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    Series de Televisión USA
    Series de Televisión USA

    La construcción del horror

    crítica de Manhattan (2014-) | Episodio piloto

    WGN | EE.UU., 2014. Director: Thomas Schlamme. Guión: Sam Shaw. Reparto: John Benjamin Hickey, Olivia Williams, Daniel Stern, Rachel Brosnahan, Ashley Zukerman, Harry Lloyd, Michael Chernus, Christopher Denham, Katja Herbers, Alexia Fast, Eddie Shin, Mark Moses, Daniel London, Josh Cooke, Carole Weyers. Fotografía: John Lindley. Música: Jónsi & Alex.

    Cuando uno piensa que no deben quedar muchos periodos históricos sobre los que construir el núcleo central de una serie, llega una propuesta como Manhattan y te hace darte cuenta de que en realidad quedan bastantes. De confuso título (uno sospecha que Proyecto Manhattan estaba legalmente cogido o que el creador Sam Shaw no quería ser tan obvio), la serie se sitúa 2 años y 66 días antes de la implosión de la bomba atómica en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki y pretende llevarnos tras las bambalinas de la construcción del arma de guerra más letal: la bomba atómica. El espectador medio de 2014 tiene una idea más o menos profunda de lo que significó la detonación del artefacto, pero los personajes de 1943 no, y Shaw se beneficia de esta dinámica para crear un interés instantáneo, aunque el capítulo tenga algunos tics de “televisión de calidad” discutible. Es en la manera de presentar los conflictos, mil veces vista, donde más flojea un capítulo notable, que acierta al transmitir la sensación de extrañeza que debió ser vivir en medio de ninguna parte, tratando de no hacer muchas preguntas y corroidos por el misterio.

    Manhattan arranca dejando claro su centro de interés, el doctor Frank Winter y su obsesión personal por evitar la muerte de miles de jóvenes estadounidenses en la II Guerra Mundial. En medio de la noche juega al golf en el desierto, está casado con otra doctora y su opinión es tan respetada como cuestionada su excéntrica figura. Sus gestos y acciones nos dicen mucho de él, así como sus reacciones a los eventos que narra ya de entrada el piloto, uno de esos primeros capítulos que presenta las tramas a la vez que las pone en funcionamiento, sin mucho tiempo que perder. El conflicto dramático está servido con los diferentes grupos de expertos con planes paralelos, toda una astuta idea del gobierno; y la llegada de Charlie Isaacs y su familia al lugar, lo que promete ramificaciones algo oscuras en la historia, habida cuenta de que ya ha mentido a su mujer para calmarla un poco. El reparto, compuesto en parte de caras populares de otras series de éxito, cumple con competencia el empezar a dar vida al grupo de personajes protagonista, pero la audiencia algo avispada se debate entre jugar a ver cómo se cumple el estereotipo al que dan/parecen dar vida o si tener paciencia y esperar algún atisbo de originalidad.

    Manhattan

    Casi como si de una estrategia secreta se tratara, este You always hurt the ones you love está puntuado de ramalazos de buena televisión, como la subtrama de Sid Liao y el contrabando de secretos, con su inquietante final; la confesión de Frank a la única persona que no puede entenderle o la visión nada complaciente del gobierno de Estados Unidos. Si el creador debe camuflarlos entre otras historias (o manera de contar las historias) más típica, quedará comprobar si el pulso lo gana lo estándar o lo que se sale un poco de la norma. Es importante apuntar que el trabajo anterior de Shaw ha sido en Masters of sex (2013-), lo cual se deja notar un poco para mal. El enfoque está en la parte emocional de la Historia, lo que estos personajes pudieran sentir con la intensa misión que tenían a sus espaldas y los pocos asideros que tenían sus familias. En un mundo (el televisivo) como el que vivimos ahora, no se puede uno conformar con un producto correcto y cuyos recovecos suenen a visto. No, hay que distinguirse mediante la originalidad, el riesgo y el talento. Estamos solo ante la segunda serie de la cadena WGN, que debutó en la producción de contenido original con Salem (2014-), hace unos meses. Vistos estos casi 56 minutos de episodio, hay trabajo por delante si se quieren equilibrar mejor las diferentes partes involucradas. A ver qué pasa en los 12 capítulos restantes. 70/100

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla


    por Anónimo
    agosto 11, 2014

    Reseña TV | Manhattan

    por Anónimo | agosto 11, 2014
    True Blood (1x06)

    Un ramillete de nuevas tramas

    crítica de Karma (7x06) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Dirección y guión: Angela Robinson. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Lauren Bowles, Anna Camp, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Noah Matthews, Bailey Noble, Nathan Parsons, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Natalie Hall, Kathleen York, Will Yun Lee. Fotografía: Evans Brown. Música: Nathan Barr.

