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  • Cine Alemán Siglo XXI
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    Filipinas
    Filipinas

    Desolación en la selva

    crítica de Cautiva | Captive, de Brillante Mendoza, 2012

    Ha caído la noche. Thérese Bourgoine camina en la arena de una las playas de la isla de Palawan llevando cartones que contienen biblias en su interior. No se escucha nada más que el silencio que esboza la tranquilidad nocturna y el golpeteo furtivo pero hermoso a la vez de las olas chocando con la orilla. De pronto un grito. Se rompe el silencio y empieza el verdadero infierno. Thérese es secuestrada con otras personas turistas y voluntarias que residen en la isla, por un grupo de terroristas islámicos capaces y dispuestos a todo. El pánico se apodera inmediatamente de aquellos humanos, cuyos sueños y esperanzas se ven truncados intempestivamente. Thérese llora, pero apenas es el inicio. Con esta intensa introducción, Brillante Mendoza, director de origen filipino que ya deleitó a muchos con sus producciones (y a mí, en especial, con esa maravillosa historia titulada Foster Child), nos entrega uno de sus últimos trabajos, una poderosa historia basada en hechos reales; un drama descarnado que manifiesta con mucha solicitud y sin ningún chantaje el secuestro de varias personas a manos del grupo Abu Sayyaf allá por el 2001. Mendoza nos inquieta desde el mismo inicio mostrando una inmensa capacidad de recreación de los hechos; su soltura y el movimiento de cámara consiguen enganchar al espectador y hacer que exista un claro y fuerte involucramiento hacia la historia, la cual baila entre los acontecimientos del día a día, desde el secuestro en el hotel hasta la liberación de los rehenes. Pero antes de que esto se produzca hemos sido testigos de una angustiosa odisea.

    por Unknown
    enero 12, 2014

    Crítica | Cautiva

    por Unknown | enero 12, 2014
    Metro Manila

    En los suburbios de la Esperanza

    crítica de Metro Manila | de Sean Ellis, 2013

    Llega esta semana a las carteleras una película que quizás pase inadvertida ante títulos con mayor presupuesto y promoción, pero que, sin duda alguna, es una de las pequeñas joyas que va a dejar este último tercio de 2013. Viene, además, avalada por el Premio del Público en la pasada edición del festival de Sundance o por ser la cinta seleccionada por Reino Unido para competir en la próxima edición de los Oscars. Metro Manila ya ya pasó por nuestro país el pasado mes de octubre en el marco de la Seminci, donde cosecho muy buenas críticas y fue injustamente ignorada por el jurado que no la incluyó en el palmarés final. Es el segundo gran paso en la carrera de su director, escritor y productor, el británico Sean Ellis, que sorprendiera en 2006 con la adaptación de su multipremiado cortometraje Cashback; un drama fantástico sobre las peripecias de un reponedor/pintor que podía controlar el espacio y el tiempo para llevar a buen puerto su obra. Entre medias de las dos aristas de su joven filmografía aparece The Broken, irregular thriller protagonizado por su compatriota Lena Headey que pasó sin ningún tipo de gloria por la cartelera UK. Ahora llega Metro Manila como si de una campanilla se tratara. Aquí no hay lugar para experimentos de director novel, hablamos de cine de categoría. Del nacimiento de un cineasta.

    Mucho ha evolucionado Ellis desde la gaseosa Cashback, no sólo en las formas sino en el contenido. Metro Manila tiene la ambición de querer contar algo más allá que una mera historia de vencidos, de atreverse a representar un crudo trasfondo a modo de denuncia. En ese sentido se desarrolla como una de esas películas de cine negro americanas de los años cuarenta, intensos thrillers con personajes ambiguos moralmente dentro de un universo perdido y contaminado. Ellis traslada la acción a Filipinas, a la megalómana urbe de Manila, habitada por cerca de doce millones de habitantes. Hasta ahí seguimos a una humilde familia que ha tenido que abandonar el campo para buscar fortuna en la gran ciudad. Sin embargo, el futuro no es como se espera, y después de reveses y engaños se verán obligados a sobrevivir de la mejor manera posible. Óscar, el padre y principal protagonista de la historia, aceptará un peligroso trabajo de conductor en una militarizada empresa de seguridad, mientras que la madre se verá obligada a ejercer de “camarera” en un antro de neón. Partiendo de una idea atractiva, la historia huye de todo sentimentalismo propicio, para convertirse en un intenso thriller en el que el misterio, la emoción y las (previsibles e imprevisibles) sorpresas, guardan un oscuro mensaje acerca de la condición humana. No hay lugar para el blanco o el negro en esta película que se aleja de narraciones maniqueístas para abordar la dualidad presente en la humanidad. Instantes que recuerdan a la cita de Hobbes “El hombre es un lobo para el hombre”, y cuándo se trata de sobrevivir, de salir adelante en medio de la crueldad de una gran ciudad como la representada, las cuestiones éticas se diluyen para pasar a segundo plano, cuando no desaparecen del todo.

