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    Las 12 mejores series de 2021

    Las 12 mejores series del 2021

    Selección de las mejores ficciones televisivas del 2021.

    texto de Nicolás Woszezenczuk.
    Buenos Aires, Argentina.

    Me quedé mirando los daños, tratando de recordar la dulzura de la vida en la Tierra.
    Pero no pude recordar.
    Station Eleven, T1 E9.


    I. El daño y el individualismo

    El 2020 no nos había dado respiro bajo ningún aspecto. No les dio respiro a los médicos, ni a los enfermeros, ni al resto de los trabajadores esenciales, que arriesgaron sus propias vidas para salvar otras y para mantener activos los engranajes de economías golpeadas por una crisis global. Tampoco a los científicos que, a contrarreloj, trataron de desarrollar avances que contribuyeran a paliar los efectos del virus. Y en el medio de todo eso, tantas pérdidas de vidas, de sueños, de oportunidades, de empleos, de espacios de encuentros, de abrazos; en fin, de felicidad. «Lo siento querido, pensé que la locura terminaría el 2020», se lamentaba Diane Lockhart (Christine Baranski) en la quinta temporada de The good fight, una de las series que junto a Mr. Corman mejor retrataron el impacto del COVID-19, aunque lo hicieron desde ópticas complementarias. La segunda, guionada, dirigida y protagonizada por el particular Joseph Gordon-Levitt, puso el ojo en los efectos secundarios que podían generar en los ánimos de una persona, el aislamiento, el miedo y la incertidumbre que acompañaron las etapas de cuarentena. En cambio, la serie del matrimonio Robert y Michelle King (The good wife, Evil) exhibió el colapso de los sistemas de salud estadounidenses durante los picos en la ola de contagios, la postergación de la atención médica para las poblaciones de color y el auge del extremismo que inauguró el 2021 con la toma del Capitolio de Washington por los partidarios de Donald Trump. A medida que se iban acumulando los daños de la pandemia, el individualismo se reveló como una de sus derivaciones en los grupos antivacunas, en las naciones que acapararon más de las que sus poblaciones necesitaban o estaban dispuestas a aplicarse; en la relegación del continente africano, que recibió cargamentos de suministros vencidos por parte de las potencias internacionales, en el aumento de la desigualdad global según la ONU y en un segmento del sector privado que usufructuó el contexto de excepcionalidad y reportó márgenes de ganancias astronómicos.

    II. La polarización

    ¿Cómo fue que la industria audiovisual seriada, espejo sesgado e imperfecto de nuestras sociedades, reflejó lo que venía sucediendo? Lo primero que podemos decir es que se agudizó un proceso de polarización en las historias que se contaron. En un extremo quedaron agrupados los argumentos centrados en protagonistas de estratos socioeconómicos bajos, que conviven con situaciones de variada marginalidad, como en Maid, en el policial Mare of Easttown y en la revelación europea del mismo género, la sueca Tunna blå linjen (que además aportó la mejor introducción musical de entre las novedades del curso). A estos títulos podrían añadirse el fenómeno de la surcoreana El juego del calamar o el repaso histórico de la esclavitud afroamericana que Barry Jenkins hizo en The underground railroad. Casi sin punto intermedio, en el otro vértice de la escala se nuclearon las historias de ricos y afamados; como el thriller psicológico Nine perfect stranger, la comedia The White Lotus, el esperado retorno de Succession, e incluso And just like that, la secuela de Sex and the city, en esta oportunidad, sin Kim Cattrall. El renacer de la serie que convirtió a Sarah Jessica Parker y sus compañeras en iconos de la moda neoyorquina, no fue un acontecimiento meramente inconexo del panorama seriado. Si el 2019 había implicado una visita a la década de los 80 desde la miniserie When they see us sobre el juicio a los cinco de Central Park, la tercera temporada de Stranger things y la cuestión nuclear revitalizada por Chernobyl, Dark y Counterpart, el 2021 por el contrario, significó un regreso a la transición entre el 90 y los 2000, con la reunión de Friends, la secuela de Dexter, la remasterización curada por Netflix de la serie argentina de culto Okupas, el reboot de Gossip Girl y la precuela en formato película de The Soprano, titulada The many saints of Newark. Mucho de este refrito tiene que ver con la guerra por el streaming, los lanzamientos de las plataformas Star+ y HBO Max en América Latina y en zonas de Europa Occidental, y su estrategia para atraer a los viejos seriéfilos. Y si bien el contenido de esos productos parece haberse aggionardo en materia etaria, de género y raza, en algunos como Sex and the city sobrevivió esa atmósfera de superficialidad y liviandad que la dotaban de sentido en los 90, pero que en vistas por lo que estamos pasando hoy en día, se percibe un poco absurda e insustancial.