    Decíamos la semana pasada que ante estos últimos episodios de True blood había dos opciones: dar un vuelco a la trama que la propulsara hacia otro camino o seguir en la línea marcada hasta ahora y solo centrarse en la caza de Sarah y cerrar los problemas de los protagonistas. Karma se las ingenia para hacer ambas cosas, pues cerca de su desenlace se lanza una bomba informativa (hay una cura, y corre por las venas de Sarah Newlin/Noomi, lo que hace que su muerte no esté tan clara), se cierra la acción con unos cuantos cliffhangers que llevan a la serie por un camino (semi)nuevo y a la vez los guionistas se siguen centrando en los conflictos personales del grupo protagonista. Con alguna excepción (Willa, Ginger, Hoyt), casi todo el reparto sale en el episodio, y aunque algunos tengan muy poco que hacer, varias tramas se establecen de cara a los cuatro capítulos que quedan. A saber, la infección de Bill se extiende mucho más rápido que las del resto, quizá porque la pillo de Sookie, que al fin y al cabo no es humana. Eric y Pam hacen un trato con la Corporación para encontrar a Sarah juntos. Nicole llama a su madre para dejar Bon Temps, un sitio de locos. Violet trata de complacer a Jason, pero de una forma psicótica, así que cuando el joven policía se va a socorrer a Jessica en medio de la noche, la vampiresa urde lo que parece un plan de venganza. El futuro matrimonio Andy/Holly empieza con mal pie porque el amor adolescente ha llegado a sus hijos, liados ante sus propias narices. Y unas cuantas cosas más.

    El capítulo es el sexto escrito por Angela Robinson, que se sumó a la serie en la quinta temporada, directamente desde la cancelada Hung (2009-2011). Lo particular en esta ocasión es que Robinson ha decidido aprovechar su última oportunidad en la serie para dirigir, un campo en el que tiene experiencia, tanto en cine como en otras series. Como ya se ha dicho en otras reseñas, los directores en True blood no suelen lucirse especialmente porque la serie tiene un estilo más bien funcional, pero Robinson comienza el episodio con un travelling circular trucado bastante logrado y puntua la acción con algunas tomas medianamente interesantes. No está mal para ser su primera (y última) vez en la serie. Desde el punto del guión no brilla tanto la cosa, ya que muchas escenas se notan escritas sin demasiado esfuerzo, atrapados los guionistan donde han decidido llevar las tramas. Es trabajo del reparto hacer atractivas las cosas por las que sus personajes están pasando, de manera que la reflexión de Violet sobre el cambio de los tiempos o la charla de Eric y Pam esperando el amanecer funcionan, mientras que las dudas de Nicole o la pesadumbre de Bill no tanto.

    En sus mejores momentos, que los tuvo, True blood funcionaba en su capacidad metafórica, donde el vampirismo logró ser la homosexualidad, la raza o el simple hecho de ser diferente. El SIDA viene a nuestra mente al ver a Bill afrontar con pánico su infección y empezar a solucionar el destino de sus bienes. Más aún cuando Sookie va a hacerse análisis y espera asustada la respuesta porque teme ser la que ha infectado a Bill. Y de hecho lo es. Lo más interesante de esta subtrama, quizá hasta divertido, es comprobar cómo el papeleo y la ley se aplican a las entidades sobrenaturales, así que Bill acabará lidiando con una abogada algo corrupta que le pide muchos documentos y le explica lo complicado que es para un vampiro (para alguien que se sale de la norma social establecida) el dejar sus asuntos en orden sin tener parientes de sangre. Algo parecido a lo que parece estar queriendo hacer Tara desde el más allá (¿quizá no es Tara y nos espera una sorpresa?), conduciendo a su familia a la casa en la que creció. ¿Perderá Lettie Mae a su marido por seguir esa pista psicodélica? Eso parece. Lo que queda del episodio es la construcción de los ya nombrados cliffhangers, con diferentes grados de riesgo y espesor. Desde el más misterioso, con Violet llevándose a Adilyn y Wade a algún lugar, hasta los puntos suspensivos sobre qué hará Sam ante la decisión de Nicole o la prueba de que la cura Newlin funciona. ¿La respuesta a estos enigmas? En unos días. | ★★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 31, 2014

    Recap | True Blood (7x06)

    por Anónimo | julio 31, 2014
    True Blood (7x05)

    Fiesta para celebrar la muerte

    crítica de Lost Cause (7x05) | True Blood (Temporada 7)

    HBO | EE.UU, 2014. Director: Howard Deutch. Guión: Craig Chester. Creador: Alan Ball. Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Kristin Bauer Van Straten, Amelia Rose Blaire, Lauren Bowles, Tara Buck, Anna Camp, Gregg Daniel, Nelsan Ellis, Aaron Christian Howles, Noah Matthews, Bailey Noble, Nathan Parsons, Adina Porter, Carrie Preston, Jurnee Smollett-Bell, Deborah Ann Woll, Karolyna Widra, Patricia Bethune, Robert Patrick, Stacy Haiduk, Riley Smith, Shannon Lucio, Natalie Hall. Fotografía: David Klein. Música: Nathan Barr.

    Llegamos al ecuador de la séptima temporada de True blood, y al que es también el último ecuador de una temporada de la serie de vampiros de HBO. True blood se acaba, y o bien los guionistas se están reservando alguna gran sorpresa para trastocar los últimos episodios, o bien es que la trama no va a llegar mucho más lejos, porque Lost cause es un capítulo prometedor sobre el papel pero aburrido en la ejecución. Como pasa muchas veces con las series, estamos ante un catálogo de ideas interesantes que en su puesta en pantalla no logran transmitir mucho, hasta el punto de que uno echa de menos la acción. Lo único que logra despertar alguna emoción, en este caso la conseguida carcajada, es ver a Eric y Pam, cual parodia de James Bond, infiltrarse en un hotel para asistir a una convención republicana. ¿Su objetivo? Encontrar a los padres de Sarah Newlin, ya que recordemos que Eric quiere matarla (con saña) antes de que la Hepatitis-V le consuma. Alexander Skarsgård y Kristin Bauer Van Straten tienen una química a prueba de bombas, y sus escenas siempre son un placer de contemplar, especialmente si son cómicas. Su subtrama abre y puntua el episodio de ocasionales momentos de interés, mientras de vuelta a Bon Temps seremos testigos de una fiesta para tratar de olvidar las desgracias de la semana.

