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    Dario Argento
    Dario Argento

    Las últimas cuchilladas del giallo

    Podcast especial de Halloween

    Tras varias décadas de esplendor, a mediados de los ochenta el cine de terror italiano empezaba a mostrar síntomas de agotamiento. El giallo, modelo dominante desde los setenta, fue dando paso al slasher y a la violencia desatada antes de que el género diera sus últimos estertores. Pero esta época final, y su manera de exacerbar los elementos típicos del giallo, resulta aún muy interesante. Para comprenderla mejor, hemos elegido tres películas representativas. Phenomena (1985) y El síndrome de Stendhal (1996) dan cuenta de la evolución creativa de Dario Argento, el maestro del género. Y Deliria (1987), ya más cercana al puro slasher, es la ópera prima del último gran talento que dio el fantaterror italiano: Michele Soavi, discípulo además de Argento.

    Armados con sus cuchillos y pertrechados tras sus micros, participan en esta sesión sangrienta publicada el mismo día de Halloween Miguel Muñoz Garnica, José Luis Forte y Érica Couto.

    | Además de en iVoox, pueden escucharlo en Spotify | Apple Podcasts | Pocket Cast |

    por EAM
    noviembre 05, 2024

    Podcast | Halloween 2024 (III): Las últimas cuchilladas del giallo

    por EAM | noviembre 05, 2024

    Giallo del campo a la ciudad

    Podcast especial de Halloween: La casa de las ventanas que ríen (1977) + Rojo oscuro (1975)

    Por cuarto año consecutivo, asentando una tradición en el podcast de EAM, dedicamos el mes de octubre a ver y comentar cine de terror hasta la llegada de Halloween. En esta entrega proponemos una doble sesión, del campo a la ciudad, de clásicos del giallo italiano: Rojo oscuro (Profondo rosso, Dario Argento, 1975) y La casa de las ventanas que ríen (La casa dalle finestre che ridono, Pupi Avati, 1977).

    Participan en este sangriento programa Miguel Muñoz Garnica, José Luis Forte y Érica Couto.

    | Además de en iVoox, pueden escucharlo en Spotify | Apple Podcasts | Pocket Cast |

    por EAM
    octubre 19, 2023

    Podcast | Halloween 2023 (I): Giallo del campo a la ciudad

    por EAM | octubre 19, 2023

    ¡Está vivo!

    Crítica ★★★☆☆ de «Dark Glasses», de Dario Argento.

    Italia, Francia, 2022. Título original: «Occhiali Neri». Dirección: Dario Argento. Guion: Dario Argento, Franco Ferrini. Producción: Concepcion Airoldi. Compañías productoras: Urania Picture, Getaway Films, RAI Cinema, Canal+. Presentación oficial: Berlinale 2022 (Fuera de Competición). Música: Arnaud Rebotini. Dirección de fotografía: Matteo Cocco. Reparto: Ilenia Pastorelli, Asia Argento, Andrea Gherpelli, Mario Pirrello, Maria Rosaria Russo, Gennaro Iaccarino, Andrea Zhang, Paola Sambo, Ivan Alovisio, Giuseppe Cometa. Duración: 90 minutos.

    La única película de Dario Argento que, hasta ahora, había podido ver en pantalla grande, la tengo grabada en la memoria como una de las experiencias más dolorosas que haya vivido jamás en una sala de cine. Y esto que fue una de las veces que más me he reído durante una proyección. Aunque pensado en frío, lo más seguro es que este punto traumático se debiera precisamente a dicha circunstancia: a esa angustia solo comparable a una carcajada incontenible, soltada en el peor momento. Por ejemplo, en pleno oficio funerario. Exactamente así se vivió aquella sesión de Drácula 3D en el Auditori de Sitges, puesta de largo en nuestro territorio del por aquel entonces último trabajo del maestro italiano. Buena parte del equipo de la película, por cierto, estaba ahí presente, y ni así pudimos mantener la compostura ante aquellas casi dos horas de cine en descomposición.

    Las gafas polarizadas que llevábamos puestas sirvieron al menos para cubrir con cierta oscuridad el siempre vergonzoso espectáculo de la comedia involuntaria, en aquella ocasión invocada por la conjunción extrema del descalabro en prácticamente todos los frentes analizables en una película. El conjunto hacía aguas por todos sitios: no había a lo que agarrarse; no había por dónde cogerlo. El guion, los diálogos, el trabajo con el elenco actoral, el vestuario, los decorados, los efectos visuales… Todo, absolutamente todo lució como el doloroso síntoma de un cineasta que, a sus 71 años de edad, y después del sonado tropiezo de Giallo, su anterior proyecto, a lo mejor ya había dicho todo lo que tenía que decir. ¿Hasta quedarse seco? Porque una cosa es «hacerse viejo y dejar de molar», como diría Sick Boy en Trainspotting, y otra mucho más grave es acabar haciendo el ridículo, o lo que es lo mismo, convertirse en un objeto de burla, sin derecho a réplica posible.

    Pero por suerte, las dinámicas más negativas, incluso los casos que parecen irrecuperables, pueden encontrar un punto de inflexión milagroso. Recuerdo, por ejemplo, los ánimos derrotistas con los que entramos a ver El reverendo, de Paul Schrader, en la Mostra de Venecia; pero sobre todo recuerdo la alegría con la que salimos de aquel pase. Conviene recordar que la filmografía del mítico guionista de Taxi Driver, estaba por aquel entonces marcada por una década de títulos a los que, rascando mucho, aún podía sacárseles, y gracias, el extraño encanto de los intérpretes con los que se asoció: Lindsay Lohan o Nicolas Cage, por ejemplo, dos estrellas en permanente estado de implosión. Hasta que llegó Ethan Hawke en hábitos de capellán, suerte de mártir bressoniano en tiempos de calamidades medioambientales de proporciones bíblicas, y dio por inaugurada una etapa en la que, de momento, también encontramos El contador de cartas. O sea, una racha para hacer saltar la banca.

