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    Retrospectiva Cooper-Schoedsack
    Retrospectiva Cooper-Schoedsack

    El cíclope entrañable

    Retrospectiva dedicada a Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en la 63ª edición del Festival de Cine de San Sebastián.

    Y llegó el final del ciclo dedicado a estos dos grandes directores, Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, y el de esta edición número 63 del Festival de Cine de San Sebastián. Era inevitable sentir un poco de tristeza al tiempo que una gran alegría por haber podido disfrutar de esta maravillosa colección de películas que casi con toda seguridad jamás volveremos a ver en una pantalla de cine. Pudimos asistir a otras proyecciones, hasta dio tiempo para vivir un día inmerso en el devenir normal del festival: el de las películas a competición y aquellas en otras secciones que todos esperaban ver en colas interminables. Era extraño pasar de una sala pequeña semi vacía a un teatro inmenso abarrotado de público, espectadores ávidos de la última novedad pero impermeables al pasado que levantó y ayudó a crear ese universo maravilloso del cine que se desplegó durante ocho días intensos y emocionantes. Una organización eficaz y atenta, una ciudad volcada con su festival que sabe amarlo hasta cuando señala algo que no le gusta y una retrospectiva ejemplar de la que solo lamentaríamos la pobre calidad de algunas de las copias exhibidas. Fue hermoso poder admirar a Fay Wray en todo su esplendor, a Albert Dekker encarnando al más frágil de los científicos locos, al gorila más impresionante de todos los tiempos, a Leslie Banks como el conde más sádico al que jamás podríamos enfrentarnos y a ese aventurero inasequible a la derrota y siempre sonriente que solía ser Robert Armstrong en los filmes de Cooper y Schoedsack. La fascinación de mundos misteriosos y tierras inhóspitas y vírgenes por hollar desplegándose ante nuestros asombrados ojos con el amor y la pasión de los pioneros, con su inocencia y candidez también, pero jamás distante o ajena al sentir profundo del ser humano enfrentado con lo salvaje, con lo desconocido, con lo más oscuro y lo más brillante que anida en el corazón de los hombres. Películas que encierran verdad en cada uno de sus fotogramas porque nacen de una mirada que no renuncia en ningún momento a buscarla. Terminan nuestros días en el festival y toca enfrentarse a la realidad. Nunca nos pareció tan fría, pero al tiempo pocas veces nos sentimos con tanta fuerza para enfrentarla como al final del ciclo dedicado a esos dos héroes del cinematógrafo que fueron Cooper y Schoedsack.

    En esta última entrega de las reseñas de todas las películas que han compuesto la retrospectiva clásica de este año, abrimos con un filme heredero del colosal italiano mudo, de esas películas “de romanos” que cimentaron una época gloriosa del cine de este país hasta que su trono fue arrebatado por el nuevo titán norteamericano, pero también del cine de desastres y las películas bíblicas que siempre han fascinado a Hollywood. Continuamos con una de las más maravillosas y entrañables películas de ciencia ficción protagonizada por el ya clásico carácter dentro del género del científico loco con anhelos de conquistar el mundo y domeñar a la humanidad. O enriquecerse hasta el tuétano, que es lo mismo. Después asistiremos a un ejemplo diáfano de cinta de serie B de aventuras tan encantadora como carente de medios. Y terminaremos con un documental, este no realizado por ellos sino dedicado a repasar su vida y obra tomando como protagonista a Merian C. Cooper y sus desbordantes carrera y personalidad, si bien para hablar de él jamás se podría olvidar nombrar a su eterno compañero Schoedsack. Iniciemos ya juntos, si así os place, este postrero paseo.

    por José Luis Forte
    diciembre 23, 2015

    63SSIFF | Retrospectiva Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack (V)

    por José Luis Forte | diciembre 23, 2015

    Pequeño, grande, más grande, ¡gigante!

    Retrospectiva dedicada a Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en la 63ª edición del Festival de Cine de San Sebastián.

    En nuestro periplo por las películas que conformaron la retrospectiva dedicada a Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en el Festival de Cine de San Sebastián de este 2015 vamos ahora a recordar tres en las que una de nuestras parejas cinematográficas favoritas trabajaron en solitario, firmaron realizando tareas diferentes o coincidieron de nuevo como directores: un documental que Schoedsack rodó en formato mudo y que tuvo que adaptar al ya triunfante sistema sonoro que suposo un paso más en la evolución que junto a Cooper había empezado a forjar dentro de este género; una revisitación de King Kong tan simpática como entrañable pensada para todos los públicos a la que precisamente su falta de pretensiones engrandecerá; y un segundo documental que supone en sí mismo un King Kong descomunal que pudo haber sido el inicio de una nueva forma de entender el arte cinematográfico y que, como aquel, pereció merced a la inconsciencia de su propio poder y su potencial debilidad.

    por José Luis Forte
    noviembre 10, 2015

    63SSIFF | Retrospectiva Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack (IV)

    por José Luis Forte | noviembre 10, 2015
    Las cuatro plumas

    Aventuras en la jungla de Hollywood

    Retrospectiva dedicada a Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en la 63ª edición del Festival de Cine de San Sebastián.