    Sookie está destrozada tras la muerte de Alcide y con la de Tara muy reciente en la memoria, y ha estado a punto de perder a Arlene por el camino. Comprensiblemente tiene muy poco ánimo, así que Lafayette le insiste que duerme para que retome fuerzas, y en off deciden montar una fiesta en su casa. Un evento de celebración para que el pueblo tenga algo que festejar, aunque sea la supervivencia de cuatro de sus habitantes. Las fiestas suelen usarse como recurso narrativo para concentrar en un espacio corto de tiempo y en un lugar concreto a varios personajes, mezclando alcohol, puede que drogas y un estado anímico alterado que les obligue a afrontar sus problemas y tener sus momentos de introspección. Y eso es exactamente lo que ofrece gran parte del metraje de este capítulo, distintas viñetas de dos o tres personajes donde varios problemas personales se resuelven y algún posible conflicto se plantea. La tensión sexual entre Lafayette y James se materializa en un beso y un polvo apresurado, hasta que son descubiertos por Jessica, que caerá de nuevo en los brazos de Jason en pleno despecho. Violet, personaje de lo más interesante y relegado en ocasiones a un segundo plano que la desaprovecha, escucha a su novio follar con la vampiresa pelirroja y no hace nada. ¿Su venganza será terrible? El culebrón continúa en la fiesta con Keith, el vampiro que dio su sangre y salvó a Arlene. Quiere volver a verla. Como es la última temporada de la serie, los guionistas están gastando buena parte de sus energías en emparejar a todo el mundo, de manera que todos tengan quizá un momento de felicidad antes de morir (Andy le propone matrimonio a Holly). Pero es todo tan soporífero, a pesar del talento de algunos de los actores para defender el material que tienen, que uno no puede evitar desear que las charlas intimistas terminen y llegue la sangre.

    La sangre acabará llegando cuando Lettie Mae ataque a Willa con un cuchillo para poder beber su sangre. Este súbito arranque de locura hará que Nicole explote, harta de que todos estén de celebración cuando ella acaba de estar encadenada a un sótano en constante peligro de muerte. La pobre Jurnee Smollett-Bell tiene que lidiar con una presencia mínima en cada capítulo y muy poco que hacer, ya que Nicole es de todo menos un personaje perdurable. Algo parecido sucede con la hija de Andy y los hijos de Holly, cuya presencia en los créditos parecía apuntar algo más de material del que están teniendo. Aunque es verdad que faltan todavía cinco episodios, así que quién sabe lo que traerá el mañana. Y más sangre en los flashbacks de Bill, que recuerda su época como humano y su participación en la Guerra Civil. Parece un intento de ¿resarcir al personaje por su conducta cuando era un ser superior? Los guionistas no saben qué hacer con el vampiro, aparte de mantenerle cerca de Sookie y seguir forzando la teoría del primer amor. El cliffhanger del capítulo quizá añada una nueva dimensión a su personaje, pero el hastío que rodea ya toda su historia dificulta que nos importe. Casi lo contrario que el punto y seguido en el que dejamos a Eric, a punto de matar a Sarah y eliminando a la Yakuza por el camino (¿a qué después de ver la muerte de la Víbora en Juego de tronos (2011-), lo que Eric le hace al mafioso no es tan bestia?) Su drama sí que engancha, y no la imagen de Sookie abrazada por el aroma de Alcide. Pasado el ecuador, uno espera que el resto de capítulos sean más entretenidos, o que al menos los dramas emocionen un mínimo. | ★★★★ |

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 29, 2014

    Recap | True Blood (7x05)

    por Anónimo | julio 29, 2014
    Satisfaction

    Superficialidad (por fuera y por dentro)

    crítica de Satisfaction (2014-) | Episodio piloto

    USA Network | EE.UU, 2014. Director: Kevin Bray. Guión: Sean Jablonski. Reparto: Matt Passmore, Stephanie Szostak, Blair Redford, Katherine LaNasa, Michelle DeShon, Deanna Russo, Chris Williams, Spencer Garrett, Kelvin Yu, Maggie Lacy, Tzi Ma. Fotografía: Paula Huidobro. Música: Ludwig Goransson & Nathan Matthew David.

    Lo mejor que se puede decir de este irregular episodio piloto de Satisfaction es que nadie podría adivinar dónde iba a terminar su protagonista. Sin haber visto un tráiler o leído la premisa, se entiende. Sean Jablonski —uno de los guionistas de Nip/Tuck (2003-2010)—, lo cual se nota bastante para bien y para mal) empieza su serie con la enésima voz en off que enumera los rasgos del personaje principal para que el público tenga claro quién es. Aquí estamos ante Neil Truman, financiero que está harto de su vida profesional, de lo escasa que es su vida personal y de lo poco que está contribuyendo al mundo visto como un todo. Neil está casado con Grace, de la que sabremos más con un flashback de seis meses y cuyas acciones hablan por sí solas, sin necesidad de reflexiones para el espectador. La joven Anika, que no parece tener 16 años para nada, se encuentra en medio de dos padres que no la escuchan. Suena a American beauty (Sam Mendes, 1999), pero los vericuetos por los que Jablonski lleva la trama en los 65 minutos de episodio, que pesan un poco, difieren de la oscarizada cinta escrita por Alan Ball.

