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    Mike Cahill
    Mike Cahill
    I Origins

    Miradas metafísicas

    Crónica de la tercera jornada de la 47ª edición del Festival de Sitges

    Aparte del recibimiento matutino de la lluvia, una conocida muy familiar del festival, nuestro tercer día en Sitges despierta con I Origins, la romántica incursión en el fantástico de Mike Cahill, y nos despide con la contundente y muy divertida The Guest, de Adam Wingard, una nueva vuelta a los 80, bajo el prisma de la posmodernidad, que en su resolución parece condensar y transformar unos referentes que resucitan bajo un cementerio de cartón piedra [crítica en EAM]. Entremedias, el posthumor de Taller Capuchoc, lo nuevo de Carlos Paidal y Miguel Noguera frente a la cámara nos dibuja una sonrisa para acabar abandonándonos en la nada, mientras que Montana nos sume en el más profundo de los letargos. Un poco de todo. Así es Sitges.

    por Anónimo
    octubre 07, 2014

    Sitges 2014 | Día 3. Críticas: 'I Origins', 'Taller Capuchoc', 'Montana', 'Pos eso'

    por Anónimo | octubre 07, 2014
    I Origins

    Falso positivo

    crítica a Orígenes (I Origins), dirigida por Mike Cahill, 2014

    Desde el punto de vista de un creyente, no hay nada mejor que un escéptico para probar la existencia de Dios, ya que éste invertirá todo el tiempo y los recursos de los que disponga en desmentir algo de cuya falsedad depende su existencia misma. Disculpe el lector que comencemos de manera tan ontológica, pero el nuevo “silogismo metafísico” de Mike Cahill, Orígenes (I Origins), parece probar con ese oxímoron científico que es la mecánica cuántica —hipotéticamente demostrable—, la existencia de la vida más allá de la muerte. Para conseguirlo, el director realiza una gran revisión bibliográfica de las teorías evolutivas de Darwin, del desarrollo del ojo, y de los pilares básicos de la ciencia que dejaron Einstein y Heisenberg, en los cuales se asienta la práctica totalidad conceptual de nuestro mundo contemporáneo. “Una partícula puede estar en un lugar, y en todos a la vez”, he ahí el concepto de omnipresencia expuesto de manera irrefutable. Obviamente, para probar de forma categórica una hipótesis de ese tipo hay que saber tergiversar ciertos postulados y dirigirlos hacia una interpretación que corrobore lo que se trata de explicar, de este modo, al igual que los creacionistas utilizaron la famosa prolepsis de Darwing concerniente a la complejidad del ojo humano para, sacándola vilmente de contexto, dar peso a su creencia espiritual, Cahill completa algunas de las nuevas conjeturas sobre la reencarnación ,con ciencia-ficción, para dar agilidad a una trama romántica que termina por ceder el rigor científico a una demagogia que, por otra parte, está bastante bien encaminada y gana enteros gracias a su originalidad y astucia.

    Para establecer la base argumental de la película, el realizador se ha servido del exitoso descubrimiento antropológico de National Geographic, en el que la famosa Afghan Girl fue encontrada, gracias a un proceso identificativo ocular, y fotografiada nuevamente 17 años después por McCurry, para protagonizar otra de las míticas portadas de la revista del marco amarillo. La trama sigue a Ian Gray, un físico estudiante de doctorado que, en una fiesta de Halloween, conoce a una misteriosa chica por la que se siente atraído instantáneamente gracias a sus ojos, que son la única parte de su cuerpo no cubierta por el disfraz que viste. Su atracción está fundamentada en la obsesión de Ian por fotografiar los ojos de desconocidos, un pasatiempo muy ligado a su trabajo como biólogo molecular especializado en el desarrollo ocular. Tras un encuentro sexual algo accidentado, la chica (cuyo nombre desconocemos hasta el momento) desaparece sin dejar rastro. Sin embargo, esos ojos tan atractivos llevarán al protagonista, por medio de un cartel publicitario, a reunirse de nuevo con la huidiza enmascarada, comenzando así una relación amorosa. Sofi, cuyo nombre se ha dado a conocer al tiempo que el resto de su rostro, dice haber mandado “psíquicamente” una serie de señales, bajo la repetición de la cifra 11, a Ian para que éste la encontrara. También asegura que ya se conocían de otra vida, por lo que de partida nos topamos con un claro ejemplo de esos polos opuestos que se atraen, mientras comienzan una cariñosa lucha por tratar de hacer entender al otro sus dispares puntos de vista sobre la existencia. El trabajo del protagonista consiste en demostrar fehacientemente la inexistencia de un ser superior. Para ello trata de desarrollar un ojo funcional en un gusano cuyo ADN sea compatible con el experimento. 

    por Alberto Sáez Villarino
    octubre 03, 2014

    Crítica | Orígenes

    por Alberto Sáez Villarino | octubre 03, 2014

    Joe Albany al piano

    Crónica de la segunda jornada de la 49ª edición de Karlovy Vary
    Críticas|
    Low Down, de Jeff Preiss ■
    I Origins, de Mike Cahill ■
    All Yours, de David Lambert ■
    The Dark Valley, de Andreas Prochaska ■
    Barbarians, de Ivan Ikic ■

    Esta segunda jornada ratifica que el KVIFF es un certamen hecho para el público. Sólo hay que ver los pases de prensa, casi desiertos, con medio centenar de acreditados a lo sumo en el Congress Hall. Fuera, máxima expectación. No cabe un alfiler en los aledaños del Thermal. Aquí poco importa el Mundial de Fútbol. Su selección nacional está atravesando un enorme bache –lejos queda el esplendor de los Nedved, Rosicky, Poborsky o Koller— y el equipo local, el FC Karlovy Vary, compite en la tercera división checa. Mejor dedicarse a las terrazas, las cervezas y, por supuesto, el cine. En este campo, el público agradece con aplausos las propuestas más convencionales. De este modo, cintas como Locke ayer u hoy I Origins han provocado amago de ovación y alguna que otra lágrima. En las secciones competitivas, muchos abandonos, algo de sorna con los subtítulos o las temáticas y cierta sensación de fatiga. Lo mismo ocurre con la nombrada prensa. Demasiada veteranía. Un sinfín de cabezazos y ningún atisbo de entusiasmo.

    Y eso que la sección oficial ha comenzado de la forma más agradable posible: con una tragicomedia belga titulada Je suis à toi, que ha dejado buenas sensaciones pese a un exceso de escenas homoeróticas bastante explícitas. Inmediatamente después, primer plato fuerte con la propuesta norteamericana Low Down. John Hawkes, Elle Fanning y Glenn Close encabezan este biopic de Joe Albany que venía precedido de una indiferente acogida en Sundance. Al mediodía, turno para la obra inaugural, I Origins, una nueva muestra de romantic sci-fi con algún socavón en su guion pero que deja un poso emocionante. Por la tarde, y posponiendo el largometraje de East for the West Rozkos por algo de descanso activo, dos películas más. La primera, la serbia Barbarians, típica muesca del catálogo de la sección eslava del evento. La segunda, el Western austríaco-alemán The Dark Valley (Das Finstere Tal) que ya pudo verse en la pasada entrega de la Berlinale y que suponía un entretenido cierre a este larguísimo segundo día.

    por Emilio M. Luna
    julio 06, 2014

    Karlovy Vary 2014 | Día 2. Críticas: 'I Origins', 'Low Down', 'All Yours', 'Varvari' & 'The Dark Valley'

    por Emilio M. Luna | julio 06, 2014

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