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    Escenas de Cine
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    A dos metros bajo tierra

    ¿Qué es lo que hace de A dos metros bajo tierra (Six Feet Under, 2011-2005) la mejor serie de la historia? (Lo sentimos, debate cerrado). La importancia de este sensacional producto original de HBO reside en la naturalidad con la que se tratan todos los temas tabú de nuestra sociedad. No sólo la muerte, evidente epicentro de la trama, sino las conflictivas relaciones familiares, sentimentales, sexuales y, en definitiva, la propia vida desde que tenemos consciencia de ella hasta que nos encaminamos irremediablemente a su desenlace. Se parte de una temática existencialista abordada con un gusto exquisito desde todas las diferentes perspectivas generacionales posibles, un guion impecable interpretado por un reparto inmejorable, una maravillosa presentación del producto, liderada por una fotografía y banda sonora sombrías, y un final unánimemente aclamado por público y crítica. La escena seleccionada, correspondiente al sexto episodio de la primera temporada, La habitación (The Room), sirve como ejemplo demostrativo de la dinámica y estructura que sigue el conjunto de los 63 episodios que componen esta reflexiva serie.

    Como la mayoría de espectadores sabrá, cada capítulo comienza con la defunción de una persona, una muerte que llegará por diferentes motivos y condiciones —natural, accidental, auto-inducida, provocada violentamente—, y que determinará la trama específica de este obituario. Así, la primera muerte observable, en el primer capítulo de la primera temporada, será la del padre de familia, Nathaniel Fisher (interpretado magistralmente por Richard Jenkins). Este suceso condicionará el esquema básico individual del episodio, del que formarán parte los seres allegados al fallecido —que en este caso serán los protagonistas— y también condicionará el resto de la serie, ya que su figura se manifestará como materialización de la conciencia de cada miembro de la estirpe. El inicio del presente capítulo muestra a una pareja de ancianos en la cama. El hombre se levanta quejándose del frío a consecuencia de que la ventana ha estado abierta toda la noche. Tras increpar de forma cariñosa a su mujer y no obtener respuesta, se acercará con cuidado para comprobar tristemente que ésta ya no se levantará. Posteriormente Nate, el hijo de Nathaniel, tras recibir un cambio gratuito de aceite en su coche, se dará cuenta del trato especial que su padre recibía por parte de algunos empresarios a consecuencia de un acuerdo, explícito y táctico, aplicable a aquellos que, no pudiendo afrontar los costes del entierro de sus familiares, ofrecían otro tipo de emolumentos para pagar el servicio funerario. Uno de estos trueques consistía en la utilización de una habitación situada en la parte superior de un restaurante. Lugar que da título al episodio y que protagoniza la escena seleccionada.

    por Alberto Sáez Villarino
    agosto 20, 2014

    Escenas | A dos metros bajo tierra. La habitación

    por Alberto Sáez Villarino | agosto 20, 2014
    Kill Bill (Vol.1)

    Una de las razones a las que aquejo el bajón de Quentin Tarantino en sus dos siguientes películas —notables ambas aunque no deslumbrantes — es que se vació por completo (alma incluida) en el extraordinario díptico de Kill Bill (2003-2004). Dos películas plenas en momentos de gran de nivel como la elegida para este nuevo episodio de Escenas de cine: La Novia (una Uma Thurman inconmensurable) pelea con los 88 maníacos que custodian a O-Ren Ishii. La escena es una coreografía perfecta de sonidos e imágenes, música y golpes, planos e intenciones. Blanco y negro para rebajar el impacto de la violencia y humor en forma de azotaina. La esponja que Tarantino tiene como cerebro, exprimida hasta formar, simple y llanamente, una escena magistral. Una pelea rodada por un Dios de la cámara que sabe lo que quiere transmitir. Cumbre del cine de acción. La Madre derribando obstáculos durante su venganza.

