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    Crítica | Nuevos horizontes

    Nuevos horizontes

    EMBARAZO DESEADO… ¿O NO?

    crítica de Nuevos horizontes, Am Himmel der Tag, Pola Schirin Beck, 2012

    15º Festival de Cine Alemán

    Los embarazos no deseados no solo suponen un drama, sino que también pueden ser fuente de comedia. Con la legalización casi generalizada del aborto, al menos en occidente, el dilema ve reducido un tanto su peso aunque siga existiendo. De hecho, ocurre que ante la posibilidad de rechazar la maternidad, las mujeres afectadas pueden tomar más libremente la decisión de ser madres y conseguirlo entonces con mayor voluntad, frente a aquellas mujeres que viven en sociedades que no les dejan otra opción. Aquello se ha retratado con ligereza pero con ingenio en dos exitosas comedias de la pasada década, estrenadas por mera coincidencia el mismo año: Juno (Jason Reitman, 2007) y Lío embarazoso (Judd Apatow, 2007). Las mismas, entre situaciones tan divertidas como reales, presentaban el embarazo como una contrariedad inicial pero a continuación como una posibilidad vital inigualable. Pues bien, Nuevos horizontes (Am Himmel der Tag, 2012), proyectada la semana pasada en el festival de cine alemán de Madrid, tiene también ese objetivo, aunque vuelve a enfocarlo a través del drama y no de la comedia. Sin embargo, ocurre que, con esos precedentes en mente y debido a la propia estructura de la película, la misma no logra dramatizar suficientemente este acontecimiento y se queda por tanto a medio camino entre sendos propósitos.

    La historia comienza con la interacción sensual entre dos amigas universitarias (¿bisexuales?), de complicidad pero también celos manifiestos, y tiene su primer punto álgido en una noche de discoteca en la que una de ellas, la protagonista (Aylin Tezel, entregando una interpretación sentida y eficaz), tiene un apresurado encuentro sexual con el barman del local. Poco después en el metraje (semanas después en la cronología global) aparecen los primeros síntomas de gestación, fenómeno que se confirma mediante una visita a la ginecóloga. Tras las dudas iniciales, el hecho se salda enseguida con el visto bueno de esa mejor amiga de la joven y también con el de sus padres, por lo que todos se meten en la faena de preparar el nacimiento del futuro hijo biológico, adoptado o nieto según el caso. Sin embargo, algo trastocará estas expectativas y alterará a su vez esas relaciones a priori afectuosas entre los personajes. Este cambio narrativo está por lo demás claramente justificado pero no siempre está adecuadamente madurado, sobre todo en el seno del hogar familiar de esa joven preñada, sin que se establezca nunca con suficiente penetración lo que pintan los padres en esta historia. Ello en cierto modo se puede generalizar a otros personajes secundarios, cuyo papel resulta confuso tanto por si mismo como respecto a la protagonista. Los dos casos concretos son los del vecino de su edificio, con el que desarrolla una improbable amistad; y del profesor de arquitectura, un hombre utilizado y desechado por las dos amigas que asisten a sus clases. Ocurre entonces que, pasando de uno a otro, se pierde un tanto el foco de la narración e incluso queda insuficientemente desarrollado el conflicto interno de la protagonista, no tanto porque no entendamos lo que padece sino porque los elementos accesorios no ayudan siempre, como se pretende, a reforzarlo.

    Nuevos horizontes

    Esto último queda asimismo patente a través del estilo visual de Pola Schirin Beck. El mismo es adecuadamente intimista y tiene algunos momentos de sincera belleza, pero también cuenta con un par de paréntesis más abstractos (planos llenados por una luz natural o artificial, sin llegar al destello de lente pero casi) que únicamente parecen incluirse por seguir esa tendencia del cine de autor más reciente, sin que aporten realmente nada sustantivo en este caso. Ello, más que una estética valiente y sensible, demuestra cierta falta de personalidad y de coherencia, algo que seguramente va en el sentido opuesto de las pretensiones de esta película. Y, como hemos adelantado, esto acaba siendo un defecto que puede atribuirse a otros de sus aspectos como la narración o el género. No hay en efecto elementos de comedia en este filme, sino que el mismo cuenta con una premisa y unos giros que aventuran un drama desgarrador. Pero en vez de aprovecharlo para mostrarnos algo poderoso y perdurable, Schirin Beck y su guionista Burkhardt Wunderlich optan por algo intermedio, por una trama que se siente tan cercana como desdibujada y por un tono que combina la esperanza y la desesperanza, algo que en otros casos podría haber producido un resultado más meritorio e interesante pero que aquí provoca que la historia pierda fuelle. En definitiva, estamos ante una película competente y atractiva pero que va de más a menos y que no sabe muy bien como concluir su argumento, una última crítica patente en ese plano de cierre, de final abierto, diseñado con cierto resquicio de pereza y de falta de ideas. ★★★★★

    Ignacio Navarro.
    director & crítico cinematográfico.

    Alemania, Francia, 2012. Directora: Pola Schirin Beck. Guión: Burkhardt Wunderlich. Productora: Alinfilmproduktion. Fotografía: Juan Sarmiento G.. Música: Ninca Leece. Montaje: David J. Rauschning. Intérpretes: Aylin Tezel, Henrike von Kuick, Tómas Lemarquis, Godehard Giese.

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