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    Mostra de Venecia 2017
    Mostra de Venecia 2017

    Verdad y reto

    Crítica ★★★ de El tercer asesinato (三度目の殺人, Hirokazu Koreeda, Japón, 2017).

    La incursión en el thriller judicial de Hirokazu Koreeda, un género hasta ahora inédito en la filmografía del japonés, puede despistar de entrada. Hablamos de un cineasta que ha cincelado su busto autoral a partir de la repetición de motivos, especialmente el diálogo entre memoria personal y relaciones intergeneracionales del que tanto partido han sacado esos dramas familiares que forman la mayoría de su obra. Sus derivas más rupturistas con esta tendencia han combinado la adscripción a géneros muy reglados con la adaptación de grandes relatos del folclore nipón: Kaidan Horror Classics: Los días después, capítulo de una miniserie televisiva, viraba al terror adaptando un cuento clásico de fantasmas; mientras que Hana se situaba en las coordenadas del jidai-geki para ofrecer una versión muy peculiar del relato de samuráis más popular del mundo: la historia de los 47 ronin. Lo llamativo, sobre todo en el caso de Hana, es que los dictados de un género y una tradición mitológica tan marcados daban sin embargo amplia cabida al discurso reconocible del director. En esta última, por ejemplo, el tratamiento era básicamente una celebración de la vida sencilla en comunidad que puede que sea una de las críticas más dulces jamás lanzadas al código de honor samurái. El tercer asesinato, en consonancia, es un caso similar. Koreeda, de nuevo, construye la estructura más puramente tramática con las convenciones habituales del thriller. Existe un asesinato que motiva el punto de partida, una investigación sobre los verdaderos hechos acaecidos en torno al mismo, y una sucesión de plot twists que, sobre todo en la segunda parte, constituyen su dimensión más trepidante (matícese el adjetivo teniendo en cuenta que hablamos de un director tendente a los ritmos pausados).

    Ahora bien, bajo la trama de intriga judicial, lo que el cineasta va construyendo es otra de las microhistorias de evolución vital de un personaje tan comunes en su obra más reciente. El abogado encarnado por Masahuru Fukuyama, Shigemori, replica en cierto modo el trazo del protagonista al que el mismo actor daba vida en De tal padre, tal hijo: un personaje que ha totalizado su identidad en torno a su faceta profesional. Shigemori está divorciado, duerme con el traje puesto y los únicos encuentros familiares que tiene se basan en su trabajo: su hija recurre a él cuando se mete en un lío porque “siempre es mejor llamar a un abogado”, y su padre es desvelado como el juez de un caso anterior de su defendido, un hombre que cometió un doble asesinato treinta años atrás y ha vuelto a matar. Siendo el planteamiento descriptivo bastante similar, lo que difiere respecto a De tal padre, tal hijo es la esfera que Koreeda escoge para situar su arco de desarrollo. Si en aquella era la familiar, aquí se ciñe a la profesional. El movimiento interno que pivota este arco se puede resumir en un simple cambio de ángulo. Durante un encuentro en la sala de visitas carcelaria con su defendido, Shigemori empieza a cambiar su perspectiva del caso. Marcando el momento exacto en el que este viraje personal sucede, Koreeda deja de emplear los planos-contraplanos en los que ha rodado hasta ese momento el encuentro y todos los previos para saltar a un plano lateral que reúne en el encuadre, por primera vez, los rostros de abogado y acusado. El corte entre plano y contraplano deja de formar parte de la retórica entre los dos personajes, como si la mirada de Koreeda quisiera corregir la existencia del cristal separatorio de la sala. Un plano posterior llega incluso a fundir las caras de defensor y defendido sobre el reflejo del mismo cristal. Lo que sucede, pues, es un proceso de identificación progresiva entre Shigemori y su cliente. Que tiene lugar, además, en un protagonista que comienza la película negando con vehemencia cualquier tipo de implicación emocional en sus casos.

    por EAM
    octubre 25, 2017

    Crítica | El tercer asesinato

    por EAM | octubre 25, 2017

    Eritis sicut Deus

    Crítica ★★★★ de madre! (mother!, Darren Aronofsky, Estados Unidos, 2017).