    por Anónimo
    septiembre 17, 2013

    Escenas de cine | Kill Bill (Vol.1)

    por Anónimo | septiembre 17, 2013

    De milagro luminiscente se podía tildar el trabajo de Roger Deakins en la fotografía de 'El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford' (The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, EE.UU, 2007). La segunda película de Andrew Dominik -tras 'Chopper' (Australia, 2000) - nos dejaba, no sólo un retrato único de uno de los iconos del Western, también, una 'masterclass' del empleo de la luz como metalenguaje cinematográfico. La presencia y ausencia de ésta marca una cinta que no hizo todo el ruido que debiera y que quebrantó las reglas del género, creando la suyas propias. Dominik dejó a un lado el crepúsculo y cabalgó hacia la lírica de forma valiente y audaz. Un inmenso Brad Pitt es la guinda un relato lúgubre y meláncolico muy alejado del polvoriento glamour con el que se dibujaba a uno de los hitos de la Norteamérica decimonónica. Un bandido, un asesino, un hombre.

    por Emilio M. Luna
    diciembre 12, 2012

    Escenas de cine | El asesinato de Jesse James

    por Emilio M. Luna | diciembre 12, 2012

    Escenas de Cine | Rebecca (Alfred Hitchcock, 1940)

    por Emilio M. Luna | junio 25, 2012
    Drive

    “Si conduzco para ti tendrás tu dinero, tú me dices de dónde salimos, a dónde vamos y a dónde vamos después, yo te doy cinco minutos cuando lleguemos. Durante esos cinco minutos soy tuyo pase lo que pase, un minuto antes o después no cuentes conmigo. No miro nada de lo que estás haciendo, nunca llevo pistola, sólo conduzco… Cuando tengas tu pasta estaréis en paz, él quedará libre y no volverás ha acercarte a su familia… ¿Entendido?”


    Poco más se puede decir de una de las grandes películas del año pasado. Drive (Nicolas Winding Refn, Estados Unidos, 2011) se convirtió, tras su exitosa presentación en Cannes ‘11, en un clásico de culto. Ese tipo de filmes que apasionan o decepcionan pero nunca generan indiferencia. El cineasta danés Nicolas Winding Refn, un habitual de circuito independiente continental con cintas como Bronson o Valhalla Rising, tuvo el perfecto bautismo americano con esta adaptación libre de la novela homónima de James Sallis. Amparada en una exquisita estética, una banda sonora de primer nivel y un excepcional Ryan Gosling, Drive fue una de las obras mimadas por la crítica americana y europea. Algo que no le valió (ante la sorpresa de la industria y el público) para entrar en el cuadro de honor de los premios de la academia americana: los Óscar. Como citábamos en la crítica de esta película poco importaba ese hecho, Drive se había ganado ya su hueco eterno en la memoria del espectador. Romanticismo y violencia cogidas de la mano en un cóctel lleno de estilo. Todo representado en la figura de su lacónico protagonista, Driver, un hombre sin pasado que por amor desciende al mismo infierno. Una historia trágica que llega a nuestra retina de un modo inesperado. Numerosos momentos inolvidables conforman el metraje de Drive, desde su espectacular prólogo hasta el catártico final, pasando por los pasillos con un niño en brazos de un héroe o la escena en el ascensor que hoy nos ocupa.

    por Emilio M. Luna
    abril 28, 2012

    Escenas de Cine | Drive

    por Emilio M. Luna | abril 28, 2012
    Atonement posterEl cineasta británico Joe Wright estrena este año Ana Karenina. El siete de Septiembre (el nueve de Noviembre en Estados Unidos) llegará a los cines españoles esta nueva adaptación de la obra de León Tolstói con la que Wright retorna al cine de época que le dio la fama. Orgullo y prejuicio (Pride & Prejudice, 2005) y Expiación (Atonement, 2007), ambas con Keira Knightley de protagonista, supusieron la confirmación de este joven realizador objetivo de los grandes estudios americanos. Unas expectativas que sufrieron un pequeño traspiés con los moderados fracasos de El solista (The Soloist, 2009) y Hanna (2011). Con Knightley, de nuevo, y con su refinada y clásica narrativa Wright buscará volver a la senda del éxito con el retrato de la dama rusa por antonomasia.

