Repunta el festival de la mano de una película muy esperada,
Mr. Turner [
crítica Cannes], el regreso tras las cámaras de Mike Leigh cuatro años después de su última creación,
Another Year. El entusiasmo de la crítica se dirigió, más que hacia el largometraje en general, hacia el extraordinario trabajo de su protagonista, el británico Timothy Spall (conocido en nuestro país sobre todo por la franquicia
Harry Potter, pero visto también en películas como
El Discurso del Rey, The Damned United o el
Sweeney Todd de Tim Burton), cuya interpretación, presente en el 90% de la película, es de esas que marcan una carrera. A buen seguro que veremos a Spall presente en más de una terna de premios esta temporada —además del que ya recibió en Cannes—, empezando, por supuesto, por los BAFTA. Algo menos de entusiasmo despertó el nuevo trabajo de François Ozon,
Une nouvelle amie [
crítica TIFF y
crítica San Sebastián], considerada por muchos un bajón de nivel por parte del director francés respecto a sus dos anteriores y muy alabados trabajos,
En la casa (2012) y
Joven y bonita (2013). Frente a la expectación por dos directores de la talla de Leigh y Ozon, la tercera en discordia de los pases de prensa,
Madame Bovary (Sophie Barthes, 2014) [
crítica TIFF], poco pudo hacer por mantener el tipo y acabó pasando como la “pariente pobre” del día.
Entre los pases para el público, cabe destacar las presencias de hasta tres películas españolas en el día de ayer: además de
Musarañas (que cerraba su pase por el festival con su tercera proyección), pudieron verse
10.000 km (Carlos Marqués-Marcet, 2014) y
La Cueva (Alfredo Montero, 2014). La primera, que además contaba con el atractivo añadido para el público británico de tener a Natalia Tena como una de sus protagonistas, entusiasmó a la mayoría de público, y se espera que repita éxito en su siguiente proyección mañana a mediodía. En el caso de
La Cueva (muy aptamente retitulada aquí
In Darkness We Fall), ha cosechado opiniones muy divididas: en general ha gustado, y bastante, entre los aficionados al cine de género —no por nada se proyectaba dentro de la sección Cult, lo más parecido a un mini-Sitges que hay dentro del festival—, y en cambio no ha acabado de convencer al resto, que la ha tachado de “poco original” y de ser demasiado larga para lo que explica, a pesar de sus 80 minutos escasos de duración. Junto a las representantes hispanas cabe destacar también la francesa
Vie Sauvage (Cédric Kahn, 2014) [
crítica San Sebastián], que ha recabado buenas críticas pero del estilo “es buena porque yo quería que fuera buena”. La verdad es que todo el mundo esperaba bastante de la última película del director de
Roberto Succo, aun llegando de San Sebastián con críticas un punto decepcionantes. Los británicos, que a pesar de todo siguen valorando la cultura francesa como hermana, han querido darle a la oda al
perroflautismo de Kahn un empujón que, siendo sinceros, no merece demasiado, y el público en general pareció dar la razón a la crítica de San Sebastián al tildarla de “aburrida” y de vender unos valores equivocados (los anglosajones y su obsesión con los “valores”, ya sabéis).