    De la deformación vanguardista de la realidad sufrida por las artes plásticas, a raíz del expresionismo alemán, surge la renovación conceptual del cine y sus premisas básicas. Inspirado por la innovadora presencia escénica del teatro, los cineastas expresionistas recurrieron a la violencia implícita en los claroscuros, en los juegos de contraluces que hacían confundir las sombras con los lúgubres personajes que las proyectaban y, por supuesto, en la funesta interpretación de una realidad perturbada a consecuencia del punto de vista esquizoide del protagonista, como medio de reflejar una problemática social que iba mucho más allá de la simple pérdida del gusto por lo estético, para extenderse a una merma absoluta en los valores éticos. Darren Aronofsky se enfrenta a su particular hibridación genérica tomando como referencia el estilo expresionista para agravar la situación de desconcierto, incertidumbre, terror y desasosiego que genera su última película desde el primer minuto. Mother! separa la subjetividad metafórica, presente en su mensaje, de la experiencia cinematográfica principal que penetra en el espectador como una pesadilla, como un sueño de indescriptible frustración y crispación en su primera parte, y como una auténtica agonía terrorífica en la segunda. El director pretende, así, enfatizar con vehemencia su recurrente temática sobre la soledad y la miseria, la flema y la amargura que invadieron el espíritu artístico del conformismo utópico impresionista, gracias a una suerte de personajes taciturnos que evidencian ciertos problemas psicológicos en un escenario de aislamiento absoluto en el que pretenden encontrar la cura para su vacío espiritual. Pese a este aislamiento físico, que se extiende por simple contagio psicosomático al carácter de cada personaje, lo que se reproducirá en esta cruel interpretación bíblica es la necesidad del ser humano de encontrar la trascendencia absoluta de su persona; un propósito que no le haga pasar desapercibidos por un mundo con tendencia a olvidar con facilidad y ligereza las hazañas de esos héroes por un día, cuyo impacto no fue suficiente para entrar en la inmortalidad histórica, entendiendo ésta como algo específico: un capítulo reservado en un libro de texto, o como algo inmaterial: un pequeño espacio en el corazón de una persona.

    Así encontramos a un matrimonio innominado que vive en la soledad de un gran caserón en mitad de la nada: “Él”, es un escritor atravesando una crisis de inspiración artística mientras su mujer, “madre”, se encarga del proceso de reconstrucción de la casa que comparten, la cual quedó destruida por un devastador incendio del que hemos tenido una premonitoria visión en la primera imagen del filme. De repente, un hombre misterioso romperá la apacible vida de la pareja y se presentará en casa para invadir sin pudor la intimidad de sus anfitriones. Mientras que el marido se muestra muy emocionado por la llegada de este individuo, la mujer no puede más que sentirse desplazada e ignorada por esta decisión. Cuando, al poco tiempo, la mujer del intruso aparezca en escena con la intención de instalarse junto a su marido, la película comenzará a dejar claros los roles de cada personaje, tanto a nivel alegórico, siendo “Él” la representación de Dios; “madre”, la tierra; la mujer, Eva y el hombre, Adán, como a nivel genérico, pues mientras los varones disfrutan a sus anchas de tiempo de esparcimiento fuera de la casa, y ensucian todo con sus dilatadas jaranas nocturnas, las mujeres, sobre todo la protagonista, tendrán que ejercer el papel de sirvientas al servicio de las necesidades del hombre. El eje fundamental de la acción de esta primera mitad de metraje recae sobre la perplejidad y la sensación de asfixia que experimenta la mujer sintiéndose presa de un atropello contra su libertad y su confianza. Aronofsky combina aquí la base teórica del género de terror, con diversas fuentes míticas y literarias en torno a la figura mesiánica de su protagonista. Así va introduciendo diferentes estrategias de perspectiva que mezclarán realidad y ficción, valiéndose de una oportuna crisis nerviosa de la protagonista que impedirá al espectador discernir si lo mostrado está sucediendo de verdad, o es todo producto de la perturbada mente de “madre”, cuyo punto de vista actuará como referente a lo largo de todo el metraje gracias a esa cámara subjetiva inseparable. Esta técnica de subjetividad fílmica consigue plasmar a la perfección el monólogo interior de su protagonista, que se enmarca dentro de un contexto muy específico apocalíptico. El director hará confundir el apocalipsis, con un estado de esquizofrenia avanzado y, al mismo tiempo, con la obscenidad cerril de los invitados quienes, conforme el filme progresa, muestran mayores síntomas de descortesía e ingratitud hacia la mujer, no así hacia “Él”, figura totémica de idolatría constante.

    por Alberto Sáez Villarino
    octubre 08, 2017

    Crítica | madre!

    por Alberto Sáez Villarino | octubre 08, 2017

    El Lido se rinde a Guillermo del Toro

    Palmarés de la 74ª edición de la Mostra de Venecia.