    III. La salvación

    «La polarización es el gran problema de nuestra época», afirmaba Hugh Grant en Death to 2020, un falso documental creado por Charlie Brooker (el ideólogo de Black mirror) que, en clave de humor y de modo irregular, intentaba recapitular los sucesos sociopolíticos más salientes del primer año de la pandemia. Esa polarización a la que hacía referencia el falso historiador personificado por Grant, era ya una tendencia consolidada anteriormente, la cual que se exacerbó con la irrupción del virus en nuestras vidas y dio lugar a respuestas individualistas para superarlo. La búsqueda de la salvación fue, justamente, el gran tema que atravesó todas las producciones del 2021, adquiriendo distintas manifestaciones en cada una de ellas, tanto sobrenaturales como terrenales. Por un lado, estuvo presente en las series de corte religioso o sobrehumano como El reino, Midnight mass y la referida Nine perfect strangers, puesto que en las dos primeras, lo celestial y lo espiritual aparecían como un vehículo para la exculpación de los crímenes de sus personajes, mientras que en la tercera, lo metafísico y la autoexploración trazaban el camino para la sanación y la reconciliación de uno mismo. La expiación de los pecados también subyace en Time, miniserie de la BBC para la cual Sean Bean se puso en la piel de un profesor que debe cumplir condena en la cárcel por haber atropellado con su coche a un ciclista. Las adicciones, otra vía para aliviar los dolores físicos y emocionales, fueron el eje de Dopesick, la serie de Hulu que se aproximó a los estragos ocasionados por la epidemia de los opiáceos en Estados Unidos desde hace veinte años. Otra fracción de la población mundial está asolada por deudas financieras de las cuales no pueden librarse y eso es precisamente lo que moviliza el argumento de El juego del calamar, que entre el thriller de escape y el género de acción, hace una crítica a la Corea del Sur moderna. Sin un dólar tampoco en sus bolsillos, la salvación adquiría estatus de supervivencia y emancipación para Alex Russell (Margaret Qualley) y su pequeña hija, para quienes la violencia doméstica suponía un peligro cotidiano en la serie Maid, así como también para la esclava Cora de The underground railroad, que anhelaba dejar atrás las vejaciones padecidas en una plantación algodonera de Georgia en el período previo a la Guerra de Secesión.

    Otros que también buscaron la salvación fueron los protagonistas de las sagas postapocalípticas. Si alguien suponía que la prolongación de la pandemia iba a desalentar la producción y el visionado de historias en los que una porción del planeta queda desbastada, no fue así. El género tuvo varios estrenos, abriendo el 2022 con la fallida adaptación de la novela The Stand de Stephen King (fue una temporada desafortunada para el maestro del terror, ya que la tarea que el director chileno Pablo Larraín hizo con Lisey's Story tampoco fue descollante), siguiendo con la colosal Foundation de Isaac Asimov, la cuarta entrega de The handmaid’s tale y la muy buena segunda de See (la cual imagina un futuro donde todos sus habitantes viven congregados en tribus y han perdido la vista, dejándonos además uno de los mejores season finale del año, con una conflagración digna del Asedio a París de Vikingos o de la Batalla de los Bastardos de Juego de tronos), para finalmente cerrar en diciembre con la sorpresiva Station Eleven de Emily St. John Mandel. La innecesariamente alargada The walking dead, por su parte, tenía el desafío de despedirse de sus seguidores con una mitad de temporada que remontara el declive que venía arrastrando desde hace tiempo, pero a fuerza de unos primeros episodios potentes y, bajo la pericia de la showrunner Angela Kang, devolvió uno de los mayores repuntes que se recuerden.

    IV. La sordera

    No solo eso, sino que más allá de que hubo mucho terror en las pantallas de los hogares, el capítulo más espeluznante le correspondió a la mismísima TWD, la cual si bien coquetea con el género, uno no podría colocarla como un exponente puro del mismo. Paralelamente también se emitió la segunda temporada de su prima lejana, Black Summer (otra de zombies, en Netflix) y otras dos con conexiones innegables a dos de los directores contemporáneos más personales: Servant, con la producción de M. Night Shyamalan (El protegido, El sexto sentido, El bosque) y Them, de la que no se pueden soslayar las influencias peeleanas. Aun así lo más terrorífico fue On the inside, el sexto episodio de TWD que comentamos, el cual supuso además una creativa resolución formal, porque está filmado prácticamente sin sonido para que experimentemos de primera mano el pavor de su protagonista sordomuda, Connie. Al personaje de la actriz Lauren Ridloff le tocaba refugiarse una noche lluviosa dentro de una cabaña aislada en el medio de un bosque. A medida que la interminable noche transcurría, lo que aparentaba ser una edificación abandonada comenzaba a dar indicios de albergar criaturas horripilantes.

    Acá nos detenemos para comentar una curiosidad que pasó este año. Casi como si fuese una metáfora de las sociedades polares que hemos estado moldeando, donde está devaluada la capacidad de tender el diálogo y escuchar al otro, no hubo un capítulo relativo a la sordera sino tres, con el mismo tipo de resolución formal que mencionamos. Al de TWD deberíamos sumarle el séptimo de Only murders in the building (The boy from 6B) y el tercero de Hawkeye (Echoes), la producción navideña de Marvel dedicada al héroe del arco y las flechas. Sin embargo, de las cuatro series con las que Marvel desembarcó en 2022 en la plataforma Disney+, la más ambiciosa fue WandaVision, un creativo homenaje a todas las décadas de la televisión desplegado a través de cada uno de sus episodios.

