Introduce tu búsqueda

Guardián
FICX Imatge Permanent
  • Cine Alemán Siglo XXI
    Mostrando entradas con la etiqueta Dagur Kári. Mostrar todas las entradas
    Dagur Kári
    Dagur Kári
    Fúsi

    Anotaciones en torno a Corazón gigante (Fúsi, Dagur Kári, Islandia, 2015).

    La ola islandófila que ha desatado la Eurocopa nos ha dejado uno de los titulares más deliciosos del año en los tabloides británicos: Inglaterra, eliminada por el país que tiene más volcanes que futbolistas. O el doble de ovejas que de habitantes. Son carne de curiosidades exóticas, pero si se piensa en términos plásticos, se puede adivinar fácilmente una de las constantes estéticas del cine islandés: la querencia por el gran plano general de paisajes casi desérticos. Lo es, desde luego, en el puñado de películas islandesas de los últimos años que, con su éxito festivalero (ver anexo), han desatado un mini-boom de la filmografía más norteña de Europa. De caballos y de hombres (2013), Metalhead (2013), Paris of the North (2014) Rams (2015) y Sparrows (2015) no se resisten a los encuadres de parajes naturales que enmarcan a las casi imperceptibles marcas de presencia humana. Es más, la ambientación en ámbitos rurales y remotos que las cinco películas comparten incide en una llamativa peculiaridad: este cine islandés es una de las más claras apuestas actuales de la cinematografía europea por las historias de corte humanista desde una perspectiva intimista, pese a que su paisajismo sea el menos antropocéntrico de todo el viejo continente. En algunos casos, este contraste juega un papel argumental de primera línea: el entorno natural hostil como obstáculo para el avance de los protagonistas (De caballos y de hombres) o como una fuerza epifánica que interviene en sus vidas (como sucede en el desenlace de Rams). Pero en todas las cintas señaladas, además, la presencia de una naturaleza sin amansar opera como fuerza condicionante previa al relato que traslada el aislamiento geográfico de la propia Islandia a un aislamiento interior en sus personajes, a menudo fuente del conflicto dramático. De este modo, por ejemplo, las tramas de crecimiento adolescente (eje central de Metalhead y Sparrows) encajan muy bien en estas coordenadas, ya que al componente de introversión dolorida propio de estas edades se une el aislamiento paisajístico.

    Centrándonos ya en Fúsi (Corazón gigante, si prefieren el título más bien melindroso que le han añadido en España), existe en ella un primer elemento discordante respecto al resto de cintas reseñadas. Su ambientación urbana. La peripecia del gigantón Fúsi transcurre en una Reikiavik gélida y desangelada, cuyo tratamiento visual se nutre de las contraposiciones entre interiores y exteriores, entre los cuales median las ventanas congeladas de casas y coches. Con lo cual, el aislamiento queda igual de connotado que en las anteriores películas, si bien con recursos expresivos distintos a la omnipresencia de la naturaleza salvaje. Ya los dos primeros planos que abren Fúsi funcionan como cogollo de toda esta cuestión del aislamiento interno y externo. En el primero, nuestro protagonista (que trabaja en el aeropuerto) conduce su vehículo de carga en una disposición de evidente solipsismo: el exterior de las ventanas del vehículo está sobreexpuesto de modo que no se distinguen sus formas, y el propio Fúsi tiene puestos unos cascos en los oídos. Su capacidad sensorial para percibir lo que le rodea, pues, está anulada. El segundo es un gran plano general picado de la pista de aterrizaje vacía, surcada por el vehículo de Fúsi cuyo movimiento ocupa una mínima parte del encuadre. La imagen remite a esos planos descriptivos de las películas antes citadas, en las que un encuadre amplio de la naturaleza denota la pequeñez de lo humano. Pero en este caso, el escenario escogido es a priori antípoda. Se trata de un aeropuerto, el lugar más capacitado para transportar a las personas a cualquier parte del mundo. Precisamente el ejercicio de redefinición de este escenario que propone Dagur Kári es uno de los tropos más efectivos que encuentra la cinta: la adición a un significante connotativo de movimiento y apertura al exterior (el aeropuerto) de una serie de nuevos significados opuestos de origen tanto plástico (planos como los mencionados) como verbales (Fúsi comenta poco después que, pese a trabajar en el aeropuerto, no ha cogido un avión en su vida). Un ejercicio de redefinición que resulta además muy expresivo por lo que tiene de recurrente, dado que el motivo de los aviones intervendrá después en varios momentos clave de la película.

    por Miguel Muñoz Garnica
    julio 25, 2016

    «Islands in the stream». Fúsi y el nuevo cine islandés

    por Miguel Muñoz Garnica | julio 25, 2016
    Dagur Kári

    «Lo que es fascinante de Islandia es que si miras las estadísticas nada debería ser posible, pero a pesar de ello es un país en donde sientes que todo es posible. Hago música, cine… Hay esa especie de energía creativa que hace que la gente no se detenga ante nada, sino que hagan que ocurra. Y eso es algo especial de Islandia».


