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    Christian Zübert
    Christian Zübert

    Las dos Europas

    crítica de Respira (Ein Atem, Christian Zübert, Alemania, 2015).

    No hay nada más expresivo acerca de lo que se ha dado en llamar el fenómeno de las «dos Europas» que la relación entre Alemania y Grecia. Rescatadora frente a rescatada, figura paternalista autoimbuida de sabiduría (entendida como inherente al poderío político-económico) frente a oveja descarriada que se resiste a que sus pasos de vuelta al redil sean dirigidos a distancia por la fría vara germana. La Europa rica, en fin, que saca pecho con condescendencia hacia la (pobrecita) Europa pobre que no ha sabido conducirse por sí misma. El escenario, tan de actualidad mediática, resulta idóneo para el principal fin que motivó la creación de Respira, según lo ha afirmado su propio director: plantear el diálogo entre las dos Europas mediante un ejercicio de sinécdoque, cuya representación del todo es la narración cruzada de dos peripecias femeninas. Tessa es una mujer alemana de clase acomodada, absorbida por su trabajo, madre primeriza de un bebé de pocos meses y en permanente estado de ansiedad. Elena, una chica griega que, harta de la falta de oportunidades en su país, deja atrás a su familia y su novio para probar suerte en Alemania. Ambas cruzan sus historias cuando Elena, justo al descubrir que está embarazada, comienza a trabajar de niñera para Tessa.

    En este punto de partida está uno de los mayores aciertos de Zübert, que para tender el puente entre las dos Europas confrontadas recurre a una conocida problemática común: la presión que ejerce sobre las dos mujeres una sociedad en la que la dictadura del éxito laboral se alía con los automatismos patriarcales. Así, Tessa viene a funcionar como personificación de los «problemas del primer mundo», como ella misma los define en una línea de guion. La imposibilidad de desconectar de las obligaciones de su trabajo. Esa típica neurosis de madre moderna obsesionada por controlar todo lo que sucede en y alrededor de su bebé. La coacción de una mentalidad tradicional (encarnada por la figura de la suegra malcarada) que la empuja a sentirse culpable por no pasar más tiempo con su hija, y cuya herencia es perceptible en un marido poco colaborador en las tareas domésticas. Mientras que sobre Elena pesa la precariedad de un mundo laboral que no le da ninguna facilidad para atender a su embarazo, ese empleo basura que la considera un engranaje más de la cadena de montaje que puede ser sustituido si empieza a dar problemas, y que despacha su crueldad con coletillas tipo «si no te gusta el trabajo, tengo veinte en la puerta que se darían de tortas por él». A lo que hay que sumar los reproches de su familia por no haberse quedado en su país con los suyos y los amagos de autoritarismo machista de su novio.

    por Miguel Muñoz Garnica
    enero 23, 2016

    Crítica | Respira

    por Miguel Muñoz Garnica | enero 23, 2016
    Right now, wrong then

    Señoras que se indignan con Hong Sang-soo

    Crónica de la séptima jornada del 53º Festival de Gijón.

    ¿Qué sería de un festival de cine sin su colección de estereotipos andantes? Sin esa fauna diversa que abarca desde el intento de crítico que destroza todo lo que ve con un par de tópicos vagos (o un tweet, que a menudo viene a ser lo mismo) hasta el “espectador medio” que se queja de tanta rareza, de que no puede ser tan difícil contar bien una historia. El primero soltará frases hechas despectivas, como “telefilme de sábado por la tarde” o “película mil veces vista”, que pretenden dar cuenta de la cantidad de conocimiento cinéfilo que atesora y de lo difícil que resulta sorprender a su endurecido criterio. Mientras que el segundo, más auténtico, se expresará con reflexiones del tipo “muy bien hecha, pero a mí es que no me ha dicho nada”. Aunque hay estereotipos todavía más específicos que tampoco faltan. Está el que, en los coloquios del director con el público (el Q&A, si prefieren la versión cool), interviene para lanzar una reflexión interminable sobre algún aspecto de la película (por lo general, irrelevante o sobreinterpretado) que tiene poco de pregunta y mucho de afán de lucimiento. O el pedante de turno que analiza la película sentando cátedra con expresiones altivas que no admiten réplica. Una colección, en fin, que pese a que a ratos pueda resultar irritante, sirve para dar colorido al festival entre proyección y proyección.

