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    Robert Redford en The Natural
    Robert Redford en EL MEJOR, de Barry Levinson.

    You get on base, we win. You don't, we lose. And I hate losing, Chavy. I hate it. I hate losing more than I even wanna win, espetaba Billy Beane (Brad Pitt) en el comienzo de Moneyball, rompiendo las reglas, probablemente la mejor película sobre béisbol de la Historia del Cine donde no aparecía en pantalla ni un solo partido, ni un solo cliché competitivo. Pese a ser el Deporte de Norteamérica, el béisbol tradicionalmente no ha sido bien tratado por el séptimo arte. Muy pocos directores de nivel se han atrevido a retratar de una manera u otra el sudor, el dolor y el amor sobre ese tapete en forma de diamante. Nos tendríamos que remontar a los años cuarenta para encontrar las primeras muescas de calidad. El firmante, Sam Wood, artesano de la MGM que vivió su momento de gloria con trabajos que funcionaban como vehículos de lucimiento para estrellas como Gary Cooper (El orgullo de los Yanquis) o James Stewart (The Stratton Story). Wood, como pionero oficioso, dio paso a cineastas como Robert Mulligan, Barry Levinson, Tony Scott, Clint Eastwood y Bennett Miller, autor de la mentada Moneyball, que se acercaron con mayor o menor fortuna a un subgénero deportivo copado de propuestas familiares y comedias que tuvieron su cénit al comienzo de los años 90. La influencia del béisbol en Europa, pese a formar parte algunas de sus variantes de los planes predeportivos de los currículums educativos del viejo continente, ha sido nimia. Una circunstancia que ha contribuido a la minusvaloración del cine que representa esta modalidad; en contraposición al football, que, aunque a regañadientes, ha gozado de una mayor aceptación en pantalla gracias a series como Friday Night Lights. Así pues, rompemos un bate en favor de este deporte con un vídeo que recopila sus grandes momentos en el cine. La pieza está creada por editor canadiense Sommerset y que pueden ver a continuación.

    Listado de películas en orden cronológico:

    El orgullo de los Yankis (The Pride of the Yankees, Sam Wood, 1942).
    The Stratton Story (Sam Wood, 1949).
    El precio del éxito (Fear Strikes Out, Robert Mulligan, 1957).
    Muerte de un jugador (Bang the Drum Slowly, John Hancock, 1973).
    Los Bingo Long, equipo de estrellas (The Bingo Long Traveling All-Stars, John Badham, 1976).
    Los picarones (Bad News Bears, Michael Ritchie, 1976).
    El mejor (The Natural, Barry Levinson, 1984).
    Ocho hombres (Eight Men Out, John Sayles, 1988).
    Campo de sueños (Field of Dreams, Phil Alden Robinson, 1989).
    Los búfalos de Durham (Durham, Ron Shelton, 1988).
    Una mujer en la liga (Major League, David S. Ward, 1989).
    El ídolo (The Babe, Arthur Hiller, 1992).
    Ellas dan el golpe (A League of Their Own, Penny Marshall, 1992).
    Mr. Baseball (Fred Schepisi, 1992).
    The Sandlot (David M. Evans, 1993).
    El novato del año (Rookie of the Year, Daniel Stern, 1993).
    El cazatalentos (The Scout, Michael Ritchie, 1994).
    Cobb (Ron Shelton, 1994).
    Tres granujas en la liga (Major League 2, David S. Ward, 1994).
    Fanático (The Fan, Tony Scott, 1996).
    Entre el amor y el juego (For the Love of the Game, Sam Raimi, 1999). 
    61 (Billy Crystal, 2001).
    El novato (The Rookie, Clint Eastwood, 2002).
    A tres golpes de la fama (Mr. 3000, Charles Stone III, 2004).
    Amor en juego (Fever Pitch, Peter Farrelly, Bobby Farrelly, 2005).
    Sugar: Carrera tras un sueño (Sugar, Anna Boden, Ryan Fleck, 2008).
    Moneyball: rompiendo las reglas (Moneyball, Bennett Miller, 2011).
    Golpe de efecto (Trouble with the Curve, Robert Lorenz, 2012).
    42 (Brian Helgeland, 2013).



