Joe Albany al piano
Crónica de la segunda jornada de la 49ª edición de Karlovy Vary
Críticas|
Low Down, de Jeff Preiss ■
I Origins, de Mike Cahill ■
All Yours, de David Lambert ■
The Dark Valley, de Andreas Prochaska ■
Barbarians, de Ivan Ikic ■
Esta segunda jornada ratifica que el KVIFF es un certamen hecho para el público. Sólo hay que ver los pases de prensa, casi desiertos, con medio centenar de acreditados a lo sumo en el Congress Hall. Fuera, máxima expectación. No cabe un alfiler en los aledaños del Thermal. Aquí poco importa el Mundial de Fútbol. Su selección nacional está atravesando un enorme bache –lejos queda el esplendor de los Nedved, Rosicky, Poborsky o Koller— y el equipo local, el FC Karlovy Vary, compite en la tercera división checa. Mejor dedicarse a las terrazas, las cervezas y, por supuesto, el cine. En este campo, el público agradece con aplausos las propuestas más convencionales. De este modo, cintas como Locke ayer u hoy I Origins han provocado amago de ovación y alguna que otra lágrima. En las secciones competitivas, muchos abandonos, algo de sorna con los subtítulos o las temáticas y cierta sensación de fatiga. Lo mismo ocurre con la nombrada prensa. Demasiada veteranía. Un sinfín de cabezazos y ningún atisbo de entusiasmo.
Y eso que la sección oficial ha comenzado de la forma más agradable posible: con una tragicomedia belga titulada Je suis à toi, que ha dejado buenas sensaciones pese a un exceso de escenas homoeróticas bastante explícitas. Inmediatamente después, primer plato fuerte con la propuesta norteamericana Low Down. John Hawkes, Elle Fanning y Glenn Close encabezan este biopic de Joe Albany que venía precedido de una indiferente acogida en Sundance. Al mediodía, turno para la obra inaugural, I Origins, una nueva muestra de romantic sci-fi con algún socavón en su guion pero que deja un poso emocionante. Por la tarde, y posponiendo el largometraje de East for the West Rozkos por algo de descanso activo, dos películas más. La primera, la serbia Barbarians, típica muesca del catálogo de la sección eslava del evento. La segunda, el Western austríaco-alemán The Dark Valley (Das Finstere Tal) que ya pudo verse en la pasada entrega de la Berlinale y que suponía un entretenido cierre a este larguísimo segundo día.