Las 10 mejores películas de Tony Scott
Clasificamos la filmografía de uno de los mejores directores de cine de acción.
No tuvo las cosas fáciles el británico Tony Scott (1944) para hacerse un hueco como director dentro de la competitiva maquinaria de Hollywood. Las comparaciones son odiosas y, para cuando Scott consiguió debutar con la cinta de terror
El ansia (1983), su hermano Ridley ya se había consolidado como brillante realizador gracias a tres obras tan importantes como
Los duelistas (1977),
Alien, el octavo pasajero (1979) y
Blade Runner (1982). Formado en el London Royal College Of Art y con una amplia trayectoria en anuncios publicitarios, Tony Scott supo sobreponerse al fracaso de su ópera prima (hoy convertida en título de culto) gracias a la oportunidad brindada por los exitosos productores Jerry Bruckheimer y Don Simpson para ponerse al frente de dos triunfos comerciales de la talla de
Top Gun (1986) y
Superdetective en Hollywood 2 (1987), que posicionaron al director como un valor seguro de cara a la taquilla. Él fue uno de los mejores artesanos del denominado blockbuster, poseedor de un estilo muy pronunciado (estética de videoclip, montaje rápido, fotografía saturada y mucha parafernalia visual, algo así como un antecedente de Michael Bay), criticado por muchos pero siempre cumplidor. Tras el fiasco de
Revenge (1990), su violento acercamiento al thriller romántico, intentó repetir la fórmula del éxito de
Top Gun en
Días de trueno (1990), nuevo vehículo de lucimiento para Tom Cruise en el que este cambiaba los aviones por las carreras de coches. Los resultados no fueron los esperados pero, después de apuntarse un buen tanto con la cinta de acción
El último Boy Scout (1991), protagonizada por Bruce Willis, Scott dirigió su mejor película,
Amor a quemarropa (1993), sobre un guion de Quentin Tarantino.
A partir de ahí, Tony Scott entró en una etapa aún más comercial, que coincide con su primera colaboración son su actor fetiche, Denzel Washington. Juntos rodarían cinco títulos a cuál más taquillero:
Marea roja (1995),
El fuego de la venganza (2004),
Déjà Vu (2006),
Asalto al tren Pelham 123 (2009) –remake del clásico
Pelham 1,2,3 (Joseph Sargent, 1974), coprotagonizado por John Travolta– e
Imparable (2010), última película del cineasta. No fue la única estrella con la que trabajó. Tuvo a sus órdenes a Robert de Niro y Wesley Snipes en el rutinario thriller psicológico
Fanático (1996), a Will Smith en la aventura de acción tecnológica
Enemigo público (1998), a Brad Pitt y Robert Redford viviendo un tenso duelo interpretativo en la cinta de espionaje
Spy Game (2001) y a Keira Knightley en uno de sus proyectos más personales,
Domino (2005), donde llevó al cine la turbulenta vida de Domino Harvey, hija del actor Laurence Harvey y amiga personal del propio Tony Scott. La joven, perteneciente a la alta sociedad, había abandonado su prometedora carrera de modelo para dedicarse al peligroso oficio de cazarrecompensas, antes de morir a los 35 años, justo cuando Scott rodaba su película. Triste final para la que el realizador consideraba un "espíritu libre". También él abandonó este mundo de manera prematura, quitándose la vida en 2012, a la edad de 68 años. No fue un hombre que ambicionara entrar en la Historia del Cine como sí lo hizo su hermano mayor con un puñado de títulos, pero sí un más que competente artesano que sabía perfectamente lo que su audiencia esperaba de él y lo entregaba con absoluta profesionalidad. El cine de Tony Scott era sinónimo de entretenimiento bien facturado y casi siempre rentable. Dejó una carrera no demasiado extensa pero sí lo suficientemente interesante como para que merezca un repaso por las 10 obras más destacadas de su filmografía.