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  • Cine Alemán Siglo XXI
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    Gijón 2014
    Gijón 2014
    Life feels good

    Un lugar en el mundo

    crítica de Life feels good (Chce siz zyc, Maciej Pieprzyca, 2013).

    “Cuando eres un vegetal, nadie te entiende.” En esta declaración del protagonista, el joven Mateusz (interpretado con gran solvencia por Dawid Ogrodnik), quedan condensados tanto el argumento como el tono de una película que, explícitamente inspirada como se halla en un hecho real, a priori tenía todas las papeletas para devenir una típica historia sentimentaloide sobre el sufrimiento del enfermo y la autosuperación, tan del gusto de las amplias audiencias. Afortunadamente, el magnífico quehacer de Maciej Pieprzyca, en su doble condición de guionista y director de la cinta, convierten a Life Feels Good (2013) en una propuesta tan ecléctica como potente, gracias a un conjunto de hallazgos discursivos que dotan la obra del distanciamiento suficiente para mantener un equilibrio perfecto entre contención y emotividad.

    Para empezar, resulta inmejorable el punto de vista elegido para narrar la trama; y es que, junto a la exposición extrínseca propia del cine, que hace coincidir la mirada del espectador con la de los personajes que rodean a Mateusz, se inserta la glosa continua de lo que acontece mediante la voz en off del protagonista. Ello propicia una dialéctica constante entre la apariencia de sus actos y la intencionalidad de los mismos, hecho que logra la implicación del público de forma más efectiva que si Pieprzyca se hubiera limitado a exponer, incluso acentuando el elemento melodramático de la anécdota, la larga lucha de Mateusz por hacerse entender a pesar de su innata parálisis cerebral. Dicha dialéctica, además, da lugar a un juego de contrastes cuya modulación es tan amplia y variada como la de la propia vida, es decir, que arranca tanto carcajadas como lágrimas en el espectador. Gracias a este hecho, Life Feels Good se encuentra impregnada de elementos muy poco convencionales en este tipo de biopics centrados en personas discapacitadas, léase un sentido de lo maravilloso casi irrealista o un humor negrísimo. Asimismo, la estructuración del relato mediante una serie de episodios separados por unos intertítulos enigmáticos para el espectador hasta la recta final de la obra incide en el carácter, más que subjetivo, confesional, de una pieza que ejerce a guisa de diario personal del personaje principal de la intriga, hecho que también motiva el carácter fragmentario de lo contado, la abundancia de elipsis y la narración diferida. Si a todo lo dicho se le suma una realización sutil y delicada, que sabe modular su acento en virtud de lo que sucede, tenemos ante nosotros un filme muy notable, y cuya originalidad no estriba en lo extravagante sino en lo mesurado, al ser capaz de mezclar sin estridencias unas imágenes de corte poético y aun ligeramente fantásticas –véase el momento de los fuegos artificiales– junto a otras de notas cómicas –la llegada al centro de discapacitados mentales– o bien secamente realistas –la espeluznante secuencia en la enfermería de la clínica, construida mediante tres planos contrapuestos dentro de una ausencia absoluta de banda de sonido–.

    por Elisenda N. Frisach
    octubre 06, 2015

    Crítica | Life feels good

    por Elisenda N. Frisach | octubre 06, 2015
    Court

    Kafka en los tribunales de la India

    crítica de Court (dirigida por Chaitanya Tamhane, India, 2014).

    Las leyes que conforman la presente Constitución de la India no distan mucho de las originales, instauradas en 1949 después de la creación del nuevo país. Durante la elaboración de la naciente legislación india, los magistrados se inspiraron en la constitución británica que regía durante la época victoriana. Motivo que explicaría la vigencia en 2014 de decretos tan arcaicos como la ley de sedición: orden que sanciona todo tipo de sublevación por parte del pueblo; ya sean protestas organizadas, contenidos literarios o simples comentarios públicos sobre el mal funcionamiento del gobierno. Naturalmente, con los años, la incongruencia legislativa de la india ha interferido en su sistema judicial. Los tribunales de la ex colonia británica se han convertido en un forzado punto de encuentro entre corruptos fiscales, títeres del gobierno que desean castigar a todo presunto activista, y los abogados de aquellos que han sido acusados sin fundamento. Pese a la buena voluntad de los letrados que pretenden amparar a sus clientes, sus esfuerzos nunca son suficientes. Pues, tanto los individuos procesados como sus defensores quedan atrapados en esa laberíntica realidad. La voluntad de exhibir la incoherente prisión judicial que día tras día atrapa a los miles de desvalidos ciudadanos indios se ve reflejada en la opera prima de Chaitanya Tamhane, Court (2014), el polémico film que tras ser premiado con el León del Futuro en la sección Orizzonti del pasado certamen veneciano, compitió en la categoría Rellumes del Festival de Gijón.