    Tracklist

    The Star Spangled Banner - Jaqueline Schwab.
    Centerfield - John Foggerty.
    The Mighty Rio Grande - This Will Destroy You.
    The Natural - The City of Prague Philharmonic.
    por Emilio M. Luna
    junio 22, 2016

    Baseball on film

    por Emilio M. Luna | junio 22, 2016

    Contrario a ciertas creencias prejuiciosas, la animación forma parte integral del desarrollo de la cinematografía desde su invención, y ha ido de la mano con las demás técnicas a lo largo de la historia. El avance de la tecnología ha permitido innovar en los métodos empleados en este género, consolidando estudios como Pixar, pioneros en el uso del CGI. Sin embargo, existen otras propuestas, menos conocidas y más arriesgadas en sus intenciones y su modo de trabajar. Es el caso del estudio Laika, un grupo de animadores que han apostado por un uso, digamos, sincrético, de todas las herramientas de las que disponen. Formada hace diez años por Phil Knight tras la adquisición de Vill Vinton Studios, se especializó en el uso del Stop Motion. Quien llegase a pensar que podría parecer casi un anacronismo en los tiempos actuales, resultó equivocado. La primera película de Laika contó con la inestimable ayuda de Henry Selick, director de Pesadilla antes de navidad. Los mundos de Coraline (2009) utilizó la vieja técnica de animación con un preciosismo sin precedentes y, además, contó con la novedad de ser filmada en 3D estereoscópico. La nominación al Óscar dio un espaldarazo a Knight para continuar con este proyecto. Su siguiente trabajo, ParaNorman (2012) obtuvo una cálida acogida por el público y la crítica, ganando premios en el New York Film Critics Circle Awards o el National Board of Review. De nuevo, el filme ofrecía una curiosa mezcla de tecnología punta y trabajo manual: se emplearon impresoras 3D en color para crear las animaciones faciales de los personajes. La historia, al igual que Coraline, mezclaba eficazmente la comedia familiar, ciertos elementos adultos de terror y un particular sentido del humor —al fin y al cabo, Sellick trabajó codo a codo con Tim Burton—. Tras Los Boxtrolls, el estudio está a punto de estrenar Kubo and the two strings (2016), su producción más ambiciosa hasta la fecha, que ofrece una técnica de animación muy depurada y, nuevamente, la mezcla de lo artesanal con los avances de la era digital. Laika cumple diez años quizás con menos reconocimiento del que debería otorgársele. Sin embargo, su estimulante trabajo, perfectamente capaz de rivalizar con el gigante de Disney, propone un camino distinto en cómo hacer las cosas y un esfuerzo enorme para cuidar cada detalle, creando un sólido conjunto con identidad propia. En palabras de Travis Knight: «Somos ingenieros, urbanistas, electricistas y aventureros. Somos un apasionado grupo de los detalles más pequeños ayudan a contar historias más grandes».

    por Luis Enrique Forero Varela
    abril 05, 2016

    10 años de Laika Animation

    por Luis Enrique Forero Varela | abril 05, 2016

    El próximo 11 de febrero se proyectará por primera vez, dentro del marco de la 66ª Berlinale, la 17ª película de Joel & Ethan Coen, Ave, César! Todo un acontecimiento que demuestra que una de las grandes parejas de la Historia del Cine poco entiende de temporada de premios o reconocimientos exhibiendo casi en temporada baja y sin aspirar a galardón alguno. El filme, que llegará a las salas comerciales el 19 del mismo mes, tanto en Estados Unidos como en España, parece portar todas las constantes coenianas: humor negro, descripción cultural de la Norteamerica contemporánea y un sinfín de autorreferencias. Unos estilemas que los han convertido en una rara avis dentro del cine independiente americano, casi un subgénero en sí mismos. A continuación, les presentamos un homenaje que repasa sus 16 títulos anteriores durante treinta años de carrera.

    Filmes
    Sangre fácil, Blood Simple (1984).
    Arizona Baby, Raising Arizona (1987).
    Muerte entre las flores, Miller's Crossing (1990).
    Barton Fink (1991).
    El gran salto, The Hudsucker Proxy (1994).
    Fargo (1996).
    El gran Lebowski, The Big Lebowski (1998).
    O Brother, Where Art Thou? (2000).
    El hombre que nunca estuvo allí, The Man Who Wasn't There (2001).
    Crueldad intolerable, Intolerable Cruelty (2003).
    The Ladykillers (2004).
    No es país para viejos, No Country for Old Men (2007).
    Quemar después de leer, Burn After Reading (2008).
    Un tipo serio, A Serious Man (2009).
    Valor de ley, True Grit (2010).
    A propósito de Llewyn Davis, Inside Llewyn Davis (2013).