    En esta inesperadamente alegre atmósfera cabe inscribir la llegada de Dark Glasses, película que sin acercarse al nivel del renacer de Schrader (tampoco lo pretende), sí puede ser recibida como esa buena noticia tan inesperada… y que tanto esperábamos: ahora Dario Argento supera los 80 años de edad, y parece que aún le queda combustible en el depósito. Para mayor alegría, conviene recordar que nuestro último «contacto» con él fue en Vortex, otro golpe inesperado, este por parte de Gaspar Noé, donde el cineasta romano se puso delante de las cámaras para regalarnos uno de los trabajos actorales más acongojantes de la temporada: el de un hombre que, junto a su mujer, se apagaba, sin que nada ni nadie pudieran revertir dicha decadencia. Casualidad o no, su nuevo trabajo, ya de vuelta como director y guionista, arranca con las ominosas imágenes de una luz que se desvanece.

    por Víctor Esquirol Molinas
    marzo 02, 2022

    Crítica | Dark Glasses, de Dario Argento

    por Víctor Esquirol Molinas | marzo 02, 2022
    Suspiria (1977)

    La cúspide del 'estilo Argento'

    Suspiria (Dario Argento, Italia, 1977).

    La trilogía de Las tres madres. Así se conoce a las tres obras que el realizador romano Dario Argento llevó a la gran pantalla basándose en los inicios del arte de la brujería del siglo XI y, más concretamente, el poema en prosa Levana y Nuestras Señoras del Dolor, extraído del libro Suspiria de Profundis, de Thomas de Quincey. En él se contaba la historia de tres hermanas de la costa del Mar Negro que, haciendo uso de la brujería, extendieron su reinado de terror alrededor del mundo, alcanzando gran poder a medida que dejaban un reguero de destrucción a su paso. En el siglo XIX, Mater Lechrymarum, la Señora de las Lágrimas; Mater Suspiriorum, la Señora de los Suspiros; y Mater Tenebrarum, Señora de las Tinieblas, como eran conocidas, ordenaron al arquitecto y alquimista Emilio Varelli la construcción de sus respectivas residencias, en Friburgo (Alemania), Nueva York (Estados Unidos) y Roma (Italia), desde donde controlarían la humanidad a través del dolor, las lágrimas y la oscuridad. Alrededor de la figura de la Señora de los Suspiros, Argento construyó una obra que, a día de hoy, es mucho más que un clásico del cine fantástico y de terror: Suspiria (1977). Se trataba de la quinta película del realizador, después de haberse labrado un nombre dentro del género gracias a su exitosa Trilogía de los Animales conformada por El pájaro de las plumas de cristal (1970) –su ópera prima–, El gato de las 9 colas (1971) y Cuatro moscas sobre terciopelo gris (1971), títulos que expandieron los códigos visuales del giallo creado por Mario Bava más allá de las fronteras de Italia. Tras ellas, con el thriller Rojo oscuro (1975) se ganó el cineasta la admiración de los críticos (el mismísimo Hitchcock se deshizo en halagos hacia este trabajo), convirtiéndose en el punto más alto de su carrera. Sin embargo, Suspiria atesora un gran cúmulo de virtudes que la convierten en algo especial, una deliciosa rara avis cuya fascinación sobre el público permanece intacta casi 40 años después de su estreno, debido a ese carácter atemporal que tan solo poseen las grandes obras maestras.

    Desde las primeras imágenes de Suspiria, Argento nos sumerge de lleno en un cuento (más de brujas que de hadas) retorcido y cruel, potenciando al máximo uno de sus puntos fuertes en aquellos años: la creación de atmósferas. Con su desembarco en el aeropuerto de Friburgo, en una noche especialmente tormentosa, la estadounidense Suzy Bannion, al igual que la protagonista de Blancanieves de los siete enanitos –otra confesa fuente de inspiración para el maestro, junto a las inquietantes experiencias personales de la madre de Daria Nicolodi (co-guionista y pareja sentimental de Argento en aquellos años), que pasó su infancia en un internado que guardaba relación con una secta ocultista– , se ve inmersa en una especie de realidad alternativa en donde las leyes de la lógica parecen no existir, a la vez que fuerzas sobrenaturales parecen guiar cada uno de sus pasos, convirtiendo lo que debería ser una tranquila estancia en la prestigiosa Academia Tanz, donde cursaría sus estudios de ballet, en una continua pesadilla. El destino quiere que en el mismo instante en que Suzy llega a la escuela, ésta se cruce con Pat, una chica que huye despavorida tras haber sido expulsada y a la que, en medio del estruendo de los truenos, llega a oír algunas palabras inconexas que, con el transcurrir de los acontecimientos, funcionarán como piezas claves en la resolución del misterio que se esconde tras las cuatro paredes de aquel enigmático edificio. Jessica Harper, actriz conocida por títulos como El fantasma del paraíso (Brian de Palma, 1974) o Recuerdos (Woody Allen, 1980), es la encargada de dar vida a nuestra heroína, una especie de princesa de cuento moderna amenazada por las fuerzas del mal (no faltan encantamientos, secretos aquelarres de brujas y brutales crímenes) que acechan en todas y cada una de las estancias de una academia cuya fachada es una réplica del Haus zum Walfich, un edificio emblemático de Friburgo.

    por José Martín León
    mayo 07, 2016

    Cineclub | Suspiria (1977)

    por José Martín León | mayo 07, 2016

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