    Inspirándose en el verdadero aprisionamiento de Jeeten Marandi, Chaitanya Tamhane muestra en Court la absurdidad del pleito del sexagenario Narayan Kamble (Vira Sathidar). El anciano cantautor, y profesor de una escuela de primaria, es acusado de incitación al suicidio mediante una de sus composiciones que el gobierno considera de innegable índole activista. Según indica la implacable fiscal Nutan (Geetanjali Kulkrani) sus malvadas intenciones se cumplieron dado que un hombre fue hallado muerto dos días después de que se celebrara el acto en el que participó el reo. Vinay Vora, el abogado de Narayan interpretado magistralmente por el actor y productor Vivek Gomber, lucha contra un caso que antes de ser expuesto ante el tribunal el espectador ya conoce su resolución. Vora defiende con uñas y dientes a Narayan, enfrentándose a testigos comprados por el gobierno, acusaciones falsas, documentos extraviados, y una sucesión de pruebas incongruentes que pretenden manipular la opinión del juez. Con este argumento, Court podría tratarse de otra adaptación de la pesadillesca y célebre novela de Franz Kafka, que Orson Welles también llevo a la gran pantalla con su película de título homónimo El proceso (1962). Sin embargo, las intenciones del realizador indio van más allá de la adulación al clásico literario. Pues, dejando a un lado la evidente denuncia al sistema judicial de su país, la opera prima de Chaitanya Tamhane representa el contraste entre la India moderna y el arcaísmo que frena su progreso.

    por Carlota Moseguí
    diciembre 05, 2014

    Crítica | Tribunal (Court)

    por Carlota Moseguí | diciembre 05, 2014
    Melbourne

    «La víspera eran como nosotros, nosotros éramos como ellos, pero les sucedió algo que no nos sucedió a nosotros y ahora formamos parte de dos humanidades separadas».

    Este extracto de De vidas ajenas, del escritor y guionista francés Emmanuel Carrère, no es solo una acertada reflexión de lo que nos aleja o nos une a la vida de los demás, sino que extrapolándola al mundo del cine entendemos que la fascinación que sentimos por él tiene mucho que ver con un profundo proceso de identificación al que puede seguirle o no una ruptura, un hecho fortuito, que nos separe o complique ese proceso. Pero llegado ese momento ya no podremos dejar de mirar. Y eso es lo verdaderamente subyugante. Esa humanidad separada a la que nos sentimos inevitablemente unidos es la que ha impregnado gran parte de las mejores películas proyectadas en esta 52ª edición del FICX, dominada, sobre todo, por la realidad, casi limitando con el documental, algunas con pequeñas concesiones oníricas y, las menos, con tintes de gran producción. En cualquier caso, y por encima de ese realismo, el factor común han sido las historias de superación, de proceso de búsqueda y crecimiento personal, de vidas corrientes que se embarcan en viajes que van más allá del desplazamiento físico. Si algo hay que agradecerle a este Festival es acercar esa mirada terrenal, plena en personajes vivos, y de ese vano abierto para que nos cuenten su viaje. Porque al levantarte la sensación es que en tu pasaporte ya no quedan hojas, que el que ha viajado has sido tú y que en el discurrir lento de una vida común hay un enorme poder de fascinación que deja una impronta que perdura mucho más tiempo. Por este motivo, salvo alguna sorpresa incomprensible (a manos del público, todo hay que decirlo), el reparto de premios en el palmarés deja sensación de satisfacción y de cierta justicia, independientemente del criterio personal.

    Éste queda resumido en diez hojas selladas en mi pasaporte:

    1. Melbourne, de Nima Javidi (Irán, 2014).

    (Premio al Mejor Director Nima Javidi, Premio al mejor Guión y Premio del Jurado Joven al Mejor Largometraje)

    Valorándola como un todo, una unidad, es una pequeña y sorprendente joya agónica y asfixiante que no flaquea en un ningún aspecto. Mantiene la tensión con una puesta en escena teatral, unas interpretaciones brillantes y el planteamiento de un dilema moral del que es imposible escapar.

    por EAM
    noviembre 30, 2014

    52 FICX | Las 10 mejores películas

    por EAM | noviembre 30, 2014
    Manuscripts Don’t Burn

    Identidad como fin

    Crónica de la novena jornada de la 52ª edición del Festival de Gijón.

