Introduce tu búsqueda

  • Cenotafio faraónico.
    «Blade Runner 2049», de Denis Villeneuve.

    Especial Festival de San Sebastián.
    Cobertura completa de la 65ª edición.

    Sensualidad praxiteliana.
    «Call me by your name», de Luca Guadagnino.

    Insert Coin.
    «Good Time», de los hermanos Safdie.

    Dos ventanas al vacío.
    «A Ghost Story», de David Lowery.

    Sitges 2014 | Día 5. Críticas: 'Jamie Marks is Dead', 'Goodnight Mommy' y 'Hard to be a God'

    Jamie Marks is Dead

    El legado de Aleksei German

    Crónica de la quinta jornada de la 47ª edición del Festival de Sitges

    El día de hoy era uno de esos marcados en rojo en nuestra agenda festivalera. Una jornada potente que empezábamos con la accidentada proyección (y van...) de Map to Stars, la satírica visión sobre la cara oculta de Hollywood de David Cronenberg cuya crítica ya pudieron leer en EAM y continuó con la polémica Goodnight Mommy, malsano relato que vuelve a intenta exorcizar los clásicos fantasmas de Austria; la desagradable y radical Hard to be a God, el testamento fílmico, brutalmente nihilista, de Aleksei German que terminó poniendo a prueba los estómagos de la platea (más de un arcada se escuchó entre las paredes del Teatre Prado); y, Jamie Marks is Dead, la romántica historia —made for Sundance— de adolescentes a la deriva entre la vida y la muerte que fue, sin duda alguna, la cenicienta del grupo. Por tanto, pocas decepciones y muchas alegrías para un festival que se encuentra ya en su ecuador, igual que nuestras fuerzas.

    Jamie Marks is Dead

    Jamie Marks is Dead (Carter Smith, 2014)

    El cine (y más concretamente, el género fantástico) es, desde hace mucho, una herramienta perfecta para posibilitar la comunicación con el más allá. Este contacto con el otro que ha conocido, además, todas las variantes y formatos posibles. Desde los terroríficos encuentros con el mundo de los muertos, pasando por la comedia pura, hasta llegar a historias de amor más allá de la vida. Es en este último grupo donde podríamos encontrar una propuesta como Jamie Marks is Dead. El tercer trabajo de Carter Smith parte de una historia de fantasmas para terminar hablando sobre los problemas de la adolescencia. Los de un vivo, Adam, y los de un muerto, el mismo Jaime Marks del título. Dos almas solitarias en la encrucijada de esa conflictiva etapa de la vida.

    Jamie Marks is Dead busca hallar esa fuerza redentora del amor en la propia muerte. Porque más allá de una sugerida historia de amor homosexual (las apariciones de Jaime tienen en el armario su puerta de entrada a los dos mundos), Smith habla de unos sentimientos no solo por encima de la vida y la muerte, sino también más allá de las barreras del propio género. El enfoque de la temática, aunque no es nuevo, si que resulta sugerente gracias a la utilización de algunos recursos de puesta en escena que tienen en el espejo (y el reflejo en este de una identidad a la deriva) el elemento anticipatorio a una relación en la que restituir la necesidad de afecto. Última meta para que estas almas perdidas encuentren la luz al final de túnel. | ★★ |

    Estados Unidos, 2014, Jamie Marks is Dead. Director: Carter Smith. Guion: Carter Smith. Productora: Verisimilitude. Presentación oficial: Festival de Sundance. Premiere europea: Festival de Deauville. Fotografía: Darren Lew. Música: François-Eudes Chanfrault. Reparto: Cameron Monaghan, Morgan Saylor, Liv Tyler, Judy Greer, Madisen Beaty, Erin Wilhelmi, Noah Silver, Ronen Rubinstein, Erin Wilhelmi. Apartado Sitges 2014: SECCIÓN OFICIAL FANTÀSTIC SITGES 47.

    Goodnight Mommy

    Goodnight Mommy (Veronika Franz & Severin Fiala, 2014)

    Sería interesante plantear un reflexión en torno a la violencia más lúgubre que normalmente suele asociarse al cine austríaco. Quizás, una de las razones podrían buscarse en el contexto histórico de un país que, en realidad, tiene mucho que esconder. Es allí, por ejemplo, de donde surgirán nombres y movimientos tan infames, para la historia del siglo XX, como Adolf Hitler y el nazismo. Austria es también uno de los primeros países europeos que han experimentado el auge de la ultraderecha xenófoba en los primeros años del siglo XXI. El cine de Michael Haneke, por citar al director austríaco más importante de la actualidad, ha buscado escarbar en la reciente y traumática historia de su país. Entre otras, como en La cinta blanca (Das weisse Band, 2009).

    Goodnight Mommy, el segundo trabajo de Veronika Franz y Severin Fiala, parece apuntar en esa misma dirección. Que la madre sea aquí la temible figura que despierte la desconfianza de los vástagos gemelos, en este sentido, no podría ser menos casual. Las primeras imágenes que abren el largometraje, las de una antigua producción austríaca en la que unos niños arios, reunidos en torno a la figura protectora de la madre, cantan una nana, además de establecer un diálogo que busque el contraste entre lo cálido de un momento y lo gélido —que, posteriormente, desarrollará la propuesta de Franz y Fiala—, también volvéra la vista a un pasado repleto de fantasmas. El rostro desfigurado de la madre, oculto tras unas vendas que retrotraen a Los ojos sin rostro de Georges Franju, ponen en crisis una identidad que muta hacia un oscuro ente generador de odio. Un peligroso camino sin retorno que, desde el realismo, se impone incomodar la mirada del espectador en base a una violencia nunca gratuita y una puesta en escena que busca desarmar, ya desde un primer momento, su presunto twist final, a la vez que reivindica la inteligencia del espectador.  | |

    Austria, 2014, Ich seh, Ich seh. Directores: Severin Fiala, Veronika Franz. Guion: Severin Fiala, Veronika Franz. Productora: Ulrich Seidl Film Produktion GmbH. Presentación oficial: Mostra de Venecia. Fotografía: Martin Gschlacht. Reparto: Susanne Wuest, Elias Schwarz, Lukas Schwarz, Ulrike Putzer, Michael Thomas. Apartado Sitges 2014: SECCIÓN OFICIAL FANTÀSTIC SITGES 47.