    Hay una carga crítica contra la sociedad y lo que valoramos en la base de Satisfaction, que desde su propio título nos habla de aquello con lo que medimos el éxito de nuestra vida. ¿Qué nos satisface? ¿Dinero, buen sexo, estabilidad? El creador plantea esas grandes preguntas como gancho para quedarnos a ver los nueve capítulos restantes de la temporada, estrenada con audiencias modestas, pero el problema es que quiere abarcar tantos temas y apuntar tantas posibilidades narrativas y posibles subtramas que acaba por no profundizar especialmente en nada. La superficialidad de la vida moderna que quiere exponer el guionista se acaba contagiando a su propuesta, que toca múltiples palos sin dejar una sensación del todo perdurable. No ayuda mucho el hecho de que todo luzca tan prediseñado, desde el look de los personajes, incluyendo un despeinado nada natural, hasta las elecciones musicales y de encuadre. Ahí es donde se puede ver la influencia de la escuela Ryan Murphy en Jablonski, ya que Nip/Tuck pecaba en varios momentos de lo mismo, y también de una tendencia a confundir la histeria con la elocuencia, como si fuera suficiente que un personaje grite las cosas para tener razón en lo que dice. Es difícil transmitir una sensación de espontaneidad, que es lo que se supone está haciendo Neil al cambiar de vida, cuando es evidente cómo están dispuestos los puntos de giro de la trama.

    Sin embargo, Satisfaction se guarda alguna que otra sorpresa bajo la manga, y es que cuando Neil pierde el control en un avión tras varias horas de espera y acude a hacer una visita sorpresa a su mujer, la realidad le da un duro golpe cuando la descubre acostándose con un joven... al que paga. La introducción de esta idea, la prostitución masculina, dará un vuelco a la historia y lanzará al protagonista a una nueva línea de trabajo, aunque el capítulo no deja claro qué elección va a tomar. La serie plantea alguna idea polémica que otra, y en ese carácter (calculadamente) provocador es donde quizá resida su mayor virtud. El camino a la iluminación de Neil pasará por buscar una nueva forma de satisfacerse, pero teniendo en cuenta las necesidades de su mujer Grace. El conflicto está servido, sobre todo al contrastar las vidas de ambos cónyuges y darse uno cuenta de que sus problemas no se van a resolver tan rápido. Ahí reside el gran golpe de efecto que cierra el capítulo, una estampa de pretendida felicidad hecha añicos por una llamada. No iba a ser todo tan fácil para Neil, pero es deseable que al menos sea interesante. 65/100

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 22, 2014

    Reseña TV | Satisfaction

    por Anónimo | julio 22, 2014
    Married (FX)

    ¿Cómo salvar nuestro matrimonio?

    crítica de Married (2014-) | Episodio piloto

    FX | EE.UU, 2014. Dirección y guión: Andrew Gurland Reparto: Nat Faxon, Judy Greer, Jenny Slate, Brett Gelman, John Hodgman, Rachel Eggleston, Alexandra Daddario. Fotografía: David Lanzenberg. Música: Jeff Cardoni.

    Poco a poco, FX se está convirtiendo en una de las cadenas más interesantes de la televisión norteamericana. El ser basic cable limita sus opciones en el uso del lenguaje y la desnudez, pero aceptan contenidos osados, bordeando lo que pueden y no pueden mostrar y de paso sirviendo a los intereses de la parte creativa antes que la más comercial. Si uno se da cuenta, casi todas las series de la cadena mantienen a los mismos showrunners desde el principio, a los creadores originales, y el hecho de que emitan contenido original varios días de la semana, cuando el premium cable solo lo hace los fines de semana casi siempre, ayuda a cimentar un catálogo variado. Married es un buen ejemplo de serie que hace unos años sólo se hubiera podido ver en HBO o Showtime, pero mientras el creador Andrew Gurland no enseñe los pezones de ninguna actriz o diga “fuck” y sus derivados, puede abordar las cuitas del matrimonio protagonista sin muchas cortapisas.

    Married comiena con una charla en la cama entre una pareja normal con tres hijas. Ella lee un libro de vampiros y él quiere sexo. Tras un divertido intento de Russ de convencer a su mujer Lina de que la cosas se anime, ella se niega y él acaba masturbándose... en el suelo del dormitorio porque ella no puede dormir con las vibraciones de la paja en la cama. Russ acaba durmiendo en el sofá. Otra vez. Lo bueno de toda esta situación es que Gurland se las ingenia para eliminar de entrada la posibilidad de ruptura. No estamos ante una pareja que está en las últimas de su matrimonio, sino ante una pareja que ha perdido la magia de los inicios, con tres niñas pequeñas e intereses dispares aunque amor en común. Hay varios momentos que así lo indican en los 27 minutos de capítulo, como alguna risa cómplice, el disfraz de Drácula o la franqueza de su charla en el patio de la casa. Durante esa charla, Lina sugiere que si tanto le importa el sexo a su marido, que se acueste con alguien. ¿Lo dice en serio? El resto del capítulo no responde a la pregunta. Y ese es uno de sus principales problemas, aunque quizá el avance de la temporada revele que no es un problema sino un juicio precipitado por parte del que esto firma. El piloto de Married solo ofrece la perspectiva de Él sobre las cosas que pasan en la relación, de manera que ella resulta algo plana, a pesar del innegable carisma y talento de Judy Greer.