    La introducción de recursos y temas originales es una celebración en cualquier campo creativo, pero en el cine, y en especial en géneros como la comedia, es casi milagroso y una promesa constante. Promesa porque esa supuesta reinvención se queda muy a menudo reducida a un simple cambio de enfoque, quedando siempre un regusto rancio de tramas predecibles que se limitan a equilibrar risas y momentos tiernos. Quizá el error esté en caer en términos como reinvención cuando lo que se persiguen son emociones, que no hay que idear, solamente saber llegar a ellas. Y con esta etiqueta de nueva definición de la comedia era presentada en la novena y última jornada del FICX 52, la producción belga Halfway, de Geoffrey Enthoven, dentro de la Sección Oficial pero fuera de competición y con rumores de posible remake hollywoodiense en ciernes. Aprovechando los últimos coletazos del festival también pudimos ver, dentro del ciclo Convergencias, Manuscripts Don't Burn de Mohammad Rasoulof, un ejemplo impagable de valiente cine político, del más comprometido, centrado en la trama de censura literaria en Irán y del uso de torturas para evitar la publicación y distribución de aquellas obras que no han pasado por el filtro de la censura y que pueden comprometer al gobierno. Finalmente, y coincidiendo con la noticia del premio Butaca de Oro a Titli, disfrutamos de otro ejemplo de cine 'no Bollywood' llegado desde la India: Court, de Chaitanya Tamhane, una sátira del funcionamiento de la justicia, que consiguió en Venecia el León del Futuro a la mejor primera película.

    por EAM
    noviembre 30, 2014

    52 FICX | Día 9

    por EAM | noviembre 30, 2014
    Xenia

    Un conejo sin chistera

    crítica a Xenia (Panos H. Koutras, Grecia, 2014)

    El pasado 20 de abril, Jordi Soler nos brindaba un maravilloso reportaje, en El País Semanal, sobre la situación de Grecia. En él contaba que la República Helénica lleva seis años, casi siete, de recesión o crisis (al gusto). Su tasa de paro ronda el 30 %. Cerca de 4 millones griegos están en situación de pobreza (su población es de 11 millones). Un partido de extrema derecha ocupa 18 escaños en su Parlamento. Fueron víctimas de dos rescates. La malaria ha vuelto después de cuatro décadas. Los suicidios han aumentado en un 45%. Su capital se encuentra en una fase de envejecimiento a medio camino entre lo decadente y lo ruinoso. El escritor mexicano dibujaba un país apocalíptico donde hay politólogos que son fotógrafos de boda y filósofos taxistas. Pese a todo, comentaba, la vida continúa y se sigue haciendo cine. Con dificultades, sin excesivos medios y con exiguas ayudas públicas. Sin ir más lejos en la categoría Una cierta mirada, del pasado festival de Cannes, participó Panos H. Koutras con la excéntrica Xenia (2014), su cuarto largometraje. Un film que bebe de las vicisitudes arriba enumeradas y que vio la luz gracias a la aportación de capital de tres países distintos (Bélgica, Francia y, por supuesto, Grecia). Sobre el fondo enfermizo de la Grecia actual dos hermanos, de madre albanesa, buscan al padre que les abandonó para así conseguir la nacionalidad griega y dejar de ser extranjeros en su país de nacimiento. Por el camino hay lugar para la fantasía, para participar en Greek Star (algo así como Operación Triunfo), para mejorar su relación y para los dulces.

    Xenia es un trampantojo que parece muchas cosas y solo es una: hortera. No lo digo como algo peyorativo, ni mucho menos. De hecho su punto irresistiblemente hortera y su flirteo con la fantasía son de lo poco rescatable de un filme estirado hasta la saciedad. Recuerda, a su manera, al primer Almodóvar pero con un toque naïve. En los primeros minutos de metraje todo parece indicar que la crisis, la nacionalidad, el patriotismo, el derecho de suelo, los neonazis y la situación social marcan la agenda; no es así, sencillamente sirven de decorado para contar otras cosas (que no me han quedado claras). Entre peinados extravagantes, chupachupas, espaguetis con azúcar, canciones italianas y ridículas peleas Dany (Kostas Nikouli), de dieciséis tacos, homosexual, extravagante y con un conejito como mascota; y su hermano mayor Ody (Nikos Gelia), de dieciocho, heterosexual y ligeramente atormentado, protagonizan una fábula sobre la camaradería fraternal. Con el hilo conductor de Patty Bravo (una cantante italiana de los años que saltó al estrellato en los años 60), que se prestó para un cameo, los hermanos viven su propia odisea a través de una Grecia viciada por la violencia de los grupos de extrema derecha, para finalmente ser agredidos por albaneses (¿?). Sobre la personalidad de los disparatados protagonistas, Xenia se desarrolla como una película multigénero donde la comedia, el musical y el melodrama tienen cabida. Un remix por momentos infumable, por momentos cautivador. Precisamente su irregularidad encaja perfectamente con su singularidad. Distinta, atrevida, estúpida, en las antípodas de lo que uno llamaría buen cine pero elogiable por pretender hacer algo corrosivo, al margen de los cánones establecidos. Una propuesta valiente con la que solo comulgo en el espíritu. Intuyo que su aplaudido paso por Gijón, en las últimas fechas, responde a eso y a la mediocridad de sus competidoras.

    por Anónimo
    noviembre 29, 2014

    Crítica | Cuestión de actitud (Xenia)

    por Anónimo | noviembre 29, 2014
    I’m Beso

    El recuerdo de la traumática Unión Soviética

    crítica a I’m Beso (Me var Beso, 2014), dirigida por Lasha Tskvitinidze.

