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  • In sanguis veritas.
    The neon demon, de Nicolas Winding Refn.

    ¿Cuántos poetas se necesitan para elogiar a una ciudad?
    Paterson, de Jim Jarmusch.

    El castigo de Hedoné.
    La doncella, de Park Chan-wook.

    Especial Oscar Race 2017.

    Epicedio appassionato.
    Solo el fin del mundo, de Xavier Dolan.

    San Sebastián 2014 | Segunda jornada. Críticas: 'Una nueva amiga', 'Corazón en silencio (Silent Heart)', 'Black Coal' y 'Los tontos y los estúpidos'

    Bille August en San Sebastián

    Ozon y August, con el freno de mano

    Crónica de la segunda jornada de la 62ª edición del Festival de San Sebastián 2014

    Sin accesibilidad a la carpa Keler en modo free, a los periodistas no les queda más remedio que ir a las salas. Y eso que a cada hora hay un evento, un cóctel o una presentación acompañada por el pertinente servicio de catering. Hay colas, las butacas se completan en cuestión de minutos y no hay lugar para rezagados, sea cual sea el color de su tarjeta. Se nota el comienzo del certamen. Curiosos, visitantes y prensa ocasional. El primer fin de semana en un festival de este tamaño es una feria que, llegado el lunes, se irá disipando de forma paulatina. Esperemos que como este el calor húmedo, que azota desde primera hora de la mañana y te remarca que este evento es cuestión de tranquilidad y previsión.

    Algo que no transmitió Denzel Washington en el día de ayer. Como era de esperar, un terrible alboroto para ver uno de los símbolos de Hollywood. De su filme, ya hablamos en la noche: un Batman estilo exploitaiton que sigue provocando carcajadas una jornada después. Precisamente, este fin de semana se presenta en Estados Unidos. Promete ser un espectáculo la parrilla de prensa. Tras el señor Washington, las celebridades del día de hoy no atrajeron a demasiado público, solo al selecto. Bille August y François Ozon, dos de los pesos pesados del cine del viejo continente, quizá no tengan el tirón de sus parteners estadounidenses pero sus propuestas no suelen decepcionar. Al menos siempre cumplen los patrones pertinentes. Ambos luchan por una Concha de Oro que, tras su exhibición, no deberían conseguir. Trabajos interesantes pero muy lejos de su mejor forma.

    Por la tarde, la duda residía en asistir al pase de la esperada Autómata o a un cóctel de promoción de la tierra de un servidor, Extremadura. Pese a que la cinta de Gabe Ibáñez despertaba mucho curiosidad, la selección de ibéricos de presentación era una perfecta oportunidad de suavizar las apetencias de un famélico estómago siempre el último de la cola en esta vorágine donostiarra. Todo un ejercicio de santificación, sí. Un poco antes, turno para ver a la ganadora del Oso de Oro de la Berlinale, Black Coal, una interesante cinta de producción china que te mantiene pegado a la butaca sin apenas esfuerzo al igual que te proyecta a mitad de metraje a cualquier lado menos a una pantalla de cine. Como ven, no hay momento para la reflexión. Tan sólo estas pobres líneas, redactadas de paréntesis en paréntesis, desde aledaños y bancos. Cuesta acostumbrarse. O quizá, no. Son las divagaciones del afortunado.

    Une nouvelle amie (The New Girlfriend)

    Una nueva amiga

    Une nouvelle amie (The New Girlfriend).
    Dirigida por François Ozon.
    Reparto: Romain Duris, Anaïs Demoustier, Raphaël Personnaz.
    Francia, 2014
    DONOSTIA ZINEMALDIA | COMPETICIÓN

