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    Resumen 2016
    Resumen 2016
    Paterson

    Despedimos oficialmente el curso cinematográfico, a falta de conocer el próximo 26 de febrero a los vencedores de los premios de la Academia, y para ello, rescatamos nuestro decálogo anual, y lo adaptamos al 2016 para hacer balance y revisión de las mejores escenas que nos ha dejado uno de los años más valiosos, en cuanto a cine se refiere, que recordamos en lo que va de siglo. Al seguir este decálogo una estructura idéntica al de 2015, y para evitar repetir lo ya expuesto hace un año en estas mismas páginas, hemos decidido prescindir de los textos introductorios y explicativos de cada postulado. Si quieren recordar los criterios seguidos para la elección de las películas en cada apartado, pueden hacerlo aquí.

    I. Poetizarás los textos

    Paterson ha logrado lo que no consiguieron Allen Ginsberg, Vicente Huidobro, Baudelaire o Heine: convencer de forma unánime al público medio de que la poesía es algo que va mucho más allá de la rima consonante. Jarmusch nos sorprendió con la ternura y la pasión de la medianía, nos descubrió que tras la fachada más ordinaria puede esconderse una persona extraordinaria, alguien capaz de dibujar sonrisas a su paso a golpe de ingenuidad poética y de genuina ilusión por la vida. Paterson nos devuelve el optimismo con la fuerza que emanaba de la antipoesía de Parra:

    “Qué vale más, ¿el oro o la belleza?,
    ¿Vale más el arroyo que se mueve
    O la chépica fija a la ribera?
    A lo lejos se oye una campana
    Que abre una herida más, o que la cierra:
    ¿Es más real el agua de la fuente
    O la muchacha que se mira en ella?
    No se sabe, la gente se lo pasa
    Construyendo castillos en la arena.
    ¿Es superior el vaso transparente
    A la mano del hombre que lo crea?
    Se respira una atmósfera cansada
    De ceniza, de humo, de tristeza:
    Lo que se vio una vez ya no se vuelve
    A ver igual, dicen las hojas secas.
    Hora del té, tostadas, margarina.
    Todo envuelto en una especie de niebla.”

    Xavier Dolan también presumió de poética este año, aunque la visión de Solo el fin del mundo es mucho menos alegre que el ejemplo anteriormente presentado. La poesía de Dolan se asemeja más al ideal solitario del ascetismo, a la melancólica tradición fatalista que nos recuerda como ineludible nuestro común destino con un memento mori que, no obstante, sugiere una apacible calma y sutileza que impera por encima de la frenética levedad de nuestras acciones. Una cadencia taimada domina el pulso del espectador, como lo hacen los versos de John Donne en su Nocturno sobre la festividad de Santa Lucía:

    “Mas yo soy por su muerte (tal palabra la injuria)
    el elixir de la primera nada.
    Fuera yo un hombre y, si lo fuera,
    sin duda lo sabría; sin duda prefiriera,
    de ser alguna bestia,
    ciertos fines y medios; pues incluso las plantas y las piedras odian
    y aman; todas las cosas, todo de algunas propiedades se reviste;
    si una nada ordinaria sólo fuera,
    como lo es una sombra, un cuerpo y una luz tendría al menos.”

    Pocas películas son capaces de recrear la trayectoria biográfica de su protagonista con la precisión con la que Neruda, de Pablo Larraín, dibuja a Pablo Neruda. El director consigue plasmar las dos caras del artista, la pasional y la afligida, con dos voces diferentes y dos perspectivas dramáticas de inapelable gravedad semántica. Un poeta atormentado por su éxito, perseguido por la sombra de un poema que no dejaría de acompañarle, como gloria y castigo, para anular la percepción romántica de su realidad hasta el día de su muerte:

    “Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
    Y tiritan, azules, los astros a lo lejos”.
    El viento de la noche gira en el cielo y canta.
    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Yo la quise, y a veces ella también me quiso.”

