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    London Film Festival 2015
    London Film Festival 2015
    Sufragistas

    Hermanas de sangre

    crítica de Sufragistas (Suffragette, Sarah Gavron, 2015).

    No es demasiado sorprendente que una película como Suffragette haya llegado a la gran pantalla precisamente ahora. El feminismo nunca había estado tan vivo, no había significado tanto, desde la época en la que se ambienta la película de Sarah Gavron: de las demandas de igualdad salarial a la lucha contra el sexismo en decenas de ámbitos distintos; de la concienciación contra la violencia sexual a las campañas por la despenalización del aborto, el movimiento feminista –si es que entendemos que existe un movimiento como tal— ha resurgido a principios de este siglo XXI con tanta fuerza como lo hizo a principios del XX. Por supuesto, al igual que entonces, se ha encontrado con el mismo espectro de reacciones que entonces: desde quienes comprenden y apoyan sus peticiones, a los que reaccionan con la misma virulencia que quien se encuentra con un escorpión en la ducha. Pasando por todas las posibilidades intermedias. Una de las conclusiones que pueden extraerse de Suffragette es que la sociedad occidental, en el fondo, no ha cambiado tanto como le gustaría. La protagonista del filme, Maud (Carey Mulligan), entra en contacto con el movimiento sufragista casi por casualidad, cuando una compañera de la lavandería en la que trabaja desde niña (Anne-Marie Duff) prácticamente la arrastra a su mundo. Maud es alguien que ha sido educada para no pensar en esas cosas; no es que esté a favor ni en contra, simplemente nunca se había parado a sopesar si le interesaba. Pero una vez en él, una vez es testigo de los abusos, las mentiras y el desprecio con el que la sociedad trata a las mujeres, Maud es consciente de que su viaje ya no tiene vuelta atrás. Aunque le cueste lo que más quiere en el mundo, aunque descubra que lo que creía idílico está en realidad podrido por la falsa superioridad moral y la cobardía. O quizás precisamente por ello. Perfecto ejemplo de heroína a su pesar, Maud no hace lo que hace por venganza o por aburrimiento: lo hace porque cree. Porque sabe, o descubre mejor dicho, que los cambios que traiga la lucha sufragista tienen que ser a mejor.

    Sin duda, la fuerza principal de Sufragette son sus actrices. Todas ellas están sensacionales, aunque sin duda son Carey Mulligan y Helena Bonham-Carter quienes se llevan la parte del león. Mulligan, protagonista absoluta de la historia, carga la película a sus espaldas desde el primer al último minuto. Acostumbrados a verla en papeles de mujer frágil, a veces casi etérea, su transición desde la insignificancia al valor, del cristal al hierro, sólo se puede calificar de extraordinaria. La actriz de Drive no necesita de transformaciones físicas, ni de cambios en su forma de hablar o de vestir; con apenas unas cuantas miradas, sonrisas y movimientos, hace patente el cambio de mentalidad de Maud sin grandes aspavientos, algo que recuerda en cierta manera a su trabajo en Nunca me abandones (Mark Romanek, 2010), donde su personaje sufría una transición similar. Por su parte, Helena Bonham-Carter aplica de nuevo su gigantesca habilidad para interpretar personajes de época a quien es en realidad el personaje que, por la campaña publicitaria de la cinta, todo el mundo creerá que es Meryl Streep: la mentora, quien enseña a Maud aquello que hasta entonces sólo había intuido, quien la anima a dar el siguiente paso, no es la figura siempre ausente y más grande que la vida que representa Emmeline Pankhurst, sino esta farmacéutica reciclada en especialista en explosivos a la que Bonham-Carter dota al mismo tiempo de liderazgo carismático y ternura maternal. Por cierto, nota histórica: Bonham-Carter es bisnieta del Primer Ministro británico H.H. Asquith, quien se opuso ferozmente al sufragio femenino en la época en que se ambienta la obra de Gavron –si bien aquí ha sido sustituido por su sucesor, David Lloyd George—, y quien introdujo la práctica de la alimentación forzosa para las sufragistas en huelga de hambre que supone una de las escenas más duras de ver del metraje.

    por Unknown
    noviembre 01, 2015

    Crítica | Sufragistas

    por Unknown | noviembre 01, 2015
    Cate Blanchett y Rooney Mara en el London Film Festival

    Golden London

    Top 10 de la 59ª edición del Festival de Londres.

    Un año más, despedimos el Festival de Londres entre lluvia, frío y estrellas de relumbrón. Y decimos adiós a una edición que será recordada, sobre todo, por el alto nivel de las películas presentadas. Una sección oficial de una calidad como hacía mucho tiempo que no veíamos (desde luego, la de mayor pedigrí que haya visto quien esto escribe); unas galas que, en su mayoría, no han dejado indiferente a nadie; y unas secciones paralelas repletas de pequeñas y grandes joyas, que demuestran que la dirección del festival ha aprendido de algunos errores de otros años en los que la calidad no fue la deseada. Por supuesto, y porque nada puede ser perfecto, nos quedará también la falta de planificación, la eliminación de días de pases de prensa y, en general, la caótica organización de un festival que uno aprende a querer o a odiar sin medias tintas. Y, a pesar de las protestas, de las colas interminables y las carreras —o quizá debido a ello—, se le echa de menos el resto del año. A modo de resumen, y tras haberse proyectado la película de clausura, Steve Jobs (Danny Boyle, 2015), he aquí las diez propuestas más interesantes del Festival de Londres 2015. See you next year, London.

    por Unknown
    octubre 18, 2015

    BFI London Film Festival 2015 | Las 10 mejores películas

    por Unknown | octubre 18, 2015
    Chevalier

    Se impone la sorpresa en Londres

    Palmarés de la 59ª edición del London Film Festival.