    Soy mujer | Si ayer True Detective copaba todas las crónicas en la manida, pero obligada, comparación con La isla mínima, hoy toca repasar todas las señas semánticas de Pedro Almodóvar a propósito de la presentación de la excitante Una nueva amiga. Comienza a no ser cómoda la inevitable comparación entre Ozon y el director manchego. Tanto que uno llega a cuestionarse qué tiene de homenaje y qué de crítica. El caso es que su nueva obra, que pasó sin brillo por el TIFF, la pudiera haber firmado nuestro director más internacional. Sobre todo, su brillante inicio con una presentación tan hermosa como magnética, articulada por la estupenda labor de su trío interpretativo: Romain Duris, Anaïs Demoustier y Raphaël Personnaz. Su prólogo, salvando las distancias, recuerda al de la maravillosa Up (2009); dulzura, inspiración y talento. Unos valerosos minutos que abren un primer tercio electrizante, muy inspirado, que sabe combinar drama y humor con una sensibilidad como sólo Ozon podría facturar. Una muestra rápida y genuina de la capacidad del cineasta francés. Lástima que el paso del minutero marque una narrativa a la baja, convirtiendo lo ocurrente en rutinario a golpe de decisiones poco acertadas y arriesgadas. Ese punto de reflexión y giro llega tras uno de los instantes (la escena del club nocturno) de mayor intensidad, donde el protagonista acepta su nueva condición y el director se entrega al folletín. El epílogo es el culmen a esta traición del autor galo a su propia idiosincrasia. Una oportunidad perdida, aunque, al menos, también disfrutable. La enésima cinta ligera de un Ozon siempre a medio gas. 65|100. | |

    Silent Heart

    SILENT HEART

    Stille hjerte (Corazón en silencio).
    Dirigida por Bille August.
    Reparto: Ghita Nørby, Morten Grunwald, Paprika Steen, Danica Curcic.
    Dinamarca, 2014
    DONOSTIA ZINEMALDIA | COMPETICIÓN

    Contención sin medida | 1998, llegaba a las pantallas españolas la nueva película del prestigioso y veterano director danés Bille August, ganador del Óscar y de la Palma de Oro de Cannes (en dos ocasiones: Pelle, el conquistador en 1988 y Las mejores intenciones, 1992). El título en cuestión era Smilla, misterio en la nieve (Smilla's Sense of Snow, 1997), un interesante filme de intriga que supuso la caída no sólo del director escandinavo, también de su protagonista: la pujante actriz británica Julia Ormond. Desde entonces, August ha intentado, sin mucho éxito, retornar a la senda del éxito de los años ochenta con producciones de diversa índole. Pese a su envidiable palmarés, el presente siempre prevalece y poco importa el currículum cuando tu valía la cuestiona el ahora. August no ha dado con la tecla de la reconducción, entregando propuestas de perfil bajo y relevancia casi nula.

    Con ello, Bille August vuelve a Donostia para demostrar que aún tiene mucho que decir en el panorama europeo. Lo hace con un drama sobre la eutanasia bastante aséptico, con el freno de mano echado pero que deja un buen sabor de boca. Principalmente, por la inmensa labor de sus actrices principales, Ghita Nørby y Paprika Steen, que se adueñan de la sala de estar de ese caserón donde se desarrollará una dolorosa fiesta de despedida. Como es habitual en el cineasta de Virum, como mero espectador, dejando la labor legislativa al público. August no se posiciona, simplemente ofrece una visión natural de un hecho bastante cuestionable. Y claro, ante el dolor, la platea se rebela tanto como se implica. El problema de esta Corazon en silencio es que todo resulta demasiado medido, con un conflicto bastante predecible, deudor de todos esos subproductos televisivos que rellenan la escaleta televisiva. El guion resulta átono y sin algún aporte nuevo para este subgénero melodramático. Un largometraje fallido pero también honrado. Es inevitable no acordarse de Oktober November de Gotz Spilmann que arribó el pasado año por estos lares. Sinceridad prescindible. 60|100. | |

    Black Coal, Thin Ice

    BLACK COAL

    Bai ri yan huo.
    Dirigida por Yinan Diao.
    Reparto: Liao Fan, Gwei Lun-mei, Wang Xuebing, Wang Jingchun.
    China, 2014
    PERLAS

    Balas de fogueo | Caída de párpados. No es el Actors Studio, es una sensación latente durante la proyección de la ganadora del Oso de Oro de Berlín. Todo un impacto negativo, inesperado y que aturde sobremanera tras los diversos avances publicados durante estos últimos meses. Black Coal, la segunda película de Yinan Diao, resulta un ejercicio narrativo molesto que cede toda responsabilidad al ego de un cineasta que dibuja un thriller sin pies ni cabeza con personajes que no despiertan ningún sentimiento de empatía. Hablar de virtuosidad técnica es una quimera durante las casi dos horas de duración de un filme que intenta rellenar su vacío con una simbología que, en definitivas cuentas, es nadería pretenciosa. Baja estofa cinematográfica, totalmente vacía y sin ningún elemento que invite a la reflexión.