    Dentro de su recurrente histrionismo cómico, Woody Allen introdujo, en Café Society, un cierre desgarradoramente poético que permite ver el canto apesadumbrado del protagonista en recuerdo de aquellos tiempos pasados que ya no volverán. Un ubi sunt perfectamente representado en esa escena final que recuerda al llanto afligido de Jorge Manrique en las Coplas por la muerte de su padre:

    “¿Qué se hicieron las damas,
    sus tocados y vestidos,
    sus olores?
    ¿Qué se hicieron las llamas
    de los fuegos encendidos
    de amadores?
    ¿Qué se hizo aquel trovar,
    las músicas acordadas
    que tañían?
    ¿Qué se hizo aquel danzar,
    aquellas ropas chapadas
    que traían?”

    Mal ejemplo: La academia de las musas.

    Situar una gran película como La academia de las musas, de José Luis Guerín, como mal ejemplo poético en este decálogo tiene una razón de ser: la frustración que sufrimos los espectadores al ver cómo la cinta, pese a su más que notable potencial, no terminaba de alcanzar la excelencia por culpa de un guion demasiado académico, falto de pasión. Se habla de las musas, de la poesía, del sufrimiento del poeta, pero todo desde una perspectiva externa.

    por Alberto Sáez Villarino
    enero 18, 2017

    Decálogo de una (buena) escena

    por Alberto Sáez Villarino | enero 18, 2017

    Fulgores no tan efímeros

    Anuario 2016: Las diez mejores películas estrenadas en España.

    Aunque los agoreros no paran de remarcar que «el cine ha muerto» cada final de año, como aquellos visionarios, botella en mano, que auguran el Apocalipsis enfrente del Empire State, por suerte la realidad queda muy lejos. Este 2016 se cierra como el gran curso del cine norteamericano de presupuesto medio-bajo. Filmes como La La Land, Moonlight, Mánchester frente al mar, Fences, Loving, Jackie, Certain Women o Paterson, por citar a algunos de los ejemplos más rutilantes, han dado alas a una industria sodomizada por los grandes estudios. Cierto es que esta cosecha será asunto español en el 2017 que nace mañana. Las películas de Damien Chazelle, Barry Jenkins, Denzel Washington y Jeff Nichols serán las primeras protagonistas de un año que promete un sinfín de emociones y con el deseo de que, al menos, se repita el nivel del anterior. Si 2016 ha supuesto el renacer del cine estadounidense, en Europa el ritmo lo han marcado las excelentes programaciones de los festivales de Cannes y Venecia –aupadas también por la producción del otro lado del Atlántico. Incluso San Sebastián, con una parrilla innovadora, trufada de debutantes, ha dado señales de rejuvenecimiento. Algo que también se siente en el cine español, aunque en menor medida. La mejor noticia, ha sido la aparición de Raúl Arévalo en el panorama directoral con la excelente Tarde para la ira. Junto a él, Jonás Trueba, Mauro Herce, Rodrigo Sorogoyen, Alberto Rodríguez y, por supuesto, Pedro Almodóvar, han sido las puntas de lanza de un año cinematográfico de transición. Un año con demasiados premios que tuvieron como ganadores a Spotlight (Oscars), El renacido (Globos de Oro), Fuego en el mar (Berlinale), Yo, Daniel Blake (Cannes), The Woman who Left (Venecia), I am not Madame Bovary (Donostia) y Truman (Goya), elegidas como lo mejor de estos doce meses por académicos, asociaciones y jurados. Muchas, flor de un día; otras, como algunas de las integrantes del listado anual de EAM, fulgores de amplia estela a los que Cronos les guarda algo más de gloria. A continuación, las diez mejores películas para la redacción de El antepenúltimo mohicano estrenadas en España.

    Menciones de honor:

    20| The Duke of Burgundy (Peter Strickland, Reino Unido, 2015), 80 puntos.
    19| Comanchería (Hell or High Water, David Mackenzie, EE.UU., 2016), 83 puntos.
    18| Animales nocturnos (Nocturnal Animals, Tom Ford, EE.UU., 2016), 99 puntos.
    17| La bruja (The Witch, Robert Eggers, EE.UU., 2015), 103 puntos.
    16| La doncella (아가씨, Park Chan-wook, Corea del Sur, 2016), 129 puntos.
    15| The neon demon (Nicolas Winding Refn, EE.UU., 2016), 137 puntos.
    14| La reconquista (Jonás Trueba, España, 2016), 143 puntos.
    13| Los odiosos ocho (The Hateful Eight, Quentin Tarantino, EE.UU., 2015), 145 puntos.
    12| El porvenir (L'Avenir, Mia Hansen-Løve, Francia, 2016), 160 puntos.
    11| Ahora sí, antes no (지금은맞고그때는틀리다, Hong Sangsoo, Corea del Sur, 2015), 167 puntos.

    por EAM
    diciembre 31, 2016

    Las 10 mejores películas de 2016

    por EAM | diciembre 31, 2016

    Retrocromática para corazones nostálgicos

    Anuario 2016: Los 10 mejores trabajos de fotografía cinematográfica del año.