    Russ hará caso del consejo y por unas circunstancias algo forzadas acabará casi en la cama con una empleada de un local de afeitado con cera. Una subtrama disparatada, que ofrece alguna elocuente idea de los límites del humor de Married y que divierte a la vez que sorprende. La perspectiva de Russ pasa por comentar sus problemas con varios amigos que funcionan como evidente catálogo de diferentes tipos de matrimonio: el divorciado desgraciado, la casada con “su padre” y el marido de una amiga de Lina. Todavía no porque es muy pronto, pero de seguro el creador nos meterá un poco en esas dinámicas de pareja, como bien indica el ambicioso título. Hay que aplaudir la osadía de Gurland para querer retratar con una comedia que roza la media hora lo que supone estar casado, simple y llanamente. Una ambición que de momento se cristaliza en comedia cínica y cruel (el pañuelo del perro manchado de sangre falsa), cuyo guión tiene costuras que esconder de forma más hábil pero que encuentra en una cadena así su mejor escaparate. 70/100

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 22, 2014

    Reseña TV | Married

    por Anónimo | julio 22, 2014
    Penny Dreadful (Temporada 1)

    Que no separe la vida lo que puede unir la muerte

    crítica de Penny Dreadful (2014-) | Temporada 1

    Showtime, Sky | 1ª temporada: 8 capítulos | EE.UU, Reino Unido, 2014. Creador: John Logan. Directores: Juan Antonio Bayona, Dearbhla Walsh, James Hawes, Coky Giedroyc. Guionista: John Logan. Reparto: Josh Harnett, Eva Green, Timothy Dalton, Harry Treadaway, Simon Russell Beale, Danny Sapani, Alex Price, Olivia Llewellyn, Alun Armstrong, Robert Nairne, Alex Price, Hannah Tointon, Noni Stapleton, Mary Stockley, Owen Roe, Richard Riddell, Julian Black Antelope, Xavier Atkins, Gus Barry, Michael O'Flaherty. Fotografía: Owen McPolin, Xavi Giménez, P.J. Dillon. Música: Abel Korzeniowski.

    Entre los ingredientes fundamentales de los deliciosos menús televisivos de Showtime nunca faltan los sucesos paranormales, el sexo desenfrenado y sin cortes, la perversidad y el morbo más oscuros del ser humano, la mentira y la violencia, personajes ambivalentes, humor negro, sordidez, y en definitiva, unos argumentos sólidos y apabullantes condimentados con un apartado técnico al servicio de la excelencia estética. No defraudaba a su comienzo el extenso piloto de la esperada primera temporada de Penny Dreadful, un cuento de terror victoriano hecho serie y ambientado en el tétrico, hermoso y nublado Londres del siglo XIX; aquella ciudad turbulenta de monstruos acechantes que filtra como un espacio caleidoscópico esta interesante y renovada combinación de estandartes clásicos del género del horror como Frankenstein, Drácula, Jack el Destripador, el Hombre Lobo, o Dorian Gray. Es en esa atmósfera contenida y desagradable, de noches oscuras, bares polvorientos y sótanos secretos donde se conoce e interactúa el eje principal de personajes misteriosos y desasosegados que dan rienda suelta a sus instintos más primarios y búsquedas existenciales de historia que si bien no es en conjunto escalofriante si mantiene elevados picos de intriga. Haciendo honor a su título, puesto que los Penny Dreadful eran unas truculentas revistas pulp decimonónicas que, a cambio de un penique, saciaban el hambre de historias sangrientas de los británicos menos privilegiados en los comienzos de la industrialización (por algo se conocía a estos fascículos como “horrores de penique), este proyecto de ocho episodios que no rebasan la hora de duración, comienza con violencia, inquietud, y desarraigo, sentimientos que a lo largo de la temporada superan en importancia y recurrencia al mero terror que emana de sus ambiguas criaturas. El prolífico John Logan (conocido por obras como El aviador o El último samurái) es el guionista encargado de engendrar la unión de los enigmáticos protagonistas, interpretaciones a cargo de la plétora de estrellas cinematográficas que copan el reparto, con el atractivo añadido de que las dos primeras entregas hayan sido dirigidas por el emergente José Antonio Bayona, famoso en los últimos años gracias a los largometrajes de El orfanato y Lo imposible.

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Crítica en Serie | Penny Dreadful (Temporada 1)

    por Anónimo | julio 17, 2014
    Californication

    Provocación en modo piloto automático

    crítica de Californication (2007-2014) | Final

    Showtime / 7 temporadas: 84 capítulos | EEUU, 2007, 2008, 2009, 2011, 2012, 2013, 2014. Creador: Tom Kapinos. Directores: David Von Ancken, Adam Bernstein, John Dahl, Bart Freundlich, Michael Lehmann, David Duchovny, Seith Mann, Scott Winant, Michael Weaver, Stephen Hopkins, otros. Guionistas: Tom Kapinos, Gina Fattore, Gabriel Roth, Daisy Gardner, otros. Reparto: David Duchovny, Evan Handler, Natasha McElhone, Madeleine Martin, Pamela Adlon, Stephen Tobolowsky, Madeline Zima, Jason Beghe, Callum Keith Rennie, Rachel Miner, Carla Gallo, Damian Young. Fotografía: Michael Weaver, Tim Bellen, otros. Música: Tree Adams & Tyler Bates.