    V. La atomización

    Como otra tendencia consistente de los próximos años venideros, es previsible que nos topemos con un incremento de los contenidos franquiciados, ya sean de superhéroes o fantásticos, al mismo tiempo que una extinción de las vacas sagradas de la seriefilia, como consecuencia de la diversificación y la ampliación del mercado. Un dato para resaltar es que de las doce mejores series que elegimos del 2021, solo dos tienen más de una temporada en el aire (Succession y Ted Lasso), y ninguna sobrepasa las tres. El resto son miniseries o nuevos lanzamientos. La proliferación de plataformas tracciona la multiplicación de contenidos dirigidos a públicos cada vez más específicos y atomiza la oferta disponible ¿Volveremos a presenciar productos que acaparen la agenda y susciten verdaderos fenómenos socioculturales y de audiencias como Juego de tronos y Lost, u otras que despierten el reconocimiento unánime de crítica y espectadores, como Breaking bad, Mad men, The wire y Los Soprano? No lo sabemos, en la categoría de fantasía, por ejemplos, parece difícil volver a forjar la hegemonía que supo ostentar en solitario la producción de HBO inspirada en (por ahora) la pentalogía de George R. R. Martin, ya que actualmente sus principales competidoras avanzan con sus respectivos estandartes para disputarle el territorio. Amazon Prime Video lanzó The wheel of time y tiene agendado para septiembre la ansiada precuela de El señor de los anillos; Netflix emitió la segunda temporada de The witcher y tiene programado el reboot de Las crónicas de Narnia. Inclusive la BBC hizo su intento con His dark materials y HBO, que no está dispuesta a entregar la corona, ya tiene lista la precuela de GOT, House of the dragón. La disputa está en marcha, y dentro de esta propensión al recambio incesante, la única certeza que tenemos es que este 2022 dirán adiós otros pesos pesados de la parrilla como The walking dead, Ozark, Peaky Blinders, Better call saul, This is us y Better things. Pero eso será motivo para otro ranking, por lo pronto les dejamos este, esperando que lo disfruten.

    12. Halston (Netflix - Temporada 1)

    Ryan Murphy se caracteriza por tener en su haber una cuantiosa producción de calidades irregulares (algunos muy buenos productos y otros que parecen sacados del horno antes de tiempo), que suelen tener como anclaje temáticas o personalidades relativas a la comunidad LGBTIQ+. En esta miniserie que describe el apogeo y el derrumbe de Roy Halston, probablemente el primer diseñador estadounidense devenido estrella global de la moda, oficia más que nada como productor ejecutivo, puesto que el show le pertenece esencialmente a Sharr Whitte. Haciendo esta salvedad, es de todas formas notorio el influjo murphyano en el retrato frenético que se hace de la explosiva trayectoria del modisto. Desde sus inicios retocando las ropas de su madre en Iowa, pasando por su aterrizaje en Nueva York, su amistad con Liza Minnelli, su sociedad con el dibujante Joe Eula y la entrada conjunta a la popularidad, su admiración por Balenciaga y su rivalidad con Calvin Klein, para finalmente decantar en la venta de su marca y la progresiva pérdida del control sobre ella, a la par del simultáneo deterioro de su salud por complicaciones con el SIDA y su fallecimiento con tan solo 57 años. Lo que conecta muchos de estos sucesos es su permanente búsqueda de una figura protectora, ya sea en su amiga Liza, en el empresario que adquirió su marca David Mahoney (Bill Pullman), en su romance tumultuoso con el artista venezolano Victor Hugo, o en sus noches de evasión y descontrol en el club nocturno Studio 54. Para ponerle carne a todo este raid vital fue acertada la elección del carismático Ewan McGregor, quien con sus maneras e imposiciones de voz compone un Halston convincente, oscilante entre la fragilidad, el divismo y los arrebatos de ira.

    Capítulos clave: Capítulo 2 (Versailles), Capítulo 3 (The sweet smell of success), Capítulo 4 (The party's over).

    11. Station Eleven (HBO Max – Temporada 1)

    Se terminaba el inacabable 2021 cuando HBO Max subió Station Eleven, basada en la ficción del 2014 de Emily St. John Mandel. En un principio parecía otra postapocalíptica más, sin embargo nos topamos con algo peculiar, no tanto desde su argumento aunque sí desde su enfoque, su tono y su ritmo. Acá no hay zombies como en TWD o Black Summer, ni Estados totalitarios como en The handmaid’s tale o facciones de humanos desgarrándose a muerte como en See. De hecho, podría decirse que la violencia no es uno de los ejes de esta distopía. Station Eleven habla de lo que ocurre con aquellas cosas que quedan truncadas: abrazos que no se dan, despedidas que no se concretan, confesiones que se callan, perdones que por orgullo se escatiman. En este caso, lo que interrumpe la existencia cotidiana de los sujetos es una pandemia, pero eso es más una excusa argumental, valdría cualquier otra razón. Así, en el lapso de dos décadas, la serie reparte sus lentes entre distintas personas que deben continuar con su vida a pesar de que estas parezcan haber quedado suspendidas en el tiempo, sin intuir siquiera que todos están interconectados por un cómic y por una de las protagonistas, Kirsten Raymonde (la magnética Mackenzie Davis), miembro de una compañía teatral ambulante que recorre diversas zonas de Estados Unidos llevando su puesta en escena de Hamlet. La fusión entre celuloide, teatro y la naturaleza que reconquista sus espacios, dota a la obra de innumerables capas de metáforas y significados que se expresan de manera visual e intertextual. La música y la bella fotografía acompañan una experiencia de visionado que no puede apurarse.