    Tras la proyección de Violet, de Bas Devos, en Karlovy Vary, hablábamos de lo importante de la estética en el cine actual y la capacidad de ésta para transmitir sin necesidad de lenguaje convencionales. Así lo intenta Black Coal, repetiendo la fórmula de Un toque de violencia como método para desgranar la situación de una nación perdida entre corrupción y un capitalismo encubierto que ha disgregado de forma milkilométrica a los estratos que la componen. Diao nos presenta a un expolicía sin ningún tipo de carisma que busca la resolución de un caso que se extiende en dos periodos de tiempo. El enfoque resulta reiterativo y sobreactuado. Dos muescas por encima del habitual humor y drama asiático, donde lo patético y lo dramatúrgico van unido de la mano. Precisamente, la teatralidad de los roles expuestos elimina cualquier tipo de implicación por parte del espectador. Si atendemos a su secuencia final, uno no puede sentirse más insultado. Es el símbolo del whatever: todo vale, mira una pared en blanco y dime qué ves. 40|100. | ★★★ |

    Los tontos y los estúpidos

    Los tontos y los estúpidos

    Dirigida por Roberto Castón.
    Reparto: Roberto Álamo, Cuca Escribano, Fidel Betancourt, Aitor Beltrán.
    España, 2014
    Nuev@s director@s

    El teatro del cine | Roberto Castón ha aterrizado en los Nuevos Directores de San Sebastián con un experimento narrativo consistente en contar la historia mediante el ensayo de los intérpretes en plató con la lectura de guión a voz en off. El equipo llega a primera hora de la mañana, en la misma apertura: una imagen en blanco y negro, muda y en plano fijo abierto, que muestra el comienzo de jornada. La siguiente escena, ya en color, deja entrar el ruido de ambiente y las idas y venidas de los técnicos, mientras la cámara en mano juega al documentalismo del cine dentro del cine y a la veracidad del ambiente. El director y sus actores se sientan a la primera lectura de las escenas del día, y así, anunciamos el Acto I. Relato coral, alrededor de varios personajes: Lourdes, dependienta en un supermercado y cuidando de una madre enferma de cáncer; Mario, médico con un matrimonio a la deriva; Paula, su mujer, encaprichada con el compañero de clase de francés de su hija y, por último, Miguel, un chico gay reservado y hacia el que Lourdes se siente atraída. El enredo está bien dispuesto, pero el desarrollo no convence. Dividido en un total de 3 actos, a lo largo de una serie de escenas diversas, alternadas a lo largo del libreto, Castón cuenta el guión de “los tontos y los estúpidos” a través de estas prácticas, mostrando a cada uno de sus artistas meterse en situación, normalmente en un plano medio, enmarcados en la oscuridad del escenario, recortando sus siluetas mediante una iluminación de claro corte trágico.

    La idea se acerca a lo que Von Trier llevó a cabo en Dogville (2003), pues, como el danés, el director español ha creído que desnudando a la historia de decorado, y en este caso también de drama, uno puede seguir sintiendo el peso de una buena historia. Las motivaciones de Castón para tomar la decisión de contar así su película no parecen claras más allá de dar un sello autoral a un guión débil. La evolución de las líneas argumentales va desplomándose poco a poco, sobre todo la referente al matrimonio de Paula y Mario, que acaba convirtiéndose en un folletín de romances que, aunque intenta ser cómico, no lo consigue. De hecho, la poco inspirada comicidad es una de sus muchas taras, ya que el desgrane de todo el entramado dramático produce que ciertos gags no tengan fuerza y provoquen indiferencia. Los jóvenes, en cambio, transmiten mucha más frescura y su trama es más agradecida. Aún así, la amabilidad del libreto no salva un proyecto que se ve con desgana y al que cuesta aferrarse, ya que su director apenas da tregua y el espectador acaba agotado. La excentricidad formal se vuelve reiterativa y tal vez hubiera dado para un cortometraje interesante. Uno se pregunta hasta qué punto esto es un experimento genuino, o solo la forma de tapar los agujeros de una escritura mejorable. 40|100. | ★★ | Por Gonzalo Hernández.

    Emilio Luna
    Enviado especial a la 62ª edición del Festival de San Sebastián


    Rueda de prensa de Una nueva amiga



    Rueda de prensa de Una nueva amiga



    Rueda de prensa de Silent Heart


    Feelmakers

    1 comentarios:

    1. Gracias a la crítica, que me ahorro un bodrío de aquellos, ni si quiera me dignaré a ver el trailer o algo así, si hay algo que detesto es el pituto (palabra chilena para designar que algo se consigue por medio de conocidos/favores personales/influencias y no por méritos)

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