    Música
    S.O.B. - Nathaniel Rateliff & The Night Sweats
    House of the Risin' Sun - Bob Dylan




    Fuente: SomersetVII.
    por EAM
    febrero 03, 2016

    Caleidos | 30 años de hermanos Coen

    por EAM | febrero 03, 2016

    Blackstar es el primer single de su último disco homónimo. El cortometraje-videoclip está creado por Johan Reneck, uno de los directores regulares de Breaking Bad.

    Hemos quedado huérfanos de David Bowie, uno de los intérpretes y compositores de pop-rock más queridos, y que más ha influenciado, en las últimas décadas. Se le recordará por sus álbumes de los años 70, por The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972) y por Low (1977), o por temas como “Space Oddity” (1969), “Life on Mars” (1971) o “Ashes to Ashes” (1980). Pero, sobre todo, David Robert Jones será recordado por haber sido un artista nato de inagotable talento que, como Andy Warhol, supo entender como pocos el mundo en el que vivía, la paulatina transmutación del creador en histrión en una realidad donde la fama dependía menos del genio que de la habilidad para mostrarlo. No en vano, Bowie desarrolló también una carrera como actor, dejando en la retina de varias generaciones sus emblemáticas apariciones en El ansia (1983) de Tony Scott, Feliz Navidad, Mr. Lawrence (1983) de Nagisa Ôshima, Dentro del laberinto (1986) de Jim Henson, La última tentación de Cristo (1988) de Martin Scorsese o Basquiat (1996) de Julian Schnabel. Y es que este creador polifacético encarnó como pocos la figura de la estrella contemporánea, esa que Dan Graham catalogó, no sin cierta ironía, como la sublimación de los impulsos de una masa sumida en el inmenso escaparate de los medios de comunicación; en definitiva, los nuevos dioses de una sociedad materialista, superficial y efímera. Siempre reinventándose a sí mismo, heredero de una belleza y elegancia masculinas nacida con el dandismo burgués, inquieto, exhibicionista y brillante, tan contradictorio como solamente pudo haberlo sido un personaje público en el tránsito de nuestros siglos XX y XXI, muere, en fin, un ser humano que devino mucho más que el padre de algunas de las canciones más memorables y hermosas de nuestra época, al convertirse, ya de aquí a la eternidad, en un auténtico icono pop.

    por Elisenda N. Frisach
    enero 11, 2016

    Caleidos | ★ por David Bowie & Johan Reneck

    por Elisenda N. Frisach | enero 11, 2016

    Tres años han transcurrido desde que Adele se alzó con el Óscar por el magistral tema homónimo para la película Skyfall (2012, vigésimo tercer filme de James Bond) y cuatro desde la publicación de su último álbum (titulado sencillamente 21 en referencia a la edad de la intérprete, el primero se llamó 19), uno de los discos más aclamados y populares de la historia. A sus veintisiete años, Adele es una de las grandes estrellas del panorama musical actual, con lo que la expectación creada por su nuevo LP, 25, no podría ser mayor. Y el primer adelanto no ha decepcionado: Hello posee la combinación de melancolía y potencia que caracterizan a la cantante británica y viene envuelta por un seductor videoclip dirigido por otro jovencísimo gran talento: el cineasta canadiense Xavier Dolan, ganador del Premio del Jurado de Cannes por Mommy (2014), una de las cintas más especiales que han pasado recientemente por la cartelera. Se trata del primer vídeo musical de la historia grabado con cámaras IMAX, lo que se traduce en una altísima calidad técnica que desemboca en una sobrecogedora belleza.