    Tres meses atrás, en el marco del Festival de Venecia, tuvo lugar una gran polémica alrededor de una ruda ópera prima que competía en la Sección Oficial. Sivas (2014) narraba la historia de un menor turco, descompuesto por el hastío existencial del pueblo en el que habitaba. Una desidia que el niño vencía entrenando su pastor de Anatolia, día tras día, para futuras peleas de perros a vida o muerte. La crítica, dividida entre los que se oponían al visionado del gratuito maltrato animal y quienes apreciaban su realismo, redujo aquel documento antropológico a un intrascendente juicio ético, basado en la aceptación o el rechazo del impacto que producían las escenas violentas. Asimismo, no se consideró el significado que el novel cineasta Kaan Mujdeci proyectaba sobre la furia, el sadismo o las agresiones que transcurrían en esa localidad anónima de Anatolia, síntomas de la aldeana represión instaurada desde tiempos pretéritos. El no-cuestionamiento de las retrógradas pautas de comportamiento por parte de la misma población campestre es un tema de actual debate en las cinematografías emergentes de los países más remotos de Europa del Este. Nos referimos a películas de estilo neorrealista que no apuestan por la idealización del espacio, como sería el caso de la española Arraianos (2012). Más bien, su propósito es el inverso. Es decir, mostrar la cotidiana conducta nihilista y autodestructiva del ser humano en villajes casi abandonados, rodeados por una naturaleza ora bucólica, ora salvaje. Como decíamos, los largometrajes que siguen la tendencia citada suelen realizarse en un límite geográfico muy preciso, aunque englobe múltiples nacionalidades. La mujer del chatarrero (2013) rodada en Bosnia y Herzegovina, Nabat (2014) en Azerbaiyán, Song of my mother (2014) en Turquía o I’m Beso (2014) en Georgia, son cuatro títulos que manifiestan el mismo malestar socialmente consentido desde cuatro países distintos. Los dos últimos mencionados fueron proyectados —y uno de ellos premiado— en el Festival de Sarajevo. Y ahora, ambas películas compiten en el Festival de Gijón en la heterogénea sección Rellumes.

    I’m Beso es uno de los largometrajes más elocuentes del creciente panorama cinematográfico de Georgia. Si bien cada uno de los principiantes directores que lo integran ha conseguido desarrollar su propio universo, todos los proyectos comparten el mismo estigma: el recuerdo de un traumático pasado soviético. En otras palabras, sea cual sea el género que traten los filmes realizados en el país antedicho, éstos ostentan, de forma directa o indirecta, los vestigios del terror que sembraron sus poderosos ex gobernantes. En los últimos cuatro años hemos advertido ese fantasma en las tramas dramáticas de Susa (2010) de Rusudan Pirveli e In Bloom (2013) de Nana Ekvtimishvili y Simon Gross; también en el falso documental The machine which makes everything disappear (2012) de Tinatin Gurchiani, y sobre todo en la misma I’m Beso. Pese a la variedad ejemplos, la ópera prima de Lasha Tskvitinidze es el paradigma de dicho lugar común en esta nueva ola de cine georgiano. Dicha afirmación no sólo se hace evidente tras escuchar el discurso del padre del personaje principal del filme en el que arremete contra el comunismo. I’m Beso es una película reveladora porque destapa los motivos de la sintomática actitud vandálica y desmoralizadora de los niños de ese mundo pastoril de Europa del Este que citábamos con anterioridad. Los jóvenes protagonistas son la segunda generación post soviética, es decir los hijos de los georgianos que fueron destruidos psicológicamente por los comunistas que les gobernaban. En otras palabras, los pequeños Beso y Beka nunca han conocido el significado de la palabra ‘felicidad’ porque sus padres les han criado entre odio, resentimiento y amargura.

    por Carlota Moseguí
    noviembre 29, 2014

    Crítica | I'm Beso

    por Carlota Moseguí | noviembre 29, 2014

    Kanu Behl da la sorpresa

    Palmarés de la 52ª edición del Festival de Gijón

    Ligera sorpresa esta mañana en Gijón con el anuncio del palmarés. El filme hindú Titli se ha alzado con el máximo galardón, La butaca de oro, relevando en el cuadro de honor a Ida, de Pawel Pawlikowski, absoluta triunfadora la pasada edición. No es el único premio que obtenido la cinta de Kanu Behl; también se lleva el entochardo a Mejor Actriz. Demasiado reconocimiento, quizá, para una película que fue bien recibida pero que no dejará huella. Algo que sí harán las excelentes Melbourne —Mejor dirección y guion— y Life Feels Good —Mejor actor y dirección artística—. Ambas pudieron haber encabezado el palmarés con facilidad pero así lo ha determinado el jurado conformado por Santiago Zannou, Alberto Ammann, Hebe Tabachnik, Natalia Verbeke y Cristóbal Arteaga. Una oportunidad perdida, una elección, al menos, interesante. Kanu Behl se doctora en Asturias tras un paso anónimo por Una cierta mirada de Cannes. Veremos que sentencia el público tras (esperemos) su llegada a las salas. A falta de la crónica de la última jornada del FICX y nuestro habitual top, se cierra una 52ª entrega de excelente nivel tanto en su competición como en secciones paralelas, donde un apartado brilló con mucha fuerza: Convergencias. Otra nueva muestra que la suma ilusión y trabajo es siempre un caballo ganador.

