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    Crítica | Super

    Super, de James Gunn

    CRIMSON BOLT, HÉROE DE SALDO

    crítica de Super | James Gunn, 2010

    En medio de la vorágine que estamos viviendo entre tanta superproducción hollywoodiense que se apunta a la moda de los héroes de cómic, varias películas independientes han sabido, en mayor o menor medida, subvertir sus normas para ofrecer algo completamente distinto. Filmes como Defendor (2009) o Especial (2006) nos mostraron a tipos corrientes –tirando a grises, todo hay que decirlo– que por alguna razón, a pesar de carecer de poderes especiales, se sentían capacitados para impartir justicia en las calles, embutidos en los atuendos más vergonzosos que cabría imaginar. Estos dos títulos, protagonizados por Woody Harrelson y Michael Rapaport, respectivamente, presentaban a unos personajes maltratados por la vida, para los que estas supuestas “heroicidades” suponían la única válvula de escape posible para seguir adelante con sus vacías existencias. Con Super, el cómico Rainn Wilson, muy popular por la serie The Office o sus apariciones en el mítico Saturday Night Live, es el último intérprete en sumarse a este grupo de perdedores con su papel de Frank Darbo, un pobre diablo que pasa sus aburridos días cocinando hamburguesas en un antro de mala muerte. Al igual que le sucedía a Forrest Gump con su amada Jenny, Frank tiene idealizada a Sarah (Liv Tyler), su ex alcohólica y drogadicta esposa, que únicamente siente gratitud y lástima por él. Cuando la mujer se marcha con Jacques, un peligroso traficante de drogas (genial Kevin Bacon), el abandonado esposo sufre una extraña alucinación en la que es tocado por “el dedo de Dios”, convirtiéndole en elegido para servirle en la Tierra, luchando contra el mal que amenaza en cada esquina. Desde ese momento se convertirá en un anónimo vengador que pondrá en jaque a los maleantes de la ciudad, causando controversia entre la población. Y como todo héroe debe tener un compañero, Rayo Escarlata –que así se hace llamar–, recluta a Libby (Ellen Page), la joven dependienta de una tienda de cómics que, bajo la identidad de Rayito, le ayudará a repartir leña a diestro y siniestro.

    A simple vista, el argumento puede hacer creer al espectador que estamos ante una variante de la exitosa Kick-Ass (2010). Nada más lejos de la realidad. La obra de Matthew Vaughn, pese a su gran carga de humor sarcástico y reírse de los tópicos sobre las películas de superhéroes, era precisamente eso, una espectacular y divertidísima película de superhéroes que adaptaba brillantemente un cómic de Mark Millar. Super, en cambio, surge de un guión original de James Gunn, también director de la cinta. En ningún momento ofrece momentos épicos o efectos especiales de última generación. La gracia de la película radica en su capacidad para convertir en las estrellas de la función a una pareja de auténticos perturbados, capaces de abrirle la cabeza con una llave inglesa a alguien que se cuela en la puerta de un cine. Wilson y Page disfrutan como niños grandes en la piel de estas violentas criaturas que, enfundadas en sus disfraces, piensan que limpian las calles cuando en realidad siembran el caos allá por donde pasan. La actriz de Juno vuelve a sacar máximo provecho a su físico de Lolita, logrando una gran creación con esta Libby violenta, sádica y con la libido permanentemente por las nubes. A su lado, Hit-Girl parece sacada del universo Disney. Kevin Bacon vuelve a hacer lo que mejor se le da, el papel de villano, demostrando unas aptitudes para la comedia hasta entonces desconocidas en él. Gunn hace gala de un humor negrísimo –no en vano fue el director de aquella Slither (2006) que se reía sanamente de la ciencia ficción de los 50–, una extraña relación de amor-odio con sus personajes, a los que quiere a pesar de cargarlos de múltiples defectos y un afán provocador que hizo a Super merecedora de la calificación R en su paso por los cines estadounidenses. Ciertamente, el filme no escatima en escenas sangrientas –mucho más cercanas al gore que las de Kick-Ass, por ejemplo–, lenguaje soez y contenidos polémicos. No hay tema, por controvertido que parezca, sobre el que Gunn no se atreva a bromear, desde la pederastia hasta las violaciones en las cárceles. Aparece otro héroe ficticio en un serial que Frank ve por televisión, llamado El Vengador Sagrado, que con sus moralistas mensajes es quien inconscientemente empuja a nuestro protagonista a salvar al mundo. Ni la religión escapa, pues, de la afilada pluma del guionista. También se detectan influencias del talante friki y gamberro de Kevin Smith, hasta el punto de que dos de los matones que aparecen en Super parecen clones de las creaciones más celebradas del realizador de Nueva Jersey, Jay y Bob el silencioso.

    Super, de James Gunn

    Unos originales y coloristas títulos de crédito en los que, mediante una excelente animación, los personajes son presentados con un divertido número musical, pueden llevar a engaño. Super no es una propuesta apta para todo tipo de públicos. Su humor es demasiado radical y enfermizo y, bajo su apariencia de comedia, esconde no pocas dosis de tristeza y amargura. Frank/Rayo Escarlata se describe perfectamente a sí mismo, mediante la voz en off que narra toda la historia, como un ser feo, carente de inteligencia y del que todo el mundo se ríe. Claramente, este héroe no está destinado a llevarse a la chica. Ni siquiera a ser admirado por la opinión pública (le ven más como un peligro que como salvador). Aun así, Rainn Wilson consigue con su matizada actuación, que sintamos compasión por él y por la falsa realidad que se ha creado para pintar de felicidad una existencia anodina. Estrenada en el Festival de Cine Internacional de Toronto 2010, Super se convirtió instantáneamente en uno de esos títulos malditos, condenados a pasar desapercibidos en taquilla –pese a su modestísimo presupuesto de 2 millones de dólares, no llegó a cubrir gastos–, pero que se ganan la etiqueta de “película de culto” entre un público ávido de ofertas que rompan con la rutina y los convencionalismos del cine más comercial. ★★★★

    José Antonio Martín.
    crítico de cine. 

    Estados Unidos. 2010. Título original: Super. Director: James Gunn. Guión: James Gunn. Productora: This Is That Productions. Presupuesto: 2.500.000 dólares. Recaudación: 327.716 dólares. Localización principal: Louisiana (USA). Fotografía: Steve Gainer. Música: Tyler Bates. Montaje: Cara Silverman. Intérpretes: Rainn Wilson, Ellen Page, Liv Tyler, Kevin Bacon, Gregg Henry, Michael Rooker, Andre Royo, Sean Gunn, Linda Cardinelli, William Katt.

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