    Precisamente su último éxito es el protagonista de un nuevo capítulo de “Escenas de Cine”. Ganadora de dos Globos de Oro (mejor película dramática y banda sonora) y nominada a siete premios Oscar, Expiación, más allá de la pasión (Atonement) supuso uno de los hitos de cinematográficos del 2007. Una historia de amor, con tintes trágicos y elegíacos, que rememoraba el espíritu de las grandes epopeyas dramáticas de los cuarenta. Un estiloso largometraje dotado de una vigorosa puesta en escena y la poderosa química entre sus dos protagonistas: James McAvoy y la citada Keira Knightley. Entre los muchos momentos románticos del filme destacaba una escena fiel reflejo de uno de los instantes culmen de la II Guerra Mundial: playas de Dunkerque, último bastión de la resistencia continental ante la invasión de las tropas alemanas.

    Keira Knightley in Atonement
    Keira Knightley en Expiación (Atonement, Joe Wright, Reino Unido, 2007)
    Un plano-secuencia memorable de factura técnica sobresaliente. Más allá del amor entre Robbie y Cecilia, Expiación pasará a la historia por este maravilloso lienzo del penúltimo episodio de una guerra que marcó el devenir del siglo XX. A continuación, Dunkerque y Robbie Turner (James McAvoy) en Escenas de cine.

    por Emilio M. Luna
    marzo 21, 2012

    ESCENAS DE CINE: EXPIACIÓN (ATONEMENT, 2007)

    por Emilio M. Luna | marzo 21, 2012
    Clash of the Titans 1981, Furia de TitanesDe pequeña cinta de sobremesa a clásico de aventuras de culto. Cronos, el dios del tiempo, ha elevado a Furia de Titanes (Clash of the Titans, Desmond Davis, 1981) a un escalafón impensable en su estreno. Este modesto filme sobre el mito de Perseo y la Gorgona representaba el ocaso de una raza de películas fantásticas donde la manufactura y ornamentación eran parte indisoluble de su producción. Largometrajes como Ulises (Mario Camerini, 1954), Jason y los Argonautas (Jason and the Argonauts, Don Chaffey, 1963) o Simbad y el Ojo del Tigre (Sinbad and the Eye of the Tiger, Sam Wanamaker, 1977), resultan un compendio de encanto e ingenuidad. Fórmula que se convirtió en obsoleta con el rápido progreso de los efectos especiales en el cine americano. Mientras Furia de Titanes se representaba con la técnica de animación stop-motion, George Lucas estrenó cuatro años antes La Guerra de las Galaxias (Star Wars, 1977). Era el fin del modelaje más personal, llegaba el turno de la informática.

    Algo que no resta, ni un ápice, el mérito de uno de los grandes responsables de este tipo de producciones: Ray Harryhausen. Técnico en efectos especiales que tuvo como inspiración en su carrera a King-Kong (Merian C. Cooper & Ernest Schoedsack, 1933) y se convirtió en uno de los padrinos de una técnica que sigue vigente en la actualidad. Furia de Titanes supuso el último gran trabajo de Harryhausen y, pese a su tenue acogida inicial, pronto se convirtió en uno de los filmes emblemáticos de la televisión de los años ochenta. No fue la única vez que el maravilloso mito de Perseo y La Gorgona apareció en pantalla. Brian Henson, hijo de Jim Henson, en la segunda etapa de El Cuentacuentos (The Storyteller), dedicada a los mitos griegos, abordaba esta historia estandarte de la mitología clásica. De manera reciente, ha llegado a la cartelera un innecesario remake dirigido por Louis Leterrier (2010) que ha hecho aún más grande la cinta original de Desmond Davis.