    PREMIO PRINCIPADO DE ASTURIAS AL MEJOR LARGOMETRAJE

    Titli de Kanu Behl (India, 2014)

    PREMIO AL MEJOR DIRECTOR

    Nima Javidi por Melbourne (Irán, 2014)

    PREMIO AL MEJOR ACTOR

    Dawid Ogrodnik por Life Feels Good (Polonia, 2013)

    PREMIO A LA MEJOR ACTRIZ

    Shivani Raghuvanshi por Titli (India, 2014)

    PREMIO AL MEJOR GUIÓN

    Nima Javidi por Melbourne (Irán, 2014)

    PREMIO “GIL PARRONDO” A LA MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA

    Joanna Wojcik por Life Feels Good (Polonia, 2013)

    PREMIO ESPECIAL DEL JURADO

    Xenia de Panos Koutras (Grecia, Bélgica, Francia, 2014)

    PREMIO ANIMAFICX

    Song of the Sea de Tomm Moore (Irlanda, 2014)

    PREMIO DOCUFICX

    No Land’s Song de Ayat Najafi (Alemania, Francia, 2014)

    Mención especial
    El misterio del rey del cinema de Elio Quiroga (España, 2014)

    PREMIO FIPRESCI

    Party Girl de Marie Amachoukeli, Claire Burger, Samuel Theis (Francia, 2014)

    PREMIO DEL PÚBLICO

    Fuego de Luis Marías (España, 2013)

    PREMIO PRINCIPADO DE ASTURIAS AL MEJOR CORTOMETRAJE

    Prends-moi de Anais Barbeau-Lavalette y André Turpin (Canadá, 2014)

    PREMIO AL MEJOR DIRECTOR DE CORTOMETRAJE

    Piotr Złotorowicz por Mother Earth (Polonia, 2014)

    PREMIO AL MEJOR ACTOR DE CORTOMETRAJE

    Miroslaw Baka por Mother Earth (Polonia, 2014)

    PREMIO A LA MEJOR ACTRIZ DE CORTOMETRAJE

    Amalie Lindegård por 2 Girls 1 Cake (Dinamarca, 2013)

    PREMIO AL MEJOR GUIÓN DE CORTOMETRAJE 

    Kevin Barry por Breakfast Wine (Irlanda, 2013)
    y
    Jens Dahl por 2 Girls 1 Cake (Dinamarca, 2013)

    PREMIO “GIL PARRONDO” A LA MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA DE CORTOMETRAJE

    Katarzyna Jędrzejczyk por Mother Earth (Polonia, 2014)

    PREMIO ESPECIAL DEL JURADO

    Breakfast Wine de Ian FitzGibbon (Irlanda, 2013)

    Los premios de las secciones paralelas los pueden encontrar en el siguiente enlace de la web oficial del Festival de Gijón.
    por Emilio M. Luna
    noviembre 29, 2014

    52 FICX | Palmarés. Titli, mejor película

    por Emilio M. Luna | noviembre 29, 2014
    Melbourne

    De Rohmer a Farhadi

    Crónica de la octava jornada de la 52ª edición del Festival de Gijón.

    La alargada sombra y la impronta que deja en nosotros lo que admiramos nos lleva muchas veces a la pérdida de identidad propia en un vano intento de no ser lo que somos sino lo que anhelamos, recorriendo el mismo camino iniciado por otros. Pero otras veces, las menos, solo si le damos el espacio justo a ese sentimiento de fascinación para que no amordace nuestro propio instinto, esa huella que los demás dejan en nosotros se convierte en una fuente de inspiración tan válida como cualquiera e incluso en el motor de talentos dormidos. Esta admiración, homenaje personal o fuente de inspiración para Nima Javidi, que presentaba en la Sección Oficial de esta octava jornada de FICX 52 la cinta Melbourne, es además, un ejemplo de buen gusto, ya que son las alargadas sombras de Farhadi o Polanski las que se entreven en su factura final. En Sección Oficial se presentaba también la película coreana Hill of Freedom, de Hong Sang-hoo, un breve y precioso ejercicio romántico, en este caso, bajo la alargada sombra de Rohmer. Aprovechando estos últimos coletazos del festival pudimos ver dentro de la sección DOCUFICX, el documental Evolution of a Criminal, auspiciado por la producción de Spike Lee, en el que su director Darius Clark Monroe cuenta su experiencia en prisión tras atracar una sucursal del Bank of America cuando tenía dieciséis años, buscando solucionar los problemas económicos de su familia. Para ello usa testimonios de sus familiares, de sí mismo y recreaciones de los hechos. Está enfocado también como una historia de superación ya que Darius aprovechó su estancia en prisión para licenciarse en la Universidad.

    por EAM
    noviembre 29, 2014

    52 FICX | Día 8

    por EAM | noviembre 29, 2014

    La segunda mitad del planisferio

    Crónica de la séptima jornada de la 52ª edición del Festival de Gijón.