    Capítulos clave: Capítulo 1 (Wheel of fire), Capítulo 3 (Hurricane), Capítulo 4 (Rosencrantz and Guildenstern aren't dead), Capítulo 5 (The Severn City Airport), Capítulo 7 (Goodbye my damaged home), Capítulo 9 (Dr. Chaudhary), Capítulo 10 (Unbroken Circle).

    10. Vigil (BBC 1 – Temporada 1)

    El Vigil es un submarino nuclear balístico de la Marina Real Británica, encomendado a efectuar maniobras de disuasión nuclear. La sensibilidad de su misión lo mantiene constantemente en activo, ocupado en no ser detectado por naves extranjeras, con pocas ocasiones para emerger y con un sistema de camas calientes para su tripulación, en el cual aquellos no están descansando están cumpliendo con su servicio. Pero la súbita muerte del oficial de abordo Craig Burke (Martin Compston) dispara todos los temores de una infiltración enemiga y convoca a la claustrofóbica detective Amy Silva (Suranne Jones) a descender a las entrañas de esa bestia de acero donde imperan los códigos y los reglamentos de la Marina, para barrer con todas las dudas alrededor del hecho. La BBC recogió eventos históricos puntuales referentes al submarino británico HMS Vigilant, para montar este policial procedimental adictivo y paranoide, que fue récord de audiencias en Gran Bretaña en base a polémicas y a una planilla bien british que incluye a Rose Leslie (Juego de tronos, The good fight y Downton Abbey), Paterson Joseph (The leftovers), Adam James (I may destroy you, Doctor Foster), Gary Lewis (Billy Elliot y Outlander) y Connor Swindells (Sex education).

    Capítulos clave: Episodio 1, Episodio 2, Episodio 5 y Episodio 6.

    9. Only Murders in the Building (Hulu – Temporada 1)

    Hay obras que se apalancan en los cambios tecnológicos de su época para tejer sus tramas. Uno de los casos paradigmáticos podría ser Tiempos modernos de Charlie Chaplin, que daba cuenta de las innovaciones en los modos de producción tayloristas, o El maquinista de la General de Buster Keaton, cuando el ferrocarril aún conservaba su potencia disruptiva («si quieren conocer este país, deben usar el ferrocarril. Miren hacia afuera al avanzar y verán el verdadero rostro de los Estados Unidos», les sugería uno de los guardianes del Ferrocarril Subterráneo a los esclavos que se fugaban de las regiones del sur del país, en la serie homónima que reseñaremos líneas abajo). Aunque tampoco es necesario irse tan lejos. Más acá en el tiempo, los protagonistas de Tienes un e-mail, Tom Hanks y Meg Ryan, mantenían un romance virtual a ciegas por correo electrónico, el medio de conexión que por aquellos días se encontraba en auge. Asimismo, The Wire debe su título a las llamadas entre narcotraficantes que eran pinchadas por la policía de Baltimore, para poder escuchar las charlas que tenían a través de celulares descartables, una de las novedades tecnológicas del cambio de milenio. Y ahora Only Murders in the building podría ser un nuevo ejemplo de esto que marcamos.

    Dos glorias de la comedia estadounidense como Steve Martin y Martin Short, volvieron a coincidir tras el especial que grabaron para Netflix en 2018 (An evening you will forget for the rest of your life) en una serie disparatada escrita por el primero de ellos, acerca de un trío de vecinos que emprende la investigación de un asesinato que tiene lugar en su elegante edificio. La tercera involucrada es Selena Gomez como Mabel Mora, una veinteañera que se muda al departamento de su tía para redecorarlo y que, a la vez, es quién tiene un nexo escondido con la víctima. Allí entrará en contacto con los otros dos septuagenarios residentes del Arconia Building, Steve Martin como Charles-Haden Savage y Martin Short como Oliver Putnam. Ambos personajes son veteranas celebridades del mundo del espectáculo que han quedado rezagadas en la industria: Savage es un actor cuasi retirado que algunos recuerdan por haber hecho de detective en un viejo programa de televisión; y Putnam es un director de Broadway que ha acumulado demasiados fracasos de taquilla y deudas económicas. Las necesidades individuales de cada uno (los hombres, por reinsertarse profesionalmente, y Mabel por descubrir quién mató a su amigo de la infancia) sumadas al fanatismo de los tres por el género del true crime, los impulsa a averiguar qué sucedió, mientras filman un podcast sobre el tema al que bautizan Only Murders in the building. Los chistes relativos a las brechas digitales y culturales entre los hombres adultos y la centennial Mabel son cuantiosos y la química funciona muy bien entre los tres. Es una serie que, más que por su argumento poroso, se la ve por la interacción de su simpático elenco, que incluye secundarios de Amy Ryan, Nathan Lane, Tina Fey y hasta del músico Sting. Una opción original que mezcla la comedia neoyorquina con el thriller de comunidad, en la que los once capítulos de 30 minutos están armados para que desconfiemos del resto de los moradores del Arconia, siendo el más logrado de ellos, aquel que fue filmado sin diálogos, para ponernos en la piel de un sospechoso sordomudo.