    Hard to be a God

    Hard to be a God (Aleksei German, 2013)

    Al director ruso Aleksei German, máximo responsable de Hard to be a God, la muerte lo sorprendió antes de ver terminada su epopeya fílmica. Una broma macabra y cruel, sin duda, a un director que puso todas las energías que le quedaban durante los más de seis años en los que estuvo dando forma a esta apocalíptica e inclasificable historia de ciencia ficción. Habiendo experimentado sus imágenes, uno puede llegar a entender su dilatación en el tiempo y, a la vez, sorprenderse de cómo una película como esta haya podido llegar, finalmente, a ver la luz. En realidad estamos ante un doble milagro: el de su llegada final a una sala de cine, su medio natural, y el de la propia cinta en sí misma.

    Adaptación de la novela de título homónimo firmada por los hermanos Strugatski, Hard to be a God puede que sea, muy probablemente, una de las obras más sucias y escatológicas de la historia del cine. German levanta su película sobre la fealdad y la parte más oscura del ser humano. Algo lógico, por otra parte, cuando lo que se propone es filmar un mundo estancado en el barbarismo y la eterna espera de un imposible Renacimiento. Fuertemente antihumanista, Hard to be a God no solo destroza todas y cada una de las convenciones del género, también busca llevar al límite la mirada del espectador a partir de un horrendo relato anclado en la nada. Sin una narrativa clara, la propuesta de Aleksei German se construye a partir de larguísimos planos secuencia que se pegan a la anatomía de los personajes. Porque en Hard to be a God, los cuerpos humanos son simples contenedores de fluido que no paran de excretar todos los residuos del organismo. Es, precisamente, a través de la representación límite de lo grotesco, lo que permite mostrar la imposibilidad del progreso. Sumergidos en su pestilente universo y enfangados hasta la cintura, no nos queda otra que rendirnos ante un planteamiento que no solo será una de la películas de este Sitges 2014, sino que puede llegar a situarse como una de las experiencias atmosféricas más brutales, extremas y viscerales de lo que llevamos de nuevo siglo. | |

    Rusia, 2013, Trudno byt bogom. Director: Aleksei German. Guion: Aleksey German, Svetlana Karmalita (Novela: Arkadiy Strugatskiy, Boris Strugatskiy). Productoras: Sever Studio / Lenfilm Studio. Presentación oficial: Festival de Roma 2013. Fotografía: Vladimir Ilin, Yuri Klimenko. Reparto: Leonid Yarmolnik, Aleksandr Ilyin Jr., Yuriy Tsurilo, Yevgeni Gerchakov, Aleksandr Chutko, Oleg Botin, Dmitri Vladimirov, Laura Lauri, Pyotr Merkuryev. Apartado Sitges 2014: SEVEN CHANCES.

    Daniel Jiménez Pulido
    Enviado especial a la 47ª edición del Festival de Sitges


    El jardín

    0 comentarios:

    Publicar un comentario

    "Sueñen. Vean cine."

    Estrenos

    Festivales

    • Cuaderno de viaje: análisis visual y narrativo de Twin Peaks

      «Aviso al lector: este texto, como la anterior entrega que publicamos, está plagado de spoilers que detallan información de los capítulos reseñados. Está concebido con la esperanza de ser un acompañamiento a las experiencias de visionado previas de cada uno, y como tal asume la incompletitud de su análisis. Ni ofrece, ni lo pretende, una lectura totalizadora de la serie. Sino una serie de fragmentos rescatados, puestos en una relación más o menos arbitraria y leídos bajo una serie de constantes que se adivinan en Lynch, pero que quizá tengan mucho de las propias inquietudes de quien escribe...».
    • El cine de Maya Deren. Una mirada a su filmografía

      «La consolidación de la mujer en la industria del cine es algo tan reciente y, por desgracia, tan condenado a un inevitable período de reafirmación presumiblemente extenso, que resulta muy difícil establecer una lectura del papel femenino en el cine y, mucho menos, en el cine de vanguardia, pues su relación parece más coincidente que desencadenante. Sólo en las últimas entregas de los grandes festivales, ha sido motivo de indignación y debate la ausencia de una participación femenina más cuantiosa...».
    • El tedio según Sofia Coppola

      «Si nos detenemos a analizar la filmografía de Sofía Coppola, encontramos un denominador común en todas sus historias. Los personajes que retrata la realizadora neoyorquina están embriagados por el aburrimiento, por una sensación de pesadumbre que les arrastra y que, de un modo u otro, actúa como catalizador de sus actos. Puede ser un elemento impuesto, como ocurre en Las vírgenes suicidas, y del que solo hay una manera de escapar; que viene dado por el entorno, como en Lost in translation, donde se materializa en un sentimiento de extrañeza que acaba por unir a dos almas solitarias...».

    Extras

    Premios

    [12][Trailers][slider3top]