    por Unknown
    noviembre 21, 2013

    Crítica | Metro Manila

    por Unknown | noviembre 21, 2013
    Norte, The End of History

    CUATRO HORAS DAN PARA MUCHO

    crítica de Norte, the End of History | Norte, hangganan ng kasaysayan, Lav Diaz, 2013

    48º Festival de Karlovy Vary

    En sus inicios el séptimo arte se manifestó sobre todo mediante breves experimentos que pretendían maravillar con la invención de la imagen en movimiento sin marear ni fatigar demasiado al alucinado espectador. Pero enseguida se incorporó una narrativa más convencional y se estableció progresivamente la duración media de una película en torno a la hora y media, estándar que sigue vigente en la actualidad. Con todo, como excepción que siempre existe a toda regla, prácticamente desde los inicios se produjeron igualmente filmes que desafiaban la capacidad de aguante de la vejiga humana y con ello la posterior máxime de Billy Wilder, como Intolerancia (D.W. Griffith, 1916) o Avaricia (Erich von Stroheim, 1924). Títulos absolutos y contundentes que nos permiten ya adelantar dos de las razones por las que valientes y maldecidos cineastas deciden prolongar exhaustivamente sus criaturas: para abarcar un mayor número de etapas y conflictos dramáticos y/o para visualizar lo que normalmente transcurre en elipsis. Intolerancia podría ser un buen ejemplo de lo primero mientras que Avaricia podría servir para ilustrar lo segundo. Sin embargo, en Norte, the End of History (Norte, hangganan ng kasaysayan, 2013), criaturita en este caso de unas cuatro horas de vida, cabe sostener que no ocurre ninguna de esas dos cosas.

    La nueva e importante película de Lav Diaz fue presentada en el pasado festival de Cannes, en su sección Una Cierta Mirada, de la que desafortunadamente se fue sin premio pese a la fuerte admiración que suscitó entre la crítica. Algunos sostenían que debería haber formado parte de la selección principal, sin que su duración fuese un argumento en contra pues la cinta que después se alzaría con la Palma de Oro alcanza las tres horas. Diaz es al fin y al cabo un cineasta contrastado en el circuito y reconocido por la paciencia y la reflexión que imponen sus películas, siendo esta última una buena muestra de ello. En ella se nos narra la historia paralela de dos hombres: un filósofo con ideas revolucionarias violentas y un pobre y escayolado padre de familia, injustamente condenado éste por un doble homicidio que ha cometido el primero. A estos dos personajes se une la tranquila mujer del segundo, cuyos hijos dependen aun más de ella tras el encarcelamiento de un marido que antes de sufrir esta desdicha tampoco aportaba demasiado al menaje familiar. El cineasta filipino nos muestra pues la evolución personal de estos tres seres humanos, pasando de uno a otro de una forma medida y pausada. Pero este aparente sosiego esconde turbaciones internas solo parcialmente reveladas (a través por ejemplo de las exaltadas y pedantes conversaciones del filósofo con sus amigos estudiantes o mediante el comportamiento beatífico del convicto resignado), así como un desarrollo de personajes inesperado y paradójico, dándole la vuelta a sus temas de crimen, castigo y perdón.

    por Ignacio Navarro
    agosto 18, 2013

    Crítica | Norte, the End of History

    por Ignacio Navarro | agosto 18, 2013

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