    Primero Cannes, después Sarajevo, y ahora Londres. El hijo de Saúl (Saul fia), una de las grandes películas del año, se queda sin otro máximo galardón en un evento de prestigio. Todo hacía indicar, y más con la recepción de la crítica durante la semana, que el filme húngaro se impondría en la Sección Oficial de esta hipertrofiada 59ª edición del Festival de Londres. El certamen, organizado por el BFI, parecía la plaza perfecta para un largometraje que encabeza las apuestas en la lucha por el Óscar a la mejor película de habla no inglesa. Recordar que los dos últimos años, con Ida (2013) y Leviatán (2014), Londres ha premiado a una futura nominada en la categoría. No lo será esta temporada, ya que Chevalier, a la postre vencedora, tendrá que esperar al año que viene para, a través de los Premios del Cine Heleno, saber si representará al país mediterraneo en los Oscars 2017. Gran triunfo para Athina Rachel Tsangari, que ya había pasado con buena nota por Locarno, y que logra el espaldarazo para una cinta cuya distribución será complicada, como toda la filmografía de la autora griega. Algo que no le sucederá a uno de los sleepers de este curso: The Witch. Alabada en Sundance, Karlovy Vary y Sitges, la ópera primera de Robert Eggers ha obtenido el Premio Sunderland a la mejor primera película. Más que merecido. Una de las grandes sorpresas del año al que le auguramos un enorme éxito en su paso a las salas comerciales. Para finalizar, el documental australiano Sherpa, de Jennifer Peedom, ha conseguido el Premio Grierson al mejor documental. Una obra que homenajea a esos héroes anónimos que dan su vida para que estrellas de la escalada consigan derribar las barreras de la naturaleza.

    Mejor Película

    Chevalier, de Athina Rachel Tsangari (Grecia).

    Mejor Ópera Prima

    La bruja (The Witch), de Robert Eggers (Estados Unidos).

    Mejor Documental

    Sherpa, de Jennifer Peedom (Australia, Reino Unido).

    Mejor Cortometraje

    An Old Dog’s Diary, de Shai Heredia, Shumona Goel (India).

    por EAM
    octubre 17, 2015

    Palmarés del BFI London Film Festival 2015

    por EAM | octubre 17, 2015
    Beasts of No Nation

    Hijos de la guerra

    crítica de Beasts of No Nation | Cary Joji Fukunaga, 2015.

    Decía Jorge Drexler en su canción Milonga del moro judío que «la guerra es muy mala escuela, no importa el disfraz que viste». Es una frase que resume muy bien el sentimiento que inspira Beasts of No Nation. La andadura del pequeño Agu (Abraham Attah) como niño soldado a través de un país desangrado por el conflicto bélico es justamente eso: una terrible escuela de la muerte, en la que un crío encantador, travieso y lleno de vida aprende a ser un asesino mecánico, despiadado, vacío. El trabajo del jovencísimo Attah es modélico en ese sentido: su transformación de chavalín de las calles simpático y algo gamberro en una carcasa humana que se mueve por pura inercia, al tiempo que mata y se droga, no sólo resulta escalofriante en su verosimilitud, sino que es, lisa y llanamente, una de las mejores interpretaciones de este año. Máxime cuando tiene enfrente a un Idris Elba pletórico, en la que es la actuación más compleja de su carrera hasta el momento, por encima incluso del John Luther que le dio fama y fortuna. Elba, también productor de la película —o al menos eso dicen los créditos—, tiene a su cargo un personaje que mezcla en dosis desiguales carisma, temor y repugnancia. Un Fagin de la guerra que se aprovecha de criaturas que apenas entienden lo que sucede a su alrededor para organizar su propio escuadrón de asesinos, prometiéndoles, a cambio de su sumisión, la venganza por los suyos y la llegada a un mundo nuevo, creado a su (salvaje y psicopática) medida. En muchos aspectos, el Comandante no es sólo un jefe militar; es también el líder de una auténtica secta, con sus ritos de iniciación, sus mantras y sus creencias. Una horda de fanáticos que vaga por la jungla africana dispuesta a cualquier cosa con tal de congraciarse con él.

    Agu es quien nos guía a través de esta travesía por el horror, sus pensamientos y su confusión reflejados en una narración en off que no se nos antoja la voz de un niño. Porque a Agu le han robado no sólo la infancia, sino la vida entera. Su experiencia no lo convierte en un adulto antes de tiempo; lo lleva a un estado salvaje, sin la inocencia de la infancia ni los mecanismos de defensa de la madurez. La guerra, que se coló poco a poco en su hogar sin que él pudiese evitarlo, se va filtrando también en todos los resquicios de su mente, pervirtiendo incluso sus recuerdos más queridos, aquellos que tienen que ver con su familia. La guerra, que todo lo destruye, termina también con la humanidad en el sentido más amplio de la palabra. Una guerra que nunca termina porque, de hacerlo, quienes la lideran perderían toda su razón de ser. Aquellos que, como el Comandante Supremo, se esconden tras la seguridad de una mansión limpia y lujosa, con trajes, ayudantes y comida. Él, que no tiene problemas en sacrificar lo que hace falta para beneficiarse y salvar su propio pellejo, es la prueba de que siempre hay un escalafón más que da las órdenes, que es la fuente de la corrupción, la miseria y el horror. Para Agu, sus días de niño soldado sí llegan a terminar. Pero eso es todo. ¿Cómo volver a ser sólo un niño después de tantas atrocidades? Si bien el final de Beasts of No Nation deja cierto margen a la esperanza, también deja claro que ese monstruo siempre formará parte de él; quizá llegará a aceptarlo, incluso, con el tiempo, a hacer las paces con sigo mismo, pero nunca podrá dejarlo atrás.

    por Unknown
    octubre 17, 2015

    Crítica | Beasts of No Nation

    por Unknown | octubre 17, 2015

    Bienvenida Mrs. Blanchett

    Crónica de la octava jornada del BFI London Film Festival 2015.

    Día grande en el festival, que saca sus mejores galas a relucir para recibir a la que, sin duda, es la presencia estelar de esta edición: Cate Blanchett. La actriz presenta dos trabajos este año, además de recibir el BFI Fellowship, y es la persona a la que todos quieren ver. La primera de las películas es Carol, de Todd Haynes, adaptación de la novela semiautobiográfica de Patricia Highsmith El precio de la sal, que ha maravillado a crítica y público desde el minuto cero. Tal como se esperaba, la cinta de Haynes ha tenido un recibimiento apoteósico, y no son pocos los que aventuran un posible tercer Óscar para la actriz australiana (la nominación la tiene casi asegurada), y un primero para Rooney Mara, cuya labor se ha llevado críticas tan positivas y apasionadas como el de la propia Blanchett. En los próximos días, la protagonista de Blue Jasmine presentará también Truth (James Vanderbilt, 2015), donde comparte cartel con Robert Redford y Dennis Quaid, entre otros.