    Seguimos con nuestro apasionado repaso a las películas que pudimos ver en la retrospectiva dedicada a Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en la edición del Festival de San Sebastián de este año. Le toca el turno a tres maneras distintas de afrontar el relato de aventuras: la primera en su versión más tradicional con la adaptación de una novela clásica, la segunda más íntima y dejando a un lado la épica para mostrarnos un Londres ahogado en su icónica niebla en medio de la cual se desarrolla una historia muy divertida de embrollos criminales, y la tercera con la decadencia de un aventurero que ha decidido sentar la cabeza tras ver a su alocada hija seguir sus desatinados pasos. Tres filmes maravillosos que nos llevan a una época y una forma distintas de entender el arte cinematográfico, cuando ser un autor no estaba reñido con la creación de una obra inflamada de entretenimiento y sentido de la maravilla.

    por José Luis Forte
    octubre 16, 2015

    63SSIFF | Retrospectiva Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack (III)

    por José Luis Forte | octubre 16, 2015
    King Kong

    Corre Fay Wray, corre

    Retrospectiva dedicada a Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en la 63ª edición del Festival de Cine de San Sebastián.

    Continuamos en la 63ª edición del Festival de San Sebastián dedicados por completo a ver las películas que componen la Retrospectiva de Ernest B. Schoedsack y Merian C. Cooper. Días apretados de cine que nos llevan de la salida de una película a la cola de espera de la siguiente sin apenas poder darnos un respiro. Ni falta que hace, la verdad, porque con estas maravillas, ¿para qué necesita uno otras cosas? Sigamos pues el viaje.

    EL MALVADO ZAROFF

    The Most Dangerous Game, 1932, EE.UU.

    Sin duda, esta es mi película preferida de las que realizara Ernest B. Schoedsack, aquí junto a Irving Pichel en la dirección, y sin dejar de tener a su lado a su compañero de batallas Merian C. Cooper que ejerció de productor asociado. El malvado Zaroff, aparte de una apasionante película de aventuras con un elevado toque fantástico en su mirada, es quizá el más perfecto ejemplo de cómo construir un relato utilizando un tempo in crescendo demoledor: el planteamiento de la filosofía del filme, la caza y el cazador, mostrado en su primera parte que acontece en el barco en el cual viajan unos confiados pasajeros, da paso al desarrollo de la misma y al germen de la trama cuando el barco se estrelle contra un arrecife y el náufrago Bob Rainsford (Joel McCrea) llegue a una extraña isla y sea acogido en la fortaleza del conde ruso Zaroff (Leslie Banks), donde también harán acto de presencia la chica que provocará el romance (una fascinante como nunca Fay Wray), aunque no solo eso pues llegado el momento sabrá luchar y pelear por su vida, y el hermano de esta (interpretado por Robert Armstrong, el actor fetiche de Schoedsack y Cooper), el elemento detonante de la acción que será arrolladora en la media hora final de este filme perfecto de 63 minutos de duración. Y es que es en esta tercera parte cuando todo lo expuesto hasta ese momento toma cuerpo en una persecución arrolladora y trepidante, cada vez más feroz no solo por lo que nos narra, sino por su forma, por esos planos cada vez más cortos y sus travellings finales que cortan la respiración buscando y consiguiendo que la angustia de ser la presa de un cazador sin piedad la suframos en nuestra piel, pero además haciéndonos reflexionar como a Rainsford: “esos animales a los que yo cacé, ahora sé cómo se sentían.” Una obra maestra absoluta del cine, una película que siendo toda acción culmina en pensamiento puro. La muestra más gloriosa de lo que es el cine de género en su destilación más perfecta. Ya escribimos sobre ella hace tiempo, así que os remitimos a ese extenso comentario siguiendo el enlace.

    por José Luis Forte
    septiembre 25, 2015

    63SSIFF | Retrospectiva Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack (II)

    por José Luis Forte | septiembre 25, 2015

    LUCHAR PARA SOBREVIVIR

    Retrospectiva dedicada a Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en la 63ª edición del Festival de Cine de San Sebastián.