    La presencia de Vivian Qu marcó el arranque del día, con el pase de prensa de su debut como directora, Trap Street. No obstante, Qu llegaba con sus credenciales como productora de la ganadora del Oso de Oro del último Festival de Berlín, Black Coal Thin Ice, y por eso había bastante expectación y esperanzas puestas en su primer paso como realizadora, con el que pretende hacer una crítica a la vigilancia a la que estamos sometidos en la sociedad actual y, muy particularmente, en la china, donde estos sistemas ya están normalizados. Trap Street compite en la Sección Oficial del festival. Al igual que la coproducción El 5 de Talleres, de Adrián Biniez, una comedia sobre la vida después del fútbol, la religión incondicional de las masas. Una propuesta, en un principio, a tener en cuenta buscando, sobre todo, el porcentaje de crítica que podría encontrarse en ella. Finalmente acaba siendo más bien la historia de una crisis de edad en clave de comedia. Fuera de competición y en la Sección Convergencias se proyectaba la película tailandesa Concrete Clouds, de Lee Chatamatikool, su primer largometraje tras una valorada carrera como editor de montaje, donde aborda una historia a cuatro bandas sobre la pérdida y la soledad. Una cinta de corte muy intimista y existencial.

    por EAM
    noviembre 28, 2014

    52 FICX | Día 7

    por EAM | noviembre 28, 2014
    Hippocrate

    Más extraño que la ficción

    Crónica de la sexta jornada de la 52ª edición del Festival de Gijón.

    Las ganas de escapar de la existencia, inherentes a cualquier ser humano mínimamente inteligente o, en su defecto, con algo de sentido común, sean cuales sean la situación y circunstancias de partida de estas ganas de huida, no son solo una de las grandes motivaciones para meterse en una sala de cine, sino uno de los temas más recurrentes del cine en sí y de este festival en particular. Luego vienen las matizaciones en función del lugar del que se desea escapar, que en el caso del título Titli, de Kanu Behl, el lugar a dejar atrás es Dehli o al menos esa parte de Dehli que huele a podrido. Titli se presentaba en pase de prensa a primera hora en la sexta jornada de la 52 edición del Festival de cine de Gijón, aunque ya había sido presentada en Un Certain Regard en Cannes, pasando bastante desapercibida.

    También quería huir de su vida Beso, el joven protagonista de I'm Beso, cinta georgiana que nos encandiló hace unos días. Y si la huella que dejó I'm Beso había sido muy dulce, la de Blind Dates, georgiana también y proyectada dentro de la sección Rellumes, será difícilmente superable. De esas sorpresas que por sí solas levantan un día o una semana. Finalmente, y una de las más esperadas en esta sexta jornada era la francesa Hippocrate, de Thomas Lilti, que presenta un drama crítico, muy crítico, y necesario de la situación de la sanidad francesa a través de la figura de un joven médico en su primera experiencia como residente. Francesa, pero en cualquier caso tan extrapolable a nuestra realidad actual que sería de obligado visionado para el futuro ministro de Sanidad. Casualidades de la vida es el terminar el visionado de una obra que carga con el sistema sanitario y enterarse que la Ministra de Sanidad de tu país ha dimitido al fin. El cine también es visionario.

    por EAM
    noviembre 27, 2014

    52 FICX | Día 6

    por EAM | noviembre 27, 2014
    Les combattants

    La armada francesa arriba en San Lorenzo

    Crónica de la quinta jornada de la 52ª edición del Festival de Gijón.

    La adaptación de un texto clásico a la pantalla grande, y más tratándose de un poema, y hacerlo con cierta libertad o buscando darle una pátina de actualidad, no es una tarea fácil. Es lo que ha intentado hacer Christophe Honoré en Métamorphoses, una traslación muy personal que se mueve en un espacio bipolar permanente: lo visual y lo literal. Teniendo, respectivamente, uno un valor positivo creciente y, el otro, negativo que lastra el resultado final. Métamorphoses se ha presentado en esta quinta jornada del Festival de Cine de Gijón dentro de la Sección Oficial, en un día con pleno de cine francés en diferentes propuestas y géneros.