    Harry Hamlin in Clash of the Titans, 1981
    En Escenas de Cine recordamos uno de los momentos más importantes de la película. El mismo que narra el encuentro entre el héroe y Medusa. Punto clave en la comparación de ambas versiones y donde la última palidece ante la original. El tiempo se agota y la visita del Kraken a Argos está cercana. A continuación este video-montaje con la visita de Perseo a La Isla de la Muerte (tras paso por la Laguna Estigia junto a Caronte) y su posterior duelo con el monstruo de monstruos.

    por Emilio M. Luna
    noviembre 28, 2011

    ESCENAS DE CINE: FURIA DE TITANES (D. DAVIS, 1981)

    por Emilio M. Luna | noviembre 28, 2011
    Evil Dead II Fan Made PosterEsta noche se celebra Halloween, una tradición americana extendida con éxito al viejo continente. Tiempo de calabazas, conjuros, disfraces, trucos y tratos que han tenido en el cine un poderoso transmisor. Cualquier cinta de terror ligero es válida. Horror de serie B, leyendas y fábulas adaptadas, humor gamberro y una pizca de picardía son los ingredientes de este hechizo que dura, ya dos décadas. Este es el caso de Evil Dead II, Terroríficamente Muertos (Dead By Down, Sam Raimi, 1987), segunda entrega de una trilogía de culto. El cineasta americano Sam Raimi se volvía a reunir con su actor fetiche, Bruce Campbell, para crear esta desenfadada historia que mezcla risas, fantasía y mucha originalidad. Campbell, "un Jim Carrey de bajo perfil", ha trabajado, casi en exclusiva con su vecino de Royal Oak (Michigan) a lo largo de su extraña carrera. Raimi siempre lo ha tenido presente en todas sus producciones, fuera en papeles secundarios o cómo un simple cameo.

    Gracias a la trilogía de Evil Dead, Raimi se hizo notar en la industria americana. Al igual que ocurre con Peter Jackson, Raimi tiene millares de seguidores que adoran la esencia de las obras que dieron comienzo a su filmografía. Prueba de ello fue dicha vuelta con la aplaudida Arrástrame al Infierno (Drag Me To Hell, 2009); tras la mediocre experiencia final que supuso la trilogía dedicada a Spiderman. Posesión Infernal (The Evil Dead, 1981) fue la primera entrega que no sólo marco las bases del tríptico, también creo escuela en la producción de terror de los años noventa. Terroríficamente Muertos fue una excelente continuación que tuvo cómo epílogo la curiosa El Ejército de las Tinieblas (Army of Darkness, 1992). Sin duda alguna, este segundo capítulo (pese a sus muchos defectos) es el más atractivo y divertido.

    Bruce Campbell Evil Dead IITras un comienzo espectacular, Evil Dead II va decayendo desde mitad de metraje. Por suerte, su protagonista la rescata y deja un excelente sabor de boca. Sus primeros cuarenta minutos son todo un ejemplo de hilarante frescura. Cómo muesca, hoy en Escenas de Cine presentamos uno de sus instantes más ocurrentes. Atención al último tercio del video. Pasen una excelente noche de todos los Santos.

    por Emilio M. Luna
    octubre 31, 2011

    ESCENAS DE CINE: EVIL DEAD II (SAM RAIMI, 1987)

    por Emilio M. Luna | octubre 31, 2011
    Blade Runner Fan Art PosterNumerosas versiones pero idéntica esencia. Blade Runner es uno de los grandes clásicos de la historia de la ciencia-ficción. Ridley Scott adaptó la novela de Philip K. Dick en una de las películas icono del género. Cómo muchas obras de arte vivió la indefensión e incomprensión de su tiempo. Justamente éste le ha otorgado el estatus que merece y que la situa junto a obras cómo 2001: Una Odisea del Espacio (2001: Space Odissey, Stanley Kubrick, 1968). Scott, cineasta británico que había maravillado con Los Duelistas (The Duellist, 1977) y con otra joya del género, Alien, El Octavo Pasajero (Alien, 1979), sorprendió con este relato ambientado en un futuro próximo (“a comienzos del siglo XXI”). La caza del replicante, una figura robótica que se rebela contra su creador y vaga desterrado por la Tierra. El agente Rick Deckard (Harrison Ford) será uno de los encargados de llevar a cabo la misión de “retirar” las últimas unidades.

