Escenas | A dos metros bajo tierra. La habitación
por Alberto Sáez Villarino | agosto 20, 2014
Revista de cine independiente y de autor.
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| Rebecca (1940), de Alfred Hitchcock, una de las cintas más grandes de todos los tiempos |
El cineasta británico Joe Wright estrena este año Ana Karenina. El siete de Septiembre (el nueve de Noviembre en Estados Unidos) llegará a los cines españoles esta nueva adaptación de la obra de León Tolstói con la que Wright retorna al cine de época que le dio la fama. Orgullo y prejuicio (Pride & Prejudice, 2005) y Expiación (Atonement, 2007), ambas con Keira Knightley de protagonista, supusieron la confirmación de este joven realizador objetivo de los grandes estudios americanos. Unas expectativas que sufrieron un pequeño traspiés con los moderados fracasos de El solista (The Soloist, 2009) y Hanna (2011). Con Knightley, de nuevo, y con su refinada y clásica narrativa Wright buscará volver a la senda del éxito con el retrato de la dama rusa por antonomasia.![]() |
| Keira Knightley en Expiación (Atonement, Joe Wright, Reino Unido, 2007) |
De pequeña cinta de sobremesa a clásico de aventuras de culto. Cronos, el dios del tiempo, ha elevado a Furia de Titanes (Clash of the Titans, Desmond Davis, 1981) a un escalafón impensable en su estreno. Este modesto filme sobre el mito de Perseo y la Gorgona representaba el ocaso de una raza de películas fantásticas donde la manufactura y ornamentación eran parte indisoluble de su producción. Largometrajes como Ulises (Mario Camerini, 1954), Jason y los Argonautas (Jason and the Argonauts, Don Chaffey, 1963) o Simbad y el Ojo del Tigre (Sinbad and the Eye of the Tiger, Sam Wanamaker, 1977), resultan un compendio de encanto e ingenuidad. Fórmula que se convirtió en obsoleta con el rápido progreso de los efectos especiales en el cine americano. Mientras Furia de Titanes se representaba con la técnica de animación stop-motion, George Lucas estrenó cuatro años antes La Guerra de las Galaxias (Star Wars, 1977). Era el fin del modelaje más personal, llegaba el turno de la informática.
Esta noche se celebra Halloween, una tradición americana extendida con éxito al viejo continente. Tiempo de calabazas, conjuros, disfraces, trucos y tratos que han tenido en el cine un poderoso transmisor. Cualquier cinta de terror ligero es válida. Horror de serie B, leyendas y fábulas adaptadas, humor gamberro y una pizca de picardía son los ingredientes de este hechizo que dura, ya dos décadas. Este es el caso de Evil Dead II, Terroríficamente Muertos (Dead By Down, Sam Raimi, 1987), segunda entrega de una trilogía de culto. El cineasta americano Sam Raimi se volvía a reunir con su actor fetiche, Bruce Campbell, para crear esta desenfadada historia que mezcla risas, fantasía y mucha originalidad. Campbell, "un Jim Carrey de bajo perfil", ha trabajado, casi en exclusiva con su vecino de Royal Oak (Michigan) a lo largo de su extraña carrera. Raimi siempre lo ha tenido presente en todas sus producciones, fuera en papeles secundarios o cómo un simple cameo.
Tras un comienzo espectacular, Evil Dead II va decayendo desde mitad de metraje. Por suerte, su protagonista la rescata y deja un excelente sabor de boca. Sus primeros cuarenta minutos son todo un ejemplo de hilarante frescura. Cómo muesca, hoy en Escenas de Cine presentamos uno de sus instantes más ocurrentes. Atención al último tercio del video. Pasen una excelente noche de todos los Santos.
Numerosas versiones pero idéntica esencia. Blade Runner es uno de los grandes clásicos de la historia de la ciencia-ficción. Ridley Scott adaptó la novela de Philip K. Dick en una de las películas icono del género. Cómo muchas obras de arte vivió la indefensión e incomprensión de su tiempo. Justamente éste le ha otorgado el estatus que merece y que la situa junto a obras cómo 2001: Una Odisea del Espacio (2001: Space Odissey, Stanley Kubrick, 1968). Scott, cineasta británico que había maravillado con Los Duelistas (The Duellist, 1977) y con otra joya del género, Alien, El Octavo Pasajero (Alien, 1979), sorprendió con este relato ambientado en un futuro próximo (“a comienzos del siglo XXI”). La caza del replicante, una figura robótica que se rebela contra su creador y vaga desterrado por la Tierra. El agente Rick Deckard (Harrison Ford) será uno de los encargados de llevar a cabo la misión de “retirar” las últimas unidades.
A continuación, en Escenas de Cine, el momento más representativo de Blade Runner: el monólogo de Roy Batty (Rutger Hauer).
La batalla de Little Big Horn acaecida el 25 y 26 de Junio de 1876 siempre será recordada cómo la gran derrota del ejército americano frente a las tribus indias. El jefe Sioux Tasunka Witko, más conocido cómo Caballo Loco, logró unir a siete tribus y combatir cara a cara al prestigioso Séptimo de Caballería encabezado por el general Custer.
Aunque la contienda final es el fondo del filme, Murieron con las Botas Puestas es el relato de la vida militar de George Custer. Desde su arrogante juventud hasta convertirse en todo un símbolo del ejercito con la carga más conocida de la historia. Una película cuyo interés aumenta a cada minuto elevado por Flynn y unos notables Arthur Kennedy y Olivia de Havilland. Murieron con las Botas puestas es cine de primera categoría que sigue ganando empaque con el paso de los años. Prueba de ello es esta hermosa escena llena de silencioso lamento donde las miradas van por delante de las palabras. Un momento que rescata la esencia de la obra de Walsh lleno de instantes brillantes que siempre merece la pena revisar. A continuación en Escenas de Cine, Murieron con las Botas Puestas.