    Capítulos clave: Capítulo 3 (How well do you know your neighbors?), Capítulo 4 (The Sting) Capítulo 5 (Twist), Capítulo 7 (The boy from 6B), Capítulo 9 (Double time), Capítulo 10 (Open and shut).

    8. Maid (Netflix – Temporada 1)

    En 2019, Netflix subió a su plataforma Unbelievable, cuyo título remitía al descreimiento por parte de los funcionarios públicos estadounidenses del que era objeto una denunciante de abuso sexual, al no poder precisar determinados detalles concernientes a su violación. Dos años más tarde y una pandemia de por medio, en la cual varios países vieron incrementados sus indicadores de violencia intrafamiliar, la cadena de streaming estrenó Maid, otra serie inspirada en un libro (Unbelievable estaba basada en la investigación periodística ganadora del Pulitzer de los reporteros Christian Miller y Ken Armstrong), aunque en esta ocasión de carácter autobiográfico. Stephanie Land escribió sus memorias como una joven madre soltera que debe marcharse de su hogar en una casa rodante en el estado de Washington, a causa de los actos de violencia cometidos por su pareja alcohólica, y cómo debe empezar a trabajar de empleada doméstica para poder sobrevivir con su hija menor. El papel de Land está caracterizado bajo el nombre de Alex por la muy buena actriz Margaret Qualley, quien en la pantalla entabla una relación llena de química con Rylea Nevaeh Whitte (la tierna niña que hace de su hija) y la experimentada Andie MacDowell, quien aquí, como en la vida real, es su madre.

    Pero en lo que ambas historias también coinciden, y por eso puede trazarse una línea entre ellas, es en plasmar la incapacidad de las instituciones estatales estadounidenses (y de cualquier Estado moldeado bajo la lógica patriarcal) para brindar soporte tanto a las víctimas de violaciones como a las de abusos domésticos. Maid muestra cómo Alex necesita recurrir a tareas precarizadas porque ella y su hija no califican para ninguno de los programas de asistencia estatales, todos ellos limitados en sus alcances, sus subsidios y enrevesados en bemoles legales. La de Alex es una historia que termina relativamente bien, más allá de todo el dolor y los contratiempos que debe superar, debido a sus dotes personales y a su inclaudicable fortaleza, pero Maid acierta nuevamente en subrayar que no todas las mujeres gozan del mismo desenlace, muchas de ellas quedando en un limbo entre los insuficientes auxilios estatales y su situación personal de exposición a violencias de género reincidentes.

    Capítulos clave: Capítulo 2 (Ponies), Capítulo 5 (Thief), Capítulo 6 (M), Capítulo 8 (Bear hunt), Capítulo 9 (Sky blue), Capítulo 10 (Snaps).

    7. Mare of Easttown (HBO – Temporada 1)

    Mare de Easttown es la forma que tiene de presentarse el personaje de Kate Winslet, la detective de una pequeña ciudad de Pennsylvania, cuando habla por radio con sus colegas del cuerpo de policías. Algo así como el Saga Norén, Länskrim, Malmö con el que se anunciaba el personaje de Sofia Helin en el ya clásico nordic-noir Bron/Broen. Pero aquí esta presentación adquiere un nuevo énfasis, porque Mare Sheehan es, literalmente y hasta sus entrañas, un producto de la ciudad de Easttown: ella conoce a todos sus habitantes y todos la conocen a ella, casi al punto de que les pertenece, dado que están al tanto de sus múltiples desgracias. Allí, en Easttown, está enterrado su hijo Kevin, respecto a quien la pena le impide hablar, pero acerca del cual todos saben que era un adicto con trastornos y que se suicidó. Su hija menor, Siobhan (Angourie Rice), va a la misma escuela secundaria donde en el pasado su madre supo brillar como estrella del equipo femenino campeón de baloncesto juvenil, el único orgullo del que pueden jactarse los residentes de Easttown. Su exesposo se divorció de ella a raíz del suicidio de Kevin, y ahora vive con una pareja nueva justo enfrente de su casa. En definitiva, un verdadero calvario la vida de Mare que, a falta de dilemas, se rehúsa a entregarle la custodia de su nieto a la novia de Kevin, otra adicta en recuperación.