    Con una atmósfera opresiva y lúgubre (impresionante la música de Vangelis), Blade Runner es todo un prodigio lleno de efectismo, misterio e, incluso romanticismo. Su influencia en el género durante las décadas posteriores ha sido evidente. Grandes autores del momento cómo Christopher Nolan ha declarado sentir un enorme magnetismo por la cinta de Ridley Scott. Un Scott que pese a una filmografía llena de títulos excelentes jamás recuperó el nivel de sus tres primeras obras. En los últimos años, con el auge del formato digital, numerosas ediciones con diferentes montajes se han comercializado. Incluso en 1992 el filme se re-estrenó en la cartelera mundial con su director´s cut. Con o sin añadiduras, Blade Runner permanecerá en el olimpo de las más grandes y en nuestra imaginación el destino de Deckard.

    Rick Deckard in Blade RunnerA continuación, en Escenas de Cine, el momento más representativo de Blade Runner: el monólogo de Roy Batty (Rutger Hauer).



    "He visto cosas que vosotros no creeriais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir...".
    por Emilio M. Luna
    octubre 10, 2011

    ESCENAS DE CINE: BLADE RUNNER (R. SCOTT, 1982)

    por Emilio M. Luna | octubre 10, 2011
    La batalla de Little Big Horn acaecida el 25 y 26 de Junio de 1876 siempre será recordada cómo la gran derrota del ejército americano frente a las tribus indias. El jefe Sioux Tasunka Witko, más conocido cómo Caballo Loco, logró unir a siete tribus y combatir cara a cara al prestigioso Séptimo de Caballería encabezado por el general Custer.

    Un épico enfrentamiento que dejó doscientos sesenta y ocho muertos en el bando americano y la espoleta que hizo que los nativos americanos fueran arrinconados y confinados en reservas. Un combate que dejó un duelo personal que se convirtió en leyenda entre el comandate en jefe George Amstrong Custer y Caballo Loco. El río Little Big Horn se convirtió en un emblema de la conquista del Oeste y la enésima demostración de poder del débil frente al poderoso.

    Varias creaciones audiovisuales aportaron su visión sobre la batalla más importante de las llamadas “Guerras Indias”. Siendo las más interesantes los largometrajes La Última Aventura de Custer (Custer of the West, Robert Siodmak, 1967); Pequeño Gran Hombre (Little Big Man, Arthur Penn, 1970); y el filme que hoy nos ocupa, Murieron con las Botas Puestas (They Died with their Boots On, Raoul Walsh, 1941). Todo un clásico del género lleno de acción, aventuras y un final antológico encabezado por el siempre genial Errol Flynn como el líder del séptimo de caballería. La cinta dirigida por Raoul Walsh (director, entre otras, de clásicos de aventuras cómo Tambojes Lejanos y El Hidalgo de los Mares), carente de valor histórico y plena en emotividad, es todo un ejemplo del cine de su época. Un perfecto equilibrio entre intimidad y espectacularidad que hicieron que el público acudiera en masa a las salas.

    Aunque la contienda final es el fondo del filme, Murieron con las Botas Puestas es el relato de la vida militar de George Custer. Desde su arrogante juventud hasta convertirse en todo un símbolo del ejercito con la carga más conocida de la historia. Una película cuyo interés aumenta a cada minuto elevado por Flynn y unos notables Arthur Kennedy y Olivia de Havilland. Murieron con las Botas puestas es cine de primera categoría que sigue ganando empaque con el paso de los años. Prueba de ello es esta hermosa escena llena de silencioso lamento donde las miradas van por delante de las palabras. Un momento que rescata la esencia de la obra de Walsh lleno de instantes brillantes que siempre merece la pena revisar. A continuación en Escenas de Cine, Murieron con las Botas Puestas.

    por Emilio M. Luna
    agosto 17, 2011

    ESCENAS DE CINE: THEY DIED WITH THEIR BOOTS ON

    por Emilio M. Luna | agosto 17, 2011

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