    La Mostra comandada por Alberto Barbera sigue señalando al futuro. Su modelo de selección, copado por títulos que lucharán por el Óscar — producción norteamericana en definitiva—, es tan cuestionable –no si analizamos el presente del cine europeo, asiático y latinoamericano— como eficiente. El certamen transalpino se ha posicionado de nuevo sobre el mapa tras una etapa oscura, marcada por la intrascendencia. La Mostra ahora no solo compite con Toronto, también lo hace con Cannes. Su 74ª edición, en comparativa, ha bajado el nivel artístico, pero no el de expectación. La victoria, además, de Guillermo del Toro con La forma del agua ratifica la mirada progresista del evento italiano. Pocas veces un género como el fantástico se ha asomado al cénit del palmarés de un Categoría A, tradicionalmente ligado al drama social. La elección del jurado integrado por Annette Bening (Presidenta del jurado), Edgar Wright, Rebecca Hall, Ildikó Enyedi, Michel Franco, Anna Mouglalis, David Stratton, Jasmine Trinca y Yonfan no ha podido ser más valiente; también valiosa, una apertura de miras necesaria para un cine que no debe dejar de ser denuncia; tampoco entretenimiento. Falta por saber si esta victoria del director mexicano se traducirá en Oscars. Aún es pronto. Lo que sí es seguro que cintas como Downsizing (Alexander Payne), Suburbicon (George Clooney) y Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri (Martin McDonagh) lo van a tener más complicado de lo que se pensaba en un inicio. Las tres han sido calificadas de obras menores debido a su irregularidad y una puesta en escena donde destacan las interpretaciones por encima de todo. Caso aparte es el de ¡Madre! (Darren Aronofsky): opiniones polarizadas que van desde el abucheo hasta el encabezado de masterpiece. El ruido generado no ha sido suficiente para que entrara en el palmarés. Algo que sí han hecho ficciones más propias de un festival de este calado como la hebrea Foxtrot, la italiana Hannah —con el galardón para la siempre soberbia Charlotte Rampling—  la francesa Jusqu’à la garde, la libanesa The Insult —que representará al país asiático en los Oscars— y la estadounidense Sweet Country. El jovencísimo Charlie Plummer, al que se ha considerado como un nuevo River Phoenix, fue condecorado con el Marcello Mastroianni al actor emergente por su composición en la infravalorada Lean on Pete. Con seguridad, volverá a pasearse por un Lido que vuelve a brillar con fuerza y mira al mañana con orgullo.

    Competición

    León de Oro: La forma del agua de Guillermo del Toro (EE.UU).
    León de Plata Gran Premio del Jurado: Foxtrot de Samuel Maoz (Israel).
    León de Plata al mejor director: Xavier Legrand por Jusqu’à la garde (Francia).
    Copa Volpi a la mejor actriz: Charlotte Rampling por Hannah, de Andrea Pallaoro (Italia).
    Copa Volpi al mejor actor: Kamel El Basha por The Insult, de Ziad Doueiri (Francia, Líbano).
    Premio al mejor guion: Martin McDonagh por Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri (EE.UU.).
    Premio Especial del Jurado: Sweet Country de Warwick Thornton (EE.UU.).
    Premio Marcello Mastroianni a un intérprete joven o emergente: Charlie Plummer por Lean On Pete, de Andrew Haigh (Reino Unido).
    León del Futuro Luigi De Laurentis a la mejor ópera prima: Jusqu’à la garde de Xavier Legrand (Francia).

    Orizzonti

    Mejor película: Nico, 1988 de Susanna Nicchiarelli (Italia).
    Mejor director: Bedoune Tarikh, Bedoune Emza de Vahid Jalilband (Irán).
    Premio Especial del Jurado: Caniba de Véréna Paravel y Lucien Castaing-Taylor (Francia).
    Mejor actor: Navid Mohammadzadeh por Bedoune Tarikh, Bedoune Ezra de Vahid Jalilvand (Irán).
    Mejor actriz: Lyna Khoudri por Les Bienheureux de Sofia Djama (Francia).
    Mejor guión: Los versos del olvido de Alireza Khatami (Francia).
    Mejor cortometraje: Gros Chagrin de Céline Devaux (Francia).

    Premios de la crítica. FIPRESCI

    Competición: Ex Libris. The New York Public Library de Frederick Wiseman (EE.UU.).
    Resto de secciones: Los versos del olvido de Alireza Khatami presentada en Orizzonti (Francia).

