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    Yuri Bykov
    Yuri Bykov
    The Fool (Durak)

    Los Olvidados

    crítica a The Fool (Durak, Yuri Bykov, 2014)

    Lev Nikoláievich Myshkin o, el príncipe Myshkin, es el protagonista de una de las obras más importantes de la literatura universal. Nos referimos, por supuesto, a El idiota (The Idiot, 1869), de Dostoievski. Este idiota, que representaba la figura del aristócrata, dotado de unos valores que se irían perdiendo paulatina en el Moscú del siglo XIX, no era denostadamente llamado de tal manera por una falta de inteligencia, juicio o discreción en su carácter, sino por su ingenuidad, que lo llevaba a ser víctima de toda clase de burlas y objetivo de desaprensivos caraduras, quienes se aprovechaban de su inocencia para lucrarse sin compasión a su costa. El director, guionista y compositor Yuri Bykov, compatriota del propio Fiodor, presenta con su The Fool (Durak), una evolución de esa pérdida de valores, en la que transforma el ideal mesiánico dostoievskiano en una maldad secular e inherente a los ciudadanos de un pequeño pueblo ruso, descendiente del realismo mágico más pesimista. Encontramos en este microcosmos a dos tipos de “fool”. Por un lado, el presentado en la segunda escena de la película, cuando el protagonista, Dima Nikitin, su padre y su madre son tachados de tontos en una definición que se acerca mucho a la del príncipe Myshkin. Se les llama tontos, incluso idiotas, por su carácter humano, bondadoso, aferrados a la idea de respeto por el prójimo. Por otro lado tenemos al idiota burgués, que ha perdido definitivamente cualquier atisbo de educación, modales y respeto. Este “fool” se aproximaría mucho más a un Imbécil, cuya B queda convertida abruptamente en una especie de P esputada sin compasión, al tiempo que se sobreacentúa la posterior vocal tónica, É, para infligir, a continuación, todo el peso fonéticamente peyorativo en la C, que se prolonga y se arrastra sin piedad hasta el límite en el que deja de ser una C para convertirse en una Z. Un imbécil que queda tan deformado conceptualmente en la película como morfológicamente en nuestra descripción.

    La primera escena que se nos muestra es la de un vehemente drogadicto que, en un violento ataque fruto del síndrome de abstinencia, agrede brutalmente a su mujer y a su hija acusándolas de haberle robado el dinero que necesita para comprar su dosis. Esta escena será fundamental para entender el discurso moral que se llevará a examen a lo largo de toda la película. A consecuencia de esa discusión, se rompe una tubería y, en lo que parecía una inspección rutinaria, Dima, un estudiante de arquitectura, descubre una grieta en lo que pudiera ser un pilar maestro. Alertado, el protagonista se dirigirá al exterior del edificio para comprobar espantado que esa grieta se extiende amenazante desde el suelo hasta el piso noveno, por ambas fachadas del edificio, suponiendo una inminente amenaza que podría derrumbar la construcción en cualquier momento. Consciente de que el concejal de obras públicas no hará nada al respecto, como no lo ha hecho en los pasados 40 años, el héroe decide hablar directamente con la alcaldesa, que se encuentra celebrando, junto al jefe de policía, el de bomberos, el de servicios médicos, y el propio jefe de infraestructuras, su cincuenta cumpleaños en un restaurante. Dima, que calcula que los cimientos del edificio no resistirán durante más de 24 horas, trata de exponer su teoría a los mandatarios de la ciudad basándose en la inclinación de la edificación y el severo daño ocasionado por las dos enormes grietas. Su objetivo será convencer a la cúpula municipal de poner en marcha un dispositivo de emergencia para desalojar a las 820 personas que viven en el inmueble.

    por Alberto Sáez Villarino
    marzo 22, 2015

    Crítica | The Fool (Durak)

    por Alberto Sáez Villarino | marzo 22, 2015
    The Major, de Yuri Bykov

    Menos es más

    crítica de The Major, | Майор, de Yuri Bykov, 2013

    Hay veces que en la sencillez reside la virtud. En el caso del thriller, entiéndase este concepto como vaciar la historia de elementos superfluos, enrevesados o que intenten exponer una idea que esté por encima de la trama (elementos que se pueden identificar en una nueva hornada de series, como puede ser True Detective o The Walking Dead). La dirección opuesta, y por seguir con el referente televisivo, constituiría algo así como crear un episodio aislado autoconclusivo, con un desarrollo claro de acumulación de acontecimientos que se sostienen por un elemento interior del personaje principal que le empuja en sus actos. El director ruso Yuri Bykov, con esta última idea en la cabeza, crea un thriller sencillo, bien dirigido y que mantiene el ritmo durante sus 99 minutos. Se trata de una cinta de la acción por encima de la reflexión, directa al grano, sin dar un respiro para conclusiones o elucubraciones. En ningún caso esto último constituye algo negativo, es más, se trata de una decisión de puesta en escena: The Major se presenta como un retrato a tiempo real de un mundo corrompido en el que cada paso adelante es un avance hacia la denigración del cuerpo policial ruso en una ciudad al extrarradio de Moscú. Bykov es conciso y directo, evita dar rodeos ni coger atajos. Toma prestado lo mejor del thriller norteamericano y logra desprenderse de todo lo innecesario. Uno se pregunta qué habría hecho Hollywood en su lugar. Sin duda, la estrategia habría sido colocar a una estrella en el papel principal y habría necesitado un momento de fuga, de lucimiento y regocijo actoral, que se une a la historia de manera demasiado evidente y que resulta reiterativa. Fijémonos, por ejemplo, en Capitán Philips, un thriller notablemente dirigido pero que necesita de un resorte emocional al inicio y sobre todo al final para intentar dar empaque a la lucha del protagonista y conceder su minuto de supuesta gloria actoral a Tom Hanks (sobre todo en su epílogo, en la escena en la enfermería). En The Major, nos basta con saber que Sobolev, el capitán de la policía protagonista de la cinta, acaba de ser padre para revestir de profundidad las decisiones que toma tras atropellar a un niño en su camino al hospital para conocer a su hijo. Bykov no necesita reincidir ni subrayar en el plano personal más allá de lo necesario para elaborar un discurso sobre la honradez y la corrupción. Y menos cuando lo que pretende es crear una estampa de la realidad que, una vez digerida, nos muestre el nivel de putrefacción oficial y los límites del egoísmo personal cuando la supuesta honorabilidad está amenazada.

    por EAM
    mayo 04, 2014

    Crítica | The Major, de Yuri Bykov

    por EAM | mayo 04, 2014

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