    Primera secuencia de Californication: Hank entra en una iglesia apesumbrado, con serias dudas sobre su papel en el mundo y la impronta que deja en su entorno, aquejado del mayor de los desamores. Una atractiva monja se acerca a él y charlan un poco sobre sus cuestiones vitales, con Hank soltando alguna que otra palabrota y dejando clara su personalidad. Llegado un momento, la simpática novicia le ofrece una mamada para aliviar el sufrimiento de su alma. ¿Una mamada?, la mira Hank extrañado. Y despierta de un sueño. Los sueños serán un tema recurrente en esta errática y tristemente alargada comedia de Showtime, uno de sus hitos de programación (si ha durado tanto es porque las audiencias seguían siendo más que buenas) y uno de los ejemplos más claros de serie con premisa mínima que se estira y estira hasta forzar su encanto, que lo tenía. La primera temporada de Californication fue extraordinaria (ese arranque era provocador con conocimiento de causa), una de esas raras combinaciones donde los elementos funcionaban a la perfección: era divertida, escandalosa, sexual, sorprendente, tierna, magníficamente escrita y cínica. Era también el regreso de David Duchovny a la televisión, con la difícil tarea de hacer olvidar al icónico agente Mulder de Expediente X (1993-2002). Y de entrada lo hizo, revelando una cara socarrona y divertida que le valió un merecido Globo de Oro (tendría tres nominaciones consecutivas más) y ayudó a poner a la serie en un lugar privilegiado. Duchovny estaba francamente estupendo en el cambio de registro, y la inteligencia, rabia y carisma de su personaje eran evidentes y enganchaban. Natasha McElhone sostenía su idílico personaje con su magnética presencia, Madeleine Martin era toda una revelación en su sabio personaje de Becca, la hija con sentido común que arraiga a Hank Moody, y Charlie y Marcy funcionaban sin tacha como secundarios cómicos. El final de la temporada fue mágico, una imagen congelada de familia feliz.

    Y entonces llegó la segunda temporada, y ya desde Un lapsus linguae (2.1) la cosa parecía distinta. Peor escrita, más fácil, más ridícula, definitivamente más tonta y floja. Y nunca remontó. Empeoró, nunca se logró el nivel de la primera docena de capítulos. El resto de temporadas, y hablamos de seis más, han ofrecido al espectador provocaciones gratuitas, humor chabacano (divertido en muchas ocasiones, todo hay que decirlo) y la substracción absoluta de tridimensionalidad en los personajes, encerrados en conflictos eternos y cuyas cuitas venían decididas desde el guión, nunca por un camino de circunstancias creíbles que los hubieran llevado a ese punto. Lo peor es el que el bajón fue progresivo, así que uno mantenía la esperanza de que la cosa no empeorara de cara a la siguiente tanda, pero lo hacía. Aun así, se puede ver una clara separación en la trayectoria de Californication, con lo que hubiera sido un punto final decente aunque amargo, pero preferible a lo que vino después. Hablamos de ...y justicia para todos (4.12), que cierra una de las grandes tramas de la serie y lanza a Hank al horizonte, solo y consciente de que era su mejor opción. La trama en cuestión se establece desde el mismo piloto, cuando el protagonista se acuesta con una menor de edad (sin saberlo) que además resulta ser la hija del novio de Karen, que luego roba el más reciente manuscrito de Hank y lo vende con su nombre. Así, Mia (estupenda Madeline Zima) fue un personaje central en las primeras temporadas, recuperado sabiamente para cerrar la tercera y que en la cuarta pudo aclarar la acusación de abuso de menores contra Hank.

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Crítica en Serie | Californication (2007-2014)

    por Anónimo | julio 17, 2014
    Nurse Jackie (Temporada 6)

    El regreso de la enfermera drogadicta

    crítica de Nurse Jackie (2009-) | Temporada 6

    Showtime / 6ª temporada: 12 capítulos | EE.UU, 2014. Creadores: Evan Dunsky y Liz Brixius & Linda Wallem. Directores: Seith Mann, Jesse Peretz, Brendan Walsh, Adam Arkin, Keith Gordon, Abe Sylvia. Guionistas: Clyde Phillips, Tom Straw, Liz Flahive, Abe Sylvia, Carly Mensch, Heidi Schreck, Ellen Fairey. Reparto: Edie Falco, Merritt Wever, Paul Schulze, Peter Facinelli, Anna Deavere Smith, Ruby Jerins, Stephen Wallem, Dominic Fumusa, Betty Gilpin, Mackenzie Aladjem, Adam Ferrara, Morris Chesnut, Julie White, Laura Benanti, Michael Esper, Deirdre O´Connell. Fotografía: Joe Collins. Música: Pat Irwin.