    El resto del día fue bastante tranquilo, con sólo un par de películas reseñables, ambas enmarcadas en el cine de género. La británica The Ones Below (David Farr, 2015) es una clásica historia de vecinos que no son lo que parecen, cuyo principal atractivo es la presencia en el reparto del siempre solvente David Morrisey. Lo cierto es que no ofrece nada nuevo bajo el sol, y aunque entretiene mientras se ve, se olvida con mucha facilidad, ya que no tiene nada especialmente reseñable. Cosa que no se puede decir de Green Room (Jeremy Saulnier, 2015), película que pilló desprevenida a toda la concurrencia. No estaba muy claro qué esperaban los que asistieron al pase (¿quizás un drama sobre el tema del nazismo en Estados Unidos?), pero muy pocos estaban preparados para los niveles de violencia y gore explícito de la obra de Saulnier. Dándole un curioso giro al género de las invasiones domésticas, Saulnier se saca de la manga un survival horror de punks versus nazis que resulta tenso, hiperviolento y muy, muy disfrutable, siempre y cuando se tenga una tolerancia relativamente alta a la sangre, los miembros amputados y/o desgarrados, y otras lindezas por el estilo. Cabe destacar que, si bien está algo desaprovechado, Patrick Stewart se marca un villano interesante, contraponiendo su presencia siempre calmada a la agresividad de sus subordinados del pelotón, como si de un Profesor X de los neonazis se tratase. En un festival en el que, como hemos comentado anteriormente, la gente tiende a no inmutarse por nada, fue francamente divertido oír los siseos y gemidos de los que no se esperaban lo que iba a pasar, sazonados por algún que otro improperio de mayor calibre que me abstendré de reproducir aquí por aquello de mantener las formas.

    Y la cosa se acaba, señores. El jueves es el último día de proyecciones de prensa (la organización ha decidido reservar viernes y sábado para actos exclusivamente de la industria) antes de la clausura el domingo con Steve Jobs (Danny Boyle, 2015). Entre otras, podremos ver la aclamadísima nueva película de Paolo Sorrentino, Youth, así como la penúltima representante de la sección oficial, Sunset Song (Terence Davies, 2015) y la muy bizarra Yakuza Apocalypse (Takashi Miike, 2015). Durante el viernes tendremos unos cuantos pases públicos que nos depararán alguno de los largometrajes perdidos en la locura del programa, pero eso será si los tickets lo permiten.


    Judith Romero Esquerra
    © Revista EAM / 59º London Film Festival



    por Unknown
    octubre 15, 2015

    BFI London Film Festival 2015 | Día 8

    por Unknown | octubre 15, 2015

    La dama y la langosta

    Crónica de la séptima jornada del BFI London Film Festival 2015.

    Entramos en el ecuador del festival, con cada vez más cartas sobre la mesa y las cosas más y más claras. Las grandes galas ya escasean (aunque a la espera de algunas que darán que hablar), la sección oficial ya ha mostrado casi todo lo que hay, y las grandes esperadas empiezan a dosificarse con cuentagotas. Y para no mezclar unas cosas con otras y que quede de todo un poco, la gala del martes fue, relativamente, de pequeño calibre. Nicholas Hytner, que en Reino Unido es más conocido por su faceta de director teatral que cinematográfico (fue durante 12 años el director del Teatro Nacional Británico), llegaba por primera vez al festival para presentar The Lady in the Van, adaptación cinematográfica de la obra teatral de Alan Bennett que él mismo dirigió sobre los escenarios londinenses en 1999. Para ello, ha contado con la misma actriz que protagonizó la obra, la veterana Maggie Smith, que es, sin lugar a dudas, lo mejor de la película. La actriz, a la que solemos ver en personajes mucho más serios —aunque en los últimos años parece que está abandonándolos cada vez más—, resulta tan cercana, divertida y cálida que casi puedes olvidar que el largometraje sufre de todos y cada uno de los malos vicios del cine británico más academicista (vertiente comedia). En general, gustó mucho a la prensa local, y menos a la extranjera, algo que siempre suele pasar con este tipo de producciones.

    Más consenso hubo con The Lobster, primera cinta en inglés del griego Yorgos Lanthimos (Canino, Alps) con un reparto tan estelar como en estado de gracia. Esta sátira sobre las relaciones de pareja, absurda, negra y malvadamente divertida en su primera mitad, se diluye tristemente en su segundo tramo, desperdiciando buena parte de la carga de mala leche acopiada. Más que a sus dos protagonistas, Colin Farrell y Rachel Weisz, cabe destacar al impresionante reparto de secundarios que atesora la película, todos ellos memorables en sus pequeños personajes de tarados emocionales tratando de (sobre)vivir en un mundo absurdamente distópico que podría haber salido de la cabeza de un George Orwell con resaca. Al margen del filme, hay que resaltar la desastrosa organización del pase de prensa, con una cola kilométrica que daba varias vueltas al hall de la sala, y con decenas de acreditados colándose descaradamente al paso de ésta por la puerta. En lo que a gestión se refiere, ha sido uno de los mayores desaguisados que se ha visto en mucho tiempo. La representante hispana del día, El apóstata (Federico Veiroj, 2015), no congregó a demasiados acreditados (empiezan a faltar horas y el personal se vuelve muy selectivo a estas alturas). Lo que sí es cierto es que gustó bastante a todos los presentes, que alabaron especialmente a sus actores —muchos de los presentes parecían recordar bien a Bárbara Lennie por Magical Girl—, y también a la elegante fotografía de Arauco Hernández. Esperemos que los distintos pases de público hagan llegar a El Apóstata a más gente, porque era una cinta que merecía más exposición de la que ha acabado teniendo. Mucho más concurrida estaba la sala para Cemetery of Splendour, la nueva creación de Apichatpong Weerasethakul, que compite en la selección oficial. Y es posible que más de uno se arrepintiese, dado que hubo varias deserciones y al menos un par de siestas de categoría olímpica. Un poco al estilo de lo que pasó con The Assassin, la mayoría de los supervivientes coincidieron en alabar la factura técnica de la película y la extrema sutileza de Weerasethakul.

