre y, de paso, adelantar el Juicio Final. Hitler nació y se hizo, pero entretanto hubo unos cuantos accidentes, entre ellos el oficial Adolf Eichmann, el verdugo que autorizaba marcialmente el hacinamiento de millones de judíos en decenas y decenas de trenes decrépitos que les transportarían a los campos de concentración, o sea, a su tumba previo castigo con trabajos forzados y sin comida, hasta niveles grotescos de anemia y suciedad.

    por Anónimo
    junio 14, 2013

    Crítica | Hannah Arendt

    por Anónimo | junio 14, 2013
    Costa Esperanza

    ESPERANZA DENTRO, DESENGAÑO FUERA

    crítica de Costa Esperanza | Wir wollten aufs Meer, Toke Constantin Hebbeln, 2012

    15º Festival de Cine Alemán.

    Hace unos meses, con motivo del estreno en nuestro país de Bárbara (Christian Petzold, 2012), destacábamos el juego que la Guerra Fría ha dado en el cine alemán reciente. Pues bien, el mismo año que aquella se ha estrenado en su país otra película que bucea en esa época, en las tensiones entre los dos bandos sociales enfrentados, y que centra incluso su protagonismo en un personaje que de nuevo quiere pasar al otro lado del muro. La presencia, aparte, del actor Ronald Zehrfeld es otro de los paralelismos entre ambos filmes, aunque en el que ahora analizamos, Costa Esperanza (Wir wollten aufs Meer, 2012), su rol es casi opuesto. El motivo de la comparación por tanto radicaría simplemente en señalar la idoneidad de que sea esta última película, segundo largometraje del joven Toke Constantin Hebbeln, la que inaugure la decimoquinta edición del festival de cine alemán de Madrid: en el mismo se trata en efecto de mostrarnos las últimas tendencias del cine germano. Además, con ello ya adelantamos bastante información sobre el contexto y las relaciones personales que podemos hallar en esta película, la cual tiene por lo demás poco que envidiarle a la del experimentado Petzold.

    por Ignacio Navarro
    junio 11, 2013

    Crítica | Costa Esperanza

    por Ignacio Navarro | junio 11, 2013

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