    Como detective, le toca lidiar con delitos menores en una ciudad industrial castigada por el desempleo. No obstante, por su único caso resonante vinculado a la desaparición de una adolescente, es señalada por sus vecinos como responsable por no haberlo resuelto... Hasta que una mañana otra joven aparece asesinada, se reaviva la animosidad de los habitantes y se teje la sospecha de que ambos eventos pueden estar entrelazados. El revuelo que esto suscita, empuja a que la tosca Mare tenga que trabajar con el detective Colin Zabel (Evan Peters), su nuevo compañero. Dentro de un elenco de sólidas interpretaciones donde prácticamente todos son potenciales sospechosos, el verdadero interrogante pasará a ser si Mare podrá resolver el retorcido puzle o se derrumbará en el intento.

    Capítulos clave: Capítulo 2 (Fathers), Capítulo 5 (Illusions), Capítulo 6 (Sore must be the storm), Capítulo 7 (Sacrament).

    6. Succession (HBO – Temporada 3)

    Cuando en 2019 reseñamos Succession, dijimos que al drama corporativo de Jesse Armstrong se le apreciaban las reverberaciones de tragedia clásica, principalmente en el nexo entre el patriarca Logan Roy (Brian Cox, ¿el mejor puteador de Hollywood?) y su segundo hijo Kendall (Jeremy Strong, ganador del último Globo de Oro al mejor actor dramático). El mandato clásico de matar al padre se había efectivizado en el cierre de esa segunda temporada cuando este, lejos de oficiar como cabeza de turco por los actos de violencia cometidos contra diferentes mujeres en los cruceros de la corporación Waystar Royco, acusaba en una conferencia de prensa a su padre como máximo encubridor. Ese cliffhanger fue la cereza del postre de esa segunda entrega, la cual se posicionó como la mejor aparición del 2019, apenas por detrás de la brillante Years & years.

    Para este año, sin embargo, nuestra valoración mengua porque su tercera parte no consiguió ser superior a las dos predecesoras. El arco evolutivo que había consagrado la transformación de Kendall Roy, uno de los desarrollos de personajes más profundos del último lustro, no se vio replicado para sus hermanos. Si bien las tramas individuales de cada uno de ellos continuaron progresando, el vector central de conflicto a partir del cual se canalizaba la serie quedó fijado en la oposición Kendall-Logan. Al cerrar su discurso exculpatorio, el aspirante a heredero había vaticinado el final del reinado de su padre. Pero como Succession también tiene ciertos paralelismos con las sagas de mafiosos, especialmente con El Padrino (la procedencia humilde e inmigrante de Vito Corleone y de Logan, dos hombres hechos a sí mismos en la tierra de las oportunidades, sus reticencias a alterar la matriz de sus negocios, uno a incorporar la venta de drogas y el otro a invertir en startups de comunicación, y la cantidad y distribución por sexo de sus progenies), sabemos que no es tan fácil matar al rey. Don Corleone sobrevivió a la balacera por la espalda y Logan pretende hacer lo propio con las acusaciones y la investigación en su contra. Para eso, piensa cobrar todos los favores políticos que le deben y poner de su lado al resto de sus hijos, para no perder así el control accionario de Waystar Royco. Y acá es donde queda la sensación de que se podría haber trabajado un poco más las contradicciones internas a las que quedan expuestos los otros tres hermanos a la hora de tomar sus decisiones, las cuales son resueltas velozmente en un par de episodios. Esto podría haber contribuido a ampliar los contornos de sus tramas personales, de las cuales la que mejor sale parada es la de Siobahn (Sarah Snook, ganadora a mejor actriz de reparto en la misma gala que Jeremy Strong), quien a pesar de su condición de mujer, bloquea cualquier atisbo de sororidad personal y accede a ser la cara visible para la fachada del anuncio empresarial de tolerancia cero contra los abusos, con el propósito de demostrar su idoneidad para presidir la corporación, un saco que parece quedarle grande en comparación con Logan.

    De esta manera, entre elegir a un hermano autoindulgente y oportunista, que denuncia la verdad por frustración, venganza y resentimiento, o permanecer junto al patriarca manipulador y despreciador en pos de resguardar las regalías del imperio, todos acaban optando por lo segundo. Acaso ese haya sido desde el instante cero el arreglo interno del equipo de guionistas, el de hacernos básicamente imposible empatizar con cualquiera de los Roy. Y esto es porque, a diferencia de otras series como Nine Perfect Strangers, Succession no nos muestra a los multimillonarios y poderosos como quizás desearían que los vieran, sino más presumiblemente como realmente son.

    Capítulos clave: Capítulo 2 (Mass in time of war), Capítulo 3 (The disruption), Capítulo 4 (Lion in the meadow), Capítulo 8 (Chiantishire), Capítulo 9 (All the bells say).