    Mañana, el festival se viste de gala para recibir a la gran estrella de este año: Cate Blanchett. La actriz australiana, que recibirá el BFI Fellowship (premio honorífico del festival), presenta Carol (Todd Haynes, 2015), que tiene muchas posibilidades de otorgarles nuevas nominaciones al Óscar —y quién sabe si la propia estatuilla— tanto a ella como a Rooney Mara. También podremos ver un par de representantes del cine de género, la británica The Ones Below (David Farr, 2015), con David Morrisey ejerciendo de vecino inquietante, y la americana Green Room (Jeremy Saulnier, 2015), un curioso survival horror que cuenta con la rareza de ver al veterano Patrick Stewart en un papel de villano poco común.


    Judith Romero Esquerra
    © Revista EAM / 59º London Film Festival

    por Unknown
    octubre 14, 2015

    BFI London Film Festival 2015 | Día 7

    por Unknown | octubre 14, 2015
    London Film Festival

    El día de la bruja

    crónica de la sexta jornada del BFI London Film Festival 2015.

    Lunes de festival, y de nuevo están aquí los madrugones, las colas, el caos y, por supuesto, las películas de gran expectación. El día ha dado comienzo con Brooklyn (John Crowley, 2015), historia sobre la inmigración irlandesa en los años 40 que, si bien no ofrece nada original, cuenta con una historia tremendamente emotiva (adaptada por Nick Hornby de la novela homónima de Colm Tóibín), una dirección más que solvente y un reparto espléndido, encabezado por la siempre excelente Saoirse Ronan, y en el que destacan secundarios de auténtico lujo como Jim Broadbent y Julie Walters. Como ya he afirmado en otras ocasiones, considero que el uso de tópicos en el cine no tiene por qué resultar necesariamente malo, sino que depende de la habilidad del director a la hora de utilizarlos. Crowley lo hace francamente bien, y la cinta deja un regusto amable que se agradece entre tanto cine atrevido, experimental y/o cínico.

    Y si Brooklyn es la cara amable, The Witch (Robert Eggers, 2015) [crítica] es la oscura y aterradora. Generalmente, las cintas que compiten al premio a la Mejor Primera Película no suelen ser especialmente conocidas, e incluso a veces pasan bastante desapercibidas entre el barullo de galas, sección oficial y el resto de platos de un festival como Londres. No ha sido el caso de The Witch, que, un poco al estilo de lo que pasó con Son of Saul en la Competición, venía precedida de un clamoroso éxito a su paso por Sundance, Karlovy Vary y Toronto. Y, también como en el caso de la magiar, la expectación estaba más que justificada. La película de Eggers es un ejercicio magistral de cómo llevar la tensión hasta límites casi insoportables, de cómo aterrorizar más por lo implícito que por lo explícito. Eggers no ha contado con caras conocidas para el público (sólo Kate Dickie, a la que pudimos ver en Juego de tronos, resultará reconocible a algunos), lo que refuerza la implicación del espectador en la historia al no estar pendiente de tal o cual actor, sino del personaje que está interpretando. Y, al mismo tiempo, hace de su joven protagonista, Anya Taylor-Joy, todo un descubrimiento al que deberíamos seguirle la pista en el futuro. The Witch es, desde ya, una de las grandes películas de esta edición.

    por Unknown
    octubre 13, 2015

    BFI London Film Festival 2015 | Día 6

    por Unknown | octubre 13, 2015
    Benedict Cumberbatch

    (Casi) descanso dominical

    crónica de la quinta jornada del BFI London Film Festival 2015.

    Domingo, día de relajación y poca afluencia al festival. Generalmente, el primer domingo del certamen se dedica a películas pequeñas y relativamente oscuras, sobre todo en los pases para prensa. Teniendo en cuenta que el sábado suelen haber proyecciones hasta muy tarde, además de fiestas y otros eventos extras, los acreditados no suelen estar muy por la labor de presentarse hasta bastante pasado el día (si es que se presentan). Sin embargo, este año la organización ha decidido cambiar la tónica y reservar para el domingo dos de los platos fuertes del festival: la norteamericana Black Mass (Scott Cooper, 2015) y la taiwanesa The Assassin (Hou Hsiao-Hsien, 2015). La primera llegaba al festival precedida por la extrañeza de la cancelación de su rueda de prensa y photocall, algo que nadie acaba de entender muy bien, sobre todo teniendo en cuenta que las dos estrellas principales de la película, Johnny Depp y Benedict Cumberbatch, sí estuvieron presentes en la gala de proyección de la película. Hay quien dice que tiene que ver con el hecho de que la cinta no ha recibido las críticas espectaculares que se esperaban, y otros simplemente afirman que se debe a la ausencia del director Scott Cooper. En cualquier caso, las opiniones, si bien no fueron arrolladoras, tampoco fueron excesivamente pesimistas. Se aplaude sobre todo el trabajo de Depp (hay quien lo ha señalado como el mejor del actor en años), y se lamenta que en algunos aspectos se quede a medio gas.

    Como Black Mass, The Assassin también esperaba mejores críticas de las que se terminó llevando, dada su carrera por festivales previos a lo largo del año. La película de Hou Hsiao-Hsien consiguió convencer al personal en los aspectos visuales (su factura técnica es absolutamente impresionante, y su fotografía es de lo mejor visto este año en una pantalla, con permiso del Macbeth de Justin Kurzel), pero poco más. A casi nadie le gustó la narrativa utilizada por el director, que fue calificada desde “demasiado sutil” por los más optimistas, a “inexistente” por los menos, pasando por todo tipo de calificativos intermedios, ninguno de ellos demasiado halagüeño. Quizá un domingo a mediodía no era el momento más adecuado para programar una obra como The Assassin, aunque cabe mencionar que la reacción del público fue bastante similar en ambos aspectos.

