Este artículo contiene spoilers de la cuarta temporada, ya emitida, pero no revelará detalles de las novelas que aún están por adaptarse a televisión.
La cuarta temporada de Juego de tronos ha mantenido el nivel de años anteriores, superándose en determinados apartados técnicos y salvando los desfiladeros argumentales que abundan en la novela río de George R.R. Martin. Cualquier lector de la saga, más aún si es escritor, más de una vez habrá podido detectar la pérdida de brújula del novelista americano en algún pasaje, la intrascendencia, el relleno o la imposibilidad de atender a los mil frentes abiertos a golpe de tecla. Al menos, es fácil de reconocer cuáles son sus personajes fetiche y cuáles, llegados a un punto, escribe casi por compromiso, esperando poder matarlos de una forma impactante o, lo que es mucho peor, abandonándolos entre una marisma de páginas viejas. Los showrunners de la serie han procurado en esta temporada amarrar ciertos hilos argumentales, incluso anudándolos unos con otros para simplificar y tratar de abarcar lo inabarcable. Por ejemplo, es el caso del empaste de secuencias finales correspondientes a El Perro – Arya y Brienne – Podrick. De hecho, este último personaje se ha reciclado en favor de cierta ergonomía de casting, cosa que agradece especialmente el público ajeno a la obra literaria, donde se puede divagar 30 o 40 páginas sin que ocurra nada, mientras que en un producto televisivo de este calibre cada minuto es oro. Por otro lado, Benioff y Weiss han querido resolver misterios que también parecían abocados al olvido, para no tratar de acumular deudas a posteriori insalvables (recuérdese Perdidos). Se ha insinuado el catalizador de toda la historia, desde su mismísimo comienzo, además de haber desvelado los asesinos detrás del envenenamiento de Joffrey, asuntos que los libros mantienen en cierto vilo o directamente han enterrado con tinta.
La gran duda que me surge es qué tienen decidido hacer los creadores la próxima temporada con aquellos personajes que han agotado su trama hasta la última página escrita por George R.R. Martin. Hemos dejado a algunos de ellos en su último instante novelizado, con libros aún por adaptar, ya que los ritmos de evolución y desarrollo son distintos dependiendo del personaje. Como no tiene pinta de que se vaya a publicar el siguiente volumen de la saga antes del rodaje de la quinta temporada, Benioff y Weiss solo tienen dos opciones: o prescindir de esos personajes durante una temporada o inventar guión para ellos. Cualquiera de las dos vías es controvertida y tiene sus desventajas. Otras líneas argumentales han bajado su velocidad y se guardan acontecimientos y recorrido para el año que viene, aunque esto haya supuesto cierto estancamiento. Es el caso de la historia de Daenerys, aunque el descenso de ritmo se compensa con creces con la fascinación y el deleite que despierta cualquiera de sus actos (y de sus consecuencias).
No me gusta resaltar aspectos negativos en ninguna crítica, y menos en una serie que apenas tiene, pero personalmente le hubiera dado menos protagonismo a Samwell y Gilly o a Bran y compañía, o directamente hubiera prescindido en el montaje final de reyes no muertos “transformabebés” o niñas que lanzan bolas de fuego. Toda la vertiente mágica y más fantasiosa de la serie me hace perder algo de interés, y me temo que cada vez irá a más (recientemente los creadores han confirmado mis miedos vía entrevista). Pero repito que se trata de un aspecto criticable solo bajo un gusto personal, por mucho que sepa de primera mano la coincidencia de opinión a este respecto. Puestos ahora a ensalzar subtramas, esta temporada se lleva la palma la relación entre Arya y El Perro. Entretenida, emotiva y psicológicamente profunda y compleja: matrícula de honor. En segundo lugar, destacaría todo, absolutamente todo, lo que incluya a La Víbora Roja de Dorne, ya que ni una sola de sus intervenciones tiene desperdicio. La medalla de bronce se la otorgaría a la línea de Tyrion (aunque comparte méritos en el segundo puesto), eje vertebrador de esta temporada, de principio a fin. En cuanto a personajes, por un compendio valorativo de protagonismo, evolución, escenas y nivel interpretativo de los actores que les encarnan, me quedo sin dudarlo con Tyrion, Oberyn y El Perro, por ese orden. Por añadir otro trío de favoritos, hablando de episodios me quedo con The Children (10), Mockingbird (07) y The Lion and The Rose (02), seguidos muy de cerca por Breaker of chains (03) y el impactante The Mountain and the Viper (08). Si atendemos a lo escrito anteriormente, no es difícil adelantarse a la lista que viene a continuación, ese látigo donde estiro las 15 mejores secuencias de esta temporada. No están numeradas pero pueden considerarse incluidas en cierto orden creciente, acabando la lista con aquellas que considero mejores. Se acompaña la elección con las palabras que le dediqué a la secuencia en su correspondiente Recap.