    5. Ted Lasso (Apple TV+ - Temporada 2)

    El 8 de agosto de este año, el ala-pivot Luis Scola se retiró de la Selección Argentina de baloncesto, tras jugar su último partido en lo que fue la eliminación del conjunto albiceleste a manos del seleccionado australiano en los Juegos Olímpicos de Tokio. Cuando le consultaron a su entrenador, Santiago Hernández, acerca del legado que dejaba el histórico capitán y uno de los doce argentinos que en Atenas 2004 quebraron la racha dorada estadounidense que hegemonizó las últimas dos décadas olímpicas, Hernández respondió que la misma fue inculcar el aprendizaje de que «ganar es chiquito, ganar un partido y salir campeón no es lo más importante. Lo más importante es honrar a cada segundo lo que vos hacés en la vida». De más está remarcar que dicha concepción deportiva no es la que más abunda entre los círculos competitivos megaprofesionalizados actuales. Puede hallarse apenas en contados entrenadores de otras disciplinas, como Marcelo Bielsa y Pep Guardiola en el fútbol, Sergio Vigil en el hockey y, en nuestra ficción seriada de cada día, en el querido coach Ted Lasso creado por el actor Jason Sudeikis. En su segunda temporada, la historia que gira en torno a este entrenador (que no entiende la ley del fuera del juego aunque sabe mucho de los aspectos humanos), a su grupo de trabajo y los jugadores del plantel, los encuentra tirando a todos para el mismo lado para devolver al club AFC Richmond a la primera división del fútbol inglés. La serie aumenta el espesor de los conflictos de sus personajes y hace florecer sus tramas, volviéndola más rica de lo que ya era e indispensable para estos momentos desesperanzados, donde dejar a un costado los exitismos y poder hablar de temas como la soledad, la depresión y las frustraciones, sin hacerlo de manera deprimente, se convierte en un bálsamo para el ánimo. Ted Lasso vio la luz el 2020 en plena pandemia, y el hecho de que haya vuelto este año, cuando todavía convivimos con las secuelas de este proceso, es más que agradecido.

    Capítulos clave: Capítulo 2 (Lavender), Capítulo 3 (Carol of the bells), Capítulo 9 (Beard after hours), Capítulo 10 (No weddings and a funeral).

    4. The Underground Railroad (Amazon Prime Video - Temporada 1)

    Colson Whitehead es una de las plumas más afamadas de las letras estadounidenses actuales. Un año después del asesinato de George Floyd en la ciudad de Mineápolis, el cual reactivó los reclamos del movimiento #BlackLivesMatter por el racismo supurante en las instituciones de aquel país, Amazon Prime Video estrenó la adaptación del libro que en 2017 le valió el premio Pulitzer (lo volvería a ganar en 2020 con Nickel Boys), los elogios del ex presidente Barak Obama y lo puso en la órbita de la opinión pública. La puesta para la pantalla pequeña quedó encomendada a otro afroamericano, Barry Jenkins, que el mismo año supo levantar otro encumbrado galardón como el Oscar por la película Moonlight, historia también de maduración y liberación en medio de marginalidades y discriminaciones.

    Las elecciones para este tipo de proyectos no suelen ser casuales y la labor de Jenkins sobre el texto de Whitehead, así lo confirma. Para narrar el periplo de la huida de Cora (Thuso Mbedu, que lleva la tristeza tallada en su cara), una esclava negra que a mediados del siglo XIX escapa de una plantación algodonera en Georgia, mediante una red clandestina de ferrocarriles subterráneos gestionada por partidarios del abolicionismo, el director rellenó aquellos espacios de la novela que estaban implícitos y le aplicó pequeñas modificaciones adicionales, construyendo una puesta en escena fílmica mucho más teatralizada, distinta a lo que uno hubiese imaginado al leerla. Cada fotograma es de un preciosismo absoluto, a pesar del horror tangible que enmarcan. Esto se lo debemos a que Jenkins se alejó de la idea de filmar una simple miniserie para la televisión sobre una esclava que huye de su cazador blanco (Joel Edgerton, con una impecable exploración en la psiquis de su interpretación), y prefirió una brillante película contada en 10 partes que, tal como le hace clamar a uno de sus personajes, denuncia el nacimiento de una nación cuyos cimientos son la masacre, el robo y la crueldad.

    Capítulos clave: Capítulo 3 (North Carolina), Capítulo 4 (The Great Spirit), Capítulo 6 (Tennessee - Exodus), Capítulo 7 (Tennessee - Proverbs), Capítulo 9 (Indiana Winter).

    3. The White Lotus (HBO - Temporada 1)

    Si Agatha Christie hubiese escrito un guión para que lo rodase Ben Stiller, podría haber salido algo muy parecido a The White Lotus. Salvo que esta producción de HBO no tiene nada que ver con ninguno de los dos, sino que está acreditada íntegramente a Mike White, quien colaboró con Stiller en la olvidable Brad’s Status (2017) y con otro comediante de la talla de Jack Black en las más recordadas Escuela de rock (2003) y Nacho libre (2006). Aun así, esta comedia cuenta con todos los condimentos de las obras de la reina del crimen: una muerte que se anuncia en la primera escena, un contingente de ocho turistas ricos repletos de white people problems que recalan en el lujoso complejo turístico hawaiano que le da título a la serie, sus desastrosas vacaciones durante una semana en la isla, y la revelación, al cabo de seis episodios, de quién será el infortunado asesinado.

    La serie es realmente hipnótica, con excelentes actuaciones de Steve Zahn, Murray Bartlett, Jennifer Coolidge, Connie Britton y Alexandra Daddario, unas fotografías paradisíacas y un score con música autóctona que estimula la intriga de los espectadores desde la mismísima introducción.

    Capítulos clave: Capítulo 3 (Mysterious monkeys), Capítulo 4 (Recentering), Capítulo 6 (Departures).