    La última película reseñable del día fue el documental Listen to Me Marlon (Stevan Riley, 2015), que sí consiguió convencer, quizás por tener la doble ventaja de jugar más o menos en casa (es una coproducción británica) y de tocar una temática tan fascinante como la vida y obra de una de las mayores leyendas de Hollywood, Marlon Brando. A través de las cintas que el actor grabó con sus pensamientos a lo largo de buena parte de su vida, acompañada de fragmentos de sus películas, fotografías, vídeos caseros y un sinfín de entrevistas, Riley traza la historia de este intérprete que redefinió el concepto de bigger than life, y cuya existencia se nos antoja hoy mucho más trágica y turbulenta de lo que nadie pudo haber percibido en sus días de gloria, cuando se convirtió en el actor más joven de la historia en ganar un Óscar por su trabajo en La ley del silencio (Elia Kazan, 1954). Si bien el ritmo que imprime Riley es un tanto lento, y el uso de la digitalización del rostro de Brando se hace algo pesado, es innegable que se trata de un documento de innegable valor para todo el que quiera ver más allá del personaje (o los personajes) que el propio Brando construyó para la galería a lo largo de su agitada vida. Mañana volvemos a la expectación, a las ruedas de prensa, las carreras y la locura habitual del festival con un cuarteto de lujo: Brooklyn, adaptación de la novela de Colm Tóibín escrita por Nick Hornby y dirigida por John Crowley; la esperadísima The Witch, opera prima de Robert Eggers que compite al premio a Mejor Primera Película y que inauguró el Festival de Sitges hace sólo unos días; A Bigger Splash, remake de La Piscine de Jacques Deray a cargo de Luca Guadagnino, y con Ralph Fiennes y Tilda Swinton al frente del reparto; y la última pequeña perla de Hirokazu Kore-eda, Our Little Sister, que tanto gustó en el pasado Festival de San Sebastián y que aspira a revalidar el romance de Kore-eda con la crítica londinense tras el éxito de Like father, like son hace dos años.


    Judith Romero Esquerra
    © Revista EAM / 59º London Film Festival


    por Unknown
    octubre 12, 2015

    BFI London Film Festival | Día 5

    por Unknown | octubre 12, 2015
    El equipo de Bone Tomahawk

    La gran favorita no decepciona

    crónica de la cuarta jornada del BFI London Film Festival 2015.

    Las predicciones se hicieron buenas. La cinta húngara Son of Saul (Lázsló Nemes, 2015), que tanta expectación traía tras su espléndido paso por Cannes, Telluride y Toronto, entre otros muchos certámenes, maravilló a la prensa en bloque. Su utilización de recursos como la profundidad de campo y el sonido, así como la impecable dirección del debutante Nemes, han dejado boquiabierta a la concurrencia, y si bien el premio a la Mejor Película lo decide el jurado, pocos son los que dudan de que esta historia sobre el Holocausto, tan brillante como terrorífica, tiene todas las papeletas para llevarse el premio principal del festival. Más división de opiniones suscitó Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015). El western caníbal protagonizado por Kurt Russell no tuvo pase de prensa, así que fue muy complicado —por no decir imposible— poder acceder a la proyección pública. Es un problema endémico de ciertas galas del festival (sucedió lo mismo hace un par de años con Under the Skin) que suele suponer bastantes quebraderos de cabeza, sobre todo porque no estamos hablando de obras que vayan a pasar desapercibidas. En cualquier caso, parece que las opiniones se dividen entre quienes disfrutaron con la brutalidad y el absurdo de la película de Zahler, y quienes la aborrecieron por considerarla demasiado violenta, machista y/o racista. Quién sabe qué esperaban ver cuando oyeron las palabras “western caníbal”.

    Si hay un filme del que nadie sabía qué esperar, esa fue el danés Men & Chicken (Anders Thomas Jensen, 2015). Venía con el gancho de estar protagonizada por un Mads Mikkelsen irreconocible, así que atrajo a muchísima gente al pase; la misma gente que salió de la sala con cara de no saber muy bien qué habían visto. Pero, a diferencia de lo sucedido con Sangue de la mia sangue, Men & Chicken sí supo despertar las simpatías de la prensa, entre otras cosas porque sí tiene un argumento claro por muy desquiciado que sea. Basculando entre el humor absurdo —y a veces puramente slapstick— y la historia casi lovecraftiana (por muy extraño que pueda sonar), Men & Chicken consigue ser un producto simpático y muy, muy weird, que si bien no gustará a todo el mundo, no creará reacciones en contra tan viscerales como las de Bone Tomahawk o High-Rise. La última película del día fue Don’t Grow Up (Thierry Poiraud, 2015), producción española rodada en inglés que, lamentablemente, tampoco ha salido muy bien parada de su paso por el festival. Su premisa, interesante a primera vista (una historia “de infectados” en los que la amenaza son los adultos), se diluye en una dirección mecánica, unos diálogos sonrojantes y unos personajes con los que es casi imposible empatizar por lo desagradables que resultan. Sólo se salvan algunas escenas de tensión más o menos bien resueltas, y los paisajes de Tenerife, que consiguen resultar amenazadores y salvajes en pantalla.

    Y así llegamos a las puertas del domingo, día relajado por excelencia del festival. Se esperaba con ganas la presencia del gran Hollywood para presentar Black Mass (Scott Cooper, 2015), pero, aunque la película seguirá proyectándose, se han cancelado todos los actos a su alrededor, incluyendo la rueda de prensa y hasta el photocall. Ignoro a qué puede ser debido, dado que Johnny Depp, Benedict Cumberbatch y otros miembros del equipo sí estarán en la alfombra roja. Para sustituirla, como gran cita del día, llegará The Assassin (Hou Hsiao-Hsien, 2015), que también llega precedida de excelentes críticas a su paso por Cannes y Toronto. La última destacable del día será el documental Listen to Me Marlon (Stevan Riley, 2015), aproximación a la figura de Marlon Brando a través de las decenas de cintas grabadas con sus pensamientos que dejó el actor, y que tanto gustó en el último Sundance. Un día tranquilo para un festival que llega ya a su punto intermedio con muchas de las cartas sobre la mesa.


    Judith Romero Esquerra
    © Revista EAM / 59º London Film Festival


    por Unknown
    octubre 11, 2015

    BFI London Film Festival | Día 4

    por Unknown | octubre 11, 2015
    High Rise se estrena en Londres

    Ben Wheatley es profeta en su tierra

    crónica de la tercera jornada del BFI London Film Festival 2015.

