El entrañable trotskista
crónica de la novena jornada de la 67ª edición del Festival de Cannes
Críticas: Jimmy's Hall (Ken Loach), The Search (Michel Hazanavicius), Respire (Mélanie Laurent)
Cold in July (Jim Mickle)
Cantos de sirena en Cannes, quedan las últimas propuestas. Entre restaurantes de comida rápida y Red Bulls uno tira de la reserva de energía que queda para seguir adelante. Hoy el día comenzó con un asiduo del certamen. Ken Loach abría la jornada con
Jimmy's Hall, una propuesta convencional dirigida con el clasicismo formal habitual del director y un socialismo discursivo marca de la casa. Loach aleccionaba y mantenía viva la memoria irlandesa redundando en las articulaciones de su Palma de Oro El viento que agita la cebada. Pero lo hacía sin levantar ningún entusiasmo. Por su parte, Hazanavicious descubría la farsa detrás de sí mismo. Un cineasta con talento para la imitación formal pero carente de una identidad propia que estrenaba en Sección Oficial la vergonzosa
The Search. Una obra con el espíritu de un Spielberg mancillado, manipuladora y refugiándose en su falso afán concienciador que ha despertado con toda la razón los desaires de la crítica aquí presente. Por fortuna, ahí estaba Mélanie Laurent para salvar el desaguisado. Su segundo filme,
Respire, componía una ambigua relación de dependencia emocional en base a una dirección sutil, que destacaba por sus breves destellos de genio y por el tratamiento del tema, con el tacto y el acierto de alguien que lo conoce. Fue la mayor sorpresa del día, y para un servidor, una de las inesperadas joyas que ha dado esta edición de Cannes. Una lástima que Jim Mickle no terminara de rematar la faena porque
Cold in July se veía más divertida de lo que al final acabó resultando. Amparado en un cúmulo de referencias ochenteras que para algunos cineastas parecen justificar la ausencia de ingenio,
Cold in July no resultó todo lo cómplice que hubiera querido. Su director ya había dado interesantes muestras de género en el pasado y este estreno en Cannes, con Michael C. Hall y Sam Shepard, parecía presagiar un salto cualitativo importante pero, aunque hay algunos hallazgos formales, está lejos de ser un ejercicio sólido.