    El cine en sus primeros días adoptó la función de tomavistas, mostrar lo que el ciudadano de a pie no podía ver en su devenir cotidiano, tierras lejanas e inhóspitas proyectadas a una manzana de tu casa. Todo era sorpresa, emoción y arrobo, por lo que no solo se limitó a esto. También lo más cercano, lo que estaba a las puertas de esos mismos hogares, era representado con una luz fantasmal y casi fantástica que bajo el temblor de una bombilla llevaba a la pantalla a unos obreros saliendo de una fábrica o a un tren precipitándose desde una estación francesa hacia las butacas de los aterrorizados espectadores que pensaban serían arrollados por él. Pronto, sin embargo, superadas las primeras reacciones de asombro y miedo, el público demandó más. La acción, la narrativa, en fin, las historias que desde que somos niños nos han gustado que nos cuenten cambiaron este arte para siempre. El cine documental siguió vivo, pero ya no bastaba con plantar la cámara y grabar el paisaje más impresionante o el acontecimiento más importante, función básica que todavía hoy es fundamental, sino que se demandaba algo más. Así el género se vio enriquecido y atravesado por fugaces líneas de drama, leves tramas argumentales que hicieran más emocionales las imágenes. El documental se impregnó de poesía, y los pioneros del cine lo llevaron todo lo lejos que incluso hoy se podría imaginar. Cámaras al hombro, ellos mismos se convertían en parte de la aventura, viviéndola y contándola con la cercanía del peligro y la belleza de lo inhóspito unas veces, de lo que alberga lo que aún está por contar en otras. Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack fueron dos de estos intrépidos aventureros. La 63ª edición del Festival de Cine de San Sebastián les rinde homenaje con una retrospectiva necesaria y apasionante.

    por EAM
    septiembre 21, 2015

    63SSIFF | Retrospectiva Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack (I)

    por EAM | septiembre 21, 2015
    Las cuatro plumas (The Four Feathers, 1929)

    La jungla según Hollywood es un lugar plagado de peligros y maravillas, un entorno hostil para el hombre pero al tiempo origen de lo fantástico, en un delirante maridaje con lo exótico, en la cual los humanos pueden vivir las más extraordinarias aventuras. Los directores Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack tuvieron esto muy presente en sus películas, si bien sus primeros trabajos como documentalistas impregnaron de realidad sus fantasías, haciendo creíbles, palpables y vívidos el sudor, la espesa vegetación, la opresión de la selva y la eterna amenaza de los monstruos que esconde en su corazón, monstruos que en ocasiones adoptan rostros humanos. Así el conde Zaroff, el exiliado ruso que en su isla perdida se dedica a la caza del hombre utilizando como presas a los desafortunados náufragos que van a dar con sus huesos en su feudo, en El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, 1932), o el temible Dr. Thorkel, el científico loco que protagoniza esa joya naif que es Dr. Cyclops, escondido en lo más profundo de las tinieblas dedicado a experimentos increíbles capaces de convertir a hombres curtidos en muñequitos de juguete. Y si estos maestros del mal que no podemos sino adorar eran monstruos con forma humana, Cooper y Schoedsack también supieron mostrarnos a seres de pesadilla con alma poética y soñadora, porque así es el alma enamorada del fabuloso gorila gigante King Kong, el protagonista de la que sin duda es su película más conocida. Aunque en su breve trayectoria en la dirección cinematográfica (Cooper apenas dirigiría seis películas, Schoedsack llegaría a dieciséis, siempre incluyendo sus documentales) también tocaron géneros como la comedia dramática (Long Lost Father, 1934, dirigida por Schoedsack en solitario), relatos de misterios en un Londres ahogado por la perenne niebla en la simpática Una aventura en la niebla (Blind Adventure, 1933, también con Schoedsack sin Cooper) o el cine histórico de catástofres como la apasionante Los últimos días de Pompeya (The Last Days of Pompeii, 1935).

    El 63 Festival de Cine de San Sebastián dedicará una retrospectiva a los directores Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en la cual podremos disfrutar de 14 de sus películas y documentales rodados formando un imbatible tándem, en solitario o bien en compañía de otros. Un recorrido completo por la filmografía de Cooper y casi exhaustivo por la de Schoedsack. De éste solo se han quedado fuera The Monkey’s Paw, un filme de 1933 firmado por Wesley Ruggles pero en el que al parecer colaboró en tareas de dirección el mismo Schoedsack, basado en el fascinante relato de terror del mismo título (La pata de mono en español) escrito en 1902 por W. W. Jacobs, que no hemos podido ver nunca y que quizá esta fuera una ocasión única de poder hacerlo. Y Trouble in Morocco, dirigida por Schoedsack en 1937, otra de sus películas a las que es imposible tener acceso pues también se da por perdida. En cualquier caso, un ciclo magnífico que nos traerá obras maestras, rarezas que al fin verán la luz y la recreación de un mito clásico que bajo sus manos se convertirá en uno de los iconos más imperecederos del cine jamás creados: ese gorila titánico que caerá rendido a los pies de la hermosa Fay Wray.

    «Un ciclo magnífico que nos traerá obras maestras, rarezas que al fin verán la luz y la recreación de un mito clásico que bajo sus manos se convertirá en uno de los iconos más imperecederos del cine jamás creados: ese gorila titánico que caerá rendido a los pies de la hermosa Fay Wray».


    por José Luis Forte
    septiembre 07, 2015

    La jungla y el mito: retrospectiva dedicada a Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack en el 63 Festival de Cine de San Sebastián

    por José Luis Forte | septiembre 07, 2015

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