    En el anuario dedicado a este apartado del pasado año, hablábamos de «eternos pasajeros» a la hora de referirnos a Emmanuel Lubezki y Roger Deakins, probablemente, junto a Vittorio Storaro, los grandes directores de fotografía contemporáneos, y fijos en cualquier compilación sobre la materia que se precie. El Chivo, el mexicano, se ha tomado un 2016 lejos de los focos tras aumentar su palmarés en 2015 con su colaboración con Alejandro G. Iñárritu en El renacido, ganadora del Óscar y el BAFTA. El estreno de la epopeya protagonizada por Leonardo DiCaprio en Europa a principios de este año es la razón de su resonancia en listados y relaciones. No ha sido la única firma de Lubezki que, con retraso, ha llegado a las carteleras en estos doce meses. Concretamente, en las norteamericanas se han proyectado Knight of Cups y The Last Days in the Desert, ambas inéditas en nuestro país. Con lo nuevo de Alfonso Cuarón, Roma, parece que en 2017 volverá a la primera línea en la temporada de premios. En el caso de Deakins –con solo ¡Ave, César! en su zurrón anual—, testimonial esta vez, es más porque su esencia transpira a través de las imágenes de La llegada de Denis Villeneuve. A los mandos, uno de los niños mimados de Hollywood, Bradford Young, que hace tres años coronaba la clasificación de esta publicación con su labor en Mother of George. Desde entonces, Young no ha parado de crecer. Una buena muestra es la composición para la última cinta de Villeneuve, de entidad hipnótica y subyugante, que saca partido tanto a lo macro como a lo ínfimo. Y hablando de hipnosis, un habitual: Nicolas Winding Refn. El danés, en esta ocasión, ha entregado el fastuoso envoltorio visual de su último filme, The Neon Demon, a la australiana Natasha Braier. La DF, con un currículum con películas en su país como The Rover, se apoya en su camarógrafa, Stephanie Martin, para conseguir uno de los lienzos cinematográficos más dotados del curso. The Neon Demon, que por supuesto ha dividido a la crítica, es la corroboración de que el imaginario de Refn lleva el marchamo de clásico.

    Algo a lo que parece destinado Damien Chazelle tras brillar con su tercer largometraje, La La Land –en España, La ciudad de las estrellas—. Chazelle se reúne con el sueco Linus Sandgren para recrear el espíritu del musical clásico en un escenario con vida propia: Los Ángeles. Si Lubezki derrocó a todo contrincante posible en la pasada Oscar Race, Sandgren ha hecho y hará lo propio en esta. La estatuilla dorada es suya; más que merecida. En un año donde la nostalgia ha marcado las temáticas, no hay que olvidarse del blanco y negro, tan en boga en la última década. Los trabajos más destacados han sido los de Pascal Marti para Frantz (François Ozon) y el del finés Jani-Petteri Passi para la ópera prima El día más feliz en la vida de Olli Mäki; esta última, una de las sorpresas que nos ha deparado el 2016. La elegancia de Passi en este romántico ambientado en la Finlandia de los años sesenta resulta capital. Su diseño roza la maestría por momentos y funciona como nexo entre la pareja protagonista y el espectador. En el lado opuesto, con una cromática polisaturada, se encuentran las miradas del canadiense André Turpin (Solo el fin del mundo), que ya estuvo a las órdenes de Xavier Dolan en Tom à la ferme y Mommy; el camarógrafo surcoreano Chung Chung-hoon (La doncella), asiduo en la filmografía de Park Chan-wook; y el británico Robbie Ryan (American Honey). Tres composiciones de gran nivel que revisten a filmes de claro calado dramático. Entre tanto apellido ilustre, una sorpresa: la dirección de fotografía de un blockbuster estival: Infierno azul. El donostiarra Flavio Martínez Laviano es su responsable. Martínez Laviano, cooperante recurrente en la obra de Jaume Collet-Serra, consigue en este thriller selacofóbico que 100 metros entre una boya y la playa se transformen en un escenario angustioso. También que nos olvidemos de los clichés propios del subgénero. Precisamente, la ruptura de estereotipos anida en el subtexto de la sensacional Carol de Todd Haynes, merecido número uno de este top gracias a Edward Lachman. La dirección de fotografía (articulada sobre las manos de Craig Haagensen) de esta historia de amor prohibido es un auténtico milagro que logra que sus imágenes pernocten de forma perenne en nuestra memoria. A continuación, los diez mejores trabajos de fotografía cinematográfica de 2016:

    Menciones especiales (orden aleatorio): Mauro Herce (Dead Slow Ahead), Santiago Racaj (La reconquista), Danny Cohen (La habitación), Diego García (Boi Neon y Cemetery of Splendour), Vittorio Storaro (Café Society), Diego Romero Suárez-Llanos (Sicixia), Lee Ping Bing (Eternité), Frederick Elmes (Paterson), Seamus McGarvey (Animales nocturnos) y Gianfranco Rosi (Fuego en el mar).

    por EAM
    diciembre 30, 2016

    Los 10 mejores trabajos de fotografía cinematográfica de 2016

    por EAM | diciembre 30, 2016
    Westworld

    Pecados carnales

    Anuario 2016: Las 10 mejores series de televisión del año.

    Poco a poco, el recuerdo de los hitos resonantes de la ficción televisiva reciente va dejando hueco a la savia nueva. La producción seriada estadounidense se ha convertido, con la entrada de potentes jugadores al campo –véase Netflix o Amazon—, y la inclusión de actores y directores de renombre, en, como reza un maestro de ceremonias circense, «un más difícil todavía». Un riesgo, un deseo de innovación, que en una amplia mayoría invita a que aparezca en la sala el fracaso. Con ello, podemos calificar este 2016 de irregular, con un puñado de apariciones de nivel notable, la buena salud de series veteranas y, cómo no, de un sinfín de decepciones. Las más sonadas, audiencia y crítica mediante, las de Woody Allen –con su serial para Amazon Crisis en seis escenas, que defendió con mucho criterio nuestro compañero Alberto Sáez— y Martin Scorsese –Vinyl—. Una prueba del poder de las expectativas que, en ambos casos, se entrecruza con la poca pasión de la prensa norteamericana hacia el genio neoyorquino y la sombra de Boardwalk Empire, respectivamente. Éxitos de nuevo cuño tampoco lo han tenido fácil. Westworld, The Night Of –con un soberbio John Turturro—, The Young Pope e, incluso, Stranger Things, la sensación retropop del curso, han contado con bastantes detractores. La universalización y accesibilidad de las series de televisión tienen esta consecuencia. Suerte que a HBO o AMC eso le importa poco. Para la primera, la venerada Juego de tronos le permite libertad de movimiento. Más ahora cuando los premios (Emmy y Globos de Oro) le acompañan. Justo llegan los galardones en una etapa de deriva narrativa, basada en cliffhangers poco madurados y épica de brocha gorda. Aun así, la Batalla de los Bastardos, con Jon Snow esperando la carga enemiga, es una de las instantáneas que nos deja el año. Para la segunda, recuperada del cierre de Mad Men, Better Call Saul sigue siendo su baluarte. El espectador, todo un nostálgico, añora el mundo de Breaking Bad, y el bueno de Saúl Goodman es un nexo al que es difícil resistirse. Las audiencias así lo atestiguan. Lo mismo ocurre con Narcos. Pese a sus altibajos de producción y guion, la serie de Netflix ha sabido alcanzar al público. Gracias, principalmente, a la labor actoral, con un Wagner Moura sobresaliente. Cuesta despedirse de este antihéroe. Veremos que nos depara la tercera y cuarta entrega, ya sin Pablo Escobar en la primera línea. Fuera de las fronteras estadounidenses, desde Reino Unido ha llegado otra de las cumbres del 2016: The Crown, traslación a la pantalla de The Audience, obra de teatro de Peter Morgan que narra las relaciones entre los dos núcleos de poder británicos. Elegante y acurada, es todo un triunfo de de Netflix. Mucho más modesta es la islandesa Trapped, alumbrada a raíz del gran momento de su cinematografía y que responde al axioma clásico del thriller nórdico. Todo a lo que aspiraba Baltazar Kormákur en la inane The Oath, lo consigue en este noir interpretado por Ólafur Darri Ólafsson. Pero, sin lugar a dudas, este año seriéfilo estará marcado por el ingreso en el universo del cable de Paolo Sorrentino. Su The Young Pope es un menú de una decena de platos que hay que degustar y digerir con calma. Le invitamos a ello. A continuación, nuestro listado con la diez series más interesantes del año:

    por EAM
    diciembre 29, 2016

    Las 10 mejores series de televisión de 2016

    por EAM | diciembre 29, 2016
    Certain Women

    The new lights

    Anuario 2016: Las diez mejores películas no estrenadas en España.

    No ha sido un año, este 2016 que ya fenece, de demasiadas sorpresas. En un curso marcado por la excelente cosecha de cine estadounidense de presupuesto medio (La La Land, Moonlight, Jackie, Fences, Loving…) y la devaluación de los Categoría A como resultado de sus elecciones en los cuadros de honor, las joyas anónimas que han surgido desde el circuito de festivales o de cinematografías más modestas han encontrado, contra pronóstico, rápido su mercado. Incluso desde certámenes malditos, como Karlovy Vary o Locarno, han hallado distribución internacional o local productos que, a priori, estaban destinados a rozar pocas retinas. Así, filmes como It’s not the time of my life (Globo de Cristal) o The Teacher –adquirida por Karma Films—, exhibidas en el evento checo, o Godless o La idea de un lago, en el helvético, arribarán a nuestra cartelera durante el 2017. ¿Cómo y cuándo? La respuesta es sencilla: poco y tarde. Pero esto es un debate que, más que cuestionar el sistema de distribución, es un problema de aceptación cultural. Si subimos un poco el escalón, y marchamos al festival indie por antonomasia, Sundance, los resultados no son mucho mejores. Las películas adquiridas por majors están a expensas de su recurrido en la campaña de premios; y este suele ser insustancial, por lo que caen en un limbo del que saldrán como fondo de armario de una pobre semana de estrenos. Utah este año ha dejado títulos de excelente nivel: la mediática Mánchester frente al mar –que parece que luchará por el Óscar a mejor película—; la elevada y después vilipendiada El nacimiento de una nación; Christine, el nuevo acercamiento a la miserias de la psique humana de Antonio Campos; Certain Women, el elegante retrato de Kelly Reichardt de la mujer en la América profunda; las visualmente apabullantes The Fits o Spa Night; Other People, la exhibición interpretativa de Molly Shannon que ha pasado directamente a la pequeña pantalla vía Netflix; o Lovesong, el retrato generacional de una cineasta muy a tener en cuenta como Kim So-yong. Como pueden apreciar, largometrajes no faltan. Y desde Europa ¿qué? Hace unas semanas, conocíamos que Abordar había comprado los derechos de la islandesa Heartstone, la ópera prima de Gudmundur Arnar Gudmundsson, una de las alegrías de la temporada que se presentó en la Mostra de Venecia. Filmes como Baden Baden (Rachel Lang), John From (João Nicolau), Bélgica (Felix van Groeningen), Girls Lost (Alexandra-Therese Keining) o Nightlife (Damjan Kozole) han dejado huella pero sin la suficiente fuerza, por el momento, para encontrar un distribuidor fuera de los aranceles locales. Algo que ocurre también con obras propuestas para el espectro comercial, como la ficción selacofóbica In the Deep, parida a la par que Infierno azul y que parece destinada al mercado doméstico o VOD. Fieles a nuestra idiosincrasia de descubrir todas las gemas a la sombra, a continuación, les dejamos un listado con las mejores películas que aún no tienen distribución en España o cuya fecha de estreno es un enigma.

    por EAM
    diciembre 28, 2016

    Las 10 mejores películas inéditas de 2016

    por EAM | diciembre 28, 2016

    La sinfonía de 2016

    Anuario 2016: Las diez mejores bandas sonoras del año.