    Tercer día de festival, y las cosas se van posicionando: ya empieza a haber claras favoritas, tanto a los premios como al ranking general, y también han empezado a darse las primeras espantadas en los pases de prensa. Y si existe una película capaz de conseguir las dos cosas a la vez, esa es High-Rise. El filme de Ben Wheatley ha provocado más de una huida despavorida de la sala (alguna de ellas a apenas 20 minutos del inicio), pero la opinión general es muy, muy favorable. Ya sea por convicción o por barrer para casa (o quizás dada la actual situación en Reino Unido, con el gobierno señalando que quieren que los británicos se asemejen más a los americanos en temas laborales y de prestaciones sociales), la crítica londinense la ha adorado, señalándola como la crítica al capitalismo desaforado definitiva. En el momento de escribir estas líneas, High-Rise se está proyectando para el público por primera vez, así que sus reacciones aún están por ver, pero seguro que no serán indiferentes.

    Dejando de lado a Wheatley y su desquiciada sátira, hemos podido ver también la más curiosa de las integrantes de la sección oficial. Tangerine, de Sean Baker, llegaba anunciada como “la película que se ha rodado con un iPhone”. En realidad ha sido con tres, pero eso es lo de menos. Acostumbrados a que Los Ángeles muestre su lado más cool, Tangerine [crítica] consigue retratar un L.A. multicultural, sucio y realista, con un estilo crudo y directo, y una gran habilidad para saltar de la comedia al drama y viceversa. Aunque sigue teniéndolo difícil de cara al premio, ha salido más que airosa de la prueba, y no extrañaría verla muy pronto en pantalla en alguna que otra sala arthouse británica. También la danesa Land of Mine ha pasado con nota. Esta historia sobre un grupo de prisioneros alemanes obligados a limpiar de minas las playas de Dinamarca al finalizar la Segunda Guerra Mundial consigue mezclar una historia de humanización de la guerra bastante dramática con momentos insoportablemente tensos. Además, su reparto es excelente, a pesar de ser casi todos muy jóvenes (con la excepción de Roland Møller, que interpreta al sargento danés a cargo del grupo, y al que vimos brevemente en Una segunda oportunidad, de Susanne Bier). Es una lástima que la premisa de la que parte haya sido exprimida hasta la saciedad por Hollywood, porque su acercamiento es mucho más interesante que la mayoría de propuestas del estilo, pero eso provoca, tristemente, que todo suene un poco a ya visto.

    «High Rise, Land of Mine & Tangerine entusiasman. El asesinato de  Choi Dong-hoon entretiene a la platea. Marco Bellocchio aburre».


    Algo que ocurre con la premisa de Assassination, de Choi Dong-hoon. De hecho, por decirlo claramente, estamos ante la muy particular versión coreana de Malditos Bastardos (Quentin Tarantino, 2010), con una heroína principal de la que el cine occidental debería de tomar alguna que otra nota a la hora de crear personajes femeninos en películas de acción. Divertida, trepidante y desprejuiciada, no hay absolutamente nada en ella que no hayamos visto mil veces, pero lo lleva de forma tan entretenida y con tanta falta de presunción que uno sale del cine encantado del rato que acaba de pasar. Es una pena que pasara desapercibida para la prensa (los conflictos a la hora de cuadrar horarios suelen provocar estas cosas), pero parece que los pases de público están siendo todo un éxito. Y acabamos con la primera nota negativa de la jornada. La última obra de Marco Bellocchio, Sangue del mio sangue, se ha llevado los primeros varapalos auténticos del festival. Salvando algún que otro crítico que parece haber visto algo distinto al resto, la mayor parte de la prensa se lleva las manos a la cabeza intentando averiguar qué le vio el jurado del FIPRESCI en Venecia a semejante desaguisado. Nadie parece saber muy bien de qué va el trabajo de Bellocchio, si es que realmente tiene un argumento, y de momento encabeza la carrera de abandonos de sala.

    Mañana, comienzo del primer fin de semana de festival, las cosas se relajan y llegan producciones “menores” y también de género. El western caníbal Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015), la extravaganza danesa Men & Chicken (Anders Thomas Jensen, 2015) y la producción española Don’t Grow Up (Thierry Poiraud, 2015) son las citas más relevantes del día. Con la excepción, claro, de la sección oficial. Mañana llega, precedida de una enorme expectación, la gran favorita al premio a la Mejor Película, la húngara Son of Saul (Lázsló Nemes, 2015). Todas las miradas estarán puestas en ella, y desde El antepenúltimo mohicano os contaremos si conseguirá estar a la altura del monumental entusiasmo con que se la espera.


    Judith Romero Esquerra
    © Revista EAM / 59º London Film Festival



    por Unknown
    octubre 10, 2015

    BFI London Film Festival | Día 3

    por Unknown | octubre 10, 2015
    Bryan Cranston, Helen Mirren y John Goodman

    La prensa se siente generosa

    crónica de la segunda jornada del BFI London Film Festival 2015.

    Segundo y madrugador día, en el que ha sucedido algo que pocas veces vemos en el festival: la prensa ha dado su bendición a la mayoría de películas proyectadas, incluyendo alguna que otra con la que es difícil estar de acuerdo. En su línea al respecto de volver locos a los asistentes, la organización ha decidido programar el pase de prensa de Trumbo a las 8.45 de la mañana, haciendo que la sala estuviese a medio gas. A pesar de ello, la película de Jay Roach ha gustado mucho, recibiendo halagos encendidos para su protagonista, Bryan Cranston, y alabando su sentido del humor, lo que viniendo del director de Los padres de ella (y de él) y Austin Powers: La espía que me achuchó, es digno de ser tenido en cuenta. Si acaso, se le ha reprochado un acercamiento un tanto tímido al tema de la Lista Negra de Hollywood, pero las reacciones han sido mayoritariamente positivas.

