Stuka
Crónica de la octava jornada de la 71ª edición del Festival de Cannes.
Comenzamos la introducción de esta octava crónica hablando de aviones. Y no de unos aviones cualquiera, sino de los stuka. Es el sobrenombre con el que se conocían a los bombarderos Junkers Ju 87 de fabricación alemana, que causaron pavor en la II Guerra Mundial. Más allá que fueran una de las insignias del ejército nazi, o de su equipamiento balístico, los stuka alcanzaron la fama por un sonido que emitían justo cuando lanzaban su ataque: cayendo en picado buscando su objetivo. Dicho bramido provenía de su sirena, apodada la trompeta de Jericó, que infundía terror en las tropas de infantería francesas e inglesas. ¿Y por qué hablamos de esto?, pensarán. La respuesta se halla en el metraje de una de las mejores películas del festival,
The House that Jack Built. En ella, su protagonista, el Jack del título, habla de estas aeronaves como forma de imponer respeto de forma no visual, de cómo funciona el poder de sugestión en el ser humano a través de mecanismos tan simples. La referencia a Jericó tampoco es baladí, porque la caída de esta ciudad, que ahora forma parte de Cisjordania, es uno de los episodios más conocidos de la Biblia. Así pues, stukas, caída y terror. Tres sustantivos que acompañan a la personalidad y el presente emocional de Lars Von Trier. El inefable cineasta danés volvía a Cannes tras ocho años de destierro, debido a sus palabras a favor del nazismo en la edición de 2011, donde presentó
Melancolía. Desde entonces, una declaración de
persona non grata por parte de la organización, cruce de palabras y, finalmente, reconciliación. Una entente firmada con este trabajo que demuestra su inmenso talento, más allá de su carga polémica o de los titulares que complete. Pese a que su luz creativa entró en decadencia hace algo más de una década, Von Trier no solo sigue siendo parte importante del Festival de Cannes, sino también del cine europeo, demasiado pendiente que repetir patrones y cuestionar su propia existencia. La presentación fuera de concurso de su filme ha eclipsado a la competición, incluso la premiere de
Han Solo: Una historia de Star Wars. Eso solo lo pueden hacer los grandes. Von Trier lo es y lo será.
Prólogo: Emilio M. Luna.
Críticas de Han Solo: Una historia de Star Wars y Burning: Alberto Sáez Villarino.
Crítica de Mirai: Ignacio Navarro Mejía.
Críticas de Sofia y The Dead and the Others: Víctor Blanes Picó.