    El año que acaba refleja de alguna manera el descuido en cuanto a una música de cine capaz de trascender más allá de lo meramente industrial. Podríamos repetir sin rubor el triste estribillo de que la música, es decir las bandas sonoras actuales, suenan todas absolutamente igual. Este hecho concreto proviene de un tiempo a esta parte a cuestionar cómo los elementos y avances tecnológicos, irremediables pues de ellos depende el desarrollo de una industria, han priorizado la funcionalidad de los resultados olvidando la creatividad y la construcción de sonidos identificables o, sobre todo, la personalidad de un trabajo artístico manifiesto. La buena música de cine no solo debe servir de acompañamiento o mero entorno ambiental, sino que pretende o debería propagar y elevar el resultado final de una película. Resumiendo, la música contemporánea para cine, principalmente en producciones comerciales y blockbuster, exige subsistir sin la coexistencia con lo filmado, es decir transita pero no trasciende lo más mínimo. Tal polémica, está ahora en boca de muchos, gracias, entre otros, al excelente video de Tony Zhou colgado en redes en donde explicaba moderadamente el problema de base en muchas obras mainstream. El universo sinfónico de Marvel, como se llamaba el video en cuestión, subrayaba los continuos desgastes de producción y de trabajo en cadena que sufrían este tipo de cintas pero extrapolándolo por defecto a casi toda la producción estándar del cine moderno. Los temp tracks, o esos cortes preestablecidos en montaje que delimitan y acotan la creatividad de un compositor en virtud de una mera impostura secuencial, representan el día a día en los estudios principales y evidencian las carencias de unos cineastas o directores que bien por problemas de presupuesto, desmotivación, o exigencias, acaban subvalorando la labor de un músico de cine.

    La retahíla de scores olvidados incluso antes de su primera escucha son tantos que enumerarlos supondría una tarea complicada. A bote pronto compositores culpables, o víctimas, de un mercado cruel y depredador que obliga a la homogeneización para sobrevivir a la garras de la industria, podríamos decir unos cuantos. Desde Henry Jackman (Civil War, Jack Reacher 2, La quinta ola, El nacimiento de una nación), a Christophe Beck (Trolls), Theodore Shapiro (Zoolander 2, Cazafantasmas, Belleza oculta, Un espía y medio, Fiesta de empresa), pasando por el mismo Hans Zimmer (Inferno, Kung Fu panda 3, Batman v Superman), Steve Jablonsky (Ninja Turtles: Fuera de las sombras, Marea negra), hasta gente como Junkie XL (Deadpool, la misma Batman v Superman en colaboración con Zimmer, y Spectral), o Steven Price (Escuadrón suicida) y Jed Kurzel (Assassin´s Creed). Todas firmas notorias que intentan con poca fortuna departir una música competente en los mejores resultados, inane y manufacturada en el peor de ellos. Ni siquiera la continuidad del estilo Control Remote encuentra una estabilidad en las cintas en las que antes funcionaba como mero resorte de épica y acción (en este caso solamente la excelente banda sonora compuesta por Rupert Gregson Williams para Hasta el último hombre destacaría con holgura del resto).

    por David Tejero Nogales
    diciembre 28, 2016

    Las 10 mejores bandas sonoras de 2016

    por David Tejero Nogales | diciembre 28, 2016
    Moonlight

    Turno para otra revista de cabecera, la británica Sight & Sound. La veterana publicación, fundada en 1932, ha emulado a Cahiers, y ha elegido a la alemana Toni Erdmann, tercera obra de Maren Ade, como la mejor del año. Era de esperar, ya otra grande de las Islas, la BBC, la había incluido entre los 100 mejores filmes del siglo XXI, un hito para una cinta que todavía aguarda estreno en la mayoría de las carteleras del globo. Del resto del listado, destaca la doble presencia española con los últimos trabajos de Albert Serra y Pedro Almodóvar; la potente hueste proOscar (Moonlight, Mánchester frente al mar y La La Land); dos de las mejores muestras del cine indie norteamericano (Certain Women y Paterson); la habitual ración documental (Fuego en el mar y Cameraperson); y la ganadora de la Palma de Oro, Yo, Daniel Blake, una de las grandes polémicas críticas del curso.