    Incluso más ha gustado Beasts of No Nation, la primera película de la sección oficial en saltar a la palestra. A pesar de lo durísimo de su temática (y de muchas de sus imágenes), la cinta de Cary Joji Fukunaga ha sido, de momento, la mejor acogida del festival, y se postula como una firme candidata al máximo galardón. Claro que el hecho de ser un producto Netflix, y la presencia en los próximos días de Son of Saul, que llega con la etiqueta de favorita, pueden aguarle la fiesta. En breve tendréis la crítica, así como una entrevista con Fukunaga y el joven protagonista del filme, Abraham Attah. En un territorio mucho más optimista se mueve He Named Me Malala, el documental de Davis Guggenheim (ganador del Óscar por Una verdad incómoda) sobre la joven activista pakistaní Malala Yousafzai, que ha sido objeto de una presentación oficial fuera de galas y/o secciones. En general, todo el mundo coincide a la hora de subrayar sus virtudes, aunque la crítica se divide entre quien acusa a Guggenheim de una dirección muy genérica, y quien aplaude su forma cercana e incluso humorística de acercarse a la historia de Malala y su familia.

    «A pesar de lo durísimo de su temática (y de muchas de sus imágenes), la cinta de Cary Joji Fukunaga ha sido, de momento, la mejor acogida del festival, y se postula como una firme candidata al máximo galardón».


    La nota discordante, al menos para quien esto escribe, ha sido la muy entusiasta recepción a 21 Nuits avec Pattie. Incomprensiblemente, a la mayor parte de la crítica londinense le ha encantado. Valoran especialmente a sus dos actrices, Isabelle Carré y Karin Viard, y la dirección de los hermanos Larrieu. Por los pasillos se ha llegado a oír alguna comparación con el cine de François Ozon, algo que, la verdad, le queda muy grande. También es cierto que la prensa de Londres suele recibir cualquier película francesa con los brazos abiertos; de hecho, después de las del propio Reino Unido suelen ser las que mejores críticas obtienen. En este caso, sin embargo, creo que han errado el tiro. Eso ha sido lo más destacable de hoy por este caos llamado Festival de Londres. Mañana tendremos otro botón de la sección oficial, Tangerine (Sean Baker, 2015), acompañando a una selección de lo más internacional: la danesa Land of mine (Martin Zandvliet, 2015), la coreana Assassination (Choi Dong-hoon, 2015) y la italiana Sangue del mio sangue (Marco Bellocchio, 2015), reciente ganadora del premio FIPRESCI en el Festival de Venecia. Pero sin duda, la gran protagonista de la jornada se prevé que sea High-Rise (Ben Wheatley, 2015), protagonista de la gala del día y que llega de levantar opiniones de lo más dispares a su paso por Toronto y San Sebastián, donde compitió en la sección oficial. De todo ello os hablaremos como siempre aquí, en El antepenúltimo mohicano.


    Judith Romero Esquerra
    © Revista EAM / 59º London Film Festival


    por Unknown
    octubre 09, 2015

    BFI London Film Festival 2015 | Dia 2

    por Unknown | octubre 09, 2015
    Carey Mulligan y Meryl Streep en el Festival de Londres

    Meryl, las sufragistas y la polémica

    Crónica de la jornada inaugural del BFI London Film Festival 2015.

    Potente arranque del 59º Festival del Cine de Londres, que este año presume de nuevas instalaciones en casi todos sus frentes, de la oficina de prensa a los recintos en los que se proyectarán las cintas. Después de más de un año de reformas, por fin la prensa acreditada puede dejar atrás las avejentadas —y muy incómodas— salas que se han sufrido otros años, para trasladarse al recién inaugurado Picturehouse Central, un espectacular multicine de hasta siete pantallas donde parece que por fin se podrán ver las películas con la calidad que toca. Pero eso será mañana. Hoy, día de la gala inaugural, estaba reservado a Suffragette, la película de Sarah Gavron sobre el movimiento sufragista que llegaba precedida por unas críticas considerablemente buenas a su paso por Telluride, especialmente para sus actrices protagonistas. Por supuesto, eso significa que venía acompañada de dos cosas más: polémica y Meryl Streep. De la controversia de las camisetas con el slogan «Prefiero ser rebelde que esclava», que tantas críticas ha despertado en ciertos sectores de la sociedad americana, se habló, aunque más bien poco y casi todo con ánimo bastante conciliador. Mucho más interesante fue la presencia en el festival de Meryl Streep, quien a pesar de aparecer en lo que es poco más que un cameo glorificado, parece haberse tomado muy en serio la promoción del filme; la actriz dejó algunas perlas más que interesantes sobre su identificación (o no) con la palabra “feminista”, y sobre la igualdad en la industria, no sólo entre quienes hacen las películas sino también entre la crítica cinematográfica, donde, una vez más, las mujeres están en inmensa minoría (168 mujeres por 760 hombres en Rotten Tomatoes, 2 mujeres por 37 hombres en el Círculo de Críticos de Nueva York). También habló sobre The Writers Lab, el proyecto que creó para apoyar a las mujeres guionistas de más de 40 años, del que aseguró que habrá nueva edición el próximo año. Y porque parece que últimamente el debate sobre el tema acompaña a Meryl allá a donde va, incluso la alfombra roja vivió su pequeño momento tenso cuando un grupo de mujeres de la asociación Sisters Uncut se tumbó a la entrada del cine para protestar contra los recortes del gobierno británico en materia de lucha contra la violencia de género.

    No pocas emociones para un arranque de festival que se presenta con enormes expectativas, y cuyo leitmotiv este año, según los propios organizadores, son las mujeres. A la notable Sufragette —a la que le dedicaremos un texto en unas horas—  se le unirán en esta edición hasta una cincuentena de películas dirigidas por mujeres de todo el mundo, y actrices de la talla de Cate Blanchett (que recibirá el premio BFI Fellowship), Helen Mirren, Kate Winslet, Maggie Smith o Rooney Mara, entre otras muchas, presentarán distintas películas de las que oiremos hablar mucho y muy bien este año. Del primer día poco más hay que contar, ya que la programación del festival está siempre diseñada para no hacer sombra a la película inaugural. Las únicas presencias destacables han sido Mountains May Depart (Jia Zhangke, China, 2015), reciente ganadora del Premio del público a la Mejor Película Europea en San Sebastián, y la española El cadáver de Anna Fritz (Héctor Hernández Vicens, 2015), que podremos ver en Sitges, y que por cierto ha gustado bastante entre el sector de la crítica más aficionado al cine de género. Mañana nos podremos resarcir de la escasez de hoy con un programa de lo más variado, del biopic de Trumbo (Jay Roach, 2015) al aterrador relato de los niños soldado de Beasts of No Nation (Cary Joji Fukunaga, 2015), pasando por el documental He Named Me Malala (Davis Guggenheim, 2015), sobre la joven activista Malala Yousafzai, y por la última película de los hermanos Larrieu, 21 nuits avec Pattie. De todas ellas y muchas más os hablaremos en los próximos días.