    Tras debutar en 2009 con la fascinante Yo maté a mi madre, Dolan no ha dejado de sorprender a sus —cada vez más— admiradores con películas ya convertidas en obras de culto como Los amores imaginarios (2010), Laurence anyways (2012) y Tom à la ferme (2013). Entre esta última y la mencionada Mommy, impactó al mundo con el videoclip del tema College boy, de Indochine, una durísima crítica al acoso escolar que presenta a un joven (Antoine Olivier Pilon, protagonista de Mommy) crucificado por algunos de sus compañeros mientras el resto se limita a taparse los ojos. Rodado en blanco y negro con el formato cuadrado de Laurence anyways y el lóbrego tono de Tom à la ferme, el video estuvo en el punto de mira del Consejo Superior del Audiovisual francés a raíz de su dureza, lo que obligó al realizador a enviar una carta abierta explicando que nada hay gratuito en su obra, ya que la violencia reflejada es necesaria para hacer llegar su importante mensaje a quienes deben recibirlo. Al final, la polémica no hizo sino impulsar la difusión del video; y quizá precisamente gracias a ella contactó el equipo de Adele con él.

    Co-escrita entre Adele y Greg Kurstin, Hello es una canción perfecta para sacar lo mejor de Xavier Dolan, cuya laureada Mommy está presente en todo el vídeo. Consciente de que Adele no necesita abalorios teatrales para llenar la pantalla, el realizador ha optado por una puesta en escena relativamente sencilla que retrata a la intérprete en una casa abandonada desde la que trata de localizar a un antiguo amor para pedirle perdón por romperle el corazón. Plagada de miradas intensas plasmadas en evocadores tonos sepia, la obra sobrepasó los diez millones de visitas en sólo unas horas y es ya una tendencia mundial. «Siento haber tardado tanto, pero entre medias sucedió la vida», explicó Adele en una carta abierta a sus fans en relación al tiempo que le ha llevado la creación de su tercer álbum; normal: esa vida incluye a su primer hijo, Angelo Konecki, fruto de su relación con Simon Konecki. Pero la espera ha merecido la pena, y Hello supone un triunfo tanto para ella como para Dolan, quien ya está preparando dos nuevas (y esperadísimas) películas: It’s only the end of the world (2016) y The death and life of John F. Donavan (2017), ambas con estrellas femeninas de la talla de la cantante británica: las francesas Marion Cotillard y Léa Seydoux en la primera; las estadounidenses Jessica Chastain y Susan Sarandon en la segunda. Para ser un veinteañero triunfador sólo hace falta talento y ganas de explotarlo; y de eso Adele y Dolan andan sobrados.
    por Juan Roures
    octubre 25, 2015

    Caleidos | Hello, por Xavier Dolan

    por Juan Roures | octubre 25, 2015

    Una cámara sumergida avanza en contrapicado, enfocando las piernas tambaleantes de unos nadadores incautos, mientras dos notas repetitivas confirman la sensación de amenaza. El plano subjetivo del gran cazador marino es el más célebre de Tiburón (Jaws, Steven Spielberg, 1975), y puede que efectivamente sea su hallazgo más destacable, pero no se queda atrás el resto de la técnica de la película. Ésta, que inauguró el blockbuster moderno y redefinió el thriller veraniego, suele incitar análisis y discusiones que se mueven en el nivel de la producción o la narración. En la perspectiva “macro”, podríamos decir. Sin embargo, desde un punto de vista “micro”, si uno se fija en cómo están planificadas y rodadas las escenas individualmente consideradas, también se encuentra mucho material digno de estudio. Esto es lo que nos recuerda este vídeo de unos 30 minutos, montado por el cinéfilo manifiesto y ocasional cineasta Antonios Papantoniou. El mismo se centra en 9 escenas del filme antedicho, desglosando las posiciones y ángulos de la cámara, los cortes y las intenciones, en un recorrido que se antoja bastante provechoso para apreciar más si cabe la cinta de Spielberg, aún cuando tampoco se revele nada rompedor ni se exponga una tesis llamativa.

    Lo que quizás sí es llamativo es que la característica que mejor define el estilo de este director, el dinamismo, fuera tan apreciable desde el inicio de su carrera. En obras posteriores ha ido depurando y a la vez cargando los movimientos de cámara y las trabajadas composiciones, holgados presupuestos mediante. Pero ya en Tiburón, con la ayuda de una Dolly bien empleada en decorados ricos en detalle, consigue dotar de gran fluidez y profundidad a cada secuencia. Renunciando a cortes innecesarios y alargando la duración de las tomas, aunque sin llegar a ostentosos planos secuencia, se apoya en la organicidad de los actores para ir cambiando, siempre con justificación dramática, el punto de vista o el emplazamiento. El video compara en alguna ocasión este estilo con el de Polanski, aunque este último suele reforzar la sensación de claustrofobia mediante encuadres más cerrados. En el cine de Spielberg los planos respiran más: los actores parecen salir más libremente de campo, y los tamaños son menos fijos y más flexibles. La comparación es en cualquier caso interesante porque revela que la frecuente acusación de ligereza comercial que se le vierte a este último es infundada, si se contrasta con su madura elaboración técnica. En definitiva, sirva este recomendable vídeo para defender el lugar de Spielberg entre los más grandes, a todos los niveles | Ignacio Navarro Mejía (Madrid).