    2. Time (BBC – Temporada 1)

    Un avejentado Sean Bean, aquel actor que rozara la fama mundial encarnando al sacrificado Boromir en la trilogía de El señor de los anillos, compone otro personaje de redención para esta durísima y excelsa miniserie de la BBC acerca del perdón y las culpas que asedian por siempre. Él es Mark Cobden, un profesor de literatura alcohólico que es sentenciado a pasar cuatro años en prisión tras atropellar y matar en estado de ebriedad a un ciclista. Abatido por el remordimiento acepta sin objeciones su condena, mientras cae en la vergüenza pública y su mujer le da la espalda. Al entrar al penal, quedará bajo la supervisión de Eric McNelly (Stephen Graham), un veterano oficial de hoja impecable que comenzará a recibir extorsiones por parte de diferentes internos cuando su único hijo también sea condenado a reclusión en otra dependencia. Así, la existencia de ambos quedará tajada por la culpa y la vergüenza, vulnerables a la violencia del crimen organizado que anida y echa raíces en esos reductos hostiles que son las cárceles. La BBC lo hizo de nuevo, obsequiándonos a los televidentes en solo tres capítulos, un examen de las pulsiones que se desatan en las almas humanas cuando tienen que elegir entre la honradez de hacer lo correcto o la supervivencia.

    Capítulos clave: Episodio 2 y Episodio 3.

    1. Dopesick (Hulu – Temporada 1)

    «A un mercado no se le persigue, se lo crea»: siguiendo esta ley del marketing estratégico fue en 1996 cuando la farmacéutica Purdue Pharma lanzó al mercado estadounidense la droga OxyContin. Inicialmente, el producto fue presentado como un revolucionario opioide indicado para paliar dolores intensos, cuya presunta superioridad residía en que no provocaba adicciones en los pacientes. Pero el plan original de los Sackler, la familia propietaria de Purdue que desde mediados del siglo pasado se había convertido en uno de los apellidos más poderosos de los Estados Unidos (esculpiendo su buena reputación a base de millonarias acciones filantrópicas, entre las que se contaban la promoción de fundaciones y becas, el patrocinio de diferentes salas de museos alrededor del mundo, como el Louvre, el Metropolitan de Nueva York y el Británico, a tal punto que llegaron a ser reverenciados como los Medici del siglo XX) apuntaba a extender la comercialización de la droga hacia el tratamiento de cualquier tipo de dolor, hasta los más leves. Para ello, desplegaron una feroz estrategia de marketing farmacéutico, lobby político, presiones judiciales, mentiras y sobornos que acabaron por posicionar al OxyContin como uno de los analgésicos más recetados por los médicos y desataron la crisis de los opioides más grande de la que se tengan datos, que allí se ha cobrado medio millón de muertes en lo que va de este milenio.

    A veces puede ser difícil determinar cuál ha sido la mejor serie del año. Esta vez no hubo dudas, Dopesick fue por mucho el estreno más subyugante del 2021, tanto por la manera en la que está narrado, pivotando repetidamente entre las décadas del 90 y del 2000, así como por sus actuaciones y la relevancia de su materia. Es cuando menos interesante que una corporación como Disney se haya propuesto adaptar la investigación que registró la bestseller Beth Macy en su libro Dopesick: dealers, doctors and the drug company that addicted America, dedicada a la corrupción ejercida por otra corporación como Purdue Pharma, cuyos ilícitos decantaron en 2017 en una demanda colectiva de 40 Estados y 1600 jurisdicciones en su contra, y forzaron al expresidente Donald Trump a decretar la emergencia nacional de salud pública. No obstante, Dopesick no se ocupa de este reciente litigio sin precedentes que todavía continua en curso, sino de los precursores de todo este proceso, los fiscales federales Rick Mountcastle (Peter Sarsgaard) y Randy Ramseyer (John Hoogenakker), quienes en 2007 llevaron por primera vez a los directivos de la farmacéutica ante la Justicia. El objetivo del guionista Danny Strong (el cual además es un intérprete familiarizado con los dramas corporativos, debido a su participación en la serie Billions), fue abordar la problemática desde diversos ángulos. Por un lado, la del ideólogo de la droga, Richard Sackler (Michael Stuhlbarg), sus codiciosos parientes y la tropa de visitadores médicos capacitados para engañar a los doctores. La OxyContin se empezó a vender en las localidades que tenían una alta tasa de población obrera expuesta a accidentes laborales. Por lo tanto, la otra cara de este flagelo la muestran Michael Keaton como Samuel Finnix (Globo de Oro por el papel), un médico que comienza a recetar el opioide, y Kaitlyn Dever como Betsy Mallum, una de sus pacientes que se vuelve adicta al mismo. Completa el reparto Rosario Dawson, una agente de la DEA que brinda soporte a los fiscales con información. Si a esto le sumamos que los tres episodios iniciales están dirigidos por el ganador del Oscar Barry Levinson (Good Morning, Vietnam, Rainman), se consagra como la propuesta capital que nos dejó el 2021.

    Capítulos clave: Todos.

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