    Judith Romero Esquerra
    © Revista EAM / 59º London Film Festival


    por Unknown
    octubre 07, 2015

    BFI London Film Festival 2015 | Día 1

    por Unknown | octubre 07, 2015

    Sufragio en Reino Unido

    Programa del 59º BFI London Film Festival.

    Del 7 al 18 de octubre se celebrará la 59 edición del BFI London Film Festival, el certamen más importante celebrado en las Islas Británicas que supone, de forma extraoficial, la apertura temporada de premios en el viejo continente ya que muchas de las protagonistas de ésta, tendrán su primera y segunda proyección mundial en la capital inglesa. Son los casos de Sufragio (Suffragette), apertura del festival, que vivirá su premiere en el LFF. A tenor de lo visto en su primer avance, estamos ante un producto muy académico que podría significar la nominación al Óscar de las actrices Carey Mulligan y Meryl Streep. Pero el, a priori, modélico filme de Sarah Gavron no será el único que tenga marcado febrero en su calendario: Carol, de Todd Haynes; Trumbo, de Jay Roach (con un Bryan Cranston que aspira a todo); Steve Jobs, de Danny Boyle; Black Mass, de Scott Cooper; o, Beasts of No Nation –presentada con loas en la Mostra— son posibles candidatas a las preciadas estatuillas que pondrán verse en Londres. La cinta de Cary Fukunaga, por cierto, competirá en la Sección Oficial junto a películas como El hijo de Saúl, Cemetery of Splendour, Sunset Song o Chevalier. En el concurso de óperas primas, destaca la excelente The Witch, clara aspirante al Sutherland Trophy, galardón insignia del evento. A continuación, les presentamos el listado de apartados más destacados de un enorme programa que congrega a más de 300 obras. Recordar que la Revista EAM cubrirá el Festival de Londres de la mano de nuestra compañera Judith Romero.

    Competición


    11 Minutes – Jerzy Skolimowski.
    Beasts of No Nation – Cary Fukunaga.
    Cemetery of Splendour – Apichatpong Weerasethakul.
    Chevalier – Athina Rachel Tsangari.
    The Daughter – Simon Stone.
    Desierto – Jonás Cuarón.
    Evolution – Lucile Hadžihalilović.
    Office – Johnnie To.
    Room – Lenny Abrahamson.
    Son of Saul – László Nemes.
    Sunset Song – Terence Davies.
    Tangerine – Sean Baker.
    Very Big Shot – Mir-Jean Bou Chaaya.

    Sutherland Award / Mejor primera película


    3000 Nights – Mai Masri.
    Bang Gang (A Modern Love Story) – Eva Husson.
    The Here After – Magnus von Horn.
    Krisha – Trey Edward Shults.
    Lamb – Yared Zeleke.
    Light Years – Esther May Campbell.
    Partisan – Ariel Kleiman.
    Paula – Eugenio Canevari.
    Tanna – Bentley Dean, Martin Butler.
    The Wait – Piero Messina.
    Wedding Doll – Nitzan Gilady.
    The Witch – Robert Eggers.

    Gala Screenings


    Suffragette – Sarah Gavron.
    Steve Jobs –  Danny Boyle.
    Carol – Todd Haynes.
    Trumbo – Jay Roach.
    Black Mass – Scott Cooper.
    The Lady in the Van – Nicholas Hytner.
    High-Rise – Ben Wheatley.
    Shooting Stars – A.V. Bramble, Anthony Asquith.
    A Bigger Splash –  Luca Guadagnini.
    The Program – Stephen Frears.
    The Lobster – Yorgos Lathimos.
    Brand: A Second Coming – Ondi Timoner.
    Beeba Boys – Deepa Mehta.
    Bone Tomahawk – Craig Zahler.
    The Assassin – Hou Hsiao-Hsien.
    The Idol – Hany Abu-Assad.
    Goosebumps – Rob Letterman.

    Presentaciones especiales


    The Forbidden Room – Guy Maddin, Evan Johnson.
    He Named Me Malala – Davis Guggenheim.
    Truth – James Vanderbilt.

    Competición de largometrajes documentales


    (Be)longing – João Pedro Plácido
    Censored Voices – Mor Loushy
    The Fear of 13 – David Sington
    Frame by Frame – Alexandria Bombach, Mo Scarpelli,
    Francofonia – Alexander Sokurov
    In Jackson Heights – Frederick Wiseman
    Jia Zhangke, A Guy from Fenyang – Walter Salles
    Mr. Gaga – Tomer Heymann
    The Pearl Button – Patricio Guzmán
    Public House – Sarah Turner
    Sherpa – Jennifer Peedom
    Somethng Better to Come – Hanna Polak

    Competición de cortometrajes


    Command Action – João Paulo, Miranda Maria
    Dissonance – Till Nowak
    Edmond – Nina Gantz
    The Exquisite Corpus – Peter Tscherkassky
    A Hole in My Heart – Mees Peijnenburg
    Lili – An van Dienderen
    Mother(s) – Maïmouna Doucouré
    An Old Dog’s Diary – Shai Heredia, Shumona Goel
    Operator – Caroline Bartleet
    Over – Jörn Threlfall
    Red Moon Rising – Vivienne Dick
    Tuesday – Ziya Demirel

    El resto de la programación, con un dilatado listado de secciones, lo pueden consultar en la web oficial del BFI London Film Festival.
    por Emilio M. Luna
    septiembre 04, 2015

    Line up del 59 Festival de Londres

    por Emilio M. Luna | septiembre 04, 2015

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