    Tras dos temporadas de sobriedad, enseñando lo mucho que le costaba a Jackie rehacer su vida con ese estigma y los satisfactorios esfuerzos que hacía para lograr la estabilidad, Clyde Phillips decidió que la protagonista recayera en los últimos minutos de Alma (5.10), dando una nueva dimensión a la historia y cumpliendo una máxima lamentablemente frecuente: muchos adictos recaen, y más si, como Jackie, tienen acceso constante al elemento de su adicción. Así, esta sexta temporada comienza con un nuevo lado de la enfermera: nadando en una piscina, apuntada en el mismo gimnasio que su novio Frank, todo sonrisas y buen voluntad... hasta que la encargada de las toallas le pasa una bolsita de pastillas. Es el comienzo de que lo en esta docena de capítulos (qué bien que la serie vuelva a tener 12 episodios) se puede describir como el fin de Jackie Peyton. El fin profesional y personal de una mujer presa de sus demonios y del subidón de las drogas. Una adicta a la situación límite, a mentir, a engañar... y a salvar vidas, a curar a los enfermos. Lo que siempre ha sido muy interesante en la descripción del personaje central de Nurse Jackie, y llevamos ya 68 episodios, es que no se la ha tratado con condescendencia ni se ha demonizado su actitud. Las acciones de los personajes han hablado por ellos en esta magnífica comedia negra, que fue renovada por una séptima temporada poco antes de estrenar la sexta.

    Lo primero era adaptar la recaída de Jackie a su nueva vida, en una relación estable con un policía, batallando a su fiera hija Grace y sabiendo que su comportamiento puede ser sospechoso en cada momento. Phillips y sus guionistas (a los que ha vuelto Ellen Fairey tras una temporada fuera) han profundizado en el tema tocando las reuniones de AA (a las que Jackie acude por coartada) y los esfuerzos de comprensión por parte de sus amigos cuando admite de nuevo su adicción. El problema es que, como debe pasar con muchos adictos de verdad, Jackie no sabe exactamente si quiere vivir limpia, porque su realidad personal es tan dura que el consuelo de las drogas es lo único que puede calmarla. En esta temporada asistiremos al rápido noviazgo de su ex-marido Kevin, que terminará en boda; al agobio de la enfermera por las ansias de normalidad de su novio y a la caída en desgracia de una monja alcohólica (estupenda Deidre O´Connell) que sirve como claro fantasma de las Navidades futuras. También entrará en la historia Antoinette, madrina de Jackie en AA y un personaje de lo más interesante, que por momentos nos hace recordar la amistad Jackie/O´Hara pero cuyo final no podría ser más duro, y una de las estratagemas más astutas e impactantes de la protagonista. El trabajo de Julie White dando vida a esta mujer es digno de todo elogio, y eso que medirse junto a Edie Falco no es nada fácil.

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Crítica en Serie | Nurse Jackie (Temporada 6)

    por Anónimo | julio 17, 2014
    The Strain

    Las primeras 9 horas y media de la infección

    crítica de The Strain (2014-) | Episodio piloto

    FX | EEUU, 2014. Director: Guillermo del Toro. Guión: Guillermo del Toro & Chuck Hogan. Reparto: Corey Stoll, Mia Maestro, Sean Astin, David Bradley, Jonathan Hyde, Roger R. Cross, Natalie Brown, Jack Kesy, Richard Sammel. Fotografía: Checco Varese. Música: Ramin Djawadi.

    Existe un mantra que hace tiempo perdió su verdadero significado, por el exceso de uso y porque se usaba muy a la ligera, que habla bien de una serie de televisión cuando es capaz de transmitir la sensación de estar viendo cine en la pequeña pantalla. The Strain transmite esa sensación, lo cual tiene sentido porque está co-creada por el cineasta mexicano Guillermo del Toro, que además dirige este arranque de serie y que ha escrito el guión junto a Chuck Hogan, partiendo de una trilogía de novelas escrita por ambos. The Strain empieza su historia a las 20:00, cuando un extraño ruido alarma a las azafatas de un vuelo Berlín-Nueva York. A las 05:29, una pequeña vuelve con su padre, que la daba por muerta. Quizá lo esté. ¿En medio? Las primeras horas de una infección que se presenta peligrosa y se muestra sin cortapisas. Del Toro y Hogan no pierden ni un segundo de los 70 minutos que dura el episodio para establecer la trama a grandes rasgos: una legendaria criatura (¿de origen nazi?) ha llegado a Estados Unidos como parte de un plan predeterminado. Existe la misteriosa y poderosa organización cuyos tentáculos llegan a todos sitios; existe Abraham Setrakian, “El Judío”, una fuerza del bien que sabe a lo que se están enfrentado las autoridades; y en medio de todo está el doctor Ephraim Goodweather (el estupendo Corey Stoll), epidemiólogo en plena crisis matrimonial pero con hijo fiel. Un claro ejemplo del hombre de ciencia que tendrá que aprender a tener fe.

    Se nota que FX está apostando fuerte con esta serie, ya que la calidad técnica y los recursos de los que ha dispuesto Del Toro no son nada desdeñables. Para cualquiera que esté un poco familiarizado con la obra del mexicano no es difícil reconocer sus eternos temas y su preferencia por la viscosidad y la imagen perdurable bañada en lo siniestro. En este Night zero la violencia tarda en desatarse en un conseguido ejercicio de cocción a fuego lento de la amenaza, pero una vez que el desafortunado Bishop sea drenado y su cabeza sea machacada con saña (que el basic cable pueda mostrar eso pero no los pezones de una mujer es de una ridiculez alarmante), el peligro es real. A lo largo de la noche que recoge el capítulo, y con su apuesta por las múltiples perspectivas, uno se va haciendo una imagen cada vez más completa de lo que puede contener el gigantesco ataúd, y las cábalas comienzan. El Hambre y el Amor parecen ser los grandes temas que va a tratar The Strain, en una elocuente reflexión en off que abre y cierra el capítulo y que ayuda a acuñar el tono de historia sobrenatural que el cine del co-creador suele tener, un terreno a medio camino entre el realismo y la fantasía. Es difícil no pensar en Blade II (Guillermo del Toro, 2002), y uno se pregunta cómo se puede mantener el alto nivel de calidad y especialmente de intriga durante 12 entregas más. Aunque el que esto suscribe no conoce la fuente literaria, Del Toro ha declarado que la 1ª temporada sigue el primer libro, de manera que hay que confiar en que hay material de sobra para que el interés no decaiga. El capítulo se dedica a abrir varios frentes muy interesantes que dejan a la audiencia con ganas de más, de saber qué viene después. Unido eso a una descripción de personajes clásica pero que de momento no suena a dèjá vu, a la capacidad para entretener e implicar en el misterio en todo momento y a su sabia dosificación de sustos y sorpresas, Night zero cumple a la perfección como episodio piloto, y ahora lo deseable es que el resto de la temporada mantenga el nivel. 85/100