    Probablemente, una de las más esperadas películas fuera de la competición, encuadrada en el ciclo Convergencias, era el segundo largometraje de la conocida actriz pero también directora Mélanie Laurent, Respire, la historia de degeneración de una amistad entre dos adolescentes. Marca la diferencia y la distancia con cualquier argumento parecido el enfoque de thriller psicológico, la tensión in crescendo y unas interpretaciones principales absolutamente creíbles que saben ceder el protagonismo la una a la otra en la lucha que mantienen de manipulación y dependencia, no solo como parte imprescindible del guión sino también en el resultado final del montaje. Se notó en los aplausos, con ganas, al final de la proyección.

    Y para completar el podio francés pero sin maillot amarillo, por la tarde se proyectó la comedia Les Combattants, ópera prima de Thomas Cailley, precedida de buenas críticas en Cannes y presentada como una revisión de la comedia romántica lejos de clichés asociados a ésta. Y es cierto que está lejos de eso, pero no libre de ello tampoco. En cualquier caso es una comedia simpática. Se presentó en la Sección Oficial con buena recepción del público y quién sabe si con opciones a premio.

    por EAM
    noviembre 26, 2014

    52 FICX | Día 5

    por EAM | noviembre 26, 2014
    Respire, de Mélanie Laurent

    Sociópatas sadomasoquistas

    crítica a Respire (2014), dirigida por Mélanie Laurent.

    El segundo día del Festival de Gijón estuvo marcado por la inauguración de la sección Convergencias. La selección de la película inaugural corrió a cargo de la crítica Esther Miguel Trula, quien tuvo la oportunidad de asistir a la premiere de Respire (2014) en la pasada edición del Festival de Cannes, concretamente durante las jornadas de la Semana de la Crítica. Respire es el segundo largometraje de la polifacética Mélanie Laurent, conocida por su soberbia interpretación en Malditos bastardos (2009). La joven actriz, cantante, y ahora directora, despliega un tratado sobre la claustrofóbica codependencia emocional en las relaciones destructivas, basándose en Respira, la famosa novela de Anne-Sophie Brasme.

    “La pasión es nociva en el momento en que deviene excesiva”, cita el profesor de filosofía de Charlie y Sarah parafraseando a Nietzsche al inicio de Respire. La incapacidad de poner límites al goce es el pecado capital de las protagonistas de la ficción de Mélanie Laurent. Se trata del mismo rechazo ante la idea de frenar un deleite cada vez más desmesurado, y exponencialmente más pernicioso, aunque se manifieste de forma opuesta en cada una de las dos chicas de escasa inteligencia emocional. Joséphine Japy da vida a Charlie (o Charlène), una introvertida y virginal adolescente de diecisiete años, hija de una madre sumisa y un padre maltratador, cuya vida da un cambio radical tras la aparición de una nueva alumna en su instituto de provincias. A los ojos de Charlie, la misteriosa recién llegada posee todas las cualidades que ella siempre ha querido tener: belleza exótica, sensualidad, don de gentes, capacidad de liderazgo… Sarah, la Diosa todopoderosa que encarna Lou De Lâage, pronto advierte la necesidad de Charlie, motivo por el que se convierten en algo más que amigas. Sin embargo, este relato que arranca al estilo naif de Puppylove (2013), se convierte en un tour de force mucho más realista y devastador que el citado filme de la realizadora belga Delphine Lehericey. Mélanie Laurent ya advirtió el advenimiento de la tragedia a través del referente nietzscheano en boca del docente. Pues, a pesar de complementarse, Dionisos (Sarah) y Apolo (Charlie) nunca se llevaron bien.

    por Carlota Moseguí
    noviembre 25, 2014

    Crítica | Respire, de Mélanie Laurent

    por Carlota Moseguí | noviembre 25, 2014

    El día grande

    Crónica de la cuarta jornada de la 52ª edición del Festival de Gijón.

    Para quienes disfrutamos de una forma especial del llamado cine de realidad, la mañana de esta cuarta jornada del FICX 52 llegó con regalo doble. El primero fue la francesa Party Girl, del trío de realizadores Marie Amachoukeli-Barsacq, Claire Burger y Samuel Theis, y que abrió la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes de este año, consiguiendo la Cámara de Oro y el Premio al Mejor Reparto. Una de sus directoras, Claire Burger, acudió para presentar la cinta, y habló de las dificultades y ventajas de rodar "a tres" y de que la película esté basada en la vida de la madre de Samuel Theis, Angélique Litzenburger, que además protagoniza la película. Apunten Party Girl, debe ser una de las protagonistas el próximo fin de semana con el anuncio del palmarés y llegará a España a noviembre gracias a Karma Films. El segundo presente fue el filme georgiano I'm Beso, de Lasha Tskvitinidze, centrado en la vida del adolescente que titula la cinta, y aunque la premisa de partida no resulta tan original como la de Party Girl, la veracidad que alcanza es exquisita. Se proyectó dentro de la sección Rellumes, el interesante contraprograma del FICX. Finalmente, y también dentro de la Sección Oficial, tuvimos oportunidad de ver la polaca Life Feels Good, de Maciej Pieprzyca, con un argumento muy propicio para caer fácilmente en lo lacrimógeno, pero que, por suerte, escapa de eso y acaba siendo un digno entretenimiento con una interpretación protagonista prodigiosa.

    por EAM
    noviembre 25, 2014

    52 FICX | Día 4

    por EAM | noviembre 25, 2014
    Xenia

    El resurgir heleno

    Crónica de la tercera jornada de la 52ª edición del Festival de Gijón.