    El párrafo anterior, admitamos que un poco vitriólico, viene motivado por el visionado de la nueva cinta de Hong Sang-soo, Right Now, Wrong Then, que además de constituir ese hit magistral que le faltaba a la sección oficial de Gijón (sus virtudes se analizan unas líneas más abajo), ofrece algunos apuntes deliciosos precisamente sobre la fauna habitual que se puede encontrar en los mundillos de los festivales y los ciclos que tan bien debe conocer Sang-soo. El protagonista, un director de cine que asiste al coloquio tras la proyección de una de sus películas, se queja a la salida de un tipo que ha hecho una pregunta interminable y sin sentido (“Seguro que era para impresionar a las chicas de la sala”) o de que el moderador era un snob arrogante. Lo fascinante de la experiencia, además, es que mientras que esta conversación era mostrada en pantalla, el que suscribe la completaba con una escena real que sucedía justo a su lado. Un grupito de señoras de mediana edad (de esas que acuden a la sala más para cotorrear incansablemente sobre lo que ocurre en la película que para verla) se quejaba en voz alta de lo insufrible que les estaba resultando la cinta. “¡Tanto plano largo y tanto diálogo para que no pase nada!”, y demás. A lo que se sumó una cantidad importante de deserciones a mitad de película. La anécdota sirve para dar cuenta de lo sumamente contradictorio que puede llegar a ser un festival, poblado de extremos tan opuestos como los que se reseñaban al comienzo de este texto. Del moderno pedante de turno a la señora que se indigna con Hong Sang-soo. Una confluencia entre sensibilidades encontradas que no puede ser más expresiva de la cantidad de miradas que suscita esto del cine. En Right Now, Wrong Then, ese moderador del que se queja el director protagonista le pide que conteste, en pocas palabras, a una pregunta final: ¿qué es para él el cine? A lo que el director responde visiblemente enfadado, afirmando que se niega a soltar esas palabras vacías que el público espera que diga. ¿Qué sentido tiene ponerse a sentar cátedra con términos grandilocuentes sobre lo que es el cine? Pues eso.

    por EAM
    noviembre 29, 2015

    Festival de Gijón 2015 (VI) | Críticas: Right now, wrong then + Respira (Breath) + The Ardennes

    por EAM | noviembre 29, 2015
    Zwischen Welten

    Cuarta jornada de la 17ª edición del Festival de cine alemán
    por Juan Roures (Madrid)

    Sabes que una película ha alcanzado el corazón del público cuando llega a su fin y los espectadores se mantienen anclados en sus butacas, resistiéndose a abandonar el pequeño universo del que acaban de ser partícipes. En la cuarta jornada del Festival de Cine Alemán de Madrid este ha sido el caso de Tour de Force —precedido del curioso corto animado Quién mueve los hilos, de Manuela Buske—, un maravilloso canto de amor por la vida centrado, precisamente, en el final de ella. De un modo u otro, hoy todos los largometrajes han contado con la muerte entre sus filas, desde el sensible filme bélico Entre mundos hasta la violenta Somos jóvenes. Somos fuertes, que continúa el interesante ciclo de reflejos de un pasado que todavía tiene mucho que decir sobre el presente.

    Entre mundos

    Zwischen Welten, Feo Adalag, Alemania, 2014.

    Presentada en la Sección Oficial de la pasada Berlinale, la segunda película de la realizadora vienesa Feo Adalag (que debutó en 2009 con When we leave) es un potente drama bélico que nos recuerda que las mejores representaciones de la guerra no se centran en las explosiones ni las armas de fuego, sino en los personajes que padecen sus efectos. La cinta está protagonizada por uno de los intérpretes alemanes más populares del momento, un Ronald Zehrfeld al que ya hemos visto en este festival como actor de reparto en dos cintas de temática opuesta: la inquietante Cuando fuimos reyes y la apacible Rico, Oskar y las sombras tenebrosas. Empero es esta película la que extrae lo mejor de él, permitiendo comparaciones con el mismísimo Russel Crowe de Gladiator (2000) a raíz de la combinación de elegante porte y contenida emotividad. No se queda atrás el resto del reparto, confeccionándose un excelente grupo de personajes con los que empatizamos desde el primer instante. A ello y al rodaje en poderosos escenarios naturales de Afganistán se debe el alto grado de realismo que desprende la obra, que nos transporta al corazón del conflicto bélico con una habilidad cuasi-documental.

    Aunque la factura técnica es impecable, Entre mundos huye del mero espectáculo para centrarse en las emociones de los soldados alemanes y la población local, que conforman dos universos difíciles de enlazar pero más cercanos de lo que aparentan. Escrito por la propia directora junto a Judith Kaufmann, el guion está dotado de una gran sensibilidad y explora el conflicto desde todos los puntos de vista, evitando juzgar a los personajes atrapados en él pero exponiendo en todo momento su lado más crudo. Además, la cinta aprovecha la ocasión para reivindicar la importancia de la educación para las mujeres en Oriente Medio, tema en el que Adalag se deja llevar por una inesperada ingenuidad que reduce relativamente el impacto de la narración pero aporta calor humano a la misma. Por su parte, el hábil montaje de Andrea Mertens (la tercera mujer en discordia) camufla los defectos de la obra y fortalece sus virtudes, recordando en todo momento que no nos encontramos ante una película sobre la guerra, sino ante una reflexión sobre los obstáculos situados entre hombres y mujeres que harían bien en dejar de lado sus diferencias y darse la mano como hermanos. [73/100]

    por Juan Roures
    junio 13, 2015

    Festival de cine alemán 2015 (IV) | Entre mundos (Zwischen Welten) + Tour de Force (Hin und Weg) + Somos jóvenes. Somos fuertes (Wir sind jung. Wir sind stark)

    por Juan Roures | junio 13, 2015

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