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Reseña TV | The Strain

    por Anónimo | julio 17, 2014
    Extant

    De manual

    crítica de Extant (2014-) | Episodio piloto

    CBS | EE.UU, 2014. Director: Allen Coulter. Guión: Mickey Fisher Reparto: Halle Berry, Goran Visnjic, Pierce Gagnon, Camryn Manheim, Grace Gummer, Michael O´Neill, Hiroyuki Sanada, Annie Wersching, Sergio Harford, Maury Sterling, Brad Beyer, Anne Ramsay. Fotografía: M. David Mullen. Música: Marcelo Zarvos.

    No hay nada especialmente malo que decir de este Reentrada, primer capítulo de una de las grandes apuestas de CBS para este año. El problema es que tampoco hay nada especialmente bueno que destacar. Por segundo verano consecutivo, la cadena estrena una serie de ciencia ficción que viene avalada por el nombre de Steven Spielberg como productor ejecutivo, aunque esto importe cada vez menos viendo la calidad de las series que apadrina. Si en 2013 la operación resultó exitosa con La cúpula, que acaba de estrenar una inesperada segunda tanda, Extant trata de sucederla en buenos resultados y como propuesta de 13 capítulos con los misterios del espacio como parte de su trama. Extant (trasunto gramátical de Extinct, primera pista narrativa en la cabecera) cuenta la vuelta a la Tierra de la astronauta Molly Woods tras una misión espacial en solitario de 13 meses. El capítulo arranca con Molly ya en casa, y mientras se desarrollan los 42 minutos de metraje quedarán establecidos a grandes rasgos los principales puntos y conflictos de la temporada. Unos conflictos nada nuevos, que hacen la experiencia de disfrutar del episodio algo frustrante.

    El capítulo está bien interpretado, el equipo técnico es muy competente (Allen Coulter se ha convertido es uno de esos prestigiosos directores que dirigen pilotos de pedigrí) y los efectos especiales cumplen, pero el guión está tan preso de un manual de guionista, con sus puntos de giro, revelaciones antes de ir a la publicidad con fundido a negro y una bastante evidente manera de plantar las pistas, que no hay nada estimulante ni sorprendente sobre lo que rumiar cuando acaban los créditos. Conscientes de que es una temporada corta para ser CBS, el creador Mickey Fisher no pierde ni un segundo en plantear los grandes misterios: Molly está embarazada, ¿cómo es posible?; ¿no se había suicidado Harmon?; ¿es el niño-robot capaz de ser peligroso?; ¿hasta dónde está dispuesto a llegar John para no perder su financiación? El hecho de saber que Fisher, en el que es su primer proyecto televisivo, tiene a Greg Walker —de Vegas (2012-2013) o Sin rastro (2002-2009)— como co-showrunner es todo un indicativo del carácter manso que probablemente tendrá Extant. Manso en el sentido de típico, de tramas ya vistas y fácilmente adivinables, de grandes temas (la maternidad, la cordura) tratados de forma superficial.

    La conexión Spielberg está en ese niño-robot de nombre Ethan que John ha metido en su familia para paliar la esterilidad biológica del matrimonio Woods. Es difícil no pensar en la magnífica A.I.: Inteligencia Artificial (A.I.: Artificial Intelligence, Steven Spielberg, 2001), sobre todo a la hora de plantear las peliagudas preguntas sobre la reacción de los humanos a la sublevación de un humanoide. Ése será sin duda uno de los problemas que Molly tendrá que afrontar, además de su embarazo ¿alienígena, sobrenatural, solar? y evitar que los grandes poderes se enteren. Se avecina un tono paranoico, de thriller con las grandes compañías como malvados y sus pobres empleados como peones en un juego que les sobrepasa. La aparición de Marcus en medio del espacio empieza a disparar la vena teórica de la audiencia, y Fisher es relativamente ambiguo (ese lapso de sueño) en cuanto a qué pudo pasar de verdad. De momento. Lo único que ha hecho a este crítico pensar un poco es el misterioso señor Yasumoto, su enigmática aparición e intenciones. El resto ha sido rutinario. Elegante, eso sí, y un placer ver a Halle Berry en la pequeña pantalla y saber que quedan 12 capítulos más para que la actriz despliegue su talento. Pero rutinario y por debajo de las expectativas creadas. 65/100

    Adrián González Viña
    redacción Sevilla

    por Anónimo
    julio 17, 2014

    Reseña TV | Extant

    por Anónimo | julio 17, 2014

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