    por Ignacio Navarro
    febrero 21, 2015

    Impresionante shot by shot de Tiburón (1975) de Steven Spielberg

    por Ignacio Navarro | febrero 21, 2015

    Cannes 2014 | Jean-Luc Godard presenta 'Adiós al lenguaje'

    por Emilio M. Luna | mayo 21, 2014
    Street of Dreams, de Martin Scorsese

    Con una exquisita fotografía en blanco y negro de Peter Lindbergh y una refinadísima y sugestiva dirección de Martin Scorsese, Street of Dreams es algo más que un anuncio para el perfume “The One” de Dolce & Gabanna. Es una bella pieza cinematográfica que trasciende los límites de spot publicitario para convertirse en una maravilla audiovisual en miniatura, en puro cine, en magia a 24 fotogramas por segundo. La elegancia clásica de Scarlett Johansson y Matthew McConaughey, más estrellas que nunca, nos lleva de paseo por el West Village de Nueva York mientras la canción “Il Cielo una Stanza” de Mina nos transporta a la Italia del Fellini más romántico. Es la Calle de los Sueños, ese lugar en el que se reencuentran los amantes, donde los recuerdos son capaces de trasladar edificios enteros de sitio y en el que uno desearía quedarse perdido para siempre, con la mejor compañía y sin la necesidad de un mañana. Evocador hasta el paroxismo, Street of Dreams es mucho más que una forma cara de hacernos comprar perfume; son dos minutos y medio de cinefilia concentrada, de clasicismo bien entendido y elegancia. Disfrutadlo.

    por Unknown
    enero 12, 2014

    Caleidos | Street of Dreams, de Martin Scorsese

    por Unknown | enero 12, 2014

    Un primer plano de Van Damme con los ojos cerrados. Voz en off: “He tenido mis subidas y bajadas. Mi ración de carreteras con baches y vientos fuertes. Eso es lo que me ha hecho ser lo que soy hoy. Ahora estoy aquí delante de vosotros. Lo que veis es un cuerpo trabajado a la perfección. Un par de piernas diseñadas para desafiar las leyes de la física. Y una mente preparada para lograr la más épica de las aperturas”. La cámara se va alejando y vemos a Van Damme de pie sobre los espejos retrovisores de dos camiones que van hacia atrás. Los ojos como platos. De fondo, la música de Enya: “¿Quién puede decir a dónde nos lleva el camino? ¿Dónde el día fluye? Sólo el tiempo…”. Y nuestras bocas abiertas: el belga comienza a hacer una de sus míticas aperturas frontales, uno de sus rasgos más característicos y uno de los motivos por los que se hizo tan popular a finales de los ochenta. Y lleva la acrobacia hasta el final, consiguiendo una de las imágenes más bellas e impactantes que hemos visto este año en las pantallas de nuestros ordenadores.

    Se trata de un spot publicitario de Volvo que pretende demostrar la estabilidad de la dirección de sus nuevos camiones. Rodado en una sola toma después de tres días de ensayos, en el inactivo aeropuerto de Ciudad Real, el vídeo se ha convertido en uno de los fenómenos virales más contundentes de los últimos meses. De hecho, se ha convertido en la campaña publicitaria de una marca de coches más vista de la historia, superando el anuncio de Volkswagen protagonizado por un pequeño Darth Vader en 2011. En estos momentos, la suma de visionados en la red asciende a más de 60 millones. El director del anuncio, Andreas Nilsson, dice que no hay trucos en la proeza de Van Damme y que tan solo tuvieron que eliminar por ordenador unos arneses que sujetaban al actor para evitar que cayera al suelo en caso de que algo fallara. Pero nada falló. Y ahora Jean-Claude Van Damme vuelve a estar en boca de todos. Bravo.

    por Unknown
    diciembre 16, 2013

    Caleidos | The Epic Split

    por Unknown | diciembre 16, 2013

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