    Venice Classics

    Mejor filme restaurado: Masacre (Ven y mira) de Elem Klimov (URRS, 1985).
    Mejor documental sobre cine: The Prince and the Dybbuk de Elwira Niewiera y Piotr Rosolowski (Polonia).

    Leones de Oro Honoríficos a su carrera

    Robert Redford
    Jane Fonda
    Premio Jaeger-Lecoultre: Stephen Frears
      
    Giornate degli Autori – Venice Days

    Mejor película: Candelaria de Jhonny Hendriz Hinestrosa (Colombia).
    Premio del público BNL: Ga’agua – Longing de Savi Gabison (Israel).

    Semana de la Crítica

    Premio del público SIAE: Temporada de caza de Natalia Garagiola (Argentina).
    Premio Verona Film Club: Team Hurricane de Annika Berg (Dinamarca).
    Premio a la mejor contribución técnica: Les Garçons Sauvages de Bertrand Mandico (Francia).
    por EAM
    septiembre 10, 2017

    Palmarés de la 74ª edición de la Mostra de Venecia

    por EAM | septiembre 10, 2017

    Angels Wear White, Vivian Qu, China.

    La Mostra se rinde a Hollywood

    Line-up de la 74ª edición de la Mostra de Venecia.

    El director de la Biennale Alberto Barbera ha acaparado la atención de los focos esta mañana con el anuncio de la programación completa del Festival de Venecia. Ahondando en el modelo de pasadas ediciones, su equipo ha apostado muy fuerte por hacerse con las premieres mundiales de cintas anglosajonas que deberían dominar la próxima temporada de premios, al pasar luego la mayoría por Telluride y/o Toronto. Hablamos de los nuevos trabajos de Alexander Payne, George Clooney, Guillermo del Toro, Darren Aronofsky, Andrew Haigh o Martin McDonagh, todos con un hueco en competición, junto a otros pesos pesados como Hirokazu Koreeda, Abdellatif Kechiche o Frederick Wiseman. Sin duda un listado de ensueño que a priori supera con creces el del pasado Cannes. Fuera de competición se podrá ver también lo nuevo de Stephen Frears, Lucrecia Martel, Michaël R. Roskam o incluso Fernando León de Aranoa, con su filme sobre Pablo Escobar protagonizado por Javier Bardem y Penélope Cruz. Estas son solo unas de las pocas estrellas que pisarán la alfombra roja del Lido, junto a Jennifer Lawrence, Matt Damon o el antes citado Clooney, entre otros. Lo único malo de tanto relumbrón es que las secciones paralelas han quedado un tanto deslucidas, pese a la insistencia de Barbera por darles relevancia alargando su repaso en la conferencia de prensa. Estamos en cualquier caso ante una programación casi inabarcable, que seguramente traerá quebraderos de cabeza a los que asistan al certamen fechado entre el 30 de agosto y el 9 de septiembre. Se lo contaremos entonces en EAM.

    VENEZIA 74

    Human Flow, Ai Weiwei, China.
    mother!, Darren Aronofsky, Estados Unidos.
    Suburbicon, George Clooney, Estados Unidos.
    La forma del agua (The Shape of Water), Guillermo del Toro, Estados Unidos.
    L’insulte, ZIad Doueiri, Francia, Líbano.
    La Villa, Robert Guediguian, Francia.
    Lean on Pete, Andrew Haigh, Reino Unido.
    Mektoub, My Love: Canto Uno, Abdellatif Kechiche, Francia.
    The Third Murder, Koreeda Hirokazu, Japón.
    Jusqu’a la Garde, Xavier Legrand, Francia.
    Ammore e Malavita, Hermanos Manetti, Italia.
    Foxtrot, Samuel Maoz, Israel.
    Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, Martin McDonagh, Estados Unidos.
    Hannah, Andrea Pallaoro, Italia.
    Downsizing, Alexander Payne, Estados Unidos.
    Angels Wear White, Vivian Qu, China.
    Una Famiglia, Sebastiano Riso, Italia.
    First Reformed, Paul Schrader, Estados Unidos.
    Sweet Country, Warwick Thornton, Australia.
    The Leisure Seeker, Paolo Virzi, Italia.
    Ex Libris - The New York Public Library, Frederick Wiseman, Canadá.

    por Ignacio Navarro
    julio 27, 2017

    Programación completa de la 74ª edición de la Mostra de Venecia

    por Ignacio Navarro | julio 27, 2017

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