    La lluvia en la tercera jornada del Festival Internacional de Cine de Gijón hizo que las colas para conseguir entradas, ya de por sí abarrotadas desde el inicio del festival, se doblasen, con muchas sesiones con el aforo ya completo. Seguro que Foster Wallace hubiera podido escribir algo realmente mordaz o divertido acerca del mecanismo para hacer cola en un festival de cine al igual que lo hizo para embarcar en un crucero, pero eso Foster Wallace, a mí no se me ocurre nada divertido. Era, además, el día en que se presentaban en la Sección Oficial dos apuestas fuertes de las que se había oído hablar los días anteriores y, ambas, con directores relacionados con el New Queer Cinema, aunque muy diferentes en cuanto a resultados se refiere.

    Xenia es el último filme de Panos H. Koutras, después del reconocimiento obtenido con Strella, y que ha pasado por los festivales de Cannes y Toronto causando buenas sensaciones y obteniendo críticas bastante entusiastas. Y una vez vista parece que va a ser de lo mejor, más valiente, original y arriesgado que veamos en este festival. E incluso ofrece momentos memorablemente divertidos. La otra competidora en la Sección Oficial, White bird in a blizzard, del director estadounidense Gregg Araki, fue estrenada en Sundance y cuenta entre su reparto con actores reconocidos en el cine más comercial como Shailene Woodley, Eva Green o Christopher Meloni. Son los papeles femeninos los levantan un filme de resultado irregular que deambula entre diversos géneros sin acabar de aclararse del todo. Sencillamente entretenida pero si las expectativas son altas, ligeramente decepcionante.

    por EAM
    noviembre 24, 2014

    52 FICX | Día 3

    por EAM | noviembre 24, 2014

    Redefiniendo Ítaca

    Crónica de la segunda jornada de la 52ª edición del Festival de Gijón

    Tres citas ineludibles en sábado son un excelente plan, y más si estos encuentros se enmarcan en la segunda jornada del FICXIXON 52. Tres filmes de la Sección Oficial, dos de ellos a competición, otro uno fuera de ella. A primera hora tenía lugar el pase de Fuego, el segundo largometraje de Luis Marías, centrado en las consecuencias del conflicto vasco y en la búsqueda de venganza por parte del personaje interpretado por José Coronado, cabeza visible y principal reclamo de la película. Tanto el director como el reparto la presentaron en rueda de prensa, donde el realizador quiso incidir en que el propósito principal del filme es la invitación a la reflexión. Por la tarde, se pudo ver The Cut, del director, productor y guionista alemán Fatih Akin, basada en el genocidio armenio y protagonizada por Tahar Rahim. The Cut es básicamente una odisea, un viaje de pura supervivencia. De una supervivencia simplemente milagrosa.

    Fuera de competición se pudo ver Hombres, mujeres y niños del director Jason Reitman, quien demuestra, de nuevo, su capacidad de manejar la crítica social envuelta en el apetitoso papel de esa clase de peligrosa comedia que, primero, provoca risa; después, la reflexión; y, finalmente, un grado peligroso de identificación que logra el sonrojo. Bastaba mirar con visión periférica la sala para intuir las luces de esas pequeñas pantallas móviles que distraían la atención de la pantalla grande, poniendo en evidencia ese extraño e incluso preocupante comportamiento. Es una crítica mordaz, devastadora y avergonzante de una sociedad que agoniza en experiencias piel con piel, y se sirve de las tecnologías para suplir carencias con experiencias virtuales, que no hacen más que evidenciar las debilidades del ego. La dependencia enfermiza de esas tecnologías, la proyección de lo que queremos ser o tener, el deterioro progresivo de las relaciones e, incluso, el aislamiento, son los problemas de fondo que van asomando a medida que avanza el metraje, eso sí, siempre de la mano de carcajadas provocadas por los efectos de las pulsiones más primitivas del ser humano. Es, además, una visión completa, abordada desde dos perspectivas: la adolescente y la adulta. Muy interesante los que nos cuenta Reitman. Hombres, mujeres y niños se presentó en la pasada edición del Festival de Toronto, y desde allí la reseñó nuestro compañero, y trotamundos particular, Gonzalo Hernández.

    por EAM
    noviembre 23, 2014

    52 FICX | Día 2

    por EAM | noviembre 23, 2014

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