TODO MÚSCULO, TODO CORAZÓN
crítica de Teddy Bear | 10 timer til Paradis, Mads Matthiesen, 2012
El cine danés no deja de sorprendernos en los últimos años con propuestas sugestivas, originales y totalmente exportables, que han puesto en el disparadero de la fama internacional a nombres como Nicolas Winding Refn –Drive (2011)–, Thomas Vinterberg –La caza (2012)– o Susanne Bier –En un mundo mejor (2010)–. Mads Matthiesen está empezando en esto del cine. Teddy Bear (2012) es su primera película, una especie de versión alargada de un corto que dirigió en 2007 bajo el título de Dennis. Ya en aquel adelanto de la vida de este personaje, Matthiesen hizo gala de una gran delicadeza y buen ojo para retratar las complicadas relaciones humanas. La historia de un grandullón de 38 años, campeón de culturismo, que esconde el alma de inocente y enamoradiza de un niño bajo su ruda apariencia, corría el riesgo de perder su frescura en su salto al largometraje, dando la sensación de producto inflado. Por fortuna, no ha sido así y Teddy Bear nos presenta a un nuevo realizador a tener muy en cuenta en los años venideros.