    1. Toni Erdmann de Maren Ade (Alemania)
    2. Moonlight de Barry Jenkins (Estados Unidos).
    3. Elle de Paul Verhoeven (Francia).
    4. Certain Women de Kelly Reichardt (Estados Unidos).
    5. American Honey de Andrea Arnold (Reino Unido).
    6. Yo, Daniel Blake de Ken Loach (Reino Unido).
    7. Mánchester frente al mar de Kenneth Lonergan (Estados Unidos).
    8. El porvenir de Mia Hansen-Løve (Francia).
    9. Paterson de Jim Jarmusch (Estados Unidos).
    10. La muerte de Luis XIV de Albert Serra (España).
    11. Personal Shopper de Olivier Assayas (Francia).
    11. Sieranevada de Cristi Puiu (Rumanía).
    13. Fuego en el mar de Gianfranco Rosi (Italia).
    13. Nocturama de Bertrand Bonello (Francia).
    13. Julieta de Pedro Almodóvar (España).
    16. La La Land de Damien Chazelle (Estados Unidos).
    16. Cameraperson de Kirsten Johnson (Estados Unidos).
    18. Amor y amistad de Whit Stillman (Reino Unido).
    19. Aquarius de Kleber Mendonça Filho (Brasil).
    19. Victoria de Sebastian Schipper (Alemania).

    Fuente: Sight & Sound.
    por EAM
    diciembre 02, 2016

    Las 20 mejores películas del 2016 para Sight & Sound

    por EAM | diciembre 02, 2016

    Como es norma habitual, llega diciembre y aparecen los clásicos anuarios y listados con lo mejor del curso que termina. En el caso de Cahiers du cinéma, la principal conclusión que nos deja es la renovación de su idilio con Cannes. Hasta ocho películas de su selección figuran en el top de la popular revista gala, el referente más importante de las publicaciones cinematográficas. La relación la lidera la fantástica Toni Erdmann, principal favorita para el Óscar a mejor película de habla no inglesa. Le siguen producciones de diversa índole como The neon demon, estrenada este fin de semana en España y a la que Cahiers ya alabó tras su paso por la riviera francesa; la española Julieta, de Pedro Almodóvar; la ganadora del Giraldillo de Oro del SEFF, Ma loute; y uno de los mejores filmes que han pasado por nuestra cartelera en 2016: Carol de Todd Haynes. Tan solo La loi de la jungle y la cinta documental Le bois dont les rêves sont faits no estuvieron en la sección oficial cannoise —esta última fue presentada en Locarno.

    1. Toni Erdmann, de Maren Ade (Alemania).
    2. Elle, de Paul Verhoeven (Francia).
    3. The Neon Demon, de Nicolas Winding Refn (Estados Unidos).
    4. Aquarius, de Kleber Mendonça Filho (Brasil).
    5. Ma Loute, de Bruno Dumont (Francia).
    6. Julieta, de Pedro Almodóvar (España).
    7. Rester Vertical, de Alain Guiraudie (Francia).
    8. La loi de la jungle, de Antonin Peretjatko (Francia, 2016).
    9. Carol, de Todd Haynes (Estados Unidos, 2015).
    10. Le bois dont les rêves sont faits, de Claire Simon (Francia, 2015).

    Fuente: @Gainsbarough.
    por EAM
    noviembre 29, 2016

    Las 10 mejores películas de 2016 según Cahiers du Cinéma

    por EAM | noviembre 29, 2016
    Julieta

    El año del thriller

    El cine español de 2016 en 20 títulos.

    Acabamos de dejar atrás un año, el 2015, muy favorable para el cine español desde el punto de vista de la taquilla. Ese 19 % de cuota por recaudación obtenida por títulos nacionales a lo largo del año supone el tercer mejor resultado de la historia, con una película española liderando, por segundo año consecutivo, la lista de las cintas más vistas. Se trata, cómo no, de Ocho apellidos catalanes, la secuela del megaéxito de Emilio Martínez-Lázaro que, con sus más de 28 millones de euros cosechados, dejó constancia de que la química cómica y romántica entre Dani Rovira y Clara Lago sigue encontrando su público. También la superproducción Palmeras en la nieve (Fernando González Molina), con el reclamo de un Mario Casas convertido en héroe romántico, acabó diciembre arrasando y lo continúa haciendo durante enero, superando la barrera de los 13 millones de euros. También buenas cifras (aunque por debajo de lo esperado) consiguieron la animada Atrapa la bandera (Enrique Gato), Regresión —el discutido retorno al suspense de Alejandro Amenábar—, El desconocido (Dani de la Torre)—impecable ejercicio de suspense con Luis Tosar a bordo de un coche bomba— y Mi gran noche, la cinta más divertida de Álex de la Iglesia en años. Más rentables resultaron, sin embargo, las comedias Perdiendo el norte (Nacho G. Velilla) y Ahora o nunca (María Ripoll) —favorecida ésta última por la presencia de Rovira y Lago en su reparto tras el fenómeno de Ocho apellidos vascos—. Fue 2015 un año de cine comprometido con temas sociales y de actualidad —Un día perfecto (Fernando León de Aranoa), Techo y comida (Juan Miguel del Castillo), A cambio de nada (Daniel Guzmán), Los héroes del mal (Zoe Berriatúa)—, intimista y poético —La novia (Paula Ortiz), Amama (Asier Altuna), Nadie quiere la noche (Isabel Coixet), —, con aspiraciones internacionales —Autómata (Gabe Ibáñez), Extinction (Miguel Ángel Rivas)—, o con emotivas historias que tocaron el tema de la enfermedad con cierto positivismo —Truman (Cesc Gay), ma ma (Julio Medem)—. Un buen puñado de títulos que avalan la gran diversidad de propuestas y géneros que nuestros cineastas se atrevieron a abarcar, con mayor o menor fortuna.

    Con semejantes antecedentes, 2016 ha comenzado pisando fuerte gracias al éxito de la ya mencionada Palmeras en la nieve, que continúa copando los puestos más altos de la taquilla. Una taquilla a la que, previsiblemente, contribuirán de forma generosa los próximos estrenos de las secuelas de dos títulos infantiles que funcionaron muy bien: Las aventuras de Tadeo Jones 2 (Enrique Gato) y Zipi y Zape y la isla del capitán (Oskar Santos), que arrastrarán a padres e hijos a las salas sin más pretensión que la de pasar una hora y media de simple evasión familiar. Filmax tratará de cubrir el hueco dejado tras el final de la saga REC con un nuevo ejercicio de terror (también con pandemias en el argumento), Summer Camp (Alberto Marini), que ha gustado bastante en diferentes festivales. Juan Antonio Bayona volverá a maravillarnos con una nueva propuesta de corte fantástico, la ambiciosa Un monstruo viene a verme, mientras que La corona partida, toda una superproducción histórica dirigida por Jordi Frades, intentará prorrogar el éxito de la serie Isabel de Televisión Española, en la gran pantalla. Embarazados (Juana Macías), Tenemos que hablar (David Serrano), El tiempo de los monstruos (Félix Sabroso), KIKI, el amor se hace (Paco León) y, si consigue estrenarse durante el año, El bar (Álex de la Iglesia) —de nuevo con Mario Casas y Blanca Suárez como cabeza de cartel—, son algunas de las comedias que aspiran a hacer buenos números, gracias, sobre todo, a unos repartos con gancho. El drama estará presente en propuestas tan interesantes como La madre (Alberto Morais), María (y los demás) (Nely Reguera), Cerca de tu casa (Eduard Cortés) o el esperado regreso de Icíar Bollaín con El olivo. Pero si hay un género que tendrá una especial relevancia en 2016, ese es el del thriller. La propera pell (Isaki Lacuesta), La punta del iceberg (David Cánovas), Que Dios nos perdone (Rodrigo Sorogoyen), Toro (Kike Maíllo), El hombre de las mil caras (Alberto Rodríguez), Cien años de perdón (Daniel Calparsoro) y Tarde para la ira, la ópera prima como realizador del actor Raúl Arévalo demostrarán que no tenemos nada que envidiar al cine policíaco y de acción llegado de Hollywood. En fin, un año bastante completo en el que, incluso, tendremos cita con Pedro Almodóvar y esa Julieta que recupera su cine femenino más dramático e intenso, en un intento de volver a recuperar el favor de la crítica, un tanto reticente hacia sus últimos filmes. Desde EAM queremos destacar 20 títulos que, a buen seguro, dejarán el pabellón español muy alto y darán mucho que hablar.

    por José Martín León
    enero 31, 2016

    Las 20 películas españolas más esperadas de 2016

    por José Martín León | enero 31, 2016

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