    Salvo que sean acérrimos cinéfilos lo más probable es que su nombre les resulte completamente desconocido y, sin embargo, este joven islandés (nacido en Paris) ha firmado la que está siendo, en su extenso y prestigioso recorrido, una de las revelaciones del año: Fúsi, Virgin Mountain, galardonada en la recién concluida Seminci con el premio a Mejor Actor. Una obra emocional, dulce y cuidada que confirma un talento por el que apostó Gijón en sus dos primeros filmes. Realizamos la entrevista en los sofás de la cafetería del hotel en el que se hospeda, como el personaje de su película en un primer momento se muestra algo tímido, pero extremadamente amable y receptivo. Una vez concluida esta, salimos afuera a tomar algunas fotos, y su curiosidad acerca de la ciudad, de la que poco más ha visto aparte de la sala de prensa y su habitación de hotel provoca que nos intercambiemos el rol de preguntador y fluya una conversación natural no tan anclada a los rigores y papeles que se crean en el momento en el que se enciende la grabadora.

    Me gustaría empezar felicitándote por la película, me parece muy emocionante y conmovedora, y con un humor muy inteligente, aunque algo negro algunas veces. Me gustaría saber cómo concebiste el tono de la película, ¿cuál era tu idea para fijarlo?

    Creo que eso es algo que he explorado en todos mis filmes, la relación entre humor y tragedia. Me fascina ese cóctel, porque normalmente las películas o son serias o son cómicas. Disfruto mucho de las comedias, pero cuando salgo del cine me siento algo vacío, siento que la vida no ha sido representada en su totalidad. Y eso mismo me pasa con los dramas, no me llegan si no tienen humor. He decidido tomar los dos elementos, ambos importantes. El humor es algo muy importante para mí, también creo que es fascinante y algo que es único del cine es que en una película de noventa minutos puedes tanto llorar como reír. Me gusta poner al público en un proceso que es tanto divertido como triste.

    Y, en ese sentido, cuando estás en el proceso de montaje, ¿no te parece complicado? A la hora de jugar con este tipo de humor a veces algo agresivo, ¿no es difícil que surjan dificultades y miedos de cruzar la línea del mal gusto?

    Cuando ves la película parece que no es difícil, pero es extremadamente complicado encontrar el balance correcto entre el humor y la tragedia. Porque, como dices, el humor tiene que parar cuando en teoría tienes que sentirte triste. Es como andar por una línea muy estrecha. Muy complicado, y siempre me lleva mucho tiempo editar debido a ese balance. Esta película me llevó dos años de edición, incluso volví a filmar algunas partes.

    ¿Y cuánto te llevó escribirlo?

    Unos dos años.

    por Unknown
    noviembre 02, 2015

    Entrevista | Dagur Kári, director de 'Virgin Mountain'

    por Unknown | noviembre 02, 2015

    Miradas color naranja

    Crónica de la quinta jornada de la 50ª edición del Festival de Karlovy Vary.

    Ayer, hacíamos referencia al camino de vuelta al hotel, tras cada cierre de jornada. Pero, ¿y el de ida? Con el madrugador sol –a las 06:00 AM ya está en pie—, como testigo, se aprecian los contrastes que contiene una pequeña ciudad como Karlovy Vary. El sencillo trayecto desde el comienzo de la calle Tomáše Garrigua Masaryka –profesor y filósofo fundador de la República Checoslovaca en 1918— hasta el Hotel Thermal, la sede del Festival, desgrana muy lentamente la idiosincrasia de esta localidad. Aparte de los acreditados, marcados con una cinta naranja, asistimos a un desfile de clases singular. A pie, los trabajadores y consumidores cumpliendo con sus deberes, como en cualquier otra urbe europea; a caballo, numerosos turistas que buscan la instantánea privilegiada con la que enmarcar su estancia; en coche, y menudos coches, la otra Karlovy Vary, conformada por la flor y nata de las grandes oligarquías de nuestro tiempo: Rusia y Arabia Saudí. Un simple paseo por la parte oriental de la ciudad los delata, gracias a construcciones de auténtico lujo que siguen los patrones arquitectónicos de sus lugares de origen. La élite desde su Olimpo, no obstante ocupan toda la parte superior de ladera que engulle a los balnearios que dan fama a Carlsbad. Pero, volviendo al color naranja del cordel que identifica a la prensa, los elementos que resaltan en este juego de estratos son mucho más extravagantes. Portan una túnica de lino, llevan sandalias y la cabeza rapada. Dos de ellos cierran la retaguardia, intentando entregar un tríptico y sermonear a algún despistado; delante, un grupeto que entona una canción muy reconocible. Son los Hare Krishna, los teloneros no oficiales del KVIFF. Ellos aportan el color y alguna aceleración espontánea entre los visitantes. Una de ellas me llevó a esta quinta jornada de festival en cuestión de segundos. Un día excelente, por cierto.

    por Emilio M. Luna
    julio 08, 2015

    Karlovy Vary 2015 | Día 5. Críticas: Virgin mountain (Fúsi) / The here after / Box / Tangerine / The snake brothers

    por Emilio M. Luna | julio 08, 2015

    Estrenos

    Lady Nazca

    Circuito

    la residencia
    PUBLICIDAD
    FestivalScope
    